domingo, 25 de octubre de 2026

"Te gusta pecar, te gusta fornicar"

 


Tenía desde hace bastante tiempo un recorte de un tostón (del curso 2022-2023 en concreto, pero podría ser de cualquier otro porque Kiko repite una y otra vez los mismos errores), a la espera de que me entrasen ganas de analizar los mantras de Kiko.

Presento primero el recorte.


     Lo primero que suelta Kiko -un clásico- es que nadie va por su voluntad, libre y consciente a escuchar uno de sus tostones. Eso se hace con los políticos, los músicos y demás, pero quienes van a escucharle a él es, impepinablemente, porque diosito los ha reclutado y llevado allí, a presencia del nuevo moisés del CNC.

Por tanto, el segundo detalle importante es que diosito está al servicio de Kiko, y no al revés. Es diosito quien junta y lleva a los integrantes de la asamblea, para que Kiko, el gran líder, pueda arengarles.

Lo tercero, por desgracia, es que la arenga no sirve de nada. Una y otra vez, pese a que diosito hace su mejor esfuerzo para que la asamblea se convierta, esta decide que le gusta pecar y que no está por la labor de convertirse.

¡Cuánta incoherencia!

Vas a una gravosa convivencia no por tu voluntad, sino porque diosito te lleva, escuchas no porque te interese lo que se dice, sino porque la tercera persona de diosito te tiene sujeto a la silla, pero no sirve absolutamente de nada porque diosito ha gastado todos sus cartuchos magikikos en asegurar tu presencia allí, de modo que nada puede hacer para inducirte a convertirte.

De todo lo cual se concluye que el CNC y las arengas kikiles no sirven para nada. Y como demostración de esta conclusión están los hechos concretos de los no-miembros, que no deslumbran precisamente.

Pues bien, frente a la palabrería vacía de Kiko, un texto de san Agustín, obispo y padre de la Iglesia Católica:

«Lo que preguntamos, pues, es si está en nuestro poder alcanzar la fe con que creemos a Dios o con la cual creemos en Dios. Pues por esto está escrito: Creyó Abrahán a Dios, y le fue abonado a cuenta de justicia (Gn 15,6); y también: Al que cree en aquel que justifica al impío, se le abona su fe a cuenta de justicia (Rm 4, 3-5). Considera ahora si habrá alguien que pueda creer, si no quisiere, o no creer, si quisiere. Si esto es absurdo —porque ¿qué es creer sino asentir a lo que se nos dice como verdadero?, y el asentimiento, ciertamente, es un acto de la voluntad—, luego, sin duda, la fe está en nuestro poder» (cap. XXXI de Del espíritu y de la letra).

San Agustín no sostiene que la fe es solo para unos pocos, gente extraordinaria como Abrahán o san Pablo, al contrario, su argumento es que la fe está al alcance de todos.

Siendo así, algo tiene que pasar para que entre los neocatecumenales se dé el caso de que ni uno solo en ningún sitio se ha convertido jamás, sino que todos ellos escuchan decir que no se convierten porque les gusta pecar y se sienten identificados.

La solución la da san Agustín en la obra ya citada:

«Le es posible al hombre el vivir sin pecado con el auxilio de la gracia divina, si no le falta la cooperación de su voluntad; pero, sin embargo, a excepción de aquel en quien todos serán vivificados, nadie ha existido ni existirá aquí en la tierra en quien se hallase tan cabal perfección» (cap. I de Del espíritu y de la letra).

Es decir, es una trampa, una treta y una mentira vil pretender que si tienes fe has de ser totalmente irreprensible e irreprochable de pensamiento, palabra, obra y omisión. Esa no es la fe de la Iglesia.

La fe de la Iglesia sostiene que todos, creyentes y paganos, necesitan de la gracia y del perdón de Dios, que ni uno solo se salvará a si mismo por sus obras. Por tanto, no solo es compatible, además es ineludible, que la fe vaya acompañada de la falibilidad humana.

Kiko engaña para mantener a sus huestes subyugadas bajo su bota a sabiendas de que jamás dejarán de ser pecadores, pecados que él reclama que se cuenten en comunidad y que utiliza para echarles en cara que no tienen fe y no están convertidos.

En su caso no niego que eso sea real, porque si conociesen al verdadero Dios huirían del Camino, pero es que lo que Kiko dice es en su mayor parte falsedad y engaño.

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