Lo que sigue a continuación es una sarta de afirmaciones tan grandilocuentes como carentes de verosimilitud (e incluso de veracidad), es decir, lo usual en boca de Kiko.
Bien, hermanos, esta peregrinación es muy importante y es parte fundamental de esta etapa del Camino que estáis viviendo: la iniciación a la oración del "Padre Nuestro".
¿Por qué? ¿Por qué es “fundamental” esa perekikación para que unos mendas que rezan el Padre nuestro por lo menos desde hace una década tengan, a estas alturas, una “inciciación” a dicha oración?
Respuesta: es falso que la perekikación sea fundamental ni para esa “iniciación” a destiempo ni para nada, salvo para que una cantidad importante de dinero cambie de manos.
¿Que te va a costar un poco de dinero?
Falso. Las
perekikaciones nunca cuestan “un poco” de dinero, son carísimas, porque el
equipo de kikotistas viaja a costa de los kikokúmenos, y no se pernocta en
albergues precisamente. Además, mientras que los hermanos solteros han de
compartir habitación, los kikotistas solteros célibes (que queda más fino), a quienes importa un bledo el “poco” de dinero extra que eso
suponga, no comparten, ocupan una habitación individual.
¿Que vas a tener que pedir en el trabajo algún día de permiso no remunerado? ¡Pues mejor! ¡Eso te ayudará a desinstalarte!
¡Faltaría más! No hay nada mejor que una merma en los ingresos cuando hay que afrontar un gasto fuerte, pero por si acaso Kiko no ha hecho nunca la prueba, porque él no trabaja y además viaja gratis.
Aquí, una nota al pie dice que se pasa “una bolsa” para pagar el viaje con lo que cada quien pueda aportar. No sé si eso fue así alguna vez en algún sitio, puedo asegurar que a mi comunidad se le decía claramente que había que apoquinar tanto por cabeza y que el que no tuviese que pidiese un préstamo a un pariente o al banco.
¿Que no quieres hacer esta peregrinación? Pues no vengas. ¡Tú te lo pierdes!
Puesto que la he hecho y hablo con conocimiento, puedo asegurar que no pasa nada si te la pierdes, pero también puedo asegurar que no es verdad que puedas no ir solo porque no quieras. Uno de mi comunidad no fue porque tenía que cuidar a su esposa inválida; pero lo usual es que si alguien no puede ir porque la mujer está a dos días de entrar al paritorio, por ejemplo, superado el trance los kikotistas les den la murga en cada ocasión en que otra comunidad de cualquier otra parroquia de la zona prepare el viaje, para que vayan entre gente por completo desconocida para ellos. Esto también lo digo con conocimiento.
Y si te empecinas en no ir, no recibirás el aprobado y no vestirás la túnica fantasmal cuando llegue el momento.
Los catequistas no ganamos ni una perra con esta peregrinación; no recibimos ningún porcentaje de ninguna agencia de viaje.
Viajas gratis total con pensión completa, decides qué sitios se visitan e incluso eliges el menú de cada comida y quien sabe si además te aseguras de que en las maletas de los perekikos viajen licorcitos y puritos para dejar en Puerto San Jorge, ¿y te atreves a decir que no ganas nada?
Es más, para nosotros, catequistas, desde el punto de vista puramente humano, esta peregrinación significa más trabajo. Os guiaremos en la peregrinación, haciéndoos un servicio en función de vuestra educación en la fe; os guiará este pobre "trío" que tenéis aquí delante, que somos un poco como Moisés, María y Aarón, que hicieron salir a Israel de Egipto y lo guiaron a través del desierto. Perdonad la comparación.
Me parece una comparación improcedente, solo alguien muy creído podría hacerla.
El espíritu de esta peregrinación es un espíritu de desinstalación, de salir de nuestra vida de todos los días, de ponernos en marcha, y de partir hacia nuestra verdadera Casa, la casa de la Virgen en Nazaret.
No, no y no. Es decir, quizá Kiko se conforme con considerar su verdadera casa no el palacete en Roma ni el apartamento en Murcia, sino la reliquia de la casa de Nazaret, pero los cristianos aspiran a otra Casa.
Se trata de pasar de la familia humana a la Familia de Jesucristo. Quizá algunos de vosotros, aunque estéis ya hacia el final del neocatecumenado, todavía no habéis roto los lazos familiares idolátricos. Dice Jesús: "¡Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío!".
El que no hace eso -no lo digo yo, lo dice Jesucristo- no puede ser verdaderamente cristiano. ¿Por qué? Muy sencillo: porque, cuando llega el momento, se decide siempre por su marido, o por su mujer, o por sus hijos, y no por el Señor; así es imposible seguir libremente al Señor.
Para que entendáis por donde va esto, la pobre madre que tiene un bebé de siete meses y se encuentra con que ningún pariente puede hacerse cargo del rorro, es tildada de idólatra si dice que no le da la gana dejar a su hijo en manos de una extraña durante una semana. En lugar de felicitarla por ser una madre responsable, se la acusará de infidelidad a Jesucristo.
Desde nuestra ya bastante amplia experiencia, podemos deciros que aquel que en el segundo escrutinio no se probó seriamente con sus bienes, que no vendió nada, que no hizo una opción seria por Jesucristo, que no lo puso como el Primero en su vida, tarde o temprano no consigue tirar hacia adelante en el seguimiento del Señor, porque el dinero acaba imponiéndose en su vida: está siempre pensando en el dinero y es uno que siempre critica, que siempre juzga.
Si fuese que alguien no se probó “seriamente” con los bienes y aún así pasó y pasó y ya está en la mitad de la etapa del Padre nuestro, entonces habría que abroncar y despedir a los ineptos kikotistas que lo dejaron pasar. Pero no es eso, da lo mismo lo seriamente que te probases con los bienes porque nunca es suficiente para Kiko, siempre llega una prueba más, una bolsa más, una exigencia más, una imposición más, una acusación de idolatría más mientras que Kiko jamás se ha desprendido de nada.

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