martes, 4 de octubre de 2022

Y Carmen descubrió a Jacob (X)

 

Hay una hoja ilegible en el mamotreto y después se levanta Kiko, porque no le gustaba dejar la última palabra a Carmen, siempre la última palabra debía decirla él. Lo transcribo porque es pura incoherencia kikotera.

Kiko:

Observar cual es nuestra actitud ante nuestros hermanos. Aquel que dice “Yo amo a Dios”, a quien no ve, y no ama a su hermano, a quien ve, es un mentiroso. ¿No eres capaz de amar a tu hermano? Nada ha cambiado entonces en tu corazón. Tú buscas agradarte siempre a ti mismo, no buscas agradar Dios que nos ha pedido que nos amemos como Él nos ha amado. Él, que hace llover sobre los buenos y hace llover también sobre los malos. Si amas solamente a aquellos de los que eres amigo, que piensan como tú, que creen como tú, no merece la pena que te llames cristiano.

Tomad nota, neocatecunenales: si solo os relacionáis con los del Camino, no merece la pena que os llaméis cristianos, porque no lo sois.

Recuerda las palabras de Jacob a su hermano: he visto tu rostro y es como si hubiera visto el rostro de Dios (Gn 33, 10). Quien ve su hermano, ve a Dios -dicen los Padres, esta es la más antigua tradición-, mas solamente el Espíritu Santo es el que nos da estos ojos para ver en el hermano a Dios.

Y a continuación, Kiko se pone a hacer teatro fingiendo ser un catecúmeno cualquiera:

¡Dios mío, que ciego estoy! No veo la belleza de mi hermano. Hijo de David, ten piedad de mí. Haz que te vea, Señor, en mi hermano. Abre mis ojos para que te vea, Jesús, en todo y en todos. Todo lo que hagas al más pequeño de los hermanos es a Cristo a quien se lo haces. Si comprendemos esto no dejaremos de hacer el bien.

Todas las energías del Evangelio están resumidas en esta Palabra "Amarás a tu prójimo como te amas ti mismo" y "todo lo que quieras que te hagan los otros a ti, házselo tú a ellos".

No conocemos todo el mal que podemos hacer con la lengua. Así que hay muchos que son asesinos de sus hermanos. Hay que rezar mucho a Dios para que Dios mismo nos quite la manía de criticarlo todo. Criticar, criticar, murmurar... eso es satánico. Y no ver sino lo peor de cada hermano.

Decía un antiguo padre espiritual que había que estar muy atento a no mirar sino lo que hay de bueno y de verdadero en cada uno, que es la imagen misma de Dios. Y decía: "no mires el resto. Te arriesgarás cruzar tu mirada con la mirada del demonio". Cuando estás mirando el mal en el hermano, de pronto tu mirada se encontrará con la del demonio. "Mira nada más que a Jesucristo aunque sea un hombre muy pecador. Porque no hay nada semejante para poner en fuga a los demonios. Busca el rostro de Dios en el hermano. El que ve solamente el mal en un hermano, ése está poseído por un mal espíritu"'.

Por ejemplo, el que asegura que “hay muchos que son asesinos de sus hermanos”; ese está poseído por un mal espíritu.

El que ve en el Camino maldad. En los catequistas. Ese tiene un mal espíritu.

Pero, Kiko, si has sido tú, hace un momento, quien has declarado que ninguno de los que te escuchan merecen ser llamados cristianos porque en ellos hay mucha maldad y son asesinos.

Jamás un santo ha visto... los santos tienen sencillez, pureza de corazón. Bienaventurados los puros porque ellos verán a Dios. Estás viendo que unos dicen: "ése es un golfo, es un canalla". Y un santo: "yo soy peor que él. Dios le quiere muchísimo. No es verdad lo que decís, no es verdad". "¡Ah, es que tú eres muy bueno, tú eres un santo, eres un bobo!". No. No, él se ve de verdad. Eres tú el que tiene la mirada del demonio. Eres tú el que está dividido.

Entonces aquí, en lo que a Carmen Dios le ha inspirado, que ha sido muchísimo, es maravillosa la colaboración, hay una cosa muy profunda…

A ver, Kiko, céntrate: Carmen lo único que ha hecho ha sido medio leer y medio enmarañar una lectura. La inspiración divina sería para el autor de lo leído, no para tan mejorable lectora.

…y es que Dios es el que está combatiendo con nosotros. ¿Por qué Jacob puede ir al encuentro del hermano? Porque primero ha resuelto un problema con Dios. Cuando lo ha resuelto, entonces lo tiene resuelto con el hermano. Porque el hermano es un espejo de un conflicto que tenemos planteado en el mundo. ¿Cuál es el conflicto? Este. (Lo dice señalando la Cruz). Cristo ha venido a demostrarnos el problema que tenemos todos. Que es el problema que contra quien estamos combatiendo es contra Dios, porque hemos usurpado su lugar y hemos ocupado el lugar de Cristo.

Entonces, el hermano no es más que un espejo del conflicto interior que tenemos todos nosotros. Si yo tengo mi conflicto con Cristo resuelto, no me importará que Carmen me pise. Pero si yo quiero ser Dios, no soporto que Carmen me usurpe el lugar, me "talonee", me sea Jacob. Esto le pasa al párroco con el coadjutor, le pasa al coadjutor, le pasa al seminarista, le pasa al marido con la mujer... no soporta que se le ponga encima. Nuestro conflicto es el hermano, el otro, el otro, el otro. El conflicto del otro.

Ojo que ya le ha dado la vuelta a la tortilla. Empieza con que el otro solo es un reflejo de otro conflicto. ¿Cuál es ese otro conflicto? ¡Sorpresa! No hay otro conflicto, es el otro el conflicto. ¿Qué no tiene sentido? En efecto, el CNC es ilógico. Y lo irracional no es de Dios.

Es importantísimo. Estamos tocando el problema de todas las guerras. Aquí se toca todo el problema. Por eso, hemos dicho que toda la Escritura se resume en una palabra que es Cristo mismo.

JACOB. "No te llamarás más Jacob. Te llamarás ISRAEL". Por eso dice muy bien Carmen, leed lo que dice Cristo: "He aquí un verdadero israelita en el que no hay engaño".

Eso no se le ha ocurrido a Carmen. La relación entre Jacob el engañador y esa actualización que hace Jesús que se sorprende ante un israelita en el que no hay engaño la ha copiado Carmen del libro de Rossi de Gasperis.

¿Por qué? Porque Jacob significa "el que engaña". Es una cosa sorprendente. ¿Sabéis lo que pasa en el mundo hoy? Que todos roban. Decía el otro día el jefe de la China: tenemos que pasar de una cultura de la ilegalidad a... Porque resulta que todos roban. Parece que es normal que todo el mundo mienta en el trabajo, que roben horas... En Italia han descubierto, por ejemplo, que todo el mundo roba y que además ya no es pecado. Todo el mundo engaña. Todos son Jacob.

¿Cómo decía Kiko hace un momento? Era algo así como “El que ve solamente el mal en un hermano, ése está poseído por un mal espíritu”. Pues eso.

¡Los cristianos no roban! Pero no por miedo a que les coja la policía, sino en conciencia. Porque ya no son más "Jacob". Son Israel. Y en ese sentido tenemos una misión en la sociedad, en el mundo. Pagamos los impuestos no para que no nos metan en la cárcel. Porque en la época de Jesucristo pagar impuestos se consideraba apoyar a Roma, que estaba oprimiendo, entonces pagando a Roma tú estás oprimiendo a los pobres, a los inocentes. Y decía todo un sector que no había que pagar a Roma, para que se hundiera Roma. Si dejaban de pagar impuestos, Roma se hundiría. Y le preguntan a Jesucristo ¿tenemos que pagar impuestos a la injusticia? ¿tenemos que apoyar la injusticia? ¿tenemos que dar dinero para que la injusticia continúe haciendo injusticia? Y Cristo dice: Sí. Mandó pagar impuestos. Algo sorprendente. Mando pescar un pez y sacar un talento y pagar “por ti y por mí”. ¿Tenemos que pagar impuestos en un Estado que nos está oprimiendo, que nos está destruyendo?

¡Y dale con ver solo el mal en los demás y también en el Estado! Y mira que sabe que eso es demoniaco.

 

domingo, 2 de octubre de 2022

Y Carmen descubrió a Jacob (IX)

 

No ha acabado el capítulo sobre Jacob, pero Carmen decide que es momento para intercalar sus siempre confusas ideas:

El problema está en que todo lo que nos está pasando, en todos los acontecimientos, aun en la Historia, todo lo que pasa en América y todo lo que pasa hoy, Dios está inmerso en todo. En el huracán, en las inundaciones de la China, en todo lo que te pasa en tu propia vida está la lucha verdaderamente de Dios contigo, contra tu orgullo.

Así es el kikismo: sostiene que es Dios quien envía los males, todos, el huracán, la sequía, la pandemia, el cáncer, la crisis…

 ¿Y cómo entrar en la paz, en la reconciliación con el otro: con la familia, con tu suegra, con tu marido, con tu hijo? ¿Cómo entrar en posesión de la alegría inmensa del amor, de la verdad, de estar en Dios? La palabra enseña cómo tiene que hacer Jacob. En esta lucha consigo mismo, en esta noche de pelea -en nuestros acontecimientos- al final uno descubre que el que lucha allí es Dios mismo, que está en los acontecimientos. Entonces Dios le dice lo que tiene que hacer, porque dice que en ese rostro de Dios ha visto el rostro de su hermano.

Error. Dice justo lo contrario: es en el rostro del hermano donde Jacob ve el rostro de Dios.

O sea en "el otro". Jacob es lo que le dirá a Esaú en el encuentro: en el rostro de Dios he visto tu rostro. O sea, en su hermano ha visto a Dios, ha visto que "el otro", lo que nos sobrepasa, lo que no podemos dominar, "el otro" es Dios mismo. Él ha tenido la experiencia divina de Dios en el otro, que es lo que nos va a enseñar.

Entonces, al ser Dios, ¿qué hace Jacob? No solamente le ha mandado los regalos para amainar la cosa y tal, sino que ahora es él el que se va a enfrentar con él y, ¿qué hace? Siete genuflexiones delante de su hermano. Y arrodillarse delante de alguien para Israel solamente se hace ante Dios. Él no lo hace como adulación a su hermano, sino que dice: yo soy realmente el engañador y tú eres para mí Dios. Yo soy el mentiroso, el engañador, el que te he usurpado. De tal manera que Esaú, que había venido a matarlo, emocionado lo abrazó y lo perdonó.

Dios logra una reconciliación humillándose Jacob ante Esaú. Pero porque se conocía de verdad que él era un cojo, un engañador. Conocerse a sí mismo, que es el examen de conciencia.

Hoy, para llegar realmente a una reconciliación en nuestra historia, con nuestra familia, con nuestro pueblo, con la comunidad, con todo, necesitamos nosotros cojear, hacer el ridículo delante de los demás, aceptarte lo que tú eres, lo que somos. Y entonces en "el otro", en el que te parece ti que hay que eliminar, es Dios mismo que está realmente preocupado por ti, que te quiere transformar de Jacob, "mentiroso", en Israel, en fuerte con Dios, en estar con Dios, en pasar el Yabboq, el agua, el río, la muerte, y llevarte verdaderamente a la Tierra Prometida, a poder estar realmente en el paraíso. Vivir aquí en el cielo, que es estar en la paz, en el amor con los hermanos, en la reconciliación. Que es el Sacramento que se nos va a presentar hoy aquí gratuitamente. Per-don. El don.

Os digo que el Señor nos está llamando y nos dice: ¿Quién eres tú? Para poder no hacer aquí una comedia, que es un Sacramento de Reconciliación muy importante, tenemos una lucha personal con Dios, que nos ha llevado a través del Camino, con escrutinios, con acontecimientos que nos han pasado, a saber quién somos nosotros. Todavía el que está engañado…

Y sin venir a cuenta de nada, se pone a murmurar contra el otro, sin querer ver en él el rosto de Dios, lo que, por otra parte, es típico en el CNC.

Yo por eso, los que vienen a confesarse, confesarse, confesarse y siguen siempre lo mismo, veo que no han hecho verdaderamente el arrepentimiento, el romper con el pasado para hacer las cosas nuevas. Todavía no han tenido esa lucha que los deje cojos. Vienen aquí como una comedia, Porque sin arrepentimiento, el dolor de corazón, la contrición... Aun lo dicen los hebreos, el miedo es una atrición, que puede servir pero que no es suficiente. Verdaderamente una contrición, un dolor. La pierna le dolía. El corazón le duele porque ha pecado, ha roto la comunión con Dios. Sufre y si no, estaremos siempre engañados.

Dice: «Que el Señor nos ayude a cambiar de la hostilidad al amor, de la mezquindad al empeño, de la envidia a la satisfacción, de la falta a disciplina, del temor a la fe. Cámbianos, oh Señor, y pórtanos nuevamente a Ti. Revive nuevamente nuestras vidas como en un principio y llévanos los unos a los otros, oh Señor. Porque en la soledad no está la vida».

Esta cita no sé de donde la saca, no pertenece al capítulo del libro que leía. De hecho, lo más interesante de ese capítulo es su final, que es donde actualiza la historia de Jacob para ver su cumplimiento en Cristo. Lo pongo a continuación, aunque Carmen, tan fan solo del AT, lo omitió.

«Este episodio encuentra una nueva y última edición-cumplimiento en el Nuevo Testamento. Piénsese en la "agonía"-combate de Jesús en el Huerto de Getsemani (Lc 22, 39-46). El Hijo, en su pasión, está solo frente al pecado del mundo que está a punto de matarlo, es de noche y lucha contra su voluntad, por que se cumpla la del Padre. Apresado por la angustia, ruega más intensamente, presionando contra el silencio del Padre para obligarle intervenir. "Y su sudor se hizo como gotas de sangre que caían en tierra" (Lc 22,44) Pensemos en su grito sobre la cruz en la oscuridad del eclipse solar de su exilio al Padre (Mt 27, 45-46.50; Mc 15, 33-39; cf. Sal 22). Pensemos finalmente en la luz de la aurora que ha brillado en la mañana de su resurrección con un cuerpo que conserva las señales de los clavos y de la lanza romana. Este es "el día que ha hecho el Señor" (Sal 118, 24), del cual se celebrará por siempre su memoria pascual "hasta hoy", como hacen los israelitas, que conservan el recuerdo de aquella lucha no comiendo el nervio ciático que a estos tanto había impresionado».

Pues nada, en lugar de llevar la larga lectura hasta su cumplimiento en Cristo, Carmen omite esta última parte y sigue a su rollo con los hebreos. Da la impresión de que ella se quedó en la vieja alianza y que le mola más el yom kippur que el sacramento de la reconciliación. Pobrecilla.

Si veis todas las oraciones que hacen los hebreos durante todo el día son verdaderamente confesiones de los pecados y oraciones de abrir la puerta a Dios. Y toda !a liturgia ayuda muchísimo, hasta el ayuno. Dicen ellos que los niños desde los 13 años deben hacer ayuno en el Yom Kippur, y las parturientas, y los viejos, deben hacer ayuno en el Yom Kippur... Y primero, antes que poder llegar al perdón del Yom Kippur, la reconciliación con todos los hermanos. Y si no, que no vayan la sinagoga.

Yo espero que hoy sea un día de reconciliación que se realice la visión de Kiko de que "el otro es Cristo". O sea, que en todo lo que nos está pasando y en todo lo que estamos llevando, que Kiko lo pone siempre corno el amor al enemigo... Pero el enemigo más grande, en el fondo, es el amigo. Por eso dice Jesucristo y los salmos “si hubiera sido un enemigo lo hubiera soportado, si fuera un adversario lo habría evitado, pero es un amigo que come conmigo el que me traiciona”. Esto lo saben muy bien las mujeres que han sido traicionadas. El que la lleva a la muerte es el amigo. Y es muy interesante que, tanto que tenemos contra los fariseos, los fariseos no veréis que lleven a Jesucristo a la muerte, No aparece ninguno en la pasión. Sin embargo, está los políticos y los zelotas y el sanedrín y los grandes conservadores, ellos llevarán a la muerte a Jesucristo. Digo todo esto porque hay que entender muy bien la revelación. Por algo vive este pueblo.