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domingo, 6 de julio de 2025

Así funciona un neocatecúmeno placentario

 


 

Es verano.

Y he decidido no complicarme la vida, me voy a servir de hemeroteca para traer a la luz hechos concretos neocatecumenales que demuestren que el amor y la unidad ni están ni se los espera.

Aquí va el primero de ellos, un ejemplo de lo que le sale de dentro a uno nacido en el CNC: mala educación, burlas, groserías, fornicación, droguería, falsedades y presteza para presumir de vicios y pecados. Los últimos y los peores de todos, desde luego. Y además inmaduros: en lugar de buscar el diálogo emplea el recurso de la pataleta, la violencia verbal y las falacias ad hominem.

Por sus frutos se los conoce. 

 

domingo, 3 de mayo de 2015

Feligreses expulsan a párroco neocatecumenal... por ser muy kiko

Se han publicado en este blog varias entradas para exponer la situación de la diócesis del Callao en Perú con respecto a la "toma"  del dicha diócesis por la franquicia neocatecumenal ,  y asi  hemos visto como casi todas las parroquias han sido kikianizadas,  Y también como en  algunas  parroquias que se resisten a ser asimiladas han habido extrañas amenazas contra los sacerdotes que se resisten a konvertirse.

La semana pasada en una parroquia del Callao , un grupo  de indignados vecinos expulsaron a Peter Flores, párroco neocatecumenal de la capilla Villa Señor de los Milagros, acusado de ser autoritario, prepotente y maltratar a algunos feligreses. El cura se vio obligado a salir por la puerta falsa y con resguardo policial.

Para quienes hemos conocido el "kiko style" no nos sorprende que estos feligreses se hayan sentido ofendidos por los modismos "made in kiko".






Este es otro video de referencia,  en donde se explican algunas de las razones por las cuales el padre Peter fue expulsado por los feligreses :

domingo, 18 de enero de 2015

"Tenemos órdenes de matarlo por conspirar contra el obispo"

¿Que es lo que está sucediendo en el Callao?  Como ya lo habíamos comentado anteriormente la diócesis del Callao ha sido copada por el Camino Neocatecumenal y son muy pocas  las parroquias que no están adheridas al Movimiento, debido a que el obispo de esta ciudad es Monseñor José Luis del Palacio  quien  pertenece a la cúpula del  CNC. Según afirma uno de los agraviados, al ir a pedir ayuda al obispo del Callao  Monseñor Javier del Río Alba , recibe como respuesta "Que te maten, serás el mártir de la fe".

Lo mas extraño del caso según explicó el sacerdote Jorge Eduardo Ramírez Rodríguez , en un documento, señaló que dos hombres se acercaron a la parroquia a pedir el sacramento de la confesión al padre Jorge y los delincuentes le dijeron: Tenemos órdenes de matarlo por conspirar contra el obispo.

Ver Video a partir del minuto 1:50 - termina en el minuto 8:30 
tambien puede harle clic al siguiente enlace :
http://youtu.be/javSdOjqVUQ?t=1m50s



Mayor informacion en : 

http://www.americatv.com.pe/noticias/actualidad/cuatro-sacerdotes-callao-son-amenazados-muerte-n166687
http://canaln.pe/actualidad/cuatro-sacerdotes-callao-son-amenazados-delincuentes-n166691
http://diariocorreo.pe/ciudad/callao-delincuentes-amenazan-a-sacerdotes-557056/
http://www.larepublica.pe/17-01-2015/policia-reitera-compromiso-de-investigar-amenazas-a-5-sacerdotes-en-el-callao


domingo, 5 de mayo de 2013

Glosario de términos neokikomenales : Kerigma

Continuando con la serie: Glosario de términos neokikomenales
Glosario de términos neokikomenales: barba, comunidad, comunidad de bienes, convivencia y diezmo. (Parte 1)

GLOSARIO DE TÉRMINOS NEOKIKOMENALES  (Parte 2)
Glosario de términos Neokikomenales : Conversión  (Parte 3)

¿PUEDE HABER VARIOS KERIGMAS?

Otra palabra usual en el vocabulario neokikomenal es Kerigma, del griego κήρυγμα, que significa “anuncio”, pero no un anuncio cualquiera, kerigma es la proclamación de la buena nueva del amor incondicional de Dios hacia sus criaturas, los seres humanos, amor al que debemos la entrega y salvación realizada por Cristo. En lo esencial, se trata de anunciar este acontecimiento y de invitar a la conversión y a la fe.

Por tanto, el kerigma es la proclamación del Cristo como Dios y como Kyrios y, siendo así, no puede haber mejor ‘libro de consulta’ sobre el kerigma que la Biblia, ni mejor, entrenamiento que la asiduidad en la oración y los sacramentos.

Pero los neocatecumenales, guiados por un señor mayor con barbita que ha descubierto una tardía vocación de escritor, son encaminados hacia otra fuente para preparar la predicación kerigmática:

Por eso este libro es muy importante, es muy importante el kerigma que Dios nos ha dado. Habéis visto, en el kerigma nosotros hemos explicado las consecuencias de lo que está pasando. ¿Por qué matan a las mujeres?
Hemos dicho que el hombre no se conoce a sí mismo, no sabe que habiéndose separado de Dios, las raíces más profundas de su ser están muertas, es el abc del cristianismo, eso tenéis que saberlo todos, tenéis que saberlo predicar a todos; hay que estudiarse bien este kerigma y saberlo" (del anuncio de Cuaresma 2013).

Esto, no… Esto, tampoco… ¡Esto, sí! En el CNC no se predica cualquier cosa

El muy importante libro es, por supuesto, el que ha escrito el señor mayor con barbita mefistofélica pensando desinteresadamente en servir a la edificación y formación de sus seguidores. Y dado que, pese a haberse agotado a la semana de sacar la primera edición, portentosamente sigue estando disponible por un módico precio, al autor debe parecerle procedente instar a sus leales a que sea el contenido de ese libro y no otro el que ellos prediquen a guisa de ‘kikorigma’.

Y qué, dirán algunos, qué hay de malo en haber adaptado el kerigma a un lenguaje moderno, en haberlo adecuado a las situaciones de la sociedad actual, para que sea más sencillo hacer llegar el mensaje de siempre a los alejados.
 Card. Schönborn con ‘floripondios’ 

Además, sabedor de lo importante que es tener padrinos, el autor agrega:

El Card. Schönborn, como sabéis, ha dicho que lo que más le ha impresionado de este kerigma es que es un perfecto manual para un catequista, para los ángeles que Dios ha decidido que vayan a anunciar el Evangelio.

Pero, ¿se trata realmente del mensaje de siempre, el mensaje del amor del Dios, el mensaje de la salvación que Cristo nos dona? Veamos:

Hemos dicho en este kerigma que la raíz de la palabra persona es la misma que personaje. ¿Por qué? Porque en una obra de teatro se le dice a una: ¡Tú serás la princesa! ¿Ves? serás. Te dan el ser, el ser princesa, ser soldado, ser no sé qué cosa, te dan un ser. Entonces, el ser persona es lo que nos hace ser. Pero el Demonio nos ha dicho que no hay ninguna obra de teatro, que no hay nada, que Dios no existe.
¿Vosotros sabéis lo que es no ser? No, no lo sabemos ninguno. No existir, no ser. No ser es lo contrario al amor: tú no eres para nadie, no eres ni siquiera una piedra. Este es un sufrimiento abismal, tan profundo, es el infierno, que muchos de estos que han matado a sus niños piensan: ¿Cómo le podré hacer descubrir a mi mujer el daño que me ha hecho? Antes, el adulterio estaba penado por la Ley, por adulterar ibas a la cárcel; ahora no solamente no está penado sino que todos los días veis películas y películas y películas donde se adultera, se adultera y se fornica. Hay una catequesis constante del Demonio para destruir la sociedad. Entonces, a este hombre le viene como una especie de apostolado de hacer comprender a esa mujer el daño que le ha hecho, para que no lo haga nunca más; aunque no le importe matar a sus niños y luego matarse él, como uno que se ha matado en Italia o este que ha quemado a los niños aquí en España. Y a la mujer le pasa lo mismo” (anuncio de Cuaresma 2013).


Pues va a ser que no. Lo que contiene el libro de marras no es la proclamación de  Christos Kyrios, sino algo así como un guión de miedo según el cual estamos inmersos en un ambiente infernal en que si hay que sacarse de la manga que toda esposa que abandona a su marido es una adúltera, se saca y si hay que sacarse de la manga que el pobre esposo abandonado siente la necesidad de hacer “como una especie de apostoladopara que la malvada esposa comprenda todo el daño que ha hecho con su pecado, pues se saca también.

Y de paso, sirve de advertencia para todos los matrimonios del camino que viven en permanente crisis matrimonial, detestándose, pero juntos. Porque si a él o a ella se le ocurre irse de casa, puede ser responsable de que al otro le dé “como una especie de apostoladocontra los hijos o contra lo primero que se mueva.

Ni que fuese mentira, insistirán algunos. Todos deberíamos reconocer que el hombre, engañado por el enemigo, estaba perdido. De acuerdo, pero la liberación y la victoria nos la consiguió Cristo y, sin embargo, lo que se dice en el kikorigma es lo siguiente:

Por eso Dios, lleno de infinito amor, cuenta con nosotros. Si no eres tú irá a buscar a otros. O se irá a buscar a otro Kiko y a otra Carmen que le ayuden. Estamos haciendo el Matrimonio espiritual, haciendo comunidades que sean una esposa de Cristo, que ayuden a Cristo. Porque el único medio que tiene Cristo eres tú, que anuncies esto, que anunciemos el kerigma.

Y también esto:

“¿Sabéis que hablando podemos salvar a una persona para siempre? Sabemos también entonces que hay una situación tal de paganismo, de secularización, de destrucción del cristianismo, que la gente tiene el oído cerrado. Por eso el Señor nos ha dicho: ¡Haced comunidades cristianas, ánimo, para que viendo vuestro amor me conozcan a mí! Y si sois perfectamente uno —esa comunidad— el mundo creerá, el mundo creerá en cuanto hagáis una comunidad”.

Honestamente, lo que yo leo e interpreto es mucho mesianismo, mucho no contentarse con ser un instrumento inútil, sino afán de protagonismo, de lograr que se le considere imprescindible e insustituible, de atribuirse un papel de salvador que no le corresponde, porque salvador sólo hay uno.

Así pues, pregunto: ¿el verdadero Kerigma que anuncia la Iglesia es el mismo kerigma que predica el CNC?

viernes, 19 de abril de 2013

Para ser cristiano no basta con "CAMINAR" sino SEGUIR a Jesucristo

Esta es una carta escrita por el sacerdote F.E.  dirigida  a los neocatecumenales, es sorprendente ver  como nada a cambiado y el comportamiento y prédicas y maniobras de los kikos siguen siendo las misas que en el 2001, años en los que el blogger desconocía la existencia del movimiento neocatecumenal , la carta no tiene pierde y este blog hace eco de ella actualizándola y haciendo suyo los reclamos aquí expresados.

He decidido ocultar el nombre del sacerdote autor de la carta para evitar represalias de algún tipo  por parte de los Kikos

15 de Abril de 2001 Pascua de Resurrección

En la Iglesia de Dios que peregrina en H. , del cura F.E al presbítero


Gracia, misericordia y paz, de parte de Dios y de Cristo Jesús, Señor nuestro (1Tm 1, 2).

Querido hermano: no quise quedarme en la reunión de arciprestazgo y responder a tus acusaciones porque estaba lleno de ira y temía herirte a ti y a otros con el tono o la forma de decir cosas de las que, durante mucho tiempo, no he querido hablar. Pero, dadas las circunstancias y habida cuenta del cariz que están tomando las cosas, pienso que ha llegado el momento de hacerlo –con caridad ciertamente, pero también con claridad– por respeto a tanta gente sencilla que sigue un proceso de fe en las Comunidades Neocatecumenales (CNC) y por amor a la Iglesia que nos bautizó y en la que el Señor nos dio la fe.

Durante bastantes años –mas de los necesarios–, hemos evitado hablar abiertamente de las CNC por miedo a que se rompiera la unidad y porque es imposible abordar ningún tema pastoral o teológico sin que algunos de vosotros os deis por aludidos u os sintáis atacados, cuando lo que se dice no se ajusta a lo que pensáis o hacéis. Algunos empezamos a estar cansados de oír siempre la misma cantinela. Cada vez que alguien muestra su desacuerdo con algunas de las prácticas que seguís o algunas de las ideas que circulan entre vosotros aparece la defensa a ultranza y se produce una reacción no racional, sino emocional, no de argumentos sino de sentimientos. Te recuerdo que este tipo de reacciones –más emocionales que racionales– se llama autorreferencia y que es uno de los síntomas de la neurosis obsesiva. Lo curioso es que no se da la misma reacción cuando la crítica es sobre la Iglesia o los pastores. Parece como si os doliera más lo que se refiere a las CNC que lo que se refiere a la misma Iglesia. En cuanto al argumento tan recurrido de que el Papa está con vosotros, me permito recordarte que el Papa está con todos –no solo con algunos– y que la comunión con el Obispo de Roma pasa, en cada Iglesia Local, por la comunión con el Obispo propio. Si hoy se puede prescindir del Obispo para salvar la comunión con Roma, mañana se podrá prescindir de Roma para salvar la comunión con Dios.

La prudencia que muchos hemos mostrado para evitar enfrentamientos, que no hacen bien ni a las personas ni a la Iglesia, la habéis interpretado como debilidad y el silencio como otorgamiento. Pero ¡hasta aquí llegó! Creo que la paz y la unidad que se basa en el silencio no es fruto del amor sino del temor (Cfr. 1Jn 4, 18) . Solo la verdad nos hace libres (Jn 8, 32)  y solo en la libertad que Cristo nos da podemos amar de veras. Si hasta ahora la prudencia ha aconsejado callar, ahora el celo aconseja hablar (Cfr. Is 62, 1) . Ha llegado el momento de que la prudencia ceda el sitio a la verdad porque no hay que tenerle miedo a la luz, sino todo lo contrario (Cfr. Jn 3, 20 – 21) . El amor a la Iglesia y al Evangelio de Cristo nos debe empujar a todos a repudiar el silencio vergonzoso no procediendo con astucia, ni falseando la palabra de Dios .

Vuestro discurso siempre es: “¡Eso ya lo hacemos nosotros!” o¡Eso va contra nosotros!”. Desde la autosuficiencia y el victimismo, habéis llegado incluso a menospreciar y descalificar públicamente en vuestras asambleas otras iniciativas pastorales, tachándolas de proyectos humanos frente a lo que vosotros hacéis que – ¡indudablemente!– siempre es obra del Espíritu. ¡Como si alguien pudiera tenerlo en exclusiva! En este punto, te recuerdo la doctrina de ¨Pablo sobre los carismas que puedes ver en Rom 12 –donde el apóstol aconseja que el amor sea sin fingimientos, estimando en mas a los otros  y que no nos tengamos por sabios (Rm 12, 16) – y 1Co 12 donde dice, entre otras cosas, que existen muchos carismas, pero un mismo Espíritu (1Co 12, 4). A mí, personalmente, me alegra que el Espíritu sea tan fecundo en su Iglesia y, por eso, me entristece ver que algunos, para justificar su carisma, menosprecian o niegan otros carismas. Me parece una presunción grande que alguien –por muy iluminado que esté– pretenda acaparar al Espíritu Santo. Pienso que no se deja atrapar por nadie y se aleja cuando alguien lo intenta.

Tu amor al CNC es tan grande que te impide ver sus defectos. Olvidas que solo Dios es bueno (Mc 10, 18) y que considerar perfecta e inmejorable cualquier realidad de este mundo es una forma de idolatría. Dios se sirve de muchas cosas para hacernos llegar su gracia, pero es signo de sabiduría y prudencia no confundir el agua con el cántaro. Sería bueno que repasaras en tus manuales de teología la doctrina sobre las mediaciones. Si no quieres ir tan lejos, te sugiero que leas Os 2, 4–25, donde Dios pleitea con su pueblo precisamente porque había olvidado quien le daba el trigo, el vino y el aceite, el oro y la plata. Da gracias a Dios por el bien que te han hecho las CNC, pero no caigas en el error de pensar que, por ello, tienen que ser buenas para todo el mundo, ni pensar que son lo único bueno que hay en la Iglesia o que sean totalmente buenas. Todas las medicinas tienen contraindicaciones y un mismo medicamento puede salvar a un enfermo y matar a otro. Y, por favor, no me digas que tu medicina es el Evangelio porque no es de eso de lo que estamos hablando, sino de una forma muy concreta y discutible de leerlo, interpretarlo y aplicarlo.

Os he oído decir muchas veces que las CNC son obra del Espíritu. No te lo discuto. Todo en la Iglesia es obra del Espíritu, hasta que deja de serlo. Pero es un grave pecado utilizar este argumento para negar la legitimidad a toda revisión y rechazar toda crítica, porque de esa forma se hace al Espíritu cómplice de la propia ceguera y dureza de corazón. Espero que no se refiera a esto Jesús cuando habla de la blasfemia contra el Espíritu Santo  porque su juicio es muy severo.

Pensáis que el método que utilizáis es perfecto y atribuis los fallos a las personas. Olvidáis que también hay un pecado estructural. Por eso la Iglesia –por su máximo representante, el Papa– en el año Jubilar pidió perdón por los pecados del pasado que, indudablemente, no eran sus pecados personales; olvidáis que es un pecado absolutizar los métodos, y que la Iglesia, que es una madre sabia, en la tercera fórmula de la renovación de las promesas bautismales, presente como una seducción satánica “el quedaros en las cosas, medios, instituciones, métodos, reglamentos, y no ir a Dios”.

Hubiera sido bueno, que en el Año jubilar, los dirigentes de las CNC hubieran oído la llamada a la conversión que el Papa hizo a toda la Iglesia para revisar lo que en ellas hay de revisable y para pedir perdón a todos aquellos a los que se ha humillado e infligido grandes sufrimientos al aplicar fielmente ese método que algunos consideráis perfecto; sufrimientos de los que un día tendrán que responder ante Dios quienes han puesto el método por encima de las personas desoyendo así las palabras del Salvador que advirtió de este riesgo cuando dijo que el sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado (Mc 2, 27), lo que significa que las personas están por encima del método y no el método por encima de las personas. No se puede anular la Palabra de Dios para seguir tradiciones humanas (Cfr. Mt 15, 6).

No queréis ver que, cuando los dirigentes, en la aplicación fiel del método, cometen abusos como la intromisión en la conciencia ajena –algo que la Iglesia siempre ha condenado (“De internis, nec Ecclesia iudicat”)– o el erigirse en únicos intérpretes legítimos de la voluntad de Dios sobre la vida concreta de las personas para exigir una obediencia ciega a sus indicaciones –olvidando que para ser libres nos ha liberado Cristo (Ga 5, 1)–, entonces el pecado es del método y tiene que ser revisado.

¿No te has preguntado por qué abandonan las CNC personas que, durante muchos años, han pertenecido a ellas y ocupado cargos de gran responsabilidad? ¿No se te ha ocurrido pensar que se les ha puesto en la tesitura de tener que optar entre la fidelidad a los dirigentes y al método y la fidelidad a Cristo y a su conciencia? ¿No te has parado a pensar que muchos de los que no “caminamos” como vosotros tenemos razones para no hacerlo? ¿En ningún momento te has preguntado quién está en el camino equivocado: si nosotros o vosotros? Pero, aun en el caso de que estéis en un camino correcto ¿has olvidado que el viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va? Pero no: vosotros tenéis pronto el juicio y la condena para los demás si no entran en vuestro juego y os endosáis la bandera de la persecución y el martirio para justificar vuestra cerrazón.

Alentáis el complejo
 de victimas en los miembros
 de las comunidades
Habéis olvidado que una cosa es disentir y otra perseguir. Alentáis el complejo de victimas en los miembros de las comunidades y les hacéis creer que son perseguidos hasta por la misma Iglesia. Creo que no os habéis parado a pensar el daño que se hace a las personas y a la verdad cuando gente que ha estado siempre lejos de la Iglesia y que ha escuchado vuestra llamada –¡hecha en nombre de la Iglesia!– os oye decir que esa Iglesia –por sus ministros– les rechaza y les persigue.

Es cierto que el Espíritu suscita en la Iglesia en cada momento lo que mas le conviene, pero también lo es que la condición humana puede volverse contra ese mismo Espíritu y lo que fue obra suya en los comienzos puede dejar de serlo en curso del tiempo. Para evitar que esto suceda la Iglesia posee el carisma del discernimiento. Pablo, hablando a los Gálatas nos advierte del peligro que acecha a los cristianos de actuar contra el Espíritu. Los signos de su presencia en un grupo eclesial son manifiestos: Amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí (Ga 5, 22 – 23). Por el contrario, los signos que denotan su ausencia son la vanidad, la provocación y la envidia (Id. 5, 26).

Cuando en el interior de un grupo eclesial se cultiva la vanidad de la propia excelencia hasta el punto de menospreciar a otros (Cfr. Lc 18, 9 –14) –como estamos cansados de comprobar los que, según vosotros, no caminamos–, el Espíritu no está ahí. A veces me preguntan si yo camino y yo digo que sí: detrás de Cristo –eso al menos intento–. Porque el problema no es si se camina, sino detrás de quien se camina. La vida cristiana, hermano Antonio, no consiste en caminar sino en seguir a Cristo  (Mt 16, 24) y el seguimiento de Cristo, en la historia de la Iglesia, ha cristalizado de múltiples maneras. La herejía, surge cuando una de esas maneras –de palabra o en la práctica– pretende ser la única valida y legítima y se constituye en norma para todas las demás.

La Iglesia, que Cristo fundó hace 20 siglos, a lo largo del tiempo ha cometido errores y sabe que debe oír continuamente la voz del Maestro que la llama a convertirse, no sea que predicando a otros quede ella misma descalificada (Cfr. 1Co 9, 27). Me imagino que esa llamada también debe resonar en las CNC, fundadas por Kiko en el siglo XX. Claro que, si no hay nada que revisar en ellas, entonces es que son perfectas: ¡más que la Iglesia fundada por Cristo!

Hermano Antonio, con toda humildad te digo, parafraseando las palabras de Pedro: Convertíos, purificaos en el nombre de Cristo para que Dios os perdone y podáis recuperar el Espíritu (Cfr. Hch 2, 38). Poco y mal quieren a las CNC quienes desoyen y reprimen toda crítica interna o externa y todo intento de revisión y renovación porque no dejan oír lo que el Espíritu dice a las Iglesias en cada momento histórico (Cfr. Ap 3, 22). Cuando os negáis a revisar, os negáis a cambiar y ahogáis la voz del Espíritu.

Comenzaste tu alegato acusando a este Seminario de “proscribir” (sic) a las CNC. Esta afirmación que circula entre vosotros como una consigna porque no es la primera vez que la oigo, es injusta por falsa e hipócrita. Permíteme que te diga –con caridad y claridad– que es justamente lo contrario: es en las CNC donde se ha proscrito a este Seminario y es en las CNC donde se proscribe a todo el que no comulga con sus ideas o métodos. Es de dominio público el juicio que se hace de los sacerdotes –¡y hasta de los Obispos!– que son críticos con ellas y que algunos han sido vetados –¿por quién y con qué autoridad?– para que no se les llame a celebraciones penitenciales. Te recuerdo –para que se lo recuerdes a quienes parecen haberlo olvidado– que, si alguien cree ser de Cristo, considere una vez más dentro de sí mismo esto: si él es de Cristo, también lo somos nosotros (2Co 10, 7). Ciertamente no osamos igualarnos ni compararnos a algunos que se recomiendan a sí mismos. Midiéndose a sí mismos según su opinión y comparándose consigo mismos, obran sin sentido. Nosotros, en cambio, no nos gloriamos desmesuradamente (2Co 10,  12– 13). Por otra parte, hermano Antonio, ¿Qué tienes que no lo hayas recibido? (1Co 4, 7).

De todas formas, puestos a presumir, presumamos neciamente (Cfr. 2Co 11, 16 – 17). Tú te crees cristiano porque “caminas”; yo no lo soy menos porque llevo mucho tiempo caminando detrás de Cristo, aunque reconozco que con muchos tropezones a causa de mis pecados que, como espinas, llevo clavados en mi carne para no sentirme superior a nadie (Cfr. 2Co 12, 7). Tú tienes tu forma de entender el seguimiento de Cristo: la que has encontrado en las CNC; también yo: la que he conocido en el Evangelio de Jesucristo, camino, verdad y vida ( Jn 14, 6) , solo que no menosprecio a quienes no ven las cosas como yo, ni trato de meter a todo el mundo en mi camino, en mi verdad y en mi vida. Tú te haces llamar presbítero – anciano–; yo también lo soy, aunque me gusta que me llamen cura porque me recuerda que, como al buen samaritano (Lc 10, 25 – 37), el Señor nos ha puesto para curar las heridas de la gente y para sentirnos prójimos de los que sufren; y me inquieta bastante saber que, al final, se nos va a juzgar, no por el conocimiento de la Palabra de Dios del que tanto alardeáis, sino por la misericordia y el amor (Mt 25, 31 – 46; Mt 7, 21 – 23). Vosotros os llamáis hermanos unos a otros; yo también os llamo hermanos, a vosotros y a todos los demás, porque creo que el buen Dios, que hace salir el sol sobre justos y pecadores (Mt 5, 45), es padre de todos. Hermano Antonio : todo esto te lo digo no como méritos personales de los que quiera alardear. Los cristianos damos culto en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús sin poner nuestra confianza en la carne (Flp 3, 3), sabedores de que no es aprobado el que a sí mismo se recomienda, sino aquel a quien el Señor recomienda ( 2Co 10, 17 – 18). Pero lo saco a colación porque, si alguno aduce méritos semejantes, yo con más razón (Cfr. Flp 3, 4 ). Ya es tiempo de que abandonéis el discurso de la perfección de las CNC y dejéis de presentarlas como si fueran la única vía de salvación. Ese planteamiento conduce al fanatismo, la obcecación y la intolerancia que son la antesala del sectarismo y eso no beneficia ni a las personas, ni a los grupos, ni a la Iglesia. A no ser que penséis que efectivamente fuera de las CNC no hay salvación, en cuyo caso estaríamos ante la herejía que es el umbral del cisma.

Pero sigamos hablando de proscribir. Hablemos de la crítica interna, de aquellos que –dentro de las CNC– se atreven a disentir y mostrar su desacuerdo con relación al método, a la interpretación que se hace de los acontecimientos personales o a la conducta de algunos responsables. Tu sabes bien que en el seno de las comunidades no se permite la crítica de la institución; sólo la autocrítica personal. Y sabes cómo son tratados los que se atreven a oponerse a los dirigentes o se muestran críticos, hasta que o se someten o abandonan, algunos después de muchos años. Y sabes también la interpretación que se hace al resto de los miembros de la salida de estas personas. Te pregunto de nuevo: ¿quién proscribe a quién?

Dices que tienes en tu parroquia 150 jóvenes. Y dices bien “en” tu parroquia; pero sería bueno saber cuántos de ellos son “de” tu parroquia, es decir, de la grey que la Iglesia te ha encomendado. Si abandonas tu rebaño para cuidar el rebaño para cuidar el rebaño de otros ¿en qué está el mérito? Dijiste también que los jóvenes que se sienten llamados no quieren venir a este seminario porque aquí están proscritos. Si no han estado en el Seminario ¿como saben eso? ¿No será que quienes deben orientarlos en el discernimiento previo prefieren un Redemptoris Mater antes que un Diocesano y por eso se les dice que aquí van a ser perseguidos? Por otra parte, hermano Antonio, si toda vocación es un don de Dios a su Iglesia, deberíamos alegrarnos y apoyar cada una de las vocaciones que surjan. Sabemos como apoyáis en todos los aspectos a los jóvenes de vuestras comunidades que se preparan en los Redemptoris Mater. Pero ¿qué apoyo prestáis a los jóvenes de vuestras comunidades que optan por un Seminario diocesano? “Proscribir, perseguir” son palabras muy fuertes para un joven que se plantea la vocación. Algún día los responsables de esta manipulación tendrán que responder ante Dios de lo que están haciendo.

Por otra parte ¿a qué os referís cuando habláis de proscribir en el Seminario? Comencemos por aclarar que en cuanto comunidad educativa, el Seminario Mayor determina su fisonomía por su fin específico de acompañar todo el proceso vocacional, mediante el discernimiento de la vocación, la ayuda para corresponder a ella y la preparación para recibir el Sacramento del Orden. Así lo tienen establecido los Obispos en el Plan de Formación Sacerdotal para los Seminarios Mayores (N. 13; cfr. PDV 61a). No es este seminario, sino el seminario – es decir, los responsables puestos por el Obispo al frente del mismo y no los catequistas o los responsables de una determinada comunidad– quien tiene la responsabilidad de acompañar, discernir, ayudar y preparar a los futuros sacerdotes.

En otro lugar dicen los Obispos: Ante las diversas espiritualidades que existen en la Iglesia, el seminarista habrá de cultivar la que le es propia, pudiendo incorporar otros elementos que, efectivamente, supongan un enriquecimiento personal en su formación como futuro presbítero diocesano secular. Es responsabilidad del Seminario discernir y dar cohesión a las aportaciones que puedan provenir desde otro tipo de espiritualidades (Id. 65; PDV 68). La Iglesia siempre ha reconocido y valorado la diversidad de espiritualidades, pero advierte que el seminarista diocesano tiene la que le es propia. No se trata de superponerlas –esto crearía confusión de espíritu– sino de integrar algunos elementos de otras en el tronco fundamental y es el Seminario quien tiene la responsabilidad de discernir y dar cohesión a esas aportaciones, pero ninguna de ellas puede pretender ser el tronco.

Para completar esta información, añaden los Obispos más adelante: el Seminario constituye para el aspirante al presbiterado diocesano la comunidad educativa fundamental. A su proyecto comunitario ha de subordinarse siempre teórica y prácticamente cualquier otro que pudiera ser asumido por el seminarista. Las múltiples formas de grupos, movimientos o asociaciones aprobadas por la Iglesia deben valorarse positivamente. En la medida en que impidieran o dificultasen la plena integración del seminarista en el proyecto comunitario del Seminario o la apertura universal propia del presbiterado, aquella subordinación exigiría no participar en ellas (Id. 161; PDV 68f, g, h). Observa que cada una de las citas está abalada por la doctrina del Papa recogida en la Pastores dabo vobis. Te lo recuerdo para que sepas que esto no es manía ni de los superiores del Seminario de Huelva ni de su Obispo, sino que es doctrina de los obispos españoles y del obispo de Roma –a quien tanto amor profesáis–, es decir, es doctrina de la Iglesia que te ordenó presbítero.

Según esto ¿quien debe acompañar a los jóvenes que entran en el seminario, es decir, quien discierne sobre su vocación, sus cualidades y su preparación: los catequistas de la comunidad a la que han pertenecido o el Obispo por sus delegados? ¿Quién escruta a estos jóvenes: los catequistas o quien un día los habrá de ordenar? Si creéis que las vocaciones surgidas en la CNC deben irse a un Redemptoris Mater para luego ponerse al servicio de las CNC, decídselo claramente a esos jóvenes, pero no envenenéis su corazón con mentiras y manipulaciones. Y, por favor, dejadnos hacer la tarea que la Iglesia nos ha encomendado. ¿O debemos obedecer a los dirigentes de las CNC antes que a nuestro Obispo? ¡Ya está bien de poner zancadillas!

De nuevo te pregunto, hermano Antonio: ¿quién es el que proscribe? ¿Quién es el que persigue? ¡Abandonad de una vez el hipócrita discurso del victimismo y la persecución porque no os cuadra! Las cosas han llegado a un punto en el que otros son las víctimas y otros los perseguidos; y los dirigentes de las CNC, incluidos quienes piensan como tú, no estáis precisamente entre ellos. No es cierto que seáis perseguidos y menos por la Iglesia. Sois vosotros los que proscribís a quienes no comparten vuestras ideas.

Por otra parte, hermano Antonio, es de sobra conocido a qué responde la estratagema que utilizáis. Cualquier psicólogo medianamente conocedor de la dinámica de grupos sabe que uno de los factores de cohesión interna más eficaz es fomentar la incomprensión y los ataque del exterior, de modo que incluso grupos o miembros de grupos aparentemente irreconciliables se unen ante un enemigo común. Esta es la razón por la que se fomenta el victimismo y la manía persecutoria en el seno de los grupos de cualquier naturaleza. El problema es que, entre nosotros, no debe ser así. Quien da cohesión a un grupo eclesial es el Espíritu (Cfr. 1Co 12, 12 – 13y cuando los dirigentes de grupos eclesiales recurren a este tipo de estratagemas es que no confían en él.

Para terminar –¡por ahora!–, quiero hacerte una última reflexión. En Jn 14, 6 Jesús se presenta como “el camino” y en Hch 9, 2; 18, 25, 24, 22 se llama así a la vida cristiana. Cristo es, por tanto, el camino y seguir sus huellas es caminar. Lo que significa que todos los que le seguimos y creemos en él como Hijo de Dios y Salvador estamos en el buen camino. No sois los únicos que caminan ni vuestro carisma es el único que existe en la Iglesia. Olvidar esto es confundir la parte con el todo. Sería un buen servicio a la verdad depurar el lenguaje y hablar correctamente, a no ser que penséis que quienes no pertenecemos a las CNC estamos fuera del camino que es Cristo. Si es así, decidlo abiertamente para que sepamos a qué atenernos. Si no es así, decidlo también y purificad el vocabulario porque induce a confusión.

No sé la lectura que harás de esta carta. No es algo que me inquiete porque Dios sabe lo que me ha llevado a escribirla y es su juicio el que me importa. El de los hombres no es algo que merezca ser tenido en cuenta. De todas formas te digo que nada de lo que he escrito responde a deseos de revancha o malquerencia. Son muchas las personas que en Huelva están en las CNC y cada una de ellas me merece un gran respeto. A muchos los conozco personalmente y valoro el esfuerzo que hacen y la generosidad con la que intentan vivir su fe. Pero no son ellos el problema. Más te digo: no busques enemigos fuera porque la verdadera amenaza para las CNC está dentro. Algún día la verdad brillará por sí misma porque no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse (Mt 10, 26)

Rezaré por ti para que el Espíritu te abra la mente y el corazón a Cristo, único camino, única verdad y única vida, el único que nos salva y para que suscite en ti un amor a la Iglesia por él fundada tan grande, al menos, como el que profesas a las CNC.

Querido Antonio, termino como empecé, con las palabras de Pablo a Timoteo:

Guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas y también las objeciones de la falsa ciencia. Algunos que la profesaban se han apartado de la fe. La gracia con vosotros
.
Aprovecho para anunciarte que Cristo ha resucitado ¡Aleluya!
15 de Abril del año 2001
Fiesta de la Resurrección del Señor

PD. Me ha parecido oportuno enviarle copia al Sr. Obispo como pastor de la Iglesia en la que tú y yo servimos al pueblo de Dios.

miércoles, 10 de abril de 2013

“El que no obedezca, que se vaya” - Kiko

 
Ordeno y mando: “El que no obedezca, que se vaya”

Mucho se ha comentado sobre el carisma presuntamente abierto, acogedor y fraternal del camino, ya que una comunidad neocatecumenal se concibe como una hermandad en la que caben todos ‘tal y como son’, sin que nadie les pida méritos o conocimientos especiales.

El único requisito para entrar en el camino es escuchar las catequesis (otro día continuaremos el glosario de términos neokikomenales con la explicación de qué son estas catequesis), nada más, no se pide que el neófito sea bueno (es más, se sabe de ante mano que todos son malos, al menos hasta alcanzar la conversión tras unos ventitantos años de camino), ni que sepa rezar (se le enseñará a su debido tiempo), ni que practique la caridad (el cnc no es una ong), ni que conozca los mandamientos… Todo eso es secundario, chocolate para loros, manías de los clericalistas que se piensan que hay que empezar por lo accesorio mientras descuidan la raíz.

Lo verdaderamente importante, lo fundamental, lo imprescindible, es OBEDECER.

Es tan vital que en el CNC se valora más la obediencia ciega que la fe, más que el amor, más que el perdón; no en vano, fe, amor y perdón proceden de Dios y ninguno de nosotros deberíamos presumir si Dios nos ha bendecido con esos dones, pero la obediencia es hija de la libertad y la libertad es toda nuestra, es la impronta con que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.

Así que en el CNC se asegura tener la llave que nos permitirá alcanzar aquello que, siendo don de Dios, no se impone, sino que se somete a nuestra libertad, a condición de que renunciemos a esa libertad otorgada por Dios, con el argumento de que la libertad sólo nos llevaría a la perdición, mientras que el sometimiento a quien dice ser ‘ángel enviado por Dios’, sólo puede conducir a la salvación… tras muchos años, mucho diezmo y mucho crucificar la razón, pero el destino está asegurado, dicen.

Pero mejor es ‘gustar’ las palabras del señor mayor con barbita para apreciar la importancia fundamental de la obediencia:

“¿Que hay aquí unos chicos que dicen: yo no quiero? que se vayan, se pueden ir marchando; con los que hayan dicho sí a Cristo nos quedamos. A los que hayan dicho que sí al Señor, el Señor los revestirá de su gloria, los revestirá de su santidad y les dará la fuerza de ser cristianos, otros Cristos que no se resisten al mal, que aman a sus enemigos, que viven su noviazgo en castidad, que respetan a los demás”.
JMJ Roma 2000

Obsérvese que esto es tan serio como para equiparar no acceder a lo que pide el líder con ‘decir que no al Señor’.

Sigamos, que en los siguientes recortes se aprecia aun mejor.
“Sucede que con esta manía de que hay que hacer la Misa de fin de año, hacen la Misa cinco comunidades juntas, a las 20,00 h, en la parroquia, y después se van los jóvenes por ahí a bailar: eso está prohibido en el Camino. Nuestros jóvenes no se van el fin de año a bailar a ninguna parte. Hemos dicho que se pasa de un año a otro en una celebración en las casas; si no tenemos curas suficientes para que todos podamos celebrar la misa es noche, podemos tener una Celebración de la Palabra. Se reúne la comunidad, prepara un equipo una palabra sobre el año nuevo, hacéis una celebración a la que invitáis a los hijos, preparáis después una cena con los jóvenes y pasáis de un año al otro en la celebración. Y tenéis que decir, en el eco de la palabra, ―que preside el responsable o el jefe de la casa–– el año que habéis pasado, los milagros que ha hecho Dios, lo que habéis sufrido; porque vais a dejarlo todo atrás y vais a empezar un año nuevo. Y tenéis que pedir en las oraciones por el nuevo año, para que Dios os colme de bendiciones. Así Dios nos ha inspirado, según el Directorio catequético aprobado por la Santa Sede: cómo en el Camino se pasa al año nuevo. Así que este año vais a obedecer, y los jóvenes no se van a bailar con los amiguitos y las amiguitas después de que se han puesto de acuerdo en Facebook. Primero porque no van a tener Facebook, que vais a echar a la basura Facebook y el ordenador, si hace falta, si lo que haces es ver en él pornografía. A lo mejor le tienes que decir a tu hijo: mira, quizá Dios no te llamó al cristianismo, la fe no es de todos, hijo mío. A lo mejor a ti no te ha llamado Dios, así que coge tu Facebook y dedícate a tu vida, que tu hermanita pequeña, tu madre y yo nos vamos con el Señor. Sé libre, hijo mío, sé libre. ¿Tú quieres ir al mundo? No se puede amar al mundo y a Jesucristo. Decide, elige.
Del anuncio de Adviento 2010

“Sé libre, hijo mío, sé libre”… pero selo fuera de aquí, porque “tu hermanita pequeña, tu madre y yo nos vamos con el Señor” y a donde vamos, la libertad no tiene cabida. Teniendo en cuenta que “La verdad os hará libres”, se llega a la conclusión de que el hijo es el único que está en la verdad en esa familia.
Dios tenía que preparar a su pueblo, tenía que hacer un catecumenado con su pueblo. ¿Y qué hacían? Murmuraban contra Dios. ¡Murmurar contra Dios! Como murmurar contra los catequistas. No se puede murmurar de los catequistas. Porque entonces, si yo murmuro de los catequistas dejo de creer que son enviados de Dios, porque han hecho esto mal; y esto; y esto; ya no se puede crecer en la fe, ya el Camino no viene de Dios, es todo democrático. -¿Puedo hablar en el Camino? -No, en el Camino se obedece y si no te gusta te vas, esto es así. El Camino nace del cielo, no nace de la base, no somos comunidades de base. Hemos sido enviados por Dios desde el cielo a vosotros. Y si alguno empezáis a criticarme, como les ha pasado a algunos con esto de las communitates in misionem, diciendo: -¡No nos dicen nada y nos envían así! ¿Pero esto qué es? ¡Ah! ¿No has visto suficientes milagros? Yo no me tengo que justificar contigo. Vosotros siempre me habéis obedecido, me habéis excusado, porque habéis visto nuestra buena intención, nuestro amor. Si nos juzgáis se acabó, tenéis que dejar inmediatamente el Camino. Además, Dios os corregirá, porque yo no vengo aquí a hablar por mi cuenta, yo hablo en nombre de otro. ―El que a vosotros escucha a mí me escucha‖ —dice Cristo—, ―el que a vosotros acoge a mí me acoge.
Del anuncio de Cuaresma 2011

Entendedlo, si el catequista es burlón o si no se detiene ante la difamación con tal de salirse con la suya, o si se le va la mano de vez en cuando o lo que sea,  es lo de menos, repito, LO DE MENOS. No es el pecado del catequista el que se va a cargar tu fe, sino tú murmuración.

Entended también que un catequista NO SE TIENE QUE JUSTIFICAR ante nadie, suponemos que ni tan siquiera ante Dios, ya que el catequista que te juzga, te denigra y se burla de ti, no habla por su cuenta, sino que habla en nombre de Dios. Por tanto, si te atreves a murmurar contra el enviado de Dios, el mismo DIOS TE CORREGIRÁ.

Dicho queda, que sirva de aviso para todos.


Fin del episodio.