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lunes, 6 de noviembre de 2023

Tostón de inicio de curso 2023-24 (VI)

 

A continuación, según el esquema, toca la proclamación del kerigma, pero la verdad es que Kiko se queda en las kikadas habituales.

Por ejemplo, para despertar a la audiencia tras la sosísima intervención de la secre caducada, no se le ocurre nada mejor que anteponer a los participantes en el gueto por delante y por encima de la humanidad entera:

«Cuando anunciamos el kerigma decimos que Dios ha mostrado en Cristo crucificado la mismísima sustancia divina, que Dios os ama hasta la muerte. Éste es Cristo crucificado: ¡Dios crucificado por vosotros, no sólo por la humanidad, por vosotros, hasta la muerte total!».

Aclarado que lo importante no es la humanidad, sino los neocatecumenales (lo otro en el kikismo se diría un efecto colateral indeseable pero necesario), hace uso de su bola de cristal que le permite saber cómo decoran sus vidas todos los cristianos del orbe y de todos los tiempos:

«Por eso los cristianos siempre tenemos un crucifijo en la cocina, un crucifijo en la oficina, un crucifijo en la escuela, un crucifijo en el dormitorio: ¡el crucifijo!».

Yo nunca he visto una cocina neocatecumenal adornada con un crucifijo, será que ellos no se cuentan entre los cristianos. Casualmente lo que sí he visto en muchas casas de neocatecúmenos son tablas con el shemá, kikonos, candelabros de múltiples brazos e incluso filacterias. ¡Ya era hora de que Kiko aprendiese cual es el auténtico signo del cristiano!

Prosigue el rollete:

«Digamos que si tú te niegas a que Cristo entre en ti, haces que Dios como que se frustre. ¡Piensa lo que implica esto! Dios es perfecto en Sí mismo, pero queda como frustrado, la obra que Dios ha hecho en Cristo está como perdida, destruida, porque envió a Su Hijo para que tú puedas ser uno perfectamente en Él. Siempre hemos dicho que el amor de Dios es unitivo, son tres personas diferentes en un solo Dios y son perfectamente uno, ¡perfectamente uno! Por eso la palabra "perfecto" debe combinarse con la unidad: son perfectamente uno. “Padre, yo en ellos y tú en mí, para que ellos sean perfectamente uno y el mundo crea. Yo dentro de ellos y tú dentro de mí porque sólo así son perfectamente uno y el mundo podrá tener acceso a la fe”».

Para no perder la costumbre la presunta cita está falseada. ¿Alguna vez ha empleado Kiko una cita del Evangelio sin tunearla a su antojo?

Por supuesto, tras enmendar la plana al evangelista, Kiko se lanza a regañar a sus huestes que no tienen crucifijo en la cocina y no son perfectamente uno:

«Ésta es la misión que Dios nos confía, es el Evangelio, es prácticamente el Evangelio: ser perfectamente uno. ¿Qué nos divide? ¿Qué nos separa? ¿Los juicios? ¿Qué te separa de tu esposa? ¿Qué no aceptas de tu esposa, qué no aceptas de tu marido? ¿Qué no aceptas de tu hija, cómo te gustaría que fuera? ¿Por qué no eres más humilde? ¿Por qué no te consideras indigno de juzgar, si tú no tienes derecho a estar aquí, deberías estar en prisión? Considérate el último y el peor de todos: no juzgues. No juzguéis, dice el Señor, no juzguéis, sed humildes, sed perfectos, sed humildes».

No imitéis a uno que juzgaba preferible la muerte de un Papa antes de ser humilde y obedecer.

Porque a continuación él solito reconoce que no es humilde:

«¡Si no nos volvemos humildes es imposible, es imposible! Entonces Dios levantará su mano de nuestra cabeza y podría abandonarnos en nuestros pecados».

Va a ser eso lo que le pasa a tanto neocatecúmeno adicto a la pornografía: que la comunidad no tiene la varita mágica para alcanzar la humildad ni para sanar nada.

Y prosigue con el amor al enemigo, que es algo que jamás han experimentado tantos neocatecúmenos que entran al blog, al contrario, ellos son los que destilan odio en sus comentarios.

«Amémonos así, aceptando que los defectos del otro muchas veces os crucifican un poco. (…) Amor al enemigo que te detesta, te odia, te quiere suprimir. Lo normal y natural es la supervivencia, huir de quienes quieren matarte. ¿Cómo es posible que el Señor dijera: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, no los maldigáis, bendecidlos”? ¡El amor al enemigo! En el Camino decimos que muchas veces el enemigo es tu prójimo, muchas veces es tu marido o tu mujer o tus hijos, porque no son como quisieras y esto te destruye porque has proyectado sobre ellos una forma de ser y ves que no se comportan como te gustaría, y eso te hace sufrir».

En el Camino se distorsiona todo. No es lo mismo quien “te detesta, te odia, te quiere suprimir”, que quien no es como tú quisieras y no se comporta como te gustaría. Convertir en enemigo a quien no puedes manejar como una marioneta es un retorcimiento más de una mente abusiva.

A ver si te entra en la cabeza

Me voy a detener en esto, que Kiko siempre retuerce y distorsiona, para intentar explicarlo bien, ya que hay muchos neocatecumenales mediatizados por el exceso de kikotina que no identifican la trampa y no ven dónde está la verdad.

Quien no es como tú quieres no es tu enemigo, pero tú, que tratas de deformar a quien no es como quieres, sí eres el enemigo de esa persona.

No se trata de que el no poder controlar a otro te haga sufrir, se trata de que tus intentos de control hacen sufrir al otro.

Recuerda la parábola del buen samaritano. El experto en la ley, que no quiere malgastar su amor, destinado sólo a Dios y al prójimo, le pregunta a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?”; y Jesús intenta hacerle ver que lo que tendría que preguntarse es si él actúa como prójimo de cualquiera que se cruce en su camino.

Más claro todavía: el cristiano no tiene enemigos, tiene prójimos; el triste kikiano no tiene hermanos ni familia ni amigos, tiene enemigos, porque la kikotina le induce a ver así a su prójimo. Por eso el kikiano se burla de los religiosos de misa de 12, de los curas clericalistas culpables de que todos se divorcien, de los Obispos llenos de demonios, de los zapatitos del Papa, de las madres neuróticas y de cualquiera que no responda a los designios de Kiko el sensible.

 

jueves, 17 de febrero de 2022

Diarrea por vía bucal (y VII)

 

Un espejismo, como el kikismo

Bien, hermanos, pues entonces ahora mismo, entonces, ánimo. En nombre del Señor os suplico: convertíos, reconciliados con Dios, hemos escuchado. ¿Qué quiere decir? Pues quiere decir que en estos momentos el Señor Jesús por su propia naturaleza quisiera vivir dentro de ti, pero para ello necesitas que tú, mirando a Cristo crucificado -aquella imagen- ¿quieres vivir así?, ¿quieres amar como él?, ¿quieres en tu familia llevar los pecados de tu mujer?, ¿aceptas ser crucificado por los defectos de tus hijos? Pero esto no es una exigencia. Dios te va a dar como una gracia, en el Cristianismo todo es gracia. Decía San Juan Crisóstomo: el que hace la virtud con esfuerzo no puede ser bautizado.

Tal cita no existe, por más que el cuatridoctor la use con frecuencia, pero no es raro en él recurrir al argumento de autoridad para colar sus kikadas.

Con esfuerzo, hay que hacerlo sin esfuerzo, porque es fruto de la gracia no es fruto de tus obras: Es un fenómeno éste, mira, mira cómo se sacrifica, mira que bravo es, mira cual… No, entonces te estás predicando a ti mismo y la gente te ve a ti, que eres muy bueno, y los demás muy malos.

Eso me recuerda al pobrecito que no ha podido casarse (¡cómo se sacrifica!), que ha tenido que dejar de pintar (¡es un fenómeno!), que va de un lado para otro, incesantemente desde hace cincuenta años (en clase business y parando en hoteles de muchas estrellas, su humildad no merece menos).

No es esto lo que predican los cristianos. Damos testimonio de Cristo en nosotros, y lo mismo que hace en mí, que soy un pobrecillo, lo puede hacer contigo, su gracia en nosotros, pero para ello tienes que aceptar que la cruz de Cristo te juzgue y digas conmigo que esa es la verdad, ese amor, que ese amor salva al mundo, porque los cristianos somos Cristo, el cuerpo de Cristo. No sé si lo sabéis.

Él nos alimenta con su cuerpo y con su carne y con su sangre, somos cristianos y en este mundo no tenemos dónde reclinar la cabeza, porque en el mundo vence siempre el demonio que es el príncipe de este mundo. Por eso siempre vence el comunismo y todos los ismos que queráis, fascismo y todas las cosas que queráis y todos los que roban, los corruptos. Los cristianos no tenemos dónde reclinar la cabeza en este mundo, porque nuestro mundo, nuestra patria, es la Jerusalén celeste, no esta. Somos ciudadanos del cielo. ¿No creéis esto? No son pamplinas. Yo no doy la mía vida por unas pamplinas y por cosas que no son ciertas, y con los jóvenes no se puede decir mentiras, hay que decir la verdad, la verdad, y la verdad es esta: que el Señor nos ofrece su Espíritu Santo.

Kiko no da su vida por unas pamplinas ni por nada. A lo más que ha llegado nunca es a dar cincuenta euros ajenos al pobre de la esquina. Y lo hace sin ningún esfuerzo, que conste.

Entonces ahora mismo si vosotros aceptáis esta buena noticia de que Cristo ha muerto por tus pecados y le prometes al Señor, digamos así, le dices acepto recibir tu espíritu en mí, acepto que soy un pecador, inmediatamente desciende ahora el Espíritu Santo y sales de aquí distinto. Entraste de una manera y sales de otra. Dios te dio su espíritu, porque ¿qué es la fe? Dice San Pablo que el espíritu de Cristo da testimonio a nuestro espíritu de que Dios existe, que nos ama, que nos quiere. Este testimonio, dice San Juan de la Cruz, es un toque de sustancia, la sustancia divina toca nuestro espíritu, y es algo verdaderamente…

En resumen, que si sales igual que entraste la culpa va a ser tuya, te va a decir que es que no tienes fe y eso es todo.

Bien, hermanos, pues ánimo. Entonces ahora vamos a pedir si algún hermano, algún joven, quiere con Cristo partir con Él -y así irá preparado, claro que sí- se inicia una aventura. Todos tenemos que anunciar el evangelio, todos somos llamados a partir a las periferias, como dice el Papa, del mundo, a las afueras del mundo, todos.

Ahora en España, en Madrid, todas las parroquias que tienen diez comunidades, tres las mandamos a zonas llenas de rumanos, de chinos, de migrantes. Y toda la comunidad se traslada a otra parroquia a las afueras y están ya todos. Entre semana van de casa en casa, una vez cada quince días salen a las plazas y todos van a anunciar el evangelio.

Si él lo dice… Es que aunque va para treinta años que entré en el CNC, en la parroquia jamás ha habido diez comunidades y no sé qué se hace donde sí las haya. Eso sí he escuchado decir que además de en La Paloma hay más sitios con diez comunidades, para mí que es ciencia micción kika, pero pudiera ser.

Para eso nos llamó el Señor, para qué creéis que os ha llamado al camino el Señor. Es un camino largo, lento, impresionante. No tengáis miedo, ni tengáis miedo del dinero. Hemos sido liberados del dinero. Cómo es posible que tantas familias en China… ¿De que viven? Si no es posible que la comunidad les mande tanto dinero. Y las de Japón, si cuesta todo el tantísimo… ¿cómo es posible? ¡Que milagro! Familias y familias. Todo sale. Existe la providencia, absolutamente. ¿Cómo es posible?

Y ahora tengo una convivencia de mil quinientos jóvenes. Tengo que pagar a los hoteles ochocientos cincuenta mil euros. ¡Los chicos no tienen nada! Apenas dan cien mil, me dejan setecientos mil euros de deuda. ¿Quién lo paga?

El pringao que se priva de lo que necesita para dar el diezmo. Ese lo paga.

No tenemos un duro, no tenemos un euro, pues solo sale. Son cincuenta años y no se ha llevado a nadie a la cárcel y hemos construido ¿cuántos seminarios? Tenemos ya cien seminarios y si veis el seminario de Brasilia es inmenso, impresionante, los seminarios… Todo es posible al que cree, todo. Podrás decir esa montaña: muévete, y se mueve. Ay si tuvieses la fe como un pequeño granito de mostaza, dirías a ese árbol y se trasplantaría al mar.

Fe. La fe es un don inmenso, maravilloso, que nos quiere dar el Señor, pero lo más importante de todo es -como dije al principio- es que Dios te llame a participar con Él a la buena obra que es salvar a la humanidad del infierno y de la muerte, del infierno y de la muerte, salvar a los hombres, llevarlos a Jesucristo, por eso ánimo, hermanos.

¿Queda claro? La fe es importante, bueeeeeno, sí, pero tampoco hay que exagerar, porque dice el tetradoctor que más importante es participar en la kikotización del mundo.

Vamos a ponernos de pie y hacemos una oración.

 

(SAN PEDRO DEL PINATAR. 2013. "Encuentro vocacional de jóvenes con Kiko).