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sábado, 16 de febrero de 2019

Iniciación a la oración (II)



Lo siguiente solo que merece un calificativo: monstruoso.
Llamada, elección, obediencia
Para mí, Jesucristo fue una salvación. Es una salvación hoy. Es el único lugar donde he encontrado la misericordia, donde he comprendido lo que es el amor, algo que nunca he encontrado fuera de Él. En Él puedo vivir, sin Él, la vida no me interesa. Puedo decir: "Para mí, vivir es Cristo", fuera de Jesucristo, la vida no me interesa, no me importa el arte, no me importa nada, absolutamente nada. Sin Él, la naturaleza no tiene sentido, los hombres no tienen ningún sentido, la comunidad, el mundo. Lo sé porque experimenté este sinsentido y pensé en suicidarme; si no hubiera aparecido Él, ¿qué me habría pasado? La vida, todo adquiere su sentido en Jesucristo, la naturaleza, el sufrimiento tiene sentido, la libertad tiene sentido. Las guerras también tienen sentido porque son el producto del pecado del hombre. La existencia de la guerra nos hace ver cómo Dios respeta y ama a las personas tan pecaminosas como nosotros; por esta razón todo, incluso la tortura, hasta la monstruosidad, en Jesucristo adquiere una inmensa grandeza, todo en Jesucristo se vuelve luminoso, incluidos los pecados más monstruosos que nos hacen ver cómo Dios nos ama, cómo nos respeta y tiene misericordia de nosotros, como no nos destruye. Todo en Jesucristo adquiere sentido.
La oración es un encuentro con el Jesucristo resucitado que está vivo, que te ama tantísimo y que desea manifestarse a ti. Ahora Él quiere hacer contigo un trabajo aún más profundo... Alguien me dirá: "¡Aah! A mí no me hizo nada". ¿Y qué te puedo decir? Lo siento, hermano. Sé que conmigo lo hizo y también con otros hermanos. Mira a ese: era peor que tú y ahora míralo: con ese hizo maravillas. Sin duda alguna has sido llamado, de lo contrario no estarías aquí. Pero muchos son los llamados y pocos los elegidos. La elección depende del Señor que construye en nosotros, que nos da la fe siempre que de nuestra parte hay una actitud de obediencia...
Tal vez nunca has obedecido, quizás nada de todo esto te haya importado; quizás has vivido el cristianismo en una forma adúltera y perversa, pensando solo en resolver tus problemas. Es decir, hiciste de la religión una perversión, una idolatría de Jesucristo, como Israel siempre ha hecho con Dios en el desierto. Acordaos de ese hombre que se acerca a Jesucristo con su hijo epiléptico y le dice: "¡Ten piedad de mí, mira a mi hijo!". ¿Qué le responde Jesús a él? "Oh generación perversa e incrédula, ¿cuánto tiempo tendré que soportarte?"
Es interesante ver por qué Jesús dice eso: "Generación incrédula y perversa" son las mismas palabras que Dios dice contra Israel en el desierto. ¿Qué significan las palabras "incrédulo y perverso"? Significan algo tremendo: estar con la actitud de pensar que Dios ha hecho mal todas las cosas, la enfermedad, todo; que la creación que Dios ha hecho ha salido mal y entonces se instrumentaliza al Hijo contra el Padre para sanar todas las cosas que, según nosotros, van mal.

A continuación, el repelente cuento de miedo “Que viene el otro”… cuyo corolario es: sométete a mí y yo te libro del otro. Conviene hacer notar que el cuento viene después de asegurar que «la experiencia de Dios es absolutamente PERSONAL» (así, con mayúsculas en el original), para dejar claro que LOS INTERMEDIARIOS SOBRAN, en especial aquellos que se han autonombrados a sí mismos intermediarios.
Bien, hermanos, esta mañana también voy a anunciaros este kerygma. Es algo impresionante: la fe viene a través de este kerygma, del anuncio, de oír, de escuchar. Aquí dice muy claramente que Moisés ya había anunciado: "Dios hará que surja un profeta". ¿Sabes por qué y cuándo Moisés dice esto? Porque Dios una vez se manifestó en el Monte Sinaí, aparece para salvar a los hombres. Se mostró con poder sobre una montaña en el desierto a un pueblo de esclavos y no a los ricos, ni a los reyes, ni a los sabios. Escogió a uno de los pueblos más oprimidos de la Tierra, un pueblo que había sido esclavo durante 400 años en una época en que el hombre no valía nada, era peor que una bestia, peor que un perro. Dios para manifestarse eligió a este pueblo que había olvidado casi por completo al Dios de sus padres. El verdadero Dios los ha apartado de la esclavitud; algo nunca visto antes: que un grupo de pobres pueda liberarse de la mano de los ricos. Es prodigiosa la odisea de este pueblo que sale de Egipto, que escapa de la mano de los poderosos, que se adentra en el desierto. Es un pueblo de desgraciados, de mendigos y Dios lo ha elegido. Llegado en medio del desierto, Dios se manifiesta a este pueblo en el Monte Sinaí, en medio de los truenos, y el pueblo queda aterrado porque es evidente que la alteridad, lo "totalmente otro", causa un terror monstruoso. El pueblo siente que hay algo sobrenatural allí e inmediatamente experimenta este sentimiento de terror. Y le dicen a Moisés: "Mira, no queremos más; haz con nosotros lo que quieras, pero que Dios no se aparezca más". Es preferible la tortura, la enfermedad, la muerte antes que experimentar este terror de nuevo (porque de hecho es el terror de la muerte en grado sumo, en el grado de la alteridad).
No sé si algún hombre en la tierra ha experimentado este terror, el terror de lo "totalmente otro". Es un terror similar al de un hombre que está en una habitación oscura, siente una picadura y no sabe si ha sido una serpiente o un escorpión; no puedes defenderte porque no sabes lo que era. Sentiría un terror tan grande que podría morir de miedo. El terror lo provoca siempre lo que es desconocido, porque el hombre no tiene mayor temor que este. Si el hombre sabe que lo que lo ataca es una serpiente u otro hombre, si sabe qué es, es diferente, porque puede defenderse. Pero cuando se trata de algo completamente desconocido, es mucho peor.
Digo esto para que podáis entender un poco por qué el pueblo dice a Moisés: "No queremos que Dios regrese para hablarnos de esta manera, es preferible que nos hables tú, es mejor que vayas tú a hablar con Dios y que Él nos hable a través de ti, para que no tengamos miedo". Entonces Dios, al darse cuenta de que el pueblo tiene razón porque los pobres han tenido un terror enorme, hace profetizar a Moisés: "Tenéis razón, no volveré a hablarle así al pueblo. Suscitaré a un profeta en medio de vosotros (refiriéndose a Cristo). Escucharéis todo lo que os diga; los que no escuchen a este profeta serán extirpados del pueblo".
Este profeta está aquí y te hablará, ya te está hablando esta mañana. Este profeta es Jesucristo. ¿Por qué serás extirpado del pueblo? Porque no escuchas, porque no obedeces. Dios no ha escogido una aparición para manifestarse a los hombres, sería muy simple. Imagínate a un asesino y que Jesucristo se le aparece en la noche: nunca volvería a asesinar a nadie. O un hombre que pega a su esposa, la tortura: Dios se aparece a este hombre en la noche y este deja de cometer el mal. Sería increíble, ¿no? Jesucristo podría aparecerse a alguien, corregirlo y terminar con el mal, el dolor y el sufrimiento en la tierra. Fenomenal, ¿no?
 

miércoles, 13 de enero de 2016

Humillante Camino Neocatecumenal



En alguna ocasión se ha comentado en el blog la obsesión kikil por la humillación, pero se ha hecho mención a ello de forma secundaria, sin profundizar.
Por eso, iba siendo hora de dedicar una entrada a la búsqueda de la humillación que deben llevar a cabo los caminantes, según el itinerario neocatecumenal aprobadísimo por todos los Papas del universo que son, fueron y serán.
La primera mención que recuerdo por parte de mis kikotistas a la conveniencia de buscar y ser humillado, fue en el paso de los segundos eskruticinios.
Card. Pell vendiendo su gorro-sombrilla, para dar ejemplo
En ese paso recibimos instrucciones precisas sobre los bienes y enseres personales de los que ellos, nuestros kikotistas, esperaban que nos desprendiésemos, haciéndonos saber que tal desprendimiento de bienes era un acto imprescindible sin el cual era de todo punto imposible pasar al kikokumenado. Es decir, -póngase voz de melodrama- que se cerraría la puerta y se quedarían fuera los que no se desprendiesen de sus bienes.
La kikotista, para que no dijéramos que no nos habíamos enterado, nos puso ejemplos concretos: la pulserita que te regalaron tus padrinos cuando hiciste la primera comunión, el anillo o la caja de tabaco que heredaste del abuelo, la sortija que te compraron tus padres por tu mayoría de edad… Téngase en cuenta que cuando yo pasé por los segundos casi no había móviles, supongo que ahora el discurso se ha adaptado y se sugiere que malvendas el carísimo móvil último modelo que te ha costeado tu abuela o la tablet o alguna de esas cosas.
También recibíamos instrucciones sobre lo que en el CNC se entiende como “ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”: porque tú sabías que si te desprendías de la sortija que te regalaron tus padres, tu madre se iba a dar cuenta a los 15 segundos de que no la llevaras y te preguntaría por su paradero. En una situación así, nada de decir la verdad, nada de contar que la has malvendido para dar el dinero obtenido a un pobre, lo que había que hacer era decirle al curioso que la sortija estaba en el mejor sitio posible para que ni se estropease ni  nadie la pudiese robar.
Card. Cañizares yendo a vender su capa magna
Pero lo psicodélico total era cómo había que proceder para desprenderse de los bienes más preciados: buscando la humillación. Yendo a lugares donde pudiesen pensar que lo que llevabas a vender lo habías robado y que te ofreciesen una miseria por tus preciados bienes, regateando y probando suerte en más de un sitio, para tener más ocasiones de que te mirasen mal -para que te dieses cuenta de lo que de verdad valían tus bienes, decía la kikotista, lo que es una falacia, porque una cosa es el valor material y otra muy distinta el valor sentimental. Yo conservo alguna mantelería que jamás usaré; está bordada por mi abuela y por honrar su memoria ni la mancharé de tomate ni me desprenderé de ella-.
Me parece enfermiza esta “invitación” a pasar por lo que no eres para recibir humillación. Pero más enfermizo es que te “inviten” a vestirte de gala y pararte a la puerta de un templo a pedir limosna. Preferiblemente que sea un templo de tu barrio, para ser visto por los vecinos, por el tendero de la esquina, por tu cuñada… y convertirte en la comidilla de barrio y de sus alrededores.
Esto tan desquiciado no es invento mío, sino que en algunos eskruticios el kikotista “ve de Dios” (perdón por la blasfemia, que no es mía, sino de unos que dicen que lo que dicen lo dicen de parte de la Iglesia y en nombre de su obispo), que eso es lo que debe decirle al escrutado, "para su conversión". Y además de ser algo desquiciado, es una absoluta impostura. Y no es posible que la impostura ayude a quien la consiente ni a convertirse ni a adquirir humildad, que es la falacia con la que intentan convencerte para que hagas aquello con lo que quieren humillarte ante todos.
Pero el rollo de “buscar la humillación” no acaba aquí.
Kiko deseando acabar la sesión de fotos para vender el birrete
Los que pasan la puerta y entran en el kikokumenado y siguen paso tras paso, bolsa tras bolsa, rollo publi-reportaje tras rollo publi-reportaje, ley tras ley… hasta llegar a la etapa de la elección, se vuelven a encontrar con la monserga de que están llamados a “buscar la humillación”.
El caso es que en los papeles, los catecúmenos se forman durante años para vivir en sencillez, humildad y alabanza. 
Se presupone que la sencillez la adquieren, mágicamente, en los segundos, por haber obedecido y haber vendido los bienes más preciados. La alabanza, para ellos, consiste en canturrear, dar palmas y hacer el corro de la patata alrededor de una mesa o en una plaza pública; que no se aguanten entre sí, que no se hablen con la familia, que despotriquen de todos, para ellos no es importante, porque Dios les quiere como son.
Así pues, queda por acrisolar la supuesta humildad de los caminantes… y en este aspecto, empezando por el mandamás, parece que pinchan todos, es decir, que por alguna razón ni un demonio ni un kiko puede ser humilde, no está en su naturaleza. Pero han encontrado un sucedáneo que inconsciente o intencionadamente se empecinan en confundir con la humildad: la humillación.
Por eso, se invita a los catecúmenos a pasar por tontos, para ser humillados. Da igual lo que hagan o con quien, lo importante es quedar mal para ser humillados… Mejor dicho, la consigna es buscar la humillación con “los de fuera”, los paganos, los despreciados (por ellos) religiosos de Misa de 12, de forma que se agrande el sentimiento –nada cristiano- de ser distintos y de que los demás son “el enemigo que les persigue”.
Separa y vencerás, parece haber pensado alguien.

viernes, 2 de enero de 2015

Quién nombra a los catequistas del Camino neocatecumenal





Los nombra el CNC, por supuestísimo. ¿O alguien esperaba que se dejase acto tan importante en manos de un Obispo cualquiera?, que pudiera darse el caso de que fuese un hostigador (“Las incomprensiones, cuando se dan, nacen a menudo del desconocimiento de quiénes somos verdaderamente, y de qué es lo que hacemos. Y esto vale también para los obispos que nos hostigan”) o estuviese llenito de demonios (“Y los itinerantes se mezclaron entre los obispos. Luego tuve un encuentro con los itinerantes: «Kiko, aquí está esto lleno de demonios»”).

Con las cosas de comer y con las del CNC no se juega ni se deja en manos de seres de fe más que dudosa (“yo predicaba y un grupo de curas al fondo: ¡¡mentira!! ¡¡Falso!! en voz alta…No me dejaban predicar, en Barcelona, en Sarriá…”) que directamente no interesa a nadie y que son responsables de que "todos" se divorcien (“todos se divorcian y mucha culpa la tienen los curas y los obispos”).

Por tanto, pese a algún que otro desnortado y falaz comentario emitido por anónimos kikokúmenos reunidos…


Kosam...nos ha nombrado la Santa Madre Iglesia..o acaso no has leido los estatutos...

Si tienes problemas con ella...es cuestion de estar dentro o fuera de la Iglesia



…la elección de los kikotistas recae sobre los propios kikokúmenos y no sobre la Iglesia, para que no puedan decir que las reclamaciones al ordinario del lugar. De hecho, así se registra en los aprobadisisisisísimos estatutos:


Art. 28
[Catequistas]
# 1. Los equipos de catequistas están compuestos por algunos laicos, elegidos de conformidad con el art. 17 # 3, y por un presbítero.

Art. 17
# 3. Después de un cierto tiempo de Camino, cada comunidad neocatecumenal indica mediante votación algunos hermanos para que desempeñen la misión de catequistas. Son elegidos entre quienes dan garantía de vida de fe y moral, participan en el Camino y en la vida de la Iglesia y son capaces de dar testimonio, agradecidos por los bienes recibidos a través del Camino Neocatecumenal. Éstos, si aceptan dicha designación, y previa aprobación por parte del Párroco y de los catequistas que guían la comunidad, constituyen, junto al presbítero y al responsable de la comunidad, un equipo de catequistas, para evangelizar y guiar nuevas comunidades, tanto en la propia como en otra parroquia, o en otra diócesis, en que los respectivos párrocos u Ordinarios diocesanos lo pidan. Los catequistas son convenientemente formados (cfr. art. 29).
Un kikotista se arrodilla ante el profeta ángel Pako...


Conforme a lo escrito en los estatutos en su artículo 28 #1, el equipo de catequistas está formado en primer lugar por laicos elegidos a sorteo por la comunidad y después por un presbítero.


Obsérvese también que sólo los laicos elegidos a sorteo por la comunidad, son catequistas conforme al artículo 17 #3, el presbítero sólo acompaña… cuando va, que anda que no he visto yo equipos de catequistas sin presbítero, de hecho (konkreto, claro) el presbítero es prescindible, pues no se le encomienda a él la misión de kikianizar la Tierra con las kikotesis aprendidas de memorieta.
 
Por cierto, aprovecho para hacer una obra de misericordia y corregir a uno que va de listillo y tiene tendencia al yerro (ver aquí), porque las familias en misión, según los estatutos, no son ni catequistas ni kikotistas, ya que no es catequista ni kikotista quien quiere, sino quien es elegido como tal por la comunidad, y sólo en la comunidad residen la capacidad de elegir kikotistas… Así que si en la práctica las familias en misión hacen de kikotistas allí donde van, lo hacen incumpliendo los estatutos, en concreto los artículos 17 y 33, por lo menos.

Dice también el art. 17 #3, que si los elegidos aceptan la elección, entonces se pide para ellos la aprobación del párroco y de los kikotistas. La realidad es que en más de una ocasión he visto saltarse el sorteo y ser los kikotistas los que han elegido a dedo... supongamos que por pura misericordia, para evitarse el tener que rechazar públicamente al candidato de la comunidad si no coincidía con quien ellos querían.

Y otro hecho concreto es que en jamás de los jamases he visto que se le pida su opinión al párroco. Tal vez en aquellas parroquias en las que el párroco sea kikokúmeno se le haga partícipe de la elección, a sabiendas de que no opinará nada en contra de lo que hayan dispuesto los kikotistas.

Pero yo he caminado en una parroquia cuyos sucesivos párrocos, por gracia de Dios, han sido ajenos y críticos con el CNC. Y puedo asegurar que ninguno de ellos fue consultado sobre los elegidos para las nuevas hornadas de kikotistas. Ni una sola vez.

Otro aspecto mencionado en el art 17 #3 es la necesaria formación de los elegidos para kikotistas, que se detalla en el artículo 29:


...pero no ante Dios
Art. 29
[Formación de los catequistas]
Para que los catequistas adquieran – como lo requiere el Directorio general para la Catequesis – «las actitudes evangélicas que Jesús sugirió a sus discípulos, cuando les inició en la misión…: buscar la oveja perdida; anunciar y sanar al mismo tiempo; presentarse pobres, sin oro ni alforja; saber asumir el rechazo y la persecución; poner la confianza en el Padre y en el apoyo del Espíritu Santo; no esperar otro premio que la dicha de trabajar por el Reino», son adecuadamente preparados:
1°. Base de su formación es la participación en el Neocatecumenado, que garantiza su gradual maduración en la fe y en el testimonio, con la correspondiente profundización bíblica, patrística y teológica, con especial referencia a los documentos del Magisterio de la Iglesia;
2°. Se preparan a transmitir la palabra como a su vez la han recibido y vivido: hacen prácticas acompañando varias veces a sus catequistas en las catequesis iniciales y en los diversos pasos del Neocatecumenado;
3°. Completan su formación participando en convivencias y encuentros para catequistas, conducidos por el Equipo Responsable internacional del Camino o por el equipo por él delegado, en los que se tratan temas fundamentales del Magisterio de la Iglesia;
4°. Asisten a los encuentros del Centro neocatecumenal diocesano, de que se trata en el artículo siguiente, para la formación de los catequistas;
5°. Finalmente, preparan cada catequesis y paso del Neocatecumenado, en la medida de lo posible junto con el presbítero, leyendo en ambiente de oración los pasajes correspondientes de la Sagrada Escritura, del Catecismo de la Iglesia Católica y de las Orientaciones a los equipos de catequistas, que reavivan en ellos la «palabra de salvación» (Hch 13,26) que han recibido oralmente de sus catequistas.
Ellos no lo saben, pero hay fe fuera del CNC

Así salen como salen. Toda la "formación" que reciben es doctrina kikótica en estado puro, sin mezcla alguna que les permita descubrir la auténtica doctrina de la Iglesia Católica, salvo que ese conocimiento lo tuviesen de antes. Porque no sólo es que no se contemple la posibilidad de juntarse con catequistas, de otros movimiento o no movilizados, para recibir formación, es que desde dentro se desaconseja y ridiculiza la posibilidad de recibir la misma formación que los mediocres y tibios cristianos de Misa de 12.



Así las nuevas generaciones de kikines carecen del “barniz cultural”, como lo llama Pako-kiko, que tenían sus padres. Toda su supuesta formación es kikismo, kikotina y kikianismo de guru-gurú barato en cómodas dosis y no conocen la gran Iglesia de todos. Por eso son como son, les han dicho que sólo ellos son hijos de Dios, que los demás son todos paganos y los de Misa de 12:00, los peores de todos. Y han picado como besugos.