miércoles, 22 de mayo de 2019

Lenguaje Cruxsanctino (X)



«El lenguaje cruxsanctino se tiene que ver como una forma suave y transitoria de denunciar las abominaciones cometidas por una secta pura y dura mientras se intenta cicatrizar heridas. Existe el riesgo de caer en la burla gratuita y también existe el riesgo de ofender pero, dentro de lo que cabe, costaría mucho alcanzar lo insultante de un kikokúmeno que dice «Yo pienso» cuando, después de días o de semanas sin contestar, replica con las indicaciones del kikokista que consultó porque no sabía cómo había que contestar una pregunta a la que no estaba preparado» (Anón).

Dismenorá: afección que padece la kika que descubre que la menorá que compró a precio de oro en una kikotienda es de hojalata sumariamente dorada; dicha afección provoca síntomas semejantes a los de una menstruación dolorosa.


Janucatástrofe: se dice cuando un bromista sustituye la vela destinada a encender las demás por una que no se puede encender.

semisemita: persona afín al Kamino que comparte con Israel tanto eso de sentirse algo superior por mera voluntad divina como un alto nivel de disonancia cognitiva. La multiplicación de cámaras baratas y eficientes ha permitido ver comportamientos inaceptables de cara a los palestinos. Sin embargo, el deseo de verse como puros e inocentes hace que los israelíes siempre tengan una explicación que les permite ver sin ver, es decir, sin cuestionar, tanto la colonización ilegal como cualquier acto de violencia despiadada. Lo mismo pasa en el cnc: cuales termitas, los neocatecumenales conquistan las parroquias y las dejan en ruinas, es decir sin «subcristianos» de la misa de doce. Además el semisemita, en tanto que aprendiz de judío, tiende a creerse superior al goy y, como no semita, al semita mismo.
KAmisemita: prenda de vestir por lo general de mangas cortas, cuello redondo, sin bolsillos y sin botones a lo largo de su parte frontal (aunque pueden tener dos o tres en la parte superior delantera para ampliar la abertura del cuello). Es parte del uniforme de un semisemita durante una peregrinación para ir a adorar a su ídolo.

ANTIsemisemita: persona que se permite expresar reservas en cuanto a la bondad del Kamino a Ningún Kampo, que, por el simple hecho de demostrar un pensamiento propio, entra automáticamente a ser considerado perseguidor y, si ha estado o está en una comunidad de amorosísisisisisimos hermanos kikos, traidor. 
Kaminollywood: estudio casero que produce los aburridos vídeos que se proyectan en las kikonreuniones. Este estudio fue posible gracias a la fusión de tres fábricas de entretenimiento al servicio de la manipulación:
Boludollywood, estudio creado y animado por el especialista de la realidad aumentada, Pako Gómez, aka Donki, una suerte de espalda sin ángel, o al revés, que alcanzó pasar de la vida salvaje en las chabolas a la decadencia sin conocer la civilización. Boludollywood está encargado de la desviación de los trastornos hacia la kikolatría mediante un poco sutil autobombo y un abyecto apalancamiento sobre el miedo instilado.
Caóticollywood, estudio dedicado a hacer complicado lo más simple y verosímil lo menos cierto, tal como la catolicidad del neoinvento. Fue creado y desarrollado por una hippy en rebeldía contra el arroz con leche que encontró en la teología otras fuentes de discordia.
Tálamollywood, estudio confiado a un tal Pezzimo, un científico especialista de la apertura de piernas como medio para no poner en peligro al marido. Tálamollywood está encargado de la expansión exponencial de la fiebre del sábado noche mediante la promoción de la copulación laboriosa controlada por un mando a distancia llamado katepollista que es una suerte de cartero agitando cada dos por tres la carta de San Pako a los kikonidenses, que contiene la receta del kerigmiagra.
Kremá pinrael: acto de destruir (kremar) a la persona que se sienta en la silla de los estruticidios a fin de matar de mala muerte a quien es para poder implantar al klon miserable que no es. La acción, pese a su nombre, no se limita a cremar los pinreles, sino la integridad de la persona creada a imagen de Dios, para darle la imagen de un falso profeta.

Akción mamotretikika: actividad de alto riesgo para el sistema neuronal consistente en memorizar un kikotreto, usualmente con la finalidad de transmitir su kontenido a otras personas cuyo sistema cognitivo también puede resultar seriamente dañado.

Magikiko: hecho magikiko es todo compendio de supersticiones, supercherías y videncias que son vaticinadas por los kikotistas que sucederán en la vida de los kaptados siempre y cuando se sometan en todo a los antojos de un tipo muy sensible.

Neurokatekúmeno: dícese de toda persona que forma parte del camino que no lleva a ninguna parte (buena) debido a las neurosis que desarrolla como consecuencia de la pérdida de su identidad y la adopción de una personalidad demente y deforme.

Equipo retintín-errante: máximo órgano de autoridad –para quien se deje- del kamino que nunca se acaba.
 
kikosíntesis : proceso por el cual la nikotina se transforma en kikotina (registred by Anon ) y ya se sabe... Cuando se pone uno hasta el kulo de kikotina, pueden aparecer síntomas de pensamiento mágico, alucinaciones varias, y justificaciones del mal, como si fuese bueno.  
 
Geriatrikiko : en razón de la edad de sus miembros, nombre alternativo de las comunidades chupiteras de leche y miel.
 
Kifladura de koko : consecuencia de la ingesta continuada de kikotina kikotizante. Se reconoce por la alienación traumática respecto del mundo real y la creencia en un mundo paralelo conocido como Kikónides, donde solo pueden entrar los kikos fieles y leales que diezman más que kaminan.
 
Kikuaces : los secuaces loros imitadores del gurú.
 
misión ad gentóxica : deriva sectaria con visos de proselitismo consistente en enviar a parroquias no infectadas una recua de kikos acompañados por chachas kikas y/o salmonetas a ver si pescan incautos que desconozcan lo perniciosa que es la kikotina para la salud del alma.
 

lunes, 20 de mayo de 2019

Una cruz encima de la caja registradora



La de Fabien no es la historia de un hombre al borde del abismo personal o militantemente alejado de Dios y que vive un espectacular camino de Damasco. Es la historia de un hombre normal en una familia feliz, pero donde Dios no estaba. Y su forma de aparecer fue de lo más cotidiano, según el propio testimonio del implicado, recogido por Laurence Meurville para L'1visible:
Dios se invitó a nuestra vida
Todo iba bien en nuestra vida: trabajo, pareja, familia… Con mi mujer Karine y nuestras dos hijas, éramos felices. A los 8 años, nuestra hija mayor, Liana, nos dice que quiere ir a catecismo con uno de sus amigos de judo. Para nosotros, que no teníamos ningún contacto con la Iglesia, es una gran sorpresa, pero ni nos planteamos contrariarla. Ella se compromete a ir a misa una vez al mes. Nosotros la dejamos en la iglesia y esperamos en la cafetería de enfrente a que la misa termine.
Conductor de peregrinos
Un día, el cura de la parroquia me pide si puedo llevar a los jóvenes en peregrinación. Yo era conductor, así que acepto. ¡Tengo un buen número de peregrinaciones en mi haber y respeto a las personas creyentes!
Una vez allí, pienso que, como de costumbre, mi trabajo ha terminado hasta el trayecto de vuelta. Pronto me doy cuenta de que el sacerdote cuenta conmigo para ayudarle a controlar a los jóvenes… Acepto por cortesía, y así me entero del programa: vigilia, adoración, confesión…Vamos con los jóvenes a una capilla y me explican en términos sencillos en qué consiste la adoración eucarística: “Pasar una hora sentado en un banco mirando una hostia…”
"Aquí estoy"
Curiosamente, enseguida me encuentro a gusto. Sentado en ese banco, me siento bien. Al cabo de un cierto tiempo, se me presenta como evidente que tengo que confesarme para pedir perdón a Dios por primera vez en mi vida. Al sacerdote que me recibe le explico que, a pesar de tener 40 años, va a escuchar mi primera confesión. Me dedica todo el tiempo necesario. Siento entonces como una mano sobre el hombro y alguien que me dice: “Aquí estoy. Y ¿si continuamos juntos?”
Tras esta confesión y el descubrimiento de la adoración, las cosas no pueden ser en mi vida como eran antes. Está clarísimo. Me bautizaron a los 13 días de nacer, pero no recibí ninguna educación cristiana. Voy camino a lo desconocido, pero muy confiado. Presionado interiormente por todo lo que me sucede, me planteo muchas preguntas, pero no tengo miedo.
La sorpresa
A mi regreso, no sé cómo contarle a mi esposa lo que acabo de vivir. Aunque la conozco bien, no tengo ni idea de cómo puede reaccionar…
Al cabo de una o dos semanas, me decido a lanzarme. Recibo entonces la sorpresa y la alegría de escuchar cómo me responde: “Yo también tengo algo que decirte…” En efecto, un domingo, durante uno de mis desplazamientos, había terminado por ir a misa con nuestra hija. Se había sentido muy bien y se había echado a llorar. En resumen, ella también había vivido un encuentro con Dios.
Ese momento de intercambio de nuestras experiencias espirituales respectivas quedó grabado en nuestro corazón. Para nosotros es una suerte increíble haber hecho el camino al mismo tiempo, cada uno por su lado. Ya éramos felices juntos, pero al hacernos descubrir Su presencia a nuestro lado, Dios nos colmó de alegría y reforzó nuestra unión.
Los sacramentos
Karine y yo comenzamos entonces a ir a misa los domingos. No comprendemos nada. Es como un universo extraño. Quiero saber por qué se hace tal gesto en tal o cual momento, etc. Los fieles responden con paciencia a todas nuestras preguntas o, cuando no lo saben, nos lo dicen con franqueza. Se nos propone prepararnos para la confirmación y la primera comunión. Una gran felicidad.
Hoy, cada uno de nosotros tiene una tienda. Yo he puesto una cruz encima de la caja registradora y eso da lugar a conversaciones muy hermosas. Muchos no conocen a Dios. No se les puede reprochar no tener sed, porque jamás han gustado de Su amor. Somos nosotros, los cristianos, quienes tenemos que suscitar en ellos el deseo de conocerLe a través de nuestros actos y de toda nuestra vida.

sábado, 18 de mayo de 2019

Traditio symboli (IX)



¿Qué ha hecho el Camino con vosotros? ¡Ha tomado este barro que son vuestros pecados y os los ha puesto en la cara! ¡Os ha ensuciado! ¡Qué crueldad, qué horror, no queríais veros!
Traigo a colación una vez más que el Evangelio deja claro que el ciego no era ciego por sus pecados ni por los de nadie. Pero en el kikismo no se puede hacer nada sin conocer los pecados de los demás, porque sin ellos, no te pueden gobernar.
Traigo también a colación que muchas veces se ha dicho en este blog que el objetivo de los rollos kikos y de sus escrutes es obligarte a exponer tus pecados. Ellos intentan negarlo, pero aquí, una vez más, su gurú les deja con el culo al aire.
Yo, que he pasado toda mi vida creyendo que el otro... Yo, que siempre he juzgado eso y resulta que... Ya veis, también tú caíste: tal vez fornicaste, tal vez murmuraste, ¡tú también! Entonces, Cristo te ha puesto delante de tus pecados, los has visto claramente.
Traducción: los kikotistas te ha interrogado sobre tus pecados, te han hurgado hasta que tú los has contado, o bien otros les han ido con cuentos –juicios y murmuraciones- y ellos te han exigido someterte a tales cuentos.
Y luego has querido lavarte, lavarte porque has visto esta inmundicia. Y lavándote de los pecados, ¿qué viste? ¿Qué has visto? ¿Qué viste lavando tus pecados? Que Dios te ama, que no sintió repugnancia de ti, un pecador, sino que dio la sangre de su Unigénito por tus pecados, por ti. ¡Él te ha amado así! Has visto que has pecado, has pecado y te ha perdonado: una, dos, tres; 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11; 100, 200, 300 si quieres continuo aquí toda la noche ... ¡Mejor no!
Tiene delito. Nadie necesita un escruticidio para ver el amor y el perdón de Dios. Más bien donde no existe ni amor ni perdón es precisamente en un escruticidio. Por eso has seguido pecando 300 veces y todas las demás veces. Porque las mentiras kikas no curan nada ni sanan nada.
¿Hasta cuándo pecaremos? Hasta que experimentemos la misericordia de Jesús de Nazaret, de Dios. Entonces descubrimos que es el amor, un amor nuevo; porque en el mundo incluso las prostitutas aman a sus hombres, si son buenos. ¡Todos amamos a quienes son buenos!
¿No habías descubierto que tú eras incapaz de amar, de pasar al respon y no sé qué otras papanatadas? ¿No habías aprendido que tú no podías amar a nadie y que por eso estabas ciego? El incoherente gurú se descuida y su mentira queda patente. Antes sí amabas, en el CNC lo que aprendes es a machacar al otro sin remordimiento, porque te matan por dentro.
¿Pero quién ama lo malvado? También los pecadores aman a sus amigos, dice el Señor Jesús, pero ¿quién amará al enemigo, al malvado, a quién es tu enemigo? Por eso dice Jesús: ¡Amad a vuestros enemigos! ¿A quién? Yo era un enemigo de Dios y él me lavó, y vi. Antes no veía. ¿Qué es lo que no veía? Antes era ciego. Entonces, ¿qué tenéis que decir en las casas? Hermana, hermano, antes yo era un ciego, mira, porque no veía el amor de Dios en mi vida. Me pasé la vida murmurando contra mi marido, que era un tirano; me pasé la vida murmurando contra Dios porque no me he casado, o porque me casé o porque soy un solterón; porque tenía que estar con mi madre enferma; porque tuve que trabajar como una loca, o como un loco: y nunca había visto el amor de Dios en mi vida. No hemos visto la Luz del amor de Dios, porque somos ciegos.
En cambio, desde que estoy en la comunidad y me tratan a dentelladas y patadas y me escupen por todos lados, me da un gustito….
Entonces, ¿por qué Dios permite esta realidad de ceguera en la que se encuentra el mundo? ¡Para qué se manifieste en el mundo la obra de Dios! ¡El amor, la obra de Dios es Cristo crucificado! Cristo que viene al mundo para dar vista a los ciegos, para dar este amor.
Recuerdo que en un pequeño pueblo una hermana va a una casa, llama y dice: "Hermana, hermana, ¡buenas noticias! Te traigo una buena noticia: ¡yo estaba ciega y ahora veo!" y la otra dice: "¡No me digas! No sabía que estabas ciega". Creía que ella estaba realmente ciega, físicamente ciega. Era un pueblo pequeño, un pueblo pequeño donde todos se conocían, y la otra lo dijo en este sentido... Y se extendió por todo el país: "¿Sabes que ella era ciega?". Está bien, hermanos.
¡Qué raro que no se extendiese también por Marte! Las tonterías que suelta el payo. Un pueblo pequeño donde todos se conocen y todos sufren delirio y se creen que la que veía era ciega.
Entonces te pregunto: ¿cómo se te abrieron los ojos? ¡En realidad este hermano, dirá la gente, ha cambiado! Antes era un tipo que se pasaba la vida buscando el afecto de todos, pegajoso; ahora es más libre, ahora es autónomo, ahora ya no es un mendigo por dinero y afecto como lo era antes; es un tipo distinto, ha crecido. 
Todo lo contrario. Antes era libre, iba donde quería, ahora otros dirigen su vida, le dicen donde tiene que ir, que tiene que hacer y que decir, incluso dirigen su forma de vestir y su vida familiar. Es distinto, ha perdido su libertad.
Pero, ¿cómo recobraste la vista, cómo te volviste diferente? ¿Cómo no eres esclavo como toda la gente, que pasa su vida mendigando amor y pidiendo dinero? ¿Qué han hecho contigo? Y tú tendrás que decir: "Mira, en un camino neocatecumenal, ¿sabes lo que me hicieron?
Algo que también se ha advertido infinidad de veces en este blog es que los saraos que organizan los kikos son proselitismo sin mezcla de bien alguno. Fíjate bien: a lo que vas a las casas es a decir que tú “en un camino neocatecumenal”, dejaste de ser tú para convertirte en un triste zombi.
Mezclaron la Palabra de Dios con mis pecados -gracias a Dios, porque si no...-, y me lo pusieron así, en los ojos, delante y vi que yo, que me creía tan bueno, ¡estaba ciego y no veía mis pecados, ni veía el amor de Dios! Me consideraba bueno y, como me creía bueno, exigía a todos que me amasen.
Traducción: tergiversaron la palabra de Dios para acomodarla a intenciones mundanas según las cuales Dios tiene que dejarte pecar porque de lo contrario no puede salvarte y aberraciones por el estilo.
Entonces el Señor se apiadó de mí, yo era muy infeliz; lo único que sé es que era ciego, ¡y un ciego es infeliz!
Era infeliz, y juzgaba a mi esposo, a mi hija, el trabajo, siempre exigiendo, siempre murmurando, siempre juzgando a todos, juzgando a todos -los exigentes, jueces, ¿eh? ¡Satanás! ¡El Acusador!-.
Otro sinsentido. Porque hay que estar muy kikotizado para no ver que es incompatible pasarse la vida murmurando, juzgando a todos y exigiendo de todo con creerse más bueno que nadie. Es algo que solo cuadra en un cerebro destruido por la kikotina.
Entonces el Señor me hizo ver que yo estaba equivocado. Como dice San Pablo, las escamas cayeron de mis ojos. Vi que yo, que pasé la vida juzgando a los otros, era más pecador que ellos o tanto como ellos; que yo también era envidioso, por eso juzgaba. Que yo también era avaro y no quería reconocerlo y decía: ¿Yo atado al dinero?  ¡No, nunca!" -¡Pero tú también estabas muy apegado al dinero!- No querías reconocerlo ni delante de la esposa ni delante de los hijos ni delante de nadie, ¿Por qué no quería ver mis pecados, por qué era ciego? Porque no podía aceptar ser imperfecto, porque en el mundo a los imperfectos no se los quiere. Y yo necesito mucho amor. ¿Cómo podría reconocer mis pecados si... si los reconozco, no me aman? Por eso me vestía bien y aparecía con una máscara, así, sonriente, educado, porque ¡Figúrate! Si me ven un defecto, a quien tiene un defecto le dan un golpe a la cabeza en el mundo, ¡como se ha hecho siempre con todos los débiles!
En realidad lo que está describiendo es lo que se hace en el Camino con los débiles y con todos aquellos sobre quienes creen tener poder porque les han desnudado en público.
Así que estaba incapacitado para ver mi realidad profunda y lo único que sabía es que era infeliz. Algo no funcionaba porque no era feliz, no tenía felicidad.

jueves, 16 de mayo de 2019

Cuentos kikos


El siguiente rollo manipulador lo saqué de alguna página kika de esas que se dedican a rendir culto a su amo. Como tantos textos korrosivos para las neuronas, el original adolece de "mayusculitis aguda" que he procurado corregir.


Palabras de Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal.
 
«Los hermanos en la comunidad son un legado que el Señor os a dado, por eso si os habéis alejado ¡volved a caminar! El Señor te recibe con sus brazos extendidos».

Los anterior es una burda cosificación de seres humanos. Ninguna persona puede ser legada, se legan cosas, materiales o inmateriales, jamás personas. Pero el gurú es muy dado a tratar a los demás como herramientas a su servicio y a obrar sobre ellos a su conveniencia. Incluso se permite legarlos y tiene la desfachatez de pretender que es Dios mismo quien hace semenjante tropelía.
«La comunidad es una síntesis de alegrías y sufrimientos, pienso que muchas veces no sabemos cómo continuar, no sabemos, cuando los hermanos nos resultan incómodos, cuando no pasamos al responsable, cuando no tenemos caridad, cuando no estamos en paz, ¡qué difícil!»

También es interesante comprobar como se ningunea y se priva de contenido a la familia, todo para la vanagloria de una comunidad que ni salva a nadie ni se salva a sí misma, digan lo que digan algunos.
 

«Sabed que Carmen nunca me aduló, gracias a Dios; y parece que cuando no pasa nada, cuando nadie se mete conmigo y los hermanos nos adulan entonces todo está muy bien; más cuando nos hacen ver nuestra realidad, cuando nos marcan nuestros errores, caemos hechos polvo, cansadísimos de la comunidad y nuestra boca se abre al juicio. Más recordad que el que te adula es tu enemigo, el que te corrige es tu hermano, tu padre.
Por eso la comunidad es una gracia que muchas veces es difícil de ver, la comunidad nos hace descender las gradas de la humildad, y al cristiano le hace grande el ser humilde. Es la comunidad quien me hace el inmenso bien de asemejarme a Cristo. Dios mío, llevabas sobre Ti los pecados de tus enemigos. ¿Y yo? Todo me hiere, soy un siervo inútil. ¡Ayúdame Tú!»

De la misma manera que se ningunea a la familia, se ningunean los Sacramentos, hasta llegar a afirmar que es el pozo de alacranes de la comunidad, porque eso es lo que es en realidad, el que asemeja a Cristo. Es mentira, por supuesto, ningún alacrán tiene capacidad para hacer presente a Dios; los Sacramentos, sí. Pero a los malvados les interesa debilitar a los pequeños, que se alejen de lo sacrado y se apoyen en las normas pseudomágicas de un falso iluminado.
«Seguro que ni podéis apreciar el don de tener treinta majos (sic) que nos ayuden a ver quienes somos en verdad, que en ellos podamos descubrir nuestra incapacidad de amar. Por eso San Pablo formaba comunidades, es así que la Virgen nos inspiró hacer comunidades, no grupitos o parejas, comunidades que con paciencia puedan llegar a ser uno, como Cristo es uno con su Padre».

Hay tanta mentira en tan pocas líneas que no sé por donde empezar.
1. Para descubrir lo que hay en el interior de cada uno no se necesitan "treinta majos", que ni son un don ni son majos. El ser humano es un ser social, se relaciona con su familia, con sus amigos, con los compañeros de estudios, con los compañeros del trabajo, con los jefes, con los profesores, se relaciona en la vida del día a día. Si alguien se comporta de manera distinta en la comunidad que en la vida real, no es porque la comunidad ayude, sino porque deforma y zombifica.
2. Ni San Pablo ni ningún apostol formaban comunidades para que se arañasen y mordiesen unos a otros, fundaban iglesias con los parroquianos de misa de 12. Eso es lo que hacían.
3. Ahora resulta que "la Virgen nos inspiró"; a él y a su inmenso ego, tal vez. Otra trola a la que sacar jugo para que parezca que está respaldado por una autoridad superior. Pero María jamás inspiraría algo cuya función es destripar y sacar los colores al otro, que es Cristo.
 

«Recuerda que la única felicidad en este mundo, es amar a Dios, amar a Cristo. Y la Virgen nos ha dicho "El otro es Cristo", en la comunidad el otro es tu hermano, tu hermano no es el infierno, tu hermano es Cristo».

Y a los que no están "en la comunidad", a mirarlos por encima del hombro, como a subhumanos. ¡Cómo se te ve el rabo, los cuernos y el tridente!
  
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