Otra andanada de dichos de Kiko.
Sobre su relación con el dinero, porque es fácil ser generoso cuando el parné lo ponen otros:
«Yo voy a Misa, en Roma, a las 8 de la mañana, a la iglesia que está al lado de mi casa; voy todos los días. Y hay un pobre, que duerme en la calle, que lleva su carrito y que viene a Misa conmigo. Yo cuando salgo le doy siempre cincuenta euros; es lo mínimo que doy a un pobre, cincuenta euros, menos nunca he dado» (Publicidad Pascua 2017).
El punto está en que no falte nunca el dinero de los demás. Hay que ingeniárselas para conseguir cuanto más mejor, aunque sea con la pretensión de que el desprendimiento es voluntad de diosito y requisito indispensable para la salvación:
«Tendremos una reunión con las viudas para organizar el orden de las viudas. Ya os diremos a qué se dedican las viudas dentro de la comunidad; cuál es su misión: muy importante. Una de sus misiones fundamentales es poner sus bienes al servicio de la evangelización» (Mamotreto 4).
«Si no os probáis con el dinero, aquí no se sigue; porque no se puede seguir a Dios y al dinero, pero como hay muchos curas que están muy apegados al dinero y quizás nunca se han probado con los bienes, esto les escandaliza» (Inicio curso 2011-12).
Es que los curas son muy clericalistas y se empeñan en aferrarse a la Tradición de la Iglesia, sin aceptar que los sacramentos, en particular el Bautismo, no son válidos por sí mismos, sino solo en función del kikismo:
«La Iglesia primitiva daba el Bautismo en ocasiones al principio en lugar de al final, dependía de las circunstancias. Y sabéis que este Bautismo si no estaba acompañado de todo el contexto de la catequesis no tenía valor. Por ejemplo, sabemos que había gente que enfermaba, hasta casi morir, y entonces antes de terminar la catequesis le tenían que administrar el Bautismo, le daban el Bautismo entero. Pero si después se curaba, la Iglesia este Bautismo no lo aceptaba» (Mamotreto 3).
No como los curas de hoy, que no entienden nada porque sus intereses están en otra parte:
«Los curas están deseando que lleguen las 8 de la tarde para terminar la Misa, quitarse la sotana, ponerse una camisa blanca y marcharse a beber cerveza todos juntos» (Inicio curso 2017-18).
Por eso, cuando alguna vez entra un verdadero catecúmeno, es decir, un no bautizado en el CNC, hay que arrancarlo de las manos de los curas, no sea que éstos bebedores de cerveza lo arrastren a la Iglesia, no lo permita diosito:
«Hay ciudades como por ejemplo París que tienen muchos catecúmenos. El problema ¿cuál es? Pues que muchos catecúmenos han conocido el Camino. Y en ese caso no es necesario mandarlos al catecumenado que hacen en la diócesis, porque a veces ese catecumenado está en manos de un cura que le dice lo contrario de lo que le dice el Camino» (Inicio curso 2017-18).
Surge entonces la pregunta, ¿qué es lo que dice y pretende el Camino?:
«El camino neocatecumenal no es para ser mejores, sino para ser peores» (Mamotreto 3).
«Nadie está diciendo que en la comunidad se tiene que dar el amor. Sucederá todo lo contrario. Aquí se está intentando denunciar a la persona. Denunciarla significa denunciar su realidad de hombre pecador» (Mamotreto 3).
«A lo mejor no te mereces la gracia, porque todo depende de Dios. La conversión viene de Dios y a lo mejor el Señor no te da su gracia porque cuando te llamó a la conversión no quisiste. ¿Y ahora? ¡No sabemos, es un misterio muy grande!» (Kiko en el tostón publicitario de cuaresma 2019).
«¡Si no nos merecemos nada! Para ello necesitaríamos ser humildes, humildes. Y no somos humildes ninguno, comenzando por mí; no somos humildes, Por eso muchos hermanos son preparados para ir al cielo con enfermedades, con sufrimientos, con el cáncer, con tragedias, pero con ello les hacen pequeños y les preparan al encuentro con el Señor» (Kiko en el tostón publicitario de cuaresma 2019).
«El afecto es siempre una mala forma de amar, no tenemos derecho a enfangar a nadie con nuestro afecto» (Mamotreto 6).
«El hombre de la carne no ama a sus hijos, al contrario, les mata, les ama siempre egoístamente y nadie puede amar al marido y menos aún a la mujer, no les puedes amar en el sentido más profundo, tal vez con un amor humano, pero que no realiza completamente al hombre, sino que lo instrumentaliza y lo mata» (Mamotreto 3).
Y la consecuencia de enfangar a los hijos con nuestro afecto, según Kiko, es:
«Hoy hay un fenómeno muy grave entre los jóvenes: la impotencia… Nosotros encontramos en las comunidades muchas parejas jóvenes que no pueden tener relaciones sexuales, porque todo está relacionado con la degeneración, con la pornografía» (Mamotreto 6).
Es obvio que hay que entrometerse en la vida privada de la gente para enterarse de esos problemas de pareja, por eso, aunque Kiko, siempre inmune a la verdad, lo achaque al demonio, no es raro que muchos se harten de la comunidad y que el que pueda se largue:
«¡Cuánta gente, aunque ha terminado el Camino hace tantos años, no sé cómo el demonio le toca en el orgullo y deja el Camino, deja la comunidad, no hay vuelta, no regresa! ¿Pero cómo es posible? No retorna, no hay modo de humillar este orgullo interior, está herido, quiere justicia, no sabemos qué sucede» (Tostón inicio 2015-16).

Este señor tiene muchos pensamientos y las ideas de los protestantes.
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