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domingo, 29 de mayo de 2022

Poner en la verdad al hermano

 

Esta entrada está basada en este texto.

 

En cualquier grupo, asociación o movimiento -incluso si se define a sí mismo como itinerario- son importantes tanto el clima como las relaciones con los demás miembros.

En el Camino Neocatecumenal, se supone que una comunidad se forma con el heterogéneo grupo de quienes escuchan una kikotización: jóvenes y mayores, solteros y casados, estudiantes y trabajadores, titulados y con estudios básicos, pudientes y menesterosos, cultos e incultos… Se supone también que el rasgo que los junta es que todos son alejados de la Iglesia y, pese a ello, receptivos a la idea de conocerla poco a poco, despacito y a conciencia. En realidad, por lo menos en la actualidad, se juntan los hijosde, y no todos lo hacen “en su libertad”, sino que son arrastrados por la imposición forzosa de sus kikísimos padres.

El caso es que cuando los integrantes de un grupo o “itinerario” tienen poco que los una, es fácil que haya momentos de pesadez, de hastío mortal, y tampoco es inusual que el aburrimiento trate de compensarse con otros momentos de exaltación antinatural. De una forma u otra, el grupo constituye un espacio estanco de realidad paralela, es otro mundo al margen de la vida real.

Hay neocatecúmenos que se acercan a la comunidad como un drogadicto antes de drogarse, un alcohólico antes de emborracharse, un ladrón antes de robar o un lujurioso antes de satisfacer su lujuria. Es decir, experimentan una emoción fuerte por un tiempo -corto-, y aunque ello no cambia su vida y no le aporta paz, serenidad ni un bienestar duradero, se convierte en una adicción, un hábito, una experiencia anormal que considera positiva, aunque sea consciente de que no hay beneficios a largo plazo, sino que todo queda reducido al subidón del “momento comunidad”.

Sucede además que la relación con los demás se ve encaminada a ser cada vez menos empática, cada vez menos misericordiosa. El adoctrinamiento incide en que es un error ponderar por encima de todo el llevarse bien con los demás, el respeto cortés al otro, las buenas maneras, la cortesía, el protocolo social, todo eso no es más que un corsé que aprisiona y oprime porque impide mostrarse tal y como se es el realidad, se da una imagen falsa de uno mismo impuesta por el qué dirán. Y eso es malo, porque si los hermanos no conocen tu realidad profunda, como eres tú verdaderamente, no podrán amarte. Y esa falsedad no te ayuda ni a ti ni a nadie a crecer en la fe.
En consecuencia, el adoctrinamiento insiste en la necesidad de despegarse de la afectividad neurótica, hay que quitarse caretas y decir lo que se piensa sin miedo a ofender al otro, es más, si se ofende es que le has dicho la verdad.

Con el caminar, la técnica de poner en la verdad al otro se perfecciona grandemente. Como cuando esperas a la rueda de experiencias de la convivencia del mes con el cuchillo entre los dientes para vengarte de “decirle la verdad” a alguien. Ni se te pasa por la mente la posibilidad de quedar con esa persona para tomar algo y aclarar el asunto que sea. No, lo neocatecúmeno es hacer partícipe a toda la comunidad del follón, por eso esperar a la convivencia y lo cuentas ante todos los presentes.
Te vuelves mezquino, infame, despiadado. Y lo peor es que te enorgulleces de "poner a ese hermano en la verdad", te enorgulleces de "hacerle un servicio" de destruir su fama delante de todos "por su propio bien".

Si eres de los hábiles, quizá te pongas de acuerdo con algún otro hermano de la comunidad para golpear al objetivo desde varios ángulos o por más de un tema, o simplemente para hacer más efectiva y destructiva la crítica destructiva el servicio impagable que el hacéis sin anestesia ni nada.

 Antes de terminar, es importante no olvidar asegurar que vas a la comunidad "por Jesucristo", que tú eres mucho peor que el hermano al que has despedazado, pero que por misericordia de Dios, Jesucristo te sostiene y te mantiene en la comunidad.

No te engañes, atrévete a abrir los ojos y mirar a tu alrededor, mirar lo que haces a los demás y a ti mismo, comprende que vas a la comunidad a alienarte, para evadirte de tu insatisfactoria vida real.
Jesucristo no tiene nada que ver con eso.
Ojalá te des cuenta antes de que seas tú el señalado en una rueda de experiencias y seas tú el atacado, acosado y derribado con el argumento de “ponerte en la verdad”.

Quizá necesites que suceda eso para entender, para darte de dónde estás. Entonces tal vez empieces a crecer, empieces a comprender el mal que has hecho en nombre de una mentira que ha machacado a otros y que ahora te machacará a ti.

 

martes, 26 de agosto de 2014

Ronda de Experiencias



He ideado esta entrada como ronda de experiencias de una convivencia de mes, sólo que dos de las experiencias están sacadas de internet, y la útima, es parte de mi experiencia.



Empezamos.



La primera experiencia es el punto de vista de alguien que ha sufrido la cerrazón del CNC hacia “los de fuera”:



Ronda de experiencias
Hace un tiempo conocí a una chica maravillosa, de la que me fui enamorando poco a poco. Al principio todo iba bien, los dos éramos católicos y pensábamos (eso creía yo) igual. El caso es que un día empezó a hablarme de que pertenecía al Camino Neocatecumenal. A pesar de ser Católicos nuestras posiciones respecto a muchos temas empezaron a discrepar. Ya casi no teníamos tiempo para nosotros, todo lo dedicaba al camino. Pero lo peor fue cuando empecé a conocer a su familia. La casa de sus padres era el museo del terror, cuadros de Kiko Argüello, fotos de Kiko y Carmen (la otra fundadora del camino), su padre y hermanos con las barbas al estilo Kiko, se ponían a tocar la guitarra y a cantar en el momento más insospechado y la única conversación de sus padres, era el camino, y cuando iba a unirme a ellos.


Como he dicho soy católico, pero no tengo la menor idea de pertenecer nunca al Camino, soy una persona muy activa en mi Parroquia, en Caritas… Pero eso a los padres les daba igual, como vieron que no me unía al Camino y que no tenía la menor intención. Empezaron lo problemas… que si yo era el diablo, que no le hacía ningún bien a su hijo, que el camino era la única verdad… en fin, que terminaron enfrentándonos, y he tenido que dejar a la mujer que más he querido en esta vida.



No deja de ser curioso, que por ejemplo, para ella y sus padres, trabajar en el voluntariado de Caritas, ir a misa todos los días, participar de las activiadades de mi Parroquia... no tenga ningun valor. Sólo tiene valor contemplar la palabra, y cantar las canciones que Kiko compone. La conversión como ellos lo llaman.


Hasta ahora, yo no conocia el Camino en su plenitud, pero a mi me ha amargado la vida. Me ha dejado sin la mujer que quiero. Y yo, que quereis que os diga, dudo mucho que esa sea la voluntad de Dios. Al menos de mi Dios
”.






La segunda experiencia es parte del informe que un feligrés involucrado y amante de su parroquia hizo para su párroco cuando el CNC intentó kikianizarla. La parroquia en cuestión es la iglesia-catedral de  San Patricio en Melbourne.

Otra ronda


De conformidad con la declaración del catequista principal de que "El santo siempre anuncia su pecado", el catequista principal confesó al público que:

     Su madre se suicidó cuando él tenía 14 años;

     Su padre era un borracho de conducta cruel;

     Su hermana tenía el cerebro mal formado y murió muy joven;

     Él mismo era un borracho, y

     Él siempre tuvo debilidad por la pornografía.



Su esposa confesó que:

    Su esposo era (¿o había sido?) un borrado;

    Era imposible amarle;

   Esteee - bueno, parecía que ella estaba confesando también el pecado de su marido, y su incapacidad para amar!



Las siguientes confesiones vinieron de un matrimonio que mutuamente confesó haber tenido grandes dificultades para amarse y, de hecho, estuvieron separados por muchos meses.


Por último, el sacerdote confesó -con mucho acariciar la barba y mucho tartamudeo- que antes de ser sacerdote, mientras trabajaba con su moto, tuvo dificultades para ser caritativo en ofrecer asistencia a una persona cuyo coche se había averiado. Luego, ya de sacerdote (una vocación tardía), confesó que, después de entrar en el Camino Neocatecumenal, "Jesús ha comenzado a entrar en mi vida".



Francamente, todo el asunto de la confesión pública de "somos seres humanos como vosotros" es repugnante. No está sujeto al "secreto de confesión", y abre la posibilidad de futuras coacciones o manipulación por la audiencia.






La tercera experiencia refleja el sentido de predicar a Dios que tienen algunos catecúmenos:



En la playa conocimos al típico matrimonio con dos hijos que se admiraban de que nuestras hijas mayores se ocupasen de sus hermanos pequeños. Hablando de lo educativo que es tener hermanos menores, les dijimos que nuestros hijos se llaman Jerusalén, Israel, Isaac, Abraham y Sión… y fijaos como son los religiosos naturales que nos tomaron por semitas, claro, si es que no conocen la tradición y así pasa que a sus hijos les ponen nombre de telenovela, como Claudio y Rocío”.