No es la primera vez que me encuentro una tesis doctoral que utiliza el Camino Neocatecumenal como sujeto de pruebas. En este caso se trata de la tesis de Mª Dolores Vargas Llovera y lo novedoso es que se trata de un estudio sobre la implantación y aceptación social de una serie de cultos sectarios en la ciudad de Alicante y, sí, en este trabajo el CNC es catalogado como secta.
De hecho la autora expone el concepto de secta para explicar que, aunque surgido dentro de la Iglesia Católica, el Camino funciona como una secta, y puesto que el Camino no son las personas (no tiene miembros) sino que es el funcionamiento, la conclusión es que el CNC es una secta.
Al hojear esta tesis he encontrado un par de citas interesantes sobre el Camino.
«Su catecumenado es a todas luces excesivamente largo, con tendencias arqueológicas (Imitación del catecumenado de Hipólito; la cena pascual con cordero, etc.). Al enfatizar tanto el don de la fe y la actitud de la escucha, el creyente y convertido puede acentuar la pasividad con todas las secuelas del subjetivismo e intimismo. La palabra de Dios es absolutizada al modo barthiano. Además, Dios habla casi solo por la Biblia, no por los signos de los tiempos ni por los acontecimientos, que apenas tienen relieve. Se vislumbra en estas comunidades un cierto antirracionalismo religiosos a causa del dualismo razón-sentimiento. Parece como si la reflexión fuese un ídolo. En la comunidad no se admite discusión ni crítica de ningún tipo ya sea de dentro o de fuera. Sólo el eco de la palabra. Al faltar el sentido crítico se cae en el conformismo estructural». (Floristán, C. 1991. Para comprender el catecumenado. Ed. Verbo Divino. Estella, p 103).
Este C. Floristán fue un teólogo, químico y presbítero español muy interesado por la teología de la liberación y las comunidades de base.
Como teólogo y sacerdote, su primera crítica es a la duración desproporcionada, artificial e injustificada del neocatecumenado. El segundo aspecto que destaca es que el CNC prepara el entorno de suerte que se potencie la pasividad y el sometimiento de los captados: no se admiten las disensiones; el cometido de los neocatecumenales es escuchar, no opinar; se les insiste en que si no entienden algo es porque no están preparados para entenderlo, que tienen que esperar y ya lo verán, lo cual, obviamente, no explica las dudas, solo es una patada adelante a la espera de que el captado quede debidamente kikotizado y se le pasen las dudas. Todo ello conduce, como dice el autor, a un antirracionalismo que considera peligroso razonar por libre.
El resultado del amaestramiento de neocatecumenales bajo estas consignas es gente que traga con todo si sus kikotistas les dicen que no tragar es juzgar y murmurar, aunque lo que se hayan de tragar sea un presbi acusado de violar repetidamente a una niña.
La segunda cita es la siguiente:
«Parece como si los miembros que siguen el camino neocatecumenal se fueran transmutando en una iglesia paralela e, incluso, Blázquez usa la palabra “asectariada”, pues «Se autoexcluyen de la vida común eclesial y de las esperanzas y de los temores de la sociedad, destacando así algunos de sus rasgos característicos: se valora el propio camino de tal forma que se propende a la exclusividad; hay una dificultad connatural para estimar positivamente otras realidades de Iglesia; se muestra un apego a ciertas palabras, cantos, gestos, formas... que parece exorbitado; los neocatecúmenos sólo se sienten a gusto dentro de sus comunidades, expresándose con su propio lenguaje y celebrando con sus ritos; se practica un cierto "arcano" en los instrumentos de catequesis, en las exigencias concretas aceptadas por los miembros...; no participan en las actividades parroquiales ordinarias». (Blázquez, R. 1988. Las comunidades neocatecumenales. Ed. Desclée De Brouwer, S.A. Bilbao, p 93).
Lo que Blazquez describe, aunque no emplee la expresión, es una iglesia paralela, es decir, un grupo que se ha “asectariado”, una secta pues, aunque la consienta en su diócesis.
Otro aspecto interesante es el gnosticismo del CNC. Como dije al principio, la autora ha estudiado diversas sectas implantadas en Alicante, pues bien, ninguno de los otros grupos puso problemas para explicar su funcionamiento, en cambio, del Camino dice la autora:
«La reserva de sus actuaciones internas y de comportamiento raya casi en el ocultismo. El hermetismo de sus actos lo asumen como fidelidad a la comunidad. Su individualismo los induce a olvidar la sociedad en que viven, y su fundamentalismo doctrinal los convierte en un movimiento espiritual de gran conformismo y sin ningún sentido crítico.
La observación continua, por nuestra parte, de los miembros de las comunidades, nos permite afirmar que existe muy poca libertad de acción social, por el acaparamiento de las actividades comunitarias y el aislamiento religioso. Las comunidades neocatecumenales no asisten a las misas ordinarias de la parroquia, a pesar de que los miembros [se refiere a los no-miembros] que las forman han surgido de los católicos practicantes de la parroquia. Al desaparecer éstos de los actos y misas parroquiales, unido a la secularización de la sociedad actual, la asistencia de fieles a los cultos ha disminuido.
No sólo en este aspecto se ve depreciada la relación fieles/parroquia, sino que en el aspecto económico también hay una reducción en las aportaciones, ya que las comunidades tienen sus propia economía, ajena a la de la parroquia, no entregan nada a la parroquia».
A mí me parece que con solo estas tres citas se explicita muy bien que el CNC es una secta que funciona en las parroquias que lo consienten.


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