Ya que en una entrada anterior
recuperé parte de la doctrina kika sobre los hijos (sacado del mamotreto de inicio del curso 1984-85), aquí está otro fragmento del
mismo tostón que también tiene una pedagogía vomit… este, muy kika:
Es muy importante, hermanos, primero que la
madre nunca quite en la casa la autoridad al padre; los hijos tienen que ver
que la madre está unida al padre por encima de todo. Ay de aquel matrimonio en
que la mujer se une a los hijos para decir: si ya sabes lo que es tu padre, es
un violento, un borracho. Que siempre la madre defienda al padre; eso al hijo
le ayuda mucho porque lo que forma a los hijos es ver a los padres unidos.
Que os entre de una vez en la
dura mollera. Si el padre es un violento y casca al hijo, la madre está llamada
a no inmiscuirse. Nada de interponerse para que los golpes no alcancen al hijo,
nada de ayudar a este a escapar hasta que el padre se tranquilice. Lo que ayuda
mucho al hijo es ver a sus padres unidos en la paliza.
Que lo que pasa es que hay
mucha madre sentimental que se escandaliza por unos hematomas de nada y no se
da cuenta de que con su neurosis destruye al hijo, porque los golpes del padre
son cosquillas, pero la neurosis de la madre es dinamina destructora de hijos.
Ala, ya lo sabéis.
Y si el padre se emborracha,
la madre que le haga compañía, pero desde la cocina, mientras friega y plancha,
que para eso es “la reina de la casa”.
Mucha gente se escandaliza de que dejamos
mucho tiempo a los hijos abandonados con la niñera.
Él mismo lo reconoce: hijos
abandonados. Horas y horas, día tras día, en manos de niñeras sin la menor
preparación ni interés por los niños, pues solo los aguantan por sacarse un
dinerito.
Sin embargo, nosotros decimos: lo más
importante para los hijos es ver que sus padres están juntos; donde sea,
predicando el Evangelio o en el cine, pero juntos, se quieren. Esto al chico le
forma; es importante que vea que los padres se quieren, que el deber y el amor
están unidos y le crean dentro un "yo" profundísimo. Los niños son
importantes, pero más importante es el amor de los padres porque es lo que le
da vida al niño.
Juntos también en esos
episodios de violencia y borrachera, ya sabéis. Aunque lo difícil es que puedan
verlos, ya que pasan mucho más tiempo con las niñeras que con ellos. Tendrán
que grabarse con el móvil y enviar las fotos a los niños, una forma infalible
de contribuir a su formación: No estoy nunca contigo porque hay cosas mucho más
importantes que tú, pero te mando fotos con todo mi neurótico cariño.
Cuando se invierten los términos, cuando el
rey de la casa es el niñito, se acabó, todos los papas esclavos del niño. Y el
niño con cinco años ya mira a los padres así porque ha visto que él manda allí.
Y cuando no le dan una cosa chilla y patalea hasta que: ¡hijo mío, no llores,
toma!
No llores, hijo mío, ya hemos hipotecado
la casa para que tú y tu hermano os vayáis con los amigos de excursión a
Israel. ¡Faltaría más! Tú no llores. Toma el dinero.
Vd. es una egoísta, señora, por no sufrir
Vd. está cargándose al niño. Quien ama a un hijo le corrije (sic); corregir
siempre cuesta sufrimiento. Quien es un enfermo no sabe corregir. ¿Qué padre
que ama a su hijo no le corrije (sic)?
En efecto, hay que estar un
poco enfermo para hipotecar la casa para que el nene vaya a Israel a cantar y
saltar por las calles. Pero ya está bien de echar siempre la culpa a la mujer,
porque lo más probable es que el padre ausente haya tenido que firmar también
esa hipoteca.
Porque el niño es débil y tiene tendencias
hacer todo lo que le apetece. Luego ama mucho al que le ha ayudado a ser
hombre. Pero, claro, a veces corregimos mal, se nos va la libido detrás de la
corrección y perdemos la cabeza y lo que sea.
¿La libido detrás de la
corrección? ¡¡¿La libido?!!
Quiero deciros que hay muchos engaños,
muchas mentiras y que aunque tener hijos cuesta, es una cosa inmensa dar seres humanos,
son hijos de Dios. Aquí está el punto, esto es lo importante. O yo he nacido en
el pensamiento de Dios desde toda la eternidad, como dice la Escritura que yo
he sido pensado en Cristo por el Padre des de siempre y he venido a la vida
gracias a la colaboración de mis padres, o no, o yo he nacido como un azar. O Dios
existe o no existe, aquí está el punto fundamental.
Sabéis que el Papa últimamente está hablando
cada miércoles de la "Humana Vitae", sobre todo el problema de la
procreación. Pero de esto es mejor que os hable el padre Mario. Yo os he dado
unas pinceladas sobre esto de los hijos porque pensamos que estas cosas deben
comenzar a decirse también las comunidades que empiezan, porque la verdad hace
libres. No es posible dejar que la gente entre en el camino con la píldora, el
preservativo, con la espiral, con lo que le dé la gana. Hay que decir estas
cosas claramente porque es fuente de salud para ellos, es fuente de felicidad;
porque si hacen las cosas mal es fuente de infelicidad, de sufrimiento.
Es decir, que además de preguntar
a la gente si quieren entrar en el Camino, así, a bote pronto, también les van
a preguntar claramente: Oye, ¿tú tomas la píldora, usáis condones o
espermicidas, llevas un dispositivo intrauterino…? Para que quede claro que sí hay intromisión en
el fuero interno. Desde el principio.

Respecto a esto de los hijos recuerdo
también brevemente un midrah: del libro "Moisés contado por los
sabios". Cuentan los hebreos que visto que el faraón había mandado matar a
todos los niños varones, ¿para qué tener hijos si en esta situación los va a matar
el faraón? Entonces decide el sumo sacerdote con todos los ancianos de Israel
que en estas condiciones es mejor no tener hijos (que también sucede en los
animales; cuando los animales ven una situación de peligro no tienen más hijos,
por eso es difícil que en los zoológicos tengan hijos, tienen que ayudarles de
muchas maneras). Sin embargo, ahí veis que Israel fue elegido. Dios suscita a la
profetisa Miriam que se marcha a hablar a la Asamblea -Miriam, una mujer- y
dice así: "Vosotros sois peor que el faraón, porque el faraón les quita la
vida, pero no les quita el cielo; vosotros no dándoles acceso a la vida les
cerráis la puerta de la Vida Eterna". Y frente a esta niña que les
predicaba esto, los sacerdotes reconocieron que Dios hablaba por su boca y desde
aquel día dieron orden de que los matrimonios durmieran juntos, porque habían
dado orden de que durmieran separados; no tenían que hacer el acto sexual
porque no querían tener más hijos. Y así mataban niños y niñas, porque no
queriendo dar lugar a que nacieran varones tampoco daban lugar a que nacieran
más hijas. Esto es una cosa profunda.
Esto es una mentira gordísima.
Porque no tener hijos no es matar a los hijos. Del mismo modo que espaciar los
nacimientos, por el motivo que sea, no es negar que Dios existe ni es impedir
que el hijo pensado por Dios desde toda la eternidad llegue a la vida.