sábado, 24 de febrero de 2024

Anuncio publicitario. Cuaresma 2024 (III)

 

En la entrada anterior expuse que en lugar de explicar el sentido de la Cuaresma, ya que pudiera ser que Mario lo ignore, el rollete pésimo estuvo dedicado al sufrimiento, porque en general los neocatecumenales sufren una barbaridad y no le encuentran sentido a la vida y muchos de ellos acaban enganchados a vicios varios (el pernicioso vicio de fumar está muy extendido en Kikónides, pero hay otros peores).

Sigo con la publicidad. Después del tedio pésimo, para despertar a la audiencia, hay un kikirikanto… Y sucede que los mismos que no se levantan para comulgar, no se sientan para desafinar este kikirikanto en particular, no sea que los queridos hermanos mayores se ofendan.

Y después de soltar unos cuantos gallos, vuelve el tedio, esta vez de la mano de Ascen.

Ascensión:

«Lo propio de la Cuaresma, como dirá Kiko, es amar a Cristo».

Ascen es de Tudela, ciudad famosa en todo Kikónides porque todos sus paisanos son megabrutos, según el sensibilísimo Kiko. De los demás no puedo opinar porque a diferencia de Kiko yo no tengo bola de cristal, pero es obvio que Ascen apunta maneras.

Lo propio de la Cuaresma no es amar a Cristo. El amor a Cristo es lo propio del cristiano en cualquier tiempo, todos los días. Lo propio de la Cuaresma, además de subrayar lo que los querido hermanos mayores se niegan a aceptar, es decir, que el Mesías ya pasó por en medio de ellos, es poner la mirada en la segunda venida, esa de la que solo el Padre sabe el día y la hora.

Sigue la tudelana:

«Y para amar a Cristo una imagen que siempre nos ayuda mucho es la del Siervo de Yahvé».

Eso depende de la sensibilidad de cada cual. Algunos se recrean en las vejaciones y los sufrimientos físicos, pero no todos. Y los judíos, por cierto, aseguran que la imagen del Siervo no se refiere a una persona concreta, sino al pueblo de Israel.

«Hemos tomado un pasaje de la carta de San Pedro que habla del Siervo de Yahvé a la primera comunidad del primer siglo que vivían una situación pagana más que nosotros».

Quizá sea que nadie le ha explicado a Ascen que para los queridos hermanos mayores paganos eran los de la primera comunidad del primer siglo (no confundir con la primera comunidad de Kikónides) y todos los gentiles. Así de pagana era la situación que vivía esa comunidad.

«Por ello invitó a los hermanos a seguir las huellas de Cristo como un camino de felicidad para un cristiano».

San Pedro, que escribe para personas adultas y no para niños, no les promete la felicitad a los paganos de la primera comunidad del primer siglo (difícil hubiera sido que San Pablo escribiese a comunidades de otro siglo), lo que les dice es lo que es correcto y lo que no lo es, y espera que ellos opten por obrar no como últimos y peores, sino como es procedente.

Un moralista este San Pablo, un religioso de misa de esas que valen como 20 en lugar de valer 100.

«Hoy vemos que estamos en un mundo pagano, cada vez más, y nos encontramos en muchas dificultades. Muchos trabajos son difíciles si eres cristiano. Vemos muchas dificultades con la escuela, con la educación de los niños, con todas las ideologías que nos asustan y que tanto daño están haciendo a la sociedad».

No como antes, en la época de la primera comunidad del primer siglo, que vivía en una sociedad dominada por un pueblo politeísta que levantaba templos a todos sus dioses y los enseñaba en la escuela. Una sociedad en la que los cristianos estaban mal vistos y no encontraban trabajo, eran perseguidos, denunciados, encarcelados, se les arrebataban los bienes y la vida. ¿Es que Ascen no sabe que San Pedro escribe a una comunidad que demostraría su fe con heroísmo?

«Pero el Señor lo sabe. Es el Señor quien lo permite, Él conoce todas las situaciones que vivimos en el trabajo, en la familia. Él lo sabe y nos invita en esta Cuaresma a seguir los pasos de Cristo».

Ya está: el recurso facilón e infantil de hacer culpable a Dios de todo lo que no les gusta, seguido de la manifestación de que la voluntad de Dios no se le oculta a Ascen.

No sé si lo suyo es engreimiento o tontería tudelana.

 

− 1 P 2, 11 – 25

 

jueves, 22 de febrero de 2024

Anuncio publicitario. Cuaresma 2024 (II)

 

Este año, en la homilía del primer domingo de Cuaresma, el sacerdote ha dicho que el mensaje de la Iglesia durante el entero tiempo de Cuaresma es uno; que los cuarenta días, del primero al último, se emplean en proclamar un hecho grandioso y fundamental para la humanidad de todos los tiempos: el Mesías prometido ha llegado ya y nos ha dado la salvación.

Este es el mensaje que la Iglesia proclama en el tiempo de Cuaresma. Este es el motivo por el que la cristiandad es convocada a la Pascua: conmemorar la victoria del Mesías. Y la razón por la que la Iglesia propone actos penitenciales a todos los creyentes es para que estos participen con Cristo en lo que él vivió.

Por descontado, lo que la Iglesia dice y anuncia y proclama en el tiempo de Cuaresma poco o nada tiene que ver con lo que hacen en el reino del todo aparte.

Sabido es que año tras año el tostón publicitario en tiempo de Cuaresma es utilizado por el triunvirato para alabarse a ellos mismos, un video por aquí a la mayor gloria de uno muy sensible, un kikirikanto desafinado por allí porque se debe pensar que sabe cantar y la historieta de siempre de la tentación del pan, la de la historia y la de los ídolos.

Todo autorreferencial. Dios y su Mesías solo son una excusa para hacer publicidad del instrumento inútil.

Por eso no es sorprendente que en lugar de explicar el significado, el sentido y el motivo de la Cuaresma, el padrecito Mario, el que fue ordenado sin fe, decida que va a hablar de otra cosa que nada tiene que ver.

P. Mario:

«Este año hemos pensado [No hay registro ni pruebas de que Mario piense algo por su cuenta] hablar del sufrimiento, dado que vivimos en una nueva era en la que el sufrimiento es cotidiano: todos los desastres, las guerras, las muertes, la opresión, los abusos».

Lo precedente es una tontería sin más. El sufrimiento -y también la alegría- son consustanciales a la vida. No ha habido una sola época, civilización o lugar en la que el sufrimiento no haya sido cotidiano. Pero los hay que van de maestro sin tener ni idea.

Sigue: «a nivel social, e incluso dentro de la Iglesia existe esta división, especialmente en la conferencia episcopal alemana, la amenaza de separación y el sufrimiento incluso a nivel personal».

Es sufrimiento siempre es a nivel personal, incluso si Mario no se entera y le parece el no va más de lo extraordinario. Y a continuación, la guinda: «Aunque estén presentes los chicos y chicas de los centros vocacionales, espero que no se asusten, pues lo que escuchen les será útil cuando sean mayores».

La tontería políticamente correcta también afecta al lenguaraz Mario, que manifiesta su disposición a tratar temas inadecuados para la audiencia presente.

Y es sintomático que tengan que llevar a chicos -y chicas- inmaduros al tostón publicitario; da idea de que ya no saben cómo llenar los huecos cada vez más notorios.

No voy a reproducir el rollete de Mario, siempre tediosísimo, entre otras cosas porque él mismo reconoce que lo que hace es parafrasear el discurso que preparó para el inicio de curso del año 2006, solo voy a poner aquí la introducción de Mario en la que, conscientemente o no, hace culpable a Dios de ese «sufrimiento incluso a nivel personal», que según él hoy es mayor que antes.

«Empezaré diciendo que Dios nos creó a todos por Amor, para ser felices, en un jardín bellísimo lleno de árboles, de ríos, de frutos, de animales, en plena armonía de Adán y Eva con el Señor, y dotado también de dones llamados preternaturales, es decir, que van más allá de la naturaleza humana: imposibilidad de sufrir, etc. Pero sabemos que, debido a la tentación de la serpiente, Adán y Eva no se fían de Dios, quien les había prohibido comer los frutos del árbol del conocimiento del bien y del mal; entonces Dios, para impedirles acceder al árbol de la vida y condenarse eternamente, los expulsa del Paraíso. Y conocemos las consecuencias y vemos ante nuestros ojos cada día los frutos de esta expulsión del Paraíso».

Según Mario Dios lo ha hecho todo mal. Al expulsar a Adán y Eva del jardín les arrebata los dones preternaturales, de modo que desde ese instante son capaces de sufrir y, de hecho, sufren incluso a nivel personal. Pero es que además la expulsión no ha librado al ser humano de la condenación eterna.

O a lo mejor es que Mario no respeta la doctrina católica y por eso ni enseña ni transmite que la condenación eterna es una posibilidad para todo ser humano. Para todos.

Por eso, como lo de el pésimo Mario es intragable, mejor me lo salto.

Para cerrar, recurro de nuevo a lo que explicó el sacerdotes en la homilía del primer domingo de Cuaresma. 

En el evangelio de Marcos el relato de las tentaciones es brevísimo: «En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían».

El sacerdote hizo hincapié en los aspectos resaltados.

El primero es que Jesús no se dedica a hacer mucho ayuno y mucha oración en medio de los hombres, donde pueda ser visto y alabado por su ascetismo, lo hace en secreto, en el desierto donde solo se enteran las alimañas. No se juntaba con otros a las seis y media de la mañana para creerse mejores que los que no madrugan, y no lo hacía porque el Espíritu le empujó a la soledad del desierto.

Y este es el segundo aspecto importante: Fue el Espíritu quien lo llevó allí, porque Dios habla de tú a tú, en privado. Por eso, conviene desconfiar cuando el reclamo para hacer todavía más y dar todavía más no nace del corazón, sino que es imposición de unos que se dicen “catequistas”, pero solo son loros de repetición.

El tercer aspecto es que «los ángeles le servían». Nadie hasta ahora me había explicado esa frase en apariencia tan simple, pero que contiene el cumplimiento del designio de Dios en la Creación.

Espero contarlo bien.

Dios crea al ser humano a su imagen y semejanza, y somete todo lo demás, todo lo que ha sido creado, a esta criatura. Dicho de otro modo, todo ha sido creado en función del ser humano. Todo. Y todo incluye a los ángeles, destinados por Dios no solo a servirle a Él, sino también a servir a la criatura formada a su imagen y semejanza.

Satanás se rebela, porque se sabe superior. Sabe que es más inteligente, es el primero y el mejor de todos los seres creados.

Esto, para mí, explica qué hacía la serpiente en el paraíso: estaba allí para servir a Adán y Eva porque tal era la voluntad de Dios, pero en lugar de obedecer -hay un rasgo que identifica a los hijos del demonio: no obedecen-, engañó a Eva.

Entonces, los ángeles que sirven a Jesús en el desierto lo que hacen es reconocer en la humanidad de Jesús la imagen y semejanza de Dios. No le sirven por ser Dios ni por ser muy bueno ni por haber superado las tentaciones, le sirven porque le reconocen como ser humano sin mancha, hombre celestial, y cumplen con él la voluntad de Dios para con los seres humanos antes de ser expulsados del paraíso.

Por supuesto, esta explicación jamás se ha escuchado en Kikónides, donde pasan el rato con tedioso vídeos autorreferenciales de sí mismos.