lunes, 23 de marzo de 2026

¿Dónde están los buenos pastores?

 


El Camino Neocatecumenal se aprovecha de la buena fe de la gente.

Esto es importante.

Hoy en día, gracias a internet y las redes sociales, es mucho más difícil que cualquier captado que busque información no la consiga, en abundancia. Pero hace no tanto tiempo era mucho más difícil.

Antes, cuando alguien empezaba a ver “cosas raras” o le parecía que los kikotistas decían “cosas ajenas al Cristianismo”, no tenía con qué comparar, a lo sumo podía acudir al párroco a contarle sus cuitas. Y si el párroco era afín a los kikotistas… Para qué decir más. Pero si no lo era, ¿qué podía hacer? Sabido es que los neocatecumenales ponen una cara cuando están ante autoridades eclesiales y otra totalmente distinta cuando están solos.

El párroco podría escuchar a las dos partes, sería lo más sensato, y entonces se encontraría con que de un lado solo hay un hermano, mientras que del otro lado hay un equipo de kikotistas en bloque dispuestos todos ellos a negar la verosimilitud de lo dicho por la otra parte. “Eso es como él lo ve”, “ha sido un malentendido”, “el demonio le ha engañado para que no escuche la verdad”…

Supongamos que, aun así, el párroco ve conveniente corregir la actitud, modos y maneras de los kikotistas (como la mamarrachada carmelitana de que si Dios hubiese querido que la Eucaristía se preservase se hubiese transustanciado en piedra); en tal caso, los kikotistas se habrían desecho en sonrisas y aceptaciones… para luego seguir haciendo y diciendo las mamarrachadas de siempre, porque “esto nos lo han trasmitido así nuestros kikotistas y siempre se ha hecho así en el Camino”.

Y el párroco tal vez no se enterase de la desobediencia o, de enterarse, pensaría que el problema se limitaba a los kikotistas concretos que le habían tocado a él, no que el mal fuese endémico del Camino.

Por eso, antes yo disculpaba a los pastores, pesaba que eran los primeros engañados por la falsa cara que presenta el Camino cuando hay gente mirando, pero ya no tienen excusa. Porque hoy es abrumadoramente simple, por desgracia, encontrar testimonios sobre miles de dramas provocados por el CNC a personas concretas.

Lo voy a exponer de forma tan simple que confío en que no haya mala interpretación posible.

Si un amado hermano kikotista incurre en abuso espiritual e intenta forzar el libre albedrío de un neocatecúmeno, la actitud de la víctima del abuso, mediando la gracia de Dios, ha de ser el perdón. “No te resistas al mal, hermano”. Pero no el silencio cómplice ni el olvido, puesto que es muy grave lo que ha hecho el amado kikotista y por su propio bien, por su sanación y su salvación, debe ser puesto en la verdad y corregido fraternalmente.

Posiblemente lo mejor sea que la corrección no venga del abusado, sino que este acuda a una instancia superior. Por eso, por el bien del rebaño a él confiado y por la salud espiritual del cuerpo de Cristo en la Iglesia local, la actitud del pastor tendría que ser salir a defender a la oveja apaleada, no dejarla a merced de los lobos.

Por desgracia, muchos tenemos experiencia de que advertir al obispo sobre problemas concretos que tienen lugar bajo sus narices sirve para nada.

Desconozco qué es lo que ocupa la agenda diaria de los señores obispos, no sé qué hacen para ganarse el sueldo, sé, y me apena decirlo, lo que no hacen. Encuentran tiempo para escuchar kikofonías carentes de gracia, pero no para consolar a las víctimas del Camino.

¿Dónde están los buenos pastores? ¿Dónde está el desvelo pastoral por los pequeños?

Hay en cada diócesis no una, sino cientos de quejas contra kikotistas neocatecumenales y ¿nadie mueve un dedo?

Y luego se extrañan de que cada vez haya menos vocaciones y menos cristianos practicantes. Y le echan la culpa a la sociedad, a la pérdida de valores, a los combustibles fósiles y al cambio climático. ¿No será que mucha culpa es de los malos pastores?

 

sábado, 21 de marzo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXIII)

 


No ha acabado todavía el rollo improcedente que impide a los neocatecúmenos tener una liturgia de laudes como la Iglesia dispone.

Si recordáis, Kiko se lio con la tontería de que vicios y pecados proceden de la libido, no de tu voluntad, sino de tu libido, que actúa por su cuenta (y habrá kikos tan inmaduros que se lo creerán). Y tras soltar tales mentecatadas, Kiko trae el remedio fetén a los que estén dominados por la libido.

Algunos dicen: "¡No hay nada que hacer! ¡Yo ya no le quiero a mi mujer!".

No es baladí recordar que Kiko habla a neocatecúmenos que ya están en el paso del Padre nuestro, es a ellos a quienes presenta escenas de su vida cotidiana, como el haber dejado de querer a la esposa. Estos son hecho concretos de esos neocatecumenos que desprecian a los religiosos de misa de 12.

Dicen eso porque se creen que el amor es dejarse llevar por los sentimientos. No es cierto. ¡El amor es algo mucho más serio que tiene el poder de encauzar los sentimientos, de ponerlos a su servicio!

Por aclararlo. Para Kiko el amor de una madre por su bebé es puro sentimentalismo neurótico y pernicioso, tan pernicioso que la madre suele estar dispuesta a poner a su bebé por delante de la comunidad. Del mismo modo, el amor de los novios es sentimental y libidinoso, sobre todo si uno de ellos no camina. El verdadero amor kikil se expresa en la dependencia neurótica de la comunidad por encima de todos y de todo, solo después se puede amar kikilmente al cónyuge, a la familia, a los amigos y al otro, que es Cristo solo en cuanto no interfiera con las cosas del Camino.

¡Digo todo esto porque el Señor querría que pusiésemos toda nuestra libido afectiva, todo nuestro afecto en Él! Si eso se da, no solo conseguiremos ordenar nuestras concupiscencias, sino que, amando a Jesucristo, conseguiremos amar ordenadamente a la mujer, a los hijos, a los amigos, etc. ¡Jesucristo nos enseñará a amar a todos, partiendo del amor a Él! Por eso veis que, si en un matrimonio cada uno de los cónyuges está unido verdaderamente a Jesucristo, tienen entre sí un amor impresionante, que les es dado por Cristo.

Si en un matrimonio cada cónyuge está unido verdaderamente a Jesucristo, ninguno de los dos tiene el menor problema en ir a la misa de los religiosos de domingo, porque a lo que van es a encontrarse con su Amigo. Pero cuando Kiko usa en vano la expresión “estar unido verdaderamente a Jesucristo” quiere decir padecer una dependencia neurótica de la comunidad, por eso se refiere a un matrimonio en el que las cosas del Camino están por encima de todo.

Y perversamente, sabiendo que los padres aman a sus hijos, va a usar a estos contra ellos, amenazando con males sin fin y con la destrucción de todos los hijos, a menos que se sometan a él:

Hermanos, si no amamos a Jesucristo, amamos a los demás muy mal: ponemos nuestra afectividad neurótica y posesiva en los demás y tratamos de ligarlos afectivamente a nosotros poniéndonos histéricos, haciéndoles chantajes afectivos, etc. ¡Cuando el otro se da cuenta nos manda a hacer gárgaras y todo se transforma en un follón! Todos habéis experimentado esto, ¿no? No os digo qué pasa, por ejemplo, cuando una madre trata de hacer que su hija se ligue afectivamente a ella… ¡Su hija procurará hacer siempre exactamente lo contrario de lo que quiere su madre y su relación se convertirá en un infierno!

¡Solo se puede amar verdaderamente, con amor verdadero, si se tiene libertad afectiva! ¡Y esta libertad sólo puede venir del Señor! Él nos dice: "Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres!". ¿Qué verdad nos ha dado a conocer Jesucristo? ¡El amor gratuito e inmenso que Dios nos tiene! ¡El que ha conocido y experimentado el amor de Jesucristo e, impelido por este amor, ha empezado también él a amar al Señor, ve satisfechas así todas sus necesidades de amor y puede amar a los demás libremente, con total libertad! Ya no necesita el afecto de los demás; puede amarles gratuitamente en el Señor, sin exigencias, sin chantajes, sin tácticas, etc.

Si no es esto lo que se realiza en ti, ¿qué te pasa entonces? Tu hijo, por ejemplo, empieza a chillar, a 11orar, para hacerte chantaje; ¡entonces tú te identificas neuróticamente, paternalistamente, con su sufrimiento, y él hace contigo lo que quiere! Si sigues estando apegada neuróticamente a tus hijos, a mantenerlos cogidos de tu falda, nunca podrás amarles verdaderamente ni podrás, por tanto, educarles y corregirles; no podrás hacer lo que el Señor hace contigo. Porque dice la Epístola a los Hebreos: "¿qué hijo hay a quien su padre no corrige? Si quedáis sin corrección, señal de que sois bastardos y no hijos. Dios nos corrige para provecho nuestro".

Y vuestros hijos necesitan que vosotros seáis libres, firmes en el Señor. El Señor os ofrece esa libertad; Él os dice hoy: "¡He hecho de ti mi templo! ¡Ámame y serás libre para amar a los demás gratuitamente! ¿Tienes un problema con tus hijos? ¡Habla conmigo! ¡Háblame de ellos! ¡Yo te ayudaré!".

A Kiko le gusta muchísimo disponer lo que Dios te dice hoy y mañana y cada día. Mal asunto. Dios habla personal e individualmente a cada hijo suyo, si a ti no te habla, puede que, en efecto, no seas hijo. Y si no lo eres pero quieres serlo, mejor es que te apartes de uno que jamás te va a liberar para que sigas a Dios, sino que siempre va a pretender tener él la palabra de Dios para ti. Huye de ese, porque no quiere tu bien, solo defiende su propio provecho.

Me acuerdo que (sic) una vez vino a mí una mujer toda angustiada porque tenía un problema con un hijo. Enseguida vi que estaba ligada neuróticamente a ese hijo y le dije: "Mira, lo único que puedes hacer es amar un poquito al Señor, es rezarle a Dios por tu hijo". Así lo hizo y poco a poco empezó a deshacerse el lazo psicológico con su hijo y todo se solucionó.

¿Ves que fácil? Sométete a Kiko, haz siempre lo que el diga y solo lo que él diga y todos tus problemas se solucionarán magikikamente, sin necesidad de ningún dios salvador que, por cierto, fue el que te trajo esos problemas que tanto sufrimiento te provocan.

 

jueves, 19 de marzo de 2026

Párroco pasota

 

 


He recibido por correo el testimonio precedente del que hago notar la falta total de implicación tanto del párroco como de cualquier otro sacerdote de la parroquia que se intentaba kikotizar. No es un asunto baladí, puesto que según el estatuto de CN el párroco es el responsable directo de la implantación del Camino en la parroquia a él confiada.

 Así como suena. Según el estatuto, en caso de problemas, la responsabilidad es del párroco, no de los kikotistas, que se lavan las manos cual Pilatos neomoderno.

Que callen como muertos que son neocatecumenales de razón crucificada no es novedad. Y que ataquen a la verdadera Iglesia y denigren a sus hijos tildándolos de religiosos naturales, tampoco, puesto que lo que hacen es repetir como loros lo que viene en los mamotretos, es decir, que hay que achacar el juicio calumnioso y condenatorio a Kiko y a Carmen la depresiva de categoría superior, no a quienes repiten las consignas.

Lo dramático es la falta de cuidado pastoral del párroco con sus feligreses. Con su pachorra ha perdido a veinte de un plumazo.