¡Dios siempre manda acontecimientos y personas para desinstalar al hombre! Un escriba le dice a Jesús: "Maestro, te seguiré adonde quiera que vayas". Y Jesús le contesta: "¡Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza!". ¿Dónde reclina la cabeza Jesucristo? ¡En la cruz!
Desde su nacimiento, Jesucristo no tiene sitio donde reclinar la cabeza … El que Jesús esté acostado en un pesebre profetiza que no será reconocido ni aceptado por su pueblo, sino que será rechazado por él.
El Arca de Dios, la "shekhiná" de Dios, fue transportada con varales y caminó vagando bajo una tienda, para que todos supiesen que Dios no se instala permanentemente en un lugar, sino que está siempre de paso. Y nosotros, hermanos, seguimos a uno, Jesucristo, que ha sido rechazado y odiado por el mundo, que ha sido crucificado por los poderosos y sabios de este mundo. ¡Por eso el que quiere compaginar su vida burguesa, su amor al mundo, con el cristianismo es un hipócrita! Lo único que hará es dormirse durante las katekesis y las celebraciones esperando que acaben; estará siempre en la tibieza, sin entender nada de nada, porque tiene su corazón embotado y pesado.
Me pregunto cómo aplica esto a Kiko que viaja en primera clase, se aloja en hoteles de muchas estrellas y en su dieta abundan las mariscadas, además de manejar los billetes de 50 € con una dadivosidad que demuestra que no le faltan.
Tenemos que estar dispuestos a todo, a coger nuestro equipaje y a partir a cualquier parte; no tenemos aquí una casa permanente, no tenemos aquí nada permanente. Desnudos venimos a este mundo y desnudos nos iremos de él: nos meterán en un ataúd y no podremos llevarnos absolutamente nada de aquí. Por eso dice la Escritura que es una locura acumular dinero; otros se lo gastarán como les dé la gana. Tenemos que usar las cosas de este mundo rectamente y sabiendo que tendremos que dejarlas.
Es decir, lo que no hay que hacer es poner denuncias a nadie por cantar kikirikantos en una red social. Primero, porque si la letra de esos cantos está tomada de la Biblia no le pertenecen ni a Kiko ni al CN; segundo, porque es de dominio público que los pocos cantos que merecen la pena son de G. Filippucci y otros, por lo que Kiko no es autor de la letra porque ha copiado la Biblia y tampoco de la música. En suma, reclamar derechos de autor es una triquiñuela para cobrar ese dinero que dice que es una locura que los demás acumulen.
Me acuerdo de un hermano de una comunidad, cónsul en París, que tenía una casa magnífica, con muebles y alfombras preciosos, que siempre acogía a los itinerantes, y que tenía una relación muy libre con aquella casa y con todos sus muebles, que no eran suyos, sino del consulado, y sabía que se quedaría allí solo un tiempo y que luego se tendría que ir a otro sitio. Disfrutaba de las cosas con gran libertad y las ponía a disposición de los hermanos de una manera extraordinaria.
¡Qué majo! Pero no sé si tendría derecho a disponer, como si fuese suyo, de lo que no lo era, para mí que no obraba muy rectamente.
El que sabe que todo lo que tiene debe dejarlo pronto, por ejemplo, dentro de un año, vive de manera muy distinta al que ha comprado las cosas "para él", pensando que nunca tendrá que dejarlas; éste defiende todo con uñas y dientes y dice siempre: "¡Esto es mío! ¡Mío!". ¡Necio! ¡Un día tendrás que dejarlo todo!
Para vivir bien de verdad, con desapego y libertad, hace falta un cambio radical de mentalidad, una gran sabiduría. Hay que saber que usamos las cosas, que participamos de ellas, pero que no las poseemos. Dice S. Francisco de Asís que el que posee no puede amar, porque el que posee algo siempre defiende lo que posee; y que por eso no hay cristianismo sin pobreza: el que no posee nada no defiende nada. Y esto no solo en el aspecto material; algunos quizá no poseen bienes materiales, pero están apegadísimos a sus proyectos, a sus ideas, a su honor, a sus manías, etc.
Kiko, necio, aplícatelo a ti mismo y déjate de derechos de autor de lo que bien sabes que no es tuyo.
El que no es pobre es rico. Rico es aquel que posee algo y por tanto lo defiende. El rico considera que su mujer es "algo suyo"; está lleno de celos, agobia a su mujer, no le deja ni respirar. Y así en todos los ámbitos.
Menudo follón neuronal tiene Kiko con el matrimonio y la relación hombre-mujer. No atendáis a sus sandeces. ¿No dice san Pablo que el matrimonio son dos en una sola carne? No es que el cónyuge sea “algo”, es que ambos son la ayuda adecuada del otro, lo que necesitan, y más vale que ambos sepan apreciarlo y que lo defiendan con uñas y dientes. Lo contrario es lo que no es sano.
La cosa es muy sencilla: quien no es pobre ni humilde no sabe amar, se cree propietario del CN y cuando el Papa le reclama que las comunidades adultas se unan a las parroquias, se revuelve y le desea la muerte. No tiene más.
Hermanos, el Señor quiere ayudarnos a desarraigarnos, a desinstalarnos, a desaburguesarnos. Es lo que hizo en el episodio de la torre de Babel: mandó un espíritu de confusión de las lenguas y dispersó a todos por la tierra, para que los hombres se diesen cuenta de que se estaban alienando completamente, de que querían hacerse dioses de sí mismos, cuando en realidad su vida no era nada. Cuando el hombre se hace dios de sí mismo, ya no comprende ni a su mujer ni a sus hijos ni a nadie; ya no comprende la lengua de nadie; sólo comprende el lenguaje de las concupiscencias de su carne y lo único que sabe hacer es darse gusto y placer; y cuanto más gusto y placer se da, más vacío encuentra en sí mismo y en las cosas. Cuanto más uno corre en pos del placer, tanto más el placer se aparta de él, en una especie de círculo vicioso satánico, absurdo, que lleva al hombre a vivir sin ningún freno: ¡desenfrenadamente!
Y la vida del pequeño burgués no es mejor. Empequeñece su vida, vive pensando siempre en el dinero, nunca arriesga nada y vive siempre en la mediocridad, en la mezquindad y en la tibieza.
Traducción: te van a reclamar que te gastes cuanto tengas y aún más en una perekikación carísima porque los que tendrían que dar ejemplo de desprendimiento son, precisamente, los que van a viajar a costa tuya. Y además ellos serán los que se queden con las mejores habitaciones, no tú; comerán en mesas aparte (y posiblemente menú distinto), y planificarán el viaje a su conveniencia, no a la tuya.




