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jueves, 17 de junio de 2021

Niveles de kikosidad

 

Hace poco me cuestionaba alguien si el kikismo más acérrimo se da en Murcia, en Cádiz o si es similarmente integrista en ambos lugares.

Sinceramente, no tengo ni idea. Sé que ambas zonas tienen fama de kikismo exacerbado, pero no tengo experiencia propia en dichos lugares. Con todo, se me ocurrió que podía hacer una búsqueda facilita por la web para ver cómo se lo habían montado en tales sitios para celebrar la vigilia pascual, que es momento señalado en el que resulta obligatorio -porque en el kikismo todo son normas y cortapisas- tirar la casa por la ventana y darlo todo por la causa, o sea, por un ente que no salva a nadie.

Catedral de Cádiz - vigilia pascual 2021 (sin kikotisa ni otros adornos kikos)

Las pruebas gráficas de las respectivas celebraciones de la Pascua en la catedral de Cádiz y la de Murcia muestran poco forofismo kiko. En ambas se ve a tunicados de esos que gusta de los chupitos de leche con miel nada más comulgar, pero en Cádiz ni siquiera copaban los primeros bancos y, en ambos casos, no les entró urticaria por ir en procesión a comulgar ni por hacerlo en pie y después de la comunión de los sacerdotes.

Luego decidí buscar cómo se lo montaron en los respectivos seminarios RM. Y aquí fue donde me eché unas risas.

Los del RM murciano, por la razón que sea, no han subido imágenes a la red. Los del RM de Cádiz, en cambio, han sido tan amables que han subido el vídeo completo. No solo eso, dado que también está publicado el vídeo de la vigilia del año pasado pude comprobar una curiosa innovación de esas que rompe la liturgia y que no está admitida ni aprobada por nadie. Doy por hecho que nadie ha olvidado que el año 2020 fue especialmente providencial, tanto que cada quien celebró la Semana Santa en su casita como mejor pudo. Cádiz no fue la excepción. Lo excepcional es que en mitad de la liturgia de la vigilia pascual retransmitida a través de internet se dio paso para que los muy kikos encerrados en sus casas se comunicaran por teléfono.

Hermanos que me escuchais en el móvil, el señor me ha dicho en esta palabra...

Así, como suena. De repente un acólito acerca el móvil a un micrófono y desde el otro lado resuena la voz de uno muy kiko que da su eco a las lecturas, perdón, a la palabra de la vigilia, para compartirla con los demás muy kikos que lo escuchan desde sus propias casas o desde el RM.

Hay que reconocer que a chorras es difícil ganar a los kikos gaditanos.

También se puede ver que en esa celebración no iban con mascarilla. Pero no es sorprendente: es de suponer que todos los que estaban allí eran residentes en el RM en esa fecha, convivientes, por lo que sería absurdo que se pusieran la mascarilla solo para aparentar ante las cámaras, ¿no?

 


Pues eso es exactamente lo que sucede al año siguiente, el 2021, año de gloria para ti, tu familia, tu comunidad, etc., dice uno que quiere ser considerado profeta. Pero tiene su justificación, porque este año 2021 ya sí se admitió público no conviviente en la vigilia, por lo que el uso de la mascarilla se hacía necesario, en especial dado que el lugar de celebración vuelve a ser la misma capilla del año anterior, en lugar de hacerlo en uno de esos salones de usos múltiples de planta redonda u octogonal, piscina central cubierta por reja, moqueta de tono chillón y pinturas horribles colgadas de las paredes. Es decir, que estaban todo bastante juntitos.


Hay dos detalles que me han encantado de esa celebración concreta en el RM de Cádiz: la ausencia de candelabro sobre la mesa -los kikos no tienen respeto hacia los altares, por lo que puede que solo sea una mesa- y el uso de hostias. Y no pasa nada ni le da un chungo a nadie.


 

En cuanto a Murcia, qué decir sobre la idiosincrasia kikoteril murcianica, pues que existir, existe.

Ya he reconocido que no he dado con imágenes de lo que sea que pasase en el seminario RM de Murcia en la noche más importante del año, pero he buscado en una parroquia en la que el presbi era y es tan tan kiko que el obispo lo ha tenido que largar a otro lugar para calmar los ánimos de los paisanos, disgustados por su aleccionamiento a los jóvenes del pueblo, y así es como lucía el altar en la parroquia de Cieza, Murcia, en esa noche concreta: 


Plantar un candelabro que no pinta nada les parecía poco, así que además han puesto delante un antimension de esos que, si entendí bien las explicaciones de Malinche, solo aplica cuando no hay altar. Y si el paño está fuera de lugar, los garabatos en arameo, también. ¿Será que no saben que el idioma de la Iglesia es el latín?

Quizá lo que tratan de indicar es precisamente eso: que para ellos lo que hay debajo, por más que sea de mármol, solo es una mesa de usos múltiples sobre la que unas veces se ponen patenas y otras tortillas y refrescos.

Y no he visto imágenes de bautizos con submarinismo. En Cádiz el obispo bautizó a dos adultos por el método tradicional, sin empapar otra cosa que la cabeza. Y el Sacramento es igual de eficaz, por si alguien lo duda.

Visto lo cual, ¿dónde son más kazurros, digo, más kikos los kikos? 

Pues no sé, pero diría que lo son allí donde el obispo mira más para otro lado.


lunes, 24 de agosto de 2020

Uso neocatecumenal del dinero de los religiosos de misa de 12 (II)

 

Los feligreses afroamericanos de la iglesia de S. Carlos Borromeo en el sur de Filadelfia dicen que han sido reducidos a "feligreses de segunda clase" por las prácticas racistas e insensibles de un párroco que, alegan, da un trato preferencialte a una comunidad evangélica también presente en la parroquia.

Altar de San Carlos Borromero. El comulgatorio ha desaparecido en el centro
 

Los feligreses afroamericanos, muchos de ellos miembros de toda la vida de S. Carlos, dicen que ya no se usa la cruz negra en la misa, que se les presta una atención mínima y que se han llevado a cabo cambios estructurales en la iglesia de 152 años sin contar con su opinión.

«Nos están echando a un lado. No tenemos ninguna conexión con lo que está sucediendo en la parroquia de S. Carlos», dijo Carolyn Jenkins, miembro de S. Carlos de toda la vida que forma parte del consejo parroquial que ayuda a planificar los servicios litúrgicos y otras celebraciones religiosas.

Jenkins y otros feligreses negros planean protestar el domingo frente a la iglesia. El domingo 5 de julio, alrededor de 70 feligreses vistieron camisetas negras que decían “Las vidas de Nuestra parroquia de San Carlos Borromeo importan” en su primera manifestación, que duró más de dos horas. Jenkins dijo que ella y otros se reunirían con el arzobispo Nelson J. Pérez el lunes para presentar sus preocupaciones.

Imagen de la primera protesta
 

Jenkins aseguró que cuando la Arquidiócesis de Filadelfia asignó en 2014 la parroquia de S. Carlos a Esteban Granyak para iniciar y dirigir el programa evangélico del Camino Neocatecumenal, creó un sistema de dos niveles que los feligreses negros comparan con el apartheid.

«Un domingo llegamos a la iglesia y todo está cambiado. Todo es diferente. Y se cambió por conveniencia de los neocatecumenos, no por la gente de la parroquia», dijo Jenkins. «No supimos nada al respecto y no tenemos ninguna noticia sobre lo que está sucediendo».

Bien dice Carolyn que los neocatecúmenos no son gente de la parroquia, si lo fueran los conocería, pero son extraños, gente venida de fuera que no quiere tener nada que ver con los parroquianos y lo hace todo aparte y en salones separados.
Jenkins dijo que los miembros negros no saben cuántos neocatecumenales acuden a S. Carlos porque tienen servicios separados.

Esteban en una fiesta en el consulado chileno de NY

Los verdaderos parroquianos no conocen a los neocatecumenales que invaden su parroquia, pero según Emanuele Contini, responsable de las comunidades de Pensilvania, Maryland, Washington y Virginia, en San Carlos y en San Miguel -parroquia de la que se trató en la entrada precedente- el CNC no se comía un colín y por ello en 2014 -en mismo año en que consiguieron que los párrocos designados fueran de su cuerda- se lanzaron sendas “missio ad gentes” sobre dichas parroquias. En suma, es posible que los neocatecumenales no sean más que el presbi, dos matrimonios itinerantes, las chachas asignadas y los hijos que aporten los matrimonios.

El párroco Granyak no devolvió las llamadas para hacer comentarios. Pero la periodista se puso en contacto con el obispado.
En respuesta a las acusaciones, el portavoz de la Arquidiócesis, Kenneth Gavin, dijo en un correo electrónico el viernes: «La Archidiócesis no toma a la ligera las acusaciones de racismo. El odio racial no tiene cabida en nuestra Iglesia ni en el corazón de las personas. El racismo es un pecado mortal y un atentado al don de la vida. No se han presentado denuncias de comportamiento por motivos raciales contra el padre Granyak ante la Archidiócesis».

Familia madrileña asignada ala missio ad gentes de Filadelfia
 

Gavin dijo que las comunidades parroquiales «a menudo están compuestas por personas de una variedad de franjas de edad, así como de orígenes culturales y étnicos». S. Carlos tiene una rica diversidad, agregó. «Además de la comunidad afroamericana dentro de la parroquia, es importante señalar que el padre Granyak es chileno y que muchos feligreses provienen de Sudamérica con una mezcla de familias de España e Italia».
Debido a que la oficina de la Arquidiócesis cerró temprano el viernes, Gavin no pudo aclarar cuántos feligreses son afroamericanos y cuántos, neocatecumenales, movimiento con mayoría de hispanos y algunos europeos.

Matrimonio italiano de la missio
 Charles Major, de 66 años, otro miembro de la iglesia, dijo que muchas personas negras han dejado de asistir a S. Carlos debido al conflicto con el párroco neocatecumenal.

Los feligreses afroamericanos emitieron un documento de tres páginas que describe sus preocupaciones, que incluyen:
- Se iniciaron renovaciones y construcciones importantes en la iglesia sin su conocimiento y opinión, y se quitaron las barandas de mármol del altar que se usaban al arrodillarse para orar o recibir la comunión.
- Falta de espacio para que los comités se reúnan y Granyak no mantuvo reuniones con el comité de finanzas ni el consejo parroquial.
- Granyak lleva a cabo varios servicios durante la semana con miembros del Camino. Los feligreses negros dicen que antes de la llegada de Granyak, se celebraban varias misas durante la semana en la iglesia. Ahora, solo hay una misa, un servicio dominical.
- Poner fin al uso de la cruz negra durante la misa dominical.
«No hay simbolismo del catolicismo negro donde antes lo había», dijo Jenkins.
Los feligreses negros han sido «rebajados a feligreses de segunda clase», dijo Ernest Tymes, de 76 años, miembro de la parroquia desde los 6. «No hay un sentimiento genuino de [nuestra] pertenencia».

Detalle de la remodelación del altar
Los manifestantes dijeron que Granyak no aborda los problemas sociales relevantes para los negros. «Sus homilías no abordan lo que está sucediendo en el mundo real», dijo Jenkins. Por ejemplo, no ha mencionado el asesinato de George Floyd ni las protestas que exigen justicia social.

Es que los presbis kikos son adiestrados para ser loros de repetición, salirse del guion e improvisar sobre noticias de actualidad no está en los kikotretos. 

Gavin, el portavoz de la arquidiócesis, dijo que el arzobispo Pérez está al tanto de las preocupaciones de los feligreses negros de S. Carlos, pero no pudo confirmar que tenga agendado reunirse con ellos el lunes. «Está en el proceso de abordar la situación directamente con el párroco para proporcionar una solución que sea justa y equitativa para todos».

El obispo Pérez fue nombrado arzobispo de Filadelfia el 23 de enero del providencial año 2020. Los kikos no podrán decir que era él quien pidiese missio ad gentes ni apoyase barrabasadas, más bien se percibe que no está satisfecho con las mañas y modos neocatecumenales.
Otra de las preocupaciones de los manifestantes es que Granyak ha convertido un gimnasio en el sótano -utilizado habitualmente por los feligreses negros para reuniones sociales o refrigerio después de los funerales- en un nuevo salón destinado en particular a los neocatecumenales.

Tal vez sea que ya que no convierten a esta generación -ni a ninguna- dado que su proceder no atrae a nadie, han decidido empezar por convertir un gimnaio.
Debido a que ahora el altar mayor está en obras, la misa dominical se lleva a cabo en el gimnasio reformado.
Un feligrés dijo que Granyak ha movido el altar del templo y construido una plataforma alta detrás de él para sentarse sobre todos los demás «como si fuera un rey» durante la misa dominical.
Tymes estuvo de acuerdo: «Se sienta allí como si estuviera sobre un trono».

A estas objeciones Gavin repuso que le habían dicho que los feligreses utilizaban otro edificio de la iglesia, el antiguo Centro Comunitario para Mayores de S. Carlos, para los ágapes y las reuniones después de los funerales. Hace unos años, cuando el Centro para Mayores se vendió y se convirtió en condominios, Gavin dijo que Granyak «avisó a los feligreses de que pueden disponer de ese espacio para tales reuniones».
Jenkins -que es miembro del consejo parroquial y debe estar enterada de estas cosas- dijo que nunca escuchó a Granyak hacer ningún anuncio y que la parroquia usaba tanto el gimnasio como el centro comunitario para los ágapes.

Y cuando surgieron también problemas en S. Miguel, el portavoz del obispado declaró que un técnico designado por el obispo evaluará los cambios introducidos en la estructura de San Carlos Borromeo. 

En cuanto a no tener reuniones del comité con los miembros negros, Gavin dijo que antes de la protesta del 5 de julio, Granyak hizo varios intentos de reunirse con los miembros «pero sus llamadas y correos electrónicos no recibieron respuesta».

Los feligreses sostienen que el presbítero se acercó a ellos en ese momento solo porque se enteró de que planeaban protestar el 5 de julio.
S. Carlos fue una vez el centro social de Black South Philadelphia. La iglesia tenía una escuela parroquial, tropas de Girl y Boy Scouts, una pista de patinaje y ligas de baloncesto y voleibol que se reunían en el gimnasio, dijo Jenkins. La madre y los abuelos de Jenkins eran miembros de S. Carlos. Ha sido una iglesia y parroquia predominantemente negra durante los últimos 70 años.
«En este punto, queremos que él [Granyak] se vaya», dijo Jenkins. «No hay forma de que pueda quedarse aquí con toda la mala historia y los signos de racismo que hemos experimentado».

 La noticia original, aquí.