Se aproxima el final del mamotreto, pero antes Kiko decide contar otro kuentito.
¡Ánimo, hermanos! Espero que este tiempo de Adviento os esté ayudando. Aunque durmáis poco, porque os estáis levantando de noche para rezar, porque os levantáis temprano para ir a la celebración de Laudes en la parroquia, no escuchéis al demonio que os susurra al oído: ¡Esto es demasiado! ¡Esto es absurdo! ¡No puedes vivir durmiendo tan poco! El demonio siempre miente. Sabe muy bien que va a perder completamente el combate contra nosotros si seguimos haciendo lo que dice el Señor y la tradición de la Iglesia.
Observad que lo de los madrugones lo dice solo por los demás, no por él que no amanece antes de que se haga de día, debe ser porque ni el Señor ni la tradición de la Iglesia imponen a los seglares el rezo de las horas, y menos todavía con nocturnidad y alevosía.
Estas cosas no nos las estamos inventando nosotros. Son cosas que dijo Jesucristo y que la Iglesia siempre ha puesto en práctica: rezar insistentemente, inoportunamente, en la mitad de la noche.
El invento es pretender que las Laudes comunitarias a las 6 de la mañana tiene propiedades magikikas para la salvación.
Sobre el poder de la oración nocturna os cuento una anécdota de los Padres del desierto, lo cuento en especial para aquellos de vosotros que hace a lo mejor mucho tiempo que no os levantáis por la noche para rezar. Este libro “Hechos y dichos de los Padres del desierto” cuenta que un monje tenía un don especial de discernimiento de los espíritus. Un día, al pasar delante de la celda de otro monje, vio delante de la puerta a algunos demonios impuros con aspecto de prostitutas. Estaban charlando mientras esperaban que se hiciese de noche para entrar en la celda de aquel monje y torturarlo con deseos lascivos y cosas monstruosas. Viendo el peligro en el que se encontraba aquel monje, decidió ayudarle. Entró en su celda llorando, se puso de rodillas y empezó a suplicarle: "¡Ten piedad de mí! ¡Ayúdame! ¡Tienes que rezar por mí: estoy en peligro de condenarme! ¡Tienes que levantarte durante siete noches seguidas a rezar por mí!".
Así es la mentalidad kika: el monje que ve espíritus hace uso de una mentira, no dice la verdad a su compañero, sino que le carga con una responsabilidad pesada e impostada, fruto de su mentira. ¡Qué edificante! ¡Qué fe tan adulta! Así son ellos.
Aquel pobre monje le prometió que lo haría y, a pesar del follón tremendo de tentaciones en las que se encontraba, a pesar del sueño que tenía, se hizo violencia y se levantó durante siete noches a rezar por su compañero. Al octavo día, éste vio que delante de la puerta del monje todavía estaban aquellos demonios que parecían prostitutas; pero algo había cambiado: ya no charlaban alegremente como antes, sino que estaban callados, serios, inquietos y pensativos. Él pensó: "¡La cosa funciona!". Entró de nuevo donde el monje y le dijo: "¡Por favor! ¡Levántate todavía tres noches más a rezar por mí!" El monje le dijo: "¡Basta! ¡Ya no puedo más! ¡No me volveré a levantar!". Pero él insistió tanto, llorando desesperadamente, que por fin el monje aceptó.
La cosa funciona, piensa el mentiroso, pero en lugar de contar la verdad a su compañero, insiste en la mentira. ¿Quién es el padre de la mentira? Pues eso.
La tercera noche, mientras rezaba, tocado por la gracia, el monje pensó: "¿Pero qué estoy haciendo? ¡Estoy rezando por ése, que es un santo, cuando yo soy un desgraciado, un hipócrita, un cerdo! ¡A partir de ahora me voy a levantar durante la noche para rezar sobre todo por mí mismo, y no durante siete noches, sino durante catorce!" Y así lo hizo. Al día siguiente, el monje que tenía el don del discernimiento de los espíritus pasó delante de la celda de su compañero y ya no había nadie delante de la puerta; entró y vio el rostro del monje completamente trasformado. ¡Estaba libre, era otra persona!
Y con esto lo que Kiko trasmite es que la mentira es aceptable si sirve a sus propósitos y que no dudará en usarla con los neocatecúmenos siempre que sea preciso.
A continuación Kiko se dirige a los cónyuges no caminantes que van a participar en la perekikación, pero recuerdo que esta arenga a los cónyuges ya se publicó, por lo que no voy a repetirla.
Y tras eso se acaba el mamotreto n.º 10.


