sábado, 22 de agosto de 2026

El Camino huele

 


Siguiente tanta de testimonios veraniegos.

«Sí, el Camino apesta. Por cierto, esto lo dice un católico practicante.

Mi novia está tratando de dejarlo (tiene 22 años, es adulta), pero su familia no quiere que lo deje, la llaman pecadora, la amenazan con la condenación eterna, le auguran que no tendrá un matrimonio saludable ni una relación real con Dios si se va. 

Es una secta en mi opinión».

  

«Estuve por 28 años en el Camino. Mis padres y mi hermana todavía están dentro. Mi hermana tiene tres hijos (con un año de diferencia entre uno y el siguiente, todos menores de cuatro años). 

Hace poco, su comunidad recibió la visita del "catequista", quien en los últimos minutos mencionó, como por casualidad, que los niños menores de siete años no deben asistir a la Eucaristía, lo que obviamente enfureció a mi hermana. Yo también tengo hijos y lo que me desconcierta es:

1.     La reclamación imperiosa de tener muchos hijos... para luego ¿abandonarlos?

2.     En la vigilia pascual, ¿acaso no insisten en que se lleve a todos todos los hijos a pesar de que es una ceremonia muy larga que los niños pequeños no aguantan despiertos?

3.  La coacción al decirles que aquellos que no quieren dejarlos con una niñera desconocida tienen un amor neurótico y necesitan cortar lazos con sus ídolos (es decir, sus hijos).

4.   La Iglesia no prohíbe que los niños vayan a misa en general. ¿Quién ha dado dispensa a ese "catequista" para imponer unas normas que no son de la Iglesia?

Vale la pena mencionar el hecho de que, al parecer, las comunidades más antiguas se quejaban de que los niños alborotaban. Pero eso se puede remediar fácilmente juntando a las comunidades con niños por un lado y las demás por otro lado, o bien invirtiendo en una guardería».

 

jueves, 20 de agosto de 2026

Afán de dinero

 

Dios provee, y si no se pasa otra bolsa

Otra experiencia.

«La rapacidad entre los "catequistas" del Camino es increíble. Los responsables nacionales del Reino Unido mandaban a sus hijos a una de las mejores escuelas privadas del país. Ninguno trabajaba, pero no pasaba nada porque "Dios provee", decían. Dios no provee, lo hacen los miembros de la comunidad, cuyo esfuerzo, encima, es ninguneado.

Mi papá no era miembro, lo que nos protegió financieramente, pero muchos de los otros niños de la comunidad crecieron en la precariedad por culpa de voracidad del Camino.

Ninguno de mis hermanos está en el CNC, nuestro papá nos advertía de que era una secta, y que su praxis no era normal. Así que los responsables animaron a mi mamá, activamente, a guerrear contra él, y a nosotros intentaron convencernos de no respetar su autoridad, con el argumento de que estaba mentalmente mal (no más que el 100 % de los neocatecumenales, en el caso de mi padre tenía una enfermedad degenerativa).

Cuando murió, se nos echaron encima como buitres tratando de poner las manos en lo que ganó en su vida, afortunadamente mi papá sabía lo que pasaría y tenía su dinero y acciones en un fideicomiso a nombre de mi hermano. Mi hermano me contó que los neocatecumenales lo llamaban a diario e incluso se plantaban en la puerta de su casa sin avisar, ansiosos por echar mano a esos bienes».

 

martes, 18 de agosto de 2026

Castas en el CNC

 


Lo que sigue es la respuesta de un exkiko hijo de unos italianos kikotizados directamente por el mismo Kiko a la pregunta de en qué consiste el primer paso y qué son las familias en misión:

 «El primer paso no es nada comparado con el segundo. Durante el primer paso, con la promesa de que "Dios la hará gloriosa", tienes que contar delante de la comunidad cuál es tu cruz. Y no se admiten generalidades, te pinchan y coaccionan sin pudor para que digas qué es lo que más te lastima, lo que te hace sangrar, lo que te humilla. Esto es solo el primer paso (¡perdón por el chiste!) para destrozar tu autoestima y obligarte a exponer tu intimidad a la comunidad. El mío fue hace 30 años, pero lo recuerdo muy largo y aburrido, desde la cena del jueves hasta la cena del domingo.

Las familias en misión son algo que el CNC usa con frecuencia como trofeo. Hay principalmente dos tipos diferentes de familias en misión: la clase alta y la clase baja.

Las familias de clase alta en misión provienen de la nobleza del CNC y viven una buena vida incluso en misión, apoyadas por su comunidad: niñeras (generalmente chicas del CNC enviadas "para hacer una experiencia de evangelización"), trabajos de alto nivel, buena escuela para los niños, vuelven con frecuencia, etc. Solo por poner un ejemplo: conozco a una de las familias de alto nivel más famosas en misión, cuando vuelven a su país para el verano, alquilan una gran villa con piscina en uno de los mejores lugares de su país.

Las familias de bajo nivel, en cambio, viven una vida muy miserable: generalmente provienen de comunidades pobres, por lo que no tienen mucho apoyo financiero; son enviados a países con menores costos de vida, con frecuencia solos y tienen que pagar todo.

Pero ambos tienen muchos problemas: los niños suelen experimentar desarraigo al mudarse, de repente a otro país y si pueden se escapan; por lo general, no conocen el idioma local ni la cultura local, por lo que sus resultados en términos de conversión de personas son bastante malos y sienten frustración e inutilidad por eso. Debido a todas esas cosas e incluso por vivir en condiciones miserables (al menos el nivel inferior), son muy propensos a la depresión. No están convirtiendo a casi nadie porque no están anunciando la Iglesia Católica, están anunciando el CNC».