jueves, 15 de octubre de 2026

Padre nuestro - última parte (V)

 


Por refrescar la memoria: La entrada precedente del mamotreto de la tercera parte del paso de Padre nuestro terminó con el nada original descubrimiento de que todos necesitan conversión.

Bueno, pues siguen los lugares comunes.

«Vivimos en medio de un mundo, de una sociedad cada vez más pagana. Enciendes la televisión e inmediatamente oyes cosas completamente contrarias al Evangelio: culto al mundo, al dinero, sexo libre, mentiras, apología de las uniones entre homosexuales, del aborto, del divorcio, etc. Como el hombre es un animal mimético, que tiende a imitar lo que ve, no te digo lo que pasa; la presión social pagana es fortísima. Hoy, vivir de verdad el Evangelio es un reto enorme. Pero podemos hacer-lo, hermanos; ¡apoyados verdaderamente en el Señor, podemos vivir el Evangelio como lo vivieron los primeros cristianos en medio de un mundo pagano que les perseguía a muerte!».

Los primeros que “los persiguieron a muerte” fueron los judíos, lo que pasa es que necesitaban la autorización de los romanos para dar muerte. Lo interesante es que no les perseguían “los paganos”, sino los presuntos adoradores del Dios verdadero. A mí me recuerda la actitud de los neocatecumenales contra quienes dejan el CNC.

«Hace poco estuvimos en la India y predicamos en la catedral de Bangalore llena de gente».

Viajecito que no pagaron los que viajaron, como tampoco pagaron el alojamiento. El caso es que no fueron a la India a buscar “alejados”, sino a vaciar la catedral que encontraron “llena de gente”.

«Como sabéis, en la India los católicos son una pequeña minoría; pero allí todos son muy religiosos: hindúes, budistas, etc.; hay muy poca gente atea, secularizada. ¡En la India se rinde culto a unos 3 millones de dioses! Si queréis, esa situación se parece mucho sociológicamente a la que había en Roma en la época de los primeros cristianos; Roma estaba completamente llena de templos, de religiones, de dioses, lo mismo que vimos que pasa en Bombay, por ejemplo; estuvimos en un templo hindú en Bombay y vimos cómo muchísimas chicas jóvenes iban allí a rezar».

Un párrafo más arriba aseguraba que los primeros cristianos estaban en un mundo pagano que los perseguía a muerte; ese mundo, por arte de prestidikikación acaba de convertirse en otro completamente lleno de templos, dioses y religiones donde no había ateos y donde las tropecientas religiones convivían porque había libertad de culto.

«¿Por qué venció el Cristianismo frente a las innumerables religiones paganas que había en el imperio romano? Precisamente porque era la superación de esa religiosidad. Cuando llevaban a los cristianos a ser matados en los circos, la gente gritaba: "¡Muerte a los ateos!" ¿Por qué llamaban "ateos" a los cristianos? Porque no iban a los templos paganos, porque no hacían sacrificios ni daban culto a ninguno de los dioses de las religiones paganas».

¿Y cómo sabían los demás que los cristianos no daban culto a ningún diosito? ¿Los espiaban? No. Es que en la politeísta Roma era obligatorio dar culto al emperador, como en el kikismo es obligatorio hacer el trípode y quien no lo haga incurre en “pecado grave”, dice Kiko. Cada ciudadano romano podía adorar a quien le diese la gana, al dios desconocido o a nadie, pero no le estaba permitido omitir el culto al emperador. A los cristianos los tenían por ateos porque incumplían la única norma obligatoria.

Pero esto, Kiko lo retuerce, según su costumbre, para llegar a conclusiones erradas.

«En efecto, en el Cristianismo no hay templo en el sentido pagano; en la Iglesia el verdadero templo de Dios es Jesucristo y lo somos nosotros. Nosotros no tenemos templos, ni altares, ni sacerdotes, en el sentido pagano».

Kiko miente. El sentido de templo es exactamente el mismo en el cristianismo que en el judaísmo y el otras religiones, es el lugar dedicado al culto a Dios; del mismo modo, el altar tiene el mismo sentido en el cristianismo que en el judaísmo y demás, el lugar donde se elevan ofrendas, sacrificios y holocaustos a Dios; por último, el sacerdote cristiano, como el judío o los de otras religiones, es el intermediario entre Dios y los demás hombres, la salvedad es que en el cristianismo el sacerdote representa a Cristo.

«Los cristianos celebraban la Eucaristía en las casas»

Mientras no tuvieron templos propios, mientras fueron pocos y pobres, en cuanto fue posible, se levantaron basílicas y dejó de celebrarse la Eucaristía en casas.

«Y la vida cristiana es fundamentalmente una liturgia de santidad, un culto espiritual: "Dios es espíritu, y los que adoran deben adorar en espíritu y verdad"».

Esta frase de Jesús, que es Dios y hombre, no solo espíritu, dirigida a la samaritana significa que no importa el lugar dónde se adore, sino la sinceridad. No es una negativa a los templos, Jesús visitaba las sinagogas e iba al templo de Jerusalén, pero sabía que no se puede atrapar a Dios dentro de una construcción y que el verdadero adorador adora en cualquier sitio.

«Esto es lo que tiene las de ganar; esto es lo que evangelizará verdaderamente la India y todas las naciones. La gente acude cuando ve un cristianismo verdadero, que da frutos, que da signos de vida eterna, que hace obras de vida eterna, obras que ni un hindú, ni un marxista, ni un ateo pueden hacer. De lo contrario, ¿dónde está la diferencia entre nosotros y un hindú? ¿En la oración? Un hindú reza quizá más que nosotros. ¿En la honestidad? También los hindúes son honestos. ¿En la fidelidad a la mujer? El hinduismo es férreamente monogámico, condena fuertemente el adulterio; los hindúes son fieles a su mujer, trabajan con honestidad, aman a sus dioses, rezan, van al templo, etc. ¿Entonces no necesitan a Jesucristo? ¿Qué diferencia hay entre un hindú y un cristiano?

Pues nos lo dice Jesucristo mismo: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos" (Jn 13,34-35). "Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado" (Jn 17,21). Estas son las obras de vida eterna que no puede hacer más que el cristiano, el que ha recibido la naturaleza divina: ¡el amor en la dimensión de la cruz y la perfecta unidad, como el Padre y el Hijo son Uno!».

Esto es lo que ningún neocatecumenal puede hacer. Están condicionados para pensar que es preferible que se muera el Papa antes que tener que amar y ser uno con los religiosos de misa de 12. Por eso el kikismo no es cristiano.

 

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