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miércoles, 20 de mayo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (y XLI)

 


Se aproxima el final del mamotreto, pero antes Kiko decide contar otro kuentito.

¡Ánimo, hermanos! Espero que este tiempo de Adviento os esté ayudando. Aunque durmáis poco, porque os estáis levantando de noche para rezar, porque os levantáis temprano para ir a la celebración de Laudes en la parroquia, no escuchéis al demonio que os susurra al oído: ¡Esto es demasiado! ¡Esto es absurdo! ¡No puedes vivir durmiendo tan poco! El demonio siempre miente. Sabe muy bien que va a perder completamente el combate contra nosotros si seguimos haciendo lo que dice el Señor y la tradición de la Iglesia.

Observad que lo de los madrugones lo dice solo por los demás, no por él que no amanece antes de que se haga de día, debe ser porque ni el Señor ni la tradición de la Iglesia imponen a los seglares el rezo de las horas, y menos todavía con nocturnidad y alevosía.

Estas cosas no nos las estamos inventando nosotros. Son cosas que dijo Jesucristo y que la Iglesia siempre ha puesto en práctica: rezar insistentemente, inoportunamente, en la mitad de la noche.

El invento es pretender que las Laudes comunitarias a las 6 de la mañana tiene propiedades magikikas para la salvación.

Sobre el poder de la oración nocturna os cuento una anécdota de los Padres del desierto, lo cuento en especial para aquellos de vosotros que hace a lo mejor mucho tiempo que no os levantáis por la noche para rezar. Este libro “Hechos y dichos de los Padres del desierto” cuenta que un monje tenía un don especial de discernimiento de los espíritus. Un día, al pasar delante de la celda de otro monje, vio delante de la puerta a algunos demonios impuros con aspecto de prostitutas. Estaban charlando mientras esperaban que se hiciese de noche para entrar en la celda de aquel monje y torturarlo con deseos lascivos y cosas monstruosas. Viendo el peligro en el que se encontraba aquel monje, decidió ayudarle. Entró en su celda llorando, se puso de rodillas y empezó a suplicarle: "¡Ten piedad de mí! ¡Ayúdame! ¡Tienes que rezar por mí: estoy en peligro de condenarme! ¡Tienes que levantarte durante siete noches seguidas a rezar por mí!".

Así es la mentalidad kika: el monje que ve espíritus hace uso de una mentira, no dice la verdad a su compañero, sino que le carga con una responsabilidad pesada e impostada, fruto de su mentira. ¡Qué edificante! ¡Qué fe tan adulta! Así son ellos.

Aquel pobre monje le prometió que lo haría y, a pesar del follón tremendo de tentaciones en las que se encontraba, a pesar del sueño que tenía, se hizo violencia y se levantó durante siete noches a rezar por su compañero. Al octavo día, éste vio que delante de la puerta del monje todavía estaban aquellos demonios que parecían prostitutas; pero algo había cambiado: ya no charlaban alegremente como antes, sino que estaban callados, serios, inquietos y pensativos. Él pensó: "¡La cosa funciona!". Entró de nuevo donde el monje y le dijo: "¡Por favor! ¡Levántate todavía tres noches más a rezar por mí!" El monje le dijo: "¡Basta! ¡Ya no puedo más! ¡No me volveré a levantar!". Pero él insistió tanto, llorando desesperadamente, que por fin el monje aceptó.

La cosa funciona, piensa el mentiroso, pero en lugar de contar la verdad a su compañero, insiste en la mentira. ¿Quién es el padre de la mentira? Pues eso.

La tercera noche, mientras rezaba, tocado por la gracia, el monje pensó: "¿Pero qué estoy haciendo? ¡Estoy rezando por ése, que es un santo, cuando yo soy un desgraciado, un hipócrita, un cerdo! ¡A partir de ahora me voy a levantar durante la noche para rezar sobre todo por mí mismo, y no durante siete noches, sino durante catorce!" Y así lo hizo. Al día siguiente, el monje que tenía el don del discernimiento de los espíritus pasó delante de la celda de su compañero y ya no había nadie delante de la puerta; entró y vio el rostro del monje completamente trasformado. ¡Estaba libre, era otra persona!

Y con esto lo que Kiko trasmite es que la mentira es aceptable si sirve a sus propósitos y que no dudará en usarla con los neocatecúmenos siempre que sea preciso.

A continuación Kiko se dirige a los cónyuges no caminantes que van a participar en la perekikación, pero recuerdo que esta arenga a los cónyuges ya se publicó, por lo que no voy a repetirla.

 Y tras eso se acaba el mamotreto n.º 10.

 

sábado, 16 de mayo de 2026

Padre nuestro - parte 2 ( XL)

 


Lo que sigue a continuación es una sarta de afirmaciones tan grandilocuentes como carentes de verosimilitud (e incluso de veracidad), es decir, lo usual en boca de Kiko.

Bien, hermanos, esta peregrinación es muy importante y es parte fundamental de esta etapa del Camino que estáis viviendo: la iniciación a la oración del "Padre Nuestro".

¿Por qué? ¿Por qué es “fundamental” esa perekikación para que unos mendas que rezan el Padre nuestro por lo menos desde hace una década tengan, a estas alturas, una “inciciación” a dicha oración?

Respuesta: es falso que la perekikación sea fundamental ni para esa “iniciación” a destiempo ni para nada, salvo para que una cantidad importante de dinero cambie de manos.

¿Que te va a costar un poco de dinero?

Falso. Las perekikaciones nunca cuestan “un poco” de dinero, son carísimas, porque el equipo de kikotistas viaja a costa de los kikokúmenos, y no se pernocta en albergues precisamente. Además, mientras que los hermanos solteros han de compartir habitación, los kikotistas solteros célibes (que queda más fino), a quienes importa un bledo el “poco” de dinero extra que eso suponga, no comparten, ocupan una habitación individual.

¿Que vas a tener que pedir en el trabajo algún día de permiso no remunerado? ¡Pues mejor! ¡Eso te ayudará a desinstalarte!

¡Faltaría más! No hay nada mejor que una merma en los ingresos cuando hay que afrontar un gasto fuerte, pero por si acaso Kiko no ha hecho nunca la prueba, porque él no trabaja y además viaja gratis.

Aquí, una nota al pie dice que se pasa “una bolsa” para pagar el viaje con lo que cada quien pueda aportar. No sé si eso fue así alguna vez en algún sitio, puedo asegurar que a mi comunidad se le decía claramente que había que apoquinar tanto por cabeza y que el que no tuviese que pidiese un préstamo a un pariente o al banco.

¿Que no quieres hacer esta peregrinación? Pues no vengas. ¡Tú te lo pierdes!

Puesto que la he hecho y hablo con conocimiento, puedo asegurar que no pasa nada si te la pierdes, pero también puedo asegurar que no es verdad que puedas no ir solo porque no quieras. Uno de mi comunidad no fue porque tenía que cuidar a su esposa inválida; pero lo usual es que si alguien no puede ir porque la mujer está a dos días de entrar al paritorio, por ejemplo, superado el trance los kikotistas les den la murga en cada ocasión en que otra comunidad de cualquier otra parroquia de la zona prepare el viaje, para que vayan entre gente por completo desconocida para ellos. Esto también lo digo con conocimiento.

Y si te empecinas en no ir, no recibirás el aprobado y no vestirás la túnica fantasmal cuando llegue el momento.

 Los catequistas no ganamos ni una perra con esta peregrinación; no recibimos ningún porcentaje de ninguna agencia de viaje.

Viajas gratis total con pensión completa, decides qué sitios se visitan e incluso eliges el menú de cada comida y quien sabe si además te aseguras de que en las maletas de los perekikos viajen licorcitos y puritos para dejar en Puerto San Jorge, ¿y te atreves a decir que no ganas nada?

Es más, para nosotros, catequistas, desde el punto de vista puramente humano, esta peregrinación significa más trabajo. Os guiaremos en la peregrinación, haciéndoos un servicio en función de vuestra educación en la fe; os guiará este pobre "trío" que tenéis aquí delante, que somos un poco como Moisés, María y Aarón, que hicieron salir a Israel de Egipto y lo guiaron a través del desierto. Perdonad la comparación.

Me parece una comparación improcedente, solo alguien muy creído podría hacerla.

El espíritu de esta peregrinación es un espíritu de desinstalación, de salir de nuestra vida de todos los días, de ponernos en marcha, y de partir hacia nuestra verdadera Casa, la casa de la Virgen en Nazaret.

No, no y no. Es decir, quizá Kiko se conforme con considerar su verdadera casa no el palacete en Roma ni el apartamento en Murcia, sino la reliquia de la casa de Nazaret, pero los cristianos aspiran a otra Casa.

Se trata de pasar de la familia humana a la Familia de Jesucristo. Quizá algunos de vosotros, aunque estéis ya hacia el final del neocatecumenado, todavía no habéis roto los lazos familiares idolátricos. Dice Jesús: "¡Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío!".

El que no hace eso -no lo digo yo, lo dice Jesucristo- no puede ser verdaderamente cristiano. ¿Por qué? Muy sencillo: porque, cuando llega el momento, se decide siempre por su marido, o por su mujer, o por sus hijos, y no por el Señor; así es imposible seguir libremente al Señor.

Para que entendáis por donde va esto, la pobre madre que tiene un bebé de siete meses y se encuentra con que ningún pariente puede hacerse cargo del rorro, es tildada de idólatra si dice que no le da la gana dejar a su hijo en manos de una extraña durante una semana. En lugar de felicitarla por ser una madre responsable, se la acusará de infidelidad a Jesucristo.

Desde nuestra ya bastante amplia experiencia, podemos deciros que aquel que en el segundo escrutinio no se probó seriamente con sus bienes, que no vendió nada, que no hizo una opción seria por Jesucristo, que no lo puso como el Primero en su vida, tarde o temprano no consigue tirar hacia adelante en el seguimiento del Señor, porque el dinero acaba imponiéndose en su vida: está siempre pensando en el dinero y es uno que siempre critica, que siempre juzga.

Si fuese que alguien no se probó “seriamente” con los bienes y aún así pasó y pasó y ya está en la mitad de la etapa del Padre nuestro, entonces habría que abroncar y despedir a los ineptos kikotistas que lo dejaron pasar. Pero no es eso, da lo mismo lo seriamente que te probases con los bienes porque nunca es suficiente para Kiko, siempre llega una prueba más, una bolsa más, una exigencia más, una imposición más, una acusación de idolatría más mientras que Kiko jamás se ha desprendido de nada.

 

martes, 12 de mayo de 2026

Padre nuestro - parte 2 (XXXIX)

 


Sigue la monserga preparatoria para que los neocatecúmenos no se resistan cuando les digan en precio a pagar por una perekikación que se les impone; porque no se engañe nadie, no es opcional ir o no ir a las perekikaciones que Kiko, que no paga nada, dispone.

El espíritu de la peregrinación es precisamente lo contrario del aburguesarse, del instalarse, del perder el Oriente. Instalarse es corromperse, querer todo aquí a toda costa. Si nos instalamos, inmediatamente la fuente de la ternura, de la felicidad, se corrompe y nos volvemos completamente opacos. Esto le está pasando hoy a tanta gente. Dado que la palabra de Dios es siempre actual, Dios sigue interviniendo y envía un espíritu de confusión, de modo que hoy pasa lo mismo que pasó con la torre de Babel: el padre no comprende a sus hijos, los hijos no entienden a sus padres; nadie comprende a nadie, porque ni siquiera nos entendemos a nosotros mismos.

Tomad nota: cualquier problema con los hijos es culpa tuya, que eres un burgués y te has instalado por no querer soltar la tela para que Kiko se la gaste en lo que le pete.

Pero, como sabéis, este episodio de Babel preanuncia Pentecostés, el día en el que, milagrosamente, los hombres se entienden unos a otros a pesar de hablar lenguas distintas. Nosotros estamos aquí juntos: yo soy español, tú eres siciliano, el otro lombardo, aquél romano, y todos tenemos el mismo Espíritu. Cuando el hombre se hace dios, aunque el otro sea de su misma casa, de su misma carne, ya no le entiende, no le comprende: le odia. Pero si nos hemos encontrado con Jesucristo, aunque seamos de países distintos, negros, blancos, amarillos, tenemos un solo corazón, un solo Espíritu, un mismo lenguaje: ¡nos entendemos! ¡Dios ha hecho una nueva creación en Cristo muerto y resucitado!

Que no os engañe. El Camino está muy muy lejos de ser imagen de lo que es tener un mismo Espíritu, porque donde el Espíritu es uno no hay kikotistas y katekúmenos, todos son iguales.

Bien, hermanos, en este espíritu de desinstalación viviremos esta peregrinación a la tumba de S. Pedro y al santuario de la Virgen de Loreto. Espero que Dios os permita vivirlo como peregrinos. Haremos la peregrinación como comunidad, como pueblo, y siempre en clima de oración.

Iréis a vuestra verdadera casa, la casa de la Virgen en Nazaret, y allí encontraréis una sorpresa: es una casa de pobres, una casa muy pequeña, una casa de 4 por 9 metros. En una casa semejante, vivió durante tantísimos años la Familia de Nazaret. Y también tú estás llamado a vivir en esa casa pobre y pequeña, pero íntima y profunda.

¿Quién se llevará una sorpresa? ¿A estas algunas de Camino los neocatecúmenos no saben que Jesús no vivió en un palacio ni tenía criados? ¿No saben que no era el hijo hippie de un potentado?

En esa casa tendréis un encuentro personal con la Santísima Virgen María, la Virgen Inmaculada, concebida sin mancha alguna de pecado original.

Esto es una profecía magikika: déjate de visitas a las iglesias y de rezos de rosarios, tú haz caso a Kiko para encontrarte con María, porque lo que cuenta (para Kiko) no es tu conducta ni tu virtud, solo cuenta tu sometimiento.

Para los que somos españoles el dogma de la Inmaculada Concepción de María tiene una importancia especial, porque está muy vinculado a la historia de España. El dogma de la Inmaculada Concepción dice que la Virgen María, desde el primer instante de su concepción, ha sido preservada intacta de toda mancha de pecado original, en previsión de los méritos de Jesucristo, su Hijo, y en favor nuestro. Esto es un grandísimo consuelo para todos nosotros: María, nuestra Madre, nunca nos transmitirá ninguna actitud de violencia, de mezquindad, de hipocresía, etc., porque es "la Cordera sin mancha".

Atención. A partir de aquí Kiko se saca de la chistera un kuento que dice que es tradición hebrea. Puede que lo sea, pero carece de interés y le patina la lógica más elemental, por más que él pretenda que es algo super importante.

Esto estaba ya profetizado en la tradición hebrea del cordero pascual. La Torá prescribe que el cordero pascual tiene que ser sin ningún defecto. Y la tradición del ritual del templo de Jerusalén añade que tiene que ser perfectamente manso: si cuando está a punto de ser degollado tiene miedo y, aunque esté atado, trata de resistir y empieza a moverse y a querer dar patadas, ese cordero no sirve para el sacrificio.

Esto se lo ha inventado Kiko. Precisamente porque importaba cero si el cordero era manso o no es por lo que se le ataba, porque todavía no ha nacido un cordero con superfuerza capaz de resistirse pese a estar atado de patas y con el cuello inmovilizado. Es decir, todo cordero sin tacha servía, nadie se preocupaba de valorar su mansedumbre.

Pues bien, para asegurarse de que el cordero será perfectamente manso, los hebreos seleccionaban ovejas madres de raza especialmente mansa.

Esto es absurdo porque todo cordero tiene madre y padre. ¿De qué sirve que la madre sea mansa si el madre es el macho cabrío con peores pulgas de la Tierra? ¿No heredará el hijo la impetuosidad del padre?

¡Esto es una profecía de la Virgen María, Cordera sin mancha, la Humilde Cordera, la Humilde de Nazaret, que no se resiste al mal, Madre de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!

Ahora una vuelta a la tortilla. Porque en el ritual sacrificial el cordero, ese que tiene que ser tan manso, no es un elemento agente, no actúa, es un elemento paciente sobre el que se actúa, pero ahora Kiko confunde los términos y pasa a reclamar mansedumbre al agente.

Dios no acepta sacrificios de uno que es orgulloso, que es violento, que se resiste al mal, que siempre murmura en su corazón, que no acepta su historia y siempre está quejándose.

Y a mí que esta descripción me recuerda al propio Kiko, tan quejica cada vez que se critican sus adefesios pictóricos.

Ese es exactamente lo opuesto de Jesucristo.

Tú lo has dicho.