lunes, 21 de agosto de 2017

Paso del shemá (XXXIII)




«¿No estábamos de acuerdo, hermanos, en que la comunidad tiene que ser “sacramento de Jesucristo” y que es la futura humanidad? ¿No habíamos dicho que “sacramento de salvación” es el cielo: un lugar donde todos son hermanos? Por tanto un lugar donde no hay pobres ni ricos, donde se da la comunión. ¿Cómo podremos llegar a la comunión de bienes si estamos atados al dinero? Porque si uno presta un millón a otro… ¡Qué desastre! Este último ya no duerme. Deja de ir a la comunidad, porque piensa que tiene que devolver el millón… “Tal vez la gente piense que voy a la comunidad sólo porque me han dado dinero” y deja de ir porque llega un momento en que es un infierno.» 
Sé de buena tinta que el del millón ha volado...
Incomprensible que el neohermano se debata en esas conjeturas sobre los juicios asesinos que sus amadísimos conmilitones tendrán hacia él; inconcebible porque dada la capacidad que muestran para saber lo que piensan los demás, no se entiende que se debata en dudas sobre las murmuraciones de los otros. Por lo demás, ¿quién no conoce alguna comunidad en la que se presten millones? ¡Si sucede todos los días!
«Va sonriendo a todos y si puede escapa de aquel a quien le debe el dinero. Y luego está el prestamista: “¡No está! Nada… ¡He perdido un millón!”.
¿No queréis probaros con el dinero?... es mejor que no volváis a la comunidad, porque no es posible hacer la pantomima.»
Se acabó la pantomima de que todo es gratis y todo en tu libertad. Los hechos concretos son que o tragas lo que te ponen o es mejor que te vayas, porque te darán hasta en el carnet de identidad como no te vayas.
«Es decir, o cambia completamente nuestra relación con el dinero o es imposible la comunión de bienes. Es imposible tanto dar el dinero como recibirlo. Y si no hay comunión de bienes, ¿cómo será posible ser un signo del amor? Por tanto comenzáis a pensar que por la próxima puerta no vais a poder entrar. Es inútil; no os podemos engañar. Yo no me he inventado la catequesis sobre los bienes.»
Yo vendí mis rayas...
Inventar, no. Tergiversar, manipular y falsear, desde luego que sí. Porque en ningún Evangelio se impone vender los bienes y mucho menos el diezmo. E invito a los asiduos cuatripodeadores a constatar que en el evangelio del joven rico a éste se le dice: “una cosa te falta”, es decir, al joven rico no se le pide que empiece por probarse con los bienes, no está el desprendimiento al comienzo del camino, sino al final. Por tanto no se le puede exigir a quien ni siquiera es cristiano y, según Kiko, “uno tiene una amiga, otro roba, otro asesinó…”
«Leeros todo lo que dice el Evangelio sobre las riquezas. Pensad que esto no lo dice para las monjas o para los frailes, sino que lo dice para ti, entonces… ¡prueba a poner en práctica esta palabra!
Hasta ahora no te habíamos dicho de hacer nada. Ahora te lo decimos PARA AYUDARTE, NO POR ESTOICISMO. ¡Por favor! Que nadie me diga que se trata de ser pobres, porque no se trata de que a Dios le complazca que tú tengas una choza pobre (como alguno de vosotros me dijo), con cortinas de saco porque no se pueden tener de cretona porque hay muchos pobres en la India. ¡Esto es falso! Hemos leído esta mañana en el Deuteronomio que Dios da a su pueblo viñas, olivos, etc. Por eso si vosotros habláis con un hebreo os dirá que el poseer dinero es signo de que Dios te ayuda. Porque si te va bien los asuntos no creas que es porque eres inteligente o porque robas mucho o poco, porque nadie puede hacer nada en este mundo si Dios no le ayuda.»
Va a ser que en el kikismo Dios ayuda al que roba, al que asesina a la esposa, al terrorista que mata a cienes y cienes con una bomba o que atropella a todo el que puede…
«No es el sentido estoico, que siempre enseña que se debe de hacer renuncia para sufrir menos (pensad que España es un país estoico donde prevalece el sacrificio, la resignación, la austeridad, la pobreza…). Hubo un tiempo en que se creía que para ser virtuoso era necesario sacrificarse mucho haciendo pequeñas obras para ejercitar la voluntad (me quito ahora este cigarrillo; mañana…) Hoy ya no se acepta esta idea. Es de otra época.»
Esto me recuerda la batallita que el abuelete Kiko contó en alguno de los anuncios publicitarios de este año sobre cómo se fustigaba hasta hacerse sangre. O esta otra batallita, de la última convi de inicio…
Pero cuando dictó la kikotesis del shemá no tenía en mente darse aires de santito, y por eso dice lo siguiente:
«No te recomendaré jamás, hermano, este estoicismo. Porque quitarse este cigarrillo, esta poca de agua o dar esta limosna a un pobre para comprar virtud puede hacer de ti el hombre más fariseo del mundo. Y entonces si ves a un sacerdote que está a punto de caer, lo juzgarías pensando que es porque no deja de fumar, o no se priva de esto o de la otra cosa. ¡No! No se trata de esto. Os diremos en qué consiste la conversión que se ayuda por medio de un ayuno mucho más serio, la caridad es mucho más seria.
Además este asunto de la pobreza es fruto de la religiosidad natural y no del cristianismo. En la religiosidad natural, la pobreza significa pureza, y la riqueza, impureza. Esto es así en todas las religiones.»
Es decir, que en el kikianismo San Francisco de Así era un religioso natural como la copa de un pino. Y el Papa de la “iglesia pobre y para los pobres”, otro.
«Entonces uno es considerado religioso y si tiene un auto delante de la puerta de su casa, la gente lo ve y dice: “fíjate” y se sonríe.
El cristianismo no tiene este sentido. Cuando a la gente le importa tanto si uno tiene o deja de tener un coche es porque en su corazón piensan que el coche es una cosa muy importante. San Francisco de Asís vive en una época en la que si no andaba descalzo no podía predicar el Evangelio, porque la gente era muy religiosa y no le hubiese escuchado. Si hubiese estado Jesucristo en esa época, le habrían golpeado, lapidado.»
Poco era que Donki conociese los pensamientos de todos los seres humanos, tampoco escapa a su visión sideral lo que hubiese pasado que no sucedió.
¿Se puede anunciar el Reino desde la tristeza?
«¡Jesús que comía y bebía bien…! ¡Amigo de publicanos!... También entonces se escandalizaban de los discípulos, porque es lo pasaban estupendamente: no se sacrificaban, comían y bebía… y Jesús les dice: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes en la boda de su amigo?”
Y nosotros, ¿cómo podríamos anunciar al mundo que el reino de Dios ha llegado si estamos sumidos en la tristeza? Y entonces llegan otros con sus murmuraciones: “¿Y tenéis el valor de cantar, con todos los pobres que hay en el mundo…?”»
Chuminada mayúscula, porque la influencia del kikirikanto en la pobreza mundial es algo que sólo se entiende en el kikianismo.

sábado, 19 de agosto de 2017

Paso del shemá (XXXII)




«Bien, hermanos, sigo para terminar en breve.
En primer lugar habéis recibido el anuncio del kerigma, que os ha sido dado durante las catequesis. Después os hemos incorporado en un régimen de pequeña comunidad para conocer el lenguaje bíblico, porque si queréis conocer lo que Dios ha dicho, es preciso que sepáis como habla Dios. ¿Qué muchos no quieren preparar? ¡Qué me importa! ¡Peor para ellos! El Señor suscita siempre en la comunidad algún hermano que prepara por los demás. Este lenguaje bíblico nos prepara, nos hace conocer como ha hablado Dios.
Dios ha empleado un lenguaje que es lo que se llama un lenguaje histórico. Nosotros estamos habituados a un lenguaje racional y no a un lenguaje histórico, a un lenguaje de ideas, filosófico. Estamos habituados a un lenguaje moral, racional. Por eso no comprendemos que es un lenguaje histórico y por eso hemos necesitado dos años, por medio de palabras como agua, árbol, etc., para comenzar a descubrir un poco este lenguaje, la palabra de Dios. Por esto durante dos años habéis estado a la escucha de la palabra de Dios, que tiene un poder salvífico. Es curioso comprobar, por ejemplo, que muchos curas no creen que la palabra de Dios en sí misma tenga este poder. No lo creemos.»
Bien por los sacerdotes que no se dejan embaucar por cantos de sirena y no confunden los Sacramentos con lo que no lo es.
«El catecumenado necesita tener abierto el oído. Necesita descubrir el poder de la palabra de Dios, que la palabra de Dios es una palabra que ilumina tu realidad. Vosotros lo habéis experimentado tantas veces. Habéis comprobado que la palabra os ha ayudado, habéis entrado en la celebración destruidos y habéis salido con una gran paz, porque la palabra tiene un poder exorcizante que ilumina lo profundo del hombre. Pero no ha sido suficiente sólo con la palabra, la Eucaristía, etc., sino que ha sido necesario que en la comunidad comenzasen a darse los litigios, problemas, desastres, etc.»
Incoherencias marca de la kasa, porque quien será el guapo que salga con gran paz interior de un tugurio en el que todo lo que encuentra son litigios, problemas, desastres, etc.
«Me sucedió en Roma, que hubo una comunidad de 60 hermanos que llevaba dos años sin crisis… “¡Uh! ¿Qué es lo que va mal?” “¡Cómo es posible que viváis durante 2 años, 60 personas y…!” “Nada. Aquí no falta nadie a las celebraciones. Las preparaciones hasta las 3 o 3 ½ de la mañana…” ¡Claro, ahora tienen crisis! ¡Ahora les está sucediendo…! Es mejor tenerla antes, de lo contrario más adelante será más grande… ¡y mucho peor!
Pensad una cosa. A través de toda la experiencia hemos aprendido una cosa que la gente no entiende: lo más importante del pre-catecumenado son las crisis. Tal vez tengáis que esperar mucho tiempo antes de poder entrar en crisis, tal vez tengáis un responsable neurótico que no puede soportar que su comunidad tenga crisis, o un sacerdote… ¿no queréis que haya crisis? Bien, estáis destruyendo el catecumenado, porque según nosotros es todo lo contrario…»
No falla, siempre que hay que apuntar a alguien como causante de hacer las cosas mal y destruir la obra de diosito, se apunta a los sacerdotes. Puro amor kikil a la Iglesia, sin duda.
«Las crisis de cada uno de vosotros son fundamentales, porque cada crisis superada significa un paso adelante.
Unas veces se entra en crisis porque se odia al otro. Otras veces se entra en crisis porque se piensa que no se avanza. Otras veces porque no se siente nada. Otras veces por lo que sea. Cada crisis significa que tú crees que el cristianismo es un sentimiento, crees ser cristiano. ¿Veis? Cada crisis que llega es una mentira que cae.»
Va a ser que mentira es lo que cuenta el que carece de espalda. Tal vez la crisis más gorda en la comunidad se produjo cuando nos fusionaron con otra; durante meses nos habíamos estado metiendo con esos amadísismos hermanos que, de improviso, eran parte de la comunidad. Hubo malos rollos a montón. Otra crisis fue tras los segundos, por todos los que fueron dañados. Otra se produjo en la elección, y su origen estuvo en los chismes que circulaban, como casi siempre.
«Estamos completamente alienados, totalmente fuera de la realidad, tan alienados con el trabajo; no nos damos cuenta de lo que es nuestra realidad profunda.
Dios podría dejarte en tu alienación si no te llamase a ser cristiano. Pero si te llama a colaborar con Él para salvar a la humanidad, eso no sucederá. Por eso es mejor que te vayas. Son muchos los que se escandalizan, pero fíjate: tú estabas tan alienado que no era posible hacer nada contigo y por eso Dios debe ponerte en tu realidad, pero claro, conocer tu realidad es duro. Te espera un golpe terrible: Porque te has pasado la vida mintiéndote a ti mismo. Y a todos los demás y tú no puedes ser catequista engañando a la gente. ¡Ah! ¿Tú crees que Dios te ha elegido y que puedes ser un mentiroso? Dios tiene que transformar tu vida.
Esto es el catecumenado: tu vida y la palabra que la va iluminando. Por esto, una vez que entras en crisis es precisamente en ese tiempo cuando la palabra resulta crucial porque es precisamente la que ha ayudado a superar ciertas crisis (incluso si pensáis que no os dice nada), y lo primero que tienes que descubrir es que tienes poca fe y entonces llega el primer escrutinio del paso al catecumenado, la primera puerta que se abre. Inmediatamente después hemos dejado el lenguaje bíblico y hemos comenzado a estudiar la historia de la salvación por etapas, y hemos preguntado si asistían todos. Espero que las catequesis en la comunidad las den todos los hermanos, que todos hablen. Durante este tiempo es fundamental la participación de todos. Pero lo más importante no es que los temas se expongan bien o mal. Habrá gente que hablará muy bien y gente que hablará muy mal.
El responsable no se tienen que preocupar de que los temas se presenten muy bien, porque ese no es el problema. No se trata de exponer con perfección teológica y científica lo que Dios ha dicho por medio de los profetas. ¡No! Es suficiente que el equipo que haya preparado con simplicidad y dé su propia experiencia. ¿Es muy pobre? ¡Mejor! “¡Pero es que no han preparado!” ¿Y crees que si se lo dices tú prepararían mejor? ¡Que no estamos en el ejército! Tienen pocas luces y han preparado poco. Es inútil exigir a la gente.
Durante el precatecumentado nosotros no hemos entrado en vuestra vida
Pero a partir de ahora ellos van a disponer cómo tenéis que vivir, si tenéis suficientes hijos o no habéis alcanzado el cupo dispuesto por ellos, cómo tenéis que vestir e incluso si el apodo que os puso vuestro padrino es aceptable o si has de usar tu nombre de pila.
«Aquí puede venir un ateo o cualquier otro. Durante este tiempo nosotros no hemos dicho nunca nada acerca del sexo, el trabajo… uno tiene una amiga, otro roba, otro asesinó o dejó de asesinar… ¡nada! No nos hemos metido para nada en vuestra vida. ¡Y en Roma hay de todo!»
¡Qué edificante pensar que sean conscientes de que uno tiene una amiga, el otro roba y el demás allá asesinó o dejó de asesinar y a todos ellos les han dicho que todos los sábados vayan a comulgar en la pequeña comunidad! Ciertamente cualquier parecido con el catolicismo es mera coincidencia.
«¡Hay una magnífica proliferación de todo lo que queráis durante este tiempo! Os hemos dicho sólo una cosa: venid a escuchar la palabra de Dios una vez a la semana y celebrar la Eucaristía. Alguno ha seguido haciendo lo que quería: el que era de Acción Católica ha seguido siéndolo, el que era de la Misa diaria también, etc.»
En suma, que eso de que van en busca de los alejados, nanay.
«En esta convivencia de escrutinio hemos comenzado con la riqueza del trabajo, la riqueza afectiva, la riqueza del dinero. Qué relaciones tenemos con el trabajo, con los afectos, con el dinero.
Aquí ya comenzamos a tener problemas. En muchas convivencias la gente se rebela y no entiende lo de vender los bienes y piensa que tiene que dar una limosna… no entiende. Pero os digo una cosa: no estábamos de acuerdo, hermanos, en que la comunidad tiene que ser “sacramento de Jesucristo” y que es la futura humanidad?»
Ahí queda eso: se inventa un nuevo sacramento porque le peta y dispone cómo ha de ser la humanidad futura.

¿Ves al panda?

jueves, 17 de agosto de 2017

Falacia de la visión ultra-sideral del Camino




Insisto mucho en este tema y aun así me parece que toda insistencia es poca. Porque es un total despropósito la idolatría que manifiestan algunos catecúmenos hacia el iniciador de un movimiento tan claramente mejorable, en virtud de la cual le consideran capacitado para conocer el interior de cualquier persona.

En esta ocasión, traigo un "hecho concreto" depositado en el blog por un catecúmeno.

Para situar los hechos en su contexto histórico, se dice, se cuenta, se comenta en las comunidades que una vez Kiko se fue a vivir en la cocina de la señora que limpiaba y cocinaba en la casa de sus padres. Señora fantasma sin nombre, sin edad, sin procedencia conocida, pero se dice, se cuenta, se comenta que con un marido alcohólico y violento que lo rompía todo una y otra vez, pero sin destrozar nunca permanentemente las cosas, para tener con qué desfogarse la siguiente vez.

Jamás se ha dicho, contado o comentado que la señora sin nombre, edad ni procedencia entrase en el Camino, al contrario, se sabe que Kiko se metió en su cocina antes que el CNC existiese, y para cuando se fue a la chabola de Palomeras, la señora sin nombre, edad ni procedencia y su marido ya habían desaparecido de la historia, sin que nadie haya vuelto a interesarse por ellos, no sea que le quitasen protagonismo al iniciador, o que desmintiesen lo que sobre ellos se cuenta. A saber.

El caso es que jamás se ha dicho, comentado ni contado que la señora desconocida abandonase a su alcohólico marido. Y divorciarse, en la España de mediados del siglo XX, lo veo muy improbable.

Y tampoco sé que los catecúmenos hayan mostrado nunca interés por averiguar cuanto tiempo duró aquella visita de Kiko a la cocina de la señora sin nombre, edad ni procedencia. Sólo se dice, se cuenta, se comenta que pese a vivir pobremente (el alcoholizado marido no  estaba en condiciones de trabajar), disponían de línea telefónica, línea que la buena señora sin nombre usaban prolijamente para pedir ayuda al pintor novel hijo de sus señores. Y no sólo prolijamente, sino que se dice, se cuenta, se comenta que lo hacía a cualquier hora del día o de la noche… Dato concretísimo no verificado del que nadie duda, porque sería dudar de los dichos del visitante de cocinas. En consecuencia, se deduce que la señora desconocida no estaba interna en la casa de los Gómez de Argüello y que además no acudía a diario a limpiar ni a prepararles la comida, pese a ser su oficio, según los dichos, cuentos y comentarios, el de cocinera, puesto que de haber acudido a dicha casa a diario, no habrían sido precisas tantas llamadas.

Por otra parte, por mucho que llamase a horas intempestivas, según se dice, cuenta y comenta en las comunidades, es indudable que el jovencito Kiko no podía acudir en su socorro a esas horas, puesto que en aquellos tiempos no disponía de coche con chófer, ni de helicçoptero, ni el transporte público entra en barriadas marginales y menos por la noche, ni tampoco los taxis… En suma, que daba igual que la señora sin nombre llamase a la hora que llamase, según se dice, se cuenta, se comenta, porque tendría que esperar a que se hiciera de día para que el jovencito Kiko pintase algún manchón nuevo en un rincón del cuarto, recogiese sus cosas, desayunase (pese a no estar la cocinera preparándole nada) y marchase a la casa de la ausente cocinera.

El caso es que se dice, se cuenta, se comenta que llamaba tantas veces la señora sin nombre que el jovencito Kiko, harto de paseos de un lado para otro, no se sabe si con o sin la guitarra a cuestas, entendió que lo procedente era irse a vivir a la cocina de la cocinera. Y allí se quedó sin que nunca nadie haya dicho, contado, comentado por cuanto tiempo. Así que tanto pudieran ser diez minutos como diez horas.

Y eso fue todo.

De repente la señora sin nombre, edad ni procedencia desaparece, Kiko se mete en una chabola y no vuelve a decirse, comentarse, contarse nada del marido alcohólico, de las llamadas a todas horas, ni del servicio doméstico de la casa de los padres. En resumen, traduciendo la historieta al idioma castellano, lo que al parecer sucedió es que cuando el que pintarrajeaba paredes se fue de la casa de sus padres tras un broncazo, se alojó por una o dos noches en la cocina de la cocinera, hasta que dio con una chabola que se tenía en pie.

Pero de lo que se trata es de que ese fue todo el contacto que se dice, se cuenta, se comenta, Kiko tuvo con una señora sin nombre que convivía con su alcohólico marido sin abandonarle. Pese a lo cual, de tal cúmulo de dichos, dimes y diretes un kikotizado cualquiera no duda en sacarse de la manga la siguiente historieta de visiones ultra-siderales:















Un prodigio total la visión ultra-sideral que confiere la kikotina: sin tan siquiera haber tenido contacto con una situación de abandono marital, sin haber hablado con los implicados, la visión cósmico-gnóstica permite a su poseedor saber lo que pensaría cualquier mujer de cualquier época, cultura y estrato social que abandone a su marido, porque hay que ver que malísimas son todas las mujeres de cualquier época, cultura y estrato social, que por nada se enfurruñan y dejan tirado al marido.

La pera.

No sé por qué no contratan a estos mendas de visión tarótica-mágica para resolver crímenes no resueltos.

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