lunes, 27 de julio de 2026

Manipulación en vivo y directo

 


Siguiente testimonio veraniego.

«Hace poco me manipularon espiritualmente para unirme al Camino. Me invitó un amigo conocedor de las dificultades personales que yo atravesaba. Los ponentes, en las reuniones de presuntas catequesis, animaban a que fuéramos a la convivencia del fin de semana porque "nuestra vida cambiaría para siempre". No tenía ni idea de qué significaba eso.

El último día del retiro, nos hicieron la pregunta de si queríamos seguir con ellos. El presbítero y los ponentes estaban sentados un escalón por encima de nosotros y todos los potenciales nuevos miembros, incluyéndome, un escalón por debajo de ellos. Yo me decía a mí mismo que no podía unirme por todos mis compromisos previos, pero durante todo ese fin de semana nos estuvieron hablando de la crisis de fe y de cómo el catolicismo se está muriendo porque la gente está abandonando la fe.

Cuando nos hicieron la pregunta de si quedarnos o no, el primer tipo en responder dijo que sí (lo cual era genuino porque anhelaba la comunidad debido a su vida solitaria), y el responsable responde a esto diciendo: "Tu sí acaba de ir al cielo". Me molestó mucho ese comentario. ¿Significa eso que un no puede ir al infierno si decidimos no unirnos a ellos? Sin mencionar que todas estas personas con las que acabamos de conectar podrían juzgarnos si decimos que no.

Cuando llegó mi turno de responder dije que sí porque sentía la presión de la presencia de la comunidad. La forma en que el presbítero y los ponentes estaban sentados allí arriba, mirándonos... se sentía como un juicio si decías que no.

Ahora ya llevo unas tres semanas siendo miembro activo. Lo triste es que disfruto de la comunidad porque todos sabemos que los líderes están llenos de mierda y hablamos mucho y mal de eso. Pero me da miedo no poder quedarme mucho tiempo. El problema es que somos muy pocos. Un miembro se mudará pronto a otra ciudad y otro de ellos falta mucho y siendo tan pocos la exigencia para preparar y estar presente en las eucaristías es enorme.

Las eucaristías duran dos horas, los preparativos de dos a cuatro horas y otras reuniones quizás dos horas. Consume mucho tiempo y los líderes nos regañan si no podemos presentarnos a las cosas. Una de ellos literalmente avergonzó a mi pareja por no poder asistir a una misa porque tenía compromisos laborales. Literalmente dijo: "¿Qué es más importante, Dios o tu trabajo?" Por supuesto, creo que eso es coacción porque no creo que el Camino sea la única forma de estar en sintonía con tu fe.

Entonces, ¿debería quedarme o debería irme? Si la respuesta es irme, ¿cuál es la mejor manera de hacerlo para superar las presiones del grupo? Anticipo que los líderes intentarán contactarme. Temo encontrarme con miembros en público porque vivo en una ciudad pequeña donde prácticamente te encuentras con cualquiera en todas partes».

sábado, 25 de julio de 2026

Tostón publicitario 2025-2026 (XIX)

 


Lo siguiente es una película dramática relatada por Ascen, pues según ella los pocos cristianos de Belén y Nazaret sobreviven gracias al turismo, pero si a los turistas les empieza a dar miedo que les caiga una bomba encima, los pocos cristianos de Belén y Nazaret se tendrán que marchar a otro sitio. Y eso hay que ponérselo muy claro a los obispos reacios a aceptar invitaciones del CNC:

«ASCENSIÓN: Ayer cuando hablé de Israel se me olvidó un aspecto importante y es que estos encuentros de obispos también dan un impulso a las peregrinaciones. Los pocos cristianos que hay en Tierra Santa, están sobre todo en Belén, y Nazaret, son ciudades cristianas y viven del turismo y están pasando una gran necesidad y muchos están pensando en emigrar. Entonces, no solo es que nosotros nos beneficiamos de ir a Tierra Santa, los obispos hacen un signo de cara a toda su diócesis de que se puede ir a Tierra Santa, de que no hay peligro. Además es un signo concreto de ayuda a los cristianos de Tierra Santa, cada día hay menos cristianos. Lo digo para que lo tengáis en cuenta a la hora de invitar a los obispos, es un modo de ayudar a los cristianos de Belén».

¡Qué ternurita la de Ascen! Y eso que esos cristianos de Belén son de los de misa de 12 de toda la vida.

Y sin más Ascen pasa a los avisos varios, que son un montón.

«Vamos a hablar de un carisma que Kiko lanzó hace muchos años y que se había quedado como adormecido … pues vamos a reforzar ese carisma, es el carisma de las viudas. El carisma de las viudas es la acogida de los itinerantes o de los que vienen de paso, pero además cuando nacieron los seminarios Redemptoris Mater, Kiko y Carmen vieron la importancia de rezar por las vocaciones y de sostener a los seminaristas con la oración, para que perseveren en la llamada, para que lleguen a ser santos sacerdotes».

«Si hay alguna hermana soltera que se siente llamada a este carisma, también se le admite».

Un poquito de sentido común. Enviudar no es un carisma, como no lo es perder dientes o quedarse calvo. ¿Por qué no amplían la tontería a los viudos o a los matrimonios jubilados? Porque lo que buscan son chachas gratuitas. Por eso, nada de hombres, pero puertas abiertas a las que ni son ni llegarán a ser viudas.

«Vamos a los jóvenes. Es muy importante que los centros vocacionales empiecen a funcionar … En Madrid lo están haciendo muy bien, hacen tres encuentros, no tiene por qué ser el domingo, porque a veces el domingo no es posible, pero algún encuentro, la Eucaristía o la Scrutatio, se puede hacer entre semana también. No tengamos miedo a que se nos cansen, porque estas vocaciones o el Señor las sostiene o se las come el mundo. Entonces, es muy importante sostener estos que el Señor ha llamado con los encuentros de los centros vocacionales. Y si en algún sitio el centro vocacional no funciona o veis que no va bien, pues reforzadlo, lo digo para los itinerantes».

Lo que está diciendo es: no dejéis que se escape ningún chico, no consintáis que ninguno diga que se levantó en un momento de enardecimiento pero que ha visto que su vocación no es ser presbi, no les permitáis pensar con claridad, haced que se sientan culpables si dudan.

«Para el Centro Vocacional de chicos hemos preparado un mamotreto con tres encuentros al mes; deben asistir tanto los candidatos al seminario como los que quieren ser itinerantes. Para las chicas, hemos preparado otro mamotreto con dos encuentros. Invitamos a los itinerantes que tienen chicas en misión, a realizar con ellas de vez en cuando encuentros, teniendo como base el mismo mamotreto de los centros vocacionales; también podéis utilizar el libro sobre “La virginidad y la misión en Carmen Hernández”, Corazón Indiviso de Josefina».

¡Pobres chicas! No se merecen ese castigo. Y ninguno de ellos se merece lo que sigue, que es contrario al proceder de la Iglesia y de la lógica más elemental, porque no se puede dejar el discernimiento en manos de kikotistas que a su incompetencia añaden el ser últimos y peores en casi cualquier aspecto.

«Los hermanos que se levanten para la misión tienen que ser escrutados por sus catequistas y después por el equipo itinerante. No se puede ir a la convivencia de itinerantes, sin antes haber pasado la aprobación de los catequistas propios y de los itinerantes. Si los que se levantan no son catequistas en activo, a lo largo del año tienen que escuchar las catequesis iniciales y el Shemá, antes de partir en misión, y si les diera tiempo de escuchar dos veces, mejor».

Se ve claro, ¿no? “La misión” que menciona Ascen es la kikotización, por eso es preciso que los enviados conozcan las kikotesis, da lo mismo si no han abierto el Catecismo en la vida, lo importante es que sean loros de Kiko allá donde vayan.

«La scrutatio de los domingos ya se tiene que poner en marcha este mes… Es importante, a no ser que sea una parroquia con muchas comunidades, que se puedan juntar los jóvenes por vicarías o por zonas. A los jóvenes les gusta encontrarse con jóvenes de otras parroquias, les ayuda conocer gente nueva, hacer amigos».

Los jóvenes, si son normales, no necesitan que los mayores les impongan scrutatios para hacer amigos. Para ser sinceros, a Ascen y los demás lo que les importa es que los jóvenes no se escapen del gueto, por eso hacen lo que sea para forzar que los amigos sean también del CNC.

«Revisad los grupos del rosario. Revisadlos. Reunidlos y escuchadles; lo ideal sería una vez a principio de curso y otra vez a final. Lo ideal serían dos veces al año, y si no podéis, al menos una vez al año. Los chicos tienen experiencias maravillosas de cómo el Señor les ayuda en la defensa de la castidad, de cómo el Señor les ayuda a caminar mejor con el rezo del rosario, o sea, hay que escuchar sus experiencias y reforzar los grupos».

Se me hace incompatible tanta “maravillosidad” con la epidemia de adicciones al porno que hay entre esos mismos chicos. No sé, algo no cuadra.

En la próxima entrada más avisos, es decir, más deberes y obligaciones para los sufridos neocatecúmenos.

 

jueves, 23 de julio de 2026

ENTRAR EN EL CAMINO NEOCATECUMENAL

 



CÓMO PUDE DEJARME ENGAÑAR Y ENTRAR EN EL CAMINO NEOCATECUMENAL

«¿Cómo puede alguien normal acabar metido en algo así?». Parece una pregunta inocente. No lo es. Da por hecho que hace falta ser de alguna manera rara para caer: crédulo, débil, roto. Y esa suposición hace dos daños a la vez: insulta a la víctima y absuelve al sistema. Si solo caen los raros, el mecanismo queda intacto y la culpa recae sobre quien cayó.

Yo entré con 17 años. Estuve 20 dentro. Y os aseguro que no era raro. Era un chaval con inquietud espiritual, generoso, con ganas de tomarse en serio a Dios. Exactamente el perfil que buscan. Porque no se captura a la gente por sus defectos: se la captura por sus virtudes.

La pregunta correcta es otra: ¿qué tiene que ocurrir para que una persona cualquiera —tú, yo, cualquiera con dos dedos de frente— entregue años, dinero, amigos y hasta su manera de hablar de sí misma a un grupo, convencida en todo momento de que decide por voluntad propia?

Tienen que ocurrir cuatro cosas. Y ninguna depende de que seas tonto.

Primero: la puerta no tiene señal de peligro

Nadie entra en una secta. Nadie firma para ser manipulado. Entras en unas catequesis en tu parroquia católica, anunciadas desde el ambón, con el párroco delante y el obispo informado. La puerta tenía un crucifijo, no una advertencia. Si el cartel hubiera dicho «itinerario de dependencia psicológica de treinta años», no habría entrado nadie. Decía «itinerario de conversión», y lo decía la Iglesia.

Segundo: la gradualidad

Nadie te pide todo el primer día. El primer día te dan comunidad, escucha, sentido. Lo demás llega a plazos: primero una noche, luego un diezmo, luego un «escrutinio» donde cuentas tu intimidad delante de todos, luego decisiones sobre tu matrimonio, tu trabajo, tus hijos. Cada paso es pequeño comparado con lo ya entregado. Es la lógica de la rana en la olla: ningún grado suelto quema; el recorrido entero, sí.

Tercero: el lenguaje

Te cambian el diccionario y con él la realidad. Al interrogatorio público lo llaman «escrutinio». Al control de conciencia, «acompañamiento». Al miedo, «temor de Dios». Al grupo cerrado, «comunidad». Y al doblepensar lo llaman fe: «Dios te ama infinitamente, pero si te vas, te pierdes». Cuando las palabras están trucadas, pensar con ellas ya es pensar a su favor. Por eso no podías «darte cuenta»: darse cuenta exige palabras que te habían quitado.

Cuarto: la voluntad propia como trampa maestra

Sí, decidías tú. Nadie te ató. Pero decidías con información manipulada, con la culpa fabricada apretando y con el miedo al abismo si te ibas. Eso tiene un nombre en derecho: consentimiento viciado. Como un niño de seis años lo entendería: firmaste un contrato cuya letra pequeña te leyeron ellos, en su idioma, mientras te repetían que fuera hacía frío. Firmaste tú. El engaño fue de ellos.

Y aquí, a todos los que habéis salido, viene lo que os quiero decir. Muchos seguís cargando la pregunta mal formulada, vuelta contra vosotros: «¿cómo pude ser tan tonto?». Esa vergüenza es el último trabajo que el sistema hace dentro de vosotros, ya gratis, años después de salir. Mientras la pregunta sea «cómo pude caer», el foco sigue sobre ti. Cambiadla: qué hicieron, cómo lo hicieron, quién lo permitió, quién tenía el deber de vigilar.

Y al cambiar la pregunta, cambiad también el relato. No digáis «caí en una secta rara»: decid «me captaron en la Iglesia católica, en un itinerario que ella llamó válido, a manos de personas investidas de autoridad por el párroco». No digáis «los kikos me robaron veinte años»: decid «me los robó un movimiento con estatutos aprobados por la Santa Sede». La primera versión os deja solos con vuestra vergüenza y a la institución mirando desde la ventana. La segunda pone la responsabilidad donde estuvo siempre: en quien abrió la puerta, bendijo el método y calló las quejas. Juan Pablo II lo llamó «itinerario de formación católica» en 1990. Roma aprobó sus Estatutos en 2008. Sin la Iglesia, aquello no habría durado ni un día.

Jesús no preguntó a la oveja perdida cómo pudo perderse. Fue a buscarla (Lc 15,4). El padre del hijo pródigo no exigió explicaciones: corrió a abrazarlo (Lc 15,20). El interrogatorio culpabilizador no es de Dios; es de los sistemas que necesitan que la víctima se avergüence para que nadie mire al responsable.

«Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,32). La verdad, en este caso, empieza por formular bien la pregunta. No caísteis por raros. Os capturó un mecanismo diseñado para gente normal, operando dentro de la casa que debía protegeros. El día que lo digáis así, con todas las palabras, notaréis algo físico: la carga cambia de hombros. Y vuelve, por fin, a los suyos.

RAMON FANDOS