lunes, 9 de marzo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXI)

 


Prosigue el rollo, ahora con una serie de imposiciones que no son de la Iglesia, sino de Kiko. Porque santo y bueno es que el creyente rece todos los días, a la hora que quiera y según Dios le inspire, la Iglesia solo regula con precisión cómo rezar a los consagrados, que para eso lo son y para eso su oficio es la intercesión. El oficio del seglar no es la intercesión, aunque sea buenísimo que la practique a diario.

"Mi casa será llamada casa de oración para todas las gentes". Para realizar el culto espiritual con vuestra vida, para poder hacer de vuestra vida una liturgia de santidad, es imprescindible que os mantengáis firmes cada día en la oración litúrgica y personal. Tenéis que empezar siempre el día con la oración de Laudes, añadiendo las dos lecturas del oficio de Lecturas y los quince minutos de oración silenciosa; y por la noche tenéis que hacer Vísperas. ¡No podéis dejar de hacer esto cada día! ¡Es un culto que hacemos por todo el mundo! La oración que hacemos por la mañana y por la noche no es solo por nosotros, sino también por el mundo. Tenemos en este sentido un "oficio", un deber. Como sabéis, la Liturgia de las Horas se llama también "oficio divino", porque la bendición de Dios es el oficio de los cristianos, y no podemos faltar a ese oficio, a ese deber. La oración es fundamental.

Pero el Señor nos ha dicho en el Evangelio que hemos escuchado: "Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis". Pero con una condición: que cuando os pongáis a orar, si tenéis algo contra alguno, le perdonéis, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas. ¡Esto es otra cosa importantísima! ¡Muchos hermanos se creen que rezan y en realidad no rezan en absoluto, porque rezan pero no perdonan a los demás!

En justicia -que es algo que da mucho repelús a Kiko- en el camino que no lleva a ninguna parte los primeros «hermanos se creen que rezan y en realidad no rezan en absoluto» son los que humillan a otros, los que se aprovechan y abusan de la buena de fe de otros. Pero Kiko nunca se refiere a esos, tan abundantes por desgracia, sino solo a las víctimas de esos.

Y hay otro problema más.

Sí, hay otro problema que es la voracidad sin medida del CNC. Por más que hagan, entreguen y den los neocatecúmenos nada es suficiente para la bestia, siempre reclamará más: tu dinero, tus bienes, tu familia, tu razón, tu vida entera. Serás un pelele y no será suficiente.

Algunos tenéis siempre el espíritu árido, seco. ¿Y por qué? ¡No hemos sido llamados a tener siempre nuestro espíritu seco, árido, a oscuras! Si te sucede eso es porque en realidad estás lejos de Dios; te crees que amas a Dios, pero en realidad haces como hacen algunos ricos: le das al Señor sólo lo que te sobra; ¡no te has entregado al Señor por entero! Le das al Señor algo, es cierto; vas a la comunidad; pero sólo para ver si recibes algo a cambio; quizá nunca te has dado al Señor tú mismo. ¡Aunque uno haya dado todos sus bienes, si no le ha dado su voluntad a Dios, no le ha dado nada!

Y si para ablandarte hay que inventarse que Dios se indigna contigo y se plantea maldecirte, Kiko se lo inventa, que le gusta decidir lo que su diosito tendría que decirte a ti.

Hermanos, Dios no se contenta con recibir de nosotros solo lo que nos sobra. Por eso Jesucristo nos da el signo de la higuera. La higuera existe para dar higos; la vid, para dar uva; ¡y tú existes para amar a Dios, para dar frutos de amor a Dios! Por eso el Señor te dice hoy: "¿A Mí no quieres darme frutos? ¿No quieres amarme a Mí, que te he creado y te he salvado? ¿A quién le quieres dar frutos entonces? ¿A quién quieres amar en lugar de Mí? ¿A tus hijos? ¿A tu mujer? ¿El dinero? ¿Las prostitutas? ¡Si es así, que ya nunca nadie pueda comer tus frutos!".

En este texto del Evangelio de S. Marcos hay una cosa sorprendente: dice que no era tiempo de higos. ¿Cómo va el Señor a buscar frutos en la higuera cuando no era tiempo de higos? Con esta paradoja S. Marcos resalta la seriedad de la visita del Señor a nuestra vida. El Señor tiene hambre de nuestro amor. ¡Cuando llega a nuestra vida, quiere cosechar frutos de amor!

Kiko, en su ignorancia o indiferencia, trivializa un texto que ha dado muchos quebraderos de cabeza a los estudiosos de la Biblia, en la que la higuera representa al pueblo de Israel, no a los cristianos, que aún no existían. Pero el trasfondo es demasiado extenso para que lo condense aquí, quizá en otra entrada.

El texto paralelo de este pasaje de la higuera es la parábola de los talentos.

Falso. El paralelo es el episodio de la higuera relatado por Mateo y, si acaso, el de la higuera estéril relatado por Lucas.

¿Qué es lo que quiere cosechar Dios en nosotros? El amor. Dios, que es amor, está sediento de nuestro amor. El Señor viene a nosotros, a su templo, al templo que está construyendo en nosotros. Viene a nosotros su Reino, el Reino de los Cielos. Nos visita la vida celeste, el Cielo. ¡No hay otra felicidad para nosotros en este mundo que amar a Dios y a los hermanos! ¡El resto es vanidad!

Vanidad es ofuscarse en imponer la propia voluntad por encima de la del Papa que reclama unidad y obediencia.

No hay otra felicidad para nosotros en este mundo que amar a Dios, vivir constantemente con nuestra mente y con nuestro corazón en Él. Jesús te dice: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: 'Dame de beber'…". Basta solo que hagas un poquito de esfuerzo para mantenerte constante en la oración y que ofrezcas cada día algún sacrificio al Señor, por amor, y experimentarás que inmediatamente Él te da el ciento por uno, porque el Señor es buenísimo.

Aquí una nota aclara la verdadera postura de la Iglesia: «Conviene que el hombre ore atentamente, bien estando en la plaza o mientras da un paseo: igualmente el que está sentado ante su mesa de trabajo o el que dedica su tiempo a otras labores, que levante su alma a Dios: conviene también que el siervo alborotador o que anda yendo de un lado para otro, o el que se encuentra sirviendo en la cocina [...], intenten elevar la súplica desde lo más hondo de su corazón» (S. JUAN CRISÓSTOMO, De Anna, sermón 4, 6). Jamás ha impuesto la Iglesia a los seglares que sea obligatorio rezar laudes con x minutos de oración estática y también vísperas, pueden rezar “mientras pasean”, por ejemplo. Los rollos de Kiko no vienen de la Iglesia y, por tanto, no vienen del Espíritu de Dios.

A partir de aquí, la perorata degenera hacia una pseudo conferencia sobre la libido, que parece ser que los neocatecúmenos la tienen muy alterada.

Lo dejo para otra entrada.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

Roma prohíbe el Triduo fuera de iglesias parroquiales

 


Además de la carta publicada en la entrada precedente, el Vicario General para la Diócesis de Roma aporta a sus subordinados la siguiente información, que recorto para abreviar la entrada.

 

La historia de los primeros siglos nos dice que tanto en Jerusalén como en Roma, la comunidad cristiana se reunía toda en un mismo lugar, alrededor del Obispo, para la celebración de la Pascua semanal y de la anual (Cfr. Justino, Apología,65). Los mismos monjes, que celebraban la Liturgia de las Horas en sus respectivos monasterios, participaban luego en la Eucaristía junto con el Obispo, el clero y los fieles. Todo esto tenía como objetivo manifestar la unidad de la Iglesia en torno al único evento sacramental que fundamenta la comunión de todos en Cristo Señor (Cfr. 1Cor 12, 12).

Por lo tanto, siguiendo las normas indicadas por la Congregación para el Culto Divino en la carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales del 16 de enero de 1988 y a las notas pastorales sobre la celebración del Triduo Pascual, ya publicadas en la Revista Diocesana de Roma (Año XXI, N. 3-4, marzo-abril 1980, pp. 438-443), el Consejo Episcopal de la Diócesis de Roma ha considerado oportuno

CONFIRMAR Y ESTABLECER LO SIGUIENTE:

a) para llevar a cabo convenientemente las celebraciones del Triduo Pascual, expresar visiblemente la unidad del pueblo santo de Dios (cf. Eucharisticum Mysterium n. 17) y experimentar de manera más profundo el sentido de pertenencia a la comunidad eclesial, quienes frecuentan las rectorías (y lugares de culto equiparados: iglesias anexas, lugares subsidiarios de culto, etc.), así como los oratorios abiertos al público de las comunidades religiosas y de otras comunidades (grupos, asociaciones, movimientos y nuevas comunidades) son exhortados a participar en las celebraciones del Triduo Pascual en las iglesias parroquiales (cf. Eucharisticum Mysterium n. 26).

La celebración de las acciones litúrgicas del Triduo fuera de las iglesias parroquiales queda limitada a los casos de verdadera necesidad pastoral, sometida al juicio del Obispo auxiliar y con su previo consentimiento. Por lo tanto, quedan revocados todos los permisos otorgados anteriormente.

 

b) Se debe evitar que la Vigilia Pascual esté reservada a grupos particulares y, por lo tanto, ninguna asamblea debe ser «cerrada»: esto estaría en contradicción con el «sentido de la Iglesia» que tal celebración debe expresar y fomentar (cf. Lumen Gentium n. 11). De hecho, en toda realidad sacramental y especialmente en la Eucaristía, el Espíritu Santo nos transforma en sustancia de Iglesia, es decir, en una comunidad que se manifiesta como «un solo cuerpo y un solo espíritu» (Plegaria Eucarística III).

Sin embargo, además de en la Parroquia, el Sagrado Triduo podrá celebrarse en aquellos lugares en los que sea objetivamente imposible participar en la celebración litúrgica de la comunidad parroquial (en los monasterios de clausura, hospitales y cárceles). En estas realidades, sin embargo, se debe celebrar el Triduo con decoro y en su totalidad -desde la Misa vespertina de la Cena del Señor hasta el Domingo de Resurrección – para garantizar la visión unitaria del misterio de Pasión, Muerte y Resurrección. Por lo tanto, si esto no fuera posible, se debe evitar celebrar solo una parte.

No es admisible la doble celebración del Triduo Pascual, o de parte de él, dentro de la misma comunidad parroquial [Hay lugares donde se “invita” a asistir a la vigilia pascual “del párroco” para cumplir y a continuación, cuando se van los religiosos naturales, esos mismos montan la vigilia neocatecúmena hasta la mañana].

c) Es pastoralmente oportuno que el Bautismo se confiera solo en la Vigilia celebrada en la Parroquia o donde el Párroco preside con su comunidad parroquial (Además de las limitaciones impuestas por el derecho y en particular por el can. 860 C.I.C., sigue prohibida sin excepciones la celebración de este Sacramento en rectorías, en oratorios y en capillas, salvo lo dispuesto por los cann. 858 §2 y 859 C.I.C.).

 

d) En proximidad o en los primeros días de la semana santa se valore la celebración comunitaria del Sacramento de la Reconciliación.

Esta celebración se haga, sin embargo, antes del Triduo pascual y no anteceda inmediatamente a la misa vespertina en la Cena del Señor [Antes del triduo implica que tampoco es válido tener la penitencial el sábado santo por la mañana].

 

e) Los párrocos, en la inminencia de la semana santa, convoquen a los responsables de las comunidades religiosas masculinas y femeninas, así como los de grupos eclesiales, para acordar con ellos las modalidades y la preparación de la celebración del Triduo pascual, siguiendo las indicaciones del Misal Romano y de los demás Libros litúrgicos.

El párroco se aproveche, por tanto, de la contribución de todos (Lectores, Acólitos, Ministros extraordinarios de la Comunión, Animadores del Coro, Grupo litúrgico) para que la participación activa en las acciones litúrgicas de la Parroquia sea más provechosa (cfr. Sacrosanctum Concilium n. 14).

 

f) Los movimientos eclesiales que por Estatuto aprobado por la Autoridad eclesiástica [no es el caso del CNC, véase el artículo 12 de su estatuto] consideren útil para su camino formativo y catequético, o en caso de una asamblea demasiado numerosa, celebrar la Vigilia Pascual con su comunidad, pueden hacerlo con el permiso del Párroco también en lugares idóneos para el ejercicio del Culto Divino (iglesias no parroquiales, etc.), teniendo en cuenta que, sin embargo, es preferible la celebración en la Parroquia y también lo expuesto en el punto c). Los responsables de dichos movimientos estudien fomentar la celebración lo más participada posible, reuniendo a más grupos y evitando la multiplicación no justificada de pequeñas asambleas.

Donde la ayuda de tales movimientos pueda estimular a la Parroquia a una participación más rica de la Vigilia pascual, el Párroco, de acuerdo con lo aquí precisado, involucre a los responsables de los movimientos manteniendo siempre presente la unidad de la Comunidad parroquial.

 

g) Se recuerda que la Vigilia pascual debe ser celebrada «al inicio de la noche y terminar antes del amanecer del domingo» (Normas generales del año litúrgico y del calendario, n. 21).

 

A todos los carísimos hermanos [presbíteros] recordamos que en todo momento debe guiarnos la preocupación de no dispersar el rebaño y de que todos puedan hacer una madura y auténtica experiencia de Iglesia, aún más esta ansiedad apostólica y pastoral debe sostenernos en los momentos celebrativos de la Gran Semana Santa y, en particular, del Sagrado Triduo.

 

jueves, 5 de marzo de 2026

Triduo pascual ilícito


Misiva enviada por el Vicario General para la Diócesis de Roma con motivo del próximo Triduo Pascual.

Me hubiese encantado encontrar algo similar para la diócesis de Madrid, pero no ha sido el caso, así que publicito esto con la esperanza de que cunda el ejemplo.

 

 

Roma, 23 de febrero de 2026

VICARIATO DE ROMA

A los reverendos presbíteros

de la Diócesis de Roma

 

Muy querido,

con miras a las celebraciones del Triduo Pascual, centro del año litúrgico, recordamos que permanecen vigor las disposiciones que fueron dadas por el Consejo Episcopal el 1 de marzo de 2019, adjuntas.

Intensificando también la carta circular de la Congregación para el Culto Divino del 16 de enero de 1988, pedimos que todas las realidades eclesiales presentes en la Diócesis presten especial atención a estos tres elementos:

1)          que se garantice la dimensión de la comunidad parroquial;

2)          que se respete la visión unitaria del Triduo pascual, evitando celebrar solo una parte;

3)          que la celebración sea solo en lugares de culto.

 

Agradeciéndote la atención pastoral a estas disposiciones, le deseamos un fecundo camino cuaresmal.

Card. Baldassare Reina

 

 

El señor Vicario General se dirige a todos sus subordinados naturales. La carta no es solo para aquellos curas de parroquia y nada más, sino que en especial se dirige a quienes participan en alguna realidad eclesial, aunque la misma no sea asociativa y no tenga miembros.

Las instrucciones son claras y no dan lugar a mala interpretación posible, además de que ya deberían ser conocidas por todos, puesto que, como se hace notar, no son novedosas, sino las mismas que están en vigor, es decir, plenamente vigentes, desde hace siete años (cifra bíblica).

Y para más claridad sobre lo que no es lícito hacer o dejar de hacer en la celebración del Triduo Pascual, se recuerda la circular de la Congregación para el Culto Divino de 1988, hace treinta y ocho años, de la que cardenal firmante destaca los siguientes aspectos:

La dimensión parroquial de las celebraciones.

La única comunidad válidamente constituida es la comunidad parroquial, que no hace grupitos aislados en salitas de usos múltiples porque es una sola.

La unidad del Triduo pascual.

Porque hay grupitos, de esos que se dividen en salitas privadas, que jamás celebran la cena del Señor, sino que se juntan para teatralizar un lavatorio distorsionado en el que lo importante no es ponerse al servicio del otro, sino saldar cuentas y reyertas.

El lugar de la celebración.

No es válido esconderse en salitas de usos múltiples tras puertas cerradas, no es válido juntarse en un garaje o un hangar. El triduo pascual es la celebración más importante de todo católico y debe hacerse en un lugar de culto.

 

El señor Vicario General de la Diócesis de Roma deja muy clara la ilicitud de la praxis del CNC desde la misma base.

Y esto clarifica los lloros y quejas del muy sensible Kiko, desde hace años, hacia todos los obispos que se oponen a sus desmanes pascuales. Y su pretensión, errada, de que el estatuto ampara lo que, por ser ilícito, el obispo prohíbe a los presbíteros a él subordinados.

El demonio se puede disfrazar de ángel de luz, pero no es capaz de obedecer ni de reconocer un error.