miércoles, 28 de febrero de 2018

Anotaciones delirantes de Kiko Argüello




Desde hace algún tiempo hay algunos acérrimos de la “k-usa y tira” (© Sepul) que parecen sentir gustirrinín publicitando los dichos de cierto divo, de tal forma que sin tener el librillo de marras ni tampoco interés por leerlo, no me dejan de llegar fragmentos del mismo.

No puedo dar razón de los criterios empleados para elegir unos dichos sobre todos los demás, pero sí creo advertir ciertas tendencias que se repiten en los fragmentos seleccionados por los mismos seguidores del divo, tendencias que, en mi opinión, son para hacérselas mirar por un psicólogo.

Por ejemplo, he aquí las anotaciones 45 y 46:

45 - ¿Cómo podré amar al Señor con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas?
Con todo tu corazón: aceptando, sin murmurar contra Dios, los sufrimientos, las incomodidades propias de tu situación (falta de sueño, cansancio, enfermedad, conflictos con el que caminas, incomprensiones…), y ayunando.
Con toda tu alma o tu mente: aceptando la cruz que crucifica lo más profundo de tu yo (humillaciones, destrucción de tus obras y proyectos, fracasos…), y rezando.
Con todas tus fuerzas: poniendo todo tu trabajo al servicio del Señor, y dando limosna, aceptando la total precariedad para ser libre.

46 - ¿Y cómo podré amar a mi prójimo como a mí mismo? Considerándolo superior a ti. Sobre todo a los pobres, los que sufren enfermedades o son víctimas de algún vicio terrible: droga, lujuria, alcoholismo, etc. Estando en la verdad de ti: que eres un gran pecador.

No sé si se entiende el sentido de lo que he resaltado.
 
Hay uno que se pregunta cómo podrá hacer para amar al Señor. Y ese mismo se contesta que son los demás los que tiene que aceptar los sufrimientos, las incomodidades, la enfermedad, los que tienen que ayunar, todo ello sin murmurar; son los demás los que tienen que aceptar las humillaciones, los fracasos, la destrucción de todo lo suyo; son los demás los que han de poner todo su trabajo al servicio, dice, del Señor. Pero hago notar que el que se pregunta considera que él, lo que es él personalmente, no tiene por qué mover ni un dedo, son los demás los que han de hacerlo todo.

Ídem de ídem cuando el uno se pregunta cómo actuar para amar a su prójimo: se responde que son los demás, no él, quienes tienen que considerar a todos superiores a ellos mismos y convencerse de que ellos, los otros, los demás, son grandisisisisisisísimos pecadores, hijos del Demonio e incluso peores que el mismo Lucifer.
Lo dicho, tendría que hacérselo mirar, él y aquellos que babean con semejantes dichos.

No obstante, hay algunos dichos que me parecen muy acertados. Suelen ser dichos muy breves y muy generalistas (sabido es que a algunos las generalizaciones sólo les gustan cuando son ellos quienes las emplean). Por ejemplo:

162 - El que no se acusa a sí mismo acusa a los demás.

Me ha parecido un dicho muy oportuno que habría que hacer memorizar y repetir al divo cada vez que tenga ganas que escupir contra los obispos hostigadores, los curas clericalistas que son culpables de que todos se divorcien, etc. Por ejemplo, tendría que haber repetido cien veces ese dicho antes de autorizar la publicación de la siguiente sarta de acusaciones gratuitas:

389 - Hoy, jueves 3 de Junio del 2004
Vuelvo a estas páginas después de haber sido zarandeado y sacudido, expuesto a ludibrio público, insultado…
Me han llamado a pintar la Catedral de Madrid, honor que no merezco. En el ábside de la Catedral he pintado un gran Pantocrátor que preside todo el crucero. Son siete paños grandes como una corona mistérica: el Bautismo, la Transfiguración, la Crucifixión, el Pantocrátor, la Resurrección, la Ascensión y Pentecostés. Sobre las pinturas 7 vidrieras y debajo del Pantocrátor una gran vidriera de Cristo resucitado.
En la Catedral se han casado el Príncipe Felipe y Doña Leticia. La boda fue televisada y se dice que la vieron en todo el mundo: 1200 millones de personas.
Las pinturas de ábside se vieron poco porque ya se había desencadenado una campaña contra mí y contra las pinturas.
Después de la boda se desató una persecución sorprendente. Comenzaron a aparecer artículos en los periódicos insultándome: “Pintamonas santurrón que ha llenado de chafarrinones la Catedral”, es un ejemplo. Todos los días aparecían críticas contra la fealdad de la Catedral y sobre todo contra la “corona mistérica”.
La primera acusación que me hizo mucho daño fue que yo era un principiante y no un profesional, acusando sobre todo al Cardenal Rouco. La segunda fue que las pinturas eran un plagio de un pintor de Santo Domingo, de la Capilla del Seminario “Redemptoris Mater”. Esas pinturas las había mandado hacer yo, copiadas de la corona mistérica que hice en Florencia. Lo más grave es que lo del plagio lo dijeron en todos los telediarios. La tempestad continuaba, sumándose a ella la firma de gente importante, como el escritor Antonio Gala y Francisco Umbral… Llegó a su ápice cuando los telediarios dijeron que la Real Academia de Bellas Artes había hecho un comunicado sobre las pinturas deplorando la obra por su ínfima calidad, etc.
Un escritor, académico de la lengua, en un artículo me compara con una chinche molesta que hay que fumigar. Termina así: “Pero hay chinches contra las que se debió emplear un gran destacamento de fumigadores y aún no bastaría. ¿Quién se atreve ahora contra esta chinche enorme y terrible, que grita su triunfo por las noches bajo el chisporroteo de las velas que domina malignamente en la Almudena, y celebra misas negras en honor de la superchería triunfante, casi en un escenario de terror?”

Soy de natural confiado, pero mi larga experiencia en el Camino me lleva a no aceptar a ciegas nada que no pueda contrastar. Por ello no me sorprendí en lo más mínimo cuando no encontré en las hemerotecas ninguna referencia al “Pintamonas santurrón que ha llenado de chafarrinones la Catedral”. Ni una. Sencillamente esa presunta cita sólo existe en las anotaciones de uno que no destaca por su sinceridad. 

Por supuesto tampoco encontré a ese presunto escritor y académico de la lengua que escribe sobre las chinches.

Nada sorprendente, cuando conviene a los intereses personales, la persecución hay que fabricársela como sea porque, como dice en otra de sus anotaciones...

194 - El que no posee la gloria de la humildad busca la gloria de los hombres…

lunes, 26 de febrero de 2018

Segundo escrutinio (XXXII)




«Los cristianos son el templo del Espíritu Santo. ¿Qué es el Espíritu Santo?
El mundo entero está escandalizado por este Espíritu. Ni siquiera saben qué significa ser cristiano. Dios nos ha ofrecido a Jesucristo en rescate por nuestros pecados, nos ha abierto la puerta, el altar, la cruz... Estas son palabras que tienen sentido más o menos.
Es mucho más. Dios nos da en Cristo la posibilidad de ser hijos de Dios, con una nueva naturaleza. Pero, ¿qué es ser hijo de Dios? Para nosotros, "hijos de Dios", significa participar de su naturaleza, porque un perro no puede ser un hijo, porque tiene una naturaleza animal; un perro no tiene la naturaleza humana. Nunca podrías ser hijo de perro porque tiene otra naturaleza. Pero Dios tiene naturaleza divina, yo tengo naturaleza humana. Es imposible. ¿Y cuál es la naturaleza de Dios? Explícamelo. Qué diferencia hay entre la naturaleza humana y la de Dios. ¡Bueno! Nadie ha visto a Dios, nunca. La naturaleza de Dios, la naturaleza divina, se muestra en Cristo. ¿Qué es la naturaleza divina? Según la teología más profunda de la Iglesia, la naturaleza de Dios es la Caridad. ¿Qué es la caridad? Todo lo excusa, todo lo cree... ¿Cuál es la naturaleza de Dios? El Amor, el Agapé, el amor al enemigo, el amor sin ningún egoísmo, el amor al otro totalmente, trascender en el otro. Amar al otro no porque sea bueno contigo, porque eso no es amor, es egoísmo. Amar al otro porque es bueno contigo, eso no se llama amar, se llama corresponder. Eso no es amar.»
Me suena que hace algunas entradas el argumento era que va uno al médico y vuelve exultante porque lo que tiene no es un cáncer y entonces bendice a Dios porque ha sido bueno con él y no “le ha mandado” un cáncer. Y ahora toca darse cuenta de que eso no es amor. Aunque no tendría sentido amar a Dios más que a nada si Él no fuese la suma de todo lo bueno.
«Amar es otra cosa. Amar al que te acusa, al que te roba. Amar significa donación total para el otro. Sin pedir nada; porque lo amas. Aunque sea feo, sea desagradable, sea malo, sea malvado, lo amas... No exige nada. Amar es su naturaleza misma. ¡Amar! ¿Dónde lo ves? Nunca. No se conoce. No hay en el mundo este amor.»
Obviamente donde no lo hay es en Kikónides, lo que pasa es que Kiko reduce el mundo entero a su cortijo porque más allá de sus narices sólo ve gente que se suicida una y otra vez entre aborto y fornicación.
«En el mundo existe el amor de supervivencia, donde el hombre trata de realizarse en el otro. Una madre ama a su hijo porque se realiza con el hijo; también los padres con sus hijos. Incluso los maridos. Ese amor es algo tremendo. Pero esta prueba de amor como se manifiesta es considerada por los hombres como una tontería, una cosa absurda, una estupidez. Esta forma (señalando a la cruz), esta forma de amor al enemigo, de amor al malvado, de amor al pecador, que todo... se ha mostrado como la cosa... precisamente por este amor a los pecadores. Incluso la palabra pecadores me parece completamente... El pecador es un malvado, el que te pone de los nervios, ese es un pecador. Los pecadores parecen esos.
«Cuando la Iglesia se tuvo que vivir a un nivel social, se tuvo que quitar el escándalo de la Cruz.»
La Iglesia jamás ha quitado las cruces de sitio alguno, donde eso sucede es en la domus Galilea, para no “ofender” a los queridos hermanos judíos.
«Este tipo de amor es un escándalo, de hecho cuando la Iglesia tuvo que vivir en un nivel social se tuvo que eliminar el escándalo de la Cruz de Jesús, de lo contrario, esto no se podría entender. Pero Jesús dice: "Si amas a los que te aman, ¿qué haces de más? ¿En qué eres diferente de los demás? Esto lo hace la gente normal, quien tiene un amigo lo ama así. No así vosotros, vosotros amad a vuestros enemigos".»
Por supuesto, no es una verdadera cita, como puede comprobarse en Lc 5, 32 ss.
«Todavía estoy buscando dónde está el amor al enemigo»
Pues claro, porque en el CNC es imposible encontrar tal amor.
«Si racionalizáis esta idea, entiendes que es monstruosa: al enemigo que nos hace algo malo no podemos amarlo. Creo que la justicia es una cosa, la vida la pongo en lo que creo que es la verdad, en lo que creo que es justicia. Quién amenaza mi concepto de justicia es mi enemigo, porque amenaza lo que tengo por más bello. Si eso amenaza la verdad, mi vida, ¿cómo puedo amarlo? Amarlo significa hacerme pecado, significa renegar de mi verdad, de lo que creo que es la vida. Aquí está el problema: y esto es lo que Jesucristo presentó como un copernicano, que ha dicho que hay una nueva ley, el amor al enemigo, al desgraciado. Esto es monstruoso, no se puede aceptar, la sociedad no puede aceptarlo. De hecho, los que atacan al Evangelio y al cristianismo dicen: "¿Dónde está esta caridad?". Entonces demuestran que el Evangelio es utópico, puesto que la Iglesia no consigue ponerlo en práctica. Con el amor al enemigo, se destruye a sí misma.»
El problema de los ególatras es que se creen que el universo se limita a ellos. Y como Kiko no es capaz de amar, piensa que nadie jamás ha podido hacerlo, salvo Dios que para eso es Dios. Por eso no duda en negar la validez de la Iglesia de todos los tiempos.
«Nosotros creemos que esto es posible porque Jesús lo hizo; pero Jesús era Dios, dice la gente. ¿Pero no sabes que Dios con el Bautismo puede darnos Su naturaleza? Esta naturaleza nos hace hijos de Dios.
¿Y cómo sabes quién tiene esta naturaleza? Quién actúa como Dios, quien ama como Dios y ¿cómo te ama Dios? Él no se resistió a tu maldad, se dejó matar por tu pecado, te ama incluso si eres malo. Si no te amase cuando eres malvado, ¿cómo podrías alzar los ojos al cielo después de cometer un pecado, sin esperar un golpe terrible? Imagina un pecado grave, muy serio, ¿cómo podrías rezar? ¡Imposible! Pero puedes orar porque Jesús ha abierto un camino a través de nuestra carne, ha sido sacerdote en ese sentido. ¿Qué ha demostrado Jesús? Que Dios es capaz de amarte incluso si eres una carroña. Allí donde los hombres, si supieran lo que has hecho, te escupirían y dirían que eres repugnante, Dios no hace eso. Esto demuestra Jesucristo y con la cruz tenemos acceso al Padre y con la Cruz de Jesús tienen acceso al Padre todos los pecadores y desafortunados de la tierra.
Por esto debemos ir a decírselo a los encarcelados, anunciarles la salvación porque ellos no lo saben. La sociedad les ha rechazado. Vosotros estáis en este camino con una misión: llegar a ser cristianos no con nuestro esfuerzo sino con el Espíritu. Nadie puede recibir este Espíritu sin saber qué es este Espíritu que llamamos Santo, el Espíritu de Dios.»
Es decir, según el menda los amados judíos no pueden recibirlo, puesto que no lo conocen.
«Por eso Jesucristo nos dice: "Debéis nacer de nuevo porque lo que nace de la carne es carne y lo que nace del Espíritu es espíritu".
Debes nacer de lo alto, del cielo,  para entrar en el Reino de Dios. Veamos quién nace del agua del Espíritu. Quienes tienen este Espíritu trabajan, actúan, pero sin esfuerzo. Ya no tiene resentimiento, ya no quiere hacer justicia. ¿Por qué los cristianos, hermanos, no levantan el puño, no hacen justicia con sus manos? La razón es muy simple. Lo primero que tiene el Bautismo es una kenosis, que nos lleva al fondo de nosotros mismos, para conocer la realidad de quiénes somos; pero esta kenosis, este descenso no se puede hacer sin el Espíritu del Señor. Nos destruiría si Cristo no nos  acompañase en este descenso. Bien. Cuando hayas tocado el fondo y estés cerca de las aguas de la muerte y hayas conocido como eres: que eres un asesino capaz de violar, de la barbarie, de la monstruosidad más grande. Soy un monstruo. Bueno, si veo que la sociedad apresa a uno de estos monstruos y lo mente en la cárcel y lo envía a la guillotina, ¿qué pienso? Primero, que yo soy capaz de hacer eso mismo, que sólo es una cuestión de circunstancias. En esto, he sido iluminado por el Espíritu Santo. Y por tanto amo a esas personas que la sociedad no puede aceptar; me siento identificado con ellos. Hay una situación completamente nueva. Ni siquiera puedo juzgar al canalla más canalla porque soy capaz de esto. Y esto lo dice el Sermón de la Montaña: ¡Creéis que solo aquellos que están en la cárcel son asesinos! También vosotros sois asesinos cuando le decís a la esposa: estás loca. Y os creéis que solo las prostitutas son adúlteras. Cuando miráis a una mujer deseándola ya sois adúlteros.
Pero decís: ¡no con la misma intensidad! Debemos mirar la intensidad, la gradualidad del pecado, las circunstancias. Esto lo decís vosotros. Esto no dice el Evangelio.»
Obviamente Kiko está al tanto de lo que dicen y piensan todos los seres vivos del universo. Por si alguien pensaba otra cosa.
«Por esto San Pablo dice que Dios ha querído encerrar a todos bajo el pecado para tener misericordia con todos. De hecho, Jesucristo dice que las prostitutas y los asesinos os precederán, a vosotros que piensas que nunca has adulterado. Hay gente capaz de matar. Cuando lees en el periódico que un hombre le ha cortado el cuello a otro, ¿creéis que quería matarlo? No, hermanos, no se dio cuenta. ¿Y cuántas veces has estado en tu matrimonio tentando de coger el cuchillo? Tal vez no hubo uno a mano. Te puede suceder que una frase dicha te saque de tus casillas y cuando te des cuenta ya hay sangre frente a ti. Entonces vete a la policía. Lees esto todos los días en el periódico: pero crees que esto le sucede a los demás, no tiene nada que ver contigo: es la ceguera que existe en toda la sociedad. No, yo no, pecadores y carroña son los otros. No somos buenos.
Bueno, hermanos, ahora hacemos una lectura; escuchemos el Evangelio de San Lucas; en pie. Este Evangelio es muy importante y fuerte y os pido sólo que no interpretes esta Palabra y la dejes llegar tal como es.
Escuchamos.
Lectura: Lc. 14, 25-35»



domingo, 25 de febrero de 2018

Publicidad del Camino. Cuaresma 2018 (X y final)




«Yo lo más que puedo hacer es eso: rebuznar, gritaros. «Pero ¿qué quieres que haga, Kiko? Estoy aquí, cansado, ¿qué quieres que haga?». Yo no quiero que hagas nada, pero el Señor me ha dicho: ve y anúnciales el evangelio, vete y anúnciales mi amor hacia ellos. «Y anunciando este amor que le tienes a ellos ¿es que les va a mover el corazón? ¿Tú crees?». «Bueno, pues esto lo hace el Espíritu Santo». «¡Ah! ¿Es que les vas a mandar el Espíritu Santo?». «Bueno, a lo mejor». Anunciar el evangelio.»

No digáis que no parece el desvarío de un loco. Primero es el diálogo entre un neocatecúmeno y el gran gurú y de repente alguien está hablando de tú a tú con Dios.

«Dios ha querido salvar el mundo a través de la necedad del anuncio del evangelio, del kerigma. O sea, que el mundo se salva a través de esta predicación que parece una necedad, parece una cosa tonta. Y no, no lo es. ¿Y por qué no es una cosa tonta? Porque quisiera Dios estar en vosotros, ese es el deseo íntimo y profundo de Dios. Y no está en vosotros, porque no está sin ti, no puede estar. Dice el Apocalipsis, que es palabra de Dios: «Mira que estoy a la puesta (sic) de tu corazón y estoy llamando: el que me abra ––y por eso yo estoy gritando por si quieres abrir la puerta al Señor–– mi Padre y Yo descenderemos y haremos morada en él». ¡El que me abra! ¿Sabes tú abrir el corazón a Cristo? ¡No! ¿Qué sabes tú? ¡No sabes nada!»

Ya está su humildad poniendo a los demás a caer de un burro. Es lo que le sale de dentro, la mala opinión hacia todos.

«¿Tú sabes abrir tu corazón a Cristo hoy, ahora? ¡No! ¿Qué tengo que hacer para abrir mi corazón a Cristo? Esta es una pregunta muy importante. Pues mira, tendrías que mirar esta cruz y decir a Cristo: «¡Yo no soy cristiano, Señor: hazme cristiano! Quisiera que tú vivieras en mí, dentro, y yo, mañana, intentaré vivir en ti haciéndome el último en mi casa; lavando los platos. No sé, no sé qué tengo que hacer, pero quisiera estar unido a ti».

Los padres del desierto se pasaban el día haciendo la oración del corazón: ¡Señor, Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí que soy un pecador! O sea, la oración constante, la presencia constante de Dios, la presencia constante el Señor. Constantemente, no pueden dejar un instante sin hablar con Cristo, estar con Cristo, estar en Él, vivir en Él. Esto es un monje, pero los monjes no son un carisma distinto de los bautizados. Solo subrayan algo que es de todo cristiano: la oración constante. Entonces, las monjas de clausura y los monjes quieren decirte que tú sufres porque no tienes una presencia constante del Señor.»

¡No va a saber Pako lo que quieren decir todos los monjes y todas las monjas de clausura! Ya sólo falta que interprete también lo que nos quiere decir a cada uno el desayuno que tomamos, o las zapatillas de casa.

«Entonces, yo quiero deciros esto: hermanos, convertíos y creed a la buena noticia. Jesucristo ha sido enviado por el Padre para dar la vida por vosotros, ha muerto en una cruz por tus pecados, para que le des tus pecados a Él, y que ha sido resucitado de la muerte para tu justificación, para que veas que Dios te ha perdonado. Porque si ha muerto por ti, la consecuencia del pecado es la muerte. Si ya la  muerte ha sido quitada es que ya no tienes pecados

Nuevo desbarre. Se le olvida que habrá un juicio.

«Cristo resucitado es para nuestra justificación, nos justifica con su resurrección: ya no hay muerte para nosotros porque no tienes ningún pecado. Cristo con su muerte, con su Sangre preciosa, que es la Sangre de Dios mismo, nos ha lavado profundamente y nos ha hecho santos e inmaculados no obstante que éramos una prostituta; pues nos ha hecho santos e inmaculados en el amor para su gloria; porque ese es el poder de su Sangre. No perdamos, entonces, esta virtud, esta fuerza de Dios en nosotros que es una maravilla. ¡Vive, mañana mismo, en Jesucristo! ¡Solo tú y Cristo, solos en el universo! ¿Qué te importa si tu mujer te grita? ¿O tu marido? ¿O tu hijo se ha ido de casa? ¿Qué te importa? ¡No te importe nada!»

Y siguen los desbarres. Porque sí debe importarte, salvo que sólo tengas ojos para tu ombligo, como parece ser el caso del ponente.

«Amar a Cristo es la única verdad, el resto es todo vanidad. Amarlo a Él, estar con Él, rezadle a Él. Levántate por la noche, muévete. No sé, reza el Rosario, busca su rostro, busca su rostro. Dile: «Señor, ayúdame tú, ayúdame tú a quererte, porque a través de Kiko me has dicho que quieres estar conmigo, que quieres vivir en mí. Bueno, ayúdame tú porque yo soy un desastre, ayúdame tú a quererte, ayúdame tú a quererte, a amarte, a vivir en ti, a ser cristiano, a ser en ti uno, a vivir en ti. Ayúdame a levantarme contigo, a desayunar contigo, a ir en el Metro contigo, a ir en el coche contigo. ¡Estar contigo, contigo!».

Pues este es el mensaje que os manda el Señor en esta Cuaresma: estar con el Señor profundamente»

Después de tanto desbarre llegó la publicidad del encuentro de autobuses que se espera en Mayo. Lógicamente en tal encuentro no se va a celebrar ningún Sacramento, porque a los autobuses ni les van ni les vienen los sacramentos. Y para terminar, su humildad se arrogó nuevamente una tarea que corresponde al presbi:

«Ahora vamos, como siempre, brevemente, a hacer una oración después de este anuncio de Cuaresma. Yo abro la oración y, si alguno se ha movido interiormente, o a lo mejor no se ha movido nadie, si alguno se ha sentido movido interiormente puede hacer una oración. Por eso nosotros siempre que anunciamos a Jesucristo en las catequesis hacemos una oración espontánea, para ver si alguno de los nuevos que vienen, paganos, han sido tocados por la gracia.»

Teniendo en cuenta que casi todos esos “nuevos que vienen” son hijos del CNC, es muy apropiado que los tilde de “paganos”.

Y así entre cuentos, ombliguismo y pullas contra la Iglesia transcurrió el mitin publicitario de esta Cuaresma 2018, en la que el "regalo" que recibieron los asistentes fue lo siguiente:


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