domingo, 26 de abril de 2026

Publicidad de Pascua 2026 (I)

 

Cueva de San Caprasio, Los Monegros

Aunque llegue un poco tarde, por consideración y agradecimiento a la persona que me lo ha proporcionado, voy a resumir el anuncio publicitario de Pascua de este año.

Arranca la publicidad con lo que el mamotreto etiqueta como “saludo de Kiko”, que en esta ocasión aprovecha el ojo para los negocios de los ediles de Farlete, localidad aragonesa, para blanquear, no por primera vez, su historia personal pretérita y presentarse como hijo de la espiritualidad de Foucauld, a despecho de que lo que caracteriza a Kiko es el gusto con que viaja en primera clase cuando no puede ser en avión privado, las estancias en hoteles de muchas estrellas, las mariscadas con los afines y el disponer de tanta pasta que nunca da menos de 50 € diarios al pobre de la puerta de la iglesia.

El hecho es el siguiente. Desde hace algún tiempo, se impone que cada verano los neocatecumenales dejen a sus hijos en un kikokampamento de un par de semanas de duración. Lo ideal es que el kikokampamento se aproveche para hacer perekikaciones a algún lugar “histórico” para el Camino, podrían emplear el tiempo en visitar santuarios marianos, pero eso es cosa de beatorros de misa de 12, ellos son ante todo kikistas y prefieren fotografiar la cueva donde una vez Kiko posó el zapato.

Madrid ha cambiado y evolucionado muchísimo desde los años 60, ya no existen cuevas habitadas por gitanos, no hay chabolas en Palomeras Altas ni calles sin asfaltar, y hay que irse a la España vaciada, donde el tiempo parece detenido, para sumergirse en la ensoñación de que están en el sitio donde Kiko se sentó en una piedra a tomarse un bocata de sardinas. Y además sale más barato acampar en el desierto de los Monegros que en Madrid.

Total, que cada verano los hijos de los neocatecúmenos son llevados a recorrer lugares de kulto kiko: Órvega, cuna de Carmen, Tudela, donde estudió la difunta, los Monegros donde Kiko dice que pasó unos meses y nunca más volvió, Fuentes del Carbonero, donde dice que celebraron la primera vigilia pascual, pero de la que también se olvidó para no volver…

Y en vista de que todos los veranos van y vienen grupos de chavales kikos por esas zonas, y visitan con mucha unción una cueva en la que les cuentan que una vez un tal Kiko se metió a leer un libro, alguien en la localidad de Farlete, que es zona de paso hacia esa cueva, ha tenido la ocurrencia de dedicar una plaza al Camino.

Buena vista comercial. Es una forma sencilla de que los visitantes no solo pasen de camino a la cueva, sino que hagan parada en la plaza y gasto en los comercios circundantes. 

Este es el hecho que cuenta Kiko al comienzo de la publicidad de Pascua y que adorna con la historia de que él iba a esa cueva impresionado por la espiritualidad de Foucauld, a quien descubrió por aquel entonces. Lo cierto es que Kiko ya está mayor y le urge venderse como piadoso, religioso y fervoroso, no sea que la Iglesia ponga pegas para reconocer su santidad de categoría extra suprema.

En la próxima entrada, más madera.

 

viernes, 24 de abril de 2026

A ver si Kiko toma nota...

 


A ver si con esto Kiko toma nota de que cuando se produce una agresión, un agravio, un abuso, es lícito y conveniente que la víctima reclame la reparación de daños y la asunción de responsabilidades por parte del agresor. Y que ese proceder no convierte a la víctima en hijo del demonio, como tan erradamente sostiene Kiko una y otra y otra vez.

Supongo que todos estáis al tanto de la noticia. Un vehemente soldado del ejército israelí, allá por una aldea del sur del Líbano (territorio en estos momentos ocupados por dicho ejército extranjero), se entretuvo destrozando una imagen del Crucificado mientras un compañero suyo sacaba fotos.

Desde un punto de vista práctico, era una escultura humilde de escaso interés histórico artístico; mucho más valiosa era la nariz de la Esfinge que destrozaron a cañonazos unos soldados extranjeros, de nuevo, en una tierra que no era la suya.

Pero alguien tuvo la ocurrencia de compartir con el mundo las fotos del ataque a martillazos contra la indefensa estatua.

Sucede también que por el mundo hay numerosos sectores sociales contrarios al agresivo estilo defensivo de los israelitas. Y no han dejado pasar la ocasión de afear la conducta del ejército israelita en tierra extranjera.

En particular, merece atención la respuesta de los ordinarios católicos de Tierra Santa, que no van a lo práctico del escaso valor material de lo destrozado, sino al inmenso valor simbólico de lo que representaba esa estatua humilde y pobretona.

 


 

Fijaos en el lenguaje que emplean: profunda indignación, condena sin reservas, profanación, grave afrenta a la fe Cristiana, además de incidir en que no se trata de un hecho aislado, sino uno más que se suma a otros incidentes de profanación de símbolos Cristianos por soldados israelíes en el sur del Líbano. Y que no sea un hecho aislado revela una preocupante deficiencia en la formación moral y humana de los soldaditos que no muestran el respeto más elemental por lo sagrado y por la dignidad de los demás, por lo cual se reclaman medidas disciplinarias inmediatas y contundentes, un proceso creíble de rendición de cuentas y garantías claras de que tal conducta no será tolerada ni se repetirá.

Observad que los ordinarios no se disculpan con los agresores ni fingen que no pasa nada ni asumen que ellos son los más últimos y peores de todos, y se merecen estar en la cárcel, y tener cáncer y que se caiga el cielo sobre sus cabezas por haber osado denunciar la agresión. Al contrario, no solo señalan al causante material, sino también a los que tenían el deber de educar y formar a quien dejan suelto con un martillo en las manos.

Me imagino que Kiko, tan sensible como dice ser, estará desolado por esta salida de pata de banco de la asamblea de los ordinarios en Tierra Santa, que está mostrando al mundo una actitud absolutamente contraria a la que Kiko reclama a los demás (a los demás, eh, que si él tiene que denunciar el uso de unos cantos que él no compuso u ordenar cerrar canales sociales, lo hace y se queda tan fresco).

Y para que quede bien patente, a continuación un resumen de lo que Kiko reclama a quien es injuriado o dañado por otro (al injuriado, no al dañino, a quien jamás Kiko considera que se le pueda reclamar nada):

«¡Dios nos ha amado cuando éramos malvados y pecadores! Tú demuestras que has conocido a Dios, que eres hijo de Dios, si, cuando alguien te hace alguna injusticia, algo terrible, lo cargas sobre ti y le perdonas, como Dios te ha perdonado a ti. ¡Si no estás dispuesto a hacerlo, se ve con claridad que, a pesar de haber hecho no sé cuántos años de Camino, has perdido la gracia divina y eres presa del demonio!

El demonio engendra en nosotros un hijo, un tumor gangrenoso, que se llama pecado. El demonio te dice interiormente: "¡No cedas, no perdones! Tú eres dios! A ti se te debe alabanza, respeto, amor. ¿Has visto lo que te han hecho? ¡No te pagan, no te aman! ¡Enfádate! ¡No cedas! ¡No perdones!" El demonio siembra en ti este principio interior que te domina, este principio falso, esta mentira primordial, porque él es el padre de la mentira (cf Jn 8,44): "¡Tú eres dios!"

Quizá has vuelto a creerte esta mentira primordial y de nuevo has querido ocupar el lugar de Cristo, has matado dentro de ti a Cristo, que es el Hijo del Dios (cf Mt 16,16).

Dice S. Pedro que hemos sido elegidos, llamados, para dos cosas. Primero, para llevar sobre nuestro cuerpo la forma de morir de Cristo (cf 2 Co 4,10), es decir para sufrir con Cristo la injusticia sin resistirnos al mal (cf Mt 5,39), sin defendernos del mal que nos hacen, para que brille en nosotros la naturaleza divina. Por tanto, cuando vosotros respondéis al mal con el mal, cuando respondéis con violencia a las injusticias que os hacen en el trabajo, en la familia, etc., estáis traicionando a Cristo y la naturaleza divina que os ha sido dada en el bautismo.

Hermanos, hemos sido llamados a cargar con la injusticia, mostrando que en nosotros habita la naturaleza divina, y para bendecir al Señor. ¡Quizá, después de tantos años, todavía no cargáis con ninguna injusticia!

Cuando tu marido te insulta: "¡Eres un loca, una cretina!", respondes insultando todavía peor. Hemos sido llamados a responder al mal con el bien y a bendecirle al Señor. Si le damos gracias por las cosas buenas, ¿cómo no le vamos a dar gracias por las cosas que nos parecen malas? (cf Jb 2,10). Tal vez nunca le has dado gracias al Señor por una enfermedad.

Algunos no entendéis esto; todavía pensáis que hay que reaccionar con violencia -del tipo que sea- a la injusticia para "aclarar las cosas", para enseñarle al otro que eso no se hace. ¡Así es inútil que os pongáis a rezar!» (del mamotreto del Padre nuestro parte intermedia).

¿Os dais cuen?

¡Qué es eso de reclamar por escrito que no se repitan semejantes actos de profanación! ¿Acaso los ordinarios en Tierra Santa nunca han dado gracias al Señor por las profanaciones? ¿Es que no saben que lo cristiano es poner la otra mejilla?

Unos religiosos naturales, eso es lo que son, tendría que ser obligatorio que los curas fuesen escruticiados por Kiko antes de conferirles la dignidad de obispo, y no se diga la de cardenal.

 

miércoles, 22 de abril de 2026

Mala terapia de grupo

 


Una mala sesión de terapia de grupo (enviado por un exkiko)

 

En una terapia de grupo, un psicoanalista (psicólogo, psiquiatra o terapista con licencia) intenta ayudar a un grupo de pacientes, por lo general un mínimo de 5 a un máximo de 15, aunque esta cifra puede variar. Dicha terapia es una forma legítima de tratar diversas situaciones, puesto que la persona que lo dirige mantiene unas reglas claras donde los pacientes no pueden intervenir en las expresiones de los demás.

Todo lo contrario a lo que ocurre en una convivencia kika, donde los miembros de la comunidad opinan, intervienen, cuestionan y critican lo que expresa el “hermano” o “hermana”, en la mayoría de los casos sin tacto, sin misericordia y hasta sin cortesía.

El neocatecumenado “kikil” opera de forma similar a una terapia de grupo, pero como ya explicamos no lo hace debidamente, tanto en sus celebraciones de Palabra, como en sus convivencias mensuales tradicionales. Con un responsable, por lo general poco preparado para aconsejar, mucho menos para psicoanalizar al resto de los integrantes de una comunidad.

Aunque no todos los “responsables” son iguales, en etapas avanzadas del kikismo, salen algunos con tendencias de “psicoanalistas”, pese a no contar con la preparación debida. Al menos un cura ha pasado por siete años de estudios, sin contar con una labor pastoral que inició cuando era un seminarista.

No puedo aconsejar acudir a un pastor protestante siendo católico, pero estoy seguro que un pastor tiene al menos más preparación que un laico simplón sin estudios debidos para aconsejar a alguien de forma objetiva.

El kikismo es una mala imitación de terapias legítimas. Si le cuentas tus problemas a un psicólogo o un psiquiatra obtendrás una respuesta coherente, si les cuentas tus problemas a un responsable o “kikotista” o a un híbrido que fusiona los dos, recibirás alguna tontería como respuesta. Algo en la línea de que eres un “pecador” y que debes “circuncidar tu razón” o que vigiles tu diezmo hasta que dejes de hacer “juicios temerarios” o algo similar. Y tampoco olvidemos el tan cacareado “demonio”, muy popular en el folclor kiko.

Laicos, sin preparación alguna, dirigiendo a otros laicos. Los “frutos” postconciliares tan defendidos por el kikismo.