jueves, 19 de julio de 2018

CNC visto desde 1997 (II)



2. Aspectos negativos inmediatos.
     Toda experiencia humana es limitada, por eso ninguna puede pretenderse como exclusiva y únicamente válida. Entramos a la consideración de los aspectos negativos que de manera inmediata y a simple vista aparecen en el movimiento neocatecumenal.

2.1 Sectarización.
     Secta es un término que designa a un grupo de personas que, en la esfera de la fe o en el campo de la acción, e incluso en ambos, son distintos de otros grupos adheridos a un sistema homogéneo. Los adherentes de una secta tienen su propia manera de entender algunos puntos centrales del cristianismo y esto los hace disentir con respecto al cuerpo doctrinal aceptado dotado de autoridad doctrinal e histórica[1].

     “Una tercera objeción se hace al camino neocatecumenal: se convierte en Iglesia paralela, es un grupo "asectariado" (sic), se autoexcluye de la vida común eclesial y de las esperanzas y de los temores de la sociedad. Para emitir estos juicios recuerdan los objetantes algunos rasgos: se valora el propio camino de tal forma que se propende a la exclusividad; hay una dificultad connatural para estimar positivamente otras realidades de Iglesia; se muestra un apego a ciertas palabras, cantos, gestos, formas... que parece exorbitado; los catecúmenos sólo se sienten a gusto dentro de sus comunidades, expresándose con su propio lenguaje y celebrando con sus ritos; se practica un cierto "arcano" en los instrumentos de catequesis, en las exigencias concretas aceptadas por los miembros...; no participan en las actividades parroquiales ordinarias; se confía siempre en que la incomprensión ante algunas manifestaciones del camino neocatecumenal será vencida cuando se conozca mejor; y se piensa menos en la propia autocrítica, etc.”[2]. Estas son las palabras de Blázquez sobre lo que algunos objetan al camino neocatecumenal. Su argumentación posterior en defensa del neocatecumenado es muy pobre: referencia a los primeros siglos de la Iglesia, alega que se trata de un camino gradual y que a partir de la redditio se inicia el proceso de colaboración con la comunidad parroquial local; y, finalmente, sobre la tensión intraeclesial del grupo y la totalidad.

     En las mismas palabras de Blázquez encontramos fundamento para el análisis de sus particularidades. En mis conversaciones con ellos, alentadas por la necesidad de advertir sobre lo peculiar de sus posturas, he recibido observaciones que, aunque dichas por individuos en particular, ponen de manifiesto su proceso de asectarización. Para ellos la única experiencia de fe válida es la que se verifica en el camino neocatecumenal; los que vienen a la Iglesia, entiéndase lo que participan en las celebraciones dominicales de la eucaristía, no tienen fe, sólo vienen a ser "rellenados como chorizos" pero no "viven" lo que celebran. En este punto no sólo se convierten en jueces arbitrarios sobre la realidad de fe de la gente sencilla sino que también confunden erudición con vida de fe.

     En lo que concierne a este punto se ha observado cierto aire de superioridad en relación al resto de la Iglesia[3]. Muchas veces ignoran que el conocer más es un hecho que implica más deberes que privilegios, más obligaciones que derechos.

     La marcha normal de la Iglesia no les interesa. Ellos han venido a convertir la Iglesia en un instrumento a su servicio, sacrificando el todo de la comunidad eclesial por la parte que representan. Necesitan de servicios exclusivos y excluyentes, nadie ajeno al grupo o pequeña comunidad puede participar de sus celebraciones de la Palabra y mucho menos de sus eucaristías.

     El sentido de la celebración eucaristíca es muy particular. No sólo prohíben la participación de personas ajenas al grupo sino que muchas veces utilizan símbolos y ritos carentes de contenido cristiano y sin ninguna explicación que los haga comprensibles. No asisten a las celebraciones dominicales de la Santa Misa porque asisten a su “eucaristía” sabatina. Se observa de esta manera cierta tendencia judaizante en el uso de algunos símbolos: la eucaristía ha de tener lugar en sábado, se ha de usar pan ácimo preparado particularmente en la casa de acuerdo a una receta única, utilizan el candelabro judío o menorah, el diseño del altar y la colocación de las sillas es extremadamente particular y se ha de utilizar un vino kosher, aprobado por las sinagogas judías, que fácilmente se puede dudar que sea vino.

     Y en cuanto a esto son inflexibles. No tienen en cuenta la ley de impenetrabilidad de los cuerpos y con tal de mantener el esquema propio de ubicación de la sede, el ambón y el altar son capaces de sacrificar el concepto de espacio.
     En su autoexclusión de la comunidad parroquial local dan a entender que la razón de su separación es porque ellos son mejores que los demás. Ser llamados a participar de eventos particulares de la comunidad parroquial es visto como una carga y obligación que debe ser rechazada cuando no intolerada.

     De no mediar una clara advertencia al sometimiento del criterio eclesial nos encontramos ante un grupo que lucha entre su institucionalización y su asectarización.

2.2 Sacralización de personas.
     Dice Blázquez en dos lugares de su obra: “El catecúmeno deberá dar signos elocuentes de que el dinero no es su dios” y “... se tarda tiempo en descubrir que el dinero no es el "señor" que verdaderamente salva...”[4]. Es cierto que el proceso de conversión trata de ser radical. Hay que abandonar los ídolos del pecado para convertirnos a Dios. Aversión y conversión son dos pasos elocuentes del mismo movimiento que pone a la persona en marcha hacia Dios.

     La predicación constante contra los ídolos del mundo contrasta con el surgimiento de nuevos ídolos. Podríamos decir que en su lucha contra el pecado la propia voluntad queda anulada, entregándose en manos de una voluntad superior. No solamente realidades son sacralizadas, ahora se pasa a la sacralización de personas cuyas experiencias son prácticamente intocables. Así, tomando como punto de partida el ejemplo y testimonio de los catequistas se apela a la autoridad inmediata para la resolución de conflictos.

     Blázquez apunta en cierto modo esta realidad cuando dice: “No hay una doble jerarquía en la comunidad: una que iría desde Kiko, pasando por los catequistas de la comunidad y llegaría al responsable de la misma, y otra que partiendo del obispo pasa por el párroco y, eventualmente (si hay más de una comunidad en la parroquia), al presbítero de la comunidad.”[5]. Al exponer de esta manera los términos de la comunión eclesial con relación a la jerarquía, Blázquez parece llevar adelante el comentario sobre algo que es voz común: ante el surgimiento de conflictos y situaciones difíciles, muchas veces de mutua incomprensión, se apela primero a la autoridad de los responsables y luego a la del catequista, si acaso éste no puede resolver el conflicto se llega hasta los responsables que están en el Estado de New York, quienes en última instancia llegan a consultar al mismo Francisco (Kiko) Arguello. 

     De esta manera ha nacido entre ellos cierto paralelismo entre la jerarquía eclesiástica previamente establecida y los grandes promotores del “camino neocatecumenal” llegando, en algunos casos, a la plena insumisión. Es entonces cuando no sólo las estructuras se convierten en sagradas para ellos, sino también las personas. Tal situación se presta a tanta confusión que es válida la pregunta sobre a quién siguen en este camino ¿a Jesucristo o a Kiko?


[1] LAMBERT, Bernard. "Ecumenism, Theology and History". Herder and Herder, New York, 1967. pág. 62. Y SAMPEDRO, Francisco, "Sectas y otras doctrinas en la actualidad", Consejo Episcopal Latinoamericano, Santafe de Bogotá, 1991, pág. 16. Citado por BOSCH, Juan, "Para conocer las sectas", Editorial Verbo Divino, Estella (Navarra), 1994, pág. 11.
[2] BLAZQUEZ, Ricardo, "Las Comunidades Neocatecumenales", Desclée De Brower, Bilbao, 1989, pág. 93.
[3] Véanse los anexos al final del documento.
[4] BLAZQUEZ, Ricardo. o.c. pág. 32 y pág. 72.
[5] BLAZQUEZ, Ricardo. o.c. pág. 43.

martes, 17 de julio de 2018

CNC visto desde 1997 (I)


Gloria,

Hacía tiempo estaba con el pendiente de enviarte estas notas. Son un escrito del 1997 que presenté al obispado de Orange, California. Avísame si quieres una pequeña introducción, pues algunas veces aparece que estoy hablando en plural y que en ese entonces tenía un compañero que compartíamos la misma problemática.

Saludos, 
Malinche



Las notas de Malinche son muy amplias, por eso voy a dividirlas en varias entradas. En interesante observar todo lo que sigue igual y lo poquito que ha cambiado y no menos interesante comprobar que es igual en todos sitios y es tal y como se cuenta en este blog.




NEOCATECUMENADO: Luces y Sombras. 

0. Introducción.
     En los últimos años han surgido en la Iglesia un sinnúmero de experiencias apostólicas y evangelizadoras que han tratado de dar, desde la fe, una respuesta a los acontecimientos humanos de hoy día.

     Una de estas experiencias ha venido a ser concretada en el movimiento conocido como “Camino Neocatecumenal”. Conocidos en su lugar de origen con el nombre genérico de su fundador, los “kikos” han llevado más allá de sus fronteras la experiencia vivida en Palomeras Altas de Madrid, España, pretendiendo mantener la originalidad que un momento significó para la Iglesia esta nueva forma de predicación.

     Ellos se precian de tener nada escrito pero en sus maneras y modo de exponer el proceso son muy fieles a la idea fundacional. Esto nos hace pensar que, en realidad, tienen algún modo en el que transmiten sus ideas y esquemas -podemos en cierto modo decir- de una generación a otra. En esta reflexión partiremos de nuestra propia experiencia y del largo contacto con ellos que empezó en las aulas de la facultad de teología, en 1984, en donde compartí con maestros y condiscípulos largas horas de reflexión teológica y con el pequeño libro de Ricardo Blázquez, "Las Comunidades Neocatecumenales", Biblioteca Catecumenal, DDB, Bilbao, 1989, 5ta. Ed., hasta llegar a confrontar nuestra propia experiencia con la realidad cotidiana en la iglesia parroquial de xxx, California, USA.

     El "camino catecumenal" nace en las chabolas de Palomeras Altas, Madrid, España, cuando en 1964 el señor Francisco (Kiko) Argüello, de profesión pintor y ateo de carácter existencialista, con una guitarra, una biblia y un crucifijo quiere tener una experiencia de abandono total a la providencia de tipo similar a la de Charles de Foucauld. Su presencia entre los gitanos del lugar fue una interrogante sobre las razones de su motivación. Kiko empezó a hablarles de la predicación de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo (predicación kerigmática) y presididos por un sacerdote que conoció a Kiko en esa experiencia empezaron a tener celebraciones de la misa en ese lugar.

     Carmen Hernández (ex-religiosa con destino a Bolivia que a su paso por Madrid decidió quedarse a participar de esta experiencia) y Kiko han venido a ser los articuladores del camino neocatecumenal. El entonces Sr. Arzobispo de Madrid, monseñor don Casimiro Morcillo, reconoció la validez de la experiencia y la recomendó en su arquidiócesis. Muy pronto fueron llamados a tener las catequesis en diferentes parroquias de Madrid y así empezó a extenderse por todas partes lo que había iniciado en un barrio de la periferia de la capital española.

     No interesa para nuestro caso el nivel de expansión que ha tenido el camino neocatecumenal. Nuestra intención al escribir este artículo está centrada, sobre todo, en mantener la unidad de la Iglesia con el vínculo de la fe. Hemos constatado que la experiencia del camino neocatecumenal es válida y puede ser mantenida y apoyada por la Iglesia siempre y cuando algunos puntos oscuros sean aclarados para beneficio de nuestras comunidades locales.

1. Aspectos positivos.
     Hay que ser honestos con la realidad y criticar visceralmente y sin objetividad no tiene sentido. Para eso reconocemos el bien que hace a nuestras parroquias la presencia del camino neocatecumenal.

1.1 Interiorización e introspección.
     En una sociedad como la nuestra en que los medios de comunicación han despojado al hombre y la mujer de nuestro tiempo de la capacidad de pensar por si mismos, el camino neocatecumenal ofrece la esperanza de hacer un alto en el camino y poder discernir con criterio evangélico el bombardeo desbordante al que constantemente estamos sometidos.

     La jerarquía de valores del hombre contemporáneo ha invertido el orden correcto de los mismos. La predicación de una sociedad hedonista rompe la integridad humana desfragmentándola en mil pedazos. El hombre busca el placer y la comodidad en un escape insolidario e irresponsable de la realidad social que lo envuelve. 

     El camino neocatecumenal aporta al hombre de hoy día los valores precisos para la autocrítica y el autoanálisis. Al colocar un alto en el camino y proceder a mirar al interior de la propia persona es el punto de partida para una auténtica y sincera conversión. Interiorizando nuevos valores o jerarquizando correctamente los que ya se tienen el hombre va analizando su vida y comprendiéndose como hijo de Dios y hermano de la humanidad en Jesucristo. Como punto de partida, la capacidad para la introspección genera la autocrítica e inicia el movimiento hacia una nueva situación de libertad en la condición gloriosa de la humanidad redimida del pecado.

1.2 Estudio crítico de las Escrituras.
     La Palabra de Dios, en su doble aspecto de Escritura y Tradición encuentra un lugar preferencial en esquema propio del camino neocatecumenal.

     Cuando la persona ha escuchado las catequesis que con mucha dedicación y empeño han sido anunciadas no sólo en las celebraciones dominicales de la eucaristía sino también casa por casa, al quedar constituida la pequeña comunidad de caminantes que inician el proceso neocatecumenal juntos son estructuradas sus reuniones a través del estudio serio y reflexivo de la biblia.

     Escrutar la Palabra de Dios pasa a ser la principal actividad del que inicia el proceso neocatecumenal. Liturgia y Palabra son los dos pilares en los que se cimenta la experiencia del neocatecumenado. De esta manera tienen lugar sus reuniones: los iniciados se reúnen para preparar con la meditación de las lecturas la eucaristía que tiene lugar en la vigilia del domingo, también se reúnen a preparar las lecturas que tendrán lugar en la celebración de la palabra que realizan una vez por semana. Es así que en el neocatecumenado podemos decir que de los siete días que tiene la semana, cuatro son en meditación y estudio de las Escrituras.

1.3 Revalorización de la Comunidad.
     En una sociedad gregaria como la nuestra, la experiencia neocatecumenal ha llevado a sus integrantes al redescubrimiento de la pequeña comunidad como un lugar placentero. De la misma manera que la madre gesta en su vientre a la criatura la comunidad viene a ser el lugar en donde los individuos encuentran el apoyo necesario para su crecimiento.

     La masificación y el anonimato de hoy día son vencidos en unas relaciones interpersonales muy estrechas que tienen lugar en el seno de la comunidad. Aún esto tiene su carga negativa al crear una estrecha interdependencia entre los miembros de la comunidad. La tensión entre individualidad y colectividad hace que muchas veces las cualidades personales sean anuladas en función del grupo, otras, el individuo es capacitado para dar respuestas a los problemas actuales sólo desde la experiencia de la comunidad.

1.4 Crecimiento y madurez.
     El encuentro con la Escritura, la experiencia de la comunidad, la capacidad de interiorización e introspección y el tiempo se encargan de ir haciendo crecer y madurar la personalidad del individuo. Los nuevos conflictos que tienen lugar y las experiencias negativas del pasado son asumidos con entereza. Esto es una muestra del crecimiento y madurez humana que aporta la experiencia del neocatecumenado.

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