lunes, 4 de mayo de 2026

Profundizando, que es gerundio

 


Yo hice las kikotesis de inicio en los primeros meses del año. En su momento me pareció que estaba muy bien planeado: quince sesiones que concluían justo a tiempo para ser invitados a la gran vigilia pascual.

Hay sitios donde se planifica de otra forma y las kikotesis se dejan para el tiempo pascual, incluso si coincide con la temporada de lluvias. Hay al menos dos motivos por los que esa elección de fechas no parece acertada.

Una es que al poco de la k-convivencia conclusiva llega el verano, pero supongo que al ser “hijosde” casi todos los captados carece de importancia que al poco de formarse la comunidad, si se forma, se desintegre por las vacaciones, porque ya se ocuparán los parientes kikos de hacer volver a los renuentes.

Otra es que, a menos que los kikotistas tunicados hayan desarrollado el don de la bilocación, ninguno de ellos puede estar simultáneamente en la celebración de la preceptiva uka pascual y en las charlas para adultos y jóvenes, que es como suelen llamar a las kikotesis de inicio.

Sospecho que esa incapacidad para bilocarse es un motivo de peso para que las mentadas kikotesis suelan arrancar tras la octava de Pascua o semana in albis, de modo que los kikotistas no tengan que renunciar a ninguna ración de chupitos de leche y miel. Y conviene recordar que los chupitos no han sido aprobados y que a Kiko y sus no-asociados (el CN no es una asociación y no tiene miembros expulsables, dicen) les han reiterado que se atengan a lo que hay en el estatuto, sin salirse de sus límites.

Este año me ha sorprendido el tono de la propaganda neocatecumenal de una nación del otro lado del charco.

No tiene nada de raro que se tape que la invitación es para engrosar las mermadas filas de no-miembros de una no-asociación, ni que se haga uso del nombre del párroco consentidor de turno, por aquello de dar apariencia de catolicidad y ortodoxia, ni que se ofrezca servicio de guardería para padres en apuro (servicio que nunca más será prestado, solo es parte del anzuelo), ni que se cite algún versículo de los Evangelios, ni que se “adorne” la publicidad con algún fragmento de un kikono de escasísimo valor artístico. Lo sorprendente es lo de “charlas de profundización en la fe”.

Para cualquiera que conozca el idioma español, profundizar en la fe implica que las “charlas” (monólogos o discursos, en realidad) no son para alejados ni para tibios, sino para religiosos de misa de 12; y tampoco son una vía catequética, porque catequesis, por si alguien aún no lo sabe, es la formación básica de quien anda pez en doctrina y en fe, todo lo contrario a la profundización en esos mismos asuntos.

Y puesto que lo que se publicita y anuncia es la profundización en la fe, es sorprendente que se indique como audiencia objetivo desde los catorce años en adelante. No es imposible que a los catorce años se tenga una fe madura, pero no es lo usual, más bien es a partir de esa edad, cuando el chaval se desliga un poco de los brazos de papá y mamá, cuando se desarrolla una fe personal, suya, no un reflejo de la de sus padres.

Es más, si las charlas son para profundizar en la fe, lo procedente sería que 

1) las impartieran teólogos acreditados y reconocidos por la Iglesia

2) estuviesen restringidas a quienes ya recibieron todos los sacramentos de la iniciación cristiana. Es decir, de su presentación se deduce que no son charlas orientadas a no bautizados ni a no confirmados ni tampoco a quienes no son asiduos practicantes

3) el temario fuese público.

Además, en ninguna parte del aprobadísimo estatuto se registra que sea cometido del CNC la impartición de charlas de profundización en la fe. 

 

Da la impresión de que algunos intentan reciclarse para adaptarse a unas circunstancias adversas.

O puede que la mención a la profundización sea un lapsus mental y que, sin querer, el ocurrente esté anticipando lo que esperan hacer con todos los oyentes: hundirles la fe que puedan traer de casa hasta lo más profundo, para que su lugar sea ocupado por la kikotina. 

O bien solo sea otro enmascaramiento más: no te digo quienes están detrás de este anuncio, no te cuento que las “charlas” esconden una no-asociación en busca de no-miembros, no te advierto que tu fe no interesa a nadie porque el objetivo es adoctrinarte en las creencias del kikismo, no sabrás que el objetivo es sacarte de la verdadera Iglesia y hacer que prefieras la muerte del Papa antes que volver a ella.

«No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto» (Ef 5, 11-12).

 

sábado, 2 de mayo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXVII)

 


No somos de este mundo; somos exiliados, extranjeros, peregrinos en este mundo.

En este punto se inserta una nota a pie de página que lo poco que tiene que ver con lo que dice Kiko es porque lo contradice, pues la nota sostiene que habiendo tres estados de la Iglesia (militante, purgante y gloriosa), ésta es solo una. Y lo cierto es que desde el punto de vista de los estados de la Iglesia, la militante es la de este mundo, del mismo modo que la purgante es del purgatorio y la gloriosa es del cielo. Y es de esperar que los que ahora son Iglesia militante, y por tanto de este mundo, mañana sean Iglesia purgante, y habrán dejado de ser de este mundo, y acaben siendo Iglesia gloriosa. Pero siempre una sola Iglesia, esa Iglesia a la que Kiko no quiere ni oler de cerca aunque lo ordene un Papa que mejor haría muriéndose.

El Señor nos llama a vivir una vida distinta, una vida de libertad, de la cual es imagen la peregrinación que vamos a hacer

Es interesante lo que precede. Para Kiko “una vida de libertad” consiste en que él, libérrimamente dispone la vida de los demás, que no tienen libertad para decidir a dónde peregrinan, cuándo, con quién, qué ir a ver, a qué hora levantarse, qué comer, cuándo regresar… Sometimiento a Kiko, eso es lo que él entiende por la libertad de los demás.

…vivir caminando como en una caravana, amándonos unos a otros en la comunidad.

Este es otro tic muy kiko: solo cuenta la comunidad, a los de fuera que “les ondulen con la permanen” (véase el chotis El pichi).

Todo nos recuerda que estamos yendo hacia la casa del Padre: la enfermedad, la vejez, un accidente de tráfico, la muerte de alguien, el cáncer de esa hermana, la leucemia de tu primo, etc.

Date cuenta y no te equivoques. Tener nietos o peinar canas, jubilarte y disponer de tiempo para las aficiones postergadas, ver que tus hijos dejan el nido, vivir, en suma, no cuenta; en el kikismo solo conducen a diosito los dramas, las tragedias, la ruina, lo negativo, lo perjudicial. ¡Dios les libre de semejante diosito psicópata!

A través de todo eso, el Señor nos está recordando una cosa importantísima: nos está diciendo que no nos instalemos, porque estamos caminando por la tierra, como por el desierto, hacia la tierra prometida: ¡el Cielo!

Dios no es Dios de muertos y no se complace en la ruina del hombre. Dios no envió la pandemia ni introdujo la muerte en la Tierra, por más que Kiko no haya entendido el relato del Génesis, y los suyos neciamente repitan como loros los errores de su gurú.

Los cristianos no tenemos en este mundo una morada permanente, una casa estable; anhelamos la casa permanente que Cristo ha construido para nosotros en el cielo. Él nos ha dicho: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros" (Jn 14,2-3). El que no vive esto es mejor que no diga que es cristiano.

Obviamente Kiko se excluye a sí mismo y a los cefas con esa frase, porque todos ellos tienen moradas permanentemente estables o establemente permanentes. Es más, no solo es que Kiko tenga morada estable en Roma, es que ni siquiera ha sido capaz de desprenderse de la casa de sus padres, aunque sea inhabitable por ser un museo de los horrores kikóticos.

Porque, como dice Santiago: "¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios" (St 4,4).

A mí lo de congratularse por recibir honores y doctorados y montar una fundación o no sé qué para conservar los adefesios que Kiko firma pero no pinta o los que dice que compone o celebrar que el alcalde de Farlete diga de dedicar una plaza al CN (eso se cuenta en el anuncio publicitario de Pascua de este año) me parece muy de amistad con el mundo, la verdad.

Entonces, se trata de desinstalarse, de ponerse en movimiento, de desaburguesarse, de ponerse en marcha. ¿Qué pedagogía usaba Dios con su pueblo, Israel, cuando se instalaba, cuando se apoyaba en el dinero, cuando se hacía idólatra, cuando seguía las religiones de los pueblos vecinos? ¡La persecución! Dios permitía que sus enemigos les persiguiesen y tenían que coger sus cosas y huir. Hasta el día de hoy, después de tantos siglos, los judíos viven como peregrinos y extranjeros en todas las naciones; siempre han sido perseguidos.

Será cosa mía, pero me parece improcedente hacer a Dios responsable de las persecuciones, de las pandemias y del hambre en el mundo. Y también se me hace improcedente el desconocimiento de que hace años que los judíos se instalaron en Palestina con el patrocinio de EE.UU.

Dios hizo un "catecumenado" con su pueblo: sacó a Israel de la esclavitud, abrió el mar -imagen del bautismo- y puso a su pueblo en caravana en el desierto hacia la tierra prometida, una tierra que mana leche y miel, imagen respectivamente del amor de Dios y de la comunión fraterna, del amor de los unos a los otros.

Una observación: Cuenta la Biblia que los israelitas cruzaron el mar a pie enjuto mientras las aguas hacían barrera a un lado y al otro; por tanto, si el mar es imagen del Bautismo, Israel, que no se sumergió en el mar, no recibió el bautismo.

En cuanto al “amor de los unos a los otros”, a continuación un presunto hecho concreto que muestra la carencia de amor por parte de Kiko hacia quienes no se someten a él:

Cuando vivía en las barracas, un grupo de matrimonios, que eran de Cursillos, me pidieron que les hablase de la comunidad y empecé a reunirme con ellos en una casa, una vez por semana. Rápidamente me di cuenta de que era casi imposible que entendiesen algo de lo que les decía: las mujeres se dormían, los demás me escuchaban solo sentimentalmente, porque me conocían de cuando estaba en Cursillos y estaban impresionados por las barracas. Un día les dije, bromeando un poco, aunque lo pensaba seriamente, que solo llegarían a entender algo de lo que el Señor nos estaba comunicando en las barracas si vendían sus pisos y todo lo que tenían y nos íbamos juntos en peregrinación a Jerusalén, o a no sé dónde, desinstalándonos radicalmente; solo así podrían cambiar de mentalidad y entender algo. Yo sentía, efectivamente, que era inútil hablar a aquellas personas concretas que estaban instaladas en su burguesía.

Lo que Kiko sentía “solo sentimentalmente es que ya estaba bien de charlas, era el momento de servirse de ellos para darse un viaje morrocotudo pagado por otros.

Y concluida la anécdota de cómo Kiko buscaba servirse de los bienes ajenos de unos conocidos suyos, se lanza a alabar la carestía absoluta como presunta prueba de fidelidad a Dios, pero lo dejo para otra ocasión.