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martes, 29 de agosto de 2017

Paso del shemá (y XXXVII)




«P- ¿Tú has dado algo desde el primer escrutinio hasta hoy? ¡Sinceramente”
R- Yo, verdaderamente, no he entendido esto de esta forma, como una exigencia de tener que probarme. No he visto claro lo que tengo que hacer.
P- Bien es una demanda muy clara. Lo hemos visto esta mañana cuando se dice “vended vuestros bienes y dadlos en limosna”, pero si tú no lo has entendido, entonces… paciencia. Y ahora, ¿lo has entendido?
R- Sí, sí.
P- Entonces veremos si lo haces, si el Señor te da la fuerza para hacerlo.
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P- ¿Tú te has probado?
R- Nada. Yo he seguido dando pero como siempre, como antes de estar en la comunidad, yo ya daba y he continuado dando. Pero empezar a desprenderme de mis bienes, no.
P- Si trata de que tú mismo veas si verdaderamente puedes renunciar como te dice el Señor, a tu dinero por amor a Él, precisamente para liberarte del apego que tengas. Porque a causa del apego al dinero haces la vida imposible a tu marido, a tus hijos y a todos. Y por este apego al dinero no puedes amar.»
Juicio y condena sin posibilidad de defensa, todo en la misma frase.
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«P- Sinceramente, ¿tú has dado algo?
R- Nada.
P- Muy bien, puedes sentarte. Es decir, muy mal, no sé por qué he dicho muy bien.
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P- ¿Tú has entendido lo que se ha dicho en el primer escrutinio? Y ¿has intentado dar algo?
R- Yo no he dado nada, es más, he impedido a mi mujer que dé.
P- Se lo has impedido a tu mujer, ¿por qué?
R- Porque estoy muy apegado al dinero.
P- Gracias, puedes sentarte. Tú lo has dicho bien, estás apegado al dinero. Precisamente por eso te habla el Señor. Porque  esto no se resuelve en un día; y tal vez nunca se resolverá. Pero es importantísimo sentar los fundamentos.
Voy a contaros una cosa que me decía Carmen y que me ha iluminado mucho. En un cierto momento, cuando estaba de misionera, el Señor le dio una alegría inmensa para darlo todo. Después te apegaste de nuevo, pero esta fuerza que te dio el Señor para liberarte una vez, te da la garantía de que Él puede liberarte siempre. Entonces, el asunto cambia, ¿entiendes? Pero ahora, en este momento del camino, cuando comienza a ponerse más serio, el Señor os invita a probaros. No tengáis miedo. Veréis como el Señor os liberará y abrirá en vuestra vida una nueva etapa. Una etapa de liberación de vuestro apego al dinero.
Este diálogo que el Señor hace contigo por medio del escrutinio, os lleva a conoceros mejor.
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P- ¿Tú te has probado un poco?
R- No he hecho nada. Pero tengo un gran deseo de comprar algunos muebles buenos y llevo mucho tiempo sin hacerlo, porque me parece que no es cristiano.
P- ¿Por qué no te parece cristiano?
R- Porque creo que este dinero lo puedo dar a la gente que lo necesite…
P- Eso sería muy hermoso, muy estoico, pero no es cristiano. No es esto lo que dice el Señor. Él no te dice que des el dinero porque los otros tienen necesidad. Eres tú quien tiene necesidad de darlo para liberarte. En el segundo escrutinio hay una renuncia a los ídolos del mundo y una adhesión a Dios. Y esta es la catequesis del shemá que haremos el domingo: “Escucha, Israel, no ames a otro Dios que no sea yo”. Descubriremos que tenemos tantos en nuestra vida. El primero de todos es el dinero; después, la familia, yo mismo, etc. Y nos creemos que amamos a Dios, pero en la práctica no es verdad y entonces en Señor te invita a dejarte de historias y bajar al suelo, a los hechos.
El mundo está lleno de problemas a causa del dinero y por esto el Señor, que establecerá con nosotros un reino (el reino de Dios en la tierra, como un signo), no puede hacerlo sin liberarte antes del dinero, porque de otro modo no podrías entrar.
Por esto es necesario que en este momento del camino os probéis. No para que vivas en una casita muy pobre, con muebles pobres. ¡No! Porque tal vez el Señor te dé mucho más dinero. Pero entonces, como dice san Pablo, harás como si no lo tuvieras, y podrás disfrutarlo. Pondrás tu casa al servicio de todos, porque ya no será un ídolo. Porque si tienes el ídolo del dinero, y con el dinero que tienes te compras muebles hermosos, entonces se convierten en ídolos para ti… y ¿qué sucede si alguien los raya?
No podéis entrar en el catecumenado sin conocer profundamente vuestra realidad. El Señor os dice que podéis comenzar a probaros
En realidad el único que dice cuando, cuando y como es Donki, Dios no pone esas condiciones.
«Os dice: “vended vuestros bienes, dadlos en limosna y tendréis un tesoro en el cielo”. Estas son palabras del evangelio para poner en práctica. No son para las monjas ni para los sacerdotes ni para los monjes. Ya os lo dijimos el otro día. Este evangelio no está escrito para ellos porque en aquella época no existían; sino que era un pueblo como nosotros. No había nacido ni San Francisco ni ningún fundador. Todos eran gente como nosotros. Entendéis lo que os quiero decir, ¿verdad?»
¡Cómo le gusta a Donki tergiversar! Porque esa “cita” en el evangelio no aparece como dicha indiscriminadamente a todos, sino a uno solo al quien sólo le faltaba una cosa muy concreta.
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«­P- ¿Tú te has probado?
R- No, pero te quiero decir una cosa. Tú has dicho que lo que haga tu mano derecha no lo sepa la izquierda.
P- Sí.
R- Bien, pero sé que si doy algo en casa lo sabrán todos. Sé bien que estoy muy apegada, pero si quiero desprenderme lo sabrá toda la familia y habrá problemas. Y entonces lo de la izquierda…
P- Sí, pero no te engañes. Que lo de la izquierda y la derecha quiere decir que debes escrutar tu intención. De no darlo con intención secreta sino para que la gente diga “¡qué buena es!”. De no hacerlo para que te respeten o de admiren. Y si por darlo llega la persecución… tanto mejor. Así que atenta a no darlo para que te digan “fíjate, es una santa”, porque así ya tendrás tu recompensa. Pero si por darlo tienes una pelea con tu marido o con tu madre o con quien sea… Está bien.
El Señor te invita a desprenderte de este ídolo que tú has reconocido. Y tal vez pienses que no puedes, pero el Señor te dará la fuerza necesaria.»

domingo, 27 de agosto de 2017

Paso del shemá (XXXVI)




Voy a haceos algunas preguntas para saber cómo estáis. Echaremos a suertes los nombres y os haremos dos preguntas:
1.   Cuál es vuestra experiencia del primer paso hasta hoy; si estáis contentos de la comunidad o no.
2.   Si habéis hecho algo, es decir, su habéis puesto en práctica la palabra que ha sido proclamada en el primer paso (os recuerdo que hablamos toda una noche en el primer escrutinio sobre los bienes, fundamentalmente del joven rico a quien se le dijo: ve y vende tus bienes. Y entonces cuando este joven vio su incapacidad, la palabra decía: lo que es imposible al hombre es posible para Dios, precisamente para invitaos a la oración).
No os asustéis, si no has hecho nada lo dices: no he hecho nada. Quien haya hecho algo que lo diga, para saber un poco cual es la realidad en que os encontráis y para poder, como catequistas vuestros, ayudaos en la misión que el Señor nos ha dado de llevaros a través del agua de vuestra regeneración, reviviendo con vosotros vuestro Bautismo.
Que salga por sorteo quien Dios quiera.»
Es muy útil, cada vez que se va a invadir el fuero interno de la persona, decir que es Dios quien lo hace. Es perverso y es mentira, pero hay quien opina que el fin justifica cualquier medio.
 «P- Sinceramente, tu desde el primer escrutinio hasta ahora, ¿te has probado con esto del dinero, de los bienes? Te has probado a ti mismo?
R- Sí, he dado algo y siempre he dicho a mi marido que debía dar dinero.
P- Eso es muy fácil, pero aquí no se trata de tu marido, sino de ti. Pero bien, tú dices que has dado algo. Entonces, dime: ¿te ha costado darlo?
R- No, para nada. Incluso quiero seguir dando.
P- Sí, sí, porque debes de dar todavía más.
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P- ¿Has hecho el primer escrutinio?
R- Sí.
P- Y sinceramente, ¿te has probado en este sentido?
R- Bueno, he dado algo, pero muy poco.
P- El Señor te invita en este tiempo que te da hasta el segundo escrutinio, con cualquier cosa tuya, sin que nadie lo sepa (sólo entre tú y el Señor) a desprenderte y dárselo a los pobres. Si verdaderamente crees que Dios existe, y lo haces en obediencia a su palabra, esto quedará entre tú y Dios, así harás un tesoro en el cielo que te estará esperando
Muestra de superstición moderna: los kikos se esfuerzan mucho para obligar a Dios a reservarles un sitio en el cielo, comprándolo con sus bienes, sus diezmos, sus tripodeos, su obediencia ciega…
«Pero date cuenta que se trata de probarte seriamente y por tu bien, y yo como catequista vuestro os invito a hacerlo. Yo no necesito vuestro dinero ni vuestros bienes ni se trata del estoicismo de ser pobres. El Cristianismo no consiste en eso, para nada, si das un coche se te darán ciento… Se trata de liberarse del afán del dinero, del egoísmo, porque puedes tener mucho y usarlo con alegría. Esto es lo que es Señor quiere.
El 90% de nuestros conflictos familiares son a causa del dinero. El dinero es la causa de todos los males del mundo. Fíjate en el problema que tiene hoy Europa con el petróleo. La causa de las desigualdades sociales…
El dinero es todo un símbolo. Por eso el evangelio te dice: “probaos vosotros mismos, sin que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha”. Y verás como el Señor te da el ciento por uno, aquí. Y tal vez también descubras que no crees para nada en Dios. Y esto también es bueno. Porque te lleva a ser más sincero contigo mismo y a darte cuenta de que necesitas rezar más al Señor, porque te das cuenta de que no puedes, y el evangelio dice que lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios.»
En el kikismo o se hace lo que dice Donki o disponen que no crees en diosito, claro… Aunque eso de que los que no creen son los que más rezan no me queda claro, debe ser otra kikada.
«P- Sinceramente, ¿tú te has probado?
R- He dado algo, pero poco.
P- Veamos un poco, ¿cuánto has dado?
R- Poco, porque tengo hijos y apenas tengo dinero para mí…
P- Sí, pero recuerda que la cosa es muy seria por muchas razones. Tal vez el Señor no vuelva a invitarte a dar el poco que tienes. Te invita ahora en este momento del camino porque te hemos dicho que antes de construir una torre debes de calcular los gastos.»
Los tiempos de Dios no los conoce sino el Padre… y Donki, que está en disposición de decirte cuando dispone Dios que hagas qué cosas que a él (a Donki) le petan. Y te advertirá que si a diosito se le agota la paciencia, te quedas sin comprar tu rinconcito en el cielo…
«Ahora que estamos a la puerta del catecumenado y vamos a comenzar a construir seriamente, dice el Señor: ¡Un momento! No entréis aquí como locos; calculad vuestros gastos, no sea que comencéis y no podáis terminar y entonces tengáis que idos de aquí convirtiendo vuestra vida en un sufrimiento constante. Porque “si la sal pierde su sabor…”. Calculad los gastos. Esto significa saber hasta que punto tú verdaderamente pones al Señor por encima del afán de dinero. Y la mejor manera de averiguarlo es coger el dinerín y dárselo a los pobres, y además…
R- Hago un esfuerzo bastante grande, porque tengo dos hermanas de mi marido y yo las mantengo con lo poco que gano, pero…
P- Bien, hermana, ten paciencia y escúchame un momento. No se trata de la cantidad de dinero. El Señor pone un ejemplo en el evangelio cuando habla de una viuda. Dice que los ricos daban mucho dinero (millones, por ejemplo), y una viuda dio doscientas pesetas; entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Esta viuda ha dado más que ninguno, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero esta viuda ha dado lo único que tenía para comer hoy. Ha dado todo lo que tenía”.
Con esto no quiere decir Jesús que nos quedemos sin comer. Quiere decir que si el dinero es un símbolo del “yo” y la viuda da al Señor todo lo que posee, con este signo da su “yo”, su persona. Esto es lo que quiere decir dar el dinero. Quien lo da tod, da su vida a Dios. Entonces el Señor nos invita a esto, y cada uno verá. ¿Entiendes? Yo te invito en este tiempo a probarte a ti misma seriamente en este sentido, porque el Señor te ayudará a hacerlo.

viernes, 25 de agosto de 2017

Paso del shemá (XXXV)



Lo que viene a continuación son anexos al mamotreto del shemá que los kikotistas debe leerse para aprender como han de dialogar con los catecúmenos, porque como siguen a uno que va de divo, intentan parecerse al divo en todo: en el vestir, en el hablar, en los ademanes...
 
«(De otras kikotesis, que pueden ser de ayuda sobre todo para el diálogo con la gente)
Proclamación: Lc 14, 25-35
Comentario de Kiko
El camino neocatecumenal que estamos recorriendo comprende las siguientes etapas: primero una fase de anuncio, después una fase de dos años de precatecumenado, después el primer escrutinio, dos años más de paso al catecumenado. Al final de estos dos años hacemos esta convivencia llamada del shemá. En ella pretendemos recordar el primer escrutinio y preparaos para entrar en el catecumenado en el que se da inicio a la liturgia de tipo familiar, en la casa, etc.
Esta palabra que hemos escuchado, precisamente este evangelio, nos sitúa en el primer escrutinio del paso al catecumenado; porque los escrutinios no los hemos inventado nosotros. Han existido de siempre en el catecumenado de la Iglesia.»
Sólo que los escrutinios de la Iglesia nada tienen que ver con los del Camino.
«Y es aquí en este tiempo donde se sitúa esta palabra que acabamos de proclamar. ¿Por qué? Porque habla de la sal, y el segundo escrutinio del paso al catecumenado se llama precisamente “escrutinio de la sal”, porque es el momento en que se te entrega la sal. Esto de la sal se ha eliminado en el rito del Bautismo de niños, pero se mantiene para los adultos.
En este momento, en que estaban a punto de realizar el segundo escrutinio, la Iglesia consideraba cristianos a los catecúmenos; el ser catecúmenos era ya muy importante. Por eso la Iglesia en el cierre de la primera puerta comienza a ser más rigurosa, la puerta comienza a hacerse verdaderamente estrecha. Y es aquí donde se sitúa esta palabra que dice “quien no renuncia a todos tus bienes por amor a mí, no puede ser discípulo mío”, “quien no odia al padre y a la madre…” es decir, quien no pone a Dios en el primer puesto, por encima de su hijo, de su hija, de su marido, etc.
Las mujeres que no tienen al marido en la comunidad o los hijos que no tienen a sus padres, etc., esto lo saben muy bien.»
¿Cómo es posible que lo sepan, si la comunidad no es Dios?
«”Quien no renuncia a todos sus bienes por el amor mío no puede ser mi discípulo”, significa que es muy importante en este tiempo el probarse con los bienes (porque aquí no estamos para perder el tiempo ni vosotros ni yo), para saber si todo esto es una alienación más en tu vida o si tú estás aquí realmente. Si tú no has experimentado esto, nosotros no te dejaremos pasar al catecumenado. ¿Por qué? Aquí se dice: “buena es la sal, pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la salará?”»
En resumen, como en el kikismo todo se hace por puños y por moralismo hay que parecer sal cuando ni tan siquiera son todavía catecúmenos y, por tanto, no son cristianos.
«Si nosotros te dejamos pasar sin que tú hayas experimentado verdaderamente a Jesucristo, sin que tu hayas tenido un encuentro con Él, ¿qué sucedería? Incluso si no has faltado nunca a la comunidad, si no te has encontrado don Él, cuando te sobrevenga un problema familiar, por ejemplo, sucederá que no podrás continuar y entonces la sal habrá perdido su sabor.»
Nueva chuminada, porque no se olvide que la comunidad no es Dios.
«Y ahora te pregunto: si este camino que es una de las cosas más serias (porque se trata del Bautismo y no de un movimiento especial) si el Bautismo no te sirve, ¿qué será lo que pueda servirte en la vida?»
Cómo les gusta manipular a algunos, porque el caso es que el Camino no es el Bautismo, ni es ningún Sacramento ni es necesario e imprescindible para la vida del cristiano.
«Frente a esto te voy a poner en guardia porque “si la sal pierde el sabor, ¿con qué se la salará?”. Vosotros ya estáis iluminados por la palabra de Dios. Hay mucha gente a la que fastidia estar en la comunidad, pero que no puede dejarla porque la palabra le ha descubierto la verdad y la realidad del mundo y ya no puede alienarse porque… ¿a dónde irían? Si la sal pierde su sabor no sirve para nada más que para ser pisoteada por los hombres. Te convertirías en un desgraciado, no servirías para nada, porque si al menos fueses como uno de esos que no han conocido el catecumenado y no saben nada, entonces te alienarías con la TV o te harías socio de un equipo de futbol e irías con gran ilusión a verles jugar cada domingo. Pero tú has sido marcado a fuego y esto no te lo puede quitar nadie.
Entonces, veis como el evangelio es profundamente sabio: antes que esto os suceda tenéis aquí –dice el Señor- una palabra: “pruébate”. ¿Cómo? Comenzamos a probarnos con los bienes, porque probarse con el afecto por tu mujer, tus hijos, etc., es un poco más difícil.»
Nueva incoherencia, porque la mujer, los hijos, etc., en el kikismo son lo que te destruye, lo que te mata, el enemigo. Así que probarse con ellos tendría que ser facilísimo… salvo que todo sea mentira.
«Bien, yo ya acabo. Os he dicho esto como preparación para contestar las preguntas que vienen a continuación. Porque dejaros seguir sin tener experiencia de Jesucristo sería destruiros, sería obligaros a hacer las cosas en vuestras propias fuerzas cuando no sois capaces. Por esto es mejor, ante de que suceda, cerrar la puerta y no dejaros pasar. Obligaros a caminar un poco más en el paso al catecumenado porque eso de que estamos yendo a convertirnos en sacramento de salvación, sólo eres sacramento de salvación cuando te dejas matar. ¡No hay nada que hacer!»
Nadie individualmente puede arrogarse ser sacramento de nada, pero algunos juegan con la ignorancia de la audiencia.
«Este es un camino que quiere ser luz, que hará ver que lleváis en vuestro cuerpo el morir de Jesús porque viéndolo la gente podrá ver que Cristo ha resucitado. Porque si no es por el Espíritu de Jesucristo, que resucitado vive en nosotros, sería imposible para vosotros hacer nada.»
Por eso no hay más que comprobar la incapacidad de los “nonis” para amar a su prójimo para saber que adolecen del Espíritu de Cristo.
«El dinero es un símbolo del “YO”. Por eso es tan importante que te pruebes a ti mismo sin que tu mano izquierda sepa lo que hace la derecha. Esto os lo hemos dicho en el primer escrutinio y hemos hecho una celebración de la palabra sobre los bienes y hemos preguntado que si alguno se sentía dispuesto a aceptar esta palabra. Muchos de vosotros os levantasteis diciendo que estabais dispuestos a vender vuestros bienes. Bien.»
De bien nada, eso es gritarle a la mano izquierda lo que la derecha dice que va a hacer.
«Así que ahora os voy a pedir que si habéis hecho algo, no tengáis miedo. Que seáis sinceros. No os preocupéis si no habéis hecho nada. Lo único que os pido ahora es que seáis sinceros. Esta convivencia es sólo para ayudar, no para ponerte nota. ¿No has hecho nada? ¡Bueno! Vengo a recordártelo si no has hecho nada. Tal vez no has entendido que debes de probarte seriamente con el dinero. Yo vendo a recordarte que no tengas miedo porque si tú das uno el Señor te dará 100, aquí. Esto te lo podemos garantizar. Si el Señor te engaña… me lo coges a mí, si quieres (no tengo nada, pero bueno). Te aseguro que el Señor no miente.
La palabra dice que quien da una casa, un coche, etc. A causa del evangelio, tendrá ciento en casa, en autos o en lo que sea. Aquí, ahora, en esta vida.»
Pero no dice nada sobre quien da por la coacción de unos mendas. Por eso tanta gente queda defraudada. Y hay coacción, por eso se permiten despreciar lo que tú darías en tu libertad, sin manipulación de por medio:
«Es un contrato al ciento por uno aquí. No lo crees porque nunca has hecho le prueba, porque nunca has dado tan siquiera uno. ¿O es que te crees que dar cien pesetas a un pobre es probarse?»

Porque a lo mejor te pensabas que tú en tu libertad podías disponer como probarte. Pues no, aquí o se hace como dice Donki o no sirve nada y tu libertad te la metes donde te quepa.
 
¿Dónde está el trebol de 4 hojas?