domingo, 23 de febrero de 2020

Hechos kikos que contradicen los dichos



Ya que en la entrada pasada se dieron unas pinceladas, como le gusta decir a su sensibilidad, sobre la gran distancia existente entre la doctrina cristiana y los panfletos kikianos, en esta ocasión quiero demonstrar que también hay mucha diferencia entre lo que dicen -sobre todo si lo dicen delante de oídos no kikotizados- y lo que hacen.
Y la demostración va a venir a partir de un par de frases procedentes de la propaganda de Cuaresma realizada en el salón de usos múltiples del RM de Roma el día 13 del presente mes.
La primera frasecita bonita para la galería dice: «No hemos sido creados para quedarnos aquí, en un cementerio, no, hemos sido creados para vivir eternamente con Cristo».
Sin embargo, lo que dice con la boquita lo niega con las obras y con el hecho concreto de la construcción de un mausoleo de categoría superior para sí mismo y para la depresiva extinta. 
Si proclama que no ha sido creado para quedarse en el cementerio, ¿a cuento de qué obligar a los pobres kikokúmenos a desprenderse incluso de lo que les hace falta para pagarle el antojo de un mausoleo?
La incoherencia es marca de la kasa. Y es por los frutos, no por los gorgoritos, por lo que se distingue al árbol bueno del malo.
Sigue la cosa de darle a la lengua para decir lo contrario de lo que gusta hacer:
«Dios nos ha dado la vida no para quedarnos aquí, porque, como dice el talmud, aquí estamos como en un albergue, no es nuestra casa, nuestra casa es de otro sitio. Cristo ha preparado nuestra casa en el cielo con Él, porque Él es Amor».
Obviaré la mención al talmud, que no forma parte del Cristianismo, pero sí del kikismo. Lo que me interesa hoy es que eso es lo que dice, pero esto otro es lo que hace, con el dinero de otros:

Lo hace a sabiendas de que su “obra artística” (entre comillas, como lo anunció con guasa algún medio informativo cuando publicó la noticia) es mediocre cuando no simplemente mala, como valoró la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde su humildad dice que “estudió” de joven; lo hace a sabiendas de que la mayor parte de tal “obra artística” ha sido realizada por otros y que él se limita a garabatear la firma; lo hace a sabiendas de que es una vanidad; y sobre todo, lo hace pese a que con la boca asegura que su casa es otra.
Pues muchas molestias se toma para perdurar allí donde no está su casa.

Y mucho le gusta que se "peregrine" en clase turista a donde dice que no va a quedarse. E incluso que se postren de hinojos ante determinadas piedras donde no queda nada, y que se besen tales piedras...

¿Por qué será?

viernes, 21 de febrero de 2020

A nadie obliga Dios a ser impío... pero algunos eligen serlo



Hay cosas que se ven y se analizan mejor por contraste. Por eso hoy quiero recordar la primera lectura del domingo pasado, 16 de febrero de 2020.

Lectura del libro del Eclesiástico (15,16-21):

SI quieres, guardarás los mandamientos
y permanecerás fiel a su voluntad.
Él te ha puesto delante fuego y agua,
extiende tu mano a lo que quieras.
Ante los hombres está la vida y la muerte,
y a cada uno se le dará lo que prefiera
.
Porque grande es la sabiduría del Señor,
fuerte es su poder y lo ve todo.
Sus ojos miran a los que le temen,
y conoce todas las obras del hombre.
A nadie obligó a ser impío,
y a nadie dio permiso para pecar
.

El Cristianismo no es un moralismo, se repite con insistencia desde los neoatriles, y tampoco es una cadena, ni una esclavitud y mucho menos puede ser una venda ante los ojos para no ver que Dios no obliga a pecar, no encierra a nadie bajo el pecado, no se complace hundiendo a nadie en el pecado ni pecar es jamás para bien de nadie.
«Jesucristo quiso encerrar a todos bajo el pecado y los demonios son sumisos a Dios, y si nos tientan es porque Dios lo permite para nuestro bien». (Mamotreto de la traditio)
Lo que contienen los mamotretos no puede ayudar ni acercar a nadie al Cristianismo porque contradice la Buena Nueva y trata de negar y arrancar la imagen de Dios en el ser humano.
«Gracias a Dios muchas personas caen» (mamotreto de la traditio).
Y resulta que hay seminaristas que se dedican a perder un año entero de formación para transmitir semejantes consignas no solo erradas sino perversas.
¿Qué hacen los pastores que tendrían que estar cuidando del rebaño? ¿Cuántos de ellos desconocen las herejías que con tanto afán transmiten esos seminaristas a los que van a dar el orden sacerdotal?

miércoles, 19 de febrero de 2020

Traditio symboli (XLII)



Kiko: Os dais cuenta de adónde conduce el cuestionario, ¿no? Es lo que tenéis que decir en las casas. No se trata de hacer propaganda del camino, porque es lo de menos; se trata de hacer propaganda de Jesucristo, de anunciar una noticia: hay un lugar donde los pecados pueden curarse, donde las personas pueden quedar limpias de los pecados.
Y aquí está la trampa, porque ese lugar no es el Camino, donde nadie se convierte y todos siguen muy a gusto regodeándose en los pecados con los que su diosito tanto los quiere, y, sin embargo, la realidad es que adonde quieren llevar a la gente no es a la Iglesia, que según el gurú es una casa de beatorros y religiosos de misa de 12, sino al camino que no sirve para nada.
Escuchemos a otro hermano.
X: Estoy casado, tengo dos hijos, mi esposa está aquí.
Kiko: ¿Antes del camino estabas ciego? ¿Qué no veías?
X: Pensaba que había hombres buenos y malos y me consideraba el hombre bueno que cumple con las normas de la Iglesia, separándome de todos los que practicaban el mal y buscando solo mi perfección. No me consideraba, como hoy, un pecador ni esperaba la Palabra de Dios que me denuncia constantemente.
Los pobres kikos viven perpetuamente en la maldición, para ellos la Palabra de Dios no trae consuelo, no ven en ella amor ni misericordia ni bondad, sino solo denuncia y previsión de castigo.
Kiko: ¿Qué no veías entonces? No veías tus pecados, te creías bueno.
X: Sí, antes me consideraba una persona perfecta. Hoy me veo egoísta, veo mi falta de amor por los demás. De hecho, me di cuenta de lo pecaminoso que soy y acepto a los demás en cierta medida, ¡no del todo!
Kiko: ¿Ahora ves a Dios en tu vida?
X: Sí, veo el amor de Dios porque Dios es quien me ama como soy. Los hombres no aman a uno como es. Me fijé en la consideración que hiciste antes, de que siempre se exige al otro un certificado de buena conducta. En la comunidad, se ama al otro tal como es, y he visto una sinceridad que no he encontrado fuera.
Este tipo lo borda, tiene clarísimo los cuentos kikos que hay que soltar en este escrute para obtener el diploma de kikotizado. La verdad, por desgracia, es todo lo contrario: las murmuraciones y las sillas voladoras, que son las seña de identidad de las comunidades, demuestran que nadie acepta a nadie, ni como es ni cuando trata de fingir lo que no es.
Kiko: Durante el camino, ¿el Señor te ha puesto barro en los ojos?
X: En efecto, he descubierto muchas cosas que no había visto antes.
Kiko: Él te mostró que también eres un pecador y que a pesar de ser un pecador, él te ama. Viste su amor.
Minúsculas en el original, porque ni diosito ni el camino merecen más.
X: Él me ama, pero a pesar de todos estos años de camino, veo que aún continúo en mi pecado.
¡Pues claro! Porque los mantras y las kikadas no curan de nada. En esta ocasión reconocido por uno de ellos.
Kiko: Pero ves que él da la vida por estos pecados, te quita tus pecados, te ha perdonado los pecados de esta mañana, te ha lavado, te ha quitado los pecados. Mañana, dentro de cinco días... Esperemos que no, esperemos que no pierdas la Vida de Dios, pero si en algún momento caes, Él te ofrece la oportunidad de levantarte. Es decir, hoy ves que Dios te ama. ¿Y cómo se abrieron tus ojos?
X: Se me abrieron a través de la predicación y la comunidad. Me di cuenta de que la fe que tenía antes no era una gran fe, que mis pecados están presentes y que, a pesar de esto, Jesucristo continúa amándome. Veo que debo continuar en este camino y cambiar mi actitud, porque en realidad mi pecado persiste. Creo que la conversión debe ser día a día.
Kiko: ¿Qué dices tú de quien es capaz de amarte incluso si eres malo, incluso si eres egoísta? ¿Quién dices que es?
X: Digo que es Jesucristo. Antes del camino no tenía en cuenta a Jesucristo, lo consideraba como un profeta que hacía el bien y yo tenía que intentar imitarlo en este sentido. Ahora veo que no se trata de imitar sino de tener el Espíritu de Jesucristo; pero veo que esta es una conversión de todos los días.
Teniendo en cuenta los resultados, parece que más bien quiere decir: todos los días espero que Dios se presente y me haga entrega de su Espíritu, pero nada, oye, a seguir esperando que mientras tanto sigo tan pecador como siempre, pero sin preocuparme lo más mínimo.
Kiko: ¿Quién dices que es el que da la vida, quien derrama su sangre por tus pecados, mostrando un enorme amor?
X: Para mí es Jesucristo.
Kiko: ¿Quién es Jesucristo? Imagina que llamas a una casa y encuentras a alguien que es comunista y que no quiere saber nada y tienes que anunciarlo...
X: Jesucristo, el Hijo de Dios que dio su vida por nuestros pecados.
Kiko: Soy comunista y te digo: "Vete. No me cuentes cuentos de hadas". ¿Qué le dices? Él te dice: "¡Te han lavado el cerebro los sacerdotes, banda de vagabundos y pervertidos que sois! ¡Con la cantidad de trabajadores desempleados que hay y tú perdiendo el tiempo con tonterías!" Y tú, ¿qué le respondes?
X: He visto que el partido comunista y todos los demás persiguen su propio egoísmo, veo que los partidos no te dan vida en absoluto: es algo pasajero, todos buscan su propio egoísmo.
¡Ay, ay, ay! Iba bien, pero se ha quedado atascado en el mantra del egoísmo. Kiko ve al demoño en todos lados, este ve al egoísmo.
Kiko: De acuerdo, pero aquellos con buenas intenciones creen que a través del partido comunista o del partido que sea, se puede ayudar a los pobres: cada uno tiene sus propias ideas de libertad y justicia. Sabemos que el hombre se realiza a sí mismo como persona ayudando a otros y mucha gente trata de ayudar a otros, se edifica trascendiendo a sí misma y lo hacen con buena intención, no es que todos sean egoístas. Antes, cuando te presentaste, dijiste que eras un maniqueo. El maniqueísmo ve el mundo dividido en bueno y malo, como en las películas; el malo nunca tiene razón y el bueno es buenísimo. El maniqueísmo tenía dos principios, el Bien y el Mal, luchando constantemente. Pero el cristianismo no presenta las cosas de esta manera; nunca presenta a los buenos buenísimos y a los malos malísimos. Jesucristo quiso encerrar a todos bajo el pecado y los demonios son sumisos a Dios, y si nos tientan es porque Dios lo permite para nuestro bien, como lo presenta el libro de Job.
Tal vez sea posible idear una aberración mayor, pero será difícil porque acaba de hacer a Cristo responsable de nuestros pecados que se producen porque Dios, sin ir más lejos, es quien alienta a los demonios. 
Debes decirle a este comunista, con valentía, que Jesucristo dio su vida por él, por sus pecados; tienes que decirlo sin miedo, con coraje.
Está claro que no se trata aquí, hermanos, de deciros lo que tenéis que decir, porque verán que la predicación es un culto espiritual. Basta con ofrecer vuestros cuerpos, a este culto espiritual, a esta "liturgia" (como San Pablo llama a la predicación).
No busquéis en la Biblia tal cosa (o buscad y comprobaréis que miente), porque el cuenkista se refiere a que una tarde, merendando juntos, san Pablo se confundió de palabra. Otra cosa no puede ser.
Ofrecer hombres a Dios. Jesucristo derramó su sangre para que los hombres pudieran encontrarse con el Padre. Ahora somos nosotros los que hacemos esto, presentamos a los hombres esta liturgia, esta oblación de Jesús; anunciamos esta oblación para que los hombres puedan retornar al Padre y ser liberados de la esclavitud que tienen.
Por más pretencioso que se muestre, lo único que los kikos presentan cuando salen por ahí son rencores, malas caras y peores rollos. Porque nadie puede dar de lo que no tiene.
Pero es muy importante hacerse "todo con todos", que nos hagamos todo con todos para salvar a todos. Como dice San Pablo: "Me hice judío con los judíos, me convertí en esclavo de los esclavos para tratar de salvar al menos a alguien".
Kiko no tiene ni idea de lo que es citar y su copista, tampoco. La verdadera cita está en 1Cor 9,19-20.
Entonces, de izquierdas con los de izquierdas, de derechas con los de derechas; si veis que se trata de un burgués, bueno... 'Yo también, hermano, soy así y Dios me ha salvado y me tiene aquí; no creas que soy diferente'.
Os digo ya que la primera tentación es que la gente piense que sois de una pasta diferente, que sois un fenómeno. Y debéis hacerle ver que no: 'Soy como tú, hermano. Ánimo, pronto verás que en tu pobreza, cuanto más pobre eres, cuanto más tartamudeo, más testimonio das. Los profesionales no sirven, porque si la gente te ve débil, dicen: "¡Pobrecillo, cómo está sudando aquí!". Ánimo.
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