martes, 17 de mayo de 2022

"Personas de la Iglesia"

 

Hace unos cuantos días, todos los medios de comunicación se hacían eco de una carta del Papa. En principio no era una carta abierta, sino una carta privada que Francisco envió a un sacerdote jesuita conocido por su defensa de los colectivos LGTBI, o como se escriba.

Sea por indiscreción del destinatario, sea porque estaba autorizado a dar a conocer la misiva, lo cierto es que esta pronto estaba en los noticieros; señal de que contenía algo que a los periodistas les pareció interesante.

¿El qué?

Por lo que se ha dicho, la carta era respuesta a las siguientes tres preguntas que el sacerdote jesuita hace al Papa:

PRIMERA. “¿Qué diría que es lo más importante que las personas LGBT deben saber de Dios?”

SEGUNDA. “¿Qué le gustaría que la gente LGBT supiera sobre la Iglesia?”

TERCERA. “¿Qué le dice a un católico LGBT que ha experimentado el rechazo de la Iglesia?”

 

En sí, las preguntas me parecen discriminatorias e incongruentes. Porque a ver quién me explica qué pinta la orientación sexual o el género o ambas dos en el conocimiento de Dios y/o de la Iglesia. Nada. Y ello me hace retrotraerme a la época en que algunos se cuestionaban si aquellos cuya piel era de otro color tenían alma. Un desatino. En mi opinión.

Pero en lugar de contestar algo como que lo más importante que han de saber las personas LGTB es lo mismo que han de saber las personas rubias, las morenas, las altas, las bajas, las asiáticas, las africanas, las pelirrojas, las hetero, las pálidas, las oscuras, las gordas, las delgadas, las jóvenes, las ancianas, las calvas, las hirsutas, etc., Francisco da carta de naturaleza a un estamento especial de personas LGTB con respuestas solo para ellas.

Me cuesta entenderlo, pero el Papa sabrá sus motivos.

Las respuestas de Francisco a las tres preguntas planteadas, por si alguien no las conoce, han sido las siguientes:


 

PRIMERA. Dios es Padre y no reniega de ninguno de sus hijos. Y “el estilo” de Dios es “cercanía, misericordia y ternura”. Por este camino encontrarás a Dios.

SEGUNDA. Me gustaría que leyeran el libro de los Hechos de los Apóstoles. Allí está la imagen de la Iglesia viviente.

TERCERA. Le haría ver que no es el “rechazo de la Iglesia”, sino de “personas de la Iglesia”. La Iglesia es madre y convoca a todos sus hijos. Cfr. la parábola de los invitados a la fiesta: ‘justos, pecadores, ricos y pobres, etc’. Una Iglesia “selectiva”, una Iglesia de “pura sangre”, no es la Santa Madre Iglesia, sino una secta.

 

De las tres preguntas, la tercera es la única que plantea una cuestión que no aplica a todo el pueblo de Dios, sino a aquellos que alguna vez hayan sentido el rechazo de la Iglesia jerárquica, lo que tanto puede aplicar al colectivo LGTB como a las víctimas de sacerdotes demasiado cariñosos o a quienes se acercaron a denunciar las prácticas sectarias de ciertos grupitos "selecctivos" amparados bajo el paraguas protector de los obispados.

Y entonces me vino a la mente el discurso -la palabra- que el obispo Munilla dio a los neocatecumenales el pasado día 1 de mayo, porque en un momento dado el señor obispo comenta que la situación en España desde hace diez años es catastrófica, que la disminución de matrimonios sacramentales y de bautizos es espectacular. Él solo se refiere a España, pero es obvio que en el resto de Europa las cosas no le van mejor a la Iglesia Católica.

Eso lo explica todo, en mi opinión.

La Iglesia jerárquica le ha visto las orejas al lobo, se las ve desde hace al menos una década, posiblemente el doble, y no sabe cómo invertir la situación. Así que se aferra a lo que encuentra.

El obispo Munilla elogió a los presentes, pero insistió en la necesidad de que la “Iglesia carismática” obedezca a la Iglesia apostólica, que sea humilde, que obedezca, que se ofrezca a las tareas más bajas, las que no tienen ningún relumbrón y que sean humildes, que obedezcan, que obedezcan , que obedezcan… Es decir, sabe perfectamente de qué pie cojean esos a los que alagó la oreja. Sabe que son un club privado, que miran por encima del hombro a todos los demás, que solo siguen a sus responsables, que buscan los focos… y es poco probable que no sepa de las intromisiones en el fuero interno que se cometen tras las puertas cerradas. Pero necesidad obliga.

Los matrimonios sacramentales se hunden y los neocatecumenales son de los pocos que todavía se casan, los bautizos se sumergen en las profundidades abisales y los neocatecumenales son famosos por tener muchos hijos a los que bautizan, aunque sea en un ritual raro en una tinaja de metacrilato, etc. 

Santa Teresa, Ceuta

Es una pena que tantas deferencias para con unos que solo se miran el ombligo sea una patada a todas las víctimas que esos "selectos" unos han tirado a la cuneta del camino, pero debe de ser que como en muchos casos las víctimas han renegado de la Iglesia, la Iglesia se desentiende de ellas. Ahora y antes. O esa impresión da.

Esta situación de necesidad de la Iglesia también condiciona su mensaje sobre el pujante colectivo LGTB, de tal modo que se diría que la jerarquía eclesial se reparte los papeles. Los dicasterios son el antipático “poli malo” obligado a recordar la doctrina de la Iglesia y el Papa y algunos cardenales notables hacen de “poli bueno”. Solo así encuentro explicación para el follón que hubo el año pasado con el tema de la prohibición de un ritual de bendición para parejas homosexuales (sucedió el 15 de marzo del 2021, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) declaró «ilícita toda forma de bendición que tienda a reconocer» a las uniones homosexuales), prohibición que el cardenal Schönborn, amigo de payasadas con globitos en lugar sagrado, criticó públicamente, y que muchos sacerdotes alemanes desobedecieron también públicamente.

El cardenal, sin duda preocupado porque la diócesis de Viena se quede sin feligreses, dijo: «Si la petición de la bendición no es un espectáculo, es decir, no es sólo una especie de coronación de un ritual externo, si la petición de la bendición es sincera, es realmente la petición de la bendición de Dios para un camino de vida que dos personas, en cualquier situación, están intentando recorrer, entonces no se les negará esta bendición».

El hecho de que «Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta» (Números 23,19), y que su palabra, registrada en la biblia, sea contraria a ciertos caminos de vida, no debe de tener la menor trascendencia para el señor cardenal.

Lo interesante es que no pasó nada de nada, es decir, no se tomaron medidas ni contra el cardenal locuaz ni contra los sacerdotes desobedientes. ¿Por qué?

No sé la respuesta, pero da la impresión de que en su afán por detener la caída en picado de practicantes, unos buscan atraer al colectivo LGTB, y otros, la manera de ganarse a los neocatecumenales.

A mí me parece que unos y otros piensan como los hombres, no piensan como Dios.

 

7 comentarios:

  1. Saltan a la vista dos cosas en esa carta de respuesta:

    La primera es que quien la firma no usa papel timbrado del Vaticano, sino un folio en blanco. Es, por tanto, una carta a título personal, de un sacerdote a otro.

    La segunda indice en lo mismo: la firma no es la de un Papa, sino la del sacerdote Francisco. Un Papa firmaría como Franciscus PP.

    En cuanto a las motivaciones de la carta... Su autor sabrá, pero apunta más a razones políticas que a evangelización.

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  2. Lo primero es que quien la envía tampoco sabe exactamente sus razones, lo segundo la envía sin creterio, tercero es una copia sin firmar por el Papa pero es difícil saber si la original fue enviada por el sacerdote

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    1. El sacerdote la objeta, previendo que desconoce su autenticidad, el meollo del asunto es que pensó o fue engañado sivre si si o no estaba firmada por el Papa o un usurpador, sea una cosa o la otra el punto radica en saber si era la copia o el original, en todo caso el asunto carece de legitimidad.

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    2. ¿Qué asunto? No te sigo, pero ya me dirá cómo se entera un usurpador de una carta enviada al Papa para hacerse pasar por este y contestar como si fuera él... salvo que te refieras a que el mismo que envía una carta se auto responda, pero hacíendose pasar por otro.

      La letra de la carta es la de Francisco. Solo tienes que mirar un poco por internet para comprobarlo.

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  3. Estos temas no interesan.
    Da caña dónde eres experta, no te cortes.

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    1. Tus comentarios sí que no interesan. Ni siquiera eres experto en dar caña en ningún "dónde", aunque no te cortes a la hora de ser de lo peor.

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    2. Por cierto, a mí me interesa cualquier teoría o posible explicación de tanto pañito caliente que tienen los obispos, la curia y en Vaticano con quienes tanto desobedecen en tantos sitios.

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