Cuentan las crónicas que el pasado
18 de marzo de 2016, hace dos años, el Papa Francisco recibió en audiencia
a más de 200 familias del Camino Neocatecumenal para enviarlas en misión ad gentes
por los cinco continentes. Álvaro de Juana lo relataba así el mismo día de la
audiencia:
«Unas 270 familias de diferentes países
recibieron esta mañana la bendición del Papa Francisco durante la audiencia que
concedió a unos 8.000 miembros del Camino Neocatecumenal. Estas familias
partirán en los próximos meses a evangelizar a los cinco continentes en 57
“missio (sic) ad gentes”, según el destino asignado esta semana durante una
convivencia internacional en Italia y a pedido de los obispos de las diócesis
donde acudirán.»
Álvaro
cuenta las cosas sin aburridas exactitudes e innecesarias precisiones: unas 270 familias, sin concretar, porque pudieran
quedarse en sólo 200 o alcanzar las 260, lo que es poco probable es que la
cifra no fuera redondeada por exceso, porque es la norma del CNC.
Lo curioso es que unos días
después, el 31 de marzo de 2016, en el mismo medio de masas, el mismo Álvaro
transforma su creativo relato modificando la fecha de la audiencia, las familias
enviadas y lo que haga falta, como si hubiese recibido un tirón de orejas por
no engrosar suficientemente las cifras:
«El pasado 6 de marzo el Papa Francisco bendijo a 300 familias misioneras del Camino
Neocatecumenal que irán en las próximas
semanas a evangelizar a países como Costa de Marfil, Rusia o Papúa Nueva
Guinea.»
Tal vez sea el hecho de vivir en
una realidad paralela lo que lleva a los neocatecummenales a que tanto les dé
el día 6 que el 18, 200 que 300, semanas que meses (o lo que haga falta) o Papúa Nueva
Guinea que Jaén.
Pero la verdad sólo es una. Y la
verdad es que el día 6 de marzo de 2016 no hubo audiencia a las familias del
Camino; que no hubo 300 familias en ningún envío; que pocas –si es que alguna-
de las familias enviadas partió “en las próximas semanas”, algunas incluso han
necesitado algo más que meses y que en ocasiones el destino ha sido tan
exótico, tan lejano, tan periférico, tan desfavorecido, tan descristianizado y
tan pagano –suelen ser los calificativos que emplean los neocatecumenales- como
la bendita diócesis de Jaén.
Y como en este blog se aportan
pruebas de lo que se afirma, aquí está el relato, tomado literalmente de la
mismísima archidiócesis receptora de la misión ad gentes.
El Obispo de Jaén recibió, en días pasados, a cuatro matrimonios,
un sacerdote y un seminarista croata, pertenecientes al Camino Neocatecumenal
en audiencia.
El motivo de la misma, presentarse ante el Obispo, ya que cuatro
de estos matrimonios han iniciado en Jaén su misión, después de que el Papa
Francisco los enviara en missio ad gentes, en un acto, que tuvo lugar en el
Vaticano en marzo del pasado año, y en el que participaron 270 familias
pertenecientes al movimiento Neocatecumenal.
Acompañados de los responsable del Camino Neocatecumenal, en
Jaén, Miguel Ángel Sastre y Mari Paz Pascual, los nuevos misioneros contaron al
Prelado jiennense cómo es su nueva vida en Jaén, después de iniciar esta misión
y con ella dejar atrás su antigua vida, en Córdoba, a sus familiares, trabajo y
amigos y comenzar en Jaén una nueva etapa de su camino.
Don Amadeo se interesó por cómo se están desarrollando estos
primeros meses: la adaptación sobre todo de los hijos de estas familias, sus
nuevos trabajos y de cuál es su tarea evangelizadora en la sociedad jiennense.
Además de darles la bendición, les animó a seguir trabajando en pro de la
Iglesia y de su misión.»