Hay dos estrategias básicas que usan los neocatecúmenos bien adiestraditos para enfrentar las noticias de abusos en el Camino Neocatecumenal, abusos perpetrados por no-miembros, que generalmente lo son desde hace mucho tiempo -por lo que se les supone, a mi entender sin ningún fundamento, una fe muy adulta-, y muchas veces perpetrados sobre otros no-asociados más tiernos, es decir, menos adultos en la fe.
Quienes emplean estas estrategias contra las víctimas quizá no lo hagan conscientemente, quizá sea una manifestación de lo que han adquirido en la no-asociación, es decir, mañas que aplican sin pensar, lo que no deja de ser muy grave.
La primera estrategia es negarlo todo.
Caso concreto. Un día al equipo responsable internacional se le cruzan los cables y toma la decisión de denunciar -que es un repelente acto propio de paganos, salvo cuando el denunciante es Kiko- la red social del padre Eugenio y de proceder -porque para Kiko nada es imposible- a expulsarle del Camino, que es una no-asociación de no-miembros no-expulsables en razón de su naturaleza jurídica.
Dicho y hecho, el obediente Jesús Villada, tan adulto que carece que criterio y discernimiento propio, defenestra lo que le han ordenado defenestrar, y los kikotistas se ocupan de proceder a la expulsión improcedente. El padre Eugenio ya no es un hermano de la comunidad, de ninguna comunidad, pasa a ser un despreciable religioso de misa de 12.
El presuntuoso equipo responsable internacional no se esperaba la repercusión que tuvo su ruin proceder contra el padre Eugenio. En un intento de cortar las críticas emitieron un comunicado absurdo negando la expulsión del ya no hermano Eugenio. Y en vista de que tal tontería no obtuvo el resultado apetecido, en la reunión publicitaria de inicio de curso la secre caducada de Tudela, Ascen, se puso farruca y explicó que Jesús Villada carece de iniciativa y que los cerebros tras las malas obras concretas contra el padre Eugenio son Kiko, Mario y ella misma.
Y que además cobran derechos de autor de composiciones musicales que Kiko no compuso porque les da la gana, y que con los pintarrajos pasa lo mismo.
Bueno, pues tras publicar en este blog las palabras concretas de Ascen, saltó el neokiko bien amaestradito que se apresuró a negar la evidencia.
¿Qué un equipo encargado de transmitir la reunión con los cefas omitió contar la vileza de estos contra el padre Eugenio? Lo dudo mucho, pero aún si es cierto lo grave está en la ruindad del proceder de la cúpula del CNC contra uno de los suyos.
La segunda estrategia es más perversa, consiste, por supuesto, en hacer como que la cosa no es para tanto y que el fallo, o la culpa, es de la víctima que tiene una pielecita demasiado fina y es un sentimental o un justiciero o ambos dos y que se resiste a la conversión. Es la víctima quien tendría que entender que lo que le ha pasado ha sido ideado por diosito, permitido para su bien y, en consecuencia, debería callarse y dejarse de reclamaciones contra el verdugo.
Aquí dos casos concretos. No recuerdo a qué respondían estos dos lumbreras, pero en esencia alguien expuso una situación de abuso vivida dentro de la comunidad y estos se lanzaron, desde una postura de superioridad moral muy kika, a dar lecciones. Se aprecia que intentan apartar la vista del que ha obrado el mal para acusar a la víctima de tomárselo a la tremenda, de no responder como cristiano, de falta de fe…
Demonizan a la víctima y dan palmadas en la espalda del malvado. Estos son los frutos de la kikotina.




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