domingo, 25 de octubre de 2020

El amor en la dimensión de la cruz (II)

                    "Güeno", sin necesidad de retomar las preguntas retóricas del final de la parte "I", sigamos  el rumbo hacia otro intento de comprender el verdadero sentido de esa mínima, pero importante, frase dentro del kerygmazzo.

La entrada del blog que precede a la presente pone de relieve la burda, y reiterada manipulación a la que somete el neo sendero todo lo que toca, sea una intervención de algún papa, sea el magisterio de la Iglesia católica, su catecismo, y/o cualquier "información" que caiga en sus garras.

Por eso mismo, para esta entrada la imagen será uno de los fragmentos que el kamino ha procurado ocultar a sus adeptos, a fin de sacar tajada obviando lo que no le conviene. Para no variar.

Lo cierto es que lo iremos poniendo a trozos (sin añadir, ni cortar) para contraponerlo a la noción que implementa aquello de: "el amor en la dimensión de la cruz". Dado que el referido fragmento del Papa menciona la Cruz. Leamos:

"Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar."

                            Lo anterior viene precedido de la alabanza, y reconocimiento por parte de Francisco, a la entrega de tantas personas anónimas por todo el mundo (enfermeros, médicos, trabajadores de la salud, de los supermercados y tiendas de sectores esenciales, transportes, policías etcétera...) Huelga decir que no existe en principio declaración de fe alguna de por medio para la referencia a esa personas anónimas. Pero claro, el Papa está hablando a católicos en este momento, y aquí sí debe estar presente la fe ¿No? Por ello habla de la Cruz, consciente de que el tiempo de pandemia lo está siendo de algún modo, o más bien, de muchas maneras. 


 

Y ahora, las diferencias, el 1) será el kamino, y el 2) lo que dice Francisco:

                            1) Para el kamino la cruz que ocupa un primer lugar es "tu" cruz.

La imagen proyectada desde el kerygmazzo en realidad es una invitación a la pasividad, a la detención de la voluntad, del impulso de la libertad. Y lo hace porque así incide, aún más si cabe, y siempre cabe, en que: crucifiques tu razón (ojo, la tuya) y hagas caso -siempre- de esa solemne soflama inyectada desde muy pronto en cuanto que: "quien obedece, no se equivoca".

En resumen, y por desgracia, esa necesidad del kamino de que tú no te resistas, no te defiendas, no pienses, no actúes, no busques lo justo, y no te dejes guiar por los afectos. Le conduce irremediablemente a usar la figura de la "Cruz", como una prolongación del instrumento de tortura para el que primigeniamente se inventó. De punto qué, abraces cualquier sufrimiento (cual triste "masoca") tratando de sobrellevar estoicamente (en sus katekesis saben lo que significa "Estoico", y suelen prevenirse al respecto, al menos con nosotros fue así)  todo aquello que te suponga una contrariedad, un dolor, una angustia... Y ese "abrazo" conlleve inexorable tanto tu aparente complacencia al respecto, como tu nula acción para intentar corregir la situación.

             Valga como inciso aclaratorio: La realidad es que el kamino lo que pretende es la impunidad de todas sus tropelías, pero como ejemplos te propondrá otras cosas, véase: "tu histérica mujer, tu bruto marido, tu hijo rebelde, tu jefe avaro, una enfermedad, una pérdida dolorosa -este último punto merece especial atención, sin embargo se la daremos en otra ocasión-. E insistimos, la finalidad es que puedan intentar subyugarte al trípode, y encima ni protestes, al contrario. Baste recordar que podrás declarar en el primer eskruticio como "tu cruz" a cualquiera, menos al kamino, ni a la komunidad.

 

                      2) Francisco habla de la Cruz de Jesucristo.

Las palabras de Francisco al respecto de abrazar la Cruz conllevan una actitud diametralmente opuesta, y es qué, si de amor se trata habrá que recordar aquello de: 

"Obras son amores, y no buenas razones".

Y solo basta un "instante" de abandonar el consabido egoísmo, que suele aparejar el miedo, para dejar lugar al libre albedrío ( la libertad de los que no tienen ya miedo, en este caso por la fe en Cristo) en el cual el Espíritu podrá "suscitar" lo necesario para las obras de amor al otro, que siempre son tan necesarias, como bienvenidas.


Quienes lo deseen podrán concluir algún por qué de las omisiones a la karta de la carta. Inclusive, si siguen, observarán peores cosas....

Proseguimos, pero intercalando ahora:

"Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad". 

¿Eh? ¡Hasta ahí podríamos llegar! Esos conceptos son familiares a la "Caridad y esas cositas", y se sabe,  en el kamino no se está para tales. Parafraseando a Don K: iniciator number one: 

-eso ya lo hacen los paganos- 

(de hecho el Papa se lo agradece en su discurso, pero para K es simplemente abominable) 

-eso ya lo pretende el comunismo-

(¿ Tenemos un Papa comunista, según se desprende? Quizá sea que los "zapatitos rojos" fuesen como una especie de adelanto¿? (SIC))

Sigamos:

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

Sí, la Cruz de Cristo nos dignifica, nos salva, para poder dejar atrás el miedo que naturalmente nos visita en la tribulación, y así, primero ayudarnos "cuidarnos" (no aplastarnos) y "cuidar" a otros. Sí, la fuerza de una fe liberadora que recibe esperanza, y la regala gratis (esta vez sí, gratis)

Por tanto, y sin lugar a dudas. Si se está "con los brazos clavados", atado al miedo que nos impide dejar la naturalidad de nuestra personalidad actuar de la mano de la creatividad del Espíritu, y subyugado a la falsa seguridad de "vivir" ajeno a la realidad, "resguardado" merced a la inacción absoluta, como esperando que alguna magia actúe de por medio... probablemente  cumpliremos la primera parte del nada dichoso enunciado, es decir, "viviremos" como crucificados (por aquello de atados de pies y manos), pero de amor, lo que se dice amor, nada de nada.

Ya que usan la palabra "dimensión", habrá que poner de relieve que no han inventado una nueva, es muy antiguo eso de usar el miedo para someter la voluntad de una masa. De hecho, la actual situación de salud pública está logrando que nuestros gobernantes -de todo color- ejerzan restricciones (muchas veces absurdas de todo punto, aquí esto sí, ahí lo mismo no, a esta hora te dejamos, pero no antes ni después... etc.) de algunos derechos que otrora creímos fundamentales.

Y ya que estamos, Francisco, en mi opinión -para esto, soy sepul- se da la mano con muchos de esos esfuerzos por domeñar al personal, hace poco hasta tuvo un encuentro con P. Sánchez. y unas palabras que poco menos le dieron alas para doblegar a algún "contrario". "Locualo" hace recordar aquello de:

"haced y cumplir lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen".

(De Mt 23) 

viernes, 23 de octubre de 2020

Papa Francisco: No podemos seguir cada uno por nuestra cuenta

 

Antes que nada, mi agradecimiento a Sepul y Meripe por la entrada precedente, que programé para su publicación sin contar con ellos. 

Lo cierto es que me despisté y no tenía preparado nada para el miércoles. Es que con tanto confinamiento, teletrabajo y horas y más horas en casa me ha dado por los cambios y las reformas (¿soy la única u os pasa también a los demás?). Hemos reorganizado tres habitaciones y el salón. Y una vez lanzados, hemos desmontado por completo dos de los armarios empotrados y ahora estamos diseñado sus interiores. Total, que con tanto mover muebles de un lado a otro y cambiar cosas de sitio me falta tiempo para las entradas.

El miércoles la providencial -y excelente- entrada de Meripe y Sepul salvó la situación. Y esta vez va a ser -de nuevo- una entrada fusilada del blog neocatecumenali.

Se trata de la encuesta de la reunión publicitaria del providencial año 2020. 



Para ser sincera, me ha decepcionado la encuestita de marras, muy sosa para un año tan providencial, se conoce que los jefazos ya no están para muchos trotes ni para mucha inspiración.

Algo que no puede faltar en la encuesta es una introducción tomada de algún discurso o escrito más o menos reciente del Papa. Esta vez, el discurso elegido fue pronunciado por Francisco el 27 de marzo. Es evidente que no iban a reproducirlo entero en la introducción a la chorrada, pero es una pena que censurasen precisamente todas las llamadas del Papa a la unidad.

El discurso es el siguiente (resaltado en rojo lo omitido en la reunión kika).

 

MOMENTO EXTRAORDINARIO DE ORACIÓN
EN TIEMPOS DE EPIDEMIA

PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE

FRANCISCO

Atrio de la Baslica de San Pedro
Viernes, 27 de marzo de 2020

 

«Al anochecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. [Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos].

[Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús. Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—. Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40)].

[Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38). No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados].

[La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad].

[Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos].

¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos]. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en permanecer siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos haces una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12). [Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras].

¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere].

[El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza].

[Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza].

¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios. Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7)].

 

Y estas son las dos preguntas del cuestionario de la reunioncita de inicio de curso 2020:

1.   ¿En qué consiste exactamente el combate que el Señor te presenta hoy? Di hechos concretos.

2.   ¿Qué has experimentado en las celebraciones domésticas en el tiempo de confinamiento?

 

Los hay que se empeñan en seguir remando solos.

 

miércoles, 21 de octubre de 2020

"El amor en la dimensión de la cruz" (I)

                             En primer lugar, alguien podrá extrañarse del título de la entrada, no obstante, es una expresión que todo el que haya pasado por el nefasto neo sendero del vampiro, habrá sin duda escuchado. Muchas veces, además. Es necesario un intento de explicar el contexto, porque en el enmarañado "kerygmazzo" (by Kiko) se proyecta la citada imagen del "amor en la dimensión de la cruz", sí o sí. Tal cual fuese un objetivo a realizar, una fabulosestupendimaravikikada, que, por supuesto: "no está en tus fuerzas".


                        Se sabe, de igual modo, que: "por el miedo que le tienes a la muerte, estás incapacitado para amar" (mentira sobre mentira). Que es en realidad una excusa para promover tu desasosiego interior más absoluto, la infortunada expresión que da título a la entrada no busca sino promover unas normas de comportamiento (entre los adeptos a la K-usa y tira) adecuadas a los viles fines del propio neo sistema.

                               Casi seguro ya se habrán percatado, mes amis, que la cosa va de desmontar alguna de las pistas del cirko que devora sin leones, porque despedaza no el cuerpo, sino el alma. Pero claro, este ataque al espíritu se realiza por fases, requiere sus tiempos, como tampoco busca derribar tan solo un aspecto de los captados, dado que su necesidad (sí, es el kamino quien te necesita a ti, nunca tú a él) es transformar mente, cuerpo y espíritu, al punto que pueda proveerse de todos sin dar nada a cambio. Así pues, desengáñate del: "todo gratis" prometido una y otra vez, olvídate. No hay precio más caro que el que se cobra la bestia llamada kamino, a cambio de absolutamente nada.

                          Un inciso, duele observar por el blog últimamente una especie de concurso de: "a ver quien es más cristiano", o cosas así, llegando incluso a usar términos peyorativos para referirse a los que no son otra cosa que víctimas de un sistema que solo produce damnificados.

Primero: Si usamos una lógica razonable (sí, existe su contraria) llegaremos a la conclusión de que la frase de marras, lo del "amor en la...", contradice el sentido del Santo Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo. Pues si Dios hubiese estimado oportuno que nosotros "viviéramos" crucificados, no se habría puesto Él en nuestro lugar. Antes bien, Él lo hizo para nuestra justificación, nuestra salvación, que pasa por nuestra dignidad de hijos, y debemos proteger dicha dignidad, no de cualquier modo, pero sí a cualquier precio. Porque en realidad hasta la última gota de la Preciosísima Sangre es lo que "valemos" sus hijos, y no, no se puede pagar... 

“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”, Jn 15,13.

 
Entonces nos vamos al segundo punto. La primera pregunta: ¿Por qué y para qué se introduce el  nada dichoso enunciado en el kerygmazzo?  
 
La respuesta, por desgracia, requiere ver la real intención del vampírico neo kamino.
 
Así pues, veamos:
 
El iniciador número uno tiene patrones de comportamiento claramente narcisistas, no hay por qué deducir que su intención primera fuese montar una secta, y aprovecharse así de los demás sin sentir la más mínima conmoción por la desgracia ajena, pero claro, si siembras patatas, recoges patatas... Es decir, que con esos mimbres (narcisistas) difícilmente podrían haber salido otros canastos. Y lo peor del caso es que dentro del neo iter, se auto reproduce, "ad infinitum", el modelo tóxico, las relaciones pervertidas, de forma "natural" (automática) porque la mentira campa a sus anchas, protegida por el arkano, la doblez se practica desmedida, y el amor, simplemente brilla por su ausencia.

Puesta la pica en Flandes, sigamos viendo, con más preguntas, claro: ¿Qué realiza, en primera instancia, un manipulador/abusador?  
 
La seducción. 
 
Para ello necesita conocer a la  "presa", y para cuando llegue la "toma de contacto" lo hará presentándose como necesario, atractivo en el sentido de, presuntamente, cubrir las carencias / necesidades de la víctima "elegida" (lo puse entre comillas porque elegidos, al fondo sí, entrar en el neo, forma parte de una elección, o más bien, selección). Ergo, merced a la mentira, la primera proyección será muy dulce. Tanto es así, que los primeros compases de las katekesis, y la conformación de la komunidad, serán denominados por el propio kamino como "LUNA DE MIEL". No, no tiene prisa la bestia, ya llegará la hiel, pero no al principio, cualquiera saldría corriendo a toda mecha, por ejemplo, ante un eskruticinido tipo "los segundos", si este se diera nada más empezar el desgraciado kamino.
 
Un psicópata no lleva un cartel en la frente "soy un amoral", al contrario, sabe bien la imagen que ha de proyectar para ser aceptado. Un tipo que acabará dando malos tratos a su cónyuge, no  comienza la relación de esa forma, qué va. Todo lo contrario, todo será miel sobre hojuelas, grandes promesas (que jamás se cumplirán), imágenes idílicas de felicidad sobre felicidad... En fin, por increíble que parezca, ya se las apañará para que toda esa maraña te la creas. No en vano, si no te la crees, el descarte será fulminante.
 
Ten en cuenta que a lo largo y ancho de la existencia de un narcisista las cunetas de sus malos caminos estarán plagadas de "gente tirada", descartada. Es por ello que desde el principio, dentro de la komu escucharás, por ejemplo: "el que quiera irse, que se vaya, que otro ocupe su lugar". No sin olvidar dejar claro (para TODOS) que el que se vaya, lo hará por engaño del demoño, y con alguna que otra condena -por adelantado- "ay de aquél que pone la mano en el arado, y mira para atrás" (el inigualable filón de la Escritura será utilizado cada vez más, de hecho, tu inmersión en la preparación continuada de "escrutar" la Biblia, con la debida deriva impuesta, logrará el infame propósito de que todo parezca indicarte que fuera de los muros del neo sendero solo hay llanto y rechinar de dientes). No olvides que una herramienta eficaz de maltrato es dañar la imagen pública de la víctima. Por tanto, no es casual que, para el kamino, los que se van sean "recompensados" con el ninguneo, el desprecio del ningún aprecio, y la falsa plegaria que solamente entiende su "curación", si vuelven a la komu... pero ojo, estos "frutos" no provienen  de los captados, por más que los adopten, sino del neo sistema. Forman parte, los "frutos", de las herramientas que operan las dos palancas más poderosas, el miedo, y la culpa.  


                              Dicho todo lo anterior, debería empezar a cobrar sentido (lo digo para ti que lees esto) esa rimbombante frasecita que da título a la entrada, porque es muy importante, primeramente, que tu auto estima se destruya, y más aún, que esa situación de indefensión te sea vendida como un "signo" de conversión. Así, no solo tu confusión se ahondará más, sino que salir de ella terminará dándote un miedo espantoso. Ten en cuenta que en el caso del kamino, la manipulación, el abuso, los malos tratos, no los vas a sufrir al modo en que suele ser habitual en una relación tóxica, es decir, en el tú a tú, sino en diferido. 
 
                            El peligro cierto de esa diferencia es que es más difícil instalar el andamiaje narcisista, pero te pillará tan alejado el epicentro de tus males, que lo más probable es que acabes reproduciendo el modelo bajo el que vives subyugado. Por eso la fotocopiadora industrial, el negociete de unos pocos que viven del cuentito, acaba dando como resultado ese "volar de sillas en una konvivencia". Circunstancia que previamente te habrán vendido como otro "signo" (Kágate Kid II) de conversión. 
 
...Y aquí, para terminar esta primera entrada sobre la frasecita es donde hacemos una serie de  incómodas preguntas:

¿Volar sillas buscando cabezas ajenas? ¿Aprovechar el atril, y alguna lectura para escupir indirectas? ¿Sufrir el estrés de no saber exactamente dónde acudir cuando coincidan en el tiempo, un acontecimiento familiar y otro de la komu? ¿Terminar toda relación ajena a la komu, dejando de lado a las personas? Y muchas otras maneras de malvivir:
 
  ¿Forman parte del amor en la dimensión de la Cruz?

"To be continued"

Meripe y sepul.

lunes, 19 de octubre de 2020

Reunión telemática de kikotistas

 

En Puerto Rico, los responsables de nación, españoles ellos, han dispuesto que este año la reunión de inicio de curso sea telemática. En otras palabras, no hay tal reunión, lo que hay es visionado -para quien quiera o pueda- vía informática.

 


En pleno siglo XXI, es un avance que asuman que para escuchar un tostón en el que no existe el turno de réplica ni espacio para preguntas no hay ninguna necesidad de hacer desplazarse a la audiencia muda, sino que es suficiente grabar el rollo y ponerlo a disposición de quien quiera -hay gente pa’to- escucharlo.

Yo lo he intentado. Escucharlo, digo.

Arranca sin presentaciones de ningún tipo, dando por hecho que los mendas colocaditos de exposición son de todos conocidos. Estos son los actores invitados, ella está incómoda, es que la silla no es de metacrilato.

Lo primero que comenta el ponente es lo que se comenta siempre en tal tipo de reunión: las inmensas dificultades que han tenido que sortear para poder darse una vueltecita por España con el fin de escuchar -recibir en jerga neokat- las noticia -la palabra- del trío del equipo internacional, y como diosito ha estado al quite para resolverlo todo y que pudieran ir, estar, escuchar -recibir- y volver para transmitir a otros. Todo un prodigio, como siempre.

El año es tan providencial que además tuvieron el aliciente de la visita de la policía, cuenta de el atril, Julio..

 

Los actores, ella incómoda en una silla que no es de metacrilato

Lo siguiente es asegurar que el señor -¿qué señor?- tiene preparadas muchas cosas para este curso. Dado que nadie puede pretender saber lo que piensa Dios, debe referirse al que firma pero no pinta.

Y no podía faltar la cantinela de que el tostón de este año está adaptado a la situación de pandemia, ya que no tendría sentido ignorar lo que sucede en el mundo real. Pero añade que es una situación que Dios permite. ¡Nos ha fastidiado! También permite el pecado y el mal y la condenación, pero eso no significa que los mande Dios, significa que la libertad es algo muy serio. Pero como en el CNC no comprenden el concepto de libertad, que combaten con saña, su interpretación es que la pandemia permitidísima por Dios ha venido para favorecer muchas cosas que solo ellos -los muy kikos- disciernen y solo ellos aprovechan.

Pero son tan mágicas y esotéricas todas esas cosas que no podrían haberse manifestado sin la pandemia, que las deja para más adelante, para cuando el cerebro de los oyentes esté más amodorrado. De momento toca un canto y, cosa nada sorprendente, lo que el kikotista resalta de este es que lo importante es aprender a obedecer y hacer lo que nos diga él. ¿Quién? El que manda en el Camino, obvio.

Tras el canturreo tendría que venir una lectura -una proclamación de una palabra, en la jerga de los neohermanos-, pero ya se sabe que no hay lectura que valga sin rollo previo. Así que el kikotista aprovecha lo que tendría que ser una breve monición para insistir en la idea de que la pandemia es un aviso de Dios a nivel mundial que ha venido porque a Dios le ha petado hacer entrar al mundo entero en la precariedad. Sostiene el kikotista que, por si alguien no hubiese caído en el detalle de que todos morimos, antes o después, la pandemia era necesaria para que captáramos era realidad existencial que marca muestra vida terrena.

A continuación decide que tiene que leer fragmentos de una carta de la Congregación del Culto porque es lo que se hizo en la reunión con Kiko. ¿Pero no se trataba de proclamar una palabra? Ya llegará, primero hay que marear al personal con una monición extralarga y para nada relacionada con la lectura de la Biblia.

Todos más pendientes del móvil de ella que del atril

El caso es que la carta que presuntamente se cita en la reunión de kikotización dice literalmente: «tan pronto como las circunstancias lo permitan, es necesario y urgente volver a la normalidad de la vida cristiana, que tiene como casa el edificio de la iglesia, y la celebración de la liturgia, particularmente de la Eucaristía». Bueno, pues las instrucciones recibidas de Kiko son convertir dicha carta en un alegato para que la gente regrese a la comunidad, dejando claro que es la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, no el Dicasterio para los Laicos -donde no están reconocidos como movimiento, asociación ni organización-, sino nada menos que la Congregación del Culto quien se preocuparía de animar a los neohermanos a retomar la rutina comunitaria tan pronto como las circunstancias lo permitan.

Pero, a ver: ¿No dicen ellos que ha sido el mismo Dios quien ha liado la que se ha liado solo para hacerles recapacitar sobre su precariedad? ¿Y pretenden volver a las mismas andadas de siempre en cuanto se pueda? ¿Cómo si no hubiese sucedido nada? ¿Cómo si no hubiese sido Dios quien les ha obligado a dejar de hacer lo que hacían?

No se enteran de nada.

Luego hacen una laaarga lectura de la carta de San Pablo a los corintios. Y tras la misma, vienen lecciones de kikismo como las siguientes: «Dios ha inventado el miedo», «Dios ha creado el miedo», si tú no niegas la resurrección, «¿por qué no te quieres infectar?», «Dios ha hecho con esta pandemia salir, un poco más visible, cuanta resurrección tengo yo dentro», «la pandemia ha sido como una radiografía para que podáis ver todos cuánta resurrección tienes: ¿tienes miedo de ir a la comunidad? ¿tienes miedo de la muerte? Entonces eres uno de estos que dice “No hay resurrección”».

Y alcanzado ese punto de juicio inmisericorde contra el otro, el kikotista se lanza -siguiendo lo recibido de Kiko, se supone- y hace saber que de la misma forma que si no vas a la comunidad es porque niegas la resurrección, eso implica que tu fe es vana, es una fe sentimental -lo que en el kikismo es una horripilación- y no sirve de nada. Y además, significa que sigues en tus pecados y por eso tu esposa es tu enemigo y tus hijos y tus padres y los neohermanos y el mundo entero.

En este punto el kikotista da una vuelta de tuerca para emplear uno de los mantras favoritos del kikismo: y es que tal vez ya te hayas dado cuenta de que lo que te sucede es que no puedes liberarte de ese pecado que sigues llevando dentro. En suma, que en realidad es indistinto si vas o dejas de ir a la comunidad, porque no puedes liberarte de tu pecado.

¿Y para eso tanto rollo y tanto insistir en que si no vas es que no tienes fe verdadera?

Entonces se da una vuelta más y llega la receta de que no pasa nada, no importa cómo seas tú, porque Jesús cargó con tu pecado y murió por ti.

Lo importante, para convencerte de que tienes que ir a la comunidad sí o sí es que «si huyes de la muerte, huyes de Jesucristo, porque Jesucristo ha entrado en la muerte». Que la frase sea un disparate es lo de menos, a estas alturas de la película ya nadie razona lo que escucha.

Como el disparate de que los que han muerto por la pandemia ha sido porque estaba escrito desde que nacieron que habrían de morir así. En suma, que según el kikismo nuestra vida y nuestra muerte está predeterminada, así que de nada te va a servir no ir a la comunidad: si Dios ha dispuesto desde tu nacimiento que te mueras de covid, apañado estás. Aberrante, pero ellos son así.

Otra burrada: «estamos contentísimos de ver morir a los hermanos, los que hemos visto morir».

Y no he seguido, que ya era muy indigesto.