En el
Cristianismo, sólo hay un altar: la mesa consagrada donde el sacerdote celebra
el sacrificio expiatorio de la Misa.
Y no hay
nada comparable a ese altar sobre el que Dios se hace presente.
Sin
embargo, en el kikianismo (© Carmen ‘Adidas’ Hernández),
hay un paso llamado “tradicio” en el
que se sacan de la manga otros dos altares, a los que equiparan sin rubor ni
pudor alguno con el altar verdadero.
En
palabras de un neosacerdote:
| Altar católico |
“El
primer altar es el del templo, el de la celebración eucarística. Sentados a esta mesa los creyentes comen el pan de la Palabra (una expresión
muy común entre los Padres de la Iglesia haciendo referencia a Juan 5: "Yo
soy el pan bajado del cielo") y comen el Cuerpo de Cristo, el pan eucarístico.
El segundo alter es la mesa
familiar. Sentados a esta mesa la familia cristiana bendice a Dios por los
alimentos, comparte los dones que Dios ha dado, conversan y educan a los hijos
en el temor de Dios. Es la Iglesia doméstica de la cual ha hablado tanto
nuestro Santo Padre. ¿Acaso la familia no debe comer el pan de la Palabra en
este su altar?
El tercer altar se refiere
a lo que dice San Pablo a los efesios (5, 32): "Gran misterio es esto, lo
digo con referencia a Cristo y su Iglesia". "Misterio" es la
palabra griega para expresar la acción de Dios, también para expresar lo que
nosotros significamos cuando hablamos de "sacramento". Se habla de la
sumisión en el matrimonio y que el hombre hace las veces de Cristo y la mujer
las veces de la Iglesia. El tercer altar es pues el tálamo nupcial, la cama
matrimonial donde se realiza esta unión que es como la de Cristo y de su
Iglesia”.
(http://www.mscperu.org/consultas/1matrimon/consultas/cn_matr_3altares.html)
No
sólo se equipara el altar sacramental donde
se realiza la Eucaristía con la mesa familiar, recalcando como por casualidad
la postura sentada a la hora de comer, sino que también se iguala Palabra y
Cuerpo de Cristo. Lo que también es erróneo y aberrante. Pues de no serlo, que
alguien me explique porque a nadie se excluye de la participación en la escucha
de la Palabra y, en cambio, los pecados graves no confesados –y, por tanto, no
perdonados- sí excluyen de la Comunión.
Llama
la atención también que el misterio que San Pablo refiere exclusivamente a la
relación de Cristo y su Iglesia, el neosacerdote lo generaliza alegremente para
aplicarlo al matrimonio (cristiano, claro), de tal suerte que por arte y efecto
de una generalización tramposa, el sexo matrimonial -finamente llamado acto
matrimonial en las kikotesis- adquiere la categoría de ‘sacramento’, es decir,
de ‘acto sagrado’ en el que Dios participa.
Y si Dios participa, por fuerza el
acto ha de ser fecundo, porque Dios es fuente de Vida.
Recuerdo el caso de un matrimonio que,
sin causa de esterilidad por parte de ninguno de los dos, tuvieron que esperar
siete años para que ella se quedase embrazada. Recuerdo que ella se atormentaba
pensando que se había equivocado de hombre, que su marido no era el que Dios
quería para ella y por eso Dios se ausentaba de su tálamo matrimonial y no de
daba hijos. Porque en el CNC la ausencia de hijos siempre es interpretada o
bien como infidelidad por parte de los catecúmenos o
bien como manifestación del rechazo de Dios.
Por el contrario, la fertilidad es
entendida como bendición. Por eso no se admiten excusas como que ya no caben en
casa, que no llega el sueldo, que ha sido la quinta cesárea y la madre casi la
palma… Tonterías. Tonterías y falta de fe, porque si crees que es Dios el que
ha estado presente en el tálamo, convirtiendo una actividad fisiológica en un
sacramento sagrado, no debes dudar que ese mismo Dios hará los prodigios y
milagros que sean precisos para que no falte de nada a su nuevo hijo.
Un matrimonio del CNC lo explica en
jerga neocatecumenal del siguiente modo:
| ¿Se parece en algo a un altar? |
El
segundo altar de la familia cristiana es la mesa familiar. También sobre ella
se hace un sacrificium
laudis a Dios que, ofreciendo el alimento, muestra Su amor por
nosotros.
El
tercer altar es el tálamo nupcial, donde, a través de la recíproca donación
de los esposos, se realiza
el sacramento del matrimonio. Gran
misterio es este: que sean dos en una sola carne.
Existe de hecho un misterio en la naturaleza, que tiene eco en la Sagrada
Escritura: todo lo que rodea a la vida está rodeado de santidad porque Dios es
la vida. El acto sexual es
sagrado, porque a través de él se da la vida a otro ser humano, se
colabora con Dios en el dar la vida”. (http://www.pastoralfamiliarceg.org.gt/Images/BIBLIOGRAFIA/Ponencias.pdf)
Puede observarse como se
banaliza el altar eucarístico para abajarlo al nivel de la mesa de la casa, con
sus choricitos y sus patatitas fritas. Pero a la misma vez se exalta el tálamo
matrimonial, convertido el lugar del octavo
sacramento.
En palabras del padre Pezzi: “en la Catequesis sobre los Tres Altares de
la familia, en la Traditio, se invita a los esposos a vivir con un particular
respeto el acto conyugal, como algo sagrado, porque a través de él Dios
comunica la vida”. (http://es.catholic.net/op/articulos/8001/tema-vi-algunas-dificultades-en-el-matrimonio.html)
Y a todo esto, ¿qué es lo que
dice Pako el doliente sobre los altares de su kikianismo?
| Todo honor, gloria, boato y pompa sean dados al tálamo |
“La familia
cristiana tiene tres altares: el primero la mesa de la santa Eucaristía, dónde
Cristo ofrece el sacrificio de su vida por nuestra salvación; el segundo, el
tálamo nupcial, dónde se sitúa el sacramento del matrimonio
y se da la vida a los nuevos hijos de Dios, tálamo nupcial al que se le debe gran honor y gloria; el tercer altar, la mesa de
la familia, donde la familia come unida, bendiciendo al Señor por todos sus
dones”.
“La familia cristiana tiene tres altares: el primer altar es la
eucaristía donde Cristo ofrece su vida por vosotros para alimentar vuestra vida
cristiana. El segundo altar es el tálamo nupcial donde enseñamos a los hermanos
la sexualidad cristiana, que es
un sacramento. Les enseñamos a rezar antes de hacer el acto conyugal y
tienen que tener una habitación donde se da la vida a un ser humano. Algo
impresionante. La gente no sabe nada, no sabe nada, son incultos. El
tercer altar es donde se come. Donde Dios te da de comer y tiene que reunirse
la familia”. (Inauguración
del Seminario Redemptoris Mater Nuestra Señora de Guadalupe, Managua,
Nicaragua. 2 Mayo, 2004)
Pako
Palomeras deja claro en cual de los tres altares se realiza “un sacramento”… siempre
se que haga como él dice, supongo. Trivializa la Eucaristía, trivializa lo más
sagrado para elevar por encima la sexualidad humana.
Él sabrá con qué fines actúa así. Lo que yo sé es
que se equivoca actuando así.

