viernes, 13 de febrero de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXVII)

 


Inevitablemente, tras la proclamación del Evangelio, que ellos dicen Palabra para fingir que lo mismo da AT que NT, Kiko emite un discurso cargado de sofismas que camufla bajo el falso título de catequesis.

Hemos escuchado que Jesús, después de expulsar a los vendedores del templo y de haber volcado las mesas de los cambistas, enseñaba diciendo: "¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las gentes?". Jesús cita la profecía de Isaías que anuncia los tiempos del Mesías en los que no solo el pueblo de Israel, sino también los gentiles participarán en la salvación (Is 56,6-7).

Hago notar que tanto Isaías como Jesús se refieren a un templo en sentido literal, al edificio dedicado al culto a Dios. Si el templo fuese otra cosa, carecería de sentido la expulsión de vendedores con sus animales y de cambistas con sus monedas del espacio físico del edificio del templo.

Esto no es baladí, porque a continuación, Kiko el prestidigitador finge que Jesús siempre se ha referido a otra cosa:

¡Esta es la obra maravillosa que, en la plenitud de los tiempos, Dios ha realizado para todos los hombres en su Hijo, Jesucristo! El cuerpo de Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, es el verdadero y definitivo templo de Dios, la casa de oración para todos los pueblos, el lugar donde todos los hombres tienen la posibilidad de adorar al Padre en espíritu y en verdad. Como dice S. Pablo, "en Cristo reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente" (cf Col 2,9).

Es decir, el templo de Jerusalén estaba de más y Jesús, que lo sabía, podría haber dejado tranquilos a los que allí hacían negocios. Es más, ¿qué necesidad tenía Jesús de ir al templo donde no se le había perdido nada?

A continuación hay una vuelta de tuerca más. Una vez que, sin sustento lógico, quita su validez al templo literal para disponer que el único templo es Cristo, traslada este a… ¡los paganos! NO A LOS CRISTIANOS, NO A LOS BAUTIZADOS EN CRISTO, a los gentiles sin más, pues da a entender que no hace falta conversión ni bautismo para adquirir tal condición templaria.

Y en Jesucristo, todos nosotros, gentiles, hemos sido 11amados gratuitamente por Dios a ser templo del Espíritu Santo.

También nosotros gentiles, que no pertenecemos al pueblo hebreo, hemos sido llamados por el Señor a formar parte de su pueblo, del pueblo de Dios, del pueblo de su alabanza; hemos sido llamados por el Señor a ser su templo. Por eso Jesucristo resucitado envía a los apóstoles a anunciar esta Buena Noticia a todas las gentes, a los hombres de todas las naciones.

En los Hechos de los Apóstoles vemos cómo Pablo, Bernabé, Silas, etc., evangelizan por todo el Mediterráneo y fundan comunidades formadas por cristianos que provienen de la gentilidad. Nosotros normalmente en vez de "gentil" decimos "pagano".

Y una vez establecida la tesis, sin consistencia lógica porque el tipo no sabe teología, se dedica a marear a la audiencia con añadidos psudoculturales que rompen el hilo del rollo. Esto es una estrategia para que el oyente no mantenga la concentración crítica y así colarle consignas que, de otro modo, rechazaría.

La palabra "pagano" viene del latín "pagus", que significa "aldea, pueblo"; eran llamados "paganos" los habitantes de las aldeas, de los pueblos, es decir, los campesinos. En la Iglesia primitiva los gentiles no cristianos eran llamados paganos porque, como sabéis, el cristianismo se difundió primero en las ciudades, y los habitantes de las aldeas, los paganos, se convirtieron al cristianismo después de los de las ciudades.

No es que los paganos fuesen ateos; muy por el contrario: los paganos eran gente muy religiosa. Los campesinos siempre han sido muy religiosos; al estar más en contacto con la naturaleza, viven más la religiosidad natural, la religión natural. Como sabéis, la palabra "religión" viene de "religar" o sea, del "religarse" a Dios, del tratar de establecer una relación con Dios. El religioso natural va al templo para ponerse en relación con Dios.

Atención aquí. Al principio Kiko dispone, en contradicción al Evangelio proclamado, que el templo literal no sirve, que el templo verdadero está en cada uno de ellos porque sí. Y ahora introduce la noción de que ir al templo es cosa de paganos, porque no es que los paganos sean ateos, es que son unos religiosos naturales como la copa de un pino.

Por tanto, los verdaderos hijos de Dios son los que pasan del templo y de la parroquia y de la Iglesia, donde todos son unos clericalistas.

Hoy vivimos una crisis de la religión, un proceso de secularización y de ateísmo. El Papa Juan Pablo II dice que en cierto sentido la secularización y el ateísmo constituyen un reto muy positivo para la Iglesia: nos impulsan y nos estimulan a vivir el cristianismo de modo más radical, sin mezclas de religiosidad pagana.

¿Veis? La religiosidad pagana es la de los templos, es decir, la de los parroquianos de misa de 12; el cristianismo sano, que dice Kiko que lo dice un Papa, es otra cosa y es tan radical que prefiere los catecumeniums a puerta cerrada para evitar mezclarse con los parroquianos. (Y quiera diosito que se muera quien intente mezclarlos con ellos).

Como os hemos explicado tantas veces, el cristianismo es la superación de la separación que hace la religión natural entre lo sagrado y lo profano, y que lleva al religioso natural a vivir un divorcio entre religión y vida: lo sagrado es el templo, el lugar en el que está Dios, el lugar al que va el hombre cuando necesita ponerse en contacto con Dios para pedirle algo a cambio de algún sacrificio; fuera del templo está lo profano, donde el hombre lleva adelante sus negocios, sus actividades, su vida, siguiendo sus proyectos y deseos.

Es curioso que eso es exactamente lo que sucede en la no-asociación CNC: sus no-expulsables no-miembros van a los pasos y a las cosas de la comunidad en busca de diosito, y fuera de la comunidad está lo profano, donde el cónyuge es el enemigo, los hijos son una carga insoportable, donde mienten y engañan y se buscan a sí mismos, sus proyectos y sus deseos.

¿Será que el Camino no sirve para nada?

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Frases K (IV)

 


 

Otra andanada de dichos de Kiko.

Sobre su relación con el dinero, porque es fácil ser generoso cuando el parné lo ponen otros:

«Yo voy a Misa, en Roma, a las 8 de la mañana, a la iglesia que está al lado de mi casa; voy todos los días. Y hay un pobre, que duerme en la calle, que lleva su carrito y que viene a Misa conmigo. Yo cuando salgo le doy siempre cincuenta euros; es lo mínimo que doy a un pobre, cincuenta euros, menos nunca he dado» (Publicidad Pascua 2017).

 

El punto está en que no falte nunca el dinero de los demás. Hay que ingeniárselas para conseguir cuanto más mejor, aunque sea con la pretensión de que el desprendimiento es voluntad de diosito y requisito indispensable para la salvación:

«Tendremos una reunión con las viudas para organizar el orden de las viudas. Ya os diremos a qué se dedican las viudas dentro de la comunidad; cuál es su misión: muy importante. Una de sus misiones fundamentales es poner sus bienes al servicio de la evangelización» (Mamotreto 4).

«Si no os probáis con el dinero, aquí no se sigue; porque no se puede seguir a Dios y al dinero, pero como hay muchos curas que están muy apegados al dinero y quizás nunca se han probado con los bienes, esto les escandaliza» (Inicio curso 2011-12).

 

Es que los curas son muy clericalistas y se empeñan en aferrarse a la Tradición de la Iglesia, sin aceptar que los sacramentos, en particular el Bautismo, no son válidos por sí mismos, sino solo en función del kikismo:

«La Iglesia primitiva daba el Bautismo en ocasiones al principio en lugar de al final, dependía de las circunstancias. Y sabéis que este Bautismo si no estaba acompañado de todo el contexto de la catequesis no tenía valor. Por ejemplo, sabemos que había gente que enfermaba, hasta casi morir, y entonces antes de terminar la catequesis le tenían que administrar el Bautismo, le daban el Bautismo entero. Pero si después se curaba, la Iglesia este Bautismo no lo aceptaba» (Mamotreto 3).

 

No como los curas de hoy, que no entienden nada porque sus intereses están en otra parte:

«Los curas están deseando que lleguen las 8 de la tarde para terminar la Misa, quitarse la sotana, ponerse una camisa blanca y marcharse a beber cerveza todos juntos» (Inicio curso 2017-18).

 

Por eso, cuando alguna vez entra un verdadero catecúmeno, es decir, un no bautizado en el CNC, hay que arrancarlo de las manos de los curas, no sea que éstos bebedores de cerveza lo arrastren a la Iglesia, no lo permita diosito:

«Hay ciudades como por ejemplo París que tienen muchos catecúmenos. El problema ¿cuál es? Pues que muchos catecúmenos han conocido el Camino. Y en ese caso no es necesario mandarlos al catecumenado que hacen en la diócesis, porque a veces ese catecumenado está en manos de un cura que le dice lo contrario de lo que le dice el Camino» (Inicio curso 2017-18).

 

Surge entonces la pregunta, ¿qué es lo que dice y pretende el Camino?:

«El camino neocatecumenal no es para ser mejores, sino para ser peores» (Mamotreto 3).

«Nadie está diciendo que en la comunidad se tiene que dar el amor. Sucederá todo lo contrario. Aquí se está intentando denunciar a la persona. Denunciarla significa denunciar su realidad de hombre pecador» (Mamotreto 3).

«A lo mejor no te mereces la gracia, porque todo depende de Dios. La conversión viene de Dios y a lo mejor el Señor no te da su gracia porque cuando te llamó a la conversión no quisiste. ¿Y ahora? ¡No sabemos, es un misterio muy grande!» (Kiko en el tostón publicitario de cuaresma 2019).

«¡Si no nos merecemos nada! Para ello necesitaríamos ser humildes, humildes. Y no somos humildes ninguno, comenzando por mí; no somos humildes, Por eso muchos hermanos son preparados para ir al cielo con enfermedades, con sufrimientos, con el cáncer, con tragedias, pero con ello les hacen pequeños y les preparan al encuentro con el Señor» (Kiko en el tostón publicitario de cuaresma 2019).

«El afecto es siempre una mala forma de amar, no tenemos derecho a enfangar a nadie con nuestro afecto» (Mamotreto 6).

«El hombre de la carne no ama a sus hijos, al contrario, les mata, les ama siempre egoístamente y nadie puede amar al marido y menos aún a la mujer, no les puedes amar en el sentido más profundo, tal vez con un amor humano, pero que no realiza completamente al hombre, sino que lo instrumentaliza y lo mata» (Mamotreto 3).

 

Y la consecuencia de enfangar a los hijos con nuestro afecto, según Kiko, es:

«Hoy hay un fenómeno muy grave entre los jóvenes: la impotencia… Nosotros encontramos en las comunidades muchas parejas jóvenes que no pueden tener relaciones sexuales, porque todo está relacionado con la degeneración, con la pornografía» (Mamotreto 6).

 

Es obvio que hay que entrometerse en la vida privada de la gente para enterarse de esos problemas de pareja, por eso, aunque Kiko, siempre inmune a la verdad, lo achaque al demonio, no es raro que muchos se harten de la comunidad y que el que pueda se largue:

«¡Cuánta gente, aunque ha terminado el Camino hace tantos años, no sé cómo el demonio le toca en el orgullo y deja el Camino, deja la comunidad, no hay vuelta, no regresa! ¿Pero cómo es posible? No retorna, no hay modo de humillar este orgullo interior, está herido, quiere justicia, no sabemos qué sucede» (Tostón inicio 2015-16).

 

lunes, 9 de febrero de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXVI)

 


En la anterior entrada sobre este paso, los neocatecúmenos, como alumnos ignorantes, se tragaron la explicación kikil sobre cómo escrutar. Y después, o bien se fueron obedientemente a escrutar según las instrucciones recibidas, o bien se fueron a fumar. En cualquier caso, como siempre, tras la hora de escruta se hace la l en común.

Y por la tarde hubo uka, de la que sorprendentemente no hay en el mamotreto más que una monición breve.

Lo siguiente, ya en domingo por la mañana, son laudes, pero tampoco figuran en el mamotreto discursos previos a los salmos, aunque sí se dice expresamente qué quiere Kiko que se cante en lugar el himno de Laudes. Y hay tostón tanto antes como después del Evangelio, que el mamotreto no llama Evangelio, sino Palabra.

No es un detalle baladí. En el Camino, de múltiples maneras, se reduce el Evangelio para engrandecer el Antiguo Testamento, una de tales formas es emplear el genérico Palabra. Y alguno pensará que tan importante es el Antiguo como el Nuevo Testamento. Si es así, aconsejo que la próxima vez preste más atención en misa y observe que solo una de las “palabras” se escucha en pie. Por algo será.

Kiko no dice nada profundo ni inspirado en la monición al Evangelio, pero aprovecha para dar la impresión, una vez más, de que los neocatecúmenos y solo ellos son especiales.

 

MONICIÓN A LA PALABRA (Mc 11)

(Kiko)

Escucharemos ahora una palabra del Evangelio en la que Jesucristo visita el templo de Jerusalén. Esta palabra se cumple hoy aquí. El Señor, que se ha hecho presente en esta convivencia, viene a visitar su templo, que somos nosotros.

A esto me refiero. Todo bautizado que esté en gracia es templo del Espíritu Santo. Pero como Kiko niega la eficacia del bautismo y cómo además asegura que al ser humano le es imposible estar en gracia porque no puede evitar pecar ni puede dejar de pecar, entonces los únicos llamados a ser el tempo que Jesús visita son los consumidores de kikotina.

¿Por qué? Porque según Kiko ellos son los únicos conscientes de su realidad de pecadores impenitentes.

¡Jesucristo nos ha hecho templo de Dios, templo de la Santísima Trinidad, para ser alabanza de la gloria de su amor gratuito! Y el Señor nos ha concedido el don más grande que existe: ser hijos de Dios y poder gritar a Dios, en este templo del Espíritu Santo, que somos nosotros: "¡Abbá! ¡Papá! ¡Padre!".

Acordaos que, según Kiko, todos son hijos del demonio, salvo los que él decrete que ya pueden ser hijos de diosito. Aquí decreta que esos son los neocatecúmenos que le sirven, le obedecen y le pagan sus caprichos. Y nadie más.

Y lo que sigue es más irreal todavía.

Dios nos ha puesto a nosotros, katekistas, a vuestro servicio para ayudaros a crecer en la fe de modo que este don de la filiación divina sea visible en vuestra vida, en los hechos concretos de vuestra vida. Los katekistas tenemos la misión de ayudaros a que no seáis agentes de iniquidad, a que no pongáis vuestros miembros al servicio de la iniquidad, de la maldad, del escándalo, sino al servicio de la santidad, de la glorificación del Padre.

¿Acaso poner denuncias, forzar el cierre de canales en internet, cobrar derechos de autor sobre cantos ajenos y expulsar a no-miembros de una no-asociación no es propio de los agentes de iniquidad?

Hoy Jesucristo viene a visitar su templo que eres tú. Quizá encuentre su casa de oración, que eres tú, transformada en una cueva de bandidos: llena de amor al dinero, a Mammón, llena de orgullo, de murmuración, de juicio, de lujuria, llena de raposas, de demonios.

Eso es lo que se puede esperar de los últimos y los peores.

Escuchemos, hermanos, esta palabra que es muy importante. Hermanos, estáis en el Camino desde hace muchos años. El Señor pasa en esta etapa del "Padre Nuestro" buscando frutos; Él os ha plantado como una higuera en su viña -la higuera es símbolo de la iniciación cristiana- y viene a recoger los frutos. Espero, hermanos, que el Señor no tenga que decir: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?".

Las palancas del miedo y la culpa siempre presentes en el magín de Kiko, siempre la amenaza final, la pullita rencorosa. Su diosito no conoce la misericordia ni la libertad, porque Kiko no las conoce.

Escuchemos el Evangelio.

 

PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Marcos 11