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miércoles, 11 de febrero de 2026

Frases K (IV)

 


 

Otra andanada de dichos de Kiko.

Sobre su relación con el dinero, porque es fácil ser generoso cuando el parné lo ponen otros:

«Yo voy a Misa, en Roma, a las 8 de la mañana, a la iglesia que está al lado de mi casa; voy todos los días. Y hay un pobre, que duerme en la calle, que lleva su carrito y que viene a Misa conmigo. Yo cuando salgo le doy siempre cincuenta euros; es lo mínimo que doy a un pobre, cincuenta euros, menos nunca he dado» (Publicidad Pascua 2017).

 

El punto está en que no falte nunca el dinero de los demás. Hay que ingeniárselas para conseguir cuanto más mejor, aunque sea con la pretensión de que el desprendimiento es voluntad de diosito y requisito indispensable para la salvación:

«Tendremos una reunión con las viudas para organizar el orden de las viudas. Ya os diremos a qué se dedican las viudas dentro de la comunidad; cuál es su misión: muy importante. Una de sus misiones fundamentales es poner sus bienes al servicio de la evangelización» (Mamotreto 4).

«Si no os probáis con el dinero, aquí no se sigue; porque no se puede seguir a Dios y al dinero, pero como hay muchos curas que están muy apegados al dinero y quizás nunca se han probado con los bienes, esto les escandaliza» (Inicio curso 2011-12).

 

Es que los curas son muy clericalistas y se empeñan en aferrarse a la Tradición de la Iglesia, sin aceptar que los sacramentos, en particular el Bautismo, no son válidos por sí mismos, sino solo en función del kikismo:

«La Iglesia primitiva daba el Bautismo en ocasiones al principio en lugar de al final, dependía de las circunstancias. Y sabéis que este Bautismo si no estaba acompañado de todo el contexto de la catequesis no tenía valor. Por ejemplo, sabemos que había gente que enfermaba, hasta casi morir, y entonces antes de terminar la catequesis le tenían que administrar el Bautismo, le daban el Bautismo entero. Pero si después se curaba, la Iglesia este Bautismo no lo aceptaba» (Mamotreto 3).

 

No como los curas de hoy, que no entienden nada porque sus intereses están en otra parte:

«Los curas están deseando que lleguen las 8 de la tarde para terminar la Misa, quitarse la sotana, ponerse una camisa blanca y marcharse a beber cerveza todos juntos» (Inicio curso 2017-18).

 

Por eso, cuando alguna vez entra un verdadero catecúmeno, es decir, un no bautizado en el CNC, hay que arrancarlo de las manos de los curas, no sea que éstos bebedores de cerveza lo arrastren a la Iglesia, no lo permita diosito:

«Hay ciudades como por ejemplo París que tienen muchos catecúmenos. El problema ¿cuál es? Pues que muchos catecúmenos han conocido el Camino. Y en ese caso no es necesario mandarlos al catecumenado que hacen en la diócesis, porque a veces ese catecumenado está en manos de un cura que le dice lo contrario de lo que le dice el Camino» (Inicio curso 2017-18).

 

Surge entonces la pregunta, ¿qué es lo que dice y pretende el Camino?:

«El camino neocatecumenal no es para ser mejores, sino para ser peores» (Mamotreto 3).

«Nadie está diciendo que en la comunidad se tiene que dar el amor. Sucederá todo lo contrario. Aquí se está intentando denunciar a la persona. Denunciarla significa denunciar su realidad de hombre pecador» (Mamotreto 3).

«A lo mejor no te mereces la gracia, porque todo depende de Dios. La conversión viene de Dios y a lo mejor el Señor no te da su gracia porque cuando te llamó a la conversión no quisiste. ¿Y ahora? ¡No sabemos, es un misterio muy grande!» (Kiko en el tostón publicitario de cuaresma 2019).

«¡Si no nos merecemos nada! Para ello necesitaríamos ser humildes, humildes. Y no somos humildes ninguno, comenzando por mí; no somos humildes, Por eso muchos hermanos son preparados para ir al cielo con enfermedades, con sufrimientos, con el cáncer, con tragedias, pero con ello les hacen pequeños y les preparan al encuentro con el Señor» (Kiko en el tostón publicitario de cuaresma 2019).

«El afecto es siempre una mala forma de amar, no tenemos derecho a enfangar a nadie con nuestro afecto» (Mamotreto 6).

«El hombre de la carne no ama a sus hijos, al contrario, les mata, les ama siempre egoístamente y nadie puede amar al marido y menos aún a la mujer, no les puedes amar en el sentido más profundo, tal vez con un amor humano, pero que no realiza completamente al hombre, sino que lo instrumentaliza y lo mata» (Mamotreto 3).

 

Y la consecuencia de enfangar a los hijos con nuestro afecto, según Kiko, es:

«Hoy hay un fenómeno muy grave entre los jóvenes: la impotencia… Nosotros encontramos en las comunidades muchas parejas jóvenes que no pueden tener relaciones sexuales, porque todo está relacionado con la degeneración, con la pornografía» (Mamotreto 6).

 

Es obvio que hay que entrometerse en la vida privada de la gente para enterarse de esos problemas de pareja, por eso, aunque Kiko, siempre inmune a la verdad, lo achaque al demonio, no es raro que muchos se harten de la comunidad y que el que pueda se largue:

«¡Cuánta gente, aunque ha terminado el Camino hace tantos años, no sé cómo el demonio le toca en el orgullo y deja el Camino, deja la comunidad, no hay vuelta, no regresa! ¿Pero cómo es posible? No retorna, no hay modo de humillar este orgullo interior, está herido, quiere justicia, no sabemos qué sucede» (Tostón inicio 2015-16).

 

martes, 20 de enero de 2026

Frases K (III)

 

1984

Tercera hornada de frases salidas de la boca de Kiko. Las dos primeras pueden consultarse aquí y aquí.

Para empezar, algunos desafueros sobre su dios, que es uno que se complace en enviar todas las penalidades del mundo y en cerrar sus ojos para no ver a quien le busca:

«Dios no puede soportar a ese matrimonio con la panza así de grande, sentados ante el televisor, con su hermoso coche, con casa junto al mar, con sus hijos pequeños, que no quiere ningún problema. Dios no tolera que uno reduzca a esto la vida y envía ladrones y envía enfermedades para que el hombre no encoja su vida» (Mamotreto 4).

«La única forma que Dios tiene de ayudarnos es ponernos en un estado en el que no sea posible alienarse: una enfermedad, un desierto, una guerra, cualquier cosa» (Mamotreto 4).

«También el dolor de los demás es una gracia absoluta para ellos, incluso los conflictos y las guerras, todo es gracia» (Mamotreto 3).

«Dice Dios: "A mí, ¿qué me importan tus oraciones?". Dice el Señor: "¡Me dan nausea! Cuando levantas tus manos hacia mí, giro mi rostro, me giro, no quiero ver"» (Mamotreto 6).

«Por eso, el Señor se asegura de que venga una enfermedad, una prueba, para que se vea si lo que habíamos construido se colocó sobre la roca o en la arena. Y gracias a Dios muchas personas caen» (Mamotreto 6).

«Los demonios son sumisos a Dios, y si nos tientan es porque Dios lo permite para nuestro bien» (Mamotreto 6).

«Cuando Dios decreta que una persona caiga, le permite escuchar solo a los aduladores» (Mamotreto 6).

 

La consecuencia de tener un diosito que decreta que las personas caigan y que se niega a escuchar sus oraciones es, obviamente, catastrófica:

«Es muy difícil encontrarse con un cristiano en el mundo. Es posible que en España no haya más de cuatro cristianos» (Mamotreto 3).

«Antes eras esclavo, no podías elegir entre pecar y no pecar» (Mamotreto 6).

 

Un momento. ¿Antes? ¿Ya no? ¿Cuál es el hechizo magikiko que resuelve el mundo? Kiko lo expone en las siguientes frases:

«O nosotros salvamos el mundo o aquí no se salva nadie» (Mamotreto 4).

«Cuando yo os anuncio el kerigma, en este momento aumenta vuestra fe, en este momento se da la salvación» (Mamotreto 6).

 

Kiko el salvador (y el Hijo de Dios que no incordie). Pero que nadie piense que cualquiera puede repartir la fe y la salvación, solo unos cuantos elegidos:

«A mucha gente Dios no le permite predicar: la pone en una oficina, la saca del ministerio, la pone a estudiar en la biblioteca o la lleva a hacer otras cosas, pero no quiere que predique el Evangelio» (Mamotreto 6).

 

Por descontado, Kiko se arroga el ser él quien decide quienes son elegidos y quienes no:

«El hilo conductor en el camino neocatecumenal es una obediencia perfecta. Porque si no hay obediencia al catequista no hay camino neocatecumenal. Es como si aquí nadie quiere seguir el camino que nosotros trazamos... simplemente nos vamos» (mamotreto 1).

«Los que la aceptan y custodian esta Palabra inician un camino catecumenal en comunidad para formar la Iglesia, porque sobre ellos desciende el Espíritu Santo. Así nacen como hijos de Dios y son la Shekiná, la presencia de Dios en el mundo, la Iglesia: una comunidad de hermanos.

Este es un misterio impresionante: un grupo de hombres son deificados y forman el Cuerpo de Cristo resucitado, el Hijo de Dios Si esto se da en un lugar, allí se da la victoria sobre la muerte. Esto es un anuncio constante de la Buena Noticia de que la vida eterna ha llegado ya, que el Reino de Dios está cerca. Y esto salva al mundo.

Por esto para nosotros es muy importante que esto suceda, que el mundo vea esto y no algo parecido, o un sustituto. Por esto, aquí seréis elegidos para renovar vuestro Bautismo, cuando adquiráis el Espíritu Santo. Aquellos que no lo adquieren no siguen adelante» (mamotreto 1).

«Los hombres cambiarán su falsa imagen de Dios si ven a un cristiano. Pero, para esto, primero nosotros debemos darte a Jesucristo gratuitamente» (mamotreto 1).

«La comunidad durante el camino neocatecumenal no es una comunidad eclesial, no es todavía la Iglesia» (mamotreto 1).

«El gran peligro de la comunidad es que los sacerdotes la matan sin querer. En este camino, la comunidad tendrá un responsable laico. El sacerdote preside la asamblea. El responsable laico, con un equipo que le ayuda, es la conexión de la comunidad con el equipo de catequistas» (Mamotreto 1).

«No eres tú el que dice si tienes fe o no, te lo diremos nosotros. Porque os digo una cosa: en este camino catecumenal, quien no demuestra su fe con obras, no con palabras bonitas o demostrando que sabe mucho de teología, no tiene fe. Por esta razón mañana vamos a empezar a hablar de tu vida familiar o afectiva, de tu vida laboral, de tu relación con el dinero...» (Mamotreto 2).

Y una vez que empiezan a meterse en tu vida y en tu fuero interno ya no dejan de hacerlo.

No sé a qué espera la Iglesia, por caridad, para ordenar callar a Kiko y a sus loros.