jueves, 5 de diciembre de 2019

Tostón publicitario. Adviento 2019 (II)



Durante la presentación de los asistentes, nos cuentan que la mujer que no tiene nada mejor que hacer que enseñar el centro neocatecumenal de Madrid y los pintarrajos horrorosos que manchan la pared de la ex habitación de Kiko ya no podrá volver a hacerlo -y es que ya estábamos advertidos de que a este mundo veníamos solo a tres cosas: sufrir, obedecer, sufrir más y llenar las bolsas-. 
Resulta que esta mujer, que se llama Marita, es de la comunidad del centro y a la vuelta de una kikotización en Guadalajara -que debe ser que el CNC está tan muerto en Guadalajara que tienen que importar kikotistas de otra provincia- se cayó y la herida se complicó con alguna otra dolencia y justo el mismo día del tostón publicitario estaba hospitalizada y recién operada: le tuvieron que cortar la pierna izquierda por debajo de la rodilla.
Al enterarse, Kiko empieza a hacer aspavientos: ¡Pobrecita! Tan buena ella. Siempre dispuesta a colaborar. Tan servicial con Kiko y con Mario. ¿Cómo es posible que diosito la castigue así? Ay, no, que quien piense así se equivoca. Que en realidad se trata de que diosito sabe que Marita necesitaba perder la pierna para su santificación y salvación eterna, de modo que el que se la hayan cortado es una gracia tremenda, enorme, gigantesca, inconmensurable que diosito le ha concedido a la pobrecita.
Y ya que estábamos con gracias inmerecidas, Kiko debió de pensar que era el momento adecuado para descubrirnos -¡oh, qué sorpresa!- que es pintor y proclamar que nos “regalaba” a todos un dibujo realizado por él mismo en el que Jesucristo nos abrazaba a todos -¿mande?. Pues eso, que ha decidido que todos estamos representados en un cordero-.
Al reparto del “regalo”, siguió una “palabra”, es decir, una lectura de una de las cartas de san Pablo -Col 1,1-29 2,1-5- y nada más concluir la misma, Kiko se debió de quedar a gusto con la siguiente declaración: San Pablo era un pagano como nosotros, a quien Dios recogió del barro y envió a anunciar la Buena Nueva.
A ver. Está bien que, aunque tarde, Kiko por fin haya descubierto que él y sus catecúmenos son unos paganos, pero acusar de paganismo a Pablo, que era un fariseo desde su más tierna infancia, formado con los mejores maestros de la ley, solo demuestra desconocimiento e ignorancia.
Aparte de esa burrada, de toda la lectura solo resaltó una frase: «me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia».
Y vuelta a insistir en que todos los padecimientos que sufrimos son causados por diosito, que es quien los envía. Pero en esta ocasión -la incoherencia es marca de la kasa- lo completó asegurando que todos esos padecimientos son nada, que lo único que vale es amar a Dios y que el resto no sirve de nada, de modo que si diosito se encapricha con una de tus piernas o con las dos, tú tendrías que ofrecerlas encantado de la vida por amor a ese diosito y darle gracias por ello. Y si no eres capaz de darle las gracias por los males que te envía, es que algo falla.
Y de repente se pone a hablar como los beatorros de misa de 12 y los religiosos naturales y asegura que el cristiano tiene que orar constantemente y pensar en Dios a todas horas y que quien no hable con Dios cuando va por la calle o en el coche tiene que pedir perdón a Dios y pedirle: que yo te ame con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.
Porque Dios se manifestó en el monte Sinaí. Eligió al pueblo más pequeño y desdichado del universo -asegura-, un pueblo de esclavos que tenían que trabajar con sus manos a pleno sol. Un pueblo que sufría muchísimo por amor a Dios -¿Qué? ¡Venga ya! ¡Qué forma de fantasear y de engañar! Eso no es lo que se narra en la Biblia-. Un pueblo que, dice, son nuestros antepasados, un pueblo al que llama pueblo santo y también pueblo de Dios -es decir, le pone atributos que corresponden a la Iglesia-.
El caso es que Dios coge a este pueblo que taaaaaanto padece por amor a Él -eso ha dicho antes- y lo lleva al desierto. Y no debían sufrir tanto en Egipto porque de repente todos se revelan por las incomodidades y las penurias del desierto; y no sería tanto su amorcito a Dios, porque se dedican a murmurar contra Él. Y tan enfadados están que le dicen a Moisés: se acabó el jueguecito. O Dios se muestra, para que comprobemos que existe o la liamos parda. Porque ya no nos creemos que Dios nos sacó de Egipto. Lo que pasó es que sopló el viento con mucha fuerza y el agua se retiró y pudimos pasar; pero no fue que Dios hiciera un milagro especial. ¿Existe Dios o no existe? Si existe, que nos dé agua, si no nos la da, te matamos.
Entonces Moisés habla con Dios y recibe instrucciones específicas sobre lo que tiene que hacer para que brote agua de una roca. Pero Moisés también tenía encima un cabreo del siete, y en lugar de seguir las instrucciones recibidas -quien obedece no se equivoca-, le da un par de golpetazos a la roca con su bastón. Pese a todo, de la roca brota agua, y agua abundante.
Pero Dios no deja impune la desobediencia de Moisés. Aquí es donde Kiko se monta una película más falsa que una moneda de dos caras. La historieta del agua de la piedra está narrada en Números 20, 1-12. Según el Deuteronomio Moisés no entra en la tierra prometida por el pecado de los demás, no por una falta propia; en cambio, según el relato de Números, Moisés duda de Dios y esa es la razón por la que Dios le niega pisar la tierra prometida.
Pero la verdad no es amiga de Kiko, quien lleva años y años contando la batallita de que el pecado de Moisés es que murmura contra el pueblo elegido porque se considera mejor que ellos. Y, como todos los kikos saben, juzgar a los hermanos y considerarse mejor que otros eso es gravísisisisisimo  de la muerte, porque los kikos son los últimos y los peores de todos, y su obligación es servir a los hermanos en todo. Por eso, un neocatecúmeno debiera de tener muchísimo cuidado de no juzgar a nadie, ni considerarse mejor que nadie, porque el verdadero sitio de todos ellos sería la cárcel o algo por el estilo. Y aquel que no se dé cuenta, que no se considere peor que todos los demás e indigno de estar en una comunidad es que no se ha enterado de nada.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Tostón publicitario. Adviento 2019 (I)



Este año el consabido anuncio publicitario en tiempo de Adviento tiene una novedad inesperada, inaudita, asombrosa.
Os pongo la imagen sin más dilación, mejor dicho, las imágenes.
Esto es lo que aparece en la versión en español. Cuco, ¿verdad?
Así que una fundación sin propiedades materiales no tiene el menor reparo en arrogarse la propiedad intelectual de la transcripción de la grabación de una charla, sin que conste por ningún lado la autorización de quien dio la charleta solo para amigos. Vaya, vaya.
Pero si hay algo de verdad en ese aviso -y estoy segura de que los chicos que lo han puesto saben que mentir está muy feo y es pecado-, entonces este año habrían tenido que suspenderse las retransmisiones de mantras publicitarios, puesto que “Queda expresamente prohibida cualquier reproducción, distribución, transformación, total o parcial, del contenido recogido en este documento, con independencia del medio empleado”. Y repetir cual loro lo memorizado es una forma de reproducción que no ha sido autorizada ni expresamente ni por escrito ni por el auto declarado propietario del mamotreto ni por nadie.
En otras palabras, que este año, aquellos que reúnan a las huestes para contarles y cantarles la publicidad neocatecumenal en tiempo de Adviento transgreden una prohibición expresa de una fundación sin posesiones materiales pero con mucho cuento.
La otra imagen que quiero mostrar es la de la versión en italiano, o mejor dicho, en itañolo.

Bueno. Los italianos son más comedidos o más conscientes de que engañar viene del maligno, y no prohíben nada, solo piden con amabilidad que se haga un uso reservado de la documentación y que no se publique en la red.
A ver si lo consiguen.
De momento, no hay ninguna prohibición sobre la versión en itañolo y además nadie puede prohibir que alguien decida hacer un resumen escrito de una charla, digo, de una palabra, escuchada -¿o sería recibida?- casualmente el día 25 de noviembre en tal sitio como la parroquia de Santa Catalina Labouré de Madrid. Así que dejo constancia de que lo que sigue no es una transcripción prohibidísima de la muerte, sino el resumen de una charla soporífera realizado por alguien que recibió la publicidad de primerísima mano, digo, oreja -¿o sería bostezo?-.

El arranque, como siempre: ellos acaban de llegar de Italia donde han tenido esta misma reunión hace tres días que ha sido importantísima. Pero por una vez, no insiste mucho en sus achaques para dar a entender lo mucho que se esfuerzan con tanto viaje en clase "ejecutiva".
La primera patada al sentido común se produce justo a continuación, cuando decide, y así nos lo comunica, que el sufrimiento es sacro. Lo repite por lo menos tres veces: Cristo ha hecho sagrado el sufrimiento e intentar huir de él no solo es un error, también es un horror (Me da la impresión de que Kiko no tiene ni idea de lo que significa “sagrado”).
Así que es un horror que los hombres huyan del sufrimiento y traten de combatir el cáncer y las enfermedades, y el sufrimiento es empezar a morir y el hombre, por el miedo a la muerte, se hace esclavo del demonio y lo de siempre: que hemos traicionado a Dios por el temor a sufrir, por buscar nuestra seguridad, que nos hemos constituido dioses de nosotros mismos, que el número de alcoholizados es inmenso, que todos los matrimonios están destruidos, que todos tienen una amante… Nada nuevo. Y que ahora es tiempo de enmendar los errores, no sea que Dios decida venir en este Adviento. Y otra de sus manías es repetir una y otra vez que con su venida seremos transformados, nuestro cuerpo se transformará. Y solo entonces seremos felices.
Ja. Me acuerdo cuando Kiko aseguraba que le vida eterna empezaba en esta vida y que para ser felices y ser hijos de Dios había que hacer las kikotesis y los pasos, ahora, como la realidad le ha desmentido, resulta que lo bueno es sufrir mucho en esta vida, que la felicidad ya llegará en el más allá.
Ese fue el colofón antes de las presentaciones de las comunidades asistentes y de los presbis a los que hacen venir de todos sitios, enunciado más o menos así:
El sufrimiento es sagrado, cada uno de nosotros tiene predestinados por diosito exactamente los sufrimientos que le son necesarios para su salvación eterna, para la vida inmortal en presencia del tal diosito. Es estupendo, es fabuloso, es algo maravilloso. Es la pera en dulce. Así que, ánimo y a sufrir mucho, mucho, mucho.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Traditio symboli (XXX)



Hermanos, Cristo ahora me está escuchando, ahora os está viendo a todos, este Cristo que se apareció físicamente. 
Las palabras no son casuales. El falso profeta pretende que Dios ver, lo que se dice ver, los ve a todos, pero escuchar... es otra historia.
Cristo ha resucitado. Entró en el cielo con nuestra naturaleza, con nuestras células con nuestra carne. Ya no tiene nada que ver con el pecado, ha vencido a la muerte para siempre. ¡Es el primogénito de una nueva creación! ¿Y por qué ha pasado esta Pascua? Porque vino a la tierra para tomar la naturaleza humana y pasarla a la liberación, de modo que ahora Dios, Dios, pudiera morar en la naturaleza del hombre. Entonces, quien crea esta mañana en esta predicación, Cristo intercede ante el Padre, él como sacerdote, como cordero expiatorio, presenta ante el Padre sus gloriosas heridas -ahora ya no sangran son gloriosa- las presenta al Padre, símbolo de su pasión, por tus pecados, que tú reconoces que has pecado, que eres un traidor, que eres un lujurioso, eres un adúltero, ¿lo reconoces? que has matado al amor,  que a través del adulterio has matado al amor, a través del robo has matado al amor, a través de mentiras has matado al amor, a través de la murmuración has matado al amor, a través de tantos pecados que has cometido mataste al amor: que es verdad que tú has matado.  
No se olvide que los neocatecúmenos son los últimos y los pedores, ellos solo hacen lo pedor sin contaminarse nunca con obras buenas.
Cristo, el amor, la vida en los demás y dentro de ti mismo. Basta reconocer esto, y apelar al nombre de Cristo: "Cristo, defiéndeme tú, ayúdame tú", Cristo presenta su cruz ante Dios, su muerte por tus pecados, su resurrección para que tus pecados sean perdonados, la resurrección viene a ti, la resurrección de Cristo te pertenece. Entonces Dios te envía algo, ¿el qué?: El Espíritu Santo, un espíritu nuevo.
En la muerte y resurrección de Cristo, se dona a los hombres la posibilidad de una vida nueva, de no pecar más, es decir, de amar, de cambiar. "Tomaré tu corazón de piedra y te daré un corazón de carne": Ahora, esta mañana, el Señor te da un corazón nuevo, el Espíritu Santo. Hermanos, el Espíritu Santo os es dado a vosotros, el Señor envía desde el cielo para nosotros, a través de su Iglesia, a través de un sacramento, si os confesáis... debeis ver, ya se está entregando a vosotros, si alguno cree esta mañana que se está dando, pero debe realizarse a través de signos externos: porque tenemos un cuerpo, y estos signos externos son: primero, la conversión, no en nuestras fuerzas: "Te lo prometo, Señor, te prometo que no pecaré más". ¿Cómo? ¿Tú? ¿Tú eres fuerte? Entonces mañana, en cuanto salgas de aquí, te sucede alguna cosa... ¿Qué haces con tu fuerza? Debes nacer de nuevo, tener un nuevo espíritu, en Cristo, "Cristo, quiero construir mi vida entera contigo, tú me das la posibilidad, la vida eterna, tú habitando dentro de mí, tú viviendo dentro de mí para siempre".
Los "tú" en minúscula es como están en el original. Pero lo mejor estápor venir, porque la conclusión es que todos deben bedecer al charlatán.
Yo te quitaré ese corazón de piedra, incapaz de cumplir mis mandamientos, y te pondré un corazón de carne, yo te daré mi espíritu dentro de ti y entonces podrás obedecerme.
Hermanos, tengo 42 años, hace 22 años que he encontrado al Señor -tenía 20 años-, y estoy sorprendido porque toda mi vida he sido un neurótico, como todos, una persona débil, una persona que pasaba por momentos de depresión.
Una verdad se le ha escapado: toda su vida ha sido un neurótico, a los 20, a los 40 y también a los 80. Y se deprime cuando no se sale con la suya, como un crío chico.
Estoy sorprendido porque verdaderamente algo le sucedió a mi vida, Cristo está realmente allí, es decir, él me sostiene, mi espíritu no se hunde, no me canso; y pese a las perturbaciones puedo vivir mi celibato -eso es, no fornico- por la misericordia del Señor, y con una brisa suave el Señor me... Y no solo a mí porque soy un ser excepcional, porque la justificación viene por la fe, sino a cada hombre que cree en Jesús, que apoya su vida en el nombre de Jesús: vimos un lisiado a quien San Pedro dijo: "En el nombre de Jesús te digo: 'Levántate y camina', para que veáis que Cristo está vivo." Yo llamo a Cristo, "Cristo, muestra que estás vivo, libera a este desgraciado, muéstrales a todos que estás vivo ahora en el cielo", y él lo libera. 
Si fuera cierto, no quedaba nadie en el CNC, todos habrían sido liberados de la idolatría.
Entonces ¿sabréis delante de todos vosotros que Cristo está vivo, que os libera de la impotencia que tenéis, de la parálisis, de la impotencia que tenéis para amar? Que se demuestre quien ha creído en Cristo. Porque yo soy testigo, y conmigo los santos de la Iglesia, y conmigo muchos millones de hombres, que Cristo está vivo y que Dios lo ha constituido Kyrios, tiene más poder que la neurosis, tiene más poder que el pecado, tiene más poder que muerte. Y le ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra, y quien pone su confianza en él no será confundido, sino que vence a sus enemigos. Uno pregunta: "Kiko, ¿y por qué no venzo nunca? ¡Nunca! Sigo siendo esclavo del pecado y estoy en la comunidad". 
Eso que pasa para que reconozcas en tu corazón que los ídolos no existen y por tanto, no salvan ni sanan nada, hermano.
A muchos hermanos les diremos: "No has creído en la predicación, tú no crees". 'Sí, creo, siempre voy a la palabra y me confieso en las penitenciales'. La Iglesia nunca dio el Bautismo si no se demostraba con hechos que se creía. Por esta razón, San Juan Crisóstomo dice a los elegidos, 4 años de catecumenado: "¿Cuántas veces tengo que decirte... ¿Quieres ser bautizado? No puedo darte el Bautismo", dice San Juan Crisóstomo en el Segundo Sermón a los elegidos. "Una, dos, tres, cuatro, cinco, mil veces debo deciros: no se trata solo de amar al enemigo, de esforzarse, de hacer, de no fornicar más, de hacer mil esfuerzos. Se trata de hacer la virtud sin esfuerzo: la fe viene del Señor, no algo que "debes"... ahí, ahí, ¡qué opresión! ¡Qué difícil es ser fiel a Dios, qué difícil! No, los santos de la Iglesia nunca han dicho esto: "¡Oh! ¡Qué horror, con lo bien que se lo pasan los que no conocen la religión!". ¡Sin esfuerzo! La fe es un don gratuito para todos nosotros. Y en estos se sabía que lo hacían con esfuerzo, todo era una cosa de puños, lo hacían: allí San Juan Crisóstomo se dio cuenta de que aún no podían. Por eso, hermanos, os anuncio una buena noticia: ¡Cristo ha resucitado verdaderamente, está vivo y esta mañana os ofrece la victoria sobre la muerte y el pecado! 
No sé si los que no conocen la religión se lo pasan bien, pero ¡qué mal se lo pasan los kikos! Y encima para nada, porque tantos años después siguen en sus puños, sin que salga de ellos sin esfuerzo nada bueno.
Entonces, es la una menos cinco. Lo siento, tal vez ha sido un poco largo, pero no es una cuestión de extenderse o no extenderse. 
Es cuestión de que hoy, verdaderamente, esta mañana, puedes recibir del cielo al Espíritu Santo que perdona tus pecados, a través de la Iglesia. Dios ha constituido una Iglesia y le ha dicho: "Ve y predica: quien crea, sus pecados serán perdonados", por tu predicación, "y se hará bautizar". 
Van de kulo los que se crean que su predicación es mágika y limpia el pekado.
Bien, entonces os invito a que vayáis a vuestra habitación, a la una y media volvemos aquí, comeremos a las dos y media. Ahora mientras andáis podéis descansar un poco.
Yo os digo: entrad en la habitación -es muy importante obedecer esta mañana-, cierra la puerta, arrodíllate, levanta las manos y dile al Señor: "Señor Jesús, te lo ruego..." Porque lo importante no es, hermanos, que dejes tus pecados o no: lo importante es que tengamos dentro la fe.
Ahí se le ha escapado. Lo importante es la kikotización mental -confundida interesadamente con fe-. La verdadera conversión que delataría el dejar los pecados, no les interesa.
 ¿Qué es la fe? Que el Espíritu de Cristo testifica, toca tu espíritu y te dice que Dios te ama. Quien cree que Dios lo ama, no porque te lo hayan dicho, sino porque el Espíritu de Cristo testifica a tu espíritu de que eres hijo de Dios, ¡su vida se transforma, se transforma, verdaderamente! ¡Poco a poco su vida se transforma, y donde antes no tenía fuerzas, para soportar a su suegra, para aceptar tener un hijo más... ¿Qué crees, que la gente es capaz de tener el séptimo hijo, como los hermanos de las comunidades, porque lo digo yo? ¡Pero dime! ¿Dónde estamos?, y los hermanos tienen el sexto y el séptimo hijo y están contentos. Los itinerantes, son una pareja itinerante y han dicho que el quinto hijo lo han buscado juntos: ¡una maravilla! ¡Cosas de este tipo, pero cosas enormes! Y otras cosas más grandes aún. Pero no para... porque realmente Cristo te garantiza que Dios te ama y te quita la muerte del corazón, luego la avaricia, la esclavitud al dinero ya está atenuada, está atenuada, ya es diferente; la esclavitud al sexo ya no tiene tanto poder, porque el sexo es una forma de conquistar amor, el dinero es una seguridad contra la muerte, la violencia es una forma de que otros hagan tu voluntad. Fíjate entonces como si Cristo te quita el pecado y te quita la muerte, nuestra vida comenzará a cambiar. Pero para esto debemos prepararnos, prepararnos; así que vayamos a nuestra habitación, pongámonos de rodillas e invoquemos el nombre de Jesús: “Señor Jesús, ten piedad de mí, que soy un pecador". Pensad en vuestros pecados, haced examen de conciencia.
 
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