martes, 23 de junio de 2026

La toma de los colegios

 


Hoy me hago eco de un artículo publicado en RD.

«Cuando se matricula a un hijo en un centro concertado católico, la familia acepta un ideario educativo que, por ley, debe estar publicado en el boletín oficial correspondiente y ser claro, accesible y veraz. Lo que muchas familias desconocen es que hay centros, especialmente en Madrid, Valencia, Castilla-La Mancha y el Levante, en los que el ideario real no coincide plenamente con el ideario formal: en la práctica, la orientación religiosa no es la general de la Iglesia católica, sino la de un movimiento concreto.

El modelo que puede repetirse en los centros es el siguiente:

·        Titularidad formal de una fundación o entidad católica, plenamente legítima.

·        Claustro mayoritariamente compuesto por docentes pertenecientes o afines al Camino, algo legal siempre que el proceso de selección respete los principios de igualdad y publicidad exigidos a los centros concertados.

·        Dirección espiritual ejercida por un presbítero del movimiento, lo cual es lícito si se informa adecuadamente a las familias.

·        AMPA con fuerte presencia de familias del Camino, lo cual no es irregular, pero sí relevante.

Nada de esto constituye una infracción por sí mismo. El problema jurídico aparece cuando no se comunica a las familias que el proyecto educativo real está fuertemente influido por un movimiento concreto, lo que afecta al derecho a la información y al consentimiento educativo.

Las actividades religiosas

La LOMLOE establece que:

·        Las actividades religiosas deben ser voluntarias.

·        Las actividades complementarias deben ser optativas y no evaluables.

·        Las familias deben recibir información previa suficiente.

En el calendario escolar, bajo epígrafes genéricos y aparentemente neutros —como “convivencia”, “retiro” o “jornada de reflexión”— pueden introducirse dinámicas específicas de la praxis comunitaria neocatecumenal: escrutinios de la Palabra, celebraciones eucarísticas con la liturgia propia del movimiento (disposición comunitaria, pan ácimo, comunión bajo dos especies y cantos de Kiko Argüello) o sesiones de testimonios públicos de carácter vivencial por parte de los menores.

Estas prácticas son plenamente lícitas en el ámbito de la libertad religiosa y estatutaria que Roma reconoce al Camino. Sin embargo, cuando se integran de facto en el horario lectivo o dentro de actividades programadas de asistencia generalizada sin una disociación explícita, el centro se adentra en una zona de riesgo normativo. La jurisprudencia educativa es clara: la falta de una transparencia detallada y previa impide la prestación de un consentimiento verdaderamente informado por parte de los tutores legales. Al camuflar la especificidad de un método litúrgico y pedagógico tan singular bajo el paraguas de una actividad escolar ordinaria, se altera el régimen de voluntariedad que exige la ley, transformando lo que constitucionalmente debe ser una opción libre en una inercia institucional obligatoria.

Qué pueden recibir los niños

Lo que sigue es una descripción de contenidos doctrinales y pedagógicos habituales en el Camino, ampliamente documentados en testimonios y publicaciones:

·        Una teología del pecado muy centrada en la culpa y la condición caída del ser humano.

·        Una moral sexual restrictiva: rechazo de anticoncepción, homosexualidad presentada como desorden, idealización de la familia numerosa.

·        Una pedagogía emocional intensa, con testimonios públicos que pueden ser inapropiados para menores.

·        Una socialización endogámica, donde amistades y relaciones afectivas se desarrollan dentro del movimiento.

·        Una autoridad espiritual paralela, donde el catequista puede adquirir un peso superior al de los propios padres cuando estos no pertenecen al Camino.

Nada de esto aparece en el ideario publicado en el BOCM o en los boletines autonómicos equivalentes. Sin embargo, forma parte de la práctica en centros donde el Camino tiene una presencia dominante.

Cuando una familia descubre lo que no firmó

Una familia católica practicante —pero no perteneciente al Camino— puede encontrarse con que su hija de 14 años ha sido invitada a una “convivencia de fin de semana” estructurada bajo los códigos estrictos del movimiento. Lo que sobre el papel se presenta como una actividad pastoral escolar ordinaria, en la práctica se traduce en:

·        Una estética y liturgia exclusivas para familiarizar al menor con los símbolos de identidad del movimiento.

·        Dinámicas de alta intensidad emocional: Sesiones de "testimonios públicos" y "escrutinios" donde se induce a los adolescentes a exponer sus faltas, crisis morales o conflictos familiares ante el grupo, una praxis pedagógica que rebasa la mera formación religiosa y roza la intromisión en la intimidad del menor sin supervisión paterna.

·        Líneas de autoridad paralelas: Catequesis impartidas por seminaristas del Redemptoris Mater que responden antes a las directrices y etapas del Camino que a la pastoral abierta de la diócesis receptora.

Aquí el conflicto no es de fe, sino de asimetría informativa. Esa familia tiene derecho a sentirse engañada: no matriculó a su hija en un “colegio neocatecumenal”, sino en un centro católico concertado. El catolicismo estándar u ordinario maneja unos códigos de gradualidad, respeto a la privacidad del menor y libertad interna que difieren sustancialmente de la pedagogía vertical, endogámica y fuertemente centrada en la culpa que caracteriza al Camino. Al camuflar una espiritualidad tan específica y militante bajo el paraguas genérico de "lo católico", el centro incurre en un vicio de consentimiento que lesiona el derecho constitucional de los padres (Art. 27.3 CE) a elegir la formación religiosa y moral que desean para sus hijos.

La cuestión de fondo

El Estado no puede financiar, sin transparencia, la implantación de un movimiento concreto dentro de la red educativa concertada.

Las familias tienen derecho a saber qué espiritualidad real se transmite a sus hijos. Y los centros tienen la obligación legal de decir la verdad sobre su proyecto educativo».

 

Y ¿qué pasa cuando se publica un artículo como el precedente? Que siempre hay alguno que saca lo que le sale de dentro:


 

domingo, 21 de junio de 2026

Tostón publicitario 2025-2026 (X)

 


En esta entrada voy a intentar resumir las cosas que suelta Kiko sobre la figura de Sansón.

«En la Escritura, siempre que aparece una figura importante, también aparece una mujer estéril».

Esta afirmación, quizá fruto de la ignorancia de Kiko, es falsa, empezando por Eva y concluyendo por María. Es cierto que hay casos de madres que antes de su maternidad fueron consideradas estériles, pero no es la nota dominante.

El caso es que Kiko se apoya en ello para contar una anécdota que sirva al propósito de idear una presunta elección de Dios sobre él desde el vientre de su mamá, que no era estéril:

«Me ha hecho recordar a mi madre, cómo Dios la había preparado. Cuando nací, mi madre llevaba una túnica, había hecho una promesa a Dios y vestía la túnica del Nazareno: aquí se habla de nazir, ¿verdad? Bueno, en Madrid hay una estatua que se llama el Cristo de Medinaceli, con una túnica morada, el cabello largo y con lágrimas en el rostro Y representa a Jesucristo en el momento en el que es condenado por Pilatos. La gente de Madrid dice que esta estatua es muy milagrosa —una estatua de madera de un magnífico artista sevillano— y le hacen promesas. La promesa consiste en llevar la túnica morada durante un año.

Sabéis que yo nací durante la guerra civil. Mi padre estaba en la guerra y mi madre estaba embarazada. Mientras yo estaba en el vientre de mi padre (sic), mi madre llevó esa túnica pidiendo que mi padre no muriera en la guerra y para que yo naciera bien».

Menos mal que no dice que su mamá le consagró a Dios desde antes de nacer.

«Vuelvo a la lectura. Aquí vemos, con la madre de Sansón, la aparición del ángel -un preanuncio de la aparición del ángel a María— que le promete un hijo … También vosotros habéis recibido un ángel, ángeles del Señor enviados a vosotros. Vosotros sois esta mujer, este matrimonio; todos somos Manoaj y su mujer, estériles de obras de vida eterna. Habéis sido estériles de obras de vida, habéis recibido la visita de los catequistas (ángel significa enviado), los enviados de Dios que os han anunciado una buena noticia: el kerigma. … Este Salvador del mundo, que nace por obra de la fe, ha sido quien os ha traído hasta aquí».

Dado que son muchos los que dejan el CNC después de años, incluso después de vestir de blanco y degustar chupitos de leche y miel, siempre conviene presionar con la historieta de que es Dios quien te quiere en la comunidad, y es a Dios a quien traicionas si dejas el Camino. Y que los kikotistas son enviados de Dios... Kiko jamás ha sido comedido a la hora de usar el nombre de Dios.

«Mirad cómo comienza esta lectura: “Los israelitas volvieron a hacer lo que desagradaba a Yahvé, que los dejó a merced de los filisteos”. Cuando abandonamos al Señor, cuando Europa ha abandonado a Dios, la fe se ha debilitado y los enemigos han ocupado su lugar. …

Dios, que nunca abandona la historia ni a los hombres, os ha llamado, os ha enviado ángeles que os han dicho que Dios os ha elegido para que nazca en vosotros un niño que es Jesucristo. Este niño evangelizará Europa … Está claro que este hijo se pue de matar: yo también puedo matarlo si peco. El Señor ha dicho que si la sal pierde su sabor, ya no sirve para nada. El Señor nos ha dado la fe. Pero esta fe podría morir. ¿Cómo se mata la fe? Pecando. ¿Qué significa pecar? Desobedecer a Dios. Digo esto porque espero que el Señor nos dé a todos la luz en esta convivencia para comprender que estamos en la comunidad por un prodigio que se llama la elección, la fe».

Y así, por arte de birlibirloque, Kiko introduce el engaño de que dejar la comunidad es matar la fe, desobedecer a Dios, apartarse de Él, pecar y condenar a toda Europa.

«El pueblo de Israel había hecho lo que es malo a los ojos de Dios y el Señor los entregó en manos de los filisteos. … Entonces Israel clama a Dios y Dios, para salvar a su pueblo, envía a Sansón. …

Esto es una figura para todo cristiano: en la medida en la que estás unido a Jesucristo, eres “nazir”, estás consagrado a Dios y recibes una fuerza enorme. Tus enemigos no pueden vencerte».

Entonces la medida en que los neocatecumenales están unidos a Cristo ha de ser ínfima, porque sabido es que son últimos y peores y se regodean de serlo.

«Pero una cosa muy interesante es la figura de Dalila, la tentadora que lo engaña. Dalila lo emborracha para que no se despierte y luego llama a los filisteos para que lo aten con cuerdas resistentes y le corten el cabello. Sansón, cuando se despierta y se ve atado, piensa que también esta vez, con su fuerza, podrá romper las cuerdas y liberarse. Pero ahora la fuerza, que le venía de Dios, lo ha abandonado. Y él permanece atado. Se convierte en esclavo y le sacan los ojos».

La conducta de Sansón, sus hechos concretos, evidencian que no respetaba las normas de los nazir: no solo bebía, se emborrachaba; tenía esposa y la traicionaba con otras mujeres. Hacía lo mismo que había provocado que Israel cayese bajo el yugo de los filisteos.

«Nosotros también creemos que cometemos un pecado, dos pecados, tres pecados y luego Dios nos perdona. Conseguimos levantarnos y volver al estado de gracia. Pero llega un momento en el que ya no tenemos fuerzas para levantarnos. Sansón es una Palabra de Dios para nosotros. Nos hace ver que no llegamos a la muerte del pecado mortal de golpe, sino poco a poco. Hoy hacemos un compromiso, mañana otro, y así sucesivamente. Al final, te quedas sin fuerzas; el pecado se apodera de ti. Dios te ha abandonado».

Y la comunidad no te ha servido de nada, porque está en la misma situación.

«Después de romper la alianza con Dios, los enemigos lo ciegan. Ambos ojos. ¿Sabéis lo que dicen los rabinos? ¿Por qué los dos ojos? Uno para ver el amor de Dios y el otro para ver el amor de los hombres».

En realidad, lo que dicen es que la ceguera de Sansón fue como una medida de justicia. El pecado de Sansón empieza en sus ojos, ve, desea y satisfacer su deseo se convierte en la única meta de su vida, por eso su castigo es la ceguera.

«Si entendéis un poco las Escrituras, que no son cuentecitos, sino una palabra de Dios para mí y para ti. … Sansón somos nosotros, pecadores, ciegos. Hemos conocido la esclavitud de estar condenados a un trabajo insoportable».

Al trabajo insoportable del trípode y de las exigencias kikiles que no sirven para nada, en efecto.