martes, 20 de febrero de 2018

Publicidad del Camino. Cuaresma 2018 (V)




«Os acordáis de que se publicó en el ABC de un almirante americano, un hombre muy importante en América, tanto es así que un portaviones lleva su nombre, que cuando su mujer tuvo una enfermedad muy grave decidieron hacer un  testamento, y pusieron en el testamento que no querían la resurrección, que no querían resucitar e ir al cielo y que confesaban él y su mujer Dios era un monstruo y que no querían absolutamente la otra vida; y si iban al infierno mucho mejor. Esto dicho así, porque «¡Cómo se permite Dios tocar a mi mujer!». Bueno, no os digo nada sobre el orgullo que puede cegar al hombre, que nos puede suceder a todos. Por eso la humildad, sin humildad no hay nada.»

Por favor, si alguien sabe de qué está hablando su humildad, que aporte la cita.

«Entonces, la primera tentación es la tentación del pan, es la tentación del estar bien en el cuerpo, de pasarlo bien; es la tentación de ser un burgués, de estar de vacaciones, de pasarlo bien a costa de lo que sea; como sea hay que estar bien, no tener problemas, no sufrir. Y hay gente que si sufre un poquito murmura contra Dios, no ama a Dios con todo el corazón. Amar a Dios con todo el corazón significa, en el fondo, aceptar, por amor a Cristo, por amor a Cristo crucificado, sufrir en el cuerpo, sufrir por amor a Cristo algún sufrimiento.»

No como hace su humildad, que no soporta el sufrimiento y  empieza a repartir persecuciones y odios y hostigamientos.

«La segunda tentación, como sabéis, es la tentación que hace referencia a amar a Dios con toda tu alma, con toda tu inteligencia. Y sabéis lo que el demonio hace con
Jesucristo. Lo lleva al pináculo del Templo y le dice: «¿No dice Dios que a sus ángeles encomendará para que tu pie no tropiece contra la piedra? ¿Cómo te van a aceptar a ti, si eres hijo de un carpintero? ¡Toda la clase sacerdotal no te acogerá, no te escuchará nadie y, al final, te despreciarán y te matarán! Claro, todo hombre que tiene una misión, quiere triunfar. Y si quieres triunfar te digo yo cómo tienes que hacerlo. Mira, yo te llevo al pináculo del Templo, y cuando el viernes por la tarde estén todos preparándose para el shabbat, que está todo aquello lleno lleno de hebreos, tú te tiras. Y como dice el salmo que a sus ángeles encomendará para que tu pie no tropiece contra la piedra, no tiene más remedio Dios que enviar a sus ángeles, porque la palabra de Dios es perfecta, no puede causar el efecto contrario, se tiene que cumplir. O sea: tienes que obligar a Dios a que realice lo que dice el salmo». ¡Tentarás a Dios! El demonio invita a Jesús a tentar a Dios con su propia palabra. «Y si te ven bajar del Templo con los ángeles todos te seguirán».

Y otro que parece ser discípulo del demonio, por aquello de usar la palabra de Dios para tentar a Dios, va por ahí asegurando que si cristianos y judíos rezan juntos el shemá, se obliga a Dios a acelerar la parusía. Y que si en una comunidad son uno, se obliga a Dios a convertir a toda la sociedad.

«También Israel en el desierto no podía soportar no tener  agua, algo terrible. Y como sabéis, querían matar a Moisés. Y le dice a Dios: «¡Me quieren apedrear!». Y Dios le pregunta a Moisés: «Pero ¿qué quieren?». «¡Quieren que te manifiestes, no soportan más estar en el desierto sin saber si Tú estás o no, si es una pura coincidencia!». «Y ¿qué es lo que quieren que haga?», como tentando a Dios. «¡Pues que les des agua!». Y Dios le dice: «Pues vete a la roca, háblale y te dará agua». Como sabéis, una de las causas por las cuales dicen los rabinos que Moisés fue castigado a no entrar en la Tierra prometida es porque, como Moisés estaba tan escandalizado de que el pueblo se hubiera olvidado de los milagros y de los prodigios que Dios había hecho, abriendo el mar y sacándolos de Egipto y, ahora, comportándose como estúpidos, quieren tentar a Dios, Moisés se escandalizó de ellos y golpeó la roca. Y Dios le dice: «Yo te dije que hablaras. ¿Por qué no hablaste a la roca? ¿Por qué la golpeaste? Pues porque estabas lleno de rencor contra tus hermanos. ¿Y quién te crees tú? ¿Te crees superior a tus hermanos? ¿De dónde te saqué yo?». Por escandalizarse de sus hermanos Dios le castigó a no entrar en la Tierra prometida; esto dice una corriente rabínica, porque no se sabe exactamente por qué Dios, después de los milagros que ha hecho Moisés, con el que Dios hablaba cara a cara, no le ha permitido entrar en la Tierra prometida. Y una de las tradiciones es esta.»
 
Se diría que a su humildad le interesa más las explicaciones de los rabinos, que la de la Iglesia. Porque de lo que abunda en el corazón habla la boca, y algunos sólo mencionan a la Iglesia para denigrarla.

«Y es muy interesante porque no podemos escandalizarnos de nadie; ni siquiera de los fascistas o de los nazis o de quien sea. Tú no te puedes escandalizar de nadie porque tú eres el último y el peor de todos. Y si no tienes este espíritu no sabes lo que es el cristianismo

Si te dedicas a creerte superior a esos a quienes llamas rebotados, no sabes lo que es el cristianismo.

«¡Considérate el ultimo y el peor de todos! Lo dice S. Pablo: «¡Considerando a tus hermanos de comunidad superiores a ti!».»

Falso y requetefalso, lo que se dice en Fl 2,3 es: “considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo”. A los demás, a cualquier otro, no hay ninguna comunidad cerrada y auto-referencial en S. Pablo.

«¡Hombre! ¿Vosotros consideráis a los hermanos de la comunidad superiores a vosotros? ¿Los demás son superiores a ti? ¿Te consideras una porquería, una «eme»? ¿Eres el último y el peor de todos? ¿Te lo crees? ¡No! ¡Qué te vas a creer eso! ¡Pues nos falta mucho para ser cristianos!»

Desde luego que os falta mucho. El cristiano no pue considerar una porquería a un hijo de Dios, eso es más propio de paganos y de supersticiosos.

«Cristianos, enamorados de Cristo, uno con Cristo. ¡Uno con Cristo y solos en el universo! Quien no ha dicho: Cristo y yo somos uno y estamos solos en el universo no sabe lo que significa ser cristiano. Tú y Cristo solos en el universo. ¡Fíjate qué maravilla estar con Cristo uno, profundamente uno!»

Hace un rato, lo único que podía llenarles era la comunidad. Es incoherente, pero está bien que se dé cuenta de que la comunidad no es el centro del universo, ni salva ni nadie debería dar la vida por semejante cosa.

lunes, 19 de febrero de 2018

Publicidad del Camino. Cuaresma 2018 (IV)




«La Virgen nos ha dicho: «Hay que hacer comunidades cristianas como la Santa Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza; el otro es Cristo». No dónde el otro es Cristo, no dice nada de dónde, sino que dice: el otro es Cristo; tiene mucha más fuerza sin decir dónde, porque así es como lo ha dicho la Virgen: haced comunidades cristianas como la Santa Familia de Nazaret, no pequeñas comunidades, sino comunidades como la Santa Familia de Nazaret que vivan en humildad, sencillez y alabanza; el otro es Cristo. Esto es lo que el Espíritu Santo ha dicho desde el cielo en el momento en que mi habitación estaba iluminada, llena de luz mística, y la Virgen estaba detrás y ha proclamado estas palabras y selladas en mi alma con toda su fuerza. Y son palabras para vosotros. No me ha dicho «tienes que hacer» sino que ha dicho: «hay que hacer».»

Color cuaresmal
Que lo dijo la Virgen, que no, que quien lo dijo fue el Espíritu Santo mientras la Virgen miraba, que se lo dijo a él estando solo en su pintarrajeado cuarto, que "nos" los dijo… Muy coherente, consistente y creíble como que no es.

«Esto, cada vez tiene más fuerza. Y ahora que vemos lo que está pasando en toda Europa y en el mundo entero, pues nos damos cuenta de que es una gracia grande a lo que Dios nos llama: hace presente en vuestra comunidad el amor mutuo, el amor. «Amaos como yo os he amado, en este amor conocerán todos que vosotros sois mis discípulos», esto es: que sois cristianos.»

Ha sido un lapsus, porque obviamente su humildad quería decir que son kikianos de los que odian al padre, a la madre, a los hijos, a los hermanos, al portero de la finca, al vecino e incluso al gato.

«Y si os amáis y sois perfectamente uno» y vuestro amor llega a la unidad perfecta, entonces, todos los que os conozcan se convertirán.»

Prueba de que no saben lo que es amar, es que nadie quiere entrar en una comunidad.

«Esto nos ha prometido el Señor: si nuestro amor es uno como el Padre y el Hijo son uno, perfectamente uno. Y sabéis que Dios quisiera que se realizase esto en nosotros, estar en nosotros, perfectamente uno, dentro de nosotros; profundamente uno. ¿Y cómo podemos hacer esto? Pues mediante la conversión. Este encuentro puede ser un momento de gracia para vosotros porque depende todo de la voluntad de Dios. Es Él el que nos hace escuchar, es Él el que nos abre el oído, es Él el que nos ilumina y nos permite hablar y a vosotros escuchar. Y es Él el que sella en lo profundo de vuestro espíritu las palabras que nos inspira.»

El problema es que su humildad se entremete, se obstina en que sean sus palabras las que se escuchen y tapa y oculta las palabras de Él. Por eso, por más años que lleven calentando metacrilato, no se convierten. Porque no le escuchan a Él.

«Como os decía, en la Iglesia, este tiempo de Cuaresma tiene un inicio que es el Miércoles de Ceniza ––la Iglesia lo llama así––, un tiempo de ayuno y abstinencia para todos. Y, después, se abren cuarenta días que nos pone en relación con lo que habéis escuchado en el evangelio de S. Lucas, donde Jesucristo ha estado cuarenta días y cuarenta noches en combate contra el demonio.»

Mejor sería que no intentase explicar lo que no sabe, porque lo hace fatal. La Cuaresma no son 40 días posteriores al miércoles de ceniza, sino que lo que la Iglesia llama miércoles de ceniza (¿cómo lo llamarán los kikos?) es el primer día de Cuaresma, el primero de los 40.

«Antes de partir para su misión Dios le ha puesto delante un examen: se tiene que enfrentar al Shemá, que es el centro, como sabéis, de la fe hebraica. Los hebreos se levantan y cantan el Shemá; antes de acostarse, y también por la tarde, cantan el Shemá, el Shemá Israel; eso hacen todos los hebreos. «Escucha Israel, amarás a Dios con todo el corazón». Por eso, convertirse significa ayudaros a que amemos a Dios con todo el corazón.»

La verdad, siento el mismo interés por la ablución ritual hebrea que por sus cantos: ninguna, pues no compartimos la misma fe.
 
«Como sabéis, en esta primera tentación el demonio puso a Jesucristo frente a esto. Y Jesucristo, Nuestro Señor Jesús, combate. La fe es un combate, como un combate de boxeo, donde está el demonio y está Jesucristo, y Jesucristo se prepara para este combate. Y se preparó para este combate ayunando. Ayunar en el desierto de Judá, con un calor horrible, si no bebes agua te deshidratas. Y dice el evangelio que después de cuarenta días y cuarenta noches Jesús sintió hambre. ¡Hombre, claro, se estaba muriendo, deshidratado totalmente! Entonces, el demonio ha esperado este momento: que estuviera Jesucristo en las últimas; cuando uno está totalmente deshidratado no puede ni moverse. Jesús está medio muerto.»

El Evangelio lo único que dice es que al final sintió hambre. Todo lo demás son inventos que no vienen a cuento contados por uno que interpreta lo que no debe.

«Y entonces el demonio le dice: «¡Reconoce conmigo por qué en la vida tiene que haber sufrimientos tan atroces!». ¿Por qué Auschwitz? ¿Por qué la gente es torturada? ¿Por qué existen las guerras? ¿Por qué el cáncer y hay tanta gente en los hospitales que está sufriendo tantísimo? «¡Reconoce conmigo, si eres Hijo de Dios, por qué Dios tiene que someterte a este sufrimiento tan horrible que, fíjate, te estás muriendo! ¡Reconoce conmigo que esto es una monstruosidad y no se puede obedecer! ¡Di que estas piedras se conviertan en panes! ¡O sea, reconoce que esto no puede ser así, di que esta cruz te sea quitada, te sea quitado este sufrimiento y puedas comer y vivir! ¿Por qué te tienes que morir?».

Me salto el resto del cuento que cuenta, que viene a ser lo mismo de todos los años y paso directamente al moralismo, porque ya se sabe que en el Camino todo se hace por puños.

«Entonces, no se puede ser cristiano verdadero si no estás dispuesto a ofrecer al Señor el sufrimiento de tu cuerpo. Por eso la Iglesia te dice que si te quieres convertir, si quieres ser cristiano, en esta Cuaresma tienes que ayunar, pasar hambre y sufrir en el cuerpo; sufrir, aceptar sufrir en el cuerpo por amor a Cristo, que ha sufrido en una cruz enormemente. En la antigüedad, en todos los pueblos de España, durante la Cuaresma no se tomaba vino, se dormía en el suelo… Hacían todos pequeños sacrificios, pequeños o grandes sacrificios; era la tradición de los cristianos, de los católicos durante la Cuaresma para prepararse a la Vigilia pascual. Yo comprendo que en el Camino hemos sido muy buenos con vosotros y no os hemos exigido nada. Y hemos hecho lo que hemos podido con vosotros. Yo os diría como dice S. Pablo: os hemos dado leche porque no erais capaces de tomar alimento sólido, es decir, que os hemos tratado como a niños. Pero quizá llega el momento en que no  tengamos más remedio que deciros –y lo digo para mí también– que esta Cuaresma no tenemos más remedio que intentar ofrecer al Señor algún pequeño o gran sacrificio donde, al demonio, le quitemos la fuerza para tentarnos por el sufrimiento de nuestra vida. ¿Cuáles son los sufrimientos de la vida? ¿La vejez? ¿La enfermedad? ¿La falta de dinero? ¿La desobediencia de los hijos? ¿Los nietos? ¡No sé! ¡No sé! El demonio siempre utilizará estos pequeños o grandes sufrimientos para decirte lo mismo que le dice a Cristo: «Pero ¿por qué? Si eres Hijo de Dios por qué tienes tú que sufrir esto. ¡Di conmigo que esto a ti no te debe suceder!». ¿Qué tu mujer tiene un cáncer? ¡Ni hablar! ¡Que se lo dé a otro! «Pero ¿por qué mi mujer tiene que tener un cáncer de huesos, pobrecilla, que está sufriendo y no soy capaz ni siquiera de ir al hospital a verla? ¡No señor!».

Kiko y sus neuras.

domingo, 18 de febrero de 2018

Publicidad del Camino. Cuaresma 2018 (III)




«KIKO:
Me han dado este artículo que os voy a leer ahora, de Religión en Libertad, donde habla de que En Reino Unido crean un Ministerio de Soledad, la epidemia del siglo XXI[1].

Nosotros os hemos dicho que la Santa Virgen María ha inspirado este Carisma. Y de la misma forma que dice a su Hijo: «¡No tiene vino!» (sic), nos ha dicho a nosotros que la gente necesita vivir su fe en una comunidad porque están solos.

Esto que os hemos dicho tantas veces de que en toda Europa hay un fenómeno social verdaderamente terrificante (sic) por la destrucción de la familia, y la gente se divorcia, se junta con otra, pero que, al final, poco a poco, les sucede que después de tres o cuatro matrimonios rotos o arrejuntados, no soportan más y deciden cada uno vivir por su cuenta. Y así aparece un fenómeno: cada vez hay más gente sola, sola, sola. En Italia hay alrededor de nueve millones de personas que están solos.»

Italia tiene una población de 60 millones de personas. Luego si la cifra dada por Kiko fuese correcta y no inflada, los solos son una minoría minoritaria.

«Esto es un business (negocio) tremendo como ha venido en los periódicos y que le llaman el business de los singles (el negocio de los que viven solos). Esta gente que vive sola son un reclamo para cantidad de empresas que les ofrecen una excursión en barco, fiestas, todo muy bien pagado, para que se junten; le llaman el business del single

Qué comerciantes tan raros que pudiendo tener un público objetivo de 51 millones, prefieren a la minoría de 9 millones.

Ahora mismo ha aparecido este artículo que habla de lo que ha sucedido en el Reino Unido. Dice:

Europa envejece y la soledad va camino de convertirse en la principal
‘enfermedad’ de Occidente.

O sea, que no os podéis imaginar lo que significa esto, porque aparece un nuevo tipo de pobres, porque se puede estar solo cuando tiene uno cincuenta años, pero si tienes ochenta y siete o noventa años no puedes vivir solo, porque no puedes, ni siquiera, levantarte del wáter. No te digo si te caes, morirás allí, no te puedes levantar; entonces, es imposible vivir solo cuando uno tiene noventa o noventa y dos años.»

Hace un momento todos los comerciantes se rifaban a los 9 millones de solos porque al parecer gastaban más que nadie. Y ahora resulta que son “un nuevo tipo de pobres” que no puede ni contratar una asistenta para la casa.

«Así, la gente en Europa, no llegan esa edad porque se suicidan antes. O sea, que estamos frente a un fenómeno que tiene relación con nuestro Carisma, verdaderamente.»

Esto ya riza el rizo del absurdo. Si todos se suicidasen antes, sería imposible lo de la soledad va camino de convertirse en la principal ‘enfermedad’ de Occidente.

«¿Es que nuestros ancianos están solos? Si una familia mete a un anciano en un asilo porque, a lo mejor, no podemos decir que no lo hagan a sus hermanos y familiares, pues los hermanos de la comunidad le van a ver al asilo, preparan con él, celebran con él, lo traen y le llevan en coche; o sea, no está solo. Es una nueva forma de pobreza porque figúrate lo que significa un anciano que ya no puede con su alma, que no puede ni caminar, y está totalmente solo, abandonado por todos.»

Por todos no sé, pero abandonado por su comunidad, sí. En mi comunidad hay quien ha dejado a su padre en una residencia. Y también sucedió que una neohermana murió en la residencia y como nadie la iba a ver ni se preparaba ni celebraba con ella, ni se la traía ni llevaba, la comunidad no se enteró hasta casi medio año después de muerta.

«El mismo día que ha aparecido este artículo que habla de la situación en el Reino Unido, en Gran Bretaña, el mismo día en Italia, el Ayuntamiento de Roma no ha tenido más remedio que crear un sistema de recogida de padres divorciados, porque la mitad, o más de la mitad de los divorciados, al final, están solos y se van a vivir a la calle; se convierten en indigentes y están viviendo en la calle. Y como durmiendo o viviendo en la calle se aguanta pocos años, pues el Ayuntamiento ha decido ir a recogerlos y les ofrecen un sitio donde poder estar y donde les dan de comer. Un hombre al que el juez le ha condenado a pagar a su mujer tanto dinero al mes, pues se queda sin nada, a medida que los hijos se van haciendo mayores, pues deciden irse a vivir a la calle. Pero hay muchísimos, no os podéis ni imaginar.»

Esto tiene una lógica aplastante, claro. Cuando los hijos son pequeños, como tienen que cumplir un régimen de visitas y tal, el padre no se puede ir a vivir a la calle. Pero en cuanto los hijos se van haciendo mayores, el padre ve la oportunidad de irse a la calle. Y las madres unas malvadas que se quedan con “tanto dinero al mes” y dejan al pobre marido “sin nada”.

A continuación viene la lectura del artículo, que omito.

«Gracias a Dios vosotros estáis casados por la Iglesia. Pero es interesante que saquéis la cabeza fuera de este entorno y, así, como un avestruz, que saca la cabeza, y veáis lo que está pasando fuera; porque no nos damos ni cuenta de lo que está sucediendo. Por eso, las familias que mandamos en misión ad gentes nos dicen que todo el ambiente en Holanda, en Alemania o en Suecia ––donde hay muchas comunidades ad gentes en las ciudades de Estocolmo, Göteborg y en otras tantas ciudades–– cuando invitan a los amigos a cenar por la noche, pues no se van; es muy tarde y no sabe ya la mujer qué hacer, les trae una Coca Cola, una pizza, etc. Y ¿por qué no se van? Pues no se van porque en su casa están solos, solos, todo el mundo está solo, y en este ambiente, con las familias con los hijos y con los hermanos del Camino, encuentran un ambiente comunitario, encuentran un ambiente que les impresiona, algo que les llama la atención y que quisieran tener pues lo han perdido; están solos. Por eso sabemos que las familias del
Camino van a evangelizar Europa. Necesitamos miles de familias. Y ya tenemos muchas que parten y donde van crean una presencia de Jesucristo impresionando (sic), que es el amor.»

Este cuento lo ha contado ya varias veces, pero lo cierto es que el CNC no se come un colín en Europa.

«La soledad es el infierno, porque Dios es amor, es una comunidad: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El demonio está solo y no puede amar. Y la gente que está sola, sola, sola, está en su casita, con ochenta años, y está sola. Y el Estado intenta, en Suecia, paliar esto y mandan a esta gente que está sola un asistente dos veces por semana, una persona que le recoge la casa, que le limpia un poquito y que si ha caído pues lo levantan; pero lo más que hace el Estado, el gobierno sueco, es enviar a estos asistentes dos veces por semana a esta gente que está sola. Tanto es así que hoy, en Suecia, todo el mundo quisiera tener hijos, porque han descubierto que los que tenían algún hijo, pues los hijos se encargan de ayudar a los ancianos. Pero como nadie tiene hijos, pues hay muchos ancianos que están completamente solos. Entonces ahora, quisieran tener hijos para que les ayuden cuando sean ancianos, porque la ancianidad, el ser anciano y estar solo, es un horror, es una tortura. ¿Quién te va a cuidar? ¡Pero si no puedes casi ni respirar, si no te puedes mover y estás solo! ¿Y quién te hace la comida? ¿Cómo te mueves?»

En la primera comunidad había un matrimonio sin hijos. Son muy ancianos y no pueden caminar porque no pueden desplazarse hasta la comunidad. Nadie les lleva ni les trae, nadie viene a preparar ni a celebrar con ellos. Los vecinos y su perrita son quienes les hacen compañía, de la comunidad, nadie.


[1] Publicado el 23 de enero de 2018 en Religión en Libertad, en su página de Internet: https://www.religionenlibertad.
com/movil/articulo_rel.asp?idarticulo=61904.

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