viernes, 3 de julio de 2015

Catequesis de inicio. Día 13 (III y final)



Como habéis podido ver un poco con las respuestas que se han dado, esta Palabra se cumple en vosotros. No es historia pasada que debes de saber por cultura. Es Palabra de Dios que ilumina vuestra realidad concreta de hoy.
Egipto es el tipo de toda esclavitud. Este camino que recorre Israel hasta la tierra prometida es una palabra de Dios que expresa tu historia y mi historia.
Para Israel, esta palabra es muy fuerte. Tanto es así que cada 14 de Nisán se reúnen familia por familia para celebrar la Pascua.
Esta NO es la noche de la Pascua
Esa noche hacen memorial, no de forma histórica, sino haciendo presente el paso de la esclavitud a la libertad. Esa noche, el éxodo retorna para pasar a la libertad a cuantos en esa noche se sienten esclavos. Por eso dicen: si alguien se siente esclavo que venga con nosotros esta noche para pasar, para salir, para hacer Pascua. Porque el brazo de Yahvé, que nos sacó con fuerza de Egipto y ​​nos dio la libertad, no se ha secado, sino que continúa listo para liberar, con potencia, a los que están en situaciones de esclavitud. Es una gran fiesta que gira en torno al pan y a la copa de vino. Esa noche dan gracias a Dios con todas sus fuerzas por las maravillas que ha hecho con ellos. Y van narrando paso a paso todo el Éxodo.
¿Sabéis todo lo que dicen todos estos acontecimientos? Son una sola Palabra. Esta Palabra nos dice que Dios es el que rompe todas las muertes que nos aquejan: rompe el círculo de la esclavitud de Egipto, rompe el mar que amenazaba con la muerte, rompe la muerte de la falta de pan, de la falta de carne, de la falta de agua, de los enemigos que habitan la tierra: DIOS ABRE CAMINOS A TRAVÉS DE LA MUERTE Y HACIA LA TIERRA PROMETIDA.
Si hay algún neurótico...
Esta palabra se hace presente esta noche y ¿sabéis lo que dice? SI AQUÍ HAY ALGUIEN QUE ESTÉ ESCLAVIZADO POR CUALQUIER COSA, POR EL SEXO, POR LOS DEFECTOS DE SU MUJER, PORQUE UNO DE LOS HIJOS NO ESTUDIA Y EL OTRO ESTÁ ENFERMO, PORQUE SU HIJA SE HA HECHO HIPPY, PORQUE NO SOPORTA EL TRABAJO, PORQUE NO GANA LO SUFICIENTE, PORQUE HA DESCUBIERTO QUE ES UN NEURÓTICO, PORQUE ESTÁ ENDEUDADO HASTA EL CUELLO O POR LO QUE SEA; SI TIENES UN ACONTECIMIENTO DE MUERTE QUE HOY TE RONDA Y TE ATRAPA, ESTA PALABRA VIENE HOY EN TU AYUDA, VIENE PARA SACARTE DE ESTA ESCLAVITUD Y A INVITARTE A PASAR A LA LIBERTAD.
ESTA PALABRAS DICE UNA SOLA COSA: QUE DIOS ES AMOR, QUE DIOS ES QUIEN ABRE CAMINOS A TRAVÉS DE LA MUERTE.
ESTA PALABRA TE INVITA A CONFIAR EN DIOS. ESTA PALABRA TE DICE QUE DIOS HA ROTO ESTA MUERTE Y AQUELLA Y LA OTRA. ¿POR QUÉ ENTONCES HOY NO CONFÍAS EN DIOS? ¿QUÉ HAY HOY QUE TE IMPIDE SER FELIZ? EL HECHO DE CREER QUE TE VA A FALTAR EL AGUA. PORQUE TE PARECE QUE ESTA MUERTE EN LA QUE ESTÁS TE DESTUIRÁ PARA SIEMPRE. NO CONFIAS NI ESPERAS QUE ALGUIEN TE PUEDA AMAR Y QUE SEA MÁS PODEROSO QUE EL MAR Y QUE EL FARAON.
ESTA PALABRA OS INVITA A TODOS A CONFIAR EN DIOS QUE ES AMOR Y QUE ACTUA CON POTENCIA EN FAVOR DE LOS HOMBRES DESTRUYENDO LA MUERTE QUE LOS ESCLAVIZA.
Pero, ¿qué sucede con Israel? Que se reúnen para celebrar la fiesta de Pascua, muy hermosa, todos cantan que Dios es amor, que Dios destruyó al caballo y al caballero, que Dios es grande. Pero mañana (es lo que te sucede a ti cuando te vas de fiesta), cuando te enojas con tu mujer, te olvidas de todo y no asumes esta Palabra.
Dios los saca de Egipto, abre el mar, les da el maná... Pero mira, ahora hay otro acontecimiento de muerte en tu vida y ya no confías en nada. Recibes una carta o te hacen un mal y una vez más caes en crisis: de nuevo dudas absolutamente de Dios.
¿Quién es capaz de asumir esta Palabra? ¿QUIEN CUMPLE  REALMENTE ESTA PALABRA Y SE ABANDONA EN DIOS EN TODOS LOS ACONTECIMIENTO DE MUERTE SIN REBELARSE?
ESTA PALABRA LA HA CUMPLIDO JESUCRISTO. ÉL HA SIDO EL ÚNICO QUE HA ACEPTADO ESTA PALABRA. EN ÉL EL SEDER PASCUAL, LA PASCUA, SE HA HECHO CARNE. Cuando a Cristo se le presenta delante la cruz (que es un símbolo de la muerte) no duda de Dios. No dice: esta cruz es la prueba de que Dios no me ama. Esta cruz que puede ser un cáncer, o cualquier acontecimiento de muerte. CRISTO ANTE LA CRUZ NO SE REBELA. ÉL ES EL ÚNICO QUE HA CUMPLIDO ESTA PALABRA PORQUE ÉL ES LA PALABRA DE DIOS HECHA CARNE.
La interpretación la doy YO, incluso si me columpio
Y la misma noche en que Israel está celebrando estos acontecimientos, Jesucristo está en la cruz haciéndolo carne y realidad”.
¿La crucifixión en la noche del 14 de Nisán? ¡Menuda empanada mental!
“Porque Él, como Isaac, ha dicho: ¡átame! ¡Átame fuerte para que sea capaz de ofrecerme al Padre! Pensad que fue atado tan fuertemente que lo clavaron en la cruz. Se comprometió con la voluntad del Padre. Él que dijo: Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre.
EN ÉL SE HA CUMPLIDO ESTA PALABRA, PORQUE ISRAEL, COMO TÚ Y COMO YO, SIEMPRE HA SIDO INFIEL A ESTA PALABRA. POR ESTO, YA QUE NADIE ES CAPAZ DE CUMPLIRLA DIOS DA ESTA PALABRA CUMPLIDA GRATUITAMENTE EN JESUCRISTO.
Por esto los Evangelios presentan a Jesucristo como el verdadero Israel, porque en él se cumple la Palabra de Dios, porque Él es la Palabra de Dios hecha carne.
Si tomamos el Evangelio de San Mateo, veremos que al principio presenta la genealogía de Jesús para conectarlo a la estirpe de David. De la misma manera que Moisés, Jesús nace durante una masacre de niños. En él se cumple todo el Éxodo: Jesús baja a Egipto para que se cumpliera la Escritura que dice: de Egipto llamé a mi hijo.
Del mismo modo que Israel, después de la salida de Egipto, pasa por las aguas del mar, así Jesús se dirige al Jordán para ser bautizado.
Le voy a explicar las tentaciones, para que se entere, eminencia
Después, como el pueblo de Israel, Jesús es tentado en el desierto. Israel permanece durante 40 años en el desierto, Jesús está 40 días. Y las tres tentaciones que tiene Jesús, son las mismas que tuvo el pueblo de Israel, la tentación del pan, la tentación de los milagros y la tentación de los ídolos”.
Ahora a la segunda la llaman tentación de la historia.
“Tal vez nunca hayáis entendido estas tres tentaciones de Jesús. Veámoslas ahora.
Alguno pensará: pero ¡mira qué tentaciones tan estúpidas! Yo tengo otras más serias. Bien, mira una cosa: ¿qué quiere decir el Espíritu Santo, poniendo estas tentaciones a Jesús?”
¿Qué el Espíritu Santo pone tentaciones a Jesús? ¿Lucifer estaba de vacaciones?
“Quiere decir que Jesús, que se hizo hombre como tú y como yo, fue tentado con las mismas tentaciones que tiene todo hombre, con las mismas tentaciones que tuvo el pueblo de Israel. Tanto nosotros como Israel ante estas tentaciones hemos caído y hemos blasfemado de Dios, rindiendo culto al maligno. Jesús asume estas tentaciones y sale victorioso. Él solo.
La primera tentación: el dinero. Le dice el demonio: ¿por qué te estás muriendo de hambre? ¿No eres tú el hijo de Dios? Bien, di a estas piedras que se conviertan en pan. Jesús responde: no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. ¿Cuál es la primera tentación que tú tienes en la vida? Asegurarte el pan antes de nada. Y le dices a tu hijo: hijo mío, estudia y asegúrate el porvenir, que es lo que importa; lo primero comer y tener dinero; vivir. Y por el dinero somos capaces de deshacernos de alguno. No tenemos tiempo para nada más.
Pedir milagros: que aprenda a cantar
Segunda tentación: pedir milagros, no aceptar tu realidad. Dice el demonio: ¿por qué no te tiras desde el pináculo del templo? ¿Cómo te van a hacer caso si eres el hijo de un carpintero y llevas una vida gris? Nadie te hará caso. ¿Por qué no haces algo espectacular? Ve al templo cuando el atrio esté lleno: te tiras abajo y lo ángeles te recogerán; entonces todo el mundo boquiabierto dirá: el Mesías ha llegado. ¿Por qué aceptar esta vida tan oscura de sudor en medio de los hombres, en el trabajo? Todos se reirán de ti. Esta tentación la tenemos nosotros en nuestra carne: la del éxito, la de ser la estrella, la de ser San Francisco de Asís y Napoleón a la vez, o Sofía Loren y Santa Teresa. Esta tentación la tenemos todos los hombres: triunfar, no aceptar nuestra realidad existencial: la realidad que tienes ahora: esta mujer tan fea y malhumorada que te ha tocado o este marido borrachín y grosero; o esa hija que llega tarde por la noche o este hijo que ha salido amanerado. La realidad existencial que te ha dado Dios: que no eres muy inteligente para estudiar y tienes que trabajar, que tienes ese defecto físico. Israel tenía estas tentaciones. Tuvo la tentación de asegurarse el pan: tuvo el maná y luego quiso más: la carne. Se acordaban del ajo y de la cebolla porque el pan del desierto no lo veían muy seguro. Y también tenían esta tentación, no aceptaban caminar por donde ellos no entendían; no querían caminar por el desierto, porque en el desierto no hay vida; querían caminar por donde ellos entendían; no aceptaban la realidad que Dios les daba y pedían milagros: el agua ahora, en este momento.
La misma tentación que tenemos nosotros: dominarlo todo, saberlo todo: queremos el agua ahora mismo, no mañana. Y pedimos milagros a Dios: ¿Cómo es que Dios es bueno y a mí me faltan cosas tan necesarias? ¿Cómo que Dios dispone sobre mí sin consultarme? ¿Cómo puedo tener una hija con leucemia? ¡Pero esto qué es! ¡Yo no vuelvo a ir a Misa! ¡Nunca más! Nadie te ha explicado el por qué de tu realidad. Todo te es explicado literalmente. ¿Cómo sería que haya alguien por encima de ti? No, de ninguna manera. ¡Por encima de todo estoy yo! Esto está presente en el subconsciente de cada hombre.
¿Alguien vio sonreir a Carmen alguna vez o sería un milagro?
Tercera tentación: los ídolos. ¿Tú qué es lo que quieres? ¿Quieres éxito, prestigio, dinero, ser una estrella, dominar? ¡Mira, déjate de estupideces! Todo esto te lo daré si postrándote me adoras. En el fondo, ¿qué es lo que queremos? queréis triunfar, ¿no? Bien, mira: si Dios no resuelve las cosas, la psicología las resuelve, la ciencia las resuelve, los ídolos las resuelven: cualquier cosa. ¿Qué sucede en América: la gente va a Misa, pero si Dios o Santa Rita o Santa Bárbara o la Santísima Virgen no cura a su hija, ¿sabes a dónde van? Bien, aquí en el pueblo vecino hay un curandero que hace brujerías estupendas, dicen que hace maravillas.
Lo que importa es que se cure la hija, todo lo demás son fábulas.
Israel piensa lo mismo: Moisés sube al monte durante 40 días, y ellos, en cuanto se va el guía, ¿sabes lo que hacen? Un becerro de oro. Porque el toro es un símbolo de la fecundidad, porque todos los pueblos tienen sus imágenes y las llevan en procesión y todo el mundo canta y es estupendo”.
¿Fecundidad un toro? Será en Kikónides, donde las procesiones están prohibidas, salvo la del domingo de Ramos, pero a cambio sacan la cruz y el atril por las plazas y todos bailotean y es un espectáculo patético.
“Pero espera un poco, que problema: nosotros no tenemos imágenes. Me gustaría pasar la mano sobre una imagen. Pero este Dios no quiere que hagamos imágenes. Mira qué cosa tan extraña. Y entonces construyen un ídolo y le dicen: tú eres nuestro Dios, tú nos has sacado de Egipto. Al otro Dios nadie lo ha visto.
Esta es la tercera tentación. ¿Tú lo que quieres es dinero? Como sea, incluso jugando a las quinielas. Si la religión no te satisface, pasas al mundo secularizado, porque la ciencia te da la misma seguridad que antes te daba la religión. La medicina, la psiquiatría y la sociología lo pueden todo.
La tentación de creerse mejores que otros
Con esto, tal vez puedas comenzar a entender estas tentaciones del Evangelio, que parecen una tontería. Sin embargo, son una Palabra de Dios, que dice que ningún hombre la puede cumplir: tú y yo caemos frente a la tentación de la vanidad, del ser, del triunfo, del dinero, de que todos nos aplaudan, de tener buena figura. Todos caemos siempre y queremos dominar a los demás, garantizarnos antes que nada la vida, etc. Israel también cae, siempre, en el curso de su historia. POR ESTO DIOS ENTREGA EN CRISTO ESTA PALABRA DE DIOS CUMPLIDA. Por esto en Cristo yo hoy no caigo.
Si Cristo vive en mí, me da gratuitamente la posibilidad de realizarme de acuerdo a Dios, de no rebelarme contra Dios. Y si Cristo vive en mí yo puedo ir a donde Dios quiere. Dice San Juan de la Cruz: para ir a donde no sabes, tienes que ir a donde sabes. Esto los que no tienen fe nunca lo podrán hacer. Nosotros nos abandonamos en Dios. Porque la fe es vivir en el abandono en Dios.
Es Dios el que te habla a través de los acontecimientos de tu vida. Aquí comenzamos a entrar en un nuevo tipo de espiritualidad: la espiritualidad bíblica. Dialogaremos con Dios a través de las circunstancias concretas de nuestra historia. Donde todo lo que te sucede, te sucede por una razón: Dios te habla y te quiere decir algo a través de todo lo que te sucede. Cuando tienes una enfermedad, cuando estás sin dinero, cuando te insultan, etc., Dios te habla”.
¿No podría ser que te regalasen una flor o que te felicitasen en el trabajo? Qué antojos tiene Dios que sólo habla a los kikines con calamidades.
¿Acaso no puede Dios hablar con un acontecimiento alegre?
“De modo que un cristiano que tiene fe, vive en un constante diálogo con Dios, no un diálogo que él se imagina o se inventa, sino en el diálogo que Dios hace a través de las circunstancias y los acontecimientos. Así Dios dialoga con Israel: en su historia. Porque Dios está presente en la historia, actuando.
Como ya hemos visto la Palabra de Dios se cumple en Jesucristo, porque Él es el único que se abandona por completo en el Padre, Él se deja conducir por el Padre, Él ve en la cruz la voluntad del Padre, dirá a San Pedro: Apártate de mí, Satanás, ¿no habré de beber el cáliz que mi Padre me ha preparado?
¿Quién de nosotros verá en la cruz, en un acontecimiento de muerte, la voluntad de Dios que Él permite, según sus designios, porque nos ama? SOLO JESUCRISTO HA CUMPLIDO ESTA PALABRA, PORQUE JESUCRISTO ES LA PALABRA CUMPLIDA.
Abraham dice: No entiendo por qué Dios me pide sacrificar a mi único hijo, pero Dios proveerá.
CRISTO SUBE A LA CRUZ DICIENDO: DIOS PROVEERÁ, DIOS ME SACARÁ DE AQUÍ. ¡Por supuesto! ¿Acaso Dios no me ama? ¿Quién lo dice? ¿Los hombres? Pero incluso si yo estuviese en lo más profundo de la tierra, aunque muriese mi esposa, aunque mis hijos se fuesen de casa y me escupiesen a la cara, a pesar de que soy un pecador, Dios es grande y es el amor; El me sacará de aquí y me resucitará, porque Él ama al pecador.
Esto es lo que dice la escritura, porque toda la Escritura es una Palabra de salvación para el más miserable y pecador, para el hombre más perdido. Dios es el que ama al pecador y no permitirá que muera el hombre que confía un poquito en Él. Incluso si no confía, Dios lo ama por completo. Nosotros, los hombres no creemos en un Dios así, porque no lo vemos visible por ninguna parte, porque la mayoría de la gente piensa que Dios es como se lo imaginan: con un hermoso y buen garrote para castigar cada vez que uno cae.
Esto creen aquellos que de alguna manera piensan acerca de Dios, porque la mayoría no piensa en Dios: Dios no existe; que Él se ocupe de sus cosas que yo me ocupo de las mías”.
Difícil decir más tonterías en menos espacio.

miércoles, 1 de julio de 2015

Catequesis de inicio. Día 13 (II)



"El Faraón comenzó a pensar en lo que ha sucedido: ¿quién hará ahora los ladrillos y construirá las casas? Además está colérico por el desastre que ha sufrido a causa de este pueblo.
Organiza el ejército y va a buscarles para obligarles a regresar. El pueblo está situado entre el Mar Rojo y el ejército de Faraón. No hay salida. Ya oyen el ruido de los carros. Están de nuevo rodeados. El pueblo comienza a desesperarse y murmura contra Dios y contra Moisés: ¡Desgraciado! ¡asesino! ¡criminal! Nos has sacado de Egipto para hacernos morir a todos aquí. Si antes estábamos mal, ¿qué no será ahora, cuando nos atrapen de nuevo? Quieren lapidar a Moisés. Al pobre Moisés querrán matarlo muchas veces, porque el pueblo dudará siempre, nunca creerá en nada”.
Este pueblo que nunca creerá en nada, es el que Pako pone de ‘ejemplo’.
Unos no creen, otros  ¿respetan aquello en lo que creen?
“Moisés recurre a Dios y Dios le dice: toca el mar con tu bastón y las aguas se abrirán para que podáis pasar. Así sucede. EL MAR SE ABRE.
Este pueblo es imagen de la humanidad. Todo lo que le sucede a este pueblo le pasa a la humanidad. Es un pueblo que constituye un ejemplo, donde Dios actuará de modo prodigioso. Dios se dará a conocer a este pueblo, porque este pueblo será una Palabra de Dios.
En la apertura del mar se cumple la promesa hecha por Dios a Noé, que nunca más las aguas destruirán a la humanidad. DIOS ABRE CAMINOS EN MEDIO DE LAS AGUAS.
Y pasan. El ejército de Faraón no ha encontrado al pueblo porque Dios ha enviado una espesa niebla, para que no vean al pueblo y éste tenga tiempo para pasar. Justo cuando todo el pueblo ha pasado, el ejército egipcio quiere pasar, pero cuando están todos en medio del mar, las aguas se cierran de nuevo y destruyen a todo el ejército: al caballo y al jinete. El pueblo ve sorprendido todo esto desde la orilla y Moisés canta un himno a Dios: Dios se ha cubierto de gloria, porque ha destruido caballero, caballo y carro, Dios ha salvado a su pueblo y ha ahogado a sus enemigos.
Ahora el pueblo es ya definitivamente libre de la esclavitud de Egipto. Pero está en el desierto. Todos sus enemigos han sido sepultados. El cántico es importante porque dice: nosotros no hemos hecho nada, el mar lo ha abierto Dios; nosotros no luchamos contra el faraón, lo ha hecho Dios. Sólo somos testigos de este prodigio obrado por Dios. Y decimos de Yahvé Dios: “es un guerrero poderoso”.
'Guías' vergonzosos que ocultan lo que son
El pueblo está en el desierto y no tiene ni idea de por dónde continuar. Es Dios, quien en forma de nube y de columna luminosa les guía. Cuando la nube se detiene, ellos se detienen y cuando se pone en camino, ellos se ponen en marcha. Pero comienzan las dificultades. Tienen hambre y no hay pan en el desierto. Entonces murmuran de nuevo: este tipo está loco, y nos ha arrastrado a todos para que muramos aquí. Entonces Dios les da el maná.
Pero más tarde se cansan del maná y quieren carne. Recuerdan el ajo y las cebollas de Egipto. Moisés debe invocar a Dios otra vez, porque la gente empieza a murmurar. Dios les envía codornices hasta que la carne se les sale por las orejas.
Entonces tienen sed: no hay agua. Entonces reniegan otra vez de Dios y de Moisés, y van a decirle: o nos das agua ahora mismo o te matamos. Moisés se enfada con ellos y les dice: tened paciencia. ¿No habéis visto todo lo que Dios ha hecho por nosotros hasta ahora? Le dicen: nada. No sabemos qué Dios te habla: no le ha visto a nadie. Ese Dios no existe.
Pensad que están robando la gloria de Dios. Moisés tiene que ir a Dios que le dice: Da un golpe con tu bastón en esta roca y saldrá agua. Se dice que Moisés dudó y por eso golpeó dos veces. A la segunda salió un chorro de agua. Por haber dudado, Moisés no entró en la tierra prometida.
Aquí sí: el cardenal, de cardenal. Y los rabinos, de rabinos.
Así veis que el pueblo es constantemente tentado en el desierto y que siempre reniega de Dios y de Moisés”.
Aviso para navegantes: quien proteste de un kikotista, reniega de Dios.
“Así llegamos al Monte Sinaí donde Moisés va a recibir la Ley de la mano de Dios: mientras el pueblo reniega de nuevo y se construye un ídolo: una gran becerro de oro. Ya están cansados ​​de este Dios que no puede ser representado de ninguna manera y se fabrican su propio ídolo, y le atribuyen todas las maravillas que Dios ha hecho con ellos.
En el Sinaí Dios hace una alianza con ellos y son constituidos como su pueblo: reciben la ley.
Luego llegan a las montañas, y envían hombres a explorar. Cuando regresan, traen enormes racimos de uvas y leche y miel en abundancia. Dicen que la tierra de Canaán es fertilísima, pero está habitada por siete naciones de hombres gigantescos y fuertes. El pueblo murmura de nuevo y dice: ¿Cómo vamos a entrar en la tierra prometida con esta gente tan poderosa? Nos matarán a todos.
Dios está cansado y los hace retroceder por el desierto durante 40 años. Sólo los hijos de los que salieron de Egipto entrarán en la tierra prometida comandados por Josué. El camino que Dios había trazado era corto: habrían recibido la tierra de inmediato, pero por su falta de fe Dios los castiga a vagar por el desierto”.
¡Cuánto moralismo se aprehende y se adquiere en el camino! Ahora ya sabes por qué el cnc es un camino larguisisisisisisísimo: por la fata de fe de los catecúmenos.
“Al final de los 40 años entran en la tierra prometida. Dios vence a las siete naciones y les da la tierra prometida en posesión.

Esta es una palabra de Dios para nosotros; el Éxodo. Tan fuerte es esta palabra que el Israel de la carne basa su liturgia en la fiesta de la Pascua, en la que celebran y hacen presente este paso de la esclavitud de Egipto a la libertad de la tierra prometida. Y lo celebran con un pan que representa la esclavitud y la miseria, y una copa de vino que significa la libertad, la tierra, la alianza que Dios ha hecho con su pueblo. En esta noche narran todas las maravillas que Dios ha hecho con su pueblo.

Esta historia es tu historia. Este es un acontecimiento y es una palabra primordial de Dios, eterna, para todas las épocas y naciones. Esto se cumplió literalmente. Se ha cumplido en plenitud en Jesucristo y se debe cumplir en ti. Si no estás dentro de esta Palabra, estás perdido, porque fuera de ella sólo hay muerte.
Aquí cada quien va de lo que es...
Me gustaría saber en esta Palabra dónde estás tú. ¿Estás todavía en Egipto oprimido por el faraón que te obliga a hacer su voluntad? ¿Has encontrado a Moisés y te ha dicho: venga, vámonos? ¿Has visto romperse la esclavitud? ¿Has caminado en caravana con un pueblo? ¿Has visto que el enemigo venía tras de ti para destruirte? ¿Has visto abrirse las aguas? ¿Cuándo ha sucedido esto en tu vida? ¿Tú también en el desierto has renegado de Dios en las tentaciones? ¿Qué tentaciones has tenido?
Esta es tu historia. Me gustaría saber si estás dentro o si estás aquí en algún lugar de esta Palabra, o si no estás dentro para nada y te importa sólo la televisión, los sábados, tu trabajo, tu fútbol del Domingo, etc.
Me gustaría preguntar a alguien: ¿dónde estás? ¿En qué parte de toda esta historia del Éxodo te encuentras?
Si estás en Egipto: ¿cuál es tu esclavitud? ¿Cuál es tu Faraón? ¿Has encontrado a Moisés? ¿Quién es tu Moisés?
Si estás en el desierto: ¿cuándo salisteis de Egipto? ¿Qué te sacó de la esclavitud? ¿Ahora de qué no te sientes más esclavo? ¿Cuándo cruzaste el Mar Rojo? ¿Con que caravana caminas por el desierto?...
Sea cual sea la respuesta, se trata de hacer entrar a la gente en la  Palabra preguntándole cuando le ha sucedido en la vida todo lo que sea anterior al momento en que se encuentra.
...aquí, en cambio, ocultaron la cruz
Es fácil que al final todos vean claramente que están en Egipto, esclavos del pecado por el temor que tienen a la muerte.
(Kiko interroga uno): Tú, en este camino, ¿dónde te encuentras? ¿Dónde estás?
·         Responde que no tiene ni idea.
¿Tú, en este camino no te encuentras para nada?
·         Es la primera vez que vengo y me resulta muy difícil.
Yo te digo que esta es tu historia: ¿dónde estás?
·         Debo pensarlo despacio, no sé qué decir.
Yo te digo que esta es tu historia, incluso si tú no te encuentras. Puedes estar en la esclavitud, porque esta esclavitud de Israel es imagen de toda esclavitud, o puede que...
·         Digamos que estoy pasando el Mar Rojo.
¿Por qué crees que estás pasando? Estoy diciendo que esta es una Palabra de Dios, es decir que lo que estoy diciendo es la verdad. Si tú estás en el Mar Rojo, significa que algún día has estado en Egipto, en medio del Egipto espiritual. Esto quiere decir que en un momento de tu vida has sido oprimido, o por el sexo o por tu padre, o porque tú eras incapaz de estudiar, o porque tuviste una crisis espantosa o porque eras incapaz de dominar tu vida y la manejaban otros: tú has tenido una crisis terrible. Si esto es cierto, significa que tú a partir de esta crisis, de esta situación de esclavitud, eres liberado por un libertador. ¿Quién fue para ti el liberador de todo lo que has experimentado?
·         No tengo ni idea.
Bueno, siéntate, gracias.
Pregunta a otro: ¿Tú donde te encuentras?
·         Yo creo que estoy saliendo de la esclavitud de Egipto.
¿Podrías explicar esto mejor?
·       Quizás porque he pasado hace poco un periodo muy malo del que estoy saliendo poco a poco; un periodo en el que todo iba mal y yo no podía sentir nada.
Es decir que reconoces que esta palabra se cumple en tu vida, que tú estabas en Egipto, en una situación de esclavitud, ¿no?
·         Sí.
De esta situación de esclavitud en la que has estado, tu Moisés, el que te saque, podemos decir, ¿te has encontrado con Moisés o todavía no?
·         No lo he pensado, pero yo creo que sí. Creo que ha sido una serie de eventos o una serie de personas o una persona concreta que me ha ayudado.
De acuerdo. Muchas gracias. Pensad en cómo somos absolutamente ajenos a un encuentro con la Palabra de Dios; parece chino...
¿Dónde se sitúa Mario?
Pregunta a otro: ¿Tú donde te sitúas en este camino?
·         Creo que concretamente a las puertas de Egipto.
Moisés concretamente ¿qué haría en tu vida?
·         Bueno, son acontecimientos y circunstancias un poco íntimas que me costaría exponer.
¿Podrías decirnos algo brevemente?
·         Yo, de hecho, identificaría a Moisés con el hermano que está sentado a mi lado (un catequista). Yo estas cosas de la religión y de la iglesia las había abandonado por completo. He tenido un problema, una crisis no hace mucho tiempo y en esos momentos me acordaba de Sta. Bárbara cuando truena, porque acordarme de Dios o de los santos para que me ayudasen en esta situación, tenía muy poco sentido para mí. Un día, mientras caminaba por ahí, en una situación de crisis total, entré en la iglesia y vi que estaba hablando un vagabundo que era este sentado a mi lado que prometía muchísimas cosas que me parecían extraordinarias y anunciaba las catequesis. Y he venido aquí todos los días.
Y has empezado a salir de Egipto, ¿se te ha aclarado algo en tu situación de crisis?
·         Bueno, un poco sí, espero que lo que habéis prometido, que es mucho, se cumpla. Por eso que estoy aquí.
Muy bien, has sabido situarte dentro de la palabra. Por esto que ha dicho este hermano podéis ver un poco lo que es la Palabra de Dios, que es verdad que se cumple, en cuanto que se lleva a cabo en tu vida, en cuanto que profetiza tu realidad.
¿Dónde se ponen las manitas?
Pregunta a una hermana: ¿Dónde te sitúas tú?
·         No sé. Yo creo que tengo sensaciones de caer, a veces esto no significa que estemos en la esclavitud, ya que los israelitas, cuando estaban en el desierto, cayeron otra vez. A mí me parece que la situación de esclavitud es otra cosa. Que te manchas entero y no tienes ninguna aspiración superior, ni nada de esto.
Sí, pero la explicación de la palabra, la doy yo... Te pregunto: ¿dónde estás tú?
·         Estoy en el desierto. Porque este sentimiento de esclavitud, como he dicho, no lo tengo ni lo he tenido.
Así que si nunca has estado en Egipto ni has tenido un faraón, ni has cruzado el mar Rojo, ni has caminado en caravana. ¿No has sentido al faraón que quiere llevarte a la esclavitud?
·         No, a la esclavitud, no. Porque si digo que no he estado en Egipto, no puedo decir que me lleva a la esclavitud.
Entonces: ¿cómo llegaste al desierto?
·         Bueno, yo soy como los hijos de los israelitas que nacieron en el desierto.
Tú no puedes dar una interpretación a tu gusto de esta palabra, porque la interpretación es la que da la Iglesia. De todos modos, gracias”.
A ver si dejamos las cosas claras: Pako si puede, los demás, no.
“Pregunta a otro: ¿Dónde estás?
·         Al principio pensaba como esta hermana que estaba en el desierto, pero después de oír lo que has dicho, creo que estoy en la esclavitud de Egipto.
¿Estás completamente dentro o ya ha aparecido a Moisés? ¿O estás allí soportando todo lo que te hacen?
·         Digamos que ha pasado algo que puede ser Moisés, pero no sé si lo va a ser.
Ese algo, ¿qué es?
·         Vuestra ayuda.
Bueno, siéntate.

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