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lunes, 9 de septiembre de 2024

La historia imaginaria de Kiko (I)

 

No hace mucho se publicaron algunas entradas que pretendo retomar a continuación.

En concreto, las entradas a las que me refiero son

1.    Esta, que prueba que Kiko confunde la historia del pueblo judío con la Historia de la Salvación, que es universal y mucho más importante.

2.    Esta, que ilustra que la Biblia católica es más completa que la de los judíos y la de los protestantes. Solo los ortodoxos incluyen más libros que los católicos en su biblia.

3.    Esta, sobre la desaparición ¿aniquilación? de las diez tribus del reino de Israel.

 



Pues bien, todo arranca de las kikotesis iniciales, allá por la sesión nº 14, cuando Kiko, que va de entendido, pretende contar cómo se formó la Biblia. Y lo que hace es un pan como unas tortas, pues confunde o tergiversa hechos y situaciones.

Desde el principio arranca con una metida de pata ya comentada:

«Es muy importante explicar un poco cómo se ha formado la Biblia, pero sin entrar en mucho detalle. En primer lugar se hace una panorámica de la historia de la salvación con este diseño:


».

Por supuesto, el garabato no es la historia de la salvación, sino una mezcolanza entre la historia del pueblo judío y una sesgadísima historia de la Iglesia Católica.

Sigue la cosa:

«Aparece Abraham alrededor de 1850 a.C.; en torno a 1250 el acontecimiento del éxodo con Moisés; en el año 1000 David, después Salomón y poco después Israel se divide en dos reinos: Israel en el norte y Judá en el sur. En 721 el reino del norte es derrotado por Sargón II y es llevado al exilio a Babilonia».

Nueva metida de pata. No voy a insistir en ella porque ya se comentó en una de las entradas reseñadas al principio.

Retomo el relato-ficción de Kiko:

«En el año 586 Nabucodonosor sitia Jerusalén, la capital del reino del sur y los lleva también al exilio. En el 538 Ciro les permite regresar a Palestina».

Kiko lo cuenta como si regresaran todos. No fue así, como ya se comentó. Ciro permite regresar a los judíos del reino del sur, porque para entonces los israelitas del reino del norte ya habían desaparecido de la historia de la humanidad. A cambio, la región de Samaría, que era la capital del reino del norte, había sido ocupada por los que pasaron a llamarse samaritanos, con quienes los judíos no se trataban.

Sigue la historia imaginaria:

«En el siglo IV a.C., Esdras y Nehemías llevan a cabo la reconstrucción del judaísmo y comienzan la composición definitiva de estos libros».

ATENCIÓN. En esa fecha no arranca la Biblia católica, sino la de los judíos, que como ya comenté en otra entrada, tiene menos material, menos libros, menos capítulos en algunos libros.

Pero Kiko lo deja aquí, como si con eso hubiese contado algo sobre el origen de la biblia católica.

Pues no.

Ignoro cuales son los criterios de los judíos para decidir que estos libros sí y estos otros no, estos capítulos sí y estos otros no, pero sé que para los exégetas cristianos el primer criterio no es si a los judíos les gusta o no, sino si esos libros fueron citados por Jesús y por sus discípulos. Su argumento, lógico y racional, es que Jesús es Dios, por tanto, no hay mentira ni engaño en las palabras y en la enseñanza de Jesús, de modo que si Él citaba un texto como inspirado por Dios, es que Dios había intervenido en la redacción del libro que contenía esa cita.

Sin embargo, para Kiko eso no parece tener la menor importancia, por como continúa su perorata:

«En el año cero aparece Jesucristo y luego las comunidades cristianas. En el 314 Constantino se convierte. En 1962 tiene lugar el Concilio Vaticano II.

Es muy importante tener delante este gráfico en la katekesis para que se entienda cómo se ha formado la Biblia y qué diferencia hay entre Palabra de Dios y Escritura».

¡Es tan humilde! Superimportante tener delante el garabato para que se entienda el proceso de formación de la Biblia y la diferencia entre Palabra de Dios y Escritura.

Falso.

Su garabato, tan errado como sus palabras, no explica nada del proceso de formación de la Biblia y mucho menos sirve para distinguir nada.

Sin embargo, el concilio de Trento sí es de mucha ayuda para entender algunas cosas.

Pero seguiré en la próxima entrada.

 

jueves, 29 de julio de 2021

Carmen cuenta el propósito del CNC

 

Entre los discursos enrevesados y carentes de orden que Carmen improvisaba en las reuniones de inicio de curso, he dado con otro muy significativo.

El fragmento que sigue presenta la habitual mezcolanza de ideas sin orden, con saltos de unas a otras y frases caóticas y explicaciones a medias que confunden más que aclaran. En suma, lo usual en Carmen. Lo reseñable es que menciona que vino a Madrid, después de que las monjas misioneras le dijeran que su sitio no estaba en la orden y de su periplo por Tierra Santa, con la intención de “crear una cosa nueva” con sus amigas. 

Es decir, por aquel 1973 pensaba en montar una asociación y marcharse a América a evangelizar indígenas (la transcripción de la Traditio symboli permite conocer la opinión de Kiko sobre la población americana a quien quieren “civilizar”).

«Solamente yo lo quería contar porque esto me parece que es importante para el Camino, quizás más que las barracas de Madrid. Las barracas de Madrid han servido mucho como punto de aterrizaje del Concilio entre los pobres, porque yo al último sitio que hubiera ido es a Madrid. Resulta que cuando yo vuelvo de Israel mis amigas se habían ido de Barcelona a Madrid, porque ellas no eran de Madrid, que era el último sitio a donde yo hubiera ido. Nosotras pensábamos todavía crear entre nosotras una cosa nueva. Y Dios me cerró todos los pasos para encontrarme en Madrid.

Mis amigas ya vivían en Palomeras antes que Kiko, y nosotros ya habíamos vivido en las barracas mucho antes también. Y yo he peleado con Kiko desde que lo conocí por el cursillismo. Sí que tenía gran fe y, sobre todo, yo lo conocía antes que a él -que colaboraba con una hermana mía- por el cuadro de la faz de Jesucristo. Esa faz del Siervo de Yahvé la tenía mi hermana enfrente de la cama y me gustó muchísimo; que es el primer canto que ha hecho en las barracas. Para pasar del Siervo de Yahvé al Resucitó hizo falta toda la Pascua y el Concilio, no fue fácil. A veces le digo yo a Kiko resumiendo: Dios te sirvió en bandeja el Concilio a través de Carmen, y aún no te has dado cuenta.

Quiero decir que el contenido del Camino no nace abriendo Kiko la Biblia al azar, como parece que lo cuenta él».

Sobra el parece. Lo que cuenta Kiko de la “comunidad de las barracas” es que se juntaban a practicar la bibliomancia con él ejerciendo de maestro de ceremonias, que es lo que le va.

«Lo que estamos llevando entre manos es el Concilio Vaticano II de verdad. Y Dios se sirvió también de Morcillo, el arzobispo de Madrid, que es otro milagro que fuera a las barracas; que es el día que yo comencé a colaborar seriamente con Kiko, porque no acababa de fiarme de él; tanto es así que estuvimos sin hablarnos meses, y yo hice otro grupo en otra parte de las barracas. Y mi intención era siempre partir a las misiones.

Morcillo fue importantísimo; sin él, ni yo, ni Kiko hubiéramos ido nunca a las parroquias.

Y otra cosa más importante que quería decir: que en este viaje a Israel, Dios nos permitió cosas fantásticas de verdad, de abrirse la Escritura por todas partes. Con esta chica que yo conocí en Inglaterra, que fue un ángel para mí, nos embarcamos en un barco turco. En la roca del Primado de Pedro que muchos conocéis, yo he estado allí sentada tantas mañanas pensando qué sitio tenía yo en la Iglesia. Y las gracias que me dio allí el Señor. Y también en Ain-Karen, sitio cerca de Jerusalén donde se conmemora la Visitación de la Virgen y su Magníficat.

Y otro intento de fundación que hice todavía vi cómo el Señor no quería -eso me lo ha dicho a mí claro y lo tengo tan claro, por eso siempre ataco la palabra "movimiento"-».

Bien. Según Carmen, su repelús por la palabra movimiento procede del mismo Dios que le dejó claro, tras innumerables intentos, que ella no estaba llamada a ser fundadora de orden, asociación o movimiento alguno.

¿Y entonces qué es el CNC? Un itinerario, sí, claro. Pero habida cuenta de que el tal itinerario no acaba nunca ni lleva a ninguna parte, ¿qué diferencia al itinerario de una asociación?

Lo importante es la respuesta de Carmen a esa pregunta, que también es el reconocimiento del fracaso absoluto del CNC tras más de 50 años de no ir a ninguna parte ni servir para nada bueno:

«Vi que [Dios] quería algo que era para toda la Iglesia, no una congregación ni una asociación, ni un movimiento: que es el Concilio. O sea, una renovación de la Iglesia. Por eso, yo a las chicas las invito a entrar en las congregaciones; y a los chicos, lo que está haciendo el seminario Redemptoris Mater son diocesanos; y las comunidades están en las parroquias. Una renovación de la Iglesia. Y lo que llevamos no es que un carismático se ha inventado una cosa; sí, a él como artista lo ha cogido también el Señor, que le ha dado tantas gracias para realizar en la palabra y en la praxis la renovación».

Inevitable que venga a la mente la imagen de Kiko congestionado, tonante y rabioso porque el CNC no sea obligatorio en todas las parroquias.

Esa, reconocida por Carmen, fue la intención al abandonar las chabolas de Palomeras para ocupar las parroquias: cambiarlas desde dentro. Ellos lo llaman renovación y aseguran que se trata de implantar el Concilio Vaticano II, pero es que el Concilio ya se implantaba en las parroquias antes de que el CNC saliese de Palomeras. Por lo tanto, su argumento no es válido.

Lo que ellos quisieron y quieren no es implantar el Concilio, sino implantar el kikismo y asegurar su subsistencia, que está muy amenazada.