No hace mucho se publicaron algunas entradas que pretendo retomar a continuación.
En concreto, las entradas a las que me refiero son
1. Esta, que prueba que Kiko confunde la historia del pueblo judío con la Historia de la Salvación, que es universal y mucho más importante.
2. Esta, que ilustra que la Biblia católica es más completa que la de los judíos y la de los protestantes. Solo los ortodoxos incluyen más libros que los católicos en su biblia.
3. Esta, sobre la desaparición ¿aniquilación? de las diez tribus del reino de Israel.
Pues bien, todo arranca de las kikotesis iniciales, allá por la sesión nº 14, cuando Kiko, que va de entendido, pretende contar cómo se formó la Biblia. Y lo que hace es un pan como unas tortas, pues confunde o tergiversa hechos y situaciones.
Desde el principio arranca con una metida de pata ya comentada:
«Es muy importante explicar un poco cómo se ha formado la Biblia, pero sin entrar en mucho detalle. En primer lugar se hace una panorámica de la historia de la salvación con este diseño:
».
Por supuesto, el garabato no es la historia de la salvación, sino una mezcolanza entre la historia del pueblo judío y una sesgadísima historia de la Iglesia Católica.
Sigue la cosa:
«Aparece Abraham alrededor de 1850 a.C.; en torno a 1250 el acontecimiento del éxodo con Moisés; en el año 1000 David, después Salomón y poco después Israel se divide en dos reinos: Israel en el norte y Judá en el sur. En 721 el reino del norte es derrotado por Sargón II y es llevado al exilio a Babilonia».
Nueva metida de pata. No voy a insistir en ella porque ya se comentó en una de las entradas reseñadas al principio.
Retomo el relato-ficción de Kiko:
«En el año 586 Nabucodonosor sitia Jerusalén, la capital del reino del sur y los lleva también al exilio. En el 538 Ciro les permite regresar a Palestina».
Kiko lo cuenta como si regresaran todos. No fue así, como ya se comentó. Ciro permite regresar a los judíos del reino del sur, porque para entonces los israelitas del reino del norte ya habían desaparecido de la historia de la humanidad. A cambio, la región de Samaría, que era la capital del reino del norte, había sido ocupada por los que pasaron a llamarse samaritanos, con quienes los judíos no se trataban.
Sigue la historia imaginaria:
«En el siglo IV a.C., Esdras y Nehemías llevan a cabo la reconstrucción del judaísmo y comienzan la composición definitiva de estos libros».
ATENCIÓN. En esa fecha no arranca la Biblia católica, sino la de los judíos, que como ya comenté en otra entrada, tiene menos material, menos libros, menos capítulos en algunos libros.
Pero Kiko lo deja aquí, como si con eso hubiese contado algo sobre el origen de la biblia católica.
Pues no.
Ignoro cuales son los criterios de los judíos para decidir que estos libros sí y estos otros no, estos capítulos sí y estos otros no, pero sé que para los exégetas cristianos el primer criterio no es si a los judíos les gusta o no, sino si esos libros fueron citados por Jesús y por sus discípulos. Su argumento, lógico y racional, es que Jesús es Dios, por tanto, no hay mentira ni engaño en las palabras y en la enseñanza de Jesús, de modo que si Él citaba un texto como inspirado por Dios, es que Dios había intervenido en la redacción del libro que contenía esa cita.
Sin embargo, para Kiko eso no parece tener la menor importancia, por como continúa su perorata:
«En el año cero aparece Jesucristo y luego las comunidades cristianas. En el 314 Constantino se convierte. En 1962 tiene lugar el Concilio Vaticano II.
Es muy importante tener delante este gráfico en la katekesis para que se entienda cómo se ha formado la Biblia y qué diferencia hay entre Palabra de Dios y Escritura».
¡Es tan humilde! Superimportante tener delante el garabato para que se entienda el proceso de formación de la Biblia y la diferencia entre Palabra de Dios y Escritura.
Falso.
Su garabato, tan errado como sus palabras, no explica nada del proceso de formación de la Biblia y mucho menos sirve para distinguir nada.
Sin embargo, el concilio de Trento sí es de mucha ayuda para entender algunas cosas.
Pero seguiré en la próxima entrada.