miércoles, 25 de febrero de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXIX)

 


Acababa la precedente entrega del paso intermedio del Padre nuestro con una frase que denuncia al CN, que pretende arrogar a sus no-miembros la exclusividad de una unidad al margen de la Iglesia, oxímoron espeluznante donde los haya.

Pues insiste en lo mismo: no en que ellos se unan a la Iglesia, sino en quitar feligreses a la Iglesia para llenar las mermadas filas de la no-asociación sin miembros.

¡Esta es la "pastoral" revelada por Jesucristo! Por eso nosotros insistimos siempre en la necesidad de pasar hoy a una pastoral de evangelización basada en estos signos de la fe, que llaman a los hombres a la fe: el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. ¿Cómo es posible que la gente conozca a Jesucristo y se convierta si no ve en la parroquia comunidades de hermanos que se aman como Jesucristo nos ha amado y que son perfectamente uno como el Padre y el Hijo son Uno?

¿Cómo podría ser que alguien vea a quienes se esconden tras puertas cerradas para morderse y despedazarse entre ellos con la excusa vil de “ponerse en la verdad”? ¿No se esconden precisamente para que no se vean sus obras que nada tienen que ver con el amor y unidad?

Nos dice Jesús: "Amaos como Yo os he amado, en la dimensión de la cruz, dejándome crucificar por vosotros, dejándome matar por vuestros pecados, amándoos cuando erais malvados; en este amor, en esta forma de amor, sabrán todos que sois discípulos míos".

La expresión dimensión de la cruz NO EXISTE en la Biblia, por lo que es inútil buscar la presunta cita, es falsa… o quizá la biblia kikil no sea la de los católicos.

 Como en el mundo todos tienen miedo a la muerte y quieren defender su propia vida, nadie en el mundo ama así; en el mundo nadie ama al otro cuando es malo, cuando es enemigo, nadie se deja matar por los pecados de la mujer o del marido, sin resistirse al mal, nadie se deja robar la vida por el otro; por tanto, si nosotros amamos así, como Cristo nos ha amado, y somos perfectamente una sola cosa con Él, inmediatamente todos sabrán que somos discípulos de Cristo y creerán que Dios ha enviado a su Hijo al mundo.

Así es la antropología kikil: todos son malísimos porque no lo pueden evitar, solo la kikotina puede hacerte cambiar alguna vez que aún no ha llegado. Y puede que sea por eso por lo que se ocultan porque hoy quien se vea sabe inmediatamente que no son discípulos más que de Kiko.

Por eso siempre les decimos a los párrocos: "¿Queréis hacer una pastoral seria de evangelización? Abrid en vuestra parroquia un camino de iniciación cristiana a la fe adulta, un camino en el que la gente de la parroquia, redescubriendo en una pequeña comunidad las riquezas del bautismo, pueda crecer y madurar en la fe hasta llegar a la estatura de la fe adulta, capaz de hacer visibles en el mundo los signos que llaman a la fe a los alejados: el amor en la dimensión de la cruz y la perfecta unidad. ¡Si hacéis eso, veréis cómo los alejados vendrán a centenares a pediros la fe!"

¿Dónde podrían ser vistos por los alejados los que se ocultan y no quieren juntarse con los feligreses? Ya sé, no se les ve en las parroquias, donde antes prefieren la muerte de un Papa que juntarse con religiosos de domingo, lo que hacen es “adornar” sus casas con espantos kikianos y juntarse en danzas sosas en las plazas, pero si a alguien captan con tales teatrillos, lo que hacen es sumergirlo en su no-asociación de no-miembros, nunca lo encaminan a ser parte de una parroquia.

En las parroquias en las que está el Camino Neocatecumenal hay un útero de gestación a la fe adulta, un instrumento serio para llevar a la gente a la madurez de la fe, un catecumenado postbautismal de iniciación cristiana, un camino de conversión y de crecimiento en la fe, que ayuda a la parroquia a transformarse en una comunidad de comunidades que dan al mundo los signos de la fe, el amor y la unidad, de modo que la Iglesia local pueda resplandecer como sacramento de salvación para el mundo, conforme a lo que ha reafirmado la renovación del Concilio Vaticano II.

En conclusión, el objetivo no es llevar alejados a la parroquia, sino fagocitar esta.

Párrocos, no escuchéis los cantos de sirena, estos no saben hacer cristianos, sino kikianos que, por suerte, ya no engañan ni atraen a casi nadie.

Algunos todavía nos dicen: "Vosotros sois un particular, pero la comunidad es la parroquia". ¡Esto, dicho así, en esta disyuntiva, es falso! Nosotros decimos que hoy más que nunca, precisamente para que la parroquia aparezca visiblemente frente al mundo como comunidad cristiana y no como una masa anónima de personas que ni siquiera se conocen, es urgente que se transforme en una comunidad de comunidades. En esta visión pastoral, las comunidades neocatecumenales no son "grupos particulares" al lado o al margen de la parroquia, sino comunidades de la parroquia articulada como comunidad de comunidades.

Primero, es falso que en la inexistente comunidad de comunidades, porque no se pierda de vista que la parroquia es otra cosa, todos se conozcan, quizá de vista sí, pero son grupos cerrados y muchas veces enfrentados. Segundo, lo que la Iglesia necesita son buenos pastores, no kikadas que sesenta años después no han dado ningún fruto bueno. Tercero, Kiko no tiene visión pastoral, su entelequia es dominar la Iglesia desde las parroquias trasformadas por la kikotización.

No sé si habéis leído el Informe provisional sobre el fenómeno de las sectas hecho por los Secretariados de la Santa Sede para la unidad de los cristianos, para los no cristianos, para los no creyentes, y por el Pontificio Consejo para la cultura.

A continuación Kiko lee un párrafo, pero no tomado de ese informe al que alude, sino de L'Osservatore Romano del 7 mayo 1986, de modo que el párrafo carece de contexto. Lo interesante es que es un informe sobre sectas… y que cuadra a la perfección con la praxis real del CNC. Me comprometo a publicar una entrada sobre ese informe para que el que quiera compruebe que todo cuanto se dice sobre las sectas aplica al Camino.

Sigue el rollo de Kiko:

¿Cómo va a poder ver la gente que amo a otro si ni siquiera le conozco? En cambio, amando a los hermanos de la pequeña comunidad muestro al mundo que amo a todos, porque en cada comunidad hay siempre la neurótica, el pesado, el cabezota, etc., ¿verdad? El Señor hace que cada comunidad sea como una especie de muestra de la sociedad, para que puedas mostrar que eres un hombre nuevo que ama a los demás tal como son, que ama como Cristo nos ha amado.

¿Cómo va a poder verlo la gente si solo “amo” tras las puertas cerradas de la comunidad? Lo que ve es que los neokikos se tienen por una casta superior, que no se junta con los demás por no mancharse.

Una vez, hablando de esto con el Papa, nos preguntó: "¿dónde celebráis la Eucaristía?" Le dijimos: "En la parroquia". "¿Y dónde hacéis las catequesis?" "En la parroquia". "¿Y dónde trabajáis?" "En la parroquia". "Entonces -dijo el Papa- no entiendo por qué dicen algunos que no estáis insertados en la parroquia".

Es decir, le mintieron al Papa y se quedaron tan frescos. Demos aquí las respuestas sinceras: "¿dónde celebráis la Eucaristía?" Le dijimos: "Usamos una sala de usos múltiples de la parroquia a la que no dejamos acceder a nadie que no sea de la comunidad. Es que no nos gustan los altares, preferimos una buena mesa en la que una vez quitados los manteles blancos, se ponen las chistorras y las birras del ágape". "¿Y dónde hacéis las catequesis?" "Monopolizamos una sala de la parroquia, para que parezca que somos eclesiales". "¿Y dónde trabajáis?" "Siempre usando los medios de la parroquia, pero al margen de esta, sin juntarnos ni mezclarnos con los religiosos de misa de 12. Antes se muera el Papa que sumarnos a la parroquia".

 

lunes, 23 de febrero de 2026

Cuarenta y seis años no son nada

 

Visita a unos pagakikadas

Una persona me ha facilitado algunos enlaces a noticias que reflejan ciertos procedimientos usuales en el Camino Neocatecumenal.

 Una de las noticias en el siguiente enlace. Aparentemente solo se trata de un reportaje fotográfico de autobombo de un grupo de presbikikos. Pero tiene algunos detalles que no deben pasarse por alto.

Primero. El sometimiento de todo presbikiko bien amaestrado a su señor, sometimiento que describe a la perfección la imagen del padre Moisés recibiendo la bendición kikil como preparación magikika ante la vuelta al hogar. 

Bendíceme, señor mío

Segundo. La invitación disfrutada por todos esos señores presbis y diáconos se la tienen que agradecer a quienes se rascaron el bolsillo para hacerla posible. A estos eventos es adonde va a parar el dinero de las bolsas.

Recuerdo de la última cena en un restaurante caro

Tercero. Cuando escriben misioneros por el mundo, es obvio que quieren decir kikistas por el mundo. Su cometido, por desgracia, es extender y mantener el kikismo, no dar a conocer el Evangelio.

Mosaico de "la madonna" que "adorna" el RM de Roma

 Cuarto. Ninguno de los presbikikos invitados a darse una vuelta por Italia tiene una palabra para su obispo, sino que únicamente consideran sus padres en la fe a sus kikotistas (no en vano interfieren en los RM y son, previo escruticidio, los que disponen quién está suficientemente amaestrado para ser ordenado y quién no). Me planteo si los kikos se posternarán o persignarán al pasar ante el mosaico de su "madonna", lo mismo que hacen ante su tumba. 

Quinto. Toto (Antonio) y Rita Piccolo son el arquetipo de matrimonio responsable de nación. Echadles una mirada.

 Él barrigón, con barba y chupa de cuero; ella con rostro cansado, abatido, pañuelo al cuello y también vestida de oscuro, como reflejo de la oscuridad que ambos llevan dentro.

Sexto. Y eso que en 2024 llevaban nada menos que cuarenta y seis años viviendo del kuento kiko. Se dice pronto. Cuarenta y seis años chupando del esfuerzo de otros sin dar a cambio más que consignas kikiles.

Lo peor es que no se trata de un caso aislado, sino que los chupópteros de bienes ajenos son lo normal en la jerarquía del Camino. La persona que me ha enviado esto menciona la situación de un familiar suyo:

«Mi pariente está destruyendo sus relaciones familiares y sus finanzas, ya que es demasiado oneroso mantener económicamente a treinta personas y sus hijos de por vida en la comunidad de origen, especialmente cuando Kiko Argüello los envía con niños pequeños a lugares peligrosos como Ucrania, Siberia, China, Papúa Nueva Guinea, África, etc. Kiko Argüello ha llegado a un acuerdo con todos los obispos para que no tengan que financiar ni apoyar a las familias misioneras ni a las personas solteras enviadas a difundir el Camino Neocatecumenal».

Lo que sucede es que ningún obispado del mundo quiere responsabilizarse de menores de edad (legalmente no pueden ser enviados) arrastrados por sus padres a zonas de misión. La misión siempre debe ser llevada a cabo por adultos con un firme bagaje teológico, cultural y humano. Kiko usa a los neocatecumenales como carne de cañón para expandir su monstruo y nada le importa el daño que puedan sufrir las familias y, en particular, los niños. Ni le preocupa que vayan desabastecidos de todo y sin mejores recursos que los que pueda proporcionarles la exprimida comunidad de origen. ¡Qué le va a importar si él no padece carestía alguna!

Y la Iglesia mira para otro lado y lo consiente.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

El que persevere EN LA VERDAD, será salvo

  



La consigna de este año en el anuncio publicitario de Cuaresma ha sido clarísima y nada novedosa, a saber, que todo el que deja la comunidad es porque ha sido engañado por el maligno. El abandonador puede pensar que no ha sido por eso, sino porque está harto de tomaduras de pelo, de bolsas, de injusticias, de desplantes y desprecios, pero si le parece eso es, precisamente, porque el demonio le ha engañado. Y sin la comunidad, todos caen en las garras de ese que engaña a los que se van.

En resumen, receta típica de secta: en el mundo reina el maligno y todos son hijos suyos menos los últimos y los peores, a quienes el consumo habitual de kikotina les preserva.

Traducción, va a ser que ni con el matrikikonio, imitación cutre del rito judío de la ketubá (y dudo mucho que los amados hermanos hebreos aprecien que se trivialicen sus tradiciones), evitan que muchos se liberen y no vuelvan más.

Lo cuenta a continuación un colaborador del blog:

 

Hace tres años me fui de la comunidad.

No fue un berrinche ni una pelea. Fue asfixia. Yo estaba viviendo con un clima interior de muerte: una angustia existencial constante, como si la fe se me hubiera convertido en una habitación sin ventanas. Me di cuenta de que, si seguía así, iba a perder algo esencial: la honestidad conmigo mismo y la paz. Así que me fui. No “contra” nadie. Me fui por supervivencia espiritual.

Después de salir, empezó otro capítulo.

No me quedé en la rabia ni en el chisme. Me puse a estudiar con seriedad, como quien se sienta a reconstruir su casa desde los cimientos: Biblia con método, teología digna, teología sistemática, y derecho canónico. Esos estudios no me hicieron menos creyente; me hicieron más libre. Me devolvieron lenguaje para nombrar lo que viví, y me dieron herramientas para distinguir entre Cristo y una estructura concreta, entre fe y miedo, entre conciencia y control.

En este tiempo mi esposa siguió en la comunidad. Eso ha sido muy difícil, dos mundos y dos visiones, no es fácil.

Hoy, 20 se febrero 2026, fui al anuncio de Cuaresma del Camino Neocatecumenal con mi esposa .

Fui por una razón simple: quería escuchar de primera mano cómo estaban contando el encuentro con el Papa León XIV. Yo ya había oído versiones, ya estaba enterado de cómo lo estaban “tratando” y reinterpretando, pero quería comprobar si era verdad. Entré sin ansiedad. Entré con paz. Entré con una conciencia adulta: no a la defensiva, pero tampoco ingenua.

Y me encontré con lo mismo.

No necesariamente las mismas palabras, pero sí el mismo mecanismo: el miedo como hilo conductor. Por un lado, la macarrónica "homilía" de la catequista italiana quien salió con la idea de que si escuchas “cosas raras” y te dejas engañar, el demonio te saca y “mañana no estarás aquí”; la duda presentada como peligro espiritual. Por otro lado, el Anuncio del presbikico instalando la infraestructura: obediencia a catequistas y a líneas, no defenderse, permanecer en el ritmo comunitario —Palabra, Eucaristía, convivencia, comunidad— como si eso fuera la garantía principal de estar bien.

Lo noté con claridad, pero ya no me hundió.

Porque hoy yo no entré con el miedo de antes. Entré con herramientas, con fe depurada, y con una certeza que estos tres años me han ido confirmando: yo no me fui de Cristo. Me fui de un modo de vivir la fe que me estaba quebrando por dentro.

Cuando terminó, salí en paz.

No con superioridad, no con ganas de pelear. Con paz y con una convicción serena: irme hace tres años fue lo más honesto que pude hacer. Y estar hoy ahí, escuchar, verificar, y poder irme sin que el miedo me gobierne… también es parte de mi sanación.

La Paz,

R.

«El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo» (Romanos 14,17).