jueves, 26 de febrero de 2015

Catequesis de inicio. Día 3 (III)



Tras el rollo de las 'des' (desacralización y descristianización), Pako decidió añadir otro capítulo dedicado a...
“Aquí hablo de la religiosidad natural. Estas personas están viviendo el cristianismo a un nivel de religiosidad natural.
Para entender qué significa vivir el cristianismo en términos de religiosidad natural debe explicarse un poco que es la religiosidad natural. Una cosa es la religiosidad y otra es la fe.
Todo hombre venido a la tierra, ha sentido la necesidad de explicar quién es. El hombre se enfrenta a fenómenos que le superan: tempestades, enferme-dades, la muerte, etc., y ha tenido la necesidad de ponerse a cubierto, de protegerse a sí mismo, de contrarrestar de alguna manera a estos poderes superiores a él. También tiene que explicarse por qué su hijo enferma y se muere. Tiene que explicarse quién es él y quienes son los demás. Pero por encima de todo lo que necesita es asegurarse, tener seguridad, porque si no te sientes indefenso ante la naturaleza adversa.
En cuanto aparece el hombre sobre la tierra, aparecen los signos de la religión. Así que lo que se debería estudiar como cosa extraordinaria es el ateísmo y no la religiosidad.
El hombre no acepta la inseguridad. Porque tiene necesidad de vivir tranquilo. Necesita protegerse de las enfermedades, tempestades, catástrofes, ciclones, etc.
Entonces intentará por cualquier medio ofrecer sus servicios al autor de todas estas cosas, para que no le sea contrario, hacer como sea un contrato con quien está detrás de todos estos extraños sucesos, porque piensa que detrás de todas esas cosas hay "una mano potente" (como dicen los gitanos), alguien que lo ha creado todo, y que lo dirige. Como el hombre con su razón ordena todas las cosas, imagina una mente ordenadora superior que lo domina todo”.
¿Se ve por donde va? Cuando el hombre usa su razón, la que Dios le ha dado, la que le diferencia de todos los demás seres vivos, la que le aproxima a Dios, entonces, según Pako Gómez, lo que hace es ‘imaginarse’ un Dios; porque con la razón no se llega a la fe, según él, pues la fe sólo viene por un oído carente de razón.

¿Fe o mercadeo?
“Para protegerse de las desgracias deben encontrar un lugar donde poder hablar con esta mente ordenadora, dueño absoluto de las tormentas, de la enfermedad, etc. Así nació la religiosidad natural. Cuando el hombre llega a una montaña y ve una piedra que le causa terror porque parece caída del cielo (todas las religiones tienen piedras y montañas sagradas), cree haber encontrado el lugar donde Dios está más cercano y podrá oírle mejor. Cuando el hombre ha encontrado un "axis mundi" (un eje que une el cielo y la tierra) inmediatamente ha creado una religión, ha hecho un templo, ha levantado un altar, ha colocado a un sacerdote. Ha encontrado un lugar donde poder decir: Señor mío, mi hijo está enfermo, sálvamelo; o, he gastado todos los ahorros para comprar cinco cerdos, te juro que si no se me muere ninguno este año, como se me murieron el año pasado y casi me arruino, iré andando descalzo hasta el valle, ida y vuelta, a costa de quedarme sin pies. Y lo hace. Estas cosas el hombre las hace desde el principio de la historia. Si salvas a mi hijo... te prometo cincuenta velas durante un año completo. Esto nos ha sucedido a ti y a mí, siempre ha sucedido con el hombre”.
Así, sibilinamente, dispone Pako porque le da la gana, que hasta que llegó él lo que han hecho todos los hombres de todos los tiempos es mercadear con Dios.
El hombre cuando descubre a este Ser superior, necesita rendirlo para que le sea propicio. Aparece la religión. (Religión viene de religar, unir al hombre con Dios). El hombre erige un altar para conectar con Dios; un altar puro, la piedra más perfecta. Lleva fuego y lo purifica; lleva animales y los sacrifica para que el aroma se eleve a Dios. Piensa: ya que tomé un cordero que me ha costado mucho dinero y se lo ofrecí, Él, a cambio, me beneficiará en otras cosas. Esto se encuentra en todas las religiones. Son los rudimentos de la religiosidad natural.
En este esquema religioso lo que es sacrosanto es el templo y todo lo que tenga que ver con ello, el altar, el sacerdote, y todo lo que se ofrece a Dios. Hay una gran diferencia entre estas cosas que son puras y todo lo demás que es impuro.
Ahora, digo yo, ¿este esquema es el cristianismo? Lo que he descrito es sólo un rudimento de religiosidad, pero con la historia se va perfeccionando. ¿Es esto el cristianismo? Sin lugar a dudas no. Veámoslo”.
Lo que es, es el judaísmo. Aquí habría venido bien una imagen del muro de las lamentaciones, pero no me apetece buscarla.
“En el cristianismo no hay templo, ni altar, ni sacerdotes, en el sentido de la religiosidad natural.
No hay templo en el sentido de lugar sagrado, en el que se realiza un culto sagrado, la casa de Dios en la que Él habita, mientras que el resto son lugares profanos. El templo en el cristianismo somos los cristianos. Le dice la samaritana a Jesús: dónde se debe adorar a Dios en el Monte Garizim (como dicen los samaritanos) o el templo de Jerusalén. Y Jesús responde: Ya vienen los verdaderos adoradores que mi padre quiere; no se adorará más ni en el monte Garizim ni en Jerusalén, sino en espíritu y en verdad. Jesucristo también dice: yo destruiré este templo y en tres días lo reconstruiré (en referencia al templo de su cuerpo). De hecho el templo en el cristianismo es Cristo ¿Y dónde está Cristo? en la Iglesia... pero la iglesia no es el templo de piedra, la iglesia somos los cristianos. Somos el templo vivo del Espíritu Santo".
Sospecho que lo de los verdaderos adoradores va por los cristianos, pero no por los kikianos, que necesitan su sala-uterokikokumenium para poder adorar a Dios.
Corpus Christi: ¿religiosidad natural o fe?
"Del mismo modo en el cristianismo no hay altar, en el sentido de una piedra sagrada a la que nadie puede acercarse y mucho menos tocar. Por esto, aquellos de vosotros que habéis vivido el cristianismo en términos de religiosidad natural, tendréis una pequeña experiencia: cuando ibas a Misa, te metías dentro, y si se te ocurría acercarte al tabernáculo sentías el corazón encogido, por qué te acercabas a lo intocable, al lugar donde estaba lo sagrado. Nosotros los cristianos no tenemos altar, porque la única piedra sagrada es Cristo, la Piedra Angular. Así que podemos celebrar la Eucaristía en una mesa, y la podemos celebrar en una plaza, en el campo y donde nos guste. No tenemos un lugar donde exclusivamente se deba celebrar el culto.
Ni siquiera tenemos sacerdotes en el sentido de personas que están aparte de todos los demás, porque en nuestro nombre entran en contacto con la divinidad. Porque nuestro sacerdote, quien intercede por nosotros, es Cristo. Y ya que somos su cuerpo, todos somos sacerdotes. Toda la Iglesia es sacerdotal en el sentido de que intercede por el mundo. Es cierto que este sacerdocio se hace visible en un servicio y hay algunos hermanos que son siervos de este sacerdocio, ministros del sacerdocio. En el Nuevo Testamento no se utiliza la palabra sacerdote más que referida a Cristo; en cambio se habla de apóstoles y presbíteros”.
¿A qué clase de Nuevo Testamento se referirá Pako?, porque los Evangelios bien que hablan de sacerdotes de los judíos.

Misma fiesta Corpus Christi: ¿Y ahora, religiosidad natural o fe?
“Pero lo más importante de la religiosidad natural es que tiene un esquema desde abajo hacia arriba. Es un intento del hombre de ponerse a cubierto de cualquier tipo de desastre. En la religiosidad el hombre intenta servirse de Dios para alcanzar su ideal de felicidad. Este es el punto importante. Él quiere que su hija sea buena, que engorde el ganado, tener mucho dinero. Y para lograrlo intenta servirse de Dios. En el cristianismo no es así. El cristianismo no parte de la iniciativa del hombre que lo inventó. El cristianismo es al contrario. Viene del cielo. Es Dios quien toma la iniciativa. Si lees el Antiguo Testamento verás que lo que hay en el fondo es el intento de Dios para sacar al hombre de su egoísmo, de la perversión que ha hecho con la religión, del intento del hombre de atrapar a Dios y ponerle a su servicio, que en el fondo es lo que quieren las religiones. Y por esta razón en la Biblia Dios se aparece a Abraham y le dice: Ponte en camino. Es Dios quien toma la iniciativa. Y cuando el pueblo se olvida de Dios, interviene con poder para llamarles a conversión. En la religiosidad natural cuando las cosas van bien el hombre no se preocupa de Dios, pero cuando ocurre alguna desgracia se va corriendo al templo. Lo mismo te sucede a ti: estás de vacaciones y ni siquiera te acuerdas de ir a Misa, sin embargo, si enferma una hija...”
En el cristianismo la iniciativa viene de Dios, porque Jesucristo viene del padre, que nos lo envía a nosotros.
En el cristianismo el hombre no pone a Dios a su propio beneficio y servicio, por el contrario, está al servicio de Dios, sirve a Dios. Un cristiano no reclamará a Dios la curación de una enfermedad, porque para él la enfermedad tiene un nuevo sentido; no es algo malo, porque para el cristiano todo es gracia y todo es amor. El mal tiene significado de mal sólo para los paganos.
En el cristianismo es Dios quien marca el camino. La felicidad no viene de la salud, sino del hecho de que Dios te ama y se ha hecho tu hermano para que Dios esté contigo.
Esto es en breve la diferencia entre cristianismo y religiosidad natural”.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Catequesis de inicio. Día 3 (II)

Sigue Pako empeñado en su tesis de que la Iglesia (y el Espíritu Santo que le da el ser) no dan una a derechas:


"Ante el hombre socialista, la Iglesia ha cometido otro error. También ha empleado sus propias técnicas. Si el socialista se organiza en grupos, en células de acción revolucionaria obrera, pensamos: Tal vez tengan razón. Y hemos creado nosotros mismos células de acción católica obrera. Si hablan mucho de la justicia, nosotros no vamos a ser menos. La diferencia entre los grupos de los primeros y de los segundos es que los primeros no rezan y los segundos sí (cuando rezan). Pero sucede algo muy importante: lo que une, lo que mantiene unidos a estos grupos católicos de acción social es la acción social, la acción revolucionaria, el cambio de estructuras, el hecho de reconocer que el hombre está oprimido por estructuras injustas, etc. Lo que cada grupo entiende a su manera, porque hay grupos extremistas y otros que no lo son tanto. Pero todos se orquestan en torno a la acción social y reemplazan a Jesucristo resucitado el único que hace y convoca a la Iglesia, el que cumple con todo el Siervo de Yahvé, el Justo, con la acción social. El cristianismo de estos grupos es sólo un barniz.
Iglesia post-moderna, barnizada, psicoanalista y crítica
Resultado: un estado de confusión en la Iglesia en el que ya no se sabe qué grupos son católicos y cuales no. No hay diferencia. Generalmente la gente más seria de estos grupos de acción católica obrera termina entrando en grupos socialistas, y dejando la Iglesia. (…) Y dado que una acción revolu-cionaria seria no se hace sin odio, estos grupos terminan como terminan. A fuerza de criticar, se llenan de odio en el cuerpo (empujar al pueblo contra los gobernantes y contra el sistema que los oprime, requiere odiar), y entonces lo único que hacen es criticar empezando por el obispo hasta el último hombre. Y entonces se desacralizan. Desaparece la liturgia. Nada de cantos, porque no estamos de fiesta, estamos de luto por las injusticias de los hermanos oprimidos, etc.
Estos son hechos que hemos sufrido por dos motivos. Hay una buena intención de fondo, catequizar al hombre de hoy, acercándose a él, poniéndose a su nivel, pero sin darse cuenta, se encontró que en lugar de catequizarle, nosotros hemos sido catequizados. Y nosotros hemos creído en su realidad.
Sin duda, la culpa en el universo kikil, es de los curas
(…) Todos estos grupos siempre están dirigidos por un sacerdote que ha estudiado mucha psicología y que ha leído mucho, que es el que los maneja. Es terrible, os lo aseguro, escuchar a estos grupos.
(…) Lo que mancha al hombre no es lo que viene de fuera (lo dice claramente Jesucristo), sino lo que está dentro del corazón del hombre, no son las estructuras que cambiar lo que degenera hombre.
(…) Sé muy bien que no sirve de nada cambiar una sociedad externamente, si no cambia la gente. Si las personas no eliminan de lo más profundo del corazón el egoísmo, el ser el centro del universo, el que su ombligo sea el axis del mundo, que él sea el rey del universo, que no acepta las cosas si no son como él piensa, de nada sirve cambiar las estructuras. Del corazón egoísta del hombre sale el robo, el asesinato, el adulterio, la fornicación, y todo lo demás.
Un hombre se acercó a Jesús y le dijo: di a mi hermano que reparta conmigo la herencia (cfr. Lc 12,13-21). (…) El hombre que se viene a Jesucristo se quedó sin dinero porque su hermano se lo ha llevado todo. Jesús le responde: ¿Quién me ha nombrado juez entre vosotros? Y continúa: guardaos de toda avaricia, porque la vida no está garantizada por la abundancia de bienes.
Jesucristo va al fondo de la cuestión. Cuando uno es capaz de robar a su hermano de sangre todo el dinero y el otro es capaz de acusarle por recuperarlo, ¿por qué lo hacen? Jesucristo dice: están equivocados los dos, porque ambos creen que la vida está en las riquezas; ambos son idólatras, porque la vida no está garantizada por la abundancia de bienes. Al primero Jesucristo le dice: te engañas, porque eres capaz de matar a otro por dinero, porque para ti el dinero es tu dios y tu vida. Y al otro, te engañas, porque por haber sido robado, eres capaz de denunciar a su hermano, buscando a gente influyente para que reparta el dinero, todo porque tú también crees que la vida está asegurada.
Dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia
Para nosotros, ¿cuál es el problema radical del hombre, cuál es el mal profundo? Lo dijimos hablando de Adán y Eva. El hombre es esclavo por el miedo a la muerte. Por eso busca la vida. (…) La vida no está garantizada por la abundancia de bienes, dice Jesús, y expone una parábola (cf Lc.12,16 ss.). Un hombre tenía muchas posesiones y tierras. Un año tuvo una gran cosecha y se dijo ¿qué haré? Destruiré todos mis graneros para construir otros mucho más grandes, ampliaré mi negocio, voy a trabajar veinte horas al día para almacenar la cosecha entera. Así lo hace, y finalmente tiene una cosecha inmensa, enormes graneros, muchísimo dinero. Entonces le dice a su alma: descansa, come, banquetea, diviértete, porque tienes bienes en abundancia. Dice el Señor: Necio, esta noche se te reclamará el alma; trabajaste sudando como un negro, pasaste tres meses sin dormir, haciendo el trabajo a todo ritmo y pensaste, ahora a comer, beber, banquetear. Necio, esta noche vas a entregar el alma; ¿para quien será todo lo que has acumulado? Seguramente para tus primos que lo malgastarán todo.
El hombre es esclavizado por el temor a la muerte. Ha experimentado la muerte, porque comió del árbol, que es símbolo del pecado, teme a la muerte y busca la vida. El hombre existe porque Dios le ama; Dios da el ser al hombre amándole. El maligno dice al hombre (cfr.Gen.3): Dios no te ama; no morirás si comes del árbol, sino que Dios sabe muy bien que el día que comas del árbol serás como él, conocedor del bien y del mal, y (…) no quiere que seas como él. Eva acepta esta catequesis que le da el maligno, que Dios no es amor, que es celoso, que impone al hombre la ley natural para limitarlo, para que no sea como Él, para que no llegue a su capacidad máxima. Eva acepta esta catequesis y ve que el fruto es bueno, deseable a los ojos y maravilloso para adquirir sabiduría y come.
Eva somos tú y yo. Comer, pecar es hacer un sacramento por el cual decimos amén a la catequesis del maligno. Cuando tú, yo, cualquiera, pecamos, aceptamos que Dios no existe, que Dios no es amor.
Pero dado que existimos porque Dios nos ama, si aceptamos que Dios no nos ama, ¿quién nos ha creado? ¿quién somos? Dejamos de ser de inmediato.
(…) Morir significa no ser amado. El hombre desde este momento busca la vida en el amor. Por esto el dinero y el afecto están unidos, como dice la psicología actual. El hombre cuando tiene dinero trata de ganar prestigio, trata de asegurarse de ser amado, trata de ser, en busca de la vida. Es por esto que Jesucristo dice: guardaos de toda avaricia, la vida no está asegurada por la abundancia de bienes. El hombre busca la vida en los bienes. (Por esto en la comunidad venderéis los bienes. No le digas esto a la gente, porque si no se largaría a la carrera).
Esto explica las injusticias. Si el hombre es así, necesariamente tratará de explotar y robar a los demás para ganar dinero y asegurarse la vida. Pero si a este hombre tú le das la vida eterna, a través del poder de Jesucristo, lo liberas de la muerte, lo liberas de inmediato, incluso de cometer alguna injusticia. Has quitado de su corazón la fuente de sus injusticias.
Descristianización
Llamamos así a un proceso que advertimos en la Iglesia, en su interior, de pérdida del sentido cristiano.
Es gente que va a Misa el domingo y que así lo dice, pero para quienes eso no tiene ninguna influencia en su vida. Continúan siendo los burgueses de siempre. Son aquellos hombres cuyos ideales son la honestidad en el trabajo, la seguridad de su familia, tener televisión, los hijos que estudien en la universidad, gozar de cierto prestigio, vivir bien sin complicarse demasiado la vida. Este hombre tiene una vida mezquina, sin arriesgar nada. La familia antes que nada, y el hijo que haga una buena carrera. Es un hombre muy honesto y trabajador.
A esto se han reducido, para mucha gente, los valores cristianos. Este señor que es cristiano y va a Misa, nunca dirá a su hijo: hijo mío, busca a Dios... ¡Impensable! Le dirá: estudia, hijo, estudia, que es lo más importante. Ni le dirá nunca: busca el sentido de tu vida, sino: si necesitas tener experiencia de trabajo, trabaja. Tal vez lo diga con los labios, pero en el fondo lo que quiere es que su hijo estudie mucho y tenga las mejores notas, porque su hijo es su hijo. Su hijo está en función suya.
Cinismo: Diógenes busca un hombre, Pako un cristiano
Este hombre no es cristiano para nada. Para él para ir a Misa es una tranquilidad, le completa le "viste bien". Es tan cobarde que no se permite ser ateo, porque no está bien. También tiene mucho miedo, si por casualidad hay otra vida... Él quiere asegurarse todo.
En la parroquia, hay muchas Misas, muchas comuniones, todo lo que quieras, pero el cristianismo no se ve por ninguna parte. Uno lee el evangelio y piensan que es una utopía. Este hombre te dice: no, no, el Evangelio está muy bien, pero... yo no soy Jesucristo ni un santo.
No juzgamos a esta gente porque somos tú y yo".
¡Anda que no!
"Este divorcio entre religión y vida es muy grave, porque provoca la risa en aquellos de quienes hemos hablado en la primera parte, los hombres pragmáticos que no creen en monsergas. (…) Los padres no ofrecen a sus hijos nada que les interese. Todo lo que el Padre tiene para ofrecer, al hijo le da náuseas, porque la vida de su padre en el fondo es una vida de fracaso. Porque es un hombre que trabaja muchísimo, que está de espaldas al mundo, que tiene sus propias ideas, muy desilusionado por la realidad de la postguerra. Este hombre nunca habla de Dios. Pensad vosotros cuantas  veces habéis hablado de Dios antes de estar en el camino. Tal vez hablar de Dios de un modo intolerante, pero de Dios operante en la vida o en la historia, no. ¿Por qué? Porque no eres cristiano. Porque estamos en una situación en la que no hemos sido catequizados, cristianizados. No había realmente una iniciación a la fe. Habíamos recibido unas catequesis de primera comunión. Luego algunos estudiaron religión como asignatura en la escuela, y así podían todavía llevar el vestido de primera comunión bajo la camisa. Este vestidito es pequeño. ¿Qué es este vestido? Los Diez Mandamientos, creer en los dogmas y poco más. ¿Los mandamientos: No robar, no matar, etc.? Los cumplo. ¿Creer en los dogmas? No entiendo una palabra, pero creo. ¿Que la Virgen María era virgen? Yo lo creo. Yo creo en todo lo que dice la Santa Madre Iglesia. ¿Que Cristo murió por nuestros pecados? Yo lo creo. ¿Confesión de vez en cuando? Claro. Estamos todos muy burgueses y confortables y en general vamos a  misa de doce.
Esto no debéis decírselo a la gente. Esto que digo. Esto lo digo para vosotros. La verdad es que nos hemos hecho adultos sin que ninguno haya madurado en la fe, sin haber escuchado la Palabra que escucha Abraham, el Dios que ha venido a su encuentro y lo ha puesto en camino con una Palabra: Deja tu tierra y tu parentela y ve a la tierra que yo te daré".

domingo, 22 de febrero de 2015

Catequesis de inicio. Día 3 (I)



DESACRALIZACION, DESCRISTIANIZACIÓN Y CRISIS DE FE
 En la catequesis anterior dijimos que si queremos empezar un catecumenado serio en la parroquia, lo primero que tenemos que hacer es formar una comunidad cristiana que desde dentro de la parroquia testimonio de la fe, los signos de la fe. Porque si no, la gente viene con el oído muy cerrado y no escucha. Es evidente que si un primo tuyo o un compañero de trabajo está impresionado por tu actitud y desea saber cómo resolviste los problemas de la vida, que hablas con él y que va a una celebración cualquiera de tu comunidad, es evidente que este hombre, si le gusta, querrá entrar y te preguntará qué hacer. Y cuando le dices que debe escuchar unas catequesis, vendrá con el oído abierto, preparado para escuchar la Palabra de Dios. Por tanto, LO QUE PREPARA A LAS PERSONAS PARA ESCUCHAR LA PALABRA SON LOS SIGNOS DE LA FE.
Inexplicablemente, Pako no ve signos de la fe a la izquierda y sí a la derecha
Esta era la idea de la catequesis anterior: la necesidad de dar testimonio de nuestra fe: el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. Estos son los signos que el mundo pagano está esperando, porque los otros signos, el templo, la misa, el sacerdote, el obispo no son signos porque tienes que tener fe para creer en ellos. Estos signos dejan de servir en un mundo secularizado como el nuestro. Tenemos que dar nuevos signos.
La catequesis que damos hoy es un poco difícil porque en el fondo es casi una conferencia. (…) Estas primeras cuatro catequesis son como la excavación del terreno para asentar los cimientos de la casa. Son catequesis de introducción a las catequesis propiamente dichas, que se hacen en diálogo con la gente. (…) Son catequesis que sirven para aclarar conceptos y términos que se utilizarán después, para que tengan el mismo significado para el hablante y el oyente. Por lo tanto es necesario hacer estas catequesis introductorias muy claramente, para situar a los oyentes en vuestro mismo terreno.
Esta catequesis tiene como objetivo ver un poco, a grandes líneas, la situación actual de la Iglesia: qué sucedió con la Iglesia y qué le sucede.
Para hablar de la situación actual de la Iglesia debemos volver un poco atrás, porque lo que está sucediendo hoy en día tiene sus raíces hace veinte o treinta años, e incluso muchos más.
Desacralización, descristianización y crisis de fe, son tres aspectos de una misma realidad. Descomponemos la realidad en estos tres aspectos para entender mejor lo que está sucediendo en la Iglesia.
Desacralización
Desacralización significa que se ha perdido el sentido de lo Sagrado, lo Santo. Dentro de la Iglesia advertimos un proceso de pérdida del sentido de lo sagrado,(…) porque la mayoría de la gente no ve a Dios por ninguna parte, ha perdido el sentido de Dios en su trabajo, la proximidad de Dios en la familia, etc. La gente se preocupa por muchas cosas, pero ha perdido el sentido de Dios, el sentido de lo santo en su vida.
La sociedad ha sufrido dos guerras mundiales que la han traumatizado. (…) La generación de la posguerra ha sufrido una tremenda decepción que ha provocado una situación de anomia, es decir, los valores que existían antes ya no valen. En esta sociedad surgieron dos clases de hombres: un hombre nihilista y un hombre socialista.
Nihilismo
El primero es el que, después de todo lo que ha sufrido en la guerra, ya no cree en las ideologías. (…) Este hombre nihilista sale de este trauma sin creer en nada. Sólo cree en el trabajo y la técnica. Es un hombre que podríamos llamar secularizado, porque se ha hecho adulto y ya no recurre a la religión, dado que ha encontrado en la ciencia los mismos valores que antes le daba la religión. Es un hombre calculador, frío, trabajador, realista, pragmático y sólo le interesan las cosas si son eficaces. Es poco romántico. En política, el prototipo de este hombre sería Kennedy, quien hizo una especie de política sin ideología, basada en dar solución a problemas concretos, para lo cual reunía un comité de especialistas técnicos, expertos en la situación concreta a afrontar. Es un hombre que, después que Europa fuera destruida por la guerra, se ha comprometido a ponerla de nuevo en pie; se ha preocupado de hacer de nuevo las calles, las casas, las carreteras; ha tratado de reconstruir Europa de sus ruinas y hacer la nueva Europa. Este es el hombre que llamaremos secularizado.
(…) Surge otro tipo de hombre. El tipo de hombre que encontramos en nuestro trabajo, en la vida de cada día, en el mercado, donde sea; junto a este hombre que no cree en nada, que va a su trabajo, al que sobre todo le interesa ser estimado, ser un buen trabajador, hay otro tipo de hombre que ha puesto su religiosidad en un ideal, como pueda ser cambiar las estructuras de un modo científico. Es un hombre que llamaremos socialista, es el hombre marxista, un hombre bien organizado, que cree que la sociedad puede cambiar a través de nuevas estructuras y que lucha para conseguirlo. (…) Este hombre no está dispuesto a escuchar más sermones, ni piensa en ir a la iglesia, porque piensa que la iglesia es retrógrada, es un impedimento para cambiar las estructuras y la religión es un obstáculo que impide al hombre hacerse adulto y gobernar el mundo, dado que el hombre debe dominar la naturaleza. Y debido a que la religión dice que Dios es todo y el hombre nada, el hombre religioso lo único que hace es golpearse el pecho diciendo que es un pecador, sin hacer nada por los demás y sin ayudar al compañero que está sufriendo a su lado. La religión, por tanto, es un mal. La religión debe ser erradicada, porque paraliza al hombre en su avance hacia la conquista de un nuevo mundo.
Socialismo
Está claro que un cristiano de hace 20-30 años, ante estos dos tipos de hombres, ante esta situación que aparece a su alrededor, ante de estos dos tipos de personas que ya no están dispuestos a escucharle, cae en un complejo de inferioridad. Porque está dentro de una iglesia que está atravesando una situación grave, porque es una iglesia monolítica, muy dogmática, una Iglesia demasiado ritualista, una Iglesia en la que no hay palabra de Dios porque todo es en latín, porque la Biblia estaba prácticamente prohibida leerla, una iglesia donde las personas se alimentan de devociones, como el Sagrado Corazón, las novenas, el culto a los santos, etc. Este hombre tiene una teología muy jurídica y está muy poco formado, generalmente tiene una formación de primera comunión, seguida de lo que le enseñaron en la escuela en la asignatura de "religión" y poco más. Es un hombre que ha hecho ejercicios espirituales y que a menudo tiene un director espiritual, pero está en una situación muy pobre para poder responder a lo que ha caído sobre él: un mundo que cambia seriamente, al que debe dar una respuesta.
Entonces, ¿por qué se desacraliza la Iglesia? Bien, porque el hombre que está en la Iglesia no puede permanecer con los brazos cruzados ante lo que está pasando. ¿Qué hacer, entonces? En su impulso misionero, tratando de algún modo de llevar a Jesucristo al hombre pragmático-realista, agnóstico, secularizado, imita al hombre socialista que milita en un partido y trata de cambiar la sociedad porque está preocupado por el hambre en la India, que hace huelgas y manifestaciones con pancartas, y se deja influenciar por ellos. Tratando de hablar su mismo idioma, paga un precio muy alto. (…) Y comienza a estudiar psicología y sociología. Aquí todos los presbíteros han estudiado psicología y se compran grabadoras, porque tienen que ponerse al día, hay que ser hombres científicos y técnicos. Si este hombre cree en la sociología, entonces todos los presbíteros estudian sociología y también los que no son sacerdotes. Si cree en la ciencia más avanzada del momento: todos a estudiarla.
Desacralización made in Schonborn
Inmediatamente estudiar psicología y sociología de alguna manera significa tecnificar la Iglesia. Y luego vemos que en las reuniones del grupo se comienza a hacer cuestionarios, y se empieza a hacer psicoanálisis. El psicoanálisis entra en los seminarios. Se comienza a tecnificar un poco todo, se descubren las dinámicas de grupo, etc. Porque de lo contrario la gente no te hará caso y no se comprometerá.
Cuando nos demos cuenta, habremos pagado un precio muy alto, porque nos hemos apoyamos en los ídolos del mundo y a Jesucristo no se le ha visto por ningún lado. Y si vas a hablar con un sacerdote, no te habla de Jesucristo, sino que te hace un psicoanálisis. Vete a saber si se ha secularizado, si se ha casado y se ha metido a hacer de psiquiatra. Y ha hecho una comunidad de no sé qué tipo y se ha ido. Supongo que tenéis experiencia de esto: tenéis amigos o conocéis gente a quienes les ha sucedido algo así.
¿Con semejante defensor de la Iglesia, ¿quién necesita enemigos?

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