En varios lugares de la Biblia se comenta que los hijos de la luz actúan a la vista de todos y que quienes buscan la oscuridad y obran a escondidas son los hijos de las tinieblas. En esos pasajes bíblicos también se deja claro que los hijos de las tinieblas no son de Cristo, sino de su padre el demonio.
Conviene recordarlo porque en varias zonas de España se ha hecho un llamamiento para no pasar noticias por escrito, ni a través del móvil ni del ordenador, sino que todo sea de viva voz, como antaño, para no dejar huellas que puedan acabar en forma de entrada en algún blog como este, sin ir más lejos.
También y por el mismo motivo se ha ¿ordenado? ¿invitado? a lorokistas y presbikikos a prescindir de perfiles y cuentas en redes sociales. Sospecho que no es una casualidad que coincidiendo con este llamamiento hayan desaparecido las cuentas del presbi Alfertson Cedano, especialista en el espurreo generalizado de miasmas.
Como es típico, la ¿orden? ¿invitación taxativa? llegó acompañada de la usual jeringonza de que si las cosas del CNC llega a ojos de quien no lo conoce, pueden ser malinterpretadas y causar escándalo, y el también habitual recurso de que el demonio está detrás de las RR.SS. y les ataca a ellos, pobrecitos, con revelaciones de arcanos.
Es decir, juicios sin fundamento, porque si algo sobra en este blog -que es el que ha provocado la llamada de censura a las RR.SS.- es conocimiento acerca de los entresijos y la praxis del CNC tras las puertas cerradas. Además, si fuesen humildes serían capaces de reconocer que no se trata de ataques, sino de llamadas de atención, advertencias, avisos que Dios permite para su corrección. Pero no, en su soberbia, cada vez que alguien les pone una verdad delante de la nariz, ellos corren a cerrar los ojos para no verla y argumentar que es una acechanza del demonio. Y así, se creen que quedan justificados y no se corrigen.
En lugar de estar tan pendientes de este blog, quizá deberían prestar más atención a otros signos y evidencias de mundanidad y amor al dinero por parte de aquellos que pretenden ser enviados celestes.
Por ejemplo, un matrimonio de lorokistas procedentes de la ancha Castilla, él era profesor y ella reina de la casa, que dejan su tierra y se instalan más al sur hace la friolera de treinta y tantos o casi cuarenta años y se dedican a tener hijos (siete, si no recuerdo mal) y a no dar un palo al agua, pese a lo cual ocupan un piso en una de las mejores zonas de la capital del sur del que no son propietarios.
Por ejemplo, el interés que hubo para adquirir un nuevo local donde construir un centro con toda la parafernalia neoestetikika a costa de las bolsas que otros llenaban con el sudor de su frente.
Por ejemplo, la evidencia de la vida descarriada de alguno de los hijos de ese matrimonio castellano de lorokistas.
Por ejemplo, las ínfulas de cierto presbikiko itinerante y cierto seminarista itinerante que no se conforman con ser alojados en un RM.
Por ejemplo, la evidencia de años de que no salen nuevas comunidades. Antes, en las semanas previas a una kikotización, se anunciaba esta por el barrio, es decir, por el área que correspondía a la parroquia kikotizada y se repartían invitaciones a las salidas de las misas de los religiosos naturales, sin duda por aquello de atraer a los alejados. Ello era suficiente para que acudiese un grupito consistente a las kikotesis.
Ahora la consigna que se da es la de acechar en cuantas parroquias sea posible para repartir invitaciones a esos alejados que no se pierden una misa de doce, por más que el lugar donde se vayan a impartir las kikotesis esté en el otro extremo de la ciudad y les pille a trasmano a los que reciben las invitaciones. De lo que se trata es de captar a gente desapercibida que no los conozca, porque entre los que les conocen no se comen un colín.
Y convencidos de que eso no va a ser suficiente, también se ha instado a los neocomunitarios a que inviten a cualquier persona de la familia, amigos, primos, nietos, sobrinos, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos del gimnasio o de la terracita donde toman cañas a la sombra... Hay que captar como sea a cualquiera que se deje.
¿Por qué? Relato un caso concreto. Hay cierta parroquia kikotizada donde en los últimos catorce años no solo no han surgido comunidades nuevas, sino que debido a las fusiones, re-fusiones y transfusiones su número ha disminuido, e incluso así las tres últimas son tan deficitarias que juntas solo suma una treintena de miembros.
No es un caso único. Cuando nació, mi comunidad era la sexta; con el tiempo, las deserciones provocadas por la praxis neocatecumenal y las defunciones, la sexta se convirtió en segunda. Hoy en día, sigue siendo la segunda y por detrás solo hay cinco más. Es decir, en treinta años que han pasado, solo ha surgido -nacido que diría un lorokista- una comunidad más. Y las tres últimas nacieron tan débiles, constituidas casi en exclusiva por niños y jóvenes, que tuvieron que ponerles ayos -unos matrimonios de otra comunidad que los pastorease-.
El CNC involuciona, Kiko envejece y se deteriora, Mario también, la secre solo está para recordarles cosas y leer tostoncitos de categoría superior. Y ellos se empeñan en no ver la realidad y se ofuscan con la memez de que todo lo que no les gusta es obra del demonio.
Si fuesen humildes les sería mucho más fácil reconocer la verdad.