El
Estatuto del CNC declara que las Laudes del domingo en familia son parte de la
praxis del CNC para transmitir la fe a los hijos.
Sin
olvidarnos del rezo de antes de acostarse.
Además
de dichas Laudes, que se conciben como una celebración de la Iglesia doméstica,
está el llevar a los hijos a la Misa celebración de la Eucaristía desde
los 6-7 años; y también el llevarles a la convivencia de mes de la comunidad,
donde por un rato son dejados a cargo del didáscalo –caso que exista tal
carisma en la comunidad- y el resto del día quedan a cargo de niñeras.
Si
la familia es una familia catecumenal como Kiko quiere, entonces la madre no
trabajará fuera de casa, por lo que a la hora de la comida ella y todos los
hijos se juntarán alrededor de la misma mesa y se rezará o cantará en acción de
gracias antes de comer.
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| Familia neocatecumenal presta a partir a convertir aborígenes |
La
práctica de esos sencillos mecanismos más el ejemplo de los padres, empezando
por la indispensable apertura a la vida, es lo que hará posible la transmisión
de la fe a los hijos, dicen en el CNC.
Hace
algún tiempo, una hija de mi kikoquista dejó el CNC. No fue un abandono
traumático; lo dejó porque, según sus palabras, “se convirtió al Señor”.
¿Comor?
¿Qué lo dejó porque se convirtió?
Pero, siendo hija de padres kikoquistas y responsables de parroquia, habiendo
sido bautizada por inmersión en una noche de Pascua, siendo la n-sima de
incontables hermanos, ¿no nació ya convertida? O, al menos, habiendo caminado
en la comunidad de sus padres desde los 6 hasta los 14 añitos, ¿no se convirtió
desde el día 1 en que pisó su propia comunidad?
Pues
no, en su testimonio, esta joven explicó que su conversión no vino
predeterminada genéticamente por la conversión de sus padres; ni la adquirió en
las Laudes dominicales; ni por más coscorrones y empellones que recibió de sus padres
cuando intentaba escaquearse de la comunidad; ni encontró a Dios en su propia
comunidad, en la que entró en la adolescencia, como le correspondía siendo hija
de quien es; ni se convirtió leyendo un librillo agotadísimo pero disponible en
todos sitios; ni escuchando las rondas de experiencias…
| La fe no tiene herencia genética |
Declaró
que la conversión requiere un tú-a-tú con Dios; que la fe de los demás no es
contagiosa, es decir, que nadie adquiere la fe por ver la de otros; que la fe
requiere una búsqueda activa y voluntaria de Cristo, que los padres no pueden
imponer a sus hijos.
Su
primer contacto personal con Dios, la primera vez que intuyó que Dios era
enteramente para ella, sin dejar de ser enteramente para todos, y que en ese
Ser que se entregaba a ella estaba la Vida Plena, fue en la conversación con
una monja que ni sabía de la existencia de Kiko Argüello ni le había hecho
ninguna falta recibir el Kerigma de Kiko para tener experiencia personal de
Dios.
Esta
conversación con una monja de clausura cambió la forma de buscar a Dios de esta
joven. Dejó de pensar que el único camino posible era el que habían andado sus
padres, comprendió que Dios tenía pensado para ella un camino diferente, el
suyo, sólo para ella. Un camino hacia un encuentro personal con Dios. Ir de lo
personal a lo comunitario y no de la comunidad a lo personal.
Dejó
de apoyarse en la fe de otros, en las experiencias de otros, en las órdenes los consejos e imposiciones invitaciones de otros. Y apostó por ser
ella misma y por caminar su propio camino.
Comparto
con alegría esta experiencia, es una ganancia para la Iglesia, aunque no para
el CNC.






