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jueves, 17 de septiembre de 2020

Desahogo y carta abierta a monseñor Reig Pla

 

El obispo de Alcalá de Henares, monseñor Reig Pla, es prokiko desde hace muchos años. Lo era cuando estaba a cargo de la diócesis de Segorbe-Castellón -desde 1996 hasta 2005-, cuando pasó por la de Cartagena -de finales del 2005 a principios del 2009- y lo es en la de Alcalá de Henares a pesar de que los chismosos aseguraron que fue el poderoso señor Mendoza, el dueño de la UCAM y el mismo que cuenta batallitas sobre los microchips que quieren implantarnos potencias malignas valiéndose de la vacuna de la Covid-19 -cuando la haya-, quien ordenó su expulsión, debido a que el señor obispo no se sometía a sus caprichos.

No tengo ni la menor idea de qué pueda haber de verdad en tales historietas y el caso es que no me consta que los alcalaínos tengan quejas hacia su obispo.

El obispo con los recién tunicados de Torrejón en la Pascua de 2013
 

De vez en cuando se le va la mano con las kikadas -es opinión personal-, como lo de llamar a alguna comunidad tunicada de otra población matritense -¿eran mostoleños o alcobendenses? Seria lo segundo, que queda más cerca- a que se paseen por la diócesis de Alcalá para evangelizar kikotizar a los nativos -da idea de poco arraigo del CNC en Alcalá, cuando tienen que importar proselitistas de otras ciudades-, o como lo de los cursos para curar la homosexualidad a cargo de laicos afines al CNC.

Pero también hay que reconocerle al señor obispo Reig Pla que de toda la curia nacional fue el único obispo que siguió abriendo las iglesias cuando todos los demás dispensaron alegremente a la población del precepto dominical.

El caso es que el otro día me encontré con un bulo que aseguraba que el obispado de Alcalá amenazaba con el infierno a todas las chicas que vistieran de forma provocativa.

No me lo creí, pero fui a la página del citado obispado en busca de confirmación. Y, como esperaba, el chisme resultó más falso que una moneda de dos caras.

Verdad es que en la página web del obispado hay un apartado destinado a los jóvenes con orientaciones y consejos para vivir en castidad, y que se daban pautas sobre el vestido, pero no se decía nada que yo no diga a mis hijas, ni se demonizaban las minifaldas, ni las camisetas cortas para enseñar el ombligo, ni los pantalones con rotos por todos lados…

Y sin embargo, sinceramente, me decepcionó mucho lo que encontré.

 Ignoro quien está detrás de esa función / misión de asesoramiento a jóvenes que tiene el obispado de Alcalá, es decir, no sé si es una de las actividades que deja en manos de neocatecumenales -como los cursillos de ayuda a homosexuales que tanta polvareda levantaron-, pero es irrelevante puesto que el contenido que publican me ha parecido banal, extremadamente trasnochado y muy superficial. Lo que pretendo es aportar ideas y señalar algunas de las carencias que he visto.

Para empezar, en una cosa tenía razón el muy malicioso bulo con que topé: los consejos del obispado están orientados mayoritariamente contra las chicas y olvidan / eximen de consejo y orientación a los chicos.

Sí, he escrito «contra las chicas». Me parece muy trasnochado hacer a las muchachas responsables de mantener a raya a los chicos, que a esa edad son más grandes, fuertes y gamberros, mientras que no encontré consejos dirigidos a ellos sobre el respeto y la consideración hacia las mujeres, que no son tan recias y fuertes, pero tampoco inferiores a ellos. Y habría que hacérselo notar.

Además es paternalista y ofensivo que se considere que la forma de vestir de ellas puede ser el detonante que dé ocasión al pecado, como si el vestido justificase el mal proceder de otro, como si pecar no fuese un acto libre y voluntario, sino forzado por la ropa de la chica. ¡Por favor! Para empezar, hay mujeres que vestidas de sayo son atractivas, porque es la forma de moverse, la mirada, la seguridad y el aplomo lo que hacen que se las tenga en cuenta. Y además, ¿dónde empieza el decoro? ¿en los codos, en los hombros, en las rodillas? ¿Es provocativo el pelo largo? Con ese tipo de teorías algunos impusieron el burka a toda la población femenina, en lugar de enseñarles a ellos el control y el respeto al prójimo.

Insisto, ¿dónde están los consejos dirigidos a ellos? Al parecer no importa si ellos van con el pantalón caído y los gayumbos al aire o con la camisa abierta hasta el ombligo. ¿Acaso es que nosotras no tenemos ojos? Parecen consejos sacados de algún tratado del tiempo de mis abuelas, cuando era tabú hablar del deseo y del placer femenino.

Otro ejemplo. También leí que se aconseja a ellas, siempre a ellas, que enfríen la conversación si toma un derrotero calentito. En otras palabras, que si ellos empiezan a hablar de tetas y culos -un clásico-, tienen que ser las chicas las que deriven la conversación hacia el cocimiento de los garbanzos, por ejemplo. ¿Por qué no se les orienta a ellos para que no vean a las mujeres como carne con tetas y culo? ¿Dónde están los consejos para ellos?

No los encontré. Y la guinda fue la contundente aseveración de que siguiendo su guía las muchachas podrían preservarse para el matrimonio. ¿Las muchachas nada más? ¿Solo ellas han de «preservarse»? Voy a decir lo que pienso como mujer y madre de hijos veinteañeros: la guía para jóvenes del obispado del Alcalá es anacrónica. Toda la carga y la responsabilidad para ellas, todos los derechos para ellos. Pónganse las pilas y actualícense, por favor.

Voy a contar un par de hechos concretísimos que me sucedieron a mí en mi juventud, a mí que jamás he sido enamoradiza ni promiscua ni entendía el sexo como un entretenimiento juvenil.

 


La siguiente situación se produjo con el primer chico con el que salí. Fue en una de las primeras citas a solas, cuando ya quedábamos al margen del grupo. Salimos a cenar, recuerdo que era finales de noviembre, hacía frío y era noche cerrada. Puedo asegurar que yo no enseñaba otra cosa que no fuesen las manos y la cabeza pues, como he dicho, hacía frío; también aseguro que la conversación durante la cena no fue picante ni subida de tono. Pues aún así, salimos del sitio donde cenamos y, sin más, en chico me abraza desde atrás y me golpea el trasero con sus caderas. Lo hizo dos veces, porque la primera vez me cogió tan por sorpresa que no asimilé lo que simulaba que hacía conmigo.

En la inútil guía juvenil del obispado no he visto que se cuente qué hacer en una situación así, cuando una cita se tuerce porque él la tuerce, por más que ella no quiera. No, todo parece orientado a hacer pensar que si algo se tuerce es porque ella ha fallado, porque es ella quien carga con la responsabilidad de que no haya fallos. ¿Tan inútiles o tan irremediables salidos consideran a los chichos? Pues sería conveniente que informasen a las chicas de que a veces el aerosol de pimienta es un gran aliado.

Otro hecho concreto. Posterior, yo ya estaba un poco más curtida. Mi noviete de entonces me llama por teléfono y tras el intercambio de saludos me dice que le cuente algo mientras empiezo a escuchar que respira agitado al otro lado del teléfono… Sí, había decidido masturbarse con mi agradable voz de fondo. Ni fue fallo mío ni yo di pie a ello. Pero la guía del obispado de Alcalá no tiene nada que ayude y oriente a los chicos a encauzar su sexualidad, los deja sueltos mientras carga de normas y reglas y consejos vacuos a ellas. Es absurdo.

Bastante difícil lo tienen todos los jóvenes de ambos sexos para encima irles con tontadas bajo el disfraz de ser una ayuda que carga a unas e ignora a otros.

Yo no trivializo con la sexualidad ya que, como he dicho, tengo hijos jóvenes a quienes por biología y naturaleza les correspondería ser sexualmente activos, pero están en una sociedad en la que no es fácil casarse antes de los treinta… ¿Ayuda de alguna forma la guía del obispo Reig a sobrellevar esta situación? En mi opinión no aborda la raíz de tanto sexo desordenado, el recurso de declarar que todo es vicio y pecado es solo eso: un recurso facilón pero vacío. La realidad es que a un chico de catorce / quince años le dices que se aguante hasta los treinta y entiendo que te mande a la porra y más allá. ¿Qué hay en esa guía que ayude a valorar la castidad de laaaarga duración como algo bueno y deseable? Nada y menos que nada para los varones, de quienes, al pareces, no se espera que lleguen sin estrenar al matrimonio.

En suma, una guía trasnochada. Actualícenla, busquen propuestas y soluciones novedosas, impliquen a ellos en el proceso, no los ignoren ni los den por perdidos y no carguen a ellas de deberes. De lo contrario, dudo que sirva de algo su sección para jóvenes.

lunes, 10 de agosto de 2020

Deberes veraniegos para neocatecumenales

 

En el CNC hay palabras cuyo significado es elástico, muy elástico, mucho más elástico que un chicle. Una de ellas es la palabra “jóvenes”. Se puede apreciar cada vez que hay una reunión de esas que llaman “encuentro vocacional” que consiste en pasarse unas cuantas horas al sol con el ruido de fondo de un tipo al que le gusta hablar y que siempre repite las mismas cosas, la verborrea usualmente se acompaña por intermedios de cantos charangueros pésimamente interpretados por el mismo tipo al que le gusta escucharse y después, se piden jóvenes que sientan una llamada de Dios para la vida consagrada -a esos más les valdría irse a otro sitio donde se tomen en serio lo de la vocación- o para otras funciones necesarias para el CNC, como el convertirse en salmonetas o en chachas de familias numerosas o de itinerantes vagos.

El caso es que, en los últimos años de carestía y precariedad -no en el providencial año 2020 que no está para tales reuniones-, cuando se piden jóvenes es usual ver que se levantan y son admitidos niños y también jubilados y prejubilados.

 

Así que, además de la falta de consideración hacia las normas ortográficas del español escrito, en el panfleto hay que entender la palabra “jóvenes” en su amplio sentido neocatecumenal, es decir: “captad y traed a todos los que podáis, que hace mucha falta”.

El resto del mensaje es contundentemente claro.

No me refiero al lugar, el día y la hora de la reunión -aunque ya se sabe que la impuntualidad es parte intrínseca al Camino Neocatecumenal y que todos encuentran normal llegar entre 40 y 70 minutos tarde a cualquier reunión-, sino a la cita que aparece en el panfleto: «Habla, señor, que tu siervo escucha» -La cita correcta incluye comas y carece del solitario “!” que aparece en el panfleto-.

Por una vez el objetivo de la reunión -ya sabéis, los kikos no se reunen, "se encuentran"- está claramente señalado en el panfleto: quienes acudan sean conscientes de que se les va a reclamar que escuchen como siervos y como siervos obedezcan en cuanto les mande el señor que les hable.

Porque en el CNC a los jóvenes se les exige obediencia absoluta a unos que, siendo los “pedores”, se tienen por dignos de reconocimiento y devoción. Y ni en verano dejan descansar a los jóvenes, que ya se sabe que tienen las hormonas alteradas y en cuanto te descuidas se han emparejado con alguien de fuera de Camino, un pagano o peor todavía, un religioso de esos que no se pierde una misa de 12 así truene, nieve o sople un vendaval.

Y eso no puede ser. Por eso hay que atarlos corto y hacer reuniones incluso en verano, para que se junten entre ellos y se emparejen dentro del gueto.

lunes, 13 de julio de 2020

«Los jóvenes de nuestras comunidades no fornican, ni se drogan»


Roma, durante la rueda de prensa del 13 de junio de 2008, Kiko comenta que el Camino celebra sus eucaristías -que valen como 100, mientras que la misa vale como 20- el sábado por la noche, entre otras cosas "para que los jóvenes no se vayan a las discotecas a fornicar y a drogarse; los jóvenes de nuestras comunidades no fornican, ni se drogan, ni se suicidan".

¿Que los jóvenes no qué? No se entera de nada
Ahí queda eso, disponible en la hemeroteca para quien quiera comprobarlo, una técnica tan coercitiva como medieval, o incluso más vieja, similar a los legendarios cinturones de castidad. Y además, anticristiana, porque el Cristianismo no se basa en coartar el libre albedrío, incluso si este se emplea para hacer el mal, el Cristianismo en lo que se basa es en la recta formación de la conciencia, y una condición indispensable para que la formación sea sana es que sea libre.

Pero el kikismo no entiende de libre albedrío ni mucho menos de formar cristianos adultos capaces de optar, en su libertad, por obrar el bien antes que el mal. Por el contrario, en la pésima y perversa interpretación kikiana, la humanidad está irremisiblemente condenada a obrar el mal, de modo que si los jóvenes van a la discoteca el sábado por la noche, es indiscutible que a lo que van es a fornicar y a drogarse y luego, tal vez, a suicidarse. De modo que como los pobrecitos no pueden obrar de otra forma porque están avocados a obrar el mal sí o sí, lo único que se puede hacer para protegerlos es infantilizarlos, hacer de ellos eternos niños chicos dependientes de la falsa y nociva autoridad del kikotista que se cree que todo lo sabe con su discernimiento de opereta.

Eso era así en 2008 y la frase sigue de actualidad… por su cínica falsedad.

El pasado de 6 de julio, en Terni, Italia, murieron dos adolescentes de 16 años, Flavio y Gianluca, ambos neocatecumenales de padres neocatecumenales. La causa de la muerte fue la ingesta de droga.

Por lo que ha publicado la prensa, sobre las 9 de la noche los chicos compraron por 15 euros una mezcla de metadona rebajada con agua a un toxicómano que recibe la droga como tratamiento para superar el síndrome de abstinencia. No era la primera vez que compraban droga a esta persona, pero en esta ocasión algo falló.

Se ha interrogado a los amigos con quienes los dos chicos habían quedado para jugar al futbol, y estos han contado que cuando llegaron Gianluca y Flavio adonde habían quedado ya se sentían mal y vomitaron una sustancia blancuzca, pero que en todo momento estuvieron lúcidos y no quisieron ir a un centro médico para no tener que explicar lo que habían tomado, así que se quedaron sentados sin jugar, a la espera de que se les pasase el malestar. Pero lo que sucedió es que uno de ellos sobre las 12 y el otro más tarde se fueron cada uno a su casa y al día siguiente amanecieron muertos.

Lo que más ha impresionado a quienes llevan la investigación es el conocimiento y la naturalidad con que los amigos, durante el interrogatorio, explicaron cómo se prepara la droga -por lo visto la información está en internet y también en la letra de ciertas canciones trap- y el alarde que hicieron de conocimiento de sustancias.

Los dos chicos muertos, al parecer, pensaban que habían tomado codeína, y fueron los amigos quienes explicaron que no pudo ser codeína porque esta es púrpura, mientras que la sustancia que vomitaron era blanquecina, como la metadona.

El hecho tristemente concreto es que dos muchachos neocatecúmenos han muerto porque también los hijos del CNC fornican y se drogan y se suicidan.