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martes, 28 de noviembre de 2023

Tostón de inicio de curso 2023-24 (XVII)

 

La entrada anterior terminaba con el tema de los padrinos, la post-confirmación, que tantos ven innecesaria, dado que es una carga más a sumar a la comunidad. Por eso, Kiko, siempre tan sensible y humilde, hace el siguiente inciso: «Yo he tenido que inventar una post-confirmación que está dando muchos frutos. Está hecho con inspiración y con cariño para los muchachos, que están contentísimos».

Como es usual, Kiko apropiándose de las ideas de otros.

Yo solo yo, siempre yo y nadie más que yo

Y por fin Ascen pasa al asunto «de la adicción, sobre todo de la pornografía».

De inmediato, Kiko salta y la interrumpe: «Si alguien abre la pornografía destruye el Espíritu Santo. ¡Deberíamos echarlo del Camino! Pone una lanza en el corazón de Cristo, lo destruye todo, la vida divina en nosotros es destruida; es un asesinato del amor, de Cristo, de todo. Está absolutamente prohibido en el Camino».

Pero si se ponen a echar del Camino a todos los hermanos que “abren la pornografía” no va a quedar nadie que cierre la puerta al salir, además del problemón de que muchos son pata negra, incluso de las primeras comunidades, y son intocables. Por eso Ascen intenta reconducir el arrebato.

Ascen: «Algunos están enfermos y necesitan ir al médico».

¿Algunos, Ascen? Entonces, en tu opinión, salvo algunos, los demás lo hacen por puro vicio. ¡Caramba con los frutitos del Camino!

Kiko: «¡Que vayan al médico! Pero si continúan, no pueden permanecer en la comunidad. Que sanen y luego regresen, pero no pueden estar en el Camino viendo guarrerías. Es una ofensa al Camino, a Dios, a la Iglesia, a todo. Quien quiera ver pornografía que se vaya con el demonio a hacer porquerías.

Derroche de amor y empatía de Kiko, que como siempre pone el CNC por encima del individuo, que se puede ir con el demonio sin que a él le importe un bledo.

Ascen: «Una puerta por la que entra la pornografía es el teléfono móvil. Como decíamos ayer, los teléfonos móviles son un peligro. Es muy importante hablar con los padres. En el caso de los menores, son los padres quienes deben estar atentos. Lo peor es tener un muchacho que se queda todo el día en el sofá con el teléfono. Es importante hacer que los niños se muevan, involucrándolos en ayudar a su familia, en casa, a sus padres u otras personas».

Por eso este año reclaman que los pobres hijos no tengan un momento libre, sino que toda su vida gire en torno a las kikadas. Y además vuelve la kruzada contra móviles y RR.SS.

Kiko (a su rollo): «Con la pornografía es imposible estar en el Camino y ser cristiano. ¡Es imposible! Es un insulto a la Iglesia y al Camino. Ya no lo queremos aquí. ¿Quieres ver pornografía? ¡Sal de aquí!

¿Has sido envidioso, lujurioso, pagano? Está bien. ¿Estas arrepentido? Está bien, te aceptamos».

¿No decía Kiko que no era que el hombre quisiera pecar sino que hacía lo que no quería? Se acabó el disculpar al pecador, porque lo que sale de los hijos del Acusador es la condena, el rechazo y el anatema.

Ascen (n-simo intento de desdecir a su jefe): «Respecto a los menores, invitamos a los padres a estar atentos. Respecto a los adultos, algunos hermanos pueden estar tan enfermos que necesiten del médico.

Acudir al psicólogo es el último recurso. Lo que deben hacer los katekistas, cuando encuentran a uno que sea adicto, es invitarlo a recibir la gracia de Dios, a confesarse, a orar, a pedir ayuda a Dios con los sacramentos, a pedir ayuda a los katekistas, a la comunidad.

Como decía padre Mario el año pasado, la primera ayuda es la gracia de Dios, si un muchacho dice: "He caído en la pornografía", ¡no se le puede enviar inmediatamente a un psicólogo! Todos nosotros hemos experimentado la fuerza de Dios sobre nuestros pecados, la humillación de confesarse. Todo esto cura. Primero la gracia de Dios y cuando nos encontramos con un caso de enfermedad, uno que no puede estudiar, no puede trabajar porque es adicto, entonces lo mandamos al médico».

Es decir, no hagáis caso a Kiko, que chochea, y nada de echar de la comunidad a los adictos. Pero su receta es un dislate: Ascen no ve la Gracia en el sacramento de la Reconciliación, ella lo que ve es una humillación y espera que lo humillante cure. Así de ciegos están estos “guías”.

Pero la traca la pone Mario: «Esto es muy importante para los katekistas, pero es mucho más importante para los presbíteros que confiesan, porque a veces algunos presbíteros dicen: esto no es pecado... Sugiero a los presbíteros del Camino que a quienes se encuentren en estas dependencias les aconsejen pedir ayuda a los katekistas». 

En suma, el presbikiko, un cero a la izquierda que no sabe lo que es pecado y a quien se le sugiere que renuncie a la cura de almas en favor de unos ignorantes que no están capacitados para valorar si están ante un enfermo adicto o uno de esos viciosos que ven porquerías porque quieren, dice Ascen, a los que Kiko desea que se vayan con el demonio.

Y a ninguno se le ocurre que a quien deberían informar sobre los presbikikos que dicen que ver porno no es pecado es al Obispo del lugar, para que pueda tomar medidas.

A continuación Ascen se desdice de las indicaciones dadas el año pasado, que pasaron al final del mamotreto información sobre unos grupos para que los adictos se apuntasen en alguno de ellos. Esos eran los grupos válidos y ninguno más. Bueno, pues este año la cantinela es otra:

«Ayudados por los katekistas, cada uno elige al psicólogo que quiere, siempre que sea cristiano. El año pasado sugerimos que los katekistas que encontraran a un hermano enfermo pudieran acudir a esta hermana [neocatecúmena que está detrás de los grupos que pasaron]. Pero hemos visto que esto no es bueno: si un katekista encuentra a un hermano enfermo debe decirle que busque tratamiento, pero que sea él quien lo decida. El katekista no debe establecer relación con el psicólogo; sólo puede hablar con el hermano y preguntarle cómo le va, si se siente ayudado, pero el katekista no interviene ante el psicólogo».

En otras palabras, como no es inusual en el CNC hubo kikotistas que no dudaron en abusar y aprovechar para obtener información o para meter cizaña.

Y entonces Mario reconoce, otra vez, porque me suena que ya lo hizo el pasado año, que en el CNC el mal de la pornografía no es una mota, sino un océano:

P. Mario: «Muchos hermanos han sido ayudados a superar esta adicción. Es posible salir de esta dependencia».