miércoles, 6 de mayo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXVIII)

 


¡Dios siempre manda acontecimientos y personas para desinstalar al hombre! Un escriba le dice a Jesús: "Maestro, te seguiré adonde quiera que vayas". Y Jesús le contesta: "¡Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza!". ¿Dónde reclina la cabeza Jesucristo? ¡En la cruz!

Desde su nacimiento, Jesucristo no tiene sitio donde reclinar la cabeza … El que Jesús esté acostado en un pesebre profetiza que no será reconocido ni aceptado por su pueblo, sino que será rechazado por él.

El Arca de Dios, la "shekhiná" de Dios, fue transportada con varales y caminó vagando bajo una tienda, para que todos supiesen que Dios no se instala permanentemente en un lugar, sino que está siempre de paso. Y nosotros, hermanos, seguimos a uno, Jesucristo, que ha sido rechazado y odiado por el mundo, que ha sido crucificado por los poderosos y sabios de este mundo. ¡Por eso el que quiere compaginar su vida burguesa, su amor al mundo, con el cristianismo es un hipócrita! Lo único que hará es dormirse durante las katekesis y las celebraciones esperando que acaben; estará siempre en la tibieza, sin entender nada de nada, porque tiene su corazón embotado y pesado.

Me pregunto cómo aplica esto a Kiko que viaja en primera clase, se aloja en hoteles de muchas estrellas y en su dieta abundan las mariscadas, además de manejar los billetes de 50 € con una dadivosidad que demuestra que no le faltan.

Tenemos que estar dispuestos a todo, a coger nuestro equipaje y a partir a cualquier parte; no tenemos aquí una casa permanente, no tenemos aquí nada permanente. Desnudos venimos a este mundo y desnudos nos iremos de él: nos meterán en un ataúd y no podremos llevarnos absolutamente nada de aquí. Por eso dice la Escritura que es una locura acumular dinero; otros se lo gastarán como les dé la gana. Tenemos que usar las cosas de este mundo rectamente y sabiendo que tendremos que dejarlas.

Es decir, lo que no hay que hacer es poner denuncias a nadie por cantar kikirikantos en una red social. Primero, porque si la letra de esos cantos está tomada de la Biblia no le pertenecen ni a Kiko ni al CN; segundo, porque es de dominio público que los pocos cantos que merecen la pena son de G. Filippucci y otros, por lo que Kiko no es autor de la letra porque ha copiado la Biblia y tampoco de la música. En suma, reclamar derechos de autor es una triquiñuela para cobrar ese dinero que dice que es una locura que los demás acumulen.

Me acuerdo de un hermano de una comunidad, cónsul en París, que tenía una casa magnífica, con muebles y alfombras preciosos, que siempre acogía a los itinerantes, y que tenía una relación muy libre con aquella casa y con todos sus muebles, que no eran suyos, sino del consulado, y sabía que se quedaría allí solo un tiempo y que luego se tendría que ir a otro sitio. Disfrutaba de las cosas con gran libertad y las ponía a disposición de los hermanos de una manera extraordinaria.

¡Qué majo! Pero no sé si tendría derecho a disponer, como si fuese suyo, de lo que no lo era, para mí que no obraba muy rectamente.

El que sabe que todo lo que tiene debe dejarlo pronto, por ejemplo, dentro de un año, vive de manera muy distinta al que ha comprado las cosas "para él", pensando que nunca tendrá que dejarlas; éste defiende todo con uñas y dientes y dice siempre: "¡Esto es mío! ¡Mío!". ¡Necio! ¡Un día tendrás que dejarlo todo!

Para vivir bien de verdad, con desapego y libertad, hace falta un cambio radical de mentalidad, una gran sabiduría. Hay que saber que usamos las cosas, que participamos de ellas, pero que no las poseemos. Dice S. Francisco de Asís que el que posee no puede amar, porque el que posee algo siempre defiende lo que posee; y que por eso no hay cristianismo sin pobreza: el que no posee nada no defiende nada. Y esto no solo en el aspecto material; algunos quizá no poseen bienes materiales, pero están apegadísimos a sus proyectos, a sus ideas, a su honor, a sus manías, etc.

Kiko, necio, aplícatelo a ti mismo y déjate de derechos de autor de lo que bien sabes que no es tuyo.

El que no es pobre es rico. Rico es aquel que posee algo y por tanto lo defiende. El rico considera que su mujer es "algo suyo"; está lleno de celos, agobia a su mujer, no le deja ni respirar. Y así en todos los ámbitos.

Menudo follón neuronal tiene Kiko con el matrimonio y la relación hombre-mujer. No atendáis a sus sandeces. ¿No dice san Pablo que el matrimonio son dos en una sola carne? No es que el cónyuge sea “algo”, es que ambos son la ayuda adecuada del otro, lo que necesitan, y más vale que ambos sepan apreciarlo y que lo defiendan con uñas y dientes. Lo contrario es lo que no es sano.

La cosa es muy sencilla: el que posee algo, tiene miedo de perderlo y por eso lo defiende del que se lo quiere robar; y, en la medida en que se defiende de alguien, se hace enemigo de ese alguien, sea quien sea, y ya no puede amarle. Hay algunos, por ejemplo, que son ricos de su tiempo libre: no soportan que nadie se lo robe, ni sus hijos, ni su mujer; por eso no saben amar ni a sus hijos ni a su mujer. Los que no son pobres, humildes, libres, siempre defienden algo y se hacen enemigos de todos los que quieren tocarles lo que defienden. En cambio, el que dice: "¡No tengo nada! ¡No merezco nada!, es el más libre de todos.

La cosa es muy sencilla: quien no es pobre ni humilde no sabe amar, se cree propietario del CN y cuando el Papa le reclama que las comunidades adultas se unan a las parroquias, se revuelve y le desea la muerte. No tiene más.

Hermanos, el Señor quiere ayudarnos a desarraigarnos, a desinstalarnos, a desaburguesarnos. Es lo que hizo en el episodio de la torre de Babel: mandó un espíritu de confusión de las lenguas y dispersó a todos por la tierra, para que los hombres se diesen cuenta de que se estaban alienando completamente, de que querían hacerse dioses de sí mismos, cuando en realidad su vida no era nada. Cuando el hombre se hace dios de sí mismo, ya no comprende ni a su mujer ni a sus hijos ni a nadie; ya no comprende la lengua de nadie; sólo comprende el lenguaje de las concupiscencias de su carne y lo único que sabe hacer es darse gusto y placer; y cuanto más gusto y placer se da, más vacío encuentra en sí mismo y en las cosas. Cuanto más uno corre en pos del placer, tanto más el placer se aparta de él, en una especie de círculo vicioso satánico, absurdo, que lleva al hombre a vivir sin ningún freno: ¡desenfrenadamente!

Y la vida del pequeño burgués no es mejor. Empequeñece su vida, vive pensando siempre en el dinero, nunca arriesga nada y vive siempre en la mediocridad, en la mezquindad y en la tibieza.

Traducción: te van a reclamar que te gastes cuanto tengas y aún más en una perekikación carísima porque los que tendrían que dar ejemplo de desprendimiento son, precisamente, los que van a viajar a costa tuya. Y además ellos serán los que se queden con las mejores habitaciones, no tú; comerán en mesas aparte (y posiblemente menú distinto), y planificarán el viaje a su conveniencia, no a la tuya.

 

lunes, 4 de mayo de 2026

Profundizando, que es gerundio

 


Yo hice las kikotesis de inicio en los primeros meses del año. En su momento me pareció que estaba muy bien planeado: quince sesiones que concluían justo a tiempo para ser invitados a la gran vigilia pascual.

Hay sitios donde se planifica de otra forma y las kikotesis se dejan para el tiempo pascual, incluso si coincide con la temporada de lluvias. Hay al menos dos motivos por los que esa elección de fechas no parece acertada.

Una es que al poco de la k-convivencia conclusiva llega el verano, pero supongo que al ser “hijosde” casi todos los captados carece de importancia que al poco de formarse la comunidad, si se forma, se desintegre por las vacaciones, porque ya se ocuparán los parientes kikos de hacer volver a los renuentes.

Otra es que, a menos que los kikotistas tunicados hayan desarrollado el don de la bilocación, ninguno de ellos puede estar simultáneamente en la celebración de la preceptiva uka pascual y en las charlas para adultos y jóvenes, que es como suelen llamar a las kikotesis de inicio.

Sospecho que esa incapacidad para bilocarse es un motivo de peso para que las mentadas kikotesis suelan arrancar tras la octava de Pascua o semana in albis, de modo que los kikotistas no tengan que renunciar a ninguna ración de chupitos de leche y miel. Y conviene recordar que los chupitos no han sido aprobados y que a Kiko y sus no-asociados (el CN no es una asociación y no tiene miembros expulsables, dicen) les han reiterado que se atengan a lo que hay en el estatuto, sin salirse de sus límites.

Este año me ha sorprendido el tono de la propaganda neocatecumenal de una nación del otro lado del charco.

No tiene nada de raro que se tape que la invitación es para engrosar las mermadas filas de no-miembros de una no-asociación, ni que se haga uso del nombre del párroco consentidor de turno, por aquello de dar apariencia de catolicidad y ortodoxia, ni que se ofrezca servicio de guardería para padres en apuro (servicio que nunca más será prestado, solo es parte del anzuelo), ni que se cite algún versículo de los Evangelios, ni que se “adorne” la publicidad con algún fragmento de un kikono de escasísimo valor artístico. Lo sorprendente es lo de “charlas de profundización en la fe”.

Para cualquiera que conozca el idioma español, profundizar en la fe implica que las “charlas” (monólogos o discursos, en realidad) no son para alejados ni para tibios, sino para religiosos de misa de 12; y tampoco son una vía catequética, porque catequesis, por si alguien aún no lo sabe, es la formación básica de quien anda pez en doctrina y en fe, todo lo contrario a la profundización en esos mismos asuntos.

Y puesto que lo que se publicita y anuncia es la profundización en la fe, es sorprendente que se indique como audiencia objetivo desde los catorce años en adelante. No es imposible que a los catorce años se tenga una fe madura, pero no es lo usual, más bien es a partir de esa edad, cuando el chaval se desliga un poco de los brazos de papá y mamá, cuando se desarrolla una fe personal, suya, no un reflejo de la de sus padres.

Es más, si las charlas son para profundizar en la fe, lo procedente sería que 

1) las impartieran teólogos acreditados y reconocidos por la Iglesia

2) estuviesen restringidas a quienes ya recibieron todos los sacramentos de la iniciación cristiana. Es decir, de su presentación se deduce que no son charlas orientadas a no bautizados ni a no confirmados ni tampoco a quienes no son asiduos practicantes

3) el temario fuese público.

Además, en ninguna parte del aprobadísimo estatuto se registra que sea cometido del CNC la impartición de charlas de profundización en la fe. 

 

Da la impresión de que algunos intentan reciclarse para adaptarse a unas circunstancias adversas.

O puede que la mención a la profundización sea un lapsus mental y que, sin querer, el ocurrente esté anticipando lo que esperan hacer con todos los oyentes: hundirles la fe que puedan traer de casa hasta lo más profundo, para que su lugar sea ocupado por la kikotina. 

O bien solo sea otro enmascaramiento más: no te digo quienes están detrás de este anuncio, no te cuento que las “charlas” esconden una no-asociación en busca de no-miembros, no te advierto que tu fe no interesa a nadie porque el objetivo es adoctrinarte en las creencias del kikismo, no sabrás que el objetivo es sacarte de la verdadera Iglesia y hacer que prefieras la muerte del Papa antes que volver a ella.

«No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto» (Ef 5, 11-12).

 

sábado, 2 de mayo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXVII)

 


No somos de este mundo; somos exiliados, extranjeros, peregrinos en este mundo.

En este punto se inserta una nota a pie de página que lo poco que tiene que ver con lo que dice Kiko es porque lo contradice, pues la nota sostiene que habiendo tres estados de la Iglesia (militante, purgante y gloriosa), ésta es solo una. Y lo cierto es que desde el punto de vista de los estados de la Iglesia, la militante es la de este mundo, del mismo modo que la purgante es del purgatorio y la gloriosa es del cielo. Y es de esperar que los que ahora son Iglesia militante, y por tanto de este mundo, mañana sean Iglesia purgante, y habrán dejado de ser de este mundo, y acaben siendo Iglesia gloriosa. Pero siempre una sola Iglesia, esa Iglesia a la que Kiko no quiere ni oler de cerca aunque lo ordene un Papa que mejor haría muriéndose.

El Señor nos llama a vivir una vida distinta, una vida de libertad, de la cual es imagen la peregrinación que vamos a hacer

Es interesante lo que precede. Para Kiko “una vida de libertad” consiste en que él, libérrimamente dispone la vida de los demás, que no tienen libertad para decidir a dónde peregrinan, cuándo, con quién, qué ir a ver, a qué hora levantarse, qué comer, cuándo regresar… Sometimiento a Kiko, eso es lo que él entiende por la libertad de los demás.

…vivir caminando como en una caravana, amándonos unos a otros en la comunidad.

Este es otro tic muy kiko: solo cuenta la comunidad, a los de fuera que “les ondulen con la permanen” (véase el chotis El pichi).

Todo nos recuerda que estamos yendo hacia la casa del Padre: la enfermedad, la vejez, un accidente de tráfico, la muerte de alguien, el cáncer de esa hermana, la leucemia de tu primo, etc.

Date cuenta y no te equivoques. Tener nietos o peinar canas, jubilarte y disponer de tiempo para las aficiones postergadas, ver que tus hijos dejan el nido, vivir, en suma, no cuenta; en el kikismo solo conducen a diosito los dramas, las tragedias, la ruina, lo negativo, lo perjudicial. ¡Dios les libre de semejante diosito psicópata!

A través de todo eso, el Señor nos está recordando una cosa importantísima: nos está diciendo que no nos instalemos, porque estamos caminando por la tierra, como por el desierto, hacia la tierra prometida: ¡el Cielo!

Dios no es Dios de muertos y no se complace en la ruina del hombre. Dios no envió la pandemia ni introdujo la muerte en la Tierra, por más que Kiko no haya entendido el relato del Génesis, y los suyos neciamente repitan como loros los errores de su gurú.

Los cristianos no tenemos en este mundo una morada permanente, una casa estable; anhelamos la casa permanente que Cristo ha construido para nosotros en el cielo. Él nos ha dicho: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros" (Jn 14,2-3). El que no vive esto es mejor que no diga que es cristiano.

Obviamente Kiko se excluye a sí mismo y a los cefas con esa frase, porque todos ellos tienen moradas permanentemente estables o establemente permanentes. Es más, no solo es que Kiko tenga morada estable en Roma, es que ni siquiera ha sido capaz de desprenderse de la casa de sus padres, aunque sea inhabitable por ser un museo de los horrores kikóticos.

Porque, como dice Santiago: "¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios" (St 4,4).

A mí lo de congratularse por recibir honores y doctorados y montar una fundación o no sé qué para conservar los adefesios que Kiko firma pero no pinta o los que dice que compone o celebrar que el alcalde de Farlete diga de dedicar una plaza al CN (eso se cuenta en el anuncio publicitario de Pascua de este año) me parece muy de amistad con el mundo, la verdad.

Entonces, se trata de desinstalarse, de ponerse en movimiento, de desaburguesarse, de ponerse en marcha. ¿Qué pedagogía usaba Dios con su pueblo, Israel, cuando se instalaba, cuando se apoyaba en el dinero, cuando se hacía idólatra, cuando seguía las religiones de los pueblos vecinos? ¡La persecución! Dios permitía que sus enemigos les persiguiesen y tenían que coger sus cosas y huir. Hasta el día de hoy, después de tantos siglos, los judíos viven como peregrinos y extranjeros en todas las naciones; siempre han sido perseguidos.

Será cosa mía, pero me parece improcedente hacer a Dios responsable de las persecuciones, de las pandemias y del hambre en el mundo. Y también se me hace improcedente el desconocimiento de que hace años que los judíos se instalaron en Palestina con el patrocinio de EE.UU.

Dios hizo un "catecumenado" con su pueblo: sacó a Israel de la esclavitud, abrió el mar -imagen del bautismo- y puso a su pueblo en caravana en el desierto hacia la tierra prometida, una tierra que mana leche y miel, imagen respectivamente del amor de Dios y de la comunión fraterna, del amor de los unos a los otros.

Una observación: Cuenta la Biblia que los israelitas cruzaron el mar a pie enjuto mientras las aguas hacían barrera a un lado y al otro; por tanto, si el mar es imagen del Bautismo, Israel, que no se sumergió en el mar, no recibió el bautismo.

En cuanto al “amor de los unos a los otros”, a continuación un presunto hecho concreto que muestra la carencia de amor por parte de Kiko hacia quienes no se someten a él:

Cuando vivía en las barracas, un grupo de matrimonios, que eran de Cursillos, me pidieron que les hablase de la comunidad y empecé a reunirme con ellos en una casa, una vez por semana. Rápidamente me di cuenta de que era casi imposible que entendiesen algo de lo que les decía: las mujeres se dormían, los demás me escuchaban solo sentimentalmente, porque me conocían de cuando estaba en Cursillos y estaban impresionados por las barracas. Un día les dije, bromeando un poco, aunque lo pensaba seriamente, que solo llegarían a entender algo de lo que el Señor nos estaba comunicando en las barracas si vendían sus pisos y todo lo que tenían y nos íbamos juntos en peregrinación a Jerusalén, o a no sé dónde, desinstalándonos radicalmente; solo así podrían cambiar de mentalidad y entender algo. Yo sentía, efectivamente, que era inútil hablar a aquellas personas concretas que estaban instaladas en su burguesía.

Lo que Kiko sentía “solo sentimentalmente es que ya estaba bien de charlas, era el momento de servirse de ellos para darse un viaje morrocotudo pagado por otros.

Y concluida la anécdota de cómo Kiko buscaba servirse de los bienes ajenos de unos conocidos suyos, se lanza a alabar la carestía absoluta como presunta prueba de fidelidad a Dios, pero lo dejo para otra ocasión.