jueves, 22 de abril de 2021

Leyendas del kikismo (II)

 Prosigue la entrevista.


José: Bueno, pues así más o menos se fue creando un pequeño grupo donde después de los trabajos que cada uno hacíamos (el que trabajaba, claro, que éramos pocos), pero a unas horas concretas de por la tarde nos reuníamos allí, en su chabola. Hacíamos unos cantos, empezábamos a… se hacían unos salmos y leía la biblia, leía la escritura.

Esto posteriormente, porque nosotros, por ejemplo, le preguntábamos a este hombre. Bueno, o sea él leía una lectura del evangelio o leía una lectura de cualquier parte de la escritura y entonces él nos preguntaba: “Bueno, qué significa para ti esto”. Y entonces se abría un diálogo y cada uno decía cómo entendía lo que tenía que ver esto en su propia vida.

Se llama bibliomancia y no es propia del Cristianismo, sino todo lo contrario.

Y bueno, con sorpresa para nosotros, después de cada una y en medio de estas celebraciones que teníamos, pues veíamos con sorpresa como en medio de nosotros, en gente tan dispar, tan distinta como nosotros, que éramos como el perro y el gato, pues entonces se abría una nueva realidad, o sea era posible convivir allá gente tan distinta, tan destruida como todos los que habíamos allí. 

Gente dispar es juntar a un conde con un mendigo, a una reputada lingüista con una costurera remendona, pero allí todos eran gitanos, quinquilleros y traperos, no eran dispares, solo se llevaban mal unos con otros.

Pues a raíz de estos contactos que teníamos, de estos encuentros que teníamos con Kiko, pues empezó a crearse un ambiente. Un ambiente a favor y otro en contra, donde en esta contra pues estaba mi madre, pues por aquello de que nos juntábamos con los payos y que nos juntábamos a rezar, todo esto. En esta contra, estaba también Rosario entonces.

Bueno pues yo un día también, si quieres, un poco viendo lo que allí se daba, sin saber que era, pero viendo lo que allí se daba y también un poco apremiado por la persecución que en cierta manera tenía por parte de mi familia, entonces yo una noche le dije a Kiko: “Oye, por qué no vienes a contarle todas estas cosas a mi familia. Yo te los reúno esta noche en las chabolas, en mi chabola, y tú les hablas como nos hablas a nosotros. Les hablas de Jesucristo”.

¿Acaso no dijo que ellos vivían en una cueva? ¿Cuándo se habrán mudado a unas chabolas?

Entonces a Kiko le pareció muy bien, y bueno pues yo por la noche reuní allá en la chabola donde vivíamos, reuní a mi padre, a mi madre, la poca gente de allí del barrio, y Kiko empezó a hablar. Y claro pues, Kiko venía también, el pobrecillo, de una realidad de cursillos, donde el hombre, entonces pues, empieza a soltar un poco el rollo de Cursillos que es válido, ¿no?, pero que aquella gente no entendía nada.

Se supone que Kiko iba a repetir lo mismo que contaba a su grupito de afectivos, no que iba a probar un discurso impostado a partir de lo memorizado en Cursillos de Cristiandad… Suena a que en su grupito solo fumaban y canturreaban y que para convencer a la familia de José intentó algo que ni remotamente se parecía a lo que hacían y le salió rana.

A los cinco minutos de estar hablando Kiko, pues entonces mi madre dijo: “Bueno, un momento, todo eso que usted está diciendo es verdad, pero sabe usted lo que le digo, que yo… mi padre se ha muerto. Nadie me ha dicho dónde está y aquí nadie ha venido a decírnoslo”. Estas fueron las palabras que dijo mi madre.

Pues no son las palabras que cuenta Kiko. Alguno de los dos se engaña o falsea el cuento.

Y entonces claro pues aquello ya cortó al pobre Kiko, porque claro, no había una respuesta para esto, para esta pregunta no había una respuesta.

Entonces luego después -ya la reunión se deshizo, Kiko se fue a su chabola-, pero luego, dos o tres días después, leyendo la escritura, se encontró Kiko, tal como dicen en las catequesis, se encontró con este pasaje de los hechos de los apóstoles donde dicen que le envían a Pablo a un… al emperador festón, me parece o algo así, donde le dicen: “Aquí hay un hombre que dicen que predica a uno que ha vuelto de la muerte, a uno que ha resucitado y que dice que hoy está vivo”.

Entonces aquello fue como una iluminación para Kiko, ya que el problema -que luego pues fue una idea que el señor le fue inspirando, le fue desarrollando-, como el problema del hombre es el más allá de la muerte, o sea que hay después de la muerte. Lo que al hombre le interroga y le limita toda su realidad de vida es la muerte.

Entonces el problema era si después de la muerte había algo más, o sea si esto de la vida eterna no era un cuento, sino que era una realidad viva, o sea que Jesucristo estaba resucitado. Y entonces o sea él tuvo esta experiencia íntima con el Señor, donde el Señor, de alguna forma, le comunicó la verdad de esta revelación.

En los cuentos de Kiko vivía aún en casa de sus padres cuando se fue a su cuarto a solas y asegura que experimentó a Dios. En la versión “agudiana”, parece ser que la experiencia se produjo en las chabolas y gracias a una gitana. Hasta en las historietas son incoherentes.

Y entonces pues yo recuerdo que un día por sorpresa pues me llamó, todo contento, a su a su chabola. Esto no aparece en las catequesis, pero yo lo recuerdo perfectamente. Me llamó a la chabola y nos llamó a dos o tres más, y nos dijo: “¿Tú te acuerdas de lo que el otro día preguntaba a tu madre?”.

Entonces nos leyó el texto y dice: “Esto es lo que el Señor quiere, a esto es a lo que el Señor me ha traído aquí. Yo he dicho que venía aquí a encontrarme con Jesucristo en medio de los pobres y es verdad, porque Jesucristo está aquí en medio de los pobres”. Entonces esto es palabra de Dios.

¿El qué? ¿El ladrón, el que se droga, el que se emborracha? No. Eso no es palabra de Dios.

Entonces para nosotros aquello fue el origen un poco de llegar nosotros al conocimiento de lo que es el kerigma, la buena noticia del evangelio, y esto verdaderamente en nosotros, cada vez que se proclamaba esta palabra en distintas partes de la escritura, para nosotros era un motivo de alegría, un motivo de gozo poder descubrir no a nivel sentimental, sino en una realidad que no se puede decir, cómo estas… lo que las barreras que nos separaban, pues que hay en todo hombre, estas barreras se rompían en medio de nosotros y aparecía la comunión hacia… O sea nosotros habíamos vivido verdaderamente la presencia del Espíritu Santo en medio de nosotros.

Si, bueno, también aseguraba que veía a Jesucristo en las iglesias, pero de lejos, sin acercarse, sin pisar ninguna ni por error.

martes, 20 de abril de 2021

Traditio symboli (LXXIX)

 

Si se destruye el sacramento, la pareja inmediatamente no tiene fuerzas, porque ya no se apoyan en la gracia de Jesucristo para superar la dificultad del otro, porque el otro siempre es alguien que te destruye, alguien diferente a ti. 

El concepto kikil del ser humano es perverso en sí mismo: el otro jamás es tu hermano ni tu amigo, siempre es el enemigo que te destruye. ¿No dicen que el otro es Cristo? Pues está poniendo a Cristo como enemigo insoportable y eso es demoniaco, es el pensamiento de un demonio.

Una cosa que amenaza enormemente al sacramento en sí es todo el concepto de la sexualidad. ¿Esto está siendo amenazado? La mujer, la pornografía, no me explico cómo un estado como este permite ver películas pornográficas en la televisión, o permite públicamente películas terribles aquí en Porto San Giorgio y en todos sitios; cómo es posible que el acto sexual se plantee de tal manera que también la mujer y el hombre se vean a sí mismos como un instrumento para obtener placer. Un instrumento de placer de modo que, como el hombre es un animal mimético, imita y por tanto le gustaría imitarlo.

Toma tomate. Antes decía que en Estocolmo cada quien comía solo y aislado, sin relación con nadie. Ahora resulta que es tan fácil como poner una película -que nadie está obligado a ver- para que todo el mundo sienta el impulso de imitar la ficción. Lo que dice es tan absurdo como falso y revela una ignorancia apabullante. A lo mejor no sabe que el erotismo existía siglos antes de Cristo, a lo mejor se cree que se inventó con la TV. Pero solo un necio o un embustero podría pretender que el erotismo es algo ajeno al matrimonio.

Entonces, ¿cuál es uno de los problemas que nosotros vemos en la marcha de la pareja en nuestra praxis del camino neocatecumenal? Ayudar al matrimonio significa sobre todo ayudarles a celebrar el acto sexual, que la cama sea verdaderamente un altar y para ellos no sea solo una cosa...

¿Quién reduce el matrimonio a mera sexualidad? Aquel que pretende que para ayudar al matrimonio lo que hay que hacer es centrarlo todo en el sexo. ¡Y a un ignorante como este regalar doktorados!

Entiendo que es difícil, pero no es tan difícil: mucha gente, ella que era frígida, o él impotente, o que tenían problemas de este tipo, bastaba que se pusieran ante el Señor para comenzar a recibir a través de este sacramento no una frustración, sino ver verdaderamente una acción de Dios en ellos.

Ya soltó la superstición pesudo-mágica del milagrito a la carta solo para los que hacen bien los kiko-ritos decretados por el gurú. Solo le ha faltado decir que también cura la homosexualidad con un par de imposiciones mágicas de manos y la recitación de algunos mantras kikos.

Porque ¿cómo es posible, hermanos míos, que Dios haya hecho posible que el Espíritu Santo sea dado a través de este placer sexual, en esta donación del uno al otro?

¡Cómo es posible que la Iglesia permita que un bocazas mentiroso suelte semejantes chuminadas en su nombre! Yo obligaría a los sacerdotes a leerse los mamotretos antes de admitir al CNC allí donde la responsabilidad sea suya.

Es una cosa maravillosa, hay una especie de unión, al igual que en la comida. Hay placer en comer, uno tiene hambre y come; hay una acción humana y divina al mismo tiempo. Incluso en el amor. Dios ha dado el amor humano, es decir, la atracción que una mujer siente hacia un hombre o un hombre hacia una mujer es una cosa humana bellísima.

También hay placer en rascarse o en recibir un masaje. Mezclar a Dios en tales temas no es fe, es ignorancia sideral.

Que Dios haya querido elevar esto a una categoría de sacramento, que los esposos reciban una ayuda particular, una fuerza, una gracia que el Espíritu Santo se de allí, es algo enorme. Es un gran respeto que debe hacerse primero orando, ninguna pareja debe irse a la cama antes de haber orado poniendo eso ante el Señor. A través de este gesto, este signo, de este sí, de este donarse del hombre a la mujer y de la mujer al hombre, Cristo se entrega a su Iglesia y la Iglesia se entrega a Cristo. Son dos, pero una sola carne.

Dar gracias a Dios antes de comer -o antes del cafelito de media mañana- está bien, pero no es preceptivo. Rezar antes del sexo está bien, pero exactamente igual que si rezas antes de arrancar el coche o antes de sonarte las narices o antes de salir a la calle. Son devociones y costumbres del pueblo, no son sacramentos, por más veces que el sensible repita la mentira.

Allí aparece la unidad de Dios, la imagen de Dios, la comunión no solo a través de una imagen platónica y espiritual, sino a través de una unión física. En este sentido, muchas mujeres y muchos hombres se equivocan, piensan: "No, yo para entregarme necesito que mi marido me quiera, que sea buenísimo". Entonces ella usa el chantaje sexual porque su esposo no es atento con ella, no es lo suficientemente amable y entonces no quiere...

¡Qué malisisisísimas las mujeres! ¡Siempre poniendo en riesgo al marido solo porque el tipo no las mira más que cuando quiere sexo!

Al revertir las partes obligan al marido mediante el chantaje. Nosotros decimos lo contrario precisamente porque es difícil unirnos espiritualmente, afectivamente hay una necesidad, Dios ha dado este sacramento. Yo lo comparo un poco con la Eucaristía: como cristiano, si yo quiero ser cristiano no puedo vivir sin la Eucaristía, de ella saco la fuerza para vivir mi vida cristiana, así una pareja no puede vivir su matrimonio si no hace el sacramento, si no saca agua de este maravilloso sacramento, si no se entrega ahí.

Lo más amable que puedo suponer es que Kiko no tiene ni idea de lo que dice. Pienso en la situación de tanta gente apartada de la Eucaristía por sus circunstancias personales que no obstante cree en Dios y educa a sus hijos en la fe de la Iglesia. Pienso en mis padres ancianos, que hace años que tienen camas separadas. Y vienen un ignorante petulante a decir que mis padres no pueden vivir su matrimonio porque su cuerpo ya no tiene el vigor de la juventud. Además de ignorante es maligno.

Porque no han tenido el acto sexual durante muchos años, el sacramento como Dios nos ha dado que lo hagamos. Primero porque no quieren hijos, entonces el lenguaje corporal que dice que yo me entrego a ti, dice: “No es verdad. Yo no me entrego a ti por nada”. De hecho esta unión es acoger a los niños, ser colaboradores de Dios con la vida humana que Dios quiere dar.

Y los cerdos son colaboradores cuando tienen lechones. Y las ratas, y las orugas y…

Esto está implícito en el sacramento del matrimonio con el que te has comprometido ante la Iglesia. Si los esposos no aceptan esto, no se da el sacramento, así como no se me da la gracia de la Eucaristía si estoy en pecado, debo estar en la gracia de Dios.

Toma astracanada. Cuando el sacerdote consagra el pan y el vino HAY sacramento eucarístico, por más empecatado que esté Kiko porque él, por más vanidoso que sea, no tiene poder para hacer ni deshacer un sacramento.

Entonces, si los que se ponen un condón, rompen el acto en sí mismo, lo que significa como sacramento, y entonces el sacramento no se da. Son parejas que tienen cinco años, seis años en los que nunca han hecho el sacramento, no se da el sacramento que Dios les ha instituido. Por tanto, de este sacramento en lugar de obtener la gracia de Dios, el Espíritu Santo, el amor entre ellos, derivan odio entre ellos, frustración, desesperación. Es fuente de lo contrario, fuente de perversión, de egoísmo, quieren que el otro les dé placer. Es una situación tan difícil. Por eso es importante ver cómo Dios ha instituido las cosas de un modo maravilloso, para reconstruirlas porque el pecado ha causado estragos en nuestra sexualidad. Toda mujer es madre, toda mujer es virgen. Cada mujer es una imagen de la Virgen María. Toda mujer es virgen, esposa y madre, ¿por qué tú tienes que destruir la virginidad de tu hija?

¿A qué viene esto? ¿Ahora acusa a los catecúmenos de relaciones incestuosas?