lunes, 19 de octubre de 2026

Padre nuestro - última parte (VI)

 


Continúa lo que Kiko y sus loros llaman monición a la palabra de Dios, que en realidad es un discurso publicitario, como de costumbre.

A continuación hace una mención curiosa, porque para sincretismo la manía -inapropiada- de mezclar signos judíos en ceremonias presuntamente católicas.

«Hoy vivimos una oleada de sincretismo, donde todo se relativiza y donde se dice que todas las religiones son lo mismo. Algunos teólogos se llaman cristianos y católicos pero no lo son, porque dicen que Cristo no es el Logos, sino una de las manifestaciones del Logos, igual que otras que hay en las diversas religiones. Hoy se dicen muchas herejías de ese tipo, como lo ha denunciado el Cardenal Tomko, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. ¡Con esa especie de sincretismo y de relativismo teológico, en el fondo, se quiere atacar a la evangelización!».

Algunos otros no son teólogos, pero se las dan de cristianos y no lo son. Lo que son es muy muy lanzados para criticar a los demás y dárselas de más rectos y auténticos que nadie.

«Ahora vais a entrar en una nueva etapa del Camino Neocatecumenal, de este camino para llegar a vivir el cristianismo de modo auténtico. Por eso, desde siempre, Dios ha predestinado para vosotros gracias que quiere daros en esta convivencia, también sirviéndose de mí, de Carmen y del P. Mario, que somos siervos inútiles, pobres instrumentos».

Ahí está. El cristianismo de los demás no es auténtico, es una mala falsificación. Lo de otorgarse a sí mismos la exclusividad de la autenticidad es un rasgo típico de los grupos sectarios y coercitivos. Lo de usar el nombre de Dios y pretender ser enviados e instrumentos del mismo Dios, también.

«Yo os invito a no desperdiciar las gracias que el Señor os quiere dar, a dejaros convertir por el Señor. Es su amor gratuito hacia vosotros lo que os tiene aquí a la una de noche. En función vuestra, por puro amor hacia vosotros, como os decía antes, Jesucristo ha cogido mi vida, me ha llamado a no casarme, a dejar la pintura, a renunciar a tantas cosas. Por amor a ti me tiene aquí, desempeñando un servicio para ti. Cristo ha cogido mi vida y me ha dicho: "Tú ya no vas a vivir para ti, sino para éstos, porque yo les amo. Tendrás que hacer una, dos, diez, cien, diez mil convivencias seguidas. Acabada esta convivencia, tendrás que hacer otra, y luego otra, así hasta que yo quiera". ¡Por nosotros, Cristo renunció totalmente a sí mismo, subió a la cruz y dio su vida por nosotros! Y, dentro de nosotros, su Espíritu arde, hace arder nuestro corazón de amor por evangelizar, nos impulsa a darnos por vosotros».

Tomad nota. Después de Cristo, Kiko. No hay más señores. Y Cristo está más lejos, así que someteos a Kiko. Porque si algo falla y no te conviertes, que sepas que toda la culpa será tuya. Este es otro tic de los grupos sectarios, el gran líder es infalible, los que fallan son los demás.

«Las cosas que os vamos a decir en esta convivencia tal vez serán pobres y mal dichas; ¡pero la gracia del Señor, su amor, es una cosa santa, enorme, inmensa! Desde siempre, desde toda la eternidad, Dios ha pensado en ti como hijo suyo. En Cristo te ha predestinado a ser su hijo, a reproducir en ti la imagen de su Hijo. Pero tú puedes abortar este designio de Dios. Esto es un misterio grandioso: Dios te ha creado libre y no quiere volverse atrás de lo que ha hecho. Por eso el amor de Dios no actúa en tu vida sin tu libertad. ¡Por eso también puedes condenarte! Tú puedes decir no a la delicadeza, a la maravilla del amor divino. Por respeto a tu libertad, el amor omnipotente de Dios se hace débil. Tú puedes estar aquí durmiendo tranquilamente y no querer escuchar nada; puedes resistirte a la gracia de Dios, y Dios no lo impide. Por eso, ¡ánimo, hermanos! Acojamos la gracia que viene del Señor, este tiempo maravilloso que Él nos concede».

Quién sabe si tú te dormiste por gracia de Dios, que así te protegió de la manipulación.

«Antes de proclamar la palabra del Señor, que es de la Primera Epístola de S. Juan, que habla de los hijos de Dios, de nuestra filiación divina, os voy a leer unos párrafos de S. Gregorio de Nisa en los que habla del "Padre Nuestro".

Si os acordáis, en el mamotreto anterior (que sería el volumen 10, este es el volumen 11) ya leyó y dio una interpretación deforme a lo que dice San Gregorio de Nisa. Los mamotretos son así, los mismos errores repetidos una y otra vez, para que se graben en las mentes manipuladas de los captados.

«Muchos Padres de la Iglesia han hecho catequesis sobre el "Padre Nuestro", sobre las peticiones del "Padre Nuestro". ¡Oyendo lo que dice S. Gregorio de Nisa sobre el poder llamar a Dios "Padre", vais a ver qué fuertes eran las catequesis antiguas sobre el "Padre Nuestro"! La Iglesia antigua era muy consciente de que el hombre, en cuanto creado, no tiene la naturaleza divina. El hombre es hombre, tiene naturaleza humana, y Dios es Dios, tiene naturaleza divina. ¿Cómo puede llegar el hombre a tener la naturaleza divina, a ser hijo de Dios? Sólo si Dios se la da gratuitamente en Jesucristo, mediante el sacramento del bautismo. Para que el hombre llegue a tener la naturaleza divina hace falta que Dios se la dé.

Pero hay otro aspecto en las catequesis de los Padres de la Iglesia: tener la naturaleza divina implica tener una identidad de naturaleza con Dios. Por ejemplo, todos los hombres son distintos (pueden ser, negros, blancos, altos, bajos, etc.), pero tienen una naturaleza idéntica: la naturaleza humana; todos los hombres tienen orejas, nariz, ojos, inteligencia, voluntad, etc. También los perros son todos distintos; hay muchas razas de perros; pero todos los perros tienen la misma naturaleza canina: tienen rabo, pelo, hocico, etc.».

Atentos, aquí empieza la deformidad del pensamiento kikil, que no conoce ni entiende lo que es adquirir la naturaleza divina, por lo que según su palabrería tendría que ser como un afeite superficial que se evapora y desaparece.

«Pues bien, el hombre al que Dios le concede tener su naturaleza, la naturaleza divina, tiene que tener los rasgos de la naturaleza de Dios, ¿no? Esto es lo que repiten constantemente los Padres de la Iglesia. ¿Y dónde se nos ha manifestado plenamente la naturaleza divina? ¡Aquí! ¡En la cruz! Aquí está la naturaleza divina mostrada en la cruz de Cristo.

¿Y en qué se nota, en tu vida concreta, que tienes la naturaleza divina, que puedes decir: "Yo soy un hijo de Dios"? Porque si tienes la naturaleza divina, si eres hijo de Dios, eso lo tienes que mostrar con tus obras. ¿Cómo es posible que uno que se considera cristiano, que va a misa, odie la cruz, la deteste, que sea incapaz de entrar en la cruz? ¿Qué podemos decir de uno que actúa así? Si tú tienes la naturaleza divina, si has recibido del cielo el Espíritu Santo, el Espíritu mismo de Cristo, ese Espíritu que tenía Cristo, es para que Él te lleve a hacer las obras de Cristo. ¿Cómo es posible, entonces, que tú hagas, después de 18 años de Camino, obras completamente contrarias a las de Cristo? ¡Así le haces pensar a la gente que te ve, hermano mío, que no tienes la naturaleza de Dios!».

En efecto. Una verdad se le ha escapado a Kiko: la conducta de los neocatecumenales, en general, es tal que la gente que los ve no percibe en ellos nada de la naturaleza de Dios.

 

2 comentarios:

  1. Siempre la perorata oculta (y a veces no tanto) de que "somos mejores cristianos que los beatorros de la misa de 12" cuando te repiten eso años y años en cada convivencia y en los "pasos", los pobres cates se lo empiezan a creer. Pero claro, es una "gracia", que solo te la da kikonides y derivados.

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  2. La última frase tiene mucho que ver en la deformación de la mente de los adeptos, hay que sufrir, sufrir y sufrir para llegar al cielo, eso de ser felices por naturaleza no es de cristianos adultos en la fe, eso de tener gratitud en el corazón porque Dios te bendice jamás lo hagas en el camino.
    Entrar en la cruz es para el catecúmeno humillarse y humillar a más no poder, para reducir el autoestima de sus adepto, Kiko insiste mucho en ello para obtener el control absoluto de la vida de las personas.

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Antes de comentar, recuerda que tú eres el último y el peor de todos, y que el otro es Cristo.