Hay una hoja ilegible en el mamotreto y después se levanta Kiko, porque no le gustaba dejar la última palabra a Carmen, siempre la última palabra debía decirla él. Lo transcribo porque es pura incoherencia kikotera.
Kiko:
Observar cual es nuestra actitud ante nuestros hermanos. Aquel que dice “Yo amo a Dios”, a quien no ve, y no ama a su hermano, a quien ve, es un mentiroso. ¿No eres capaz de amar a tu hermano? Nada ha cambiado entonces en tu corazón. Tú buscas agradarte siempre a ti mismo, no buscas agradar Dios que nos ha pedido que nos amemos como Él nos ha amado. Él, que hace llover sobre los buenos y hace llover también sobre los malos. Si amas solamente a aquellos de los que eres amigo, que piensan como tú, que creen como tú, no merece la pena que te llames cristiano.
Tomad nota, neocatecunenales: si solo os relacionáis con los del Camino, no merece la pena que os llaméis cristianos, porque no lo sois.
Recuerda las palabras de Jacob a su hermano: he visto tu rostro y es como si hubiera visto el rostro de Dios (Gn 33, 10). Quien ve su hermano, ve a Dios -dicen los Padres, esta es la más antigua tradición-, mas solamente el Espíritu Santo es el que nos da estos ojos para ver en el hermano a Dios.
Y a continuación, Kiko se pone a hacer teatro fingiendo ser un catecúmeno cualquiera:
¡Dios mío, que ciego estoy! No veo la belleza de mi hermano. Hijo de David, ten piedad de mí. Haz que te vea, Señor, en mi hermano. Abre mis ojos para que te vea, Jesús, en todo y en todos. Todo lo que hagas al más pequeño de los hermanos es a Cristo a quien se lo haces. Si comprendemos esto no dejaremos de hacer el bien.
Todas las energías del Evangelio están resumidas en esta Palabra "Amarás a tu prójimo como te amas ti mismo" y "todo lo que quieras que te hagan los otros a ti, házselo tú a ellos".
No conocemos todo el mal que podemos hacer con la lengua. Así que hay muchos que son asesinos de sus hermanos. Hay que rezar mucho a Dios para que Dios mismo nos quite la manía de criticarlo todo. Criticar, criticar, murmurar... eso es satánico. Y no ver sino lo peor de cada hermano.
Decía un antiguo padre espiritual que había que estar muy atento a no mirar sino lo que hay de bueno y de verdadero en cada uno, que es la imagen misma de Dios. Y decía: "no mires el resto. Te arriesgarás cruzar tu mirada con la mirada del demonio". Cuando estás mirando el mal en el hermano, de pronto tu mirada se encontrará con la del demonio. "Mira nada más que a Jesucristo aunque sea un hombre muy pecador. Porque no hay nada semejante para poner en fuga a los demonios. Busca el rostro de Dios en el hermano. El que ve solamente el mal en un hermano, ése está poseído por un mal espíritu"'.
Por ejemplo, el que asegura que “hay muchos que son asesinos de sus hermanos”; ese está poseído por un mal espíritu.
El que ve en el Camino maldad. En los catequistas. Ese tiene un mal espíritu.
Pero, Kiko, si has sido tú, hace un momento, quien has declarado que ninguno de los que te escuchan merecen ser llamados cristianos porque en ellos hay mucha maldad y son asesinos.
Jamás un santo ha visto... los santos tienen sencillez, pureza de corazón. Bienaventurados los puros porque ellos verán a Dios. Estás viendo que unos dicen: "ése es un golfo, es un canalla". Y un santo: "yo soy peor que él. Dios le quiere muchísimo. No es verdad lo que decís, no es verdad". "¡Ah, es que tú eres muy bueno, tú eres un santo, eres un bobo!". No. No, él se ve de verdad. Eres tú el que tiene la mirada del demonio. Eres tú el que está dividido.
Entonces aquí, en lo que a Carmen Dios le ha inspirado, que ha sido muchísimo, es maravillosa la colaboración, hay una cosa muy profunda…
A ver, Kiko, céntrate: Carmen lo único que ha hecho ha sido medio leer y medio enmarañar una lectura. La inspiración divina sería para el autor de lo leído, no para tan mejorable lectora.
…y es que Dios es el que está combatiendo con nosotros. ¿Por qué Jacob puede ir al encuentro del hermano? Porque primero ha resuelto un problema con Dios. Cuando lo ha resuelto, entonces lo tiene resuelto con el hermano. Porque el hermano es un espejo de un conflicto que tenemos planteado en el mundo. ¿Cuál es el conflicto? Este. (Lo dice señalando la Cruz). Cristo ha venido a demostrarnos el problema que tenemos todos. Que es el problema que contra quien estamos combatiendo es contra Dios, porque hemos usurpado su lugar y hemos ocupado el lugar de Cristo.
Entonces, el hermano no es más que un espejo del conflicto interior que tenemos todos nosotros. Si yo tengo mi conflicto con Cristo resuelto, no me importará que Carmen me pise. Pero si yo quiero ser Dios, no soporto que Carmen me usurpe el lugar, me "talonee", me sea Jacob. Esto le pasa al párroco con el coadjutor, le pasa al coadjutor, le pasa al seminarista, le pasa al marido con la mujer... no soporta que se le ponga encima. Nuestro conflicto es el hermano, el otro, el otro, el otro. El conflicto del otro.
Ojo que ya le ha dado la vuelta a la tortilla. Empieza con que el otro solo es un reflejo de otro conflicto. ¿Cuál es ese otro conflicto? ¡Sorpresa! No hay otro conflicto, es el otro el conflicto. ¿Qué no tiene sentido? En efecto, el CNC es ilógico. Y lo irracional no es de Dios.
Es importantísimo. Estamos tocando el problema de todas las guerras. Aquí se toca todo el problema. Por eso, hemos dicho que toda la Escritura se resume en una palabra que es Cristo mismo.
JACOB. "No te llamarás más Jacob. Te llamarás ISRAEL". Por eso dice muy bien Carmen, leed lo que dice Cristo: "He aquí un verdadero israelita en el que no hay engaño".
Eso no se le ha ocurrido a Carmen. La relación entre Jacob el engañador y esa actualización que hace Jesús que se sorprende ante un israelita en el que no hay engaño la ha copiado Carmen del libro de Rossi de Gasperis.
¿Por qué? Porque Jacob significa "el que engaña". Es una cosa sorprendente. ¿Sabéis lo que pasa en el mundo hoy? Que todos roban. Decía el otro día el jefe de la China: tenemos que pasar de una cultura de la ilegalidad a... Porque resulta que todos roban. Parece que es normal que todo el mundo mienta en el trabajo, que roben horas... En Italia han descubierto, por ejemplo, que todo el mundo roba y que además ya no es pecado. Todo el mundo engaña. Todos son Jacob.
¿Cómo decía Kiko hace un momento? Era algo así como “El que ve solamente el mal en un hermano, ése está poseído por un mal espíritu”. Pues eso.
¡Los cristianos no roban! Pero no por miedo a que les coja la policía, sino en conciencia. Porque ya no son más "Jacob". Son Israel. Y en ese sentido tenemos una misión en la sociedad, en el mundo. Pagamos los impuestos no para que no nos metan en la cárcel. Porque en la época de Jesucristo pagar impuestos se consideraba apoyar a Roma, que estaba oprimiendo, entonces pagando a Roma tú estás oprimiendo a los pobres, a los inocentes. Y decía todo un sector que no había que pagar a Roma, para que se hundiera Roma. Si dejaban de pagar impuestos, Roma se hundiría. Y le preguntan a Jesucristo ¿tenemos que pagar impuestos a la injusticia? ¿tenemos que apoyar la injusticia? ¿tenemos que dar dinero para que la injusticia continúe haciendo injusticia? Y Cristo dice: Sí. Mandó pagar impuestos. Algo sorprendente. Mando pescar un pez y sacar un talento y pagar “por ti y por mí”. ¿Tenemos que pagar impuestos en un Estado que nos está oprimiendo, que nos está destruyendo?
¡Y dale con ver solo el mal en los demás y también en el Estado! Y mira que sabe que eso es demoniaco.





