martes, 24 de mayo de 2016

Primer escrutinio (XVI)



«Porque la respuesta a la Palabra de Dios es diferente en cada uno de nosotros. Algunas personas escuchan lo que digo como quien escucha la lluvia y otros con amor y luego la palabra actúa.
Se ve, por ejemplo, que uno va a preparar la Palabra a una casa con mucha alegría y otro siempre que puede se escapa porque tiene un montón de cosas importantes que hacer. Para uno este camino es una salvación y para otro es un problema... Bueno, si te parece, esto es una prueba del Señor, que os ha llamado a este camino. Aquí no se debe estar a la fuerza, aquí se debe estar con alegría. El cristianismo no es un alboroto.
Así que habrá quienes se acercan a la Iglesia con deseo porque el mundo tiene la garantía de su resurrección en la Iglesia. Así como vosotros tendréis la garantía en este camino, la seguridad de que no moriréis más, sino que seréis sacramento para el mundo. Porque seréis una prueba viviente del amor que Dios tiene al mundo».


A ver quien da más. La Iglesia no garantiza ni salvación ni condenación, porque sabe que están supeditadas al libre albedrío, pero como el kikismo se lleva por delante la libertad individual...
«Pero esto de que tú no morirás no lo creáis sólo porque yo te lo digo. Os daréis cuenta porque así como antes un acontecimiento de muerte te destruía, porque no habías vencido a la muerte, ahora verás que sin esfuerzo de tu parte pasas a través de la muerte. Por esto Pedro es imagen del cristiano, cuando camina sobre el agua, y no se hunde en el agua.
Tú no caminas sobre la muerte? Lo siento mucho, pero tú no tienes fe. En los acontecimiento de muerte es precisamente donde se comprueba si tienes fe.
Hasta ahora, el Señor te ha enviado muchos acontecimientos con los que ha intentado convencerte de tu pecado. El Señor ya no puede hacer más. Es lo que le ha pasado a Israel».
Dios ya no puede hacer más y entonces manda al santo sin espaldas, que es más poderoso que él.
«Entonces el Señor manda otros acontecimientos de muerte. Mañana tu marido te deja. Un hijo se escapa de casa. Enfermas. La vida no te va  como tú pensabas que tendría que ir. ¿Cómo respondemos a estos hechos de muerte?
En definitiva ¿tenemos la Vida Eterna? AMAR AL ENEMIGO, AMAR AL HERMANO EN LA DIMENSIÓN DE LA CRUZ.
Yo os invito, hermanos, preparando la celebración penitencial de esta noche a convertios, a poneos delante del Señor diciendo: Señor, tú conoces mi fe, ayúdame. No te importe si ayer has celebrado la palabra de Dios y te has confesado. La Iglesia repite la palabra de Dios en las misas. Porque la Palabra de Dios siempre te pilla en una situación diferente. Ayer tú estabas en tus problemas, en tu vida en tus asuntos y escuchaste en la comunidad una palabra. Hoy estás en otra situación diferente, te ha sucedido algo distinto y si escuchas la misma palabra, esta te encuentra en otra situación. La misma palabra te ilumina las diferentes situaciones.
Y cada día la Iglesia tiene necesidad de conversión. Porque está siempre en camino.
Esta noche haremos una celebración penitencial. El Señor nos invita hoy a todos a conversión en la medida en que hoy podamos convertirnos. Eso no es una medida eterna. Y en esta medida en que no puedes convertirte, porque eres precatecumeno, nosotros te invitamos a entrar en comunión por medio de un signo sacramental con el hermano de la comunidad».
A ver que te has creído. Ya te dirá tu kikotista cuando te puedes convertir y eso no será antes de que demuestres que vives por y para el CNC.
«Es muy importante para todos que antes de comenzar el trabajo de mañana, el Señor venga a nosotros.
Alpha
Sin embargo, para que el Señor venga a nosotros tenemos que estar en la tierra del pecado, reconocer que somos pecadores, porque el Señor viene para los pecadores. El Señor debe encontrarnos verdaderamente pobres, conscientes de nuestros fallos, reconociendo que somos esclavos bajo el poder del pecado que nos oprime. ¿Y cuál es la mancha que tenemos? El hecho de que no amamos al hermano para nada en la dimensión de la cruz y que nuestra sensibilidad queda herida por cualquier cosa. Cuando las cosas no son exactamente como nosotros queremos nos entristece. No sabemos perdonar, porque aún no está en nosotros el Espíritu de Cristo en esta medida. Porque ser cristiano significa ser otro Cristo. Esto es la Iglesia y es maravilloso.
Os hemos dicho: ¿que pides a la Iglesia de Dios? La fe. ¿Qué te da la fe? La Vida Eterna. Ayer escuchamos esto. Yo no hablo en mi nombre, dice Jesús, yo digo lo que me ha dicho el padre. ¿Te acuerdas?
Y el mandamiento de mi Padre es uno solo: la Vida Eterna. A saber: que Jesús viene aquí para darnos la vida eterna. Así que mira qué alegría, Jesús viene a darnos la garantía de que no moriremos. Porque si la muerte física te puede separar de Jesucristo, entonces la muerte es más poderosa que Jesucristo. Y lo que la Iglesia proclama es precisamente lo contrario. Que Jesús ha sido constituido por Dios Kirios de la muerte, vencedor de la muerte. ¿Cómo la Iglesia proclama esto? Con hechos no con palabras.Y mientras tú no te dejas matar por tu marido, por tu mujer o por tu hija.
Alpha
No te dejas matar por tu hermano o hermana, amando, no por moralismo, no porque tienes que sufrir, eso es una locura, no es cristianismo, sino religiosidad natural, sino porque Jesucristo te ha dado Su don, porque él vive en ti como Señor del pecado, te ha dado la vida eterna, y ha resucitado en ti, ¿tú no eres signo de Cristo resucitado? Precisamente, para nada. El cristiano demuestra que Cristo ha resucitado, porque no lo puedes matar, porque allí donde su hermana no tiene la vida eterna, que cualquier palabrita la destruye, cualquier suceso es como un veneno que le afecta al corazón, pero tú no sientes ese veneno, porque el aguijón de la muerte es el pecado que ha sido vencido por Jesucristo.
Pero si resulta que unas pocas palabritas te hacen un mal espantoso y son como un veneno, significa que el pecado es todavía tu Señor, que no tienes vida eterna, incluso si estás bautizado y has hecho no se cuantas cosas. Dime dónde están tus obras, y yo te diré tu fe».
Ya estamos con falacias. Unas "pocas palabritas" pueden ser una calumnia, como las que larga semana sí, semana también cierto spammer en este blog. Y por esas pocas palabritas, que son sus obras, lo fácil es darse cuenta de la falta de fe del que las dice. Y lo hipócrita es señalar con el dedo a quien padece las calumnias y las injurias, porque el pecado daña y no sólo a quien lo comete. 
«¿Ninguna historia? Esto es el camino catecumenal, donde debemos demostrar nuestra fe por las obras. Pero, ¿qué obras? Las de Vida Eterna. Por esto y en este tiempo no se os ha pedido nada más que celebrar la Palabra de Dios y la Eucaristía. Aquellos que han obedecido han recibido un gran tesoro en su corazón, aquellos que no han creído nada en absoluto...
A partir de ahora vamos a empezar a decir lo que haremos. Ahora daremos un paso adelante. Pero como sabemos que tú no puedes dar este paso, te daremos la fuerza para hacerlo. No haréis ningún paso en la vida cristiana, sin nosotros, sin la ayuda necesaria».  
Traducción: aquí no vale ni cuenta la relación personal con Dios -máxime teniendo en cuenta que habla a gente que procede de las filas de los beatorros de misa de 12-, aquí sólo cuenta el sometimiento a la "ayuda" innecesaria,  limitante y bloqueante.
«Aquí, nada de moralismos. Si nosotros te decimos que ahora puedes hacer un pasito, no antes, es porque ha llegado el momento, por eso guardaos de la murmuración en la comunidad, que se propone en el pre-catecumenado hacer no sé que cosas con el dinero, resolver el problema de la pobreza, de la prostitución... ¿Quién os dijo que hicierais esto? Y debido a esto, ¡madre  mía, qué de problemas salieron! Sabemos de vuestra situación. Ya llegará el momento. Tenemos que ir poco a poco. A un niño no se le puede decir que salte dos metros, ya que es imposible para él. Le enseñaremos a caminar. Esto es la iniciación cristiana: enseñar a vivir como cristianos paso a paso. Ahora os diremos cómo hacer el primer pasito. Luego el segundo, etc. Hasta llegar a dar el gran paso: dar la vida por los enemigos. Porque en este camino sólo hay una misión que es la de Jesucristo: morir amando al enemigo. No tengas miedo: Jesucristo sufrió para que nosotros no suframos más. Cristo resucitado está con nosotros. Allí, donde el pagano muere de miedo, porque es esclavo del pecado, el cristiano se goza, porque Cristo ha vencido a la muerte. El Espíritu de Cristo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios ¿Cuál es la fuente de nuestro sufrimiento? Es que por la ley natural nuestro corazón nos dice que nos realizamos pasando al otro, pero al mismo tiempo experimentamos otra ley, que discernimos el bien y lo deseamos, pero no podemos hacerlo, porque hemos tenido una experiencia de pecado y tenemos miedo a la muerte por eso no podemos pasar al otro, porque eso significa morir a nosotros.
Por el miedo a la muerte no somos capaces de hacer el bien y por lo tanto de ser felices. Así que el hombre tiene dentro de sí una dicotomía terrible: que queriendo hacer el bien no lo puede hacer. Esta es la fuente de nuestra insatisfacción. Nosotros que hemos sido creados para ser felices, sentimos cada día la amargura de la infelicidad.
Esta es nuestra pregunta fundamental: ¿por qué sufrimos?
Ya que no podemos encontrar la felicidad en hacer el bien, buscamos la felicidad en todo lo demás: casarse, estudiar, trabajar, ganar dinero. Somos idólatras, vendidos al poder del diablo y de los ídolos».
Ir a la comunidad, preparar, dar el diezmo, ir a la convivencia, hacer la mejor cena de garantes, vestir la túnica, salir a las plazas, vuelta a preparar, exponer tema, ir a la doméstica, monitar, salmodiar... ¿Dónde está Dios en tantas cosas que hay que hacer en el CNC?  La respuesta, en el siguiente párrafo.
«A la vista de esta infelicidad, hay dos caminos: uno si no somos capaces de hacer el bien, entonces hagamos un último esfuerzo. Son aquellos que echan el resto, van a un suburbio y se dejan la piel, los que se afilian a un partido político y se comprometen. Es el camino de la ley, de intentar por todos los medios ser honesto, ya que no soportan la dicotomía. Esta vía tiene un problema: el mito de Nietzsche. Debido a que se hace que todo dependa de la fuerza de tu voluntad, de tu coherencia contigo mismo, del esfuerzo sobrehumano, te pasas toda la vida juzgando a los demás. Debido a que para todos ellos la coherencia conlleva muchos sudores, demandamos de todos pesos insoportables. Estamos cansados ​​ahora. Estoy aquí dando vida y ese tunante se está rascando la barriga. Bien, estos son los fariseos, los judaizantes, los de las obras, los nazis, los ejecutivos ocupados. Estos super-hombres son aquellos que no pueden soportar a los desgraciados, los pecadores, los viciosos, los perezosos, los burgueses, se les debe echar fuera a todos. ¡Mira a qué monstruosidad se llega!»
Especialmente hay que acabar con todos los beatorros de misa de 12 que se creen que lo que cuenta es el Sacramento y que vale lo mismo una misa de 50 minutos que una 'uka' de 100 minutos.
«El cristiano es todo lo contrario.
Muchos de nosotros hemos caminado por esta primera vía. Sin embargo, ved que esta es la vía más dura, que intentamos todos los días a causa de nuestro orgullo. Queremos cumplir la ley por la fuerza, juzgando a todos los demás, porque no soportamos nuestra debilidad, nuestro pecado».

domingo, 22 de mayo de 2016

Persecución verdadera... y no cuentos de Kiko



Desde hace siglos la Iglesia es duramente perseguida en China. Actualmente son muchos los cristianos que se encuentran en paradero desconocido, desde obispos hasta laicos. Los seminaristas viven situaciones difíciles y, dependiendo de la diócesis en la que estén recibiendo la formación, su vida está más o menos amenazada por la persecución comunista. A continuación, ofrecemos un testimonio valioso de un seminarista anónimo que está arriesgando su vida en una diócesis china:
“Cuando entré en el seminario, éramos casi 30 jóvenes, procedentes de tres lugares diferentes del país. Nosotros, el curso más joven -casi todos teníamos 17 años – vivíamos en una casa construida en una cueva escondida en una montaña tan alta que nos parecía vivir en el cielo. Esa cueva en la montaña era nuestra capilla, nuestra aula de clase, y también el comedor. Debajo de nuestra casa había una aldea, de unos 100 habitantes, todos católicos. Ellos nos protegían y nos subían arroz, harina y verduras. El menú no era muy variado. Durante la semana no teníamos mucho tiempo libre, pues debíamos aprovechar las horas al máximo (allí nadie sabe cuánto puede durar un curso). De lunes a viernes teníamos ocho clases diarias. Los sábados hacíamos la limpieza. Los domingos podíamos salir a hacer pequeñas excursiones por la montaña. El primer año vivimos muy felices en aquella cueva. Nadie se quejó de la humedad ni de la comida, pues el amor fraterno lo suple todo.
La oración y el estudio son nuestra tarea principal, porque sabemos que Cristo necesita soldados bien armados de ciencia y de santidad para extender su reino en China. En aquel tiempo podíamos cantar cuando rezábamos, reír a carcajadas en las conversaciones y hablar en voz alta, salir a pasear… Pero la libertad de la que gozamos ese curso se acabó.
La policía conocía la existencia de un grupo de los nuestros que vivían en una montaña cercana. Les capturaron a todos durante el almuerzo. Meses después nos enteramos de que los seminaristas detenidos fueron condenados a de tres años de cárcel y trabajos forzosos picando piedra en un monte. Cuando los llevaban camino de la comisaría, uno de ellos pudo hacer señales a una feligresa que pasaba por allí para que nos avisara de lo ocurrido. Cuando esta buena mujer llegó estábamos preparando la cena. El formador nos mandó huir en seguida. Lo dejamos todo de inmediato y bajamos de la montaña cruzando un bosque de dos en dos. Todavía no éramos conscientes de la  gravedad del asunto.
Mientras nosotros escapábamos, los fieles de la aldea metieron piensos para los animales domésticos en la cueva, y echaron polvo en el cristal de la ventana (que siempre había estado muy limpia). Esa misma noche subieron los policías con perros para capturarnos también a nosotros. Pero ya no había nadie allí.
Tres meses después, nos reunimos en otra provincia. Tuvimos que ser más prudentes y cautelosos, no sólo por nuestra seguridad, sino también por la de la familia que nos había acogido. No podíamos hablar en voz alta, ni reír demasiado, y mucho menos salir de la habitación, pues los vecinos no podían saber de nuestra presencia. Pero, al final, siempre acaban enterándose. Esta situación nos obliga a cambiar de casa, como poco, cada medio año.
La sangre de los mártires, semilla de los nuevos cristianos, está brotando en China. Una primavera del cristianismo está llegando a nuestro país. Cada año, a pesar de la falta de libertad religiosa, miles y miles de chinos se bautizan. Ahora más que nunca hacen falta misioneros intelectualmente bien preparados; tenemos que dar razones de nuestra esperanza a la gente. Para llevar a cabo esta misión, la Iglesia en Europa nos ha ofrecido su ayuda: encargarse de la educación de los seminaristas chinos. Así, muchas diócesis han enviado a sus seminaristas a Europa para recibir una mejor formación que los prepare para servir mejor a la Iglesia.
Ahora se habla mucho de la apertura de China, el desarrollo de China, incluso de la mejoría de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y China, como si en China hubiera libertad religiosa, pero para el comunismo no existen la persona y sus derechos.
Al amable lector, le ruego que en su momento de oración se acuerde de los obispos y los sacerdotes que están todavía en la cárcel, y  que rece por los seminaristas, para que seamos aptos para el reino de Dios”.
    

Fuente: http://carfundacion.es/la-vida-clandestina-de-los-seminaristas-en-china/#sthash.Dij0PSBL.dpuf

viernes, 20 de mayo de 2016

China no precisa del Camino Neocatecumenal


Beatorra china de misa de 12 recibiendo la comunión
La persecución fortalece la fe. Esto es lo que parece estar ocurriendo en el interior de la China comunista, uno de los países donde más se vulnera la libertad religiosa. En el gigante asiático se está produciendo un florecimiento de la Iglesia, perseguida por el régimen y en constante confrontación a través de la llamada iglesia patriótica, al servicio del Partido Comunista chino.
La difícil situación que viven los católicos provoca que los que mantienen viva su fe lo hagan de manera sincera y comprometida, aun a riesgo de ser encarcelados por ello. Así está ocurriendo durante los últimos años en un fenómeno que las autoridades no están pudiendo frenar pese a su política represiva.
El último dato conocido de la Iglesia en China confirma este extremo y muestra la vitalidad de unos cristianos que quieren florecer en medio de un país que coarta todas las libertades en el interior y vende su imagen en el exterior gracias a su nuevo peso en la política económica mundial. 
Según la agencia Fides, tan sólo durante la vigilia pascual, culmen de la Semana Santa, se produjeron en China al menos 22.104 bautizos. Además "hay que tener en cuenta que las cifras no están completas y pueden incrementarse aún más", citan desde la agencia.
Esta estadística se ha podido llevar a cabo gracias a los datos del Study Center of Faith de la provincia china de He Bei, donde el número contabilizado de Bautismos es 4063, el mayor de todas las provincias chinas, mientras que la provincia norte-oriental de Ji Lin ha tenido el mayor incremento, con 775 bautismos, 5 veces más que el año pasado. Es llamativo que de los datos contabilizados, el 75% de los nuevos bautizados sean personas adultas. A ellos hay que sumar los bautizos que se celebran durante el resto del año. En la diócesis de He Bei calculan que el número de bautizados se multiplicará por cuatro a final de año.
Religiosas naturales en plena oración moralista
Pero las dificultades que vive la Iglesia quedan de manifiesto entre los distintos organismos fieles a Roma que están en China. La hermana Liu Guo Shuang, perteneciente a este centro de estudio, arroja más luz y afirma que "aún quedan diócesis y comunidades que no han podido entregar sus datos debido a las dificultades de comunicación".
La preparación espiritual de los catecúmenos se organiza de forma cada vez más cuidadosa “después de los escrutinios y el bautismo, el camino espiritual continúa y se intensifica con el peregrinaje y retiro espiritual, porque los catecúmenos son auténticos testigos de la fe y misioneros en la vida y en el trabajo”, han subrayado algunos sacerdotes diocesanos.
Don Yang Hai Long, de la provincia de Hai Nan, ha señalado que “aquí, los protagonistas de la evangelización son los laicos. De hecho, tenemos un vasto territorio, con importantes dificultades de transporte y pocos sacerdotes disponibles, sólo dos. Así, en los últimos años, hemos formado un sólido grupo de catequistas, que han tomado la mayor parte de la obra catequética. Nosotros los sacerdotes de este modo hemos podido dedicarnos en mayor medida a la pastoral”.
Mientras tanto, en el Vaticano, la comisión creada por el Papa en 2007 que trata los asuntos que conciernen a la Iglesia en China está abordando, entre otros asuntos, temas como la formación de los seminaristas. Éstos son uno de los grupos más perseguidos puesto que el régimen comunista sabe que en ellos estriba el futuro de la iglesia clandestina. Los seminarios son uno de sus objetivos principales. En algunas regiones están ocultos en montañas y zonas aisladas y deben cambiar de lugar muy frecuentemente.
Despistados que se arrodillan incluso sin reclinatorios
En una reciente entrevista, un misionero clandestino relataba la situación que se vive en China y cómo debe entrar al país de paisano y con visado de turista a riesgo de ser expulsado.
Sobre el régimen dictatorial asegura que "el sistema tiene temor a la Iglesia, pues predica la dignidad y la verdad, mensajes que para el sistema son muy peligrosos pues el comunismo es de masa, arrollador, en el que uno no es nada. Las pocas gotas de agua que brotan son de la Iglesia Católica que recoge a los niños abandonados, en un país donde el aborto en tantos casos además de obligatorio es considerado normal".
Por ello, cuenta una experiencia que le ocurrió en un retiro clandestino. "Allí una señora trabajadora en la sanidad me confió que estaba embarazada. Yo le dije que era una alegría. Ella precisó llorando que en el hospital tienen que llevar el control del embarazo y por lo tanto si no abortaba iba a perder su trabajo, pero ella estaba decidida a proteger a su niño". Y es que estas reuniones conllevan un gran peligro para estos fieles. Es lo que le ocurrió a Joseph WangHu, arrestado por hablar de religión a un grupo de personas. "Ahora se encuentra en libertad controlada y tiene que participar en clases de adoctrinamiento político".
Fuente: http://www.libertaddigital.com/mundo/2012-04-25/la-oleada-de-bautizos-en-china-sobrepasa-a-la-dictadura-comunista-1276456770/

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