Lucas 5, 33-39
En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús:
«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber».Jesús les dijo:
«¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días».
Les dijo también una parábola:
«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.
A vino nuevo, odres nuevos».
Este fue el Evangelio del 4 de septiembre. Lo traigo a colación porque tiene dos temas muy interesantes.
Todo arranca del hecho de que los fariseos y los escribas encuentran un argumento para menoscabar a Jesús a través de sus seguidores, que ni oran ni ayunan como deben hacer los buenos creyentes, como, de hecho -concreto- hacen los discípulos de los propios fariseos.
Es una pregunta legítima.
Los fariseos, conocedores de la Ley y los profetas, desean vivir conforme a la revelación recibida de Dios, es decir, vivir con arreglo a la voluntad de Dios para ellos. Por eso rezan no sé cuantas veces al día, ayunan en fechas señaladas, dan el diezmo incluso de la menta y del comino, se reúnen para estudiar la Palabra… En suma son de los que no se contentan con una misita de media hora una vez a la semana, ellos se juntan varias veces a la semana para honrar a su Dios, o eso piensan.
Y por eso les parece que lo de los discípulos de Jesús es clarísimamente conducta propia de religiosos naturales alienadísimos que no han entendido nada. Pero Jesús, en lugar de avergonzarse por sus discípulos y por sí mismo, por no haber hecho con ellos un buen trabajo, pretende que todo es correcto y conforme a la voluntad de Dios.
¿Se entiende? Lo que Jesús sostiene es que lo de los religiosos de misa de 12, que ni se tragan ukas larguísimas, ni preparan, ni escrutan, ni tienen convivencias de sillas voladoras, ni dan el diezmo, ni se someten a escruticidios, ni tienen garantes, ni obedecen a otro que no sea su conciencia… que todo eso es válido y bueno.
Y aún hay más.
Porque hay algunos, no-miembros de una no-asociación, que se empeñan en introducir signos y rituales judíos en la liturgia cristiana con la excusa de “recuperar” lo que hacían los primeros cristianos. Ojalá entiendan alguna vez que el cristianismo es algo nuevo, no una evolución del judaísmo, no una modernización de la vieja alianza ya caducada, sino una alianza nueva.
Y no se puede echar vino nuevo en odres viejos, ni echar un remiendo de tela nueva en un manto viejo. A vino nuevo, odres nuevos.
El vino nuevo es Cristo, los odres viejos son el judaísmo.
¿Cómo esperas dejar al hombre viejo y convertirte en hombre nuevo si te aferras al odre viejo del judaísmo?

Sin embargo los neocatecumenales se han quedado en muchas cosas en el vino viejo, por ejemplo han copiado bailes judíos para realizarlos antes de terminar sus Eucaristías.
ResponderEliminarhttps://youtube.com/shorts/sCIdRczFw_Q?si=aUE0__jQUr-rlvA9