viernes, 1 de julio de 2016

Frutos de Camino Neocatecumenal



El Reverendísimo Mervyn Alexander, obispo de Clifton (Inglaterra), organizó un grupo de investigación en enero de 1996 para examinar la reclamación hecha por algunos feligreses de al menos tres parroquias de la diócesis cuyas parroquias sufrieron daños con la presencia y las actividades del catecumenado del Camino.
Según sus declaraciones, la investigación se llevó a cabo con gran contento del Camino Neocatecumenal en Gran Bretaña, quien se mostró deseoso de que la verdad salga a la luz y que un mejor conocimiento del Camino aclararase cualquier malentendido o mala sensación.
 
Obispo M. Alexander
Se presenta a continuación un resumen del informe final de la investigación, cuyas disposiciones finales siguen vigentes y de plena actualidad.

Etapas de la Investigación.
Se desarrolló en cuatro etapas principales.
1. Respuestas escritas a través de las que se invitó a los feligreses (incluidos los miembros NC) a responder a la pregunta "¿Qué ha hecho el Neocatecumenado por ti y tu parroquia?"
2. Posterior análisis de las respuestas obtenidas en las reuniones que se llevaron a cabo en cada parroquia con miembros del Camino Neocatecumenal y feligreses.
3. Sesiones individuales con el Obispo, con los párrocos, otros clérigos y los Equipos Nacionales de Catequistas NC.
4. Informe de conclusiones que se formuló y presentó al Obispo.

Principales conclusiones.
a)    La presencia del Camino NC en San Nicolás de Tolentino, en San Pedro y en los Sagrados Corazones no ha traído una nueva vitalidad para animar estas parroquias; sino que lamentablemente ha provocado todo lo contrario. Estas parroquias carecen de unidad y han disminuido pastoralmente como comunidad parroquial dentro de la Diócesis de Clifton desde la introducción del Camino NC;
b)   La presencia del Camino NC en estas parroquias no hace visible el signo de la iglesia misionera. Más bien, transmite un signo de fuerte desunión. Sin duda, las comunidades han traído algunas personas a la iglesia por primera vez, han ayudado a otras personas a volver al redil y han renovado la fe de otros, pero el Grupo es de la opinión de que como consecuencia las comunidades parroquiales en su conjunto han sufrido;
c)    El Camino NC en las tres parroquias no tiene y no siempre ha operado en el espíritu de servicio al Obispo o en comunión con él en el contexto de la unidad de la Diócesis de Clifton;
d)   No hay ninguna perspectiva discernible de 'inculturación' por parte del Camino NC dentro de la Diócesis de Clifton;
e)    Las proscripciones del mes de marzo de 1994 no se deben eliminar ni relajar, sino que deberían ser más precisas con el fin de limitar el tamaño de las comunidades;
(Se refiere al mandato del Obispo que prohibía al CNC dar nuevas kikotesis y, por ende, formar nuevas comunidades).
f)     Existe una necesidad apremiante de que cada parroquia se una como comunidad única y con eso en mente, el Obispo debe producir un plan pastoral;
Sacrados Corazones y su no-kika estética
g)    Concluimos que los daños no han sido causados por personas individuales, sino que concluimos que son los métodos del NC los causantes del daño, además la experiencia de años en cada Parroquia muestra convincentemente que la presencia del Camino es perjudicial para la vitalidad y unidad pastoral.

Recomendaciones de la comisión.
Las recomendaciones se dividen en cuatro grandes categorías:
  1. La unidad de una diócesis católica exige que haya un solo pastor responsable que guía la vida de la Iglesia. Las parroquias y las comunidades neocatecumenales deben recibir su guía pastoral del Obispo, o de quienes él designe. Esto debe eliminar cualquier necesidad de participación de quienes no pertenecen a la Diócesis.
(Adiós a los kikotistas itinerantes y demás fauna autóctona de Kikónides)
San Nicolas, tampoco tiene estética kikil
  1. El decreto de 1994 se mantendrá en vigor para limitar el número de miembros de las Comunidades, y unir a las parroquias en la Eucaristía dominical, y lo que es más importante, en la Vigilia de Pascua. Se recomienda que todos los católicos se esfuercen para aceptar el RICA como el auténtico camino de evangelización en la vida parroquial.
  2. La unidad de las parroquias exige que todo se haga de una manera inclusiva. En otras palabras, programas de catequesis, actividades para jóvenes, grupos parroquiales y comités nunca deben ser exclusivamente neocatecumenales, y deben ser representativos de la parroquia en su conjunto.
  3. Cada parroquia se ha visto afectada de una manera diferente por la presencia del NC. Sin embargo, llegamos a la conclusión de que se necesita un nuevo comienzo para cada comunidad parroquial. Si esto significa que los Párrocos permanezcan en sus respectivas parroquias en beneficio de la comunidad parroquial y de ellos mismos, o si se les destina a otra parroquia en la Diócesis, es una cuestión que compete al Obispo. Antes de adoptar una decisión sobre el futuro instamos a que el bienestar de toda la comunidad parroquial sea el primer objetivo, teniendo en cuenta nuestro informe.

miércoles, 29 de junio de 2016

Primer escrutinio (XXIV)



«El hombre tratando de tener vida, de ser amado, se vende a los ídolos; en vez de obedecer, servir, amar a Dios, sirve y obedece a las cosas de la naturaleza, dándoles la categoría de Dios. En esto consiste la idolatría. Se pide a la vida a las cosas».

Hay quien es inducido a pensar que la vida viene de la comunidad. Y cae en la idolatría.
«El trabajo es una buena cosa, tener hijos es una buena cosa, casarse es una buena cosa, todo lo que Dios creó es bueno, pero ahora el hombre intenta instrumentalizar  todas estas cosas para su propio beneficio. Entonces un chico cuando se casa busca la vida. Una chica, la pobre, para ella casarse lo es todo. La vida es casarse y le viene del casamiento. Para otro, la vida, el ser feliz en plenitud, recuperar la dimensión de su ser la buscará en el dinero, porque piensa que en el mundo es muy importante el dinero, porque sólo cuando se tiene dinero la gente te respeta y te ama. Por tanto, procura con todas sus fuerzas hacer mucho dinero y le pide la vida. Ahora entendemos el Evangelio que estamos comentando. ¿Qué es lo que dice Jesús? Mirad, guardaos de toda codicia, porque la vida de uno no está asegurada por los bienes. No porque tú tengas muchas riquezas, podrás alcanzar la vida interior que buscas, no conseguirás la felicidad. La gente cuando se casa le pide a la esposa  la felicidad y después de lo que sufrió durante el período de noviazgo y después de lo que sufrió en el matrimonio no es feliz y continúa insatisfecho. Un muchacho entrando en la escuela de ingenieros pensó que una vez terminada la carrera y convertido en ingeniero, sería totalmente feliz. Bueno, ahora que es ingeniero, pregúntale si es feliz. Otro piensa que con unos cuantos millones solucionaría todos sus problemas: dadme unos cuantos millones y todo irá bien... Dádselos y veremos qué pasa»

Justo en ese sentido va la petición de que se pasen y se llenen bolsas extraoridinaarias para pagar los innecesarios estipendios del CNC.
 
«Recuerdo a un hombre que conocí mientras jugaba al ajedrez. A este hombre le pasó lo que voy a decir: era un cocinero, tenía una freidora que funcionaba bastante mal, pero decidió jugar a la lotería para salir del paso y ganó la cantidad de nueve millones de pesetas. Bueno, este dinero arruinó su vida. Por lo menos, antes vivía con su freidora en compañía de su esposa y tiraba adelante. Con los millones, la mujer se compró pieles y joyas, se enteró media familia del pueblo, que estaba sufriendo hambre y tuvo que distribuir el dinero. Al ver que en poco tiempo había dejado cuatro millones, tomó el resto y cerró  los cordones de la bolsa.
Resultado: perdió a todos sus amigos, rompió con su familia, su esposa se ​​enojó y se separó de él, compró un auto y tuvo un accidente. Un follón. Su vida fue totalmente destruida. Vivía en el terror pensando que sólo le quedaban cinco millones. No sabía qué hacer para conservarlos. Aconsejado  por alguien se metió en un negocio de tapicería con un sinvergüenza que lo engañó. Otros le recomendaban comprar acciones, pero no se atrevía. Y allí estaba, con cinco millones, sin amigos con su dinero bien guardado. Quería llorar. Un hombre que antes se levantaba de buena mañana silbando, hacer panqueques había pasado a la historia. Este hombre nunca volvió a silbar. A él le gustaba un poco jugar al ajedrez, pero sucedió que en el club perdió a todos sus amigos y estuvieron a punto de echarle porque cuando él dio al club un poco de su tesoro, todos dijeron: ¡Que tacaño! Ganó nueve millones y nos regala sólo tres mil pesetas... Él dejó a una persona 20.000 pesetas y él dijo: ¡Desgraciado! Cuenta con nueve millones y me deja sólo 20.000 pesetas. Y así uno tras otro»
  
Además este cocinero y su freidora cascada se suicidaron varias vecces y la hija rubia se tiró por la borda de un ferry. Era importante señalarlo.

«Ahora podemos entender cómo Jesús dice que la vida no se encuentra en los bienes. El problema del hombre, dice Jesús, es que busca la vida en las cosas. Pide a las cosas, idolatra la felicidad que sólo Dios puede dar. Y este es nuestro problema. Este era el problema del hermano que va a Jesús a denunciar a su hermano, y el problema nuestro.
 
Yo te bendigo si me obedeces, hermano
Así que en este catecumenado hay que renunciar a los bienes y a los ídolos: ídolos que son las potencias cósmicas de este mundo»

Lo importante primero: renuncia a todo para dárselo al CNC. Y que quede claro que es imperativo, no volitivo.
 
«Por eso es muy importante el kerygma apostólico que dice: a este Jesús, Dios lo resucitó y lo ha constituido como Señor y Kiryos de todo principado, de toda virtud y de toda dominación. ¿Qué quiere decir esto? Que estamos sujetos bajo los poderes de este mundo, poderes de tipo psicológico. Estamos sometidos a todo tipo de neurosis. También estamos sometidos a una potencia de tipo social a causa del prestigio, porque queremos que los demás nos quieran bien, porque creemos que ahí está la vida, nos pasamos la vida haciendo la vida que los demás quieren que vivamos, pero no la nuestra. Mi madre, durante toda su vida, me decía: pero Francisco José, ¿qué va a decir la gente? por favor, peínate... ¿no te das cuenta de cómo vas? Yo a mi madre la quería mucho, pero la pobre vivió toda su vida obsesionada por agradar a los demás, por el qué dirán, por el prestigio, por perder la estima de los demás».

Eso es lo que pasa en el camino: hay que hacer la vida que reclaman los kikotistas, no la que Dios quiere.
«El hombre está dominado por el pecado, esclavo de su poder. Así que, en el Evangelio, el pecado no es un bien que nos está prohibido y que si lo haces te espera un buen castigo en el infierno. No. No, para Jesús, el hombre que está bajo el pecado es un esclavo. Quien peca es un pobre desgraciado, es una víctima.
Por eso nosotros decimos a la gente: peca, haz lo que quieras. ¿Quieres pecar?Pues bien, peca como quieras, incluso si alguien se escandaliza. Ah, dice la gente, bueno Así que todos a pecar. Y eso está bien. Pecad.
Cuando la gente dice que él cree que el pecado es una cosa buena que Dios ha prohibido. Sólo te digo que cada vez que peca, muere. El pecado es la muerte. Por eso la Iglesia primitiva considera a los hombres muertos en vida. Jesús dijo: Dejad que los muertos entierren a sus muertos. Tú ven y sígueme. Porque uno le dijo: mi padre ha muerto, déjame que primero lo entierre... La ley era muy estricta en este sentido. Y Jesús dijo: Deja que los muertos, refiriéndose a los vivos, entierren a los muertos. Tú ven a anunciar el Reino de Dios.
Es decir, el hombre que peca vive en la muerte. Pero no porque sea malo, porque quiera hacer el mal. Porque esto es religiosidad natural, que cree que la vida es una prueba, que puede pecar o no. No, no, el hombre peca porque no puede hacer otra cosa, porque es esclavo del pecado».

En otras palabras: en el kikismo el libre albedrío y la libertad de los hijos de Dios no existe. Eres esclavo, del pecado y del kikotista. Y en consecuencia, estás en la muerte.
«Pero Dios no permanece indiferente ante esta realidad que tú vives hoy, de esclavitud psicológica, de exclavitud al sexo, que te refugias en el sexo cuando las cosas van mal, que te refugias en comer por la misma razón, que cuando uno no se siente amado por los demás, se da placer a sí mismo, tratando de amarse a sí mismo, o se refugia en su neurosis, porque la vida le es hostil, porque él es esclavo de los poderes sociales.
Porque en definitiva el hombre es esclavo de todos los poderes en su búsqueda de la felicidad. Porque esto es lo que todos buscamos: nuestra felicidad. Y en esta búsqueda de la felicidad, hacemos un montón de compromisos porque somos unos cobardes. ¡Cuántos matrimonios son una porquería, pero no se separan porque son cobardes absolutamente toda su vida! Por la presión social, por lo que sea, nos pasamos la vida haciendo el mal menor».

Doctrina kikiana: por cobardía te comprometes con la comunidad y te sometes al kikotista, al responsable y al garante, y tripodeas y sales a las plazas y preparas y vas de convivencia y peregrinas y echas en las cientos de bolsas que se pasan y...

lunes, 27 de junio de 2016

¿A quien sirven los "kikos"?



Aunque el artículo, cuyo original puede leerse aquí, va de defender la vida, al padre Iraburu le sale una encendida loa de los cristianos de Misa de 12, los que no se hacen notar, los que no reclaman ser el perejil de todas las salsas.
 
El aborto no es actualmente el pecado más grave de la humanidad. Es, desde luego, uno de los mayores crímenes que pueden cometerse contra los seres humanos: matarlos, quitarles la vida. También es gravísimo quitarles la fe, escandalizarlos, ayudarles a pecar, matarlos de hambre, por omisión de las acciones que podrían realizarse para sacarles de su miseria, etc. De todos modos, el aborto es un crimen enorme: matar un ser humano en el propio seno de su madre, cuando, siendo inocente, está indefenso, en un estado de total vulnerabilidad y debilidad. Horrible, espantoso.
 
Pero el pecado más grave del hombre es la infidelidad, no creer en Dios, y aún es peor la apostasía. Cuando al comienzo de la carta a los Romanos describe San Pablo los pecados de la humanidad pagana de su tiempo, dice:
 
«Desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son conocidos mediante las criaturas. De manera que son inexcusables, por cuanto conociendo a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias… Alardeando de sabios se hicieron necios… Por esto los entregó Dios a los deseos de su corazón… pues trocaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar de al Creador, que es bendito por los siglos. Por eso los entregó Dios a las pasiones vergonzosas», etc. Y enumera más de veinte pecados-consecuencias del pecado-principal, la negación de Dios.
 
Siempre la Iglesia ha considerado la infidelidad (no-fe) como el más terrible de los pecados, como aquello que más pervierte al hombre y a la sociedad, como el pecado que más pecados causa y engendra. Santo Tomás de Aquino lo explica así:
 
El pecado es «aversio a Deo et conversio ad creaturas» (STh III, 86,4 ad1m; II-II, 118,5; I-II, 71,6). Aversio en latín tiene más el sentido de apartamiento, separación, que el de aborrecimiento, aunque también puede significarlo. «Todo pecado consiste en la aversión a Dios. Y tanto mayor será un pecado cuanto más separa al hombre de Dios. Ahora bien, la infidelidad es lo que más aleja de Dios… Por tanto, consta claramente que el pecado de infidelidad es el mayor de cuantos pervierten la vida moral» (II-II, 10,3).
 
Y aún más grave pecado es la apostasía, por la que el creyente abandona la fe. La apostasía es la forma extrema y absoluta de la infidelidad (STh 12,1 ad3m). No hay para un cristiano un mal mayor que abandonar la fe católica, apagar la luz y volver a las tinieblas, donde reina el diablo. Así lo entendió la Iglesia desde el principio, como lo afirman San Pedro y San Juan:
 
«Si una vez retirados de las corrupciones del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo se enredan en ellas y se dejan vencer, sus finales se hacen peores que sus principios. Mejor les fuera no haber conocido el camino de la justicia, que después de conocerlo, abandonar los santos preceptos que les fueron dados. En ellos se realiza aquel proverbio verdadero: “se volvió el perro a su vómito, y la cerda, lavada, vuelve a revolcarse en el barro”» (2Pe 2,20-22). De los renegados, herejes y apóstatas, dice San Juan: «muchos se han hecho anticristos… De nosotros han salido, pero no eran de los nuestros» (1Jn 2,18-19). Y lo mismo Santo Tomás: 
 
«“El justo vive de la fe” [Rm 1,17]. Y así, de igual modo que perdida la vida corporal, todos los miembros y partes del hombre pierden su disposición debida [se corrompen], muerta la vida de justicia, que es por la fe, se produce el desorden de todos los miembros. En la boca, que manifiesta el corazón; en seguida en los ojos, en los medios del movimiento; y por último, en la voluntad, que tiende al mal» (II-II, 12,1 ad2m).
 
Una sociedad apóstata es capaz de crímenes mayores que una sociedad pagana. Corruptio optimi pessima. Son muchos los pueblos que, ateniéndose a sus tradiciones y religiones naturales, valoran el culto a sus dioses, el respeto a los padres, la virginidad, la maternidad, la obediencia a las autoridades escolares y cívicas, etc. Son naciones que no han llegado a los extremos de perversidad alcanzada por las naciones apóstatas de antigua filiación cristiana. En éstas pueden darse horrores extremos, como «el derecho al aborto», financiado por los contribuyentes, «el matrimonio homosexual», equiparado al matrimonio, el adiestramiento estatal para la rebeldía y la fornicación, también financiado por los contribuyentes, etc. Una sociedad apóstata es diabólica, es capaz de promover, legalizar y financiar las mayores atrocidades. 
 
El aborto es la muestra más patente de que negando a Dios, el hombre no queda libre, abandonado a sí mismo, sino cautivo del diablo, que es «padre de la mentira y homicida desde el principio» (Jn 8,44). No hablo ahora de quien por debilidad comete un aborto. Trato de quienes lo defienden como un derecho humano irrenunciable, como un progreso en la historia del derecho. Y en ese sentido el aborto es diabólico:
 
–es diabólico el aborto porque es mentira. Hablar del derecho que una mujer madre tiene sobre su propio cuerpo; considerar el feto humano como si fuera un tumor extirpable; poner en duda la identidad humana del niño concebido por padres humanos… todo eso es diabólico. Hay conocimientos científicos sobradamente suficientes para asegurar la identidad genética que se mantiene desde el óvulo fecundado al niño nacido y crecido. No hace falta ser cristiano y tener fe para estar cierto de que el ser concebido en el seno de la mujer es un ser humano viviente. ¿Qué otro ente puede ser, un antropoide? El aborto es mentira, es diabólico. Y todos los filósofos, científicos, escritores y periodistas que callan esta verdad o la niegan están bajo el influjo del Padre de la Mentira.
 
–es diabólico el aborto porque es homicida, es mata-hombres, como el diablo lo es desde el principio, desde Caín matando a Abel, porque es el enemigo del género humano. Y así como Cristo es «el Autor de la vida», como bellamente le llama San Pedro en su primera predicación apostólica (Hch 3,15), el diablo en cambio es el autor del pecado y de la muerte. De Cristo nos viene la verdad y la vida; del diablo, la mentira y el homicidio. Por tanto, el aborto es diabólico.
 
José María Iraburu, sacerdote
Día de los Santos Inocentes mártires 2010

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