jueves, 13 de junio de 2024

Eukaristías que valen más que las Misas (I)

 

Existen diversos pronunciamientos de la Santa Sede sobre las celebraciones eucarísticas del Camino, más en concreto la Congregación para el Culto Divino lo hizo en 1974, en 1988 y en 1998 reiteró lo ya declarado diez años antes para responder a diversas consultas hipersensibles que no aceptaban la posición contraria a las Eucaristías dominicales de grupos particulares, posición expuesta en la carta apostólica Dies Domini, de 31 de mayo de 1998, en su n. 36.

"Uka" neocatecumenal en el ¿digno y recogido? marco de un garaje

«En las misas dominicales de la parroquia, como 'comunidad eucaristica', es normal que se encuentren los grupos, movimientos, asociaciones y las pequeñas comunidades religiosas presentes en ella. Esto les permite experimentar lo que es más profundamente común para ellos, más allá de las orientaciones espirituales específicas que legítimamente les caracterizan, con obediencia al discernimiento de la autoridad eclesial. Por esto en domingo, día de la asamblea, no se han de fomentar las misas de los grupos pequeños: no se trata únicamente de evitar que a las asambleas parroquiales les falte el necesario ministerio de los sacerdotes, sino que se ha de procurar salvaguardar y promover plenamente la unidad de la comunidad eclesial. en al prudente discernimiento de los pastores de las Iglesias particulares autorizar una eventual y muy concreta derogación de esta norma, en consideración de particulares exigencias formativas y pastorales, teniendo en cuenta el bien de las personas y de los grupos, y especialmente los frutos que pueden beneficiar a toda la comunidad cristiana» (L'Osservatore Romano, ed. en lengua española, 10-7-1998, 397).

En 2005, en vista de que algunos de acusada sensibilidad se enrocaban en la desobediencia, se les ordenó dejarse de frivolidades, obedecer y asumir como propia la forma de comulgar de la Iglesia: «Sobre el modo de recibir la Santa Comunión, se da al Camino Neocatecumenal un tiempo de transición (no más de dos años) para pasar del modo actual de recibir la Santa Comunión en sus comunidades (sentados, alrededor de una mesa preparada en el centro de la Iglesia en lugar del altar dedicado en el presbiterio) al modo normal para toda la Iglesia de recibir la Santa Comunión. Esto significa que el Camino Neocatecumenal debe caminar hacia el modo previsto en los libros litúrgicos para la distribución del Cuerpo y de la Sangre de Cristo». Un mes después, el mismo Papa insiste en ello.

Y en 2009, de nuevo, es el Papa Benedicto XVI quien les ordena integrarse en la pastoral parroquial: «Os exhorto a intensificar vuestra adhesión a todas las directivas del cardenal vicario, mi colaborador directo en el gobierno pastoral de la diócesis. La integración orgánica del Camino en la pastoral diocesana y su unidad con las demás realidades eclesiales beneficiarán a todo el pueblo cristiano y harán más fecundo el esfuerzo de la diócesis a favor de un anuncio renovado del Evangelio» (11 de enero de 2009, discurso de Benedicto XVI al Camino Neocatecumenal).

Exhortación que se repite en 2012: «La maduración progresiva de la persona y de la pequeña comunidad en la fe debe favorecer su inserción en la vida de la gran comunidad eclesial, que tiene su forma ordinaria en la celebración litúrgica de la parroquia, en la cual y por la cual se actúa el neocatecumenado (cf.Estatutos, art. 6). Pero también durante el camino es importante no separarse de la comunidad parroquial, precisamente en la celebración de la Eucaristía, que es el verdadero lugar de la unidad de todos, donde el Señor nos abraza en los diversos estados de nuestra madurez espiritual y nos une en el único pan, que nos hace un único cuerpo (cf. 1 Co 10, 16 s)» (20 de Enero de 2012, discurso de Benedicto XVI al Camino Neocatecumenal).

Francisco n se ha prodigado en mensajes específicos para el CNC, pero desde el minuto 1 de su pontificado dejó claro que él no participaría en una uka de esas que valen tanto más que una misa («quisieran que fueran los nuestros [los niños] a esa misa, con lo cual nosotros no estamos de acuerdo. Porque (…) sería pasarles de una cosa que vale cien a una cosa que vale como veinte» Kiko a los didáscalos). De hecho, incluso en la celebración de los 50 años de no llegar a ninguna parte no hubo misa porque el Papa no se sometió al CNC, al contrario siempre les ha dejado claro que deben atenerse en todo al ECN.

Y en todo, incluye las eucaristías.

Las celebraciones de grupos particulares están previstas en las instrucciones Eucharisticum mysterium y Actio pastoralis de Missis pro coetibus particularibus. Pero Eucharisticum mysterium n. 27 manda: «téngase en lo posible en los días feriales. Y si no pueden trasladarse a los días dentro de la semana, procúrese que se mantenga la unidad de la comunidad parroquial integrando los grupos particulares en las celebraciones parroquiales».

Es decir, por supuesto que los grupos pueden tener misas particulares, tienen seis días a la semana para ello, pero la eucaristía dominical, incluso si se adelanta a las primeras vísperas, debe integrarse en las celebraciones parroquiales.

Lo que pasa es que los neocatecumenales no son parroquianos de la parroquia, son ocupas. Y jamás se ha enseñado en el CNC el respeto y el amor por la Iglesia local, por lo que jamás han estado por la labor de integrarse.

En cuanto a la instrucción Actio pastoralis es dudoso que sea aplicable a las comunidades neocatecumenales, dado que estas, más que grupos particulares, son una estructura descentralizada que usa de los medios de la parroquia sin integrarse jamás en ella. Sin embargo, es citada en una nota en el ECN.

La instrucción Actio pastoralis advierte que las Misas de grupos particulares se autorizan «no para fomentar separación alguna ni para constituir «pequeñas iglesias» o situaciones de privilegio, sino para proveer a peculiares necesidades de los fieles o para lograr una visión más profunda de la vida cristiana que responda a las necesidades y a la formación de las personas que se solidarizan en dichos grupos».

No establece quién debe autorizarlas, sino solo que al Ordinario del lugar está reservada la facultad de conceder estas celebraciones fuera de lugar sagrado (n. 4). La Congregación para el Culto Divino añadió en 1988 respecto al Camino que «el Ordinario del lugar deberá ser informado habitualmente, o ad casum, del lugar y del tiempo en que tales celebraciones se desarrollan; éstas no podrán hacerse sin su autorización».

El lugar y el tiempo. No dónde me parezca porque me voy de convivencia ni durante cincuenta años. Pero el CNC es reincidente y pertinaz en la desobediencia.

Ahora, el ECN imponen la autorización del obispo diocesano (no de cualquier Ordinario) para el caso de que se trate de la Eucaristía dominical, que se hará después de las primeras vísperas del domingo (art. 13.3).

Esta autorización no va incluida en la autorización para realizar en la diócesis ni el Camino en general ni el neocatecumenado en particular. Además, la exigencia de un permiso especial es coherente con la necesidad y obligación de discernir la conveniencia de derogar la norma general contraria a las Eucaristías dominicales separadas, conforme a Dies Domini n. 36. 

Es decir, por defecto, esas ukas que valen como 100 están prohibidas en favor de las Misas parroquiales y solo un permiso especial las hace posibles. Y que las comunidades ex-neocatecumenales las reclamen como imprescindibles no es señal de madurez en la fe, sino de infantilismo patológico. O de fetichismo idolatrikiko, que es peor.

 

martes, 11 de junio de 2024

Praxis ex-neocatecumenal judaizante

 

Un amable lector del blog, pese a la dificultad del idioma, me envía una información que yo desconocía.



Sobre el akikolarre que celebran las comunidades exneocatecumenales por el Corpus Cristi puede encontrarse información en el blog.

Aquí voy a referir lo que he averiguado sobre la festividad judía de shavuot, que da la razón a mi informante.

Shavuot, también llamada fiesta de las semanas, conmemora la entrega de las tablas de las leyes a Moisés en el Monte Sinaí, y tiene lugar a las 7 semanas justas después del primer día de Pésaj, por tanto, a los 49 días del arranque de la Pascua judía. 

Es obvio que transformar el Pentecostés cristiano e un pseudo-shavout-akikado era difícil hasta decir basta, de modo que se le encontró acomodo en otra de las más grandes fiestas cristianas, el Corpus Cristi.

Para los judíos, shavuot es un día de reposo dedicado a las plegarias y, por la noche, lo que se acostumbra a hacer es estudiar el libro de Éxodo y leer el libro de Ruth, cuya historia se desarrolla en la época de cosecha del trigo.

Las comunidades exneocatecumenales, las que se supone que se ejercitan en la educación permanente en la fe, no estudian nada esa noche, pero se la pasan en vela para ejercitar la bibliomancia en comunidad. La practican sobre toda la extensión de la Biblia, no solo sobre el libro del éxodo, pero sí se da un aire a lo que hacen los judíos.

Un desatino, pero es lo que hay.

 

domingo, 9 de junio de 2024

Comunidades ex-neocatecumenales

 

Durante años, el Camino comparaba el neocatecumenado con un andamio que se desmonta al terminar el edificio, y los catequistas kikotistas con el cordón umbilical que se corta al neonato. Se hablaba de «terminar el Camino» y que los catequistas kikotistas no tuvieran ya ninguna autoridad ni estatus sobre los caminantes, y se decía que la intención era presentar al obispo los hermanos reconocidos como cristianos maduros para que les encomendase la pastoral parroquial y diocesana. 

Vamos a contar paparruchas, a ver si cuelan

Todo paparruchas. En cuando terminó la primera comunidad (Roma 1983) sucedió que la sensibilidad de Kiko no soportó la idea de que fuese el obispo y no él quien dispusiera la mejor de que los cristianos presuntamente maduros sirviesen a la Iglesia. ¡Hasta ahí se podía llegar!

Entonces, de forma muy sibilina, se proclamó que la primera comunidad estaba madura, pero la parroquia no, porque estaba llena de religiosos naturales y beatos de misa de 12.

«El interrogante que se abre al terminar es el siguiente: ¿Dónde se insertan los cristianos que después de un largo neocatecumenado han redescubierto las riquezas y la responsabilidad del bautismo? Porque en principio deben insertarse en la parroquia, en la iglesia local, en cuyo interior han sido madurados en la fe; pero la situación de nuestras parroquias es actualmente deudora de una imagen anterior de Iglesia. (…) Será preciso esperar a que la parroquia se vaya renovando para que en el núcleo ya vigorizado se inserten los cristianos que terminen el camino neocatecumenal. Ya se columbra esta nueva realidad en las parroquias que poseen numerosas comunidades» (R. Blázquez, Comunidades neocatecumenales: Un camino, cit., 625).

En suma, no existe en todo el mundo una parroquia que sea como Kiko quiere, pues el propósito siempre fue hacer parroquias al servicio del CNC y de sus muy sensibles iniciadores. Y en tanto la parroquia no se estructure como comunidad de comunidades sometidas al gran sensible, ¿cuál podría ser la misión de una o varias pequeñas comunidades que se resisten como gato panza arriba a disolverse en el seno de la parroquia?

Éste fue uno de los mayores obstáculos para el reconocimiento jurídico del Camino como realidad no asociativa. Una asociación puede ser perpetua, pero un catecumenado, aunque sea postbautismal, es por definición temporal. Por más años que se prolongue -de forma arbitraria, innecesaria y estéril-, al final ha de acabarse. Las comunidades que lo han hecho, si no desaparecen como tales comunidades, pasarían a ser asociaciones; y si están vinculadas orgánicamente con la misma realidad eclesial neocatecumenal (iniciadores, kikotistas, itinerantes, comunidades en el neocatecumenado), entonces es que toda esa realidad eclesial sería una y la misma asociación.

Para superar esta dificultad no dudaron en hacer uso y abuso de la figura de la educación permanente de la fe prevista en el Directorio general para la Catequesis de 1997.

Se trata de un proceso al que de forma natural se accede tras la iniciación cristiana, pero en el CNC, de forma artificial, solo se accede tras el larguísimo itinerario de redescubrimiento de la iniciación cristiana (cf. art. 22.1 ECN). Es un bien espiritual del que el Camino se apropia sin derecho alguno para poner a disposición de los obispos (art. 21.3.2.0), pero solo si el obispo transige en que la formación permanente en la fe no pueda ser ofrecía a cualquier bautizado, eso nunca, porque lo que ofrece en CNC solo es para neocatecúmenos que ya han terminado el CNC.

Es decir, un disparate desde el punto de vista de lo que es la verdadera educación permanente en la fe del Directorio general para la Catequesis de 1997.

En puridad, la comunidad neocatecumenal que entra en ese proceso deja de ser comunidad neocatecumenal, puesto que ya no está en el neocatecumenado.

El breve Título III ECN contiene un intento de justificación del hecho de la perpetuación de la comunidad ex-neocatecumenal. La base doctrinal es «un proceso de conversión permanente que dura toda la vida» (art. 22.2) y la presunta base jurídica es la imposición de articular la parroquia en pequeñas comunidades que no son asociaciones sino parte de la propia estructura parroquial. En suma, lo que se busca es la fagocitación de la parroquia.

Pero nada de ello explica por sí mismo que la existencia de esta comunidad en educación permanente tenga la naturaleza de bien espiritual del Camino. Bastaría decir que, renovadas las promesas bautismales, la comunidad entra en esta educación permanente para dar frutos en la parroquia.

Colarlo como bien espiritual del Camino tiene consecuencias, pues implica que ese bien se realice con la guía del equipo responsable internacional o equipo delegado y según las líneas contenidas en el ECN.

En el ECN solo dos elementos conectan el proceso de educación permanente con el Camino. Uno es el mantenimiento del trípode (art. 22.1) y el otro el equipo de catequistas kikotistas (art. 23.2).

En cuanto a la Eucaristía dominical, debe tenerse en cuenta que su regulación está inserta en el capítulo III del Título II, o sea, en el neocatecumenado. Y sucede que la autorización del obispo para que la pequeña comunidad neocatecumenal celebre separadamente la Eucaristía dominical por ella preparada y con las variantes litúrgicas reconocidas no alcanza a la comunidad ex-neocatecumenal.

Así que Benedicto XVI sabía muy bien lo que decía cuando reclamaba a las comunidades de pretendidos adultos en la fe que se dejasen de kikadas y acudiesen a las misas parroquiales.

De fondo, lo que el Papa Benedicto les dijo es que la necesaria autorización del obispo a las Eucaristías de las comunidades que han acabado en CNC no está implícita en la concedida para las Eucaristías dominicales de las comunidades neocatecumenales, sino que, de concederse, se trata de otra autorización distinta que habría de explicitarse para una celebración concreta o para un tiempo, y para una comunidad determinada o para las que reúnan determinados condicionantes, y con carácter absoluto o sometida a condiciones.

Por otra parte, se dice que la comunidad ex-neocatecumenal persevera en la comunión fraterna, lo que significa ante todo la no disolución de la comunidad en el seno parroquial. Presumen de ser sal, pero se niegan a salar nada.

Además, el artículo 23.2 dice que «el Equipo que ha guiado la comunidad durante el itinerario neocatecumenal, de modo análogo a los padrinos del bautismo, queda a disposición para las necesidades de evangelización y de educación permanente». Así pues, los kikotistas no son cortados como el cordón umbilical, pero su papel -en el ECN, que no en la praxis- no es igual que para los neocatecúmenos, a cuya guía son aplicables las cuatro competencias del artículo 28.2.

La base que se ha encontrado para ello es canónica: la nota 104 cita los cánones 872 y 892 CIC y 684 y 685 CCEO. Allí se puede leer que el padrino deber procurar que el bautizado lleve una vida congruente con el Bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo (cáns. 872 CIC y 684.2 CCEO) o, en otras palabras, que se comporte como verdadero testigo de Cristo (can. 892 CIC), sin que el canon 685 CCEO añada nada relevante a la función del padrino y sí a sus requisitos.

Ahora bien, por “quedar a disposición” debe entenderse que el equipo de kikotistas se ofrece para lo que la comunidad ex-neocatecumenal, en materia de evangelización y educación permanente, pueda necesitar y quiera aceptar. Tampoco los fieles bautizados están en modo alguno sujetos a la potestad de sus padrinos.

Esto significa que el ECN no confiere a ningún kikotista, ni siquiera al equipo responsable internacional potestad de gobernar y mucho menos de deshacer una comunidad ex-neocatecumenal. Y sin embargo, se hace, como en el caso de La Paloma.

No obstante, deben diferenciarse los dos campos en que pueden actuar los kikotistas. En cuanto a la evangelización, si la comunidad quiere practicarla según la modalidad formativa que ella misma ha seguido, entonces el equipo de kikotistas es para esa comunidad un eslabón en la cadena que le une con el equipo responsable internacional y se sujetará a las indicaciones de ese equipo exactamente igual que si todavía fuera una comunidad neocatecumenal

Muy distinta es la disposición del equipo kikotista respecto a la educación permanente, donde la comunidad en su conjunto será ayudada por los kikotistas solo en la medida en que los ex-neocatecúmenos lo acepten.

Esto es lo que dice el ECN. Y cualquier cosa que se salga de lo aquí expuesto es ilegal e improcedente según el estatuto.