En los últimos meses se comenta
mucho en el blog que antes estaba terminantemente prohibido en el CNC
participar en redes sociales, el streaming y demás parafernalia posibilitada
por internet.
Lo siguiente es un fragmento de
un anuncio publicitario de Adviento de hace 14 años en el que Kiko se hace el
doliente, que se le da muy bien, y despotrica contra todos los que cuentan
cosas del CNC en internet.
«Venimos un poco doloridos con todo
un follón que tenemos con el tema de Internet; daremos una serie de disposiciones
para que ningún hermano dé informaciones a Internet, porque todo lo que yo
hablo sale en Internet, y además han abierto unos fórum (sic) donde tú puedes
preguntar qué son los didáscalos, y los cantos, y cómo se hace el Primer
Escrutinio, cómo se hace el Segundo Escrutinio, o sea que se está transformando
en una monstruosidad.
Hay millones de personas que se
conectan, y como hay millones, ponen spots publicitarios que significa dinero.
Con muy buena intención al principio de que se hace un servicio, al final está
Judas y está el demonio. Tenéis que aprender a respetar el Camino porque, si
no, podéis hacer mucho daño.
En la Iglesia primitiva en el
catecumenado existía el “secreto”, que se llamaba “arcano” porque ningún
hermano podía informar de los pasos sucesivos a la gente que venía, porque se
podían escandalizar. Por ejemplo, si le dices a uno que en el Segundo
Escrutinio tendría que vender sus bienes… imagínate».
A Kiko le gusta mucho mezclar
verdades con mentiras. El arcano de los primeros cristianos no tuvo nada que
ver con no informar de los pasos, entre otras cosas porque no existían tales
pasos. El catecumenado era un solo paso y lo único que se preservaba y era solo
para cristianos era la Eucaristía: la consagración y la comunión. Pero que los
catecúmenos no estuviesen presentes en la asamblea en ese momento no significa
que no supieran qué era lo que sucedía cuando ellos salían.
«Ninguno puede dar información. Ni
chatear. Es una cosa terrible lo que está sucediendo en todo Europa con Internet,
aparte de que está lleno de pornografía, de pedofilia, de sexo, de lo que
quieras. Ya no se reza, se chatea; ya
no se escruta la Escritura, se chatea; vas
a una casa y el padre, la madre, los niños chun, chun, chun, todos chateando, una cosa terrible. Y hay cosas monstruosas.
Esto no es posible. Nosotros somos
responsables de vuestra fe, así que en Adviento, si podéis, cerráis ese horror,
yo jamás lo miro ni veo nada de eso, tenemos nada más los e-mails».
La fe no tiene que ver con
emplear internet, que es una herramienta muy útil, que puede ser empleada bien
o mal.
«El Camino no marcha por e-mails,
el estilo del Camino es uno solo: nosotros somos la carta, nosotros somos el
e-mail, haciendo convivencias, convivencias y convivencias. Podíamos no hacer convivencias
y mandaros un escrito, una cartita o algo para Adviento, y no os vemos más. Me
dicen: ¿Por qué no publicas los cantos? No los publico porque, al final, la
gente se pone el canto en el coche y se lo escucha mil veces… los cantos van
acompañados de los catequistas, tienen que ser los catequistas».
Unos cuantos años después, con la
excusa de la JMJ de Madrid, se comió sus palabras y publicó una serie de
kikirikantos en un disco llamado Paloma incorrupta. Había que sacar dinero para
el jolgorio post JMJ.
«Pues dentro de poco los
catequistas no importan nada porque puedes informarte por Internet de todo lo
que quieras, puedes preguntar lo que quieras y te responden. Hemos de tener
cuidado porque se puede hacer muchísimo daño. Ha salido en Internet hasta las
discusiones que tuve en una convivencia con Carmen. Se informan de este y del
otro, ¡no podéis informar a nadie! Prohibido informar a nadie, vais a hacer
muchísimo daño, yo no voy a poder hablar».
Honestamente, para lo que dice,
mejor que se esté calladito.
«He tenido un encuentro con los
jóvenes en Italia, les he dado un rosario a los jóvenes –que es una cosa nueva,
es una excepción- para que recen por la “Mision Ad Gentes”. He reunido en una
parroquia de Roma a dos mil jóvenes y les he pedido quiénes estarían dispuestos
a rezar el rosario todos los días, un año entero, delante del Santísimo
Sacramento, de rodillas, por la “Mision Ad Gentes”, porque yo siento con mucha
fuerza esta misión que es importantísima, vamos a abrir una página de la
Historia y necesitamos una retaguardia detrás. Se levantaron más de 300
jóvenes, yo tenía solamente cien rosarios. Bueno, pues esto que yo quería
llevar de una forma secreta, ya salió todo en Internet: el encuentro con los
jóvenes, los rosarios, todo.
Daremos una nota a todas las
comunidades y a todos los catequistas porque no se puede informar, informamos
los catequistas; son los catequistas los que dicen qué es un didáscalo, cómo se
hace el pan. Se pregunta a los catequistas no se pregunta a Internet, porque al
final, estos señores que llevan este fórum son los que dirigen el Camino, son
ellos los que te responden a los problemas. ¿Y quiénes son estos señores?
Yo no los conozco, a mí no me han pedido permiso para informar de nada. Es una
fiebre mundial, y cuanta más información des, más importancia tienes, más valor
tienes».
Contar la receta del pan no es responder
a ningún problema, contar qué hace un didáscalo, tampoco. A Kiko se le ha
escapado lo que de verdad le preocupa: internet aporta muchísimos hechos
concretos que demuestran que el CNC no es Iglesia, que se pisotea la libertad del
individuo y que la kikoctrina es un engrudo intragable. Internet responde a
dudas y ayuda a quienes buscan la verdad. Y eso no le gusta al sensible.
«Pero bien, hermanos, no quiero
hablar más de esto, ya hemos sufrido bastante pero el Señor nos ayudará. Si queréis destruir el Camino, Dios os destruirá
a vosotros, es lo que os
puedo decir».
Tómate una tilita y relájate,
Kiko. Mi meta no es destruir otra cosa que la mentira y el secretismo. Y gozo
de buena salud, gracias por interesarte.
«Podríamos hacer un periódico, somos
ya millones, tenemos una potencia. ¿Queréis vender a través del Camino? Qué
queréis vender ¿zapatos? Se pueden vender zapatos, somos miles y miles, te
haces rico. ¿Quieres usar el Camino para construirte, para vender? Claro que se
podría hacer, perfectamente. Pero ¡atención! Dice el Talmud que “el que
utilice la Torá para enriquecerse irá al infierno” Eso está completamente
prohibido en el hebraísmo, utilizar la Torá para enriquecerse».
La torá también dice palabras
hirientes contra María, si no me equivoco. Para empezar, los cristianos no se
guían por lo que diga la torá, que no es palabra de Dios. Además, no sé si
vender zapatos a los integrantes de un gueto cerrado será “utilizar la torá
para enriquecerse”, pero por si lo es quiero resaltar que no conozco a nadie
que venda zapatos a los del gueto, pero sí sé de uno que les vende libros de
anotaciones aburridas y les dice que tienen que leer alguna anotación a diario.
O sea, derechito al infierno, según sus palabras.
«Aquél que utilice el Camino para
enriquecerse con el “business”, los negocios, las cruces de oro, mis pinturas,
los cantos, los iconos, no se puede hacer».
Pues hay unos que tienen montado
el negocio de hacer las túnicas de los tunicados bebedores de chupitos de leche
y miel. Hace diez años, cobraban cada túnica a 200 euros, es decir, que sacaban
mucho más que el mero cubrir gastos por cada fantasma. Y sé de otros que
organizan los viajecitos de fin del camino que nunca termina y las
perekikaciones y tal. Y tampoco lo hacen gratis.
«Algunos hermanos han pedido hacer
un servicio, como los iconos, pero lo tienen que hacer a precio de costo y bajo
nuestra supervisión, no pueden hacer negocio con eso, no pueden hacer dinero,
porque el Señor ha dicho: “Mi casa es una casa de oración y habéis hecho una
cueva de bandidos”. Y ha cogido un látigo Jesucristo, y ha echado de allí a los
vendedores». Es que aquí pueden entrar lobos porque esto es un mercado, aquí
somos miles y millones en todo el mundo. ¿Entendéis esto? Nuestro estilo no es
éste. Yo he podido escribir libros, he podido escribir el Kerygma, he podido
contar mi historia; no lo hago».
No sé si los pintores que pintan
lo que después otro firma no cobran. Tampoco sé si los músicos que hacen sufrir
a los oídos inocentes cobran. Pero Kiko sí ha hecho lo que aquí dice que no
haría: ha vendido el kikorigma, sus anotaciones, sus gorgoritos y kikirikantos…
¡Ah, el dinero! Qué importante es.