martes, 17 de enero de 2017

Significado de algunos "signos" para el Camino (III)




Retomando el tema del significado de ciertos “signos” para el Camino, queda por mencionar alguno de los más deformados.

Para empezar está el “signo” del nombre escrito en el “Libro de la Vida”: en el Camino, este “signo” se realiza por primera vez en el paso del primer escrutinio. Previamente se ha “invitado” a la comunidad a adquirir una Biblia para las cositas de la comunidad, una Biblia grande, de filo dorado, de tapas duras, de letra impresa fácil de leer… Por supuesto se trata de una de esas invitaciones que hay que obedecer o hay que obedecer.

Así que el responsable de la comunidad encarga a alguien que se apresure a comprar la Biblia en cuestión para llevarla al paso del primer escrutinio. Y allí, de uno en uno, los catecúmenos ante los que se abre la puerta del pre-catecumenado recitan su nombre de pila para que lo escuche toda la comunidad y lo escriben en el dorso de una hoja de la recién comprada Biblia.

Con este “signo” simbolizan que ellos “han sido llamados a ser hijos de Dios” y han respondido a la llamada y la han aceptado, no como los religiosos de misa de 12, que no tienen su libro inscrito en otro sitio que no sea la partida de Bautismo.

Precisamente para la Iglesia lo importante es que cada uno de ellos esté inscrito en el registro parroquial de los bautizados, esa es la verdadera inscripción importante a los ojos de la Iglesia; pero en el Camino, que tanto desprecia el Bautismo recibido siendo niños, sólo cuentan sus pseudo-ritos, por eso para ellos lo fetén es que has sido llamado a ser hijo de Dios no por tu Bautismo, sino porque has puesto tu nombre en la Biblia de la comunidad.

A partir de ese momento, en las preces, el responsable abre la Biblia por la hoja de los nombres y pide por todos los inscritos en ella, nombrando uno a uno a todos los ausentes. Es decir, la petición universal de la Iglesia por todo el pueblo de Dios desaparece, queda reducida a una petición local cuyo ámbito se reduce a una pequeña comunidad que no quiere integrarse en la universalidad de la Iglesia.
Pero con el paso del tiempo, los nombres grabados en la Biblia se van quedando obsoletos: muchos dejan el Camino, a otros les “invitan” sí o también a irse a una comunidad inferior, algunos se cambian de parroquia, otros se mueren… Nada de ello hará cambiar el patrón de las preces: a la hora de pedir, se pide por la Santa Iglesia jerárquica, por los gobernantes de las naciones, por los pobres y los últimos de la Tierra y  por los de la comunidad, no por todo el pueblo de Dios, sino sólo por los de la comunidad (o comunidades, si celebran varias juntas). Así que cuando la comunidad está sola, como los nombres de la Biblia han dejado de ser útiles para restringir y limitar el rezo a los que “son de la comunidad”, lo que hace el responsable es sacar del bolsillo la lista plastificada de los “hermanos” y ayudarse con ella para recitar los nombres de los ausentes.

Años después, al finalizar el Camino, la historia se repite (porque en el CNC se repiten las mismas ocurrencias una y otra vez, una y otra vez, como los suicidas reincidentes que tanto gusta a Kiko). Es decir, se “invita” –otra vez- a la comunidad a comprar un forro de plata para la Biblia y –otra vez- la comunidad va desfilando ante la reluciente Biblia para escribir su nombre en ella.

Por supuesto, suele suceder que sólo un pequeño resto de los que escribieron su nombre en el primer escrutinio llega hasta el final del Camino para repetir –otra vez- el “signo” de poner por escrito su nombre en la Biblia. Esto, asegurarán los kikotistas, es así porque se ha de cumplir que “muchos son los llamados y pocos los elegidos”.

Y una vez más actúan como si lo importante fuese su “signo”, por encima del Bautismo recibido, es decir, de la verdadera inscripción en el Libro de la Vida que custodia la Iglesia. 

Y una vez más actúan como si por haber garabateado el nombre en una Biblia forrada de plata tuviesen asegurada la salvación y reservada una silla –de metacrilato- a la derecha de Dios Padre.

O tal vez la paranoia proceda de ver sus nombres grabados en un ladrillo en la larga escalera de la domus Galilaeae; porque deserciones y abandonos va a seguir habiendo -doy fe de ello- pero resulta que además de re-escribir nombres en la Biblia, al visitar la domus Galilaeae -que como todos saben no pertenece al CNC pero monopoliza el CNC- se llevan la sorpresa de que el nombre de la comunidad y de sus miembros ha sido grabado el ladrillo y les espera en la escalera de la domus. 

Y parece que algunos se toman eso, que han pagado de su bolsillo camuflado entre los gastos del viaje, como su billete de entrada libre en el Cielo.

domingo, 15 de enero de 2017

Paso del shemá (II)



«Comenzamos esta convivencia, como siempre, como comienzan los cristianos, con un lucernario. Que nadie diga “me lo sé de memoria, lo he hecho tantas veces…” Porque en la Iglesia no hay nada que se repita. El lucernario es algo muy serio y la prueba es que toda la escritura está llena del simbolismo de la tiniebla y la luz. Y puedes buscar en los Evangelios todos los pasajes en los que Jesucristo dice “Yo soy la luz del mundo” y en estos relatos se puede ver que a menudo se refieren a la pequeña liturgia de la comunidad cristiana que en el siglo segundo, cuando se escribieron los Evangelios, fueron incorporados. Todavía hay liturgias (como la vigilia pascual) que comienzan con un lucernario. Porque la luz es muy importante y en el lucernario hacemos un signo real. ¿Qué quiere decir real? Que es verdadero. Que es verdad que existe la tiniebla porque ahora la hacemos. Es verdad que existe la luz, no es un teatro.
¿Por qué la convivencia comienza con un lucernario? Porque esto es un sacramento que pone de manifiesto lo que Dios está haciendo contigo: te está apartando de tu tiniebla y te está llevando a Su luz.»
Kiko no tiene reparos en inventarse sacramentos inexistentes, al menos inexistentes en el Cristianismo, en el kikismo, no tengo ni idea. Recuérdese, por ejemplo, que para él algo tan biológico y visceral como un coito, es “sacramento” cuando se realiza conforme al pezzi-talamosutra.
«Y ¿qué significa estar en la tiniebla? Te lo dirá el mismo Señor.
Estamos aquí 200 hermanos. Estamos en la tiniebla y estamos completamente solos, inmersos en nuestra tiniebla. Sólo podemos apreciar nuestra respiración, condenados a contemplarnos a nosotros mismos. Somos 200 hermanos y no vemos a ninguno. Es el egoísmo. Es el aislamiento. Hay multitud de hombres que van por la vida solos y viven en la masa y junto a ellos gimen millones de personas, pero ellos sólo se preocupan de su propio ombligo, de sus propias dificultades y de su propia respiración afanosa.»
No como otros, que se aíslan en una convivencia para mejor mirarse el ombligo sin ser molestados por los millones de gimoteadores que les rodean en la ciudad.
«Lo primero que hace Jesucristo al destruir la tiniebla de nuestro egoísmo es hacernos reconocer que hay hermanos a nuestro alrededor, que no estamos solos. Nos hace pasar del egoísmo al servicio a los hermanos, si es que recibimos esta luz de Jesús.»
Va a ser que en ningún lugar del universo se ha producido todavía el prodigio de que un kikito reciba esta luz de Jesús.
«Veremos entonces que toda la catequesis, dice S. Juan, habla de la luz y de las tinieblas en este contexto-: que Dios es luz y que Dios es amor. Es hijo de la luz (ha sido iluminado por la luz y está lleno de luz), quien ama a su hermano. Todo lo demás –dice S. Juan- no vale ¡nada! Misas, ser amigo del sacerdote, reuniones sin fin, comunidad, catequesis… ¡Nada! Todo mentiras. Sólo una cosa es verdad: es hijo de Dios quien ama como Dios, el resto no vale nada
¡Pobres kikines! Su propio líder es quien les asegura que la comunidad, los pasos, las túnicas blanqueadas, las palmas, incluso los chupitos de leche con miel valen nada.
«Este es el resumen final del nuevo testamento, que dice S. Juan a una comunidad que está caminando desde hace mucho tiempo y que “se ha dormido en los laureles”.»
Nuevo juicio temerario y nueva interpretación ilegítima de un texto de la Biblia.
«Se creen cristianos porque pertenecen a la Iglesia, porque han hecho un catecumenado y porque han sido bautizados. S. Juan les recuerda qué es lo fundamental, y hoy nos lo recuerda también a nosotros para que comencemos a despertarnos.
Por tanto, hermanos, vamos a hacer tiniebla y esta tiniebla os causará fastidio. Pensad un poco que esto es un signo que manifiesta nuestra tiniebla. Venimos aquí llenos de oscuridad.»
Sería improcedente un rollete kikil que no contenga juicios temerarios contra todos los oyentes.
«Dice S. Juan: “quien dice que no tiene pecado, es un mentiroso”. Venimos aquí cargados de pecados, llenos de tiniebla, llenos de nosotros mismos.»
Hay una enorme diferencia entre no ser inmaculado y estar lleno de tiniebla, pero otro clásico kikil es usar la Escritura, para deformarla y pretender que dice lo que no dice. Pero lo mejor está por venir, justo en el siguiente párrafo, el inefable cuyo nombre no quiero recordar se apropia de lo que sólo pertenece a Dios.
«Que ninguno de vosotros piense que esta convivencia será como cualquier otra. “Sí, bonita palabra de un tal Kiko, que habla muy bien o muy mal” y después, ¿nada? Quien piense así, por favor que se vaya porque está cometiendo un pecado gravísimo: está dudando de la potencia de Jesucristo. He visto gente que ha estado 5 años en una comunidad sin enterarse de nada y un día, en una convivencia estúpida, sin importancia, su vida se transforma. Hemos visto con nuestros ojos a gente que ha estado 1, 2 o 3 años en una comunidad sin enterarse de nada y en una convivencia o en una celebración, su vida se transforma.
Porque el momento de Dios lo conoce Dios. El momento de cada uno lo conoce Dios. Por esto el camino neocatecumenal es largo: porque Dios deja mucho tiempo para que no podamos resistirnos a Dios. Durante largo tiempo nos resistimos a Dios. Durante mucho tiempo tenemos miedo. Durante mucho tiempo la vida es triste y miserable
¡Qué bueno que lo reconozca! Durante tanto tiempo como dura y como estás en el CNC la vida es triste y miserable, como dice Kiko, porque no vives como hijo de Dios, sino como siervo de un menda.
«Nadie tiene el derecho de proyectar el pasado y ponerlo delante. El pasado está muerto y no nos pertenece. No tenemos derecho a coger nuestro pasado y hacer nuestro futuro; porque no es la verdad. La verdad es que tú no sabes nada del futuro y que Dios te tiene hoy aquí. Y que si has venido aquí es porque Dios te ha traído y no porque hayas venido tú. Te ha traído Él de la mano, agarrado por los pelos o a patadas porque no querías venir
Dios no hace eso, Dios respeta la libertad del hombre, son los kikines, carentes de filiación divina, los que obligan a sus hijos a acudir a estos saraos, aunque sea llevándoles a patadas.
Compromiso gatuno

«Dios se ha comprometido contigo para hacerte cristiano. Pero no cristiano a tu manera. No: Dios se ha comprometido a meterte en este camino concreto. En este camino de la comunidad neocatecumenal, con una misión hacia la parroquia. Dios se ha comprometido a llamarte a esto. Así como a otro lo llama a los focolares y lo quiere allí; a otro lo llama a la Acción Católica y a otro a ser franciscano.»

Así que es Dios quien nos mantiene a algunos en el CNC para ayudar a abrir los ojos a otros… Tomen nota los que quisieran echarnos.
«Ningún franciscano puede decir “este es el único camino”, este es el único camino para ti, Dios te ha llamado a este camino. No es este el único camino de la Iglesia. La Iglesia es mucho más grande que este camino. Es el único camino para ti si es la voluntad de Dios que tú estés en este camino. Y cuando estás aquí es porque Dios te ha llamado.
Se dejan unos momentos de silencio en la oscuridad que finaliza cuando se termina de cantar la aclamación “Cristo Jesús es nuestra luz y nuestra salvación”».
 

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