Ya sabéis cual fue
el marco temporal de la k-gada.
El primer acto se
desarrolló al final del tostón de Adviento,
el 24 de noviembre de ese año anómalo que fue 2020, cuando además de inventarse
pekados inexistentes («Faltar a la comunidad es
pekado grave»), Kiko decidió hacer de augur y vaticinó lo siguiente:
«En Roma les profeticé un año lleno de Espíritu Santo y de
gracia, para la Iglesia y para vosotros, bueno, pues también aquí lo digo para
vosotros. Si soy verdaderamente un profeta, os profetizo que el Señor quiere
que el 2021 sea un año de gracia, de bondad, de gloria para el Señor, para tu
familia, para tu comunidad y para el Camino».
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El falso profeta, el pézimo y las señoras esas que pasaban por ahí
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El segundo acto no
se hizo esperar. El nuevo año 2021 solo tenía veinte días cuando una explosión segó
cuatro vidas, además de destrozar los salones de usos múltiples de la
kikotizada parroquia de La Paloma de Madrid.
Según las teorías
kikas lo que sucedió fue que el señor quiso llevarse cuatro almas y romper
varios edificios para expresar su punto de vista sobre la capacidad profética de
Kiko.
Y ya se sabe que oponerse a la
voluntad del señor, de diosito, está muy mal y no es cristiano…, peeeeeero resulta que
ningún kiko ha llegado todavía a ser cristiano, solo así se explica que un año
después la kikotizada parroquia de La Paloma siga empecinada en denunciar y
denunciar y volver a denunciar a quien sea, en una estéril y nada cristiana
búsqueda de culpables de la explosión que les ha privado de salas de usos
múltiples y de viviendas para presbis.
Porque el año 2021, como
profetizó Kiko, fue tan fabuloso que tanto los presbis como las comunidades de
La Paloma tuvieron que emigrar a otros lugares, allí donde buenamente les
dieron alojamiento. Y ello, junto con la incómoda situación de la “nueva
normalidad” anormal, ha repercutido y mucho en las ganas de caminar hacia
ninguna parte de los captados.
Lo cierto es que casi
un año después el hotel que hay frente al edificio siniestrado ha vuelto a abrir
sus puertas, el colegio que hay en el flanco izquierdo también funciona con
normalidad, lo mismo que la residencia de mayores del flanco derecho, y sin
embargo, el edificio de los salones de usos múltiples sigue siendo un esqueleto
recubierto con planchas metálicas.
Lo dicho, el año
2021, tal y como se profetizó, fue fabuloso para descomponer un poco más a las
comunidades y al Camino, por lo menos, en las zonas que yo conozco.
Estando así las cosas, salta la noticia de que
el cristiano no se defiende y no denuncia, pero el kikiano denuncia las veces
que hagan falta mientras nadie se lo impida. De esta forma se deja meridianamente
claro que nada tiene que ver un kikiano con un cristiano.
Los hechos concretos
son los siguientes.
La investigación del
siniestro concluyó que se había producido un corrimiento de tierra debido a
aguas subterráneas y que ese corrimiento afectó a la llave de la acometida del
gas, situada bajo la acera de la calle Toledo, y propició la fuga de este. Con
esta información se concluyó que había sido un accidente fortuito y hubo un Auto
de sobreseimiento del 22/02/21 que daba por zanjado el
triste asunto.
Insatisfechos con la
conclusión del informe, los familiares de los fallecidos presentaron recursos
de reforma.
Dudo que la familia
del búlgaro Stefko Ivanov -una de las cuatro víctimas mortales- se metiera en
tales berenjenales, más que nada porque por lo que trascendió a la prensa toda
su familia era su madre viuda, a la que los compañeros del finado pagaron el
viaje desde Bulgaria para que viniese a hacerse cargo del cadáver de su hijo.
Pero la promoviese quien la promoviese hubo recursos de reforma por parte de
las familias.
Y fueron desestimados
(desestimación de recurso del 27/05/21).
En vista de lo cual,
la Parroquia de la Virgen del a Paloma y San Pedro del Real tomó la iniciativa
de presentar un recursos de apelación que fue admitido a trámite por el Juzgado
de Instrucción nº 35 de Madrid allá por junio del providencial año 2021.
En dicho recurso, el
recurrente apuntaba contra la empresa suministradora del gas y también contra
el Canal de Ysabel II. En suma, si hubo un corrimiento provocado por el agua,
es fallo del Canal por no tener una bola de cristal que le permita vaticinarlo a
tiempo para evitar daños mayores. Y si el Canal no tiene bola de cristal, es
culpa de la empresa del gas por revisar las acometidas solo con la periodicidad
que marca la ley y no muchas veces más, para localizar corrimientos
imprevisibles antes de que haya problemas más graves.
Es más, la parroquia
no se corta a la hora de hacer uso de su bola de cristal, porque ellos sí que
tienen una, que para eso son kikos, y vaticinar que «podía ser un caso idéntico al de la explosión en la
calle Gaspar Arroyo de Palencia en 2007, donde después de 11 años de
investigaciones se demostró que todo se debió a la mala instalación de la
válvula de la acometida, que estaba mal sellada. Aquella explosión causó la
muerte de nueve personas, una treintena de heridos y tres edificios derrumbados
porque, según dictó la sentencia condenatoria, la empresa gastística "no
realizó las diligencias necesarias para evitar el daño ocasionado"».
El caso es que antes del fin del providencial
año 2021 la Audiencia Provincial ha desestimado el recurso de apelación. En el
auto se desestima cualquier procedimiento por la vía penal y se da por probado
que el accidente no se debió ni a la manipulación indebida de cualquiera de los
fallecidos ni a fallos en la instalación de gas de la parroquia, indicando que
la fuga de gas estaba en la calle.
En vista de lo cual, la parroquia de la Virgen
de la Paloma de Madrid ha hecho saber su intención de reclamar por la vía civil
a fin, ya sin tapujos, de pedir
responsabilidades por su “actuación negligente” a la empresa Naturgy y al Canal
de Isabel II.
En otras palabras, que su bola de cristal es
infalible y que no van a parar hasta que alguien les pague las obras de
reconstrucción del edificio, porque lo de no resistirse al mal y poner la otra
mejilla y no denunciar y dar el manto está muy bien para quienes quieran ser
cristianos, pero ellos se conforman con ser kikianos de toda la vida.
Y un kikiano sin juicios no es nada.