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domingo, 5 de julio de 2026

Tostón publicitario 2025-2026 (XIV)

 


Retomo la perorata de Mario donde la dejé, pero antes, para los que estén un poco perdidos, les recuerdo que Mario aseguró que iba a hablar sobre teología del cuerpo y jubileo, y también que previamente quería explicar qué se entiende por condescendencia divina…

Lo que sigue no lo explica, pero es lo que viene a continuación de la última frase de la entrada anterior:

«Como he dicho antes, el Señor entrega a Moisés las dos tablas con las Diez Palabras, ¿por qué les da las Diez palabras? Porque son el camino de la vida, para no caer en el abismo del fuego. “Pongo delante de ti dos caminos: el camino de la vida y el camino de la muerte; escoge tú”. Esto nos lo dice a todos nosotros, también en esta convivencia. Hemos visto que algunos hermanos están al borde, tienen que decidirse: O seguir en el pecado y en el infierno, o seguir a Dios».

A lo mejor algunos creéis que eso de ser los últimos y los peores lo dicen por humildad, pues no, lo dicen porque incluso en las primeras comunidades hay algunos que siguen en el pecado y en el infierno. Son los que han interiorizado que Dios les quiere pecadores.

A continuación, Mario cuenta que los israelitas reniegan de su Dios, quien, juguetón con ellos, permite que vayan al exilio. Durante un par de párrafos se va por las ramas con historias de la pureza e impureza ritual y luego vuelve al tema del pueblo en el exilio.

«Durante el exilio, gracias a la predicación de los profetas, había un grupo que esperaban el consuelo del Nuevo Moisés, y que comienzan a reconocer que el pueblo se encuentra en exilio a causa de sus pecados, infidelidades. …

Y el Señor de la Misericordia reconstruye el templo y profetiza, comienza a profetizar una pureza ya no ritual. Ésa es la misión de Elías, la primera misión de Elías que va al monte Sinaí, para recuperar el culto interior del corazón y no exterior de los sacerdotes, que ofrecían sacrificios de los ricos y maltrataban a los pobres y se aprovechaban del pueblo y hacían ritos».

Voy a intentar aclarar esto. Mario, como neocatecúmeno de postín, debe de disponer de una bola de cristal y de la capacidad de viajar en el tiempo, por eso se lía, o quizá desconozca que el profeta Elías (siglo IX a.C.) es ANTERIOR a los dos grandes exilios de Israel y Judá y a la primera destrucción del templo (siglo VI a.C.).

«Y entonces comienzan a hablar de una alianza nueva. “Ya no pondré mi ley en tablas, sino que la pondré en vuestro espíritu”».

Esta vez Mario acierta, la profecía de Ezequiel es contemporánea del destierro en Babilonia, si bien hasta ahora nada de lo que ha contado tiene que ver con la presunta temática de su arenga.

«Entonces, ¿todo esto por qué? ¡Muy simple! Cuando viene Jesucristo, ¿qué viene a hacer? ¡A cumplir toda la obra del Padre! ¿Y cuál es la obra del Señor, principalmente? Jesucristo, ofreciéndose a sí mismo por nuestros pecados, tomando nuestros pecados, nuestras rebeldías, las de todo el pueblo de Israel, ofrece su vida y dirá antes de ser crucificado: “Destruid este templo y yo lo reconstruiré en tres días”. …

Él ha venido a hacer el nuevo templo que es Cristo, cabeza, y nosotros, su cuerpo: para hacernos templos de Dios. Y como la sexualidad es una parte integrante de toda nuestra personalidad, como hombres y como mujeres, estamos llamados a vivir como templos del Señor, como resultado de lo que somos».

¿Alguien entiende cuál es “la obra del Padre”? ¿Es lo mismo que “la obra del Señor” o es otra cosa? ¿Esa obra es ofrecerse por “las rebeldías del pueblo de Israel” o es hacer el nuevo templo? ¿Qué tiene esto que ver con la sexualidad? Todo lo precedente era paja innecesaria y de repente Mario se lanza a mezclar churras y merinas con desenfreno: Que Juan Pablo II decía que la Trinidad es familia (lo que no tiene nada que ver con la sexualidad), que san Pablo exhorta“a mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz” (lo que tampoco se refiere ni de lejos a la sexualidad), que san León Magno tiene unas homilías sobre el Adviento bellísimas (bien por él, pero de nuevo, no es el tema que Mario dijo que iba a tratar)…

Y así, entre desvaríos, se cierra la primera parte del rollo pezzimo, que se retoma al día siguiente, después de las laudes. Y al arrancar la segunda parte del rollo dice Mario:

«Aprovecho para deciros que este verano he tenido un bajón, los que tienen una cierta edad saben qué son los bajones, así que ya no tenía la lucidez, ni la capacidad sintética que tenía otros años y por eso no he preparado este año la catequesis hablada con citas, porque no he podido. Hacemos lo que podemos».

No me alegra su bajón, pero no tiene nada extraordinario a su edad, y con sinceridad, las citas entremezcladas de otros años nunca facilitaban la lectura, y la capacidad sintética que menciona jamás la he encontrado en los tostonazos de Mario. Para capacidad sintética y dominio de las citas bien llevadas, el Papa Benedicto XVI, que sí sabía enseñar, explicar y exponer, Mario no sirve para esto, no ya ahora, tampoco antes.

 

martes, 28 de abril de 2026

Publicidad de Pascua 2026 (II)

 


El anuncio publicitario tuvo lugar en la principal sala de usos múltiples de Santa Catalina L’abouré, que es la parroquia dónde intentaron hacer un chanchullo para que un terreno colindante de propiedad municipal fuese transferido a la parroquia y transformarlo en “un jardín celestial”, es decir, un cementerio, pero un cementerio con estética kika y para kikos, no para religiosos de misa de 12, porque antes se muera el Papa que juntarse con ellos.

Lo cuento porque la sala de usos múltiples de Santa Catalina no es pequeña, pero tampoco es inmensa (capacidad para unas trescientas personas). Y sucede que año tras año cada vez hay que convocar a más y más gente para que no se note mucho que sobran bancos por todos lados.

En esta ocasión los convocados fueron: 


 Todavía hay más, es que aquí interrumpe Ascen para recordar a Kiko e informar a los presentes de la muerte del rector de RM de Lisboa (Por cierto, ya que se dice agnus dei y no dei agnus, y se dice corpus Christi y no Christi corpus, ¿alguien docto en latín puede explicarme porque le dicen redemptoris mater en lugar de mater redemptoris?).

Sigue la presentación de los presentes no ausentes:

 Y sí, si alguien se ha dado cuenta, los seminaristas de Murcia, convocados para hacer bulto, son mencionados dos veces. Bien por ellos.

Concluidas las presentaciones (y los aplausos a vivos y difuntos), es el turno de Mario, el que presume de no haber tenido fe antes del Camino, pese a que ya era cura.

En otras ocasiones ya he expresado que Mario es un pésimo comunicador. Carmen saltaba de una idea a otra y no concluía ninguna, Mario además de soso salta de una cita a otra y lo hace de una forma tan enrevesada que los pobrecitos que transcriben el discurso para el mamotreto muchas veces confunden lo que es cita con lo que es rollo pezzimo y viceversa. Lo curioso es que en esta ocasión, aunque el tostón de Pezzi es tan aburrido como de costumbre, se puede seguir sin gran dificultad.

Lo resumo: Sin venir a cuento de nada, Mario pensó que sus oyentes estaban deseosos de escucharle perorar sobre los sentidos corporales y espirituales, y ni corto ni perezoso se pone a largar citas místicas sobre el ojo y la vista, la oreja y el oído, la nariz y el olfato, la lengua y el gusto, la piel y el tacto. 

Da la impresión de que la idea es sugerir que cuanto más atorados tengas los sentidos corporales gracias a la falta de sueño, al debilitamiento del ayuno, al olor a incienso y al ruido ambiente, más factible es que se active algún sentido espiritual. No comparto esa idea, sin los sentidos despiertos y con la mente atontada lo que se facilita es la respuesta emocional y visceral, la no racional. Y los sentidos espirituales no son viscerales.

Y eso es todo. Citas que se refieren a ver a Dios, gustar a Dios, escuchar la palabra de Dios, sentir a Dios y el olor a santidad que caracteriza las buenas obras.

Bueno, cuando habla del oído aprovecha para hacer una crítica:


    Crítica que delata que la realidad de los neocatecumenales es que su oído espiritual no está desarrollado, de lo contrario no les importaría aunque la palabra de Dios la proclamase un tartamudo.

Y ya metido en harina, Mario lanza un zasca también a los curas (ojo, dice “curas”, que en kikonio significa que no son presbikikos amaestrados y sumisos):

«Algunos curas recitan la anáfora deprisa, sin acompañar con el corazón, sin ninguna unción, como si lo que celebraran no fuera real».

¿Tú qué sabes, Mario? Tú que te enorgulleces de haber sido ordenado sin fe, ¿por qué juzgas a esos curas?

Mejor hubiese permanecido callado Mario, ya que no tenía nada edificante que contar. Y si así actúan las cabezas del CNC, vertiendo juicios contra el otro, que es Cristo, ¿qué no harán sus loros imitadores?

Que no se me olvide, antes de callarse, la publicidad de Mario se vuelve publicidad del libro de no sé quién -un italiano, por el apellido- para que todos los convocados se acuerden de alentar su adquisición por parte de los sufridos neocatecumenales.

Todo sea por llenar las arcas de alguno.

Próximamente más.

 

lunes, 18 de diciembre de 2023

Dichos pésimos

 

Hay un defecto común a políticos (patrios, por lo menos) y neocatecumenales: presentarles argumentos, por sólidos y obvios que sean, para hacerles ver un error es inútil. El político, como el neocatecumenal no atiende a razones («crucifica la razón, hermano») y no considera censurable, sino necesario, responder a cualquier crítica con ataques ad hominem.

Para ellos es vital destruir la imagen y la honorabilidad del detractor. Han de convertir al crítico en subhumano, porque un subhumano carece de legitimidad para discutir nada.

Es una estrategia mezquina, propia de quienes no pueden defender su postura, pero desgraciadamente es muy eficaz si la audiencia está constituida por gente chismosa y murmuradora, a quienes la verdad y la justicia importa mucho menos que el morbo de las descalificaciones vertidas sobre otros.

El pésimo presbi Mario, el que presume de no haber sabido nada de Cristo hasta descubrir el CNC, es férreo defensor de la técnica de imponer a los demás lo que a él le da la gana sin justificación ninguna para tales imposiciones.

Ya digo, como un político.

Estos son algunos de sus dichos, sacados de una reunión de inicio de curso:

«Para que el Camino sea eficaz es muy importante que el catecúmeno sepa y reconozca que los katekistas vienen enviados por el Espíritu Santo, autorizados por la Iglesia y que les acompaña el Espíritu Santo, durante todo el recorrido y las etapas del Camino, aunque tengan defectos, aunque hagan mal las catequesis, aunque sean pobres. Si tú dudas de la presencia del Espíritu Santo y de los katekistas no haces bien el Camino».

Pero no se te ocurra reclamarle la prueba de esa autorización eclesial de la que presumen, porque de darán la del pulpo. Y eso, en sí mismo, prueba su mentira.

«Sin esta confianza en el Espíritu Santo que acompaña a los katekistas, y sin obediencia a los katekistas, el camino de crecimiento en la fe es sólo aparente, porque no toca realmente nuestra vida».

Es decir, sin sometimiento no hay alienación.

Porque si hay que creer en una mentira y someterste al dictado de unos mentirosos para un presunto “crecimiento en la fe”, el resultado jamás podrá ser benéfico para el sometido.

Y obsérvese que de nuevo el pésimo prebi Mario no da ninguna razón, ninguna justificación para imponer la obediencia, ni puede argumentar que Cristo ordenase a sus discípulos que se sometiesen a él. Cristo enseñaba desde el respeto a la libertad, no desde la ley marcial. Y la Santa Madre Iglesia jamás ha tenido un mandamiento que diga obedece a tu catequista, mucho menos a unos que mienten cuando dicen serlo.

Ahora viene otra vuelta de tuerca, por si acaso queda algún neocatecúmeno que piense que un presbi -o peor todavía, un cura clericalista- es más indicado que un seglar para confiarle sus problemas y dolencias morales:

«Además, quisiera llamar la atención de los confesores, que por ignorancia no le dan importancia a la pornografía, no se dan cuenta de que no basta la absolución de un pecado, y después vuelven a caer después de poco tiempo. «Bien, te doy la absolución -pensado que es una distracción-, bueno, no peques más. Y después cae de nuevo. No, no, siempre hemos dicho que cuando un confesor encuentre a un hermano que tiene dificultades o de divorcio o de separación o, en este caso, de porno dependencia, no puede decirle así, de una forma ingenua, te perdono los pecados; no es suficiente, tiene que decirle: «Tienes que ir a un médico a curarte. Y ¿quién es este médico? Tus katekistas, ábrete a tus katekistas, ábrete a ellos y te aconsejarán lo que tienen que hacer».

Un rasgo sectario: El kikotista por encima del Sacramento. ¿Absolución? Bueeeeno, pero que los presbis tengan claro que eso no sirve al CNC y que lo que tienen que hacer es ordenar al confesado que se ponga en manos de unos matasanos, porque de médicos no tiene nada.

«En estos últimos años he encontrado un hermano de comunidad, katekista, bastante adulto, que se encontraba en esta situación de esclavitud de la pornografía, sin que pudiera salir».

Poco más arriba el pésimo presbi Mario aseguró que todo kikotista procedía de Dios y que si no te lo creías y no le obedecías en todo no podrías llegar a cristiano adulto. Ahora resulta que incluso los kikotistas más “adultos” son vasijas rotas. Y lo son desde sus principios en el CNC, es decir, tanto trípode no ha servido de nada:

«Y me ha contado que desde la edad de la pubertad era esclavo de la masturbación, pero enseguida encontró la pornografía, al principio a través de revistas, después con vídeos, y con la llegada de internet, se había hecho dependiente. Siempre más, siempre más».

El sesgo del pésimo presbi Mario contra internet no es casual. No tiene sentido pretender que si te limitas a las revistas o los vídeos no eres dependiente, pero si buscas porno en internet, entonces sí. Tan malo es que sea internet como que sean vídeos, lo que pasa es que el pésimo presbi Mario combate el uso de internet en busca de información sobre el CNC, que les dificulta muchísimo mantener en secreto los abusos de la praxis neocatecumenal, como el siguiente:

«Nosotros en los escrutinios invitamos a los hermanos a ser sinceros, no porque queremos (sic) entrar en su fuero interno, sino para que sus problemas, si se hacen luz, puedan ser ayudados».

Otra mentira. El psicólogo puede ayudar a tratar una dependencia, o el médico, pero unos laicos sin formación solo pueden cotillear sobre el particular. El morbo está a la orden del día en las comunidades.

«También con el (sic) covid. Muchos piensan que es una venganza de la naturaleza por el maltrato del hombre, pero puede ser también una corrección del Señor con la que invita a la humanidad, que lo ha echado de las constituciones de los países, a volver a Él y a la Iglesia. Que volvamos a Él. Porque hay muchos creyentes, y sobre todo teólogos, y también algunos pastores, que ya no creen». 

En cuanto a la acusación contra los pastores, el pésimo presbi Mario debe de referirse a su experiencia personal, pues ya contó que fue ordenado sacerdote como si se sacase una carrera profesional, sin conocer a Dios. Y es obvio que sigue sin conocerlo, puesto que lo acusa de ser la causa de la covid.

Y tras soltar semejantes errores garrafales que demuestran que el kikismo no cabe en el Catolicismo, vuelve a la imposición por narices, que es lo que mejor se les da a los que carecen de razón:

«Por eso, el Señor nos llama a la obediencia. (…) Nuestra obediencia es siempre a Dios, también a los katekistas aunque se equivoquen: Dios cambia el error en bien».

Y si no lo cambia, que se fastidien los dañados, pero que se fastidien en silencio, que no osen armar bulla ni soliviantar a otros.

«Hermanos, aquí sois llamados a un Camino Neocatecumenal que termina en la muerte…».

Tomad nota de lo único que podéis esperar del CNC.