Reproducción del escrito elaborado por docentes de la
UCAM, titulado ‘La precariedad laboral
docente es una de las señas de identidad que definen a la UCAM’.
Es curioso contemplar como multitud de instituciones
católicas se afanan en defender los “valores cristianos”, significando que la
solidaridad, la bondad, el bien común…debieran ser la manera de actuar por la
que todos y todas debiéramos apostar. Sin embargo, en cuanto les es posible,
contradicen de manera flagrante y descabellada estos principios por los que
dicen apostar.
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| Una novicia de "categoría superior" que no fue docente |
En lo que se refiere a la Universidad Católica San
Antonio de Murcia, hay que significar que pese a los importantísimos ingresos
que reciben gracias a las matrículas de sus alumnos, cifras desorbitadas que se
miden en millones de euros, las medidas de sus gestores hacia sus trabajadores
(en este caso hacia los docentes) van encaminadas a una continua explotación y
desprofesionalización de los mismos. No en vano, la última directriz de éstos
va encaminada a que los docentes tengan que “manejar” una cantidad de alumnos
por aula y una cantidad de asignaturas (para cumplir la ya de por sí
desorbitada cantidad de créditos de su docencia) difícilmente abordables, al
menos, con un mínimo de calidad y dignidad pedagógica y profesional.
Debe ser, que en el caso de esta institución
neocatecumenal el ‘Primer escrutinio bautismal o Primo paso’, que ilumina
a este movimiento eclesial sobre el significado cristiano del sufrimiento y la
cruz, y su relación con los “afectos” y con los bienes, es aplicado solo para
sus trabajadores y en ninguna medida para ellos, quienes se reparten el pastel
bajo la salvaguarda de una Fundación.
Dicho ‘Primo paso’, dice lo siguiente:
Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a Él
respecto a todo y a todos y les propone “renunciar a todos sus bienes” (Lc 14,
33) por Él y por el Evangelio (cf Mc 8, 35). Poco antes de su pasión les mostró
como ejemplo la pobre viuda de Jerusalén que, de su indigencia, dio todo lo que
tenía para vivir (cf Lc 21, 4). El precepto del desprendimiento de las riquezas
es obligatorio para entrar en el Reino de los cielos.
Catecismo 2544
El ultraliberalismo de esta institución, unido a la
homofobia y el machismo que rezuman sus paredes, la convierten en un referente
en lo relativo a prácticas opresoras contra aquellos que con su trabajo han
hecho que esta institución tenga reconocimientos a nivel regional y nacional
(aun a pesar de que muchos hubieran preferido no hacerlo. Pero no están dejando
el país, quienes nos gobiernan, como para decidir dónde trabajar).
La UCAM sabe a ciencia cierta, que, teniendo en cuenta
el caldo de cultivo existente a nivel socioeconómico en nuestro país, si mañana
se marchan veinte doctores, pasado mañana habrá doscientos intentando trabajar
y ser explotados por estos gestores cuyos principios hace tiempo que se
alejaron (si alguna vez lo tuvieron) del bien común y del respeto hacia quienes
han hecho crecer a esta institución, pese a la desfachatez de su gestión.
Gestores, que deslumbrados por el brillo y categoría que creen les aportan de
cara a la sociedad los deportistas de élite y los ruinosos equipos deportivos,
se han olvidado de que gestionan una institución de enseñanza superior que cada
vez ofrece un peor nivel de formación.
Hay dinero para becas, galas del deporte, primas...
pero para pagar a los docentes no, y a base de recortes y más recortes, de
exprimir la profesionalidad de sus profesores y su voluntad de dispensar la
mejor formación a los alumnos, están abocando a
la institución a confirmar su ya de por sí mala fama: una universidad donde
comprar el título.
A partir de ahora, que sepan los padres que pagan las
matrículas de sus hijos con dificultad o los alumnos que con mucho esfuerzo
intentan mejorar su currículum estudiando en la UCAM, que la exclusividad en el
trato ya no será tal, y que tendrán que compartir sus clases con 80 o 100
compañeros, dependiendo de la modalidad de estudio que elijan. Imposible que un
profesor sobrecargado de docencia, trabajos fin de grado, trabajos fin de
máster..., y que además no puede dejar de lado la carrera investigadora, pueda
dar un trato personalizado y atender las necesidades de sus alumnos con mediana
calidad.
Unas medidas encaminadas a ahorrar dinero a costa de
no contratar a nuevos profesores que son necesarios para atender a la
importante cantidad de alumnos que se matriculan año tras año, e intentar hacer
el ahorro en no pagar a los docentes todas las tareas extras que realizan. La
fórmula es magistral: más alumnos, menos profesores, igual a ganancia asegurada
a costa de todos ellos.
Y algunos comentarios publicados a raíz del escrito de los docentes en laCrónica
Enviado por Luciferio el Sáb, 10/06/2017 - 09:55
Todo el apoyo a estos compañeros valientes a pesar de
su anonimato. Ya está bien de aguantar a niñatos con papas y mamas en la cúpula
de la secta comprándoles títulos y encima echándolo en cara al profesor de
turno. Ya está bien de que pongas una nota en el expediente a un alumno y a los
meses aparezca aprobado. Ya está bien de que toreen cada vez que vas a reclamar
los 10-12 créditos extra que has dado al año a pesar de haber impartido los 32
mínimos. Ya está bien que los decanos estén encima de tu investigación,
juzgando sin ser ellos mismo doctores ni estar acreditados. Ya está bien de que
nos obliguen a hacer un horario fijo y partido de 9 a 7, sin importar que
tengas clase a la hora de comer o más allá de las 7 o un sábado. Ya está bien
de impartir clase en unas aulas de casa de muñecas totalmente prefabricadas,
mal acondicionadas y cargadas de alumnos quejándose. Ya está bien de vuestros
discursos y comentarios neandertales machistas y homófobos, esto incluye a
vuestros invitados como Rouco Varela: la mayoría de docentes son mujeres y en
vuestra plantilla tenéis gays y lesbianas, pero eso no importa para atacarlo.
Ya está bien Señor Mendoza e hijos, ya está bien.
Enviado por García el Sáb, 10/06/2017 - 13:52
Para colmo, es vergonzoso que este año suban 500€ a
todas las carreras, sin pensar en gente que viene de fuera a cursar unos
estudios, teniendo que costearse un piso fuera de su lugar de residencia, al
igual que personas que trabajan para poder pagarse unos estudios y así seguir
aumentando su formación.
Señor Mendoza, hay que pensar un poquito más en los "humanos" y no mirar por uno mismo, forrado de billetes y siempre queriendo más.
Señor Mendoza, hay que pensar un poquito más en los "humanos" y no mirar por uno mismo, forrado de billetes y siempre queriendo más.
Enviado por Alumno el Sáb, 10/06/2017 - 14:13
El máximo apoyo para los profesores de parte de un
alumno indignado por los tratos de la universidad en este último año. Los
alumnos nos sentimos engañados y estafados tras entrar en una carrera
informándonos de un precio fijo de 20.000€, que por supuesto la universidad se
negó a dejar por escrito y ahora nos suben 500€ la matricula, cuando muchos no
podemos hacer frente a ese precio (aquí la humanidad no importa nada),
añadiendo que no la van a subir más en los próximos años, pero nuevamente no
quieren dejar nada por escrito. Es indignante que tras pagar 5000€ por alumno
tengamos un solo microondas para toda la universidad, una reprografía y
cafetería que cierran temprano y por no hablar de los altos precios de esta
para ser un campus universitario. No me siento identificado con la parte de que
los alumnos compran los títulos, pero si es cierto que hay alumnos que de forma
mágica aprueban las asignaturas. Pienso que la universidad se ha olvidado de lo
que es y le da más importancia a los deportes que a la propia enseñanza.
Enviado por octubre lorca el Sáb, 10/06/2017 - 23:31
Soy alumno de la Ucam. Muy a mi pesar lo que denuncian
los profesores es totalmente cierto.
Si bien en algunas titulaciones aún quedan resquicios de calidad educativa, la masificación de las aulas por un lado y la carga docente que sufren los profesores se están cargando esta universidad. La universidad sea privada o pública debe de estar para formar personas no convertirse en una empresa cuyos únicos objetivos sean la generación de beneficios y el patrocinio por puro marketing del equipo de fútbol y de deportistas de élite.
Si bien en algunas titulaciones aún quedan resquicios de calidad educativa, la masificación de las aulas por un lado y la carga docente que sufren los profesores se están cargando esta universidad. La universidad sea privada o pública debe de estar para formar personas no convertirse en una empresa cuyos únicos objetivos sean la generación de beneficios y el patrocinio por puro marketing del equipo de fútbol y de deportistas de élite.
Enviado por Carmen Lopez el Dom, 11/06/2017 - 12:15
¿Que la UCAM es una especie de academia de tercera a
precio de habitación en el Palace?, vaya novedad. Toda Murcia sabe qué es la
UCAM y a qué se va. Como le oí a unos alumnos de instituto, está la
"universidad de verdad", o sea "la pública", y "la
otra"... la UCAM. Siento que los alumnos se sientan ofendidísimos, pero el
nivel que tenéis es el que tenéis, alumnos que no aprueban en la UPCT se pasan
a la UCAM, porque al final a papá y a mamá le sale por el mismo precio tenerlos
en Cartagena que en Guadalupe y en la UCAM, al menos, aprueban, así de
simple...
Que es asqueroso, claro, cómo no va a serlo la
hipocresía de estos grandes cristianos, pero ¿quien y cómo se da clase en la
UCAM?.... pues la mayor parte elegidos a dedo y con una calidad en los temarios
pésima porque los nenes tienen que aprobar, que para eso pagan.
No sé yo si está bien morder la mano que da de comer,
aunque de comer tan mal...










