martes, 31 de julio de 2018

Segundo escrutinio (LX)



«Los párrocos y los responsables hacen el inventario del signo recogido y redactan un documento y lo firman conjuntamente, lo cual debe hacerse con muchísima seriedad y absoluto secreto, especificando en el acta todo lo que se ha recogido. El acta se elabora de acuerdo con el siguiente modelo:

ORIENTACIÓN SOBRE EL ACTA

Ciudad _______________________    Fecha __________________
Reunidos en el (local) de la parroquia (nombre)
Don (nombre del párroco), párroco de la parroquia (nombre)
Don (nombre del segundo párroco), párroco de la parroquia (nombre)
Señor (nombre), responsable de la comunidad (nº) de la parroquia (nombre) (se sigue con los otros responsables o el corresponsable si la comunidad es una sola), constatan que por el segundo escrutinio y destinado a los pobres se ha reunido los siguientes bienes:
·       Dinero en efectivo   
·       Cheques       
·       Pagarés       
     TOTAL         
·       Otros objetos
o   Automóvil (Marca y modelo)
o   2 televisores de marcas tal y tal
o   Pieles de zorro rojo
o   Joyería
§  1 collar de perlas
§  1 juego de diamantes
§  4 anillos de oro
Con el dinero en efectivo y los cheques se abrirá una cuenta corriente en la sucursal (nº) del Banco __________ a nombre del párroco y del responsable (o de los párrocos y los responsables). La cuenta es a firma conjunta para que no se pueda retirar dinero sin el consentimiento y la firma de todos.
El responsable (nombre) recibe los siguientes objetos (relación de ellos) y el otro responsable, los siguientes (se listan) y, a medida que se vendan, el dinero se ingresará en la cuenta arriba mencionada.
Firma de los responsables y los párrocos
Sello de la parroquia»

 
Hasta aquí el cuento de la lechera.

Cuento que me ha llevado a pensar: ¿para qué una cuenta en un banco? ¿Es que no creen en la providencia de Dios que es capaz de hacer que justo antes de llegar a banco alguno se encuentren con aquel pobre a quien Dios ha dispuesto que alivien su necesidad?

Y entonces he pensado que posiblemente los neokatekumenales sean de la escuela de Arthur Laffer.

Cita de Arthur Laffer, economista



¿Por qué la Iglesia no vende los cuantiosísimos bienes materiales que posee para repartir el dinero entre los pobres? Posiblemente sea cuestión de incentivos.

Pero los neokatekumenales, aplican mal la teoría de Laffer: ellos gravan a la gente que trabaja para pagar a la gente que viven del cuento de la neokikotización.

domingo, 29 de julio de 2018

CNC visto desde 1997 (VII)



ANEXO III

ABC Electrónico, 2.Sociedad, Domingo, 14 de abril de 1996

Los neocatecumenales extienden su camino por el mundo

Madrid. S. R.

     El Camino Neocatecumenal es una de las realidades apostólicas más fértiles de la Iglesia. Desde que se puso en marcha, de la mano de Kiko Argüello y Carmen Hernández, en el barrio de chabolas de las Palomeras madrileñas, se ha extendido por todo el mundo con una rapidez que sólo la asistencia del Espíritu puede explicar. Así lo ha reconocido la Iglesia, con una carta de Juan Pablo II llena de elogios para esta experiencia. Así se pone también de manifiesto en el creciente y espectacular número de vocaciones sacerdotales que nacen continuamente en su seno.

     El Camino Neocatecumenal se inició en Madrid, en 1964, entre los chabolistas de Palomeras altas. Allí Kiko Argüello y Carmen Hernández fueron llamados por el Señor a vivir su cristianismo en medio de los pobres, compartiendo existencialemente la vida de aquellos que, en su miseria, soportan las consecuencias del pecado en nuestra sociedad. Se encontraron pues requeridos por las mismas personas con las cuales vivían a anunciar la buena noticia de nuestro Salvador Jesucristo.

     Esta palabra, que nacía débil y balbuciente por la dificultad que comporta anunciar el Evangelio a gente sin cultura ni educación de ningún tipo, comenzó a concretarse en una síntesis catequética: un «kerigma» potente que, en la medida en que descendía sobre los pobres, realizaba el nacimiento de una realidad nueva: la «koinonía».

     El entonces arzobispo de Madrid, monseñor Casimiro Morcillo, dió un gran impulso a la experiencia que se difundió rápidamente por las parroquias de Madrid y de otras ciudades de España. Ahora, más de treinta años después, se encuentra también profusamente extendida por el resto del mundo.

     Kiko Argüello dice que necesitamos redescubrir en nuestra época una fe radical porque el mundo está sordo y necesita una palabra que indique el sentido de la vida. Nosotros tenemos la palabra del Evangelio que es la luz del mundo.

     Las tres etapas fundamentales de la vida cristiana se corresponden con las tres fases de formación que comprende actualmente el Camino Neocatecumenal: humildad (precatecumena-do); simplicidad (catecumenado posbautismal) y alabanza (elección y renovación de las promesas bautismales).

     La primera finalidad del neocatecumenado o iniciación a la fe es la formación de la comunidad y esta nace en la parroquia.

     «La mayor parte de los cristianos tradicionales -dice el «Camino Neocatecumenal»- viven hoy su fe en una dimensión infantil, como lo demuestra el divorcio evidente entre religión y vida. Por eso es absolutamente necesario un proceso serio de conversión que se realice en la vida diaria».

     Mediante el amor y la unidad de estas comunidades toda la parroquia es llamada a la conversión. De esta forma ha comenzado a aparecer una nueva estructura parroquial, que sin destruir la ya existente, va haciendo conscientes a todos los hermanos de la necesidad absoluta, hoy, de profundizar en la fe.

     La primera fase del Camino es el «Kerigma», anuncio de la salvación. Las catequesis se basan en el trípode: Palabra, Liturgia, Comunidad.

     Una vez que se ha formado la comunidad comienza la segunda fase: el precatecumenado. Este es un período de «Kenosis» en el cual las personas verifican su fe caminando junto a otras personas. El catecumenado se desarrolla en dos períodos, durante el primero la comunidad, perseverando en la palabra, en la Eucaristía y en la comunión fraterna experimenta la potencia de Cristo que lleva a los catecúmenos a poner a Dios en el centro de la propia vida.

     Casi un año después los catequistas vuelven para preparar el escrutinio del paso definitivo al catecumenado de modo que el primer escrutinio es como una puerta que se abre y que se cierra en el segundo. Después los catecúmenos son iniciados por los catequistas en una oración individual y cotidiana con los salmos.

     Luego, mediante la «tradicio» y la «redditio symboli» descubren que el bautismo que un día les confirió la Iglesia los ha enviado, dando testimonio de su fe en el ambiente de trabajo, en la familia y sobre todo, trabajando en la parroquia en un apostolado específico como es el anuncio del Evangelio, de dos en dos por las casas del barrio; en la catequesis parroquial etc.

     En ese momento del Camino las personas se hacen responsables de transmitir la fe a sus hijos y por eso se hacen tres tipos de reuniones: una en familia con la participación de los hijos, otra en comunidad y otra de toda la comunidad de la parroquia en las grandes fiestas como en la Vigilia Pascual.

     La tercera fase es la elección y la renovación de las promesas bautismales.

     La familia de Nazaret es la imagen de las comunidades neocatecumenales. La comunidad en la cual Cristo se hace visible vive en humildad, simplicidad y alabanza como la Sagrada Familia de Nazaret, consciente de tener un objetivo: dar tiempo para que Cristo nazca en ella para cumplir la misión confiada por Dios, la de siervo de Yavé que redime al mundo.


© Prensa Española S.A.




ANEXO IV
1. Sociedad___Lunes, 29 de abril de 1996
Juan Pablo II ordenó ayer 38 sacerdotes, 17 de los cuales son neocatecumenales
Roma. Pedro Corral.
Juan Pablo II ordenó ayer a 38 nuevos sacerdotes en una ceremonia celebrada en la basílica de San Pedro con motivo del Día Mundial de Oración por las Vocaciones. A los nuevos presbíteros, 17 de los cuales pertenecen al Camino Neocatecumenal, el Papa les recordó su propia experiencia como sacerdote, en el año de su cincuenta aniversario como tal.

De los 38 nuevos sacerdotes ordenados ayer por el Papa, 17 son alumnos del Seminario «Redemptoris Mater» de Roma, del Camino Neocatecumenal, iniciado por los españoles Kiko y Carmen. El Camino posee una veintena de Seminarios semejantes distribuidos por todo el mundo, uno de los cuales está en Madrid.

Después de la celebración el Pontífice presidió el rezo del ángelus. Su Santidad se refirió a las pruebas de la Resurrección del Señor, a la que aludió como un hecho «históricamente sólido» y «absolutamente creíble», en contra de las recientes polémicas pseudocientíficas que la ponen en duda. El Papa aseguró que la «experiencia determinante» de la Resurrección fueron las posteriores apariciones de Cristo. Acerca de los testimonios de los hombres y mujeres que vieron a Cristo resucitado, Juan Pablo II dijo que «nada hace pensar que fuesen presa de una exaltación mística o de una alucinación colectiva».

También se refirió a las dificultades que en Italia atraviesa la escuela católica y pidió apoyo para ella a las familias y al Gobierno.

© Prensa Española S.A.

viernes, 27 de julio de 2018

CNC visto desde 1997 (VI)



6. Vías de solución.
     Ante toda la problemática expuesta arriba nos quedan tres posibilidades como caminos de solución. No se trata de escoger una de las tres sino procurar que todas ocurran simultáneamente en el mismo proceso: la institucionalización del movimiento neocatecumenal -que en nada afecte al catecumenado ordinario de las comunidades parroquiales-, inserción en la Iglesia local de acuerdo a la marcha de los acontecimientos en la misma compartiendo los gozos y las esperanzas, las angustias y las tristezas del caminar de la Iglesia y, sobretodo, la regulación de la autoridad en el movimiento logrando la no dependencia de ciertas personas ni de patrones culturales ajenos y extraños.

7. Intuiciones personales acerca del neocatecumenado.
     En mi opinión, considero que nos estamos enfrentando a la misma situación de evangelización de cuando la Conquista. Estos catequistas, salidos de España en su mayoría, traen la misma pretensión orgullosa y hasta cierto chauvinismo que traían nuestros antepasados, los conquistadores de hace quinientos años.[1]

     ¿Cuándo dejarán que los hispanoamericanos hagamos nuestras cosas a nuestro estilo y de acuerdo a nuestras necesidades, respetando nuestra peculiar forma de ser?[2]



ANEXO I

ABC Electrónico.
3.Sociedad___Miércoles, 27 de marzo de 1996
Kiko Argüello: «Juan Pablo II valora mucho nuestro trabajo en las parroquias»
Madrid. Santiago Martín.

Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal junto con Carmen Hernández, ha pasado por España, su país natal, para impartir el anuncio de la vigilia pascual a las comunidades que él atiende personalmente y con las que lleva trabajando treinta y dos años. De camino hacia El Cairo, donde aspira a abrir un nuevo Seminario dedicado a la formación de sacerdotes misioneros, explica a los miembros del camino la relación que existe entre Cruz y Resurrección, entre muerte y vida. Los miembros de este original itinerario de formación cristiana son más de un millón en el mundo, de los cuales cincuenta mil en nuestro país.

Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, ha pasado dos días en España, de camino para El Cairo. En este breve período ha aprovechado para impartir el anuncio de la vigilia pascual a las comunidades que él personalmente atiende y con las que lleva trabajando treinta y dos años, impulsando su fe y su redescubrimiento de la gracia bautismal.

La catequesis la impartió en el centro que el camino tiene en las proximidades de El Escorial.

En declaraciones a ABC, efectuadas antes de impartir la catequesis y en las que desgranó lo esencial de la misma, Kiko Argüello recordó que Juan Pablo II valora mucho la presencia del camino en las parroquias porque son, entre otras cosas, «un laboratorio de renovación litúrgica».

«Nosotros somos un itinerario de formación catequética -declaró el iniciador de la experiencia a ABC-. Queremos empezar por salvar a la familia porque así sabemos que se salvan las vocaciones. En nuestras familias, la media de hijos es de cinco, lo que significa que hay muchas que tienen ocho o nueve. Son capaces de eso porque han entendido que para ser cristiano hay que tener el espíritu de Cristo y que ese espíritu pasa por la Cruz».

«Cristo aceptó la muerte en la Cruz y sólo así obtuvo la vida –añadió-. Nosotros, en cambio, caemos en la muerte precisamente porque rehuimos la muerte que representa la Cruz. Amar más allá de la muerte significa amar la Cruz, lo cual lleva consigo amar al enemigo. Con el espíritu de Cristo se puede amar al pecador, incluso al enemigo, al que te hace daño. Si no tienes ese espíritu, se huye de los problemas y entonces se mete uno más de lleno en esos mismos problemas de los que se huye. Así pasa, por ejemplo, en el matrimonio: para evitar la Cruz, la gente se separa, porque huye de los problemas. Pero las consecuencias son peores, el remedio es peor que la enfermedad».

«Nosotros –añadió-, no suponemos la fe en nadie, ni siquiera en los sacerdotes o en los religiosos. La fe tiene que ser demostrada con hechos. Nosotros somos libres cuando nos damos enteramente. Si no lo hacemos así, somos esclavos».

Para Kiko Argüello, la experiencia que él puso en marcha junto a Carmen Hernández en Vallecas hace treinta años, ha tenido éxito, entre otras cosas, porque no se meten en política y porque se limitan «a predicar a Cristo y a Cristo crucificado». «En el camino no se sigue a ningún líder -afirma Argüello-. Mucha gente no me conoce personalmente ya que cada comunidad tiene sus propios catequistas. Yo atiendo personalmente sólo a algunas comunidades, las que puse en marcha hace treinta y dos años».

Los neocatecumenales, según su iniciador, están en cien naciones y son más de un millón. En España hay 1.200 comunidades, que a una media de cuarenta personas por grupo representan alrededor de cincuenta mil personas.

No están exentos de persecuciones e incomprensiones, como el mismo Argüello reconoce.

Uno de los frutos más llamativos del camino neocatecumenal son los Seminarios «Redemptoris Mater», en los que se forman sacerdotes diocesanos con un talante misionero. «No son Seminarios sobre el camino -dice Kiko-. Yo no mando sobre esos curas. Son Seminarios internacionales para ayudar a las diócesis que no tienen clero, como pidió el Concilio Vaticano II. En Francia, por ejemplo, hay zonas donde un párroco tiene que atender 15 parroquias; este año sólo se han ordenado en toda Francia cien sacerdotes. Nosotros estamos, por ejemplo, en París, para ayudar a esa diócesis y a otras, tanto de Francia como de América, Asia o África».

Kiko insiste en que ellos no tienen una espiritualidad propia, como si fueran una Prelatura, un instituto religioso o una asociación. «Todo lo basamos en el bautismo, que está en la raíz de todos los carismas. Los distintos carismas no pueden ser superiores al bautismo, sino que sólo pueden subrayar alguno de los aspectos que ya están contenidos en él».


[1] C. 769 Código de Derecho Canónico.
[2] GARCÍA MARQUEZ, Gabriel “EL General en su laberinto”. Citado libremente.
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