martes, 29 de septiembre de 2026

Padre nuestro - última parte (I)

 


El CNC es una deformación de la recta doctrina de la Iglesia Católica.

He defendido esa tesis numerosas veces, y el arranque de la parte final de la etapa del Padre nuestro es otra buena ocasión para ello.

Primero un recordatorio. La Iglesia dispone de un único ritual para la iniciación cristiana de adultos, en español conocido por la sigla RICA. Ese ritual común a toda la Iglesia dispone qué celebraciones se llevan a cabo a lo largo de la formación de los catecúmenos; cómo son dichas celebraciones, es decir, su contenido, y también su orden.

El segundo escrutinio no puede preceder al símbolo de la entrega del Credo, sino que es posterior a este. De hecho, el orden es: rito del primer escrutinio bautismal, rito de entrega del Credo, rito del segundo escrutinio bautismal y posterior a este rito de entrega del símbolo del Padre nuestro.

Y tampoco está de más recordar que los escrutinios del RICA no son interrogatorios ni son públicos, son ritos en los que los catecúmenos son exorcizados para que la gracia de Dios actúe sobre ellos y se acreciente su fe.

Nada que ver con los akikolarres que tienen lugar tras las puertas cerradas de alguna sala de usos múltiples.

El CNC, para empezar, no es un itinerario bautismal, puesto que pesca entre gentes ya bautizadas, por tanto, no solo manosea y deforma el ritual del RICA, sino que además los rituales que copia no son bautismales porque el bautismo no se puede repetir.

Pero Kiko y sus loros son inmunes a la verdad y a la corrección. Y se empecinan en poner el adjetivo bautismal a sus akikolarres y charangas, a sabiendas de que su objetivo no es bautismal ni puede serlo porque los no-miembros no-asociados ya están bautizados, es decir, ya son hijos de Dios por más que alguno muy sensible se empeñe en asegurar de ellos que todos son hijos del demonio.

Dicho esto, lo que viene a continuación es la cortina de humo de frases grandilocuentes y engañosas que los loros han de aprenderse para la primera monición del paso final de la etapa del Padre nuestro.

 

«MONICIÓN AMBIENTAL

(Kiko).

Con esta convivencia iniciamos la parte final de la etapa del "Padre Nuestro". Después de la convivencia recibiréis las catequesis sobre el "Padre Nuestro", petición por petición. Al final, en una liturgia presidida por el Obispo, reviviréis la entrega bautismal de la oración del "Padre Nuestro".

Es una gracia inmensa que podáis revivir ese momento tan importante de vuestro bautismo, que podamos reavivar en nosotros el espíritu de hijos de Dios por el que podemos llamar a Dios: "¡Papá! ¡Abbá!"».

Menos cuentos, Kikorucita. Los no-miembros no recibieron el bautismo a través de los pasos del RICA; por lo que no pueden revivir lo que no vivieron. Kiko solo hace lío, como de costumbre, a fin de que quede la idea de que solo los no-miembros reciben algo que los religiosos de misa de 12 ni huelen ni saben ni conocen.

Y que no falte la profecía magikika:

«Mediante este paso, la gracia de vuestro bautismo crecerá en vosotros. Será como un despertar, como un reflorecer de la filiación divina, del ser hijos de Dios, que es el don más grande que podemos tener y que nos ha sido dado en el bautismo. Dios nos ha creado para esto: para ser sus hijos, santos e inmaculados en su presencia por el amor, para ser alabanza de su gloria».

¿Veis? Solo los que hacen este paso florecen, los religiosos de misa de 12 se quedan en babia porque se pierden el paso del señor, al que Kiko pretende llevar de un lado a otro, a su antojo y a su servicio.

«Esperamos, hermanos, que esta convivencia sea, como todas las convivencias, un profundo, grande y maravilloso paso del Señor en medio de nosotros. Esperamos que seáis como las vírgenes prudentes y que cojáis aceite en esta convivencia. ¡Hemos visto ya tantos milagros y prodigios, tantos frutos inmensos, que el Señor está haciendo a través de este itinerario de iniciación cristiana postbautismal que es el Camino Neocatecumenal!»

Y aquí, a continuación, salta la responsabilidad que la Iglesia tiene en todo el mal que hace el CNC.

«A través de él, el Señor nos hace pasar, poco a poco, de un cierto tipo de religiosidad infantil, egoísta, en la que intentamos instrumentalizar a Dios para que haga lo que nos gusta, a la fe adulta. La fe viene de la predicación. Carmen, el P. Mario y yo estamos desempeñando un ministerio catequético, que la Iglesia nos confía, en función vuestra, para vuestro servicio.

En este sentido los katekistas somos un signo del amor de Jesucristo hacia vosotros. Yo no hago de katekista por mí, sino por vosotros, me guste o no me guste. Nadie nos paga. Estamos tratando de hacer la voluntad de Dios en la medida de nuestras pobres fuerzas y de nuestra realidad de hombres débiles y pecadores como lo somos todos».

¡Qué pena me da Kiko, que vive sin dar un palo al agua y jamás ha dado diezmo! Y ahora reclama derechos de autor por unas composiciones musicales que no son suyas, además de que hay una fundación para sus presuntas obras de arte, y otras fundaciones para los terrenitos y herencias que consiguen, y también cuenta con un menda cuyo trabajo es cerrar las redes sociales que molestan a la sensibilidad kikil. Pero nadie les paga. ¡Ja!

Y justo a continuación del recochineo kikil sobre su falsa pobreza, el uso y abuso del nombre de Dios en vano.

«El Señor se ha servido de nosotros para iniciar el Camino Neocatecumenal. Hoy, en todo el mundo, tantísimas personas alejadas están volviendo a la Iglesia a través de este Camino».

Dime de qué presumes y… Tantísimas personas que dejaron la Iglesia para encerrarse en salas de usos múltiples. Cada vez son menos, pero la realidad sigue siendo esa, el que es pescado por el CNC deja la Iglesia, se separa de ella.

A continuación otro dardo que, aunque sea una falsedad, apunta directamente a la responsabilidad de la Iglesia.

«Dios nos bendice porque no hacemos nada sin el Obispo y sin el Párroco, como hay que hacer siempre las cosas en la Iglesia».

Aquí, frente a los dichos carmelitanos de obispos que les hacen la guerra y los dichos kikiles de obispos imbéciles, una nota al pie dice: «sin el obispo, los presbíteros y los diáconos no se puede hablar de Iglesia (S. IGNACIO DE ANTIOQUÍA, Epistula ad Trallianos, 3, 1)». Pero en la no-asociación es al revés, Kiko no está para contentar a los obispos, al contrario, es la jerarquía de la Iglesia la que debe de manifestarle todo su apoyo a él, que es muy sensible.

«Estamos muy contentos de que el Papa y la Santa Sede nos están apoyando de todas las maneras. El Papa Juan Pablo II, visitando las parroquias de la diócesis de Roma, está encontrando las comunidades y escuchando la experiencia de fe de tantos hermanos que estaban fuera de la Iglesia, que vienen del marxismo, del ateísmo, de una vida de destrucción y de sufrimiento tremendos».

Para el kikismo solo cuentan la destrucción y los sufrimientos tremendos, si alguien ha llevado una vida tranquila es un burgués cuya fe no interesa a nadie.

Pero peor es el feroz ataque que Kiko dirige contra el Sacramento más precioso del Catolicismo, el que le da sentido. Dios se hace presente en el pan y el vino consagrado, Dios, pero según Kiko eso no es bastante, eso no salva, eso es para religiosos naturales, al cristiano adulto le hace falta una no-asociación coercitiva. Se verá en la próxima entrada.

 

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