martes, 31 de mayo de 2016

Primer escrutinio (XVIII)



«TERCER DÍA (Sábado)

9:00 LAUDES

Monición a la lectura (Kiko)
La lectura que vamos a proclamar ahora es muy importante porque nos prepara para el trabajo de todo el día de hoy. Hoy después de las laudes haremos un cuestionario por grupos muy serio para examinar nuestras relaciones afectivas, nuestra relación con el dinero y con el trabajo.
Es una palabra clave en este primer escrutinio bautismal. El problema principal con esta palabra es que si no se entiende, se pretende suavizarla, encogerla para que entre en nuestros patrones de razonamiento, porque eso pasa. Especialmente si tenemos una actitud sentimental hacia la vida, entonces parece totalmente absurda. En este sentido, quiero decirte algunas cosas».
Lo que sigue muestra que Kiko no ha entendido la palabra (como puede comprobarse aquí), pero como es tan sensibilisísimo que no se le puede corregir porque se deprime, se siguen transmitiendo los mismos errores cada vez que se da esta kikotesis. 
«Después de esta palabra cantaremos la parábola del sembrador. Cuando el Señor explica la parábola del sembrador a sus discípulos, les dice que la semilla que cayó junto al camino es la Palabra de Dios que cae en aquellos que escuchan la Palabra de Dios, pero no la entienden. Así que tened cuidado porque es posible que escuchéis esta palabra poderosa y pese a escucharla no la entendáis.
Esta palabra dice: SI ALGUNO VIENE TRAS DE MÍ Y NO ODIA A SU PADRE, A SU MADRE, A SU MUJER, A SU MARIDO, A SUS HERMANOS, A SUS HIJOS, NO PUEDE SER DISCÍPULO MÍO.
Con esa palabra, se corre el riesgo de decir: no lo entiendo. Dios es bueno ¿y habla de odio?
Sabéis que algunas traducciones han cambiado odiar por amar menos, pero una exégesis más profunda, asegura que la palabra correcta es odiar, que las otras traducciones no son exactas. Esta es la traducción de la Biblia de Jerusalén, porque así se ha traducido esta Palabra en la Biblia de Jerusalén».

Cuando no se tiene razón, que socorrido es pretender que sesudísimos estudios inexistentes te la dan.
«Para el que oye esta palabra con rectitud de intención, con deseo de escuchar, esta Palabra es vida. Para aquellos que no quieren escuchar es confuso y dirán que el cristianismo es una babel, que aquí nadie entiende nada. Tal vez sea cierto que esta palabra no se entiende de repente, pero si escuchamos con el espíritu, sabiendo que Dios es amor y que quiere lo mejor para nosotros, seguiremos escuchando. Como si escuchas a un amigo, y al principio no le entiendes pero continuas escuchando, porque sabes que te quiere decir algo.
Aquí escucharemos esto y algo mucho más fuerte todavía. Así que yo os invito, hermanos, a dejaos hacer por esta palabra, virgen, pura, que proviene de la boca de Dios, sin recortarla, sin hacerla pasar a través del tubo de nuestra razón. Porque nosotros, si las cosas no nos entran por la razón, si Dios no nos da las cosas claras, claras y bien masticadas, no queremos saber nada, queremos que Dios nos lo explique todo, desde la A hasta la Z.
Pues bien, esta actitud es de soberbios y así no se escucha nada de la Palabra de Dios. Aquí no sirve para nada esa actitud. No sucede nada si hay menos gente aquí, porque para hacer de la parroquia la Iglesia signo, la Iglesia sacramento, misionera en el mundo no se necesita mucha gente. Sabed que el Sínodo hablando de la pequeña comunidad cristiana en el interior de la parroquia la define como la levadura de todo el espíritu misionero de la Iglesia, sacramento para el mundo. Para ello no se necesita una gran cantidad de personas».

¡Qué incoherente que eso lo diga el fundador del reino de la cantidad!
 
«Hermanos escuchad esta Palabra pensando que con ella viene el poder de Dios para realizarla, que cuando Jesucristo nos dice esto ahora, será por algo.
 
Escuchad esta Palabra.
LECTURA: Lucas 14, 25-35
CANCIÓN: Parábola del Sembrador
CATEQUESIS (Kiko)
Es una maravilla descubrir que el Evangelio está escrito en la clave catecumenal. Reviviremos todo el Evangelio, por etapas, a lo largo de este camino catecumenal. Después de hacer toda la iniciación cristiana, cada vez que el Evangelio es proclamado en la asamblea, la asamblea recuerda su tiempo de gestación y está llamada a vivir el Evangelio con mayor plenitud.
Porque el catecumenado es la muestra, el anticipo de toda la vida cristiana.
 
Pues bien, en esta Palabra que se ha proclamado hay una cosa muy importante. Jesús dice: Quien de vosotros antes de construir una torre (en el lenguaje de los Padres, esta torre simboliza a la Iglesia: el pastor de Hermas llama a la Iglesia “torre”), no se sienta primero y calcula el costo? Hemos escuchado esto con el fin de explicar lo que dice antes. Jesús dice: Quien no odia a su padre, a su madre, a sus hermanos, a sus hermanas, a su esposa, a su marido, a sus hijos y hasta su propia vida no puede ser mi discípulo.
Quién sabe, tal vez lo más fácil de entender es lo de odiar la propia vida. Todos tenemos nuestros proyectos de vida. Es posible que uno piense en convertirse en ingeniero, casarse con una hermosa chica rubia, que además tenga mucho dinero, comprar una casa en algún lugar, tener un coche deportivo, etc. Y sucede que tiene un accidente de coche, se queda cojo y su vida se transforma por completo y vive de una manera totalmente diferente. El Señor dice que quien no abandona su vida en mí, no puede ser mi discípulo. Si una persona piensa que para él su vida es su proyecto, pone un paréntesis a Dios y para él su felicidad está en esto, en este ideal, y por tanto en la medida en que Dios realiza este ideal que ha diseñado, está dispuesto a seguir a Dios y no está dispuesto a seguir ningún otro tipo de vida porque parece que para él la vida, su felicidad está en este ideal de vida. Así somos nosotros.
Metemos en un paréntesis a Dios y tenemos la religión para que Dios nos sirva en este paréntesis. Es decir, nos interesa Dios sólo en cuanto que nos ayuda a tener la chica que queremos, ese tipo de familia que queremos, ese prestigio que deseamos, para ganar competiciones, etc. etc.
Entonces podemos entender por qué los que no aborrecen su vida no la encuentran, quien no pierde su vida no la encuentra, el que busca su vida la perderá. Ahora entendemos: quien no está dispuesto a perder su vida, a destruir sus proyectos, a perder el ídolo que se ha hecho de su propia existencia y no se abandona a lo que Dios quiera para él... no puede ser discípulo de Jesús.

Así dice San Juan de la Cruz: para ir a donde no sabes, hay que andar por dónde no conoces. ¿Cómo es posible que nosotros metamos en este paréntesis a Dios cuando Dios quiere traernos una felicidad mucho más grande, mucho más larga, una felicidad que en este momento no podemos ni siquiera soñar?


¿Quién iba a decirme, por ejemplo, cuando yo estaba tranquilo en las barracas viviendo mi vida que un día iba a hacer lo que hago ahora, metido en este follón de las comunidades? Esto que hago ahora yo no lo habría diseñado nunca, ni siquiera lo podía soñar. El Señor nos lleva a cosas mucho más grandes de las que no tenemos ni idea, ni siquiera podemos soñar o imaginar o planear con anticipación
».

domingo, 29 de mayo de 2016

Kiko contra la Iglesia


No es la primera vez que en este blog se comenta la distorsionada visión que Kiko Argüello tiene acerca de los matrimonios en el plan de Dios. Pero lo traemos de nuevo a colación para hacer ver como su erronea concepción del matrimonio cristiano le lleva a juzgar y atacar a algún movimiento suscitado por el Espíritu Santo y a la propia Iglesia Católica, y a postularse a sí mismo como único "mesias" verdadero que va repartiendo salvaciones a cambio de ser obedecido en todo.

De una interrupción de Kiko Argüello durante el largo discurso del padre Mario Pezzi a propósito del sínodo de la familia, en el año 2014:
  
La denostada parejita, tan alejada del ideal conejil
"KIKO: Todo esto está bien cuando hay gente cristiana, pero cuando la gente no es cristiana no hacen ni caso de todo esto. Gracias a Dios vosotros nos habéis escuchado a nosotros, catequistas, cuando os decíamos lo que dice la Iglesia y habéis sido humildes y no habéis opuesto a nuestras catequesis las ideas de los periódicos. Carmen dijo una vez al Papa, hace años: ¿qué significa esta obsesión en favor de los métodos naturales? Parece que la Iglesia esté pensando únicamente en cómo limitar el número de hijos. Porque al final se pensaba esto, que la familia católica tenía que tener dos hijos, ni uno más. Algunos, también dentro de la Iglesia, siguen teniendo esta idea. Nosotros les decíamos a los de Acción Católica: y después, ¿qué hacéis? ¿Después de haber tenido dos hijos, como continuáis el acto conyugal? ¿Con la interrupción del coito? ¿Usáis métodos naturales? ¿La píldora? Por todas partes se ha predicado que la paternidad responsable significa limitar los nacimientos, por lo que se dejaba a la conciencia de los esposos el número de hijos. Esto se ha predicado por todas partes. ¿Pero el Papa ha dicho esto? ¡No! La paternidad responsable significa aceptar no limitar el número de hijos, significa aceptar el plan de Dios. Pero nadie ha repetido estas cosas dichas por el Papa. Gracias a Dios vosotros habéis sido salvados porque nos habéis obedecido a nosotros. Habéis seguido creyendo que el acto conyugal es un acto de santidad, de verdadero sacramento. Nos alegra ver que también nuestros hijos y nietos nos siguen en esto, tienen hijos y son felices" (del mamotreto de la convivencia de inicio de curso 2014-2015).
  
Empezando por la conclusión, lo que se afirma, negro sobre blanco, es que los neocatecumenales se han salvado por haber obedecido a Kiko y Carmen.

No necesitan a Dios, no necesitan de sacrificio salvador de Cristo, no necesitan los dones del Espíritu Santo, ellos conocen otro camino de salvación: entregar su libertad, que es lo que les hace hijos de Dios, a unos tales Carmen y Kiko.

No así los demás, teniendo en cuenta que cuando dice "la gente no es cristiana no hacen ni caso de todo esto", no se refiere a paganos, sino a religiosos de misa de 12, a los que juzga sin conocer de nada.


Creo que está todo dicho. Pero, por si fuera poco, la tesis de Kiko es completamente equivocada.

En la encíclica "Humanae Vitae", Pablo VI afirma: "En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido".

Es falso que la Iglesia haya propalado por el mundo que la voluntad de Dios para los cristianos sea tener dos hijos, sólo dos y nunca menos de dos.

Es falso que la Iglesia se haya obsesionado con los métodos naturales de control de la natalidad, sino que los únicos métodos admitidos por la Iglesia para que un matrimonio pueda, legítimamente, por graves motivos y en el respeto de la ley moral, evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido, son precisamente los métodos naturales.

Es absolutamente falso que el número de hijos sea medida de la fe de los conyuges cristianos. Si lo fuese, habría que concluir que la Virgen María y San José, ejemplo de familia cristiana, no tenían fe.

Y, sobre todo, la Iglesia, que es madre y maestra, sabe que es una injustificable intromisión en la privacidad del matrimonio pedir explicaciones sobre cómo realiza cada quien el acto conyugal. La responsabilidad y la decisión pertenece sólo al matrimonio, que para eso es una unión en libertad de dos adultos. Y ningún presunto catequista -que en ningún modo representa a la Iglesia cuando dice tales barbaridades- tiene derecho a inmiscuirse en lo que sólo concierne al matrimonio.

Porque la intromisión en la vida de un matrimonio ataca a la familia cristiana. Y quien consiente tal intromisión, es responsable junto con el abusador, de la destrucción de su familia.

Y para concluir, es falso que el acto conyugal sea un Sacramento. Los Sacramentos de la Santa Madre Iglesia, habrá que recordarles / enseñarles a los kikos, son siete, a saber:
  • El primero, Bautismo
  • El segundo, Confirmación
  • El tercero, Penitencia
  • El cuarto, Eucaristía
  • El quinto, Orden Sacerdotal
  • El sexo, Unción de Enfermos
  • El séptimo, Matrimonio.
Matrimonio, que es mucho más que la relación sexual, mucho más que la procreación, por más que algunos se empeñen en reducir el Sacramento, presencia de Dios entre los hombres, a un "acto conyugal" instintivo y biológico.

viernes, 27 de mayo de 2016

Primer escrutinio (XVII)



«Segunda manera: alienarse, aburguesarse, al igual que el 90% de los mortales, que no tienen ninguna culpa. Basta con mirarte a ti mismo, y descubrirás que eres un burgués, amante de la comodidad y del dinero, el resultado es: no pensar, porque pensar es reconocer que soy un lascivo, un burgués, que me gustan las mujeres, que  me gusta divertirme, vivir bien a cualquier precio.
No pienses, no actúes con libertad, limítate a obedecer
Esta segunda escapatoria es tan alienante como la primera: vivir sin pensar. Ver la televisión y después a la cama. Nos levantamos por la mañana con sueño, cogemos la hoja de afeitar, hace frío y no corta bien, llegamos al trabajo justo a tiempo porque el tráfico está imposible. Empezamos a trabajar de mala gana a la espera de que dé la una para tomar un aperitivo. Llegamos a casa, comemos, descansamos un rato. A continuación, de nuevo al trabajo y de nuevo al sofá para ver la televisión. Y siempre con un pánico terrible, cada vez que tenemos una mala noticia...
Estas personas que viven tan alienadas, Dios tiene un día que hacer algo especial para sacarles de allí, ¿verdad?
Pero preguntamos a dos personas que representen a las dos soluciones. Preguntamos a un marxista comprometido  que ha estado en la cárcel o a un burgués, los dos de 50 años, lo que piensan... ¿Crees que la vida sólo es esto? Entonces, el burgués, para justificarse dice: ¿Cómo? ¿no basta con ser fiel a mi esposa, dándole el dinero, trabajar todo el día y no robar o matar? No. ESTA VIDA MEZQUINA Y PLANA QUE TU LLEVAS NO ES LA VIDA. Esta no es la idea de Dios para tu vida. Dios no ha pensado, dándote  la vida, darte esta porquería de vida que has vivido».
Asúmelo, Dios consiente que todo esté mal contigo, pero el kikotista te lo puede arreglar por un módico diezmo vitalicio más el compromiso de obedecer ciegamente.
«Por esta razón muchos matrimonios, que en apariencia viven una vida feliz, Dios no lo permite. Y en el momento más impensable... pataplum, una catástrofe. Esto es una obra de Dios, porque Dios no permite que el hombre se aliene de esta manera. La vida no se puede encoger. El hombre no puede llevar una vida miserable, cuando Dios creó al hombre para una vida inmensa».
Sí, lo que dice es que los males vienen de Dios, que Él los envía porque le peta.
 
«Puedes decir: mi vida es un desastre. Di que estás en oscuridad, que eres un cobarde, pero no digas que esto es la vida.
No sustituimos el ideal burgués de la clase media española al que aspiramos en cierto modo, con el ideal del Evangelio. No: esto es realmente minimizar el Evangelio. El cristianismo es algo más. Gracias a Dios que nos ha tocado vivir en una época en la que no es fácil decir: Somos cristianos.
Gracias a Dios, frente a esta situación de dicotomía, de incapacidad para ser feliz, no permanece inactivo: envía a Jesucristo a liberarnos. Para destruir en nosotros a este monstruo que no nos permite pasar al hermano. Si alguno de vosotros ha experimentado una sola vez en la vida el amor por gracia de Jesucristo,  el amor de Jesucristo, no el amor humano, el amor al enemigo, habrá dicho: esto es la felicidad y el resto es basura. Te lo digo por propia experiencia. Cuando uno recibe el don de amar al enemigo, dice con absoluta certeza: ESTO ES EL REINO DE DIOS. Esto es lo más importante. Sentir amor incluso por el último hombre de la tierra y saber que incluye también al enemigo que te abofetea en la boca, que tú lo amas como un don que te ha sido entregado. Y este amor no tendrá fin. Todo este mundo pasará, dice S. Pablo, pero este amor no se puede destruir. ESTO ES EL REINO DE DIOS, LA VIDA ETERNA, JESUCRISTO MISMO. A Cristo no se le puede tocar, pero se le puede ver. DIOS HA RESUCITADO A CRISTO DE LA MUERTE, LO HA LEVANTADO Y LO HA CONSTITUIDO AGAPE, AMOR.
Y la Iglesia para decirle al mundo lo que Dios ha hecho en Cristo no tiene otra forma que no sea esta: la comunidad de amor en la que todas las barreras han sido destruidas, un grupo de hombres que son un solo corazón. Esta es la Iglesia. Es el cuerpo visible de Cristo resucitado en el mundo. Por eso la única manera de ver a Jesucristo resucitado es la Iglesia. ¿Quién es Cristo? El que nos hace hermanos. Porque si Cristo no ha resucitado de entre los muertos ¿como te puedo soportar yo? Ahora yo estaría en París con una sueca, te lo aseguro. ¿Que me une humanamente a ti? ¿Quién es el que ha hecho que un operario se sienta hermano de un ingeniero? ¿Quién hace que un analfabeto se sienta hermano de un hombre inteligentísimo? CRISTO QUE DESTRUYE EN NOSOTROS EL PECADO».
No me resisto: sabido es que París está llenito de suecas... las que no se tiran por la borda del ferry o las que sí se tiran y la corriente las lleva hasta París.
«Esta fuerza comienza a realizarse en vosotros de modo incipiente. Porque si no humanamente ninguno de vosotros estaría aquí después de muchos años de comunidad. Es Cristo quien te mantiene aquí.
Cristo resucitado es visible en el mundo sólo en la Iglesia.
Ahora entiendes la importancia de hacer visible esta Iglesia.
Porque nosotros somos Adán, el primer hombre, ser viviente. El segundo hombre que Dios ha hecho, tirando fuera nuestros pecados, ensalzándolo, es Cristo, que es Espíritu que da vida. Cristo es el primogénito de muchos, que somos los cristianos. Por esta razón, el Evangelio habla y dice que muchos aparecidos son resucitados con Cristo porque vemos que Cristo no es sólo para él sino también para nosotros. Cristo es una procesión de hombres que resucitan con él. Esta es la Iglesia. Por eso Jesucristo dice al ladrón que está con él: Hoy estarás conmigo en el Paraíso, hoy, un ladrón que ha matado y violado a no sé cuántas chavalas. Basta que un asesino como él le diga: Señor, ten piedad de mí, que soy un ladrón, un pecador, un asesino, pero tú eres el que ama al pecador».
Pako Gómez no iba a dejar de chismorrear de los pecados de otro, el que se los esté inventando, es lo de menos, lo importante es que parezcan hechos concretos.
«Dios, a Cristo lo ha hecho amor. La naturaleza humana es egoísta, está llena de pecado. Dios en Cristo la ha transformado en Espíritu, en amor. Hizo de Cristo una Koinonia, el amor entre los hermanos, un banquete. Por eso la Eucaristía, que es el signo anticipado del paraiso, de la escatología, es una maravilla, con cantos y con alegría, un grupo de hermanos que se aman y se quieren bien, una gran fiesta, porque entre nosotros ya no hay más llanto ni tristeza, porque Dios ha vencido a la muerte.
Cuando un hombre muere, su madre cae en la tristeza, el cristiano, no, porque estamos resucitados. Cuando los hombres se hunden en el agua y mueren, los cristianos son resucitados con Cristo. Y si lloran y se ahogan es simplemente porque no están resucitados, simplemente por esto. Si ante los acontecimientos de muerte sucumbe y responde con la ametralladora... no es cristiano. LA ÚNICA GARANTÍA DE QUE SOMOS HERMANOS, QUE SOMOS CRISTIANOS ES ESTA: AMAR AL ENEMIGO. Sólo cuando amas a tus amigos y a tus enemigos eres un hijo del Altísimo, que hace salir el sol sobre buenos y malos, que hace llover sobre justos e injustos.
El enemigo es tu esposo, tu esposa, tu pareja, que no te entiende, que te mata, que te juzga, que destruye algo muy íntimo, que es tu sensibilidad, que no te respeta, cuando es del todo injusto contigo. Es ahí precisamente donde Cristo aparece exaltado.
El camino que hacemos conduce precisamente a esto: a formar el cuerpo de Jesucristo, un cuerpo real. Hoy en día la Eucaristía la vivimos en un estadio inferior, muy pobre. Pero la viviremos en plenitud, cuando nuestra fe sea fe.
La Eucaristía proclama lo siguiente: un único pan que se rompe para hacer de nosotros un solo cuerpo. Un mismo cáliz que se vierte para hacer de nosotros un solo vino, el Reino, la fiesta, para hacernos entrar en la fiesta. Para lograr esto, hermanos, reconozcamos que no hemos llegado, pongámonos en camino de la mano de la Iglesia. No sabéis la suerte que tenéis. Dios ha puesto sus ojos en vosotros para haceros verdaderamente cristianos, no de palabras. Aprovechad la oportunidad. Caminad mientras tenéis luz, porque es el Señor quien os ha llamado».

Es importante acabar siempre resaltando que sólo en el cnc tienen la varita mágica de la conversión. Como se ha dicho antes, que sea falso es lo de menos.
 
«19.30 CENA

DESCANSO

21,30 CELEBRACION PENITENCIAL

LECTURAS DE LA LITURGIA
 Isaías 1,10 - 20
2º Jeremías 31, 15-20; 31-34
2 Corintios 5, 14 - 6,2
4º Mateo 11, 20-30
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