Al menos desde los años 80 del pasado siglo la Iglesia sigue y analiza el auge de las sectas en general y de las que se maquillan como grupos cristianos en particular.
Lo siguiente procede de un informe titulado “Desafíos pastorales. SECTAS O NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS”, publicado en la revista ECCLESIA, del 17-V-1986, Núm. 2.267.
El documento detalla las cualidades que caracterizan a las sectas y sucede que el CNC cumple muchas, si no todas ellas:
§ Podrían ser sectas aquellos grupos que, además de la Biblia, tienen otros libros “revelados” –cual es el caso de los mamotretos secretos.
§ Las sectas son grupos estructuralmente autoritarios –no se permite debatir ni oponerse a lo que deciden los kikotistas–, que se sirven de formas de ‘lavado de cerebro’ y de control mental –“Tú ahora no lo puedes ver, obedece que ya lo verás más adelante”–, y que fomentan y alimentan un sentimiento de culpa o de miedo –“Si dejas la comunidad le das la espalda a Dios, que te ha traído a ella”.
§ Si el fenómeno aparece en el seno de la Iglesia, la secta se constituye a sí misma como modelo de iglesia auténtica –los únicos cristianos adultos frente a todos los demás, que son religiosos naturales de misa de 12.
§ Pocos se unen a una secta con malas intenciones. La secta atrae a gente buena con una motivación también buena –“Venimos de parte del obispo, para implantar un camino de crecimiento en la fe”.
Hay más rasgos definitorios que en el documento se presentan en relación con lo que busca la persona que se acerca a una secta. «La razón por la que alguien es presa de una secta está primeramente en íntima relación con las necesidades y aspiraciones que aparentemente él no puede satisfacer dentro de la Iglesia».
«Las sectas gritan a voces que tienen y dan respuesta a estas carenciass. Y responden frecuentemente a las necesidades afectivas en una forma que adormece las facultades cognoscitivas. Las sectas piensan por el individuo».
«Estas necesidades y aspiraciones se pueden agrupar bajo nueve capítulos. En cada grupo de “aspiraciones” se indica lo que las sectas parecen ofrecer».
1. La búsqueda de pertenencia (sentido de comunidad).
La estructura de muchas spciedades ha sido destruida, el estilo tradicional de vida ha sido hecho pedazos, los hogares se han disuelto, la gente se siente desarraigada y sola. Por lo tanto, hay necesidad de pertenecer.
Las sectas parecen ofrecer calor humano, cuidado y ayuda en comunidades pequeñas y compactas, compartiendo propósitos y compañerismo; atención por el individuo; protección y seguridad, especialmente en situaciones de crisis; resocialización de los individuos marginados (por ejemplo, divorciados, migrantes).
2. Búsqueda de respuestas.
En las situaciones complejas y confusas, las personas buscan una respuesta y una solución.
Las sectas parecen ofrecer respuestas simples y confeccionadas para los problemas y las situaciones complicadas; versiones parciales o simplificadas de las verdades y valores tradicionales; una teología pragmática; una teología triunfante; un sincretismo teológico propuesto como “nueva revelación” para un pueblo que frecuentemente conserva poco de la “vieja revelación”; directrices claras; llamamiento a la superioridad moral, etcétera.
3. La búsqueda de integridad (holismo).
Muchas personas han sido dañadas por familiares o maestros, por la Iglesia o la sociedad. Se sienten excluidas. Buscan un ideal religioso que pueda armonizar a todos los seres humanos y a todas las cosas; un culto que deje espacio al cuerpo y al alma, a la participación, a la espontaneidad, a la creatividad. Quieren ser salvadas, incluso corporalmente.
Las sectas parecen ofrecer una experiencia religiosa gratificante, ser salvados, conversión, lugar para experiencias y emociones, para la espontaneidad (por ejemplo, en las celebraciones religiosas), salvación corporal y espiritual, comprensión de la situación vital.
4. Búsqueda de una identidad cultural.
Aspecto íntimamente unido con el número anterior. En muchos países la sociedad se encuentra muy disociada de los valores culturales y religiosos tradicionales, y de este modo, de la fe tradicional.
Las sectas parecen ofrecer espacio para la herencia cultural/religiosa tradicional, creatividad, espontaneidad, participación, una forma de oración y de predicación muy cercana a los rasgos culturales y aspiraciones del pueblo.
5. Necesidad de ser reconocido, de ser especial.
La gente siente la necesidad de salir del anonimato, de construirse una identidad, de sentir que son especiales y no simplemente un miembro anónimo de una multitud. Parroquias enormes dejan poco espacio para el encuentro con cada persona individualmente.
Las sectas parecen ofrecer interés por el individuo, oportunidad de participación, de testimoniar, de expresarse, de descubrir el propio potencial personal, oportunidad de formar parte de un grupo selecto.
6. La búsqueda de la trascendencia.
Dios inspira en el ser humano una motivación para buscar el aspecto trascendente de lo obvio, lo inmediato, lo familiar, lo controlable y lo material, para buscar una respuesta a las cuestiones últimas de la vida y para creer en algo que pueda cambiar la propia vida en un momento determinante. Muchas veces las personas en cuestión pueden conocer o no lo que la Iglesia ofrece, o están desilusionadas por lo que consideran insistencia sobre la moralidad, o con los aspectos institucionales de la Iglesia. Una persona, hablando de los candidatos, dice:
Las sectas parecen ofrecer la Biblia y la educación bíblica, un sentido de salvación, gracia del Espíritu, meditación, realización espiritual.
7. Necesidad de una guía espiritual.
Las sectas parecen ofrecer guía y orientación a través de un fuerte liderazgo carismático. La figura del maestro, líder o gurú, juega un papel importante en la cohesión de los discípulos. Al mismo tiempo, no existe sólo sumisión, sino abandono emocional, y siempre una devoción casi histérica hacia un líder espiritual (mesías, profeta, gurú).
8. Necesidad de una visión.
La gente se siente preocupada por el futuro, con frecuencia desesperada, sin ayuda, sin esperanza, sin fuerza. Algunos tienen un deseo vago de construir un mundo mejor.
Las sectas parecen ofrecer una “visión nueva” de uno mismo, de la humanidad, de la historia, del cosmos. Prometen el comienzo de una época nueva, de una nueva era.
9. Necesidad de participación y compromiso.
Muchos candidatos sienten no solo la necesidad de una visión del presente mundo-sociedad y acerca del futuro, sino que quieren participar en la toma de decisiones, en la planificación, en la realización.
Las sectas parecen ofrecer una misión concreta para un mundo mejor, llamado a una dedicación total, a una participación a los más altos niveles.
A manera de resumen, se puede decir que las sectas parece que viven lo que creen, con fuerza (frecuentemente magnética), con convicción, devoción y compromiso; saliendo al encuentro de la persona para llevarla a donde ellos están, afectuosa, personal y directamente; sacando al individuo del anonimato, promoviendo la participación, la espontaneidad, el compromiso… y practicando un seguimiento mediante múltiples contactos, visitas y brindando continua asistencia y guía. Ayudan a reinterpretar la propia experiencia, a considerar de nuevo los propios valores y a llegar a las últimas consecuencias. Frecuentemente están convencidos también del ministerio de la salvación. En una palabra, se presentan a sí mismos como la única respuesta, la “buena nueva” en un mundo en crisis.

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