lunes, 4 de julio de 2022

La "transición" de la fe a los hijos

 

No, no he cometido un error en el título.

Unos padres normales se esmerarán por transmitir su fe a los hijos, pero es que hay categorías y categorías. Y cuando la categoría es de marka superior, uno no transmite, sino que hace transición. ¡Y de qué modo! Con un vocabulario florido que no hay quien lo entienda (me refiero al texto que acompaña a la imagen, por supuesto, no a la vocecita cantarina del infante).

El caso es que para ilustrar la diferencia entre la Tradición y la transmisión de la fe de la que hablaba Francisco en una entrada reciente y la "transición" que practican algunos, lo siguiente viene al pelo.

Pienso que no hace falta decir nada más, con ver el vídeo se entiende todo.

 


La “transición” de la fe a los hijos. Desde luego, a este angelito lo han “transicionado” a fondo. Diría que va para actor, se le da muy bien la imitación de su adultísimo padre, porque supongo que lo habrá aprendido de su padre.

Fijaos bien en la postura. Piernas rectas y separadas, espalda erguida, cabeza levantada, mirada al frente, la postura de los dedos de las manos también es importante. Todo está imitado al detalle. No sabe lo que hace, pero lo imita todo.


https://fb.watch/dD6WJroGNZ/

 

sábado, 2 de julio de 2022

Traditio symboli (CXXXIV)

 

Esta palabra “YO SOY” (que el mismo Jesús dirá muchas veces, y por eso querrán tirarle piedras) es tan importante que Israel solo puede expresarla con cuatro letras. Carmen decía antes que el profeta Oseas, para decir que Dios está enojado con su pueblo, dice: "YO-SOY ya no ES para vosotros", que significa: "Yo Soy (el que está en medio de su pueblo) YA NO ESTARÁ CON VOSOTROS".

'¿Cómo sabrás que Yo te envío a este pueblo? Porque actuaré, porque lo que tú profetices se cumplirá. Es más, te encontrarás con este pueblo aquí, en esta montaña, y se espantarán'. Si cuando empezaste a ir a la catequesis te hubieran dicho que durante nueve años te reunirías dos veces por semana, y que después de nueve años seguirías aquí todos, 40 hermanos, ¡no lo hubieras creído! Has estado en otros movimientos de la Iglesia y te has cansado, no has tenido constancia. "Yo Soy" significa: "Yo estaré".

Aunque lo repita y cambie interesadamente el tiempo verbal una y otra vez, sigue siendo falso. No estará, está, porque es.

"SABRÁN QUE YO TE ENVÍO PORQUE YO ESTARÉ CON EL PUEBLO: YO ESTARÉ EN MEDIO DE ELLOS Y ME VERÁN ACTUAR".

A pesar de esto, Moisés no quiere ir, dice que no lo escucharán (como tú dices: 'Me cerrarán la puerta, no me escucharán'): "No sé hablar, soy tartamudo". Insiste en que no le creerán: “Dirán que no es cierto que te me apareciste”, dirán que no es cierto cuando cuente mi experiencia, cuando diga que verdaderamente he visto una Iglesia…

Punto 1. Dios no quiere que Moisés cuente su rollo (que estaba con las cabras de su suegro y tal…). Lo que importa es el mensaje de Dios, no el rollete de Moisés. En el CNC, para llenar el hueco puesto que no anuncian a Dios, se entretienen con historietas.

Punto 2. La Iglesia es UNA, no hay varias . Y un gueto de puertas cerradas no es “una Iglesia”, es un gueto.

 Ya os hemos preparado, hemos hablado con cada uno de vosotros para ver si sois testigos de la acción de Dios en vuestra vida. Si hacéis la celebración de la Entrega del Símbolo es porque hemos visto que Dios ha hecho una obra con vosotros. 'Muy bien, pero cuando yo diga esto no me creerán, dirán que no es verdad, que soy un estúpido, que soy un exaltado: no me creerán'.

Cuando una obra es de Dios, se nota y se siente, no hace falta publicitarla, en cambio, las obras de los hombres, por más que se traten de vender, no siempre son compradas.

Dios le dice a Moisés: "¿Qué tienes en la mano? Tienes un bastón: ¡tíralo al suelo!". Moisés tira el bastón y se convierte en una serpiente venenosa, una serpiente que da muerte: Moisés huye aterrorizado, lleno de miedo. ¿Qué significa esto? Dios le dice: "Agárralo por la cola". Alguna vez os he dicho que un músico judío, Schöenberg, compuso una obra llamada "Moisés y Aarón" en la que presenta muy bien esta escena. Presenta allí al pueblo, reunido, que no quiere escuchar a Moisés; entonces arroja el bastón y se transforma en una serpiente negra que se alza delante del pueblo y lo retiene como hipnotizado; la serpiente está aquí y el pueblo allí, nadie se puede mover: la muerte está entre el pueblo y Moisés.

Por supuesto, todo lo precedente es invento kikiano. La biblia no dice el color de la serpiente ni que hipnotizase a nadie, ni que los israelitas se resistiesen a escuchar, al contrario, da idea de que escucharon a Aaron, que fue quien habló, con atención.

¿Qué significa esto? Aquí también yo he puesto un bastón porque no hay cristiano que no tenga que predicar una cosa: ¡esta es nuestra vara, la Cruz! ¿Qué os prediqué cuando vine entre vosotros? Os hemos puesto delante de la muerte, de la cruz. Vosotros tenéis el poder de poner a la gente ante su realidad. Heidegger (un importante filósofo de nuestra época) dice que el hombre es “un ser para la muerte”, lo mismo que se predicaba en los ejercicios espirituales. Tienes que confrontar a la gente con su realidad. ¿Qué realidad? Que el hombre está asediado por la muerte. Y ante esta realidad, ¿qué tienes que anunciar? La victoria sobre la muerte, la Resurrección.

Parece un vendedor con un argumentario muy cortito. A ver. Aunque Kiko piense lo contrario, la gente no es mema y no necesitan que llegue nadie a recordarles que la vida acaba indefectiblemente en la sepultura. Lo saben igual que saben que “los reyes son los padres”.

Cuando profetizamos entre vosotros, ¿qué dijimos? Que por el miedo que tenemos a la muerte todos estamos sujetos a la esclavitud del mal.

Es decir, “projetizaron”, porque profetizar es otra cosa. El verdadero profeta es el que convierte palos en serpientes. Ahí está la prueba de que Kiko y Carmen no lo son. Además, el verdadero profeta habla lo que Dios le dice. Kiko y Carmen ni siquiera respetan lo que dice la Biblia. Por eso se inventan que el hombre es esclavo, es decir, que la Resurrección y la Redención no han servido de nada, según el kikismo.

Y Cristo ha venido a asumir esto, a librarnos del poder que el demonio tiene sobre nosotros por el miedo que tenemos a la muerte. Cristo destruyó la muerte con su muerte, con su Resurrección. ¿Y cómo tenemos nosotros esta experiencia de que Cristo ha destruido la muerte? Ya lo sabéis: quien tiene dentro la vida de Cristo resucitado puede amar al enemigo. "Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos", porque el que no ama a su hermano, el que no ama a un enemigo, todavía está en la muerte. ¿Por qué no puedes amar a tus enemigos? Porque el enemigo es el que te mata, porque tienes que defender tu vida. Si tú tuvieras dentro un amor que ha vencido a la muerte, que va más allá de la muerte, si hubieras descubierto que la fe es un don gratuito que la Iglesia te da sin tus puños, sin esfuerzo, podrías amar.

Si Kiko tuviese dentro ese amor podría reconocer que pinta mal y canta peor, sería capaz de reconocer sus errores y de pedir perdón. Y lo podría hacer sin esfuerzo. Pero como no tiene ese amor, se defiende como gato panza arriba, porque las críticas lo matan y no puede amar a quien lo critica con razón.

Primer signo: hay que profetizar sobre la realidad existencial de las personas, sobre la verdadera situación del mundo; hay que decirles que son esclavos por miedo a la muerte, son esclavos del dinero, no soportan a los hijos, no saben amar.

Juicio generalista contra toda la humanidad por el simple hecho -concreto- de no estar kikotizada.

Pero id y anunciad que Dios no es indiferente a su sufrimiento, Dios no está sentado en una poltrona en el Cielo, sino que envía a su Hijo; y con su Hijo os envía a vosotros por las casas, con verdadero poder, para liberarlos, llevando una Palabra que se hace carne en quien la acoge, que se hace realidad en su vida. Primer signo: la cruz. El primer signo es el bastón que se transforma en serpiente de muerte, que da muerte. Quien no acepta esta cruz, quien la rechaza, continúa en la muerte.

Pero sin presiones, ¿eh? Todo en tu libertad. Te amenazarán con la muerte si no te sometes a sus kikadas, pero que sepas que no debes sentirte coaccionado ni nada por el estilo. Solo es que predican la herejía de que la Resurrección de Cristo no sirve de nada si no pasas por el aro que te mostrarán.

 

jueves, 30 de junio de 2022

Juan Pablo I y el Camino Neocatecumenal

 

Los kikos, que son muy amigos de los chismes, dicen invariablemente que Juan Pablo I los apoyó muchisisisisisisisisísimo en su etapa de cardenal y obispo de Venecia y que si no hizo más por ellos durante su pontificado fue por falta de tiempo, no de ganas.

Por suerte para la verdad, la causa abierta de beatificación de Juan Pablo I tiene como consecuencia directa el hacer pública su biografía. Una biografía mucho más concienzuda que unas simples notas biográficas de categoría cuestionable.

Lo siguiente está tomado de un estudioso de la vida del Papa Juan Pablo I:


«En octubre de 1974, el cardenal Luciani informa a los obispos vénetos sobre el movimiento de los neocatecumenales, destacando la perplejidad que se había manifestado en la Conferencia Episcopal Italiana. El cardenal Poletti había indicado “dudas sobre algunos aspectos litúrgicos y pastorales”. Para Luciani “es un fenómeno que hay que controlar mucho”, en la línea de las preocupaciones manifestadas por Pablo VI en su discurso al Sínodo y en otro discurso de mayo de 1974».

Vaya. No parece un apoyo arrollador. Todo lo contrario, parece indicar que se vigile al CN como a un molesto resfriado, no sea que dé lugar a algo peor.

 En contraste, el mismo cardenal Luciani publicó un artículo de cuatro páginas en Il Gazzettino de Venecia, el 25 de julio de 1978, en el que se alaba la espiritualidad laical del Opus Dei. 

 «En abril de 1976 Luciani es consultado por la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre los neocatecumenales, de los que “existen valoraciones discordes”. Se le pide que informe sobre el movimiento en Venecia y envíe una opinión articulada. Luciani responde el 8 de mayo. En Venecia, en noviembre de 1971, comienza una primera comunidad en la parroquia de Santa María Formosa; “Requerido más tarde que aprobara la ‘comunidad’ di una aprobación verbal ad experimentum”.
“De esta primera comunidad surgieron otras en Venecia y en Mestre. Requerido el permiso por el párroco, siempre manifesté perplejidad, invitando a reflexionar bien antes de comenzar; quien insistió en querer probar tuvo un permiso ad experimentum. Algún párroco comenzó, luego desistió, decepcionado. Hoy una o más ‘comunidades’ hay en siete parroquias de la diócesis veneciana”.
“Confieso que aún no he entendido bien qué es lo que pretenden y quieren los promotores. Los párrocos que tienen aquí ‘comunidades’, en general, son personas serias y se dicen contentos de algún buen fruto que encuentran. Sobre ellos causa buena impresión que el Papa haya dirigido el 8-5-1974 un breve saludo a un grupo de neocatecumenales presentes en una audiencia general. Las palabras del Papa –reproducidas también en L’Osservatore Romano- son, con exageración, propagadas como un reconocimiento explícito. Un decreto de 7-2-1976 del cardenal Tarancón, fotocopiado y mostrado, les sirve también de apoyo”.

¡Ah, los neocatecumenales siempre tan amigos de la exageración y las aprobaciones imaginarias!
Luciani formula las siguientes perplejidades:
a) “Algunos de los neocatecumenales me parecen un poco fanáticos: sienten tener el ‘Espíritu’: quien, invitado, rehúsa asociarse a ellos, ¡resiste al Espíritu! Muchos otros, en cambio, son equilibrados: en mi opinión, es demasiado escasa la preparación para llamarse ‘misioneros’ y predicar”.
b) “En algún lugar se toman ‘libertades’ en liturgia: la ‘paz’ (gran abrazo y besos también entre hombres y jóvenes señoritas y monjas) se da y se recibe antes del ofertorio; nada de ‘Credo’ porque son catecúmenos; nada de formas, sino un solo gran pan común consagrado, después partido y distribuido (¡los fragmentos!); “Cristo ha resucitado”, gran slogan y se supone que, ‘anunciado’ y aceptado esto, el resto no tiene mucha importancia; plegarias improvisadas con algunas ingenuidades (un cura: ‘gracias, Señor, esta tarde he descubierto finalmente lo que es la Iglesia’)”.
c) “No el domingo, sino la noche entre sábado y domingo sería recordada la Resurrección. Algún párroco se declara agotado: ¡velar gran parte de la noche con el grupo neocatecumenal y después presidir todas las liturgias dominicales de la parroquia!”.
d) “Los ‘catequistas’ o ‘misioneros’ son enviados a las parroquias, que lo piden, por la ‘comunidad’: el obispo no controla si tienen la preparación necesaria ni es consultado. En algún caso ha sucedido que se trataba de personas bien intencionadas, llenas de espíritu de sacrificio, pero que de buena fe enseñaban cosas no ciertas o sólo algunos puntos de la doctrina cristiana”.
e) “Me parece un poco artificial y pesada la estructuración: precatecumenado de dos años, primer escrutinio y paso provisional al catecumenado; segundo escrutinio y paso definitivo al catecumenado; elección y renovación de las promesas bautismales y entrada en la Iglesia. Todo esto es llamado camino eclesial, hacer experiencia del ser Iglesia. Induce, como tentación sutil, que quien no hace este camino es Iglesia de serie B”.

Además, “tales catequistas –también casados- piden ahora el Diaconado. Veo la cosa muy delicada”. “Estas son las perplejidades, dice Luciani. Por justicia, debo reconocer que hay también –en los resultados- datos muy positivos. Los párrocos, que han perseverado en la iniciativa, me dicen: con este método tenemos óptimas personas, también jóvenes, que ayudan en la pastoral, recuperamos otros que estaban alejados, mientras no se consigue revitalizar la Acción Católica”.
El toque de atención que Pablo VI hizo a los neocatecumenales en mayo de 1974 se refería al compromiso moral (“impegno morale”). En cuanto al decreto de apoyo del cardenal Tarancón de febrero de 1976, un vicario suyo (Antonio Bravo Tisner) podría explicar las circunstancias. El cardenal Fernando Sebastián en su libro “Memorias con esperanza” recoge “algunas dificultades que irritaban bastante a los sacerdotes” y, al parecer, también al obispo: “Los responsables de las Comunidades cuidaban de mantener unas relaciones amables con el obispo y con los párrocos respectivos, pero quienes dirigían de verdad la vida de las Comunidades eran los catequistas que formaban una especie de jerarquía propia, encabezada por Kiko Argüello”, “mis relaciones con ellos no fueron a mejor sino a peor. Hubo dos cosas que bloquearon estas relaciones. Ocurrió que por fuerza de las situaciones y de las limitaciones que uno tiene que soportar tuve que enviar como párroco a una parroquia donde había varias comunidades a un sacerdote poco amigo de los neocatecumenales y poco dispuesto a atenderles en sus demandas especiales”, “lo interpretaron como una falta de aprecio por mi parte”.

“Un segundo desencuentro con ellos se produjo cuando los catequistas regionales me pidieron permiso para celebrar una misión en Tudela”, “a mí me pareció que una misión, con el estilo neocatecumenal, no era lo apropiado en aquellos momentos para la ciudad”, “el caso es que sus dirigentes llevaron muy a mal mi negativa”, “el propio Kiko, en Roma, en plena plaza de San Pedro, me dijo muy solemnemente: Nos has decepcionado. A mí aquello me sentó muy mal. Me pareció que clasificaban a los obispos en buenos y malos según el grado de obediencia a sus sugerencias. Me volví hacia la ventana por donde se asoma el Papa para rezar el Ángelus y le dije: Kiko, no te pases, el único a quien debo dar cuentas es al Señor y al que está en esa ventana. Después de aquello pasaron muchos años sin tener ningún contacto”».

¡Qué cosas! Parece que el cardenal Tarancón y sus colaboradores tampoco se derretían con ellos, como tratan de hacer creer algunos neocatecumenales. ¿Habrá alguna verdad en las historietas que cuenta el sensible?
Entonces ¿algunos neocatecumenales parecen un poco fanáticos?, ¿tienen los catequistas la preparación necesaria?, ¿está fundamentado el toque de atención sobre el compromiso moral?, ¿parece un poco artificial y pesada la estructuración del catecumenado? En realidad, el catecumenado así estructurado no ha existido nunca y necesita una revisión. Además, las comunidades de Kiko son grupos cerrados. Como vemos en los Hechos, la primera comunidad cristiana queda abierta a la incorporación de nuevos miembros: “El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar” (Hc 2, 47).
Hay que revisar.

En el diario de Kiko Argüello se presentan como “palabras de la Santa Virgen María” dirigidas a él las siguientes: “Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza; el otro es Cristo”. En realidad, la familia de Jesús puede ser modelo de familia, pero no de comunidad. El modelo de comunidad hay que buscarlo en la comunidad de discípulos y en las primeras comunidades cristianas».