La danza nunca, ni entre los primeros cristianos ni a lo largo de los siglos, ha formado parte de la liturgia de la Iglesia Romana.
Ningún rito cristiano incluye el baile. Lo que la gente llama "baile" en rito etíope o en la forma zaireana de la liturgia romana es una procesión con orden rítmico, algo que se ajusta muy bien a la dignidad de la ocasión.
En otros muchos lugares se danza en romerías y manifestaciones festivas relacionadas con la religión, pero siempre fuera de la liturgia, porque en la cultura occidental la danza está vinculada con la diversión, el romance, la profanidad. No se danza para orar, no se danza para lograr el recogimiento interior, se baila para disfrutar con otros.
Por eso no puede introducirse en las celebraciones litúrgicas de ningún tipo: sería introducir en la liturgia un elemento desacralizado y desacralizante, sería crear un ambiente de profanidad.
Así, en la Instrucción General del Misal Romano, que todos los no-asociados deben seguir fielmente, no existe lugar ni momento para la danza.
Quizá sea bueno explicar que la liturgia no es una construcción formal del ser humano, sino tradición viva y eficaz recibida de Dios a través de Jesucristo. Por tanto, la criatura ni debe ni puede cambiar lo esencial de la liturgia a su antojo. Y por ello cualquier novedad que se quiera incorporar ha de ser regulada y aprobada por la autoridad eclesial competente.
Y lo que la autoridad eclesial, la congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, dice sobre la danza es:
§ No tiene cabida dentro de la liturgia, su sitio está fuera, en áreas de asamblea que no sean litúrgicas.
§ Los sacerdotes deben siempre excluirse de la danza. Lo repito, la participación de los sacerdotes en la danza está terminantemente prohibida.
En su libro El Espíritu de la Liturgia, el por entonces Cardenal Ratzinger expresaba:
«Bailar no es una forma de expresión de la liturgia cristiana. Allá por el siglo III ciertos círculos gnóstico-docéticos trataron de introducirlo en la liturgia. …Los bailes cúlticos de las distintas religiones tienen propósitos diferentes -encantamientos, la magia imitativa, éxtasis místico- ninguno de los cuales son compatibles con el propósito esencial de la liturgia.
Es totalmente absurdo tratar de hacer la liturgia "atractiva" introduciéndole pantomimas danzarinas que terminan con frecuencia en aplauso. Todas las veces que el aplauso ocurre en la liturgia debido a algún logro humano, es signo seguro de que la esencia de la liturgia ha desaparecido, habiendo sido reemplazado por un tipo de entretenimiento “religioso”.
Yo mismo he experimentado el reemplazo del rito penitencial por un baile el cual, no es necesario decir, fue recibido con una ronda de aplauso. ¿Se puede pensar en algo que sea más extraño a la penitencia verdadera?».
En resumen, en el Rito Romano de la Misa, no cabe ningún tipo de danza o de manifestación artística dentro de la Liturgia. Los textos normativos al respecto establecen que la danza o cualquier otra manifestación debe realizarse no solo fuera de la liturgia, sino también fuera de los lugares destinados a la misma, y también dejan explícito que los sacerdotes no pueden participar de dichas "danzas".
¿Qué clase de formación reciben los presbikikos? ¿No conocen la normativa de la liturgia que deben observar fielmente o les trae sin cuidado?
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