martes, 29 de noviembre de 2016

Primer escrutinio. Apéndice (IV)



«Fíjate, cuando fuimos con los itinerantes al norte de Italia, en un edificio inmenso, maravilloso, nos dijo un salesiano, porque era un castillo de los salesianos, con escudos de armas, de una de las familias más ricas y más importantes de Italia, que el último descendiente se había gastado toda la fortuna en Montecarlo, jugando a la ruleta, y después se había suicidado. El último descendiente de esta gran familia noble, al ver que no tenía dinero, lo había vendido a los salesianos por cuatro liras, y ahora estaba en Milán de vendedor de jabones.
No cremos que la vida es así
Imaginadlo, yo pensaba viendo aquel castillo enorme con tierras inmensa, te asomabas al balcón y veías el pueblo que estaba habituado a ver a los señores, y tantos lacayos, y operarios y sirvientes y doncellas y caballos, todo para que venga uno y plaf, se lo juega todo a la ruleta.
Lo que pasa es que no nos creemos que la vida es así. El Señor nos quiere decir: no viváis preocupados por qué comeréis o por vuestro cuerpo, con que lo vestiréis; mirad las aves del cielo, mirad los lirios del campo, etc.
Buscad el reino de Dios y su justicia, etc. Es indudable que este hombre, este hombre de la carne que se encuentra en este situación (acosado por la muerte) no puede aplicar esta ley, no puede vivir el evangelio –minúscula en el original- como una ley, tratando de no preocuparse por la vida, porque le nace de dentro, porque si no tiene dinero se suicida. Hoy la psicología dice que el dinero es una seguridad psicológica, es un símbolo psicológico para la gente que es avara, no puede dar nada, porque son avaros, su vida es un martirio, en la familia no participan están obsesionados. Si el hijo dice “papá, préstane 50 pavos”, “pídele a tu madre” no le da nada. Hay familias en la que la mujer tiene que contar cada moneda, una esclavitud terrible, terrible».
Teniendo en cuenta que la única familia de la que tiene experiencia es la paterna, ¿a qué familias se referirá?
«Recuerdo un señor de Zamora que decía que no iba a misa porque tenía que trabajar, era carpintero, porque no podía; en su casa había mucho sufrimiento. Desde que el Señor le ha dado este camino, viene a la comuidad sin esfuerzo, es como una enfermedad que el Señor le está curando poco a poco. Claro, está muy claro. Mientras el hombre siente esta impotencia interior tiene necesidad de asegurarse con el dinero. Por esto los psicólogos exigen mucho dinero, no porque sean avariciosos, no, sino porque saben que los neuróticos no se curan si el tratamiento no les cuesta mucho dinero y entonces, haciéndoles trabajar para pagar mucho, les obligan a tomarse en serio su enfermedad, porque el dinero es un catalizados muy serio y muy importante de nuestra realidad».
¿Sabrá por experiencia propia esas tretas de psicólogo que, según él, en lugar de curar al paciente se aprovecha de su debilidad?
Es lo que pasa cuando no pones cuidado en tu trabajo ;)
«Creo que habéis entendido la respuesta, no se trata de hacer aquí una ley, sino de cambiar este señor (diseño del hombre sometido). Este señor es el que debe ser cambiado, si no trabaja según el Evangelio. Por esto nosotros decimos que es inútil decir a este señor “debes comprometerte con el trabajo cristiano”. “Trabajo cristiano”, “compromiso cristiano”.
Imaginaos como suenan para nosotros estas frases. “El compromiso cristiano en el trabajo”, ve a decirle a este señor que “debe comprometerse como cristiano en el trabajo”. Bien, pero yo no saco del monedero 1.000 pesetas. 
A medida que este hombre desciende hacia las aguas del Bautisno, este hombre va muriendo en la cruz de Jesucristo y Dios le va dando un hombre nuevo. ¿A este hombre nuevo le tienes que decir que se comprometa? ¿Se lo dirías a Jesucristo? ¡Este hombre es Jesucristo!
Este hombre que está naciendo en nosotros es Jesucristo.
Por eso, hermanos, me podéis llamar angelista, pero no me engaña nadie. ¿Sabéis por qué no me engaña nadie? Porque he estado tres años viviendo con los miserables y he estado trabajando de albañil con las manos llenas de heridas, tengo testigos que lo han visto, durante 10 horas al día, he comido basura con los gitanos o he ido al mercado, a recoger tomates y manzanas agusanadas. Lo he visto y lo he vivido realmente durante tres años con ellos. A mí no me engañan. No me engaña nadie poque he visto gitanos que pasaban la vida jugando a las cartas y que mandaban a las mujeres por las casas a pedir limosna, los niños con el culo al aire, sucios y llenos de piojos por todos los distritos a pedir limosna, lo he visto.
He visto también que este hombre vino a hablar conmigo, vino a escuchar la palabra en la comunidad y yo nunca, porque yo estaba en una actitud de búsqueda de Jesucristo y me sendía más pobre que ellos, porque el Señor me lo concedió y sólo me ponía a sus piés como un pobrecillo y compartía su realidad, porque quería ser como Foucault viviendo en medio de ellos, y nada más, nunca los reprendí ni les dije nada. He visto como este hombe en la medida en que caminaba a encontrarse con Jesucristo, dejaba de jugar a las cartas y se ponía a trabajar, a la mujer no la mandaba a pedir limosna, comenzaba a mandar a los hijos a la escuela.
Escuchad: ¿Quién le dijo a este señor que debía mandarles a la escuela? ¿Qué no podía dejar a la mujer y a los hijos cubiertos de suciedad? ¿Quién se lo dijo? Porque yo no le dije nada. El Espíritu Santo. En la medida en que el Espíritu Santo entraba en el corazón de este hombre, este hombre al que muchos conocéis, se llama José Agudo, es un responsable de evangelización, un quinqui (un tipo de gitano), y hoy vive en una casa estupenda, es conductor de camión, ¿quién le dijo que debía promocionar socialmente? A mí, cuando viene uno y dice: “¡Eih, Kiko, qué fantástico promocionar a los gitanos! Porque para ti la felicidad consiste en la promoción social, nada más que en eso consiste para ti la felicidad”.
No, para mí no consiste en eso. Esto es como una consecuencia del hecho de que este hombre realmente ahora ama a su mujer, ama a sus hijos en una nueva dimensión. Pero no es esto, no es primero la promoción ni el cambio de estructura».

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿A dónde van los diezmos del Camino?




La explicación oficiosa, que no oficial, puesto que el diezmo no ha sido autorizado al Camino por quien tiene potestad para otorgar y denegar tales autorizaciones, dice que cada mes lo "recaudado" se parte en tres partes: una para la parroquia, por el uso de los espacios; otra para las necesidades de la comunidad y la tercera para la “evangelización”.
 
Estas tres partes han de ser consumidas en su totalidad en el plazo de un mes, nunca se devuelve nada. Así que lo que se hace es separar la parte que se da a la parroquia y reservar todo lo demás para las necesidades de la comunidad, que suelen dispararse conforme los matrimonios se van cargando de hijos. Y lo que quede a final de mes es lo que va a la “evangelización”, es decir, se entrega al CNC.
He encontrado un comentario en un blog bastante interesante donde se relata en qué consiste esa “evangelización” que consume tantos diezmos ilegítimos por no autorizados.
Esto es lo que explica alguien que lo ha vivido en primera mano durante años:





«El tema del dinero, ese ya es para nota. Yo fui el responsable durante muchos años de una comunidad, yo manejaba el diezmo, no daba explicaciones a nadie, lo que además me traía cantidad de problemas con mi mujer, que quería saber y yo no le decía, y todos los meses el dinero que sobraba, que a veces era bastante, se lo daba al responsable de la primera comunidad y finalmente se utilizaba para múltiples cosas como para pagar viajes a los catequistas de zona, que por cierto eran y seguirán siendo, imagino, unos prepotentes de mucho cuidado, que vivían de la caridad JA JA JA.
 
Vivían de mi dinero y el del resto de catecúmenos. Tenían un pisazo de lujo en una urbanización con piscina cuyo alquiler ya sabes de donde salía, teléfonos de última generación, tablets ordenadores, un buen coche o dos si hacía falta, siempre con el depósito lleno y la nevera a rebosar (porque les daban claro); hermanas de las comunidades iban a plancharles y hacerles las tareas de la casa, porque es que ellos todo su tiempo era para evangelizar, se les pagaba la carrera a sus hijos, los carnets de conducir y todos los gastos que tuvieran. 
 
Cuando íbamos de convivencia con ellos, en los pasos y en las trasmisiones, ellos no hacían cola en recepción para coger la llave de la habitación, ya se había encargado de eso otro de sus lacayos (llamados ostiarios en el camino) su habitación siempre era una suite, y a ti te tocaba la peor del hotel, pues ya sabes, conviértete hermano; su mesa estaba a parte y puedo seguir y seguir, pero creo que no hace falta ya se entiende perfectamente.
Cuando dejé el camino (y otras cosas que había nocivas en mi vida), un sacerdote me dijo: “tranquilo, duerme tranquilo porque Dios te quiere exactamente igual, o quizás más, porque ahora necesitas su consuelo y Dios es un dios misericordioso”. Gracias»
 

viernes, 25 de noviembre de 2016

Primer escrutinio. Apéndice (III)



«Si soy cristiano es porque creo que la solución de los problemas del mundo está en Jesucristo. Porque no se trata de cambiar la estructura exterior, sino cambiar el corazón del hombre, si no tocamos ahí, no llegamos a la fuente de la que nacen todas las injusticias. Dice Jesucristo: ¿Dónde está la fuente de la injusticia? De dónde viene que un hombre se imponga con violencia y que en una guerra robe sus tierras a todo el mundo y se las quede para él. Entonces los pobres dicen: este hombres es un sinvergüenza, merece la muerte, y entonces viene una revolución y lo ponen contra un muro y ta-ta-tá... Como en toda revolución de Sudamérica, 500 tipos ametrallados.
No pensamos ni así ni asá. El kikotista piensa por nosotros
Nosotros no pensamos así. Pensamos que los demás, si no lo han robado ha sido porque no han podido, porque todos estamos en la misma situación y no se resuelve cambiando las estructuras. Tendrían que montar una policía inmensa y una cárcel tremenda para que ninguno escapase de esta ley»

Kiko es de los que piensa mal de todo el mundo. Hay un dicho que dice "Piensa mal y acertarás, pero te condenarás".

«Pero si no cambiamos verdaderamente el corazón del hombre, si no tocamos el corazón del hombre, el egoismo, siempre el hombre buscará por todos los medios asegurarse contra los infortunios, asegurarse contra la muerte que tiene dentro.
Porque dentro tiene la muerte: tiene la muerte dentro, porque ha pecado y la ha experimentado; y tiene miedo y no quiere morir, tiene miedo de todo lo que puede significar enfermedad, infortunio, sufrimiento, por esto se asegura por todos los medios posibles. A este hombre ¿quien podrá quitarle del corazón el egoismo?
Hoy existen muchas herejías, en muchos sectores de la Iglesia hay muchos sacerdotes que tiene ideas falsas del cristianismo, realmente falsas. Creen  lo mismo que creían los fariseos: que lo que mancha al hombre es la estructura, la estructura injusta es la que mancha al hombre».  

Por supuestísimo no se trata de un injusto e injustificable juicio temerario, sino que ha leído la mente de todos los sacerdotes de universo y sabe perfectamente lo que piensan todos ellos.

No sólo los sacerdotes no se enteran...
«Y dice Jesucristo a los fariseos: no mancha al hombre lo que está fuera de él, pulid la copa por dentro, lo que está dentro del hombre es lo que mancha al hombre, porque en lo profundo del corazón se esconden los adulterios, los robos, las fornicaciones. ¿Quién entrará en el corazón del hombre? ¿Quién entrará realmente en el corazón del hombre y desde allí, desde el corazón del hombre, destruirá el egoismo?
Yo recuerdo que cuando estaba en las chabolas nos acusaban de angelismo porque nos pasábamos la vida (como pasa en Sudamérica, que tienen la teología de la liberación) discutiendo sobre el compromiso temporal y no sé qué cosas, como si la predicación del Evangelio no esté hoy salvando realmente al mundo, porque para esta gente el Evangelio no es una liberación, sino un angelismo. Recuerdo como el Señor, en las chabolas, nos trajo una catequesis muy seria. Cuando yo estaba en Palomeras que era una zona próxima a una fábrica Bursen, se rompió un tubo muy grande de gas amoniaco. Comenzó a salir una gran cantidad de gas, una nube blanca terrible comenzó a entrar en las barracas y comenzaron a llorar los ojos y a sentirse asfixiados, hubo colapsos cardiacos, la gente caía por tierra, te sentías débil.
Bien, vinieron los bomberos y la gente iba de un lado para otro en una confusión horrible, algunos gritaban, un caos. Todo estaba lleno de gas amoniaco y claro, apenas llegué vi a un hombre caído, al que recogieron y llevaron a alguna parte, en una ambulancia y llevaban a la gente al hospital. Si hay un tubo que tiene una fuga de gas, la gente continuará cayendo. Pero si alguien se pregunta: ¿dónde está el origen de este mal? Y arriesgando su vida entra en la nube, con una máscara antigas y cierra la fuente del mal, si no, nos pasaremos la vida entera llevando gente al hospital y todo Madrid se intoxicará. Es verdad que realmente habrá que hacer algo en esta circunstancia en la que hay tanta miseria en el mundo, pero para esto el Señor ha dado una palabra al Cristianismo, que es ir a la fuente del egoismo, que es el pecado.
Pero veo que esto se niega, hermanos. Porque ¿quien cree hoy en el pecado? Por eso Jesucristo no salva nada de nada, no salva a nadie, porque hoy no se cree en el pecado ni se cree por tanto en Jesucristo. Entonces veamos que es lo que dice Jesús: guardaos de toda avaricia porque la vida del hombre no está asegurada por la abundancia de los bienes que posee. Jesús dice: el problema del hombre es que este hombre a robado al otro porque busca asegurarse la vida con los bienes. Y les dice esta parábola: “los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto...” (Lc 12, 16-21).
Si no obedeces, pasa lo que pasa y no te "salvas"
Aquí presenta a un hombre, “la estupidez del hombre” que decimos nosotros, un hombre que tiene unos campos inmensos y que un año tiene una enorme cosecha, tal que todos los almacenes que tiene son insuficientes para contener el fruto y el grano.
“Ya sé que hacer, demoliré todo, para no perder parte de la cosecha por la intemperie. Eso haré, demoliré todo lo que tengo y lo haré tres veces más grande y entonces tendré millones y podré decir, alma mía: come, bebe, banquetea y reposa”».

Y a continuación Pako reinterpreta la Escritura construyéndose un diosito y evangelito a su antojo que no son los verdaderos.
«Este hombre se pone manos a la obra. ¡Madre mía! Significa contratar operarios, significa trabajar 18 horas al día, desde las cinco de la mañana viene un operario para hacer esto, trabaja como un negro... tantas horas sin dormir; los problemas de la construcción, que si un día llueve, que si no se amalgama el cemento; un trabajo inmenso, durante cinco meses no ha dejado de trabajar como un loco, ni siquiera ha visto a la familia ni a los hijos, porque está obsesionado con el trabajo, sueña con terminar pronto de hacer todo esto, y cuando finaliza el trabajo y todo está flamante, los graneros abarrotados de grano, la bodega repleta con el vino que ha recogido, es riquísimo, etc, el mismo día que ha terminado, que no ha tenido tiempo de gozar de nada, trabajando, trabajando, le dicen: “Necio, para qué has trabajado todos estos meses 18 horas al día, que has escatimado la paga a los operarios, que has discutido con el vigilante, que no has visto a tu mujer ni a tus hijos porque te reclamaban en el trabajo. ¿Para qué has trabajado? Te lo digo yo: para tu primo que se lo gastará todo con mujeres. Fíjate, esto sucederá a cualquiera que atesore para sí y no sea rico para Dios. Esto es muy importante».

¿Para qué trabajas? Te lo digo yo: para pagar mariscadas con prelados, para llenar la licorería de la domus, para costearle los viajes en primera clase al humildísimo chabolista, para que haya encuentros siderales con los hermanos mayores... ¡Ah! No, esto ya no, el éxito fue tal, que no ha habido necesidad de repetir estos encuentros en la n-sima fase.
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