Sigue el
rollo insertado en el rezo de laudes. Por si alguien no lo sabe, destrozar la
liturgia de las horas con este tipo de discursos es un abuso no autorizado, jamás
ha sido ni será autorizado.
Lo que quería haceros presente esta mañana, hermanos, es el don
enorme y maravilloso que el Señor nos ha hecho: transformarnos en su templo y
llamarnos a realizar en él un culto espiritual. ¡Dios ha hecho de nosotros su
templo, ha puesto dentro de nosotros su Espíritu que nos hace hijos de Dios,
amigos de Dios, santos, para que realicemos con nuestro cuerpo un culto nuevo,
un culto espiritual, en el amor, para que hagamos de nuestra vida una liturgia
de santidad.
Aquí, una
nota al pie recuerda que «si nosotros vivimos santamente, el nombre divino es
bendecido; pero si vivimos mal, es blasfemado» (cf. Rm 2,24). Los kikotistas deberían
estar muy preocupados por toda la gente a la que han dañado, suya es la responsabilidad
de que el nombre de Dios sea blasfemado.
Hermanos, no hemos recibido un espíritu de esclavos para recaer
en el miedo -la religiosidad natural está basada enteramente en el miedo a
Dios-…
Falso. La
religiosidad natural se basa en el sentido innato de trascendencia que tiene el
ser humano.
…sino que hemos recibido un espíritu de hijos adoptivos por
medio del cual gritamos: "¡Abbá, Padre!". El Espíritu Santo viene en
ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros con gemidos inefables.
Hemos sido llamados a acercarnos a Jesucristo, piedra viva, como
piedras de un templo espiritual, para realizar en él un sacerdocio santo, para
ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios, por medio de Jesucristo,
sufriendo en nuestro cuerpo, porque somos miembros suyos, lo que falta a su
pasión, en favor de su cuerpo que es la Iglesia.
¡Hermanos, poder estar asociados a los sufrimientos de Cristo es
para nosotros una gloria inmensa! ¡Cada sufrimiento que tienes durante el día
tienes que unirlo a la cruz de Cristo y ofrecerlo con abnegación por el bien de
la Iglesia y por la salvación del mundo! El que no quiera negarse a sí mismo,
el que no quiera padecer ni siquiera un poco de sufrimiento por amor a Cristo,
es mejor que no diga que es cristiano. Si no soportas ni un poco de cruz en tu
vida, si reniegas de la cruz de Cristo en los hechos concretos de tu historia,
si en cuanto te viene un poco de sufrimiento te refugias en el pecado, eres sal
que ha perdido su sabor: ¡ya no sirves para nada más que para ser tirado afuera
y pisoteado por los hombres!
Por ejemplo,
uno que no soporta que critiquen su pintarrajos (que encima pintan otros y él
firma) y dice que lo de los críticos es odio propiciado por el demonio; uno que
no acepta que sus cantos (muchos de los cuales son de otros autores, aunque él
se los haya apropiado) sean cantados en internet sin pagar por ello, porque han
sido registrados; uno que denuncia redes sociales de otros porque le molesta lo
que se dice en ellas… Esto es ejemplo de sal que solo sirve para ser pisoteada.
¿Tienes que levantarte por la noche porque un hijo tuyo está
llorando? Ofrécele ese pequeño sufrimiento a Jesucristo diciendo: "Señor
mío, Tú has sufrido tanto por mí… ¡Te quiero! ¡Estoy contento de sufrir también
yo un poquito por amor a Ti!". ¡No tienes que levantarte de la cama como
una obligación, sólo porque la niña lo necesita, sino por amor a Jesucristo,
para ofrecerle ese pequeño sacrificio al Señor!
Pero no se
te ocurra no ir a tripodear a la comunidad porque la niña está enferma. ¡Eso no
es amor a Jesucristo, eso es idolatría! ¿Ves qué fácil es entenderlo? La
comunidad es lo primero, la niña te puede necesitar de noche, pero solo a
partir de las 11:00, cuando ya hayas vuelto de la comunidad, no antes, si te
necesita antes y tú se lo consientes, entonces eres un sentimental y un afectivo
y te vas a cargar a tu hija con tu proceder, porque lo que tienes que hacer es
dejarla con la niñera, aunque se derrita de fiebre, y marcharte a la comunidad,
que es tu señor.
¡Ofrecerle al Señor cada sacrificio, hasta el más pequeño, eso
es vivir como cristiano! El cristiano vive todo el día como sobre un altar, que
es la cruz de la propia historia. En ese altar hay una víctima: ¡Cristo y yo,
una sola carne, ofreciéndonos por el mundo! E1 cristiano no retrocede ante la cruz,
porque el Señor le de fuerzas y le ayuda.
"Mi casa será llamada casa de oración para todas las
gentes" [Evangelio que se proclamó antes de que Kiko rompiese las laudes con
un discurso improcedente]. Jesucristo entra en el templo y expulsa a los
vendedores. Su casa no
puede ser convertida en una cueva de ladrones: Antiguamente los ladrones
vivían escondidos en cuevas en las que guardaban lo que robaban; se llevaban
allí prostitutas y vivían en la inmundicia.
¿Será por
eso por lo que Kiko se niega a obedecer y no se integra en las parroquias como
comunidad parroquial? ¿Será que se opone porque no quiere convertir la casa de Dios
en una cueva de ladrones, últimos y peores?
Esta palabra, hermanos, es para nosotros hoy. El señor ha hecho
de nuestro corazón su casa, su templo. ¡Si él ve que lo único que hay en tu
corazón es la preocupación por el dinero, atento, hermano mío, porque eso Dios
no lo soporta!
¡Si el Espíritu Santo te ve inquieto, angustiado, siempre
pensando: ¿Qué comeremos, qué beberemos, con qué nos vestiremos, cómo vamos a
pagar las deudas?, como delicada paloma volará lejos de ti y te encontrarás
completamente solo con tus deudas, con tus angustias, desesperado, lleno de
cólera, lleno de ira! Cuando en el "sancta sanctorum", en el
templo de Dios, que es el corazón del hombre, se instala el afán de dinero, la
preocupación por el dinero, comienza el final del hombre!
Entonces el
final se acerca, porque los cefas están pendientes de cobrar derechos de autor
por unos cantos que no son de Kiko, Ascen la caducada da indicaciones a los itinerantes
para no pagar impuestos y todos están preocupados por el dinero.
Por eso la primera cosa que tiene que hacer el que quiere
convertirse es despreciar el dinero, aunque esté endeudado. Si el Señor ve que
desprecias el dinero, te solucionará los problemas económicos. ¡Fijaros cuántos hermanos de las
comunidades, que constantemente se están probando con el dinero y lo echan en
las colectas para los hermanos de la comunidad, para los pobres, para la
parroquia, para la evangelización, etc., tienen un coche cada vez mejor, una
casa cada vez más grande!
Eso, fijaos,
fijaos. Así os daréis cuenta de adónde va a parar el dinero de las bolsas.
El que deja todos los bienes y pone a Dios en primer lugar,
tendrá a Dios y tendrá todos sus bienes centuplicados, aquí en este mundo, con
persecuciones. En cambio, el que deja a Dios por el dinero, vive siempre
preocupado y angustiado cuando su mujer le pide dinero, inmediatamente pone cara
de perro y empieza a gritar: ¡Ya te di dinero ayer! ¿Qué hiciste con él? Y su
mujer le tira a la cara la cuenta de ayer del supermercado y le dice: ¡Ahí
tienes! Hoy la compra la vas a hacer tú. Y cosas como esta una detrás de otra.
Los hijos, que oyen hablar a los padres siempre de dinero,
discutir siempre por asuntos de dinero, se quedan traumatizados y
escandalizados. Ven que
sus padres van a la comunidad, pero están convencidos de que la verdadera
religión de sus padres es el dinero.
En resumen,
que la comunidad y el CNC no sirven para nada.
Un día ese matrimonio viene y nos dice: Kiko, nuestro hijo ya no
va a la comunidad. Y nosotros tenemos que decirles: ¿habéis pensado seriamente
qué le habéis enseñado a vuestro hijo no con palabras, sino con vuestras
actitudes, con los hechos concretos, con vuestras obras?
Mirad que vuestros hijos no son cretinos; os observan para
"mamar" de vuestras actitudes, de vuestra vida concreta. En sus
células se va almacenando todo lo que aprenden de vosotros que sois sus padres:
el egoísmo, el apego al dinero, la violencia, etc. ¡Si tú no quieres vivir como
cristiano, díselo claramente a tus hijos, así tal vez por lo menos no les
escandalizarás!
Hermanos, si en una familia los padres presumen de cristianos y
ponen el dinero en el centro de su vida, es algo tremendo.
Con los
hechos concretos, no con los discursos aprendidos de memoria, los kikotistas,
que tanto presumen de cristianos, me han enseñado una y otra vez su enoooorme desconocimiento
de Dios.
¡No, hermanos! El dinero tiene que ser siempre lo último y el
Señor es el que tiene que ser verdaderamente el centro de vuestra casa: Si en
tu casa les hablas de Dios a tus hijos a todas horas con hechos, con actitudes
concretas, eso dará su fruto. En cambio, si en el centro de tu vida concreta no
tienes al Señor, sino otras cosas, ¡tus hijos enseguida se dan cuenta y
aprenden!
Así que si
pones la kikotina como centro de tu vida, tus hijos se dan cuenta. Y la
kikotina solo es un ídolo que debería estar todavía más último que el dinero.