El informe sobre las sectas resume como sigue las causas del éxito de las sectas:
La crisis de las estructuras sociales ha dejado a muchos individuos confundidos, desarraigados, inseguros y, por lo tanto, vulnerables.
Muchas personas sufren por esto. Se sienten inquietas por ellas mismas (crisis de identidad), por el futuro (desempleo, peligro de guerra nuclear). Problemas acerca de la verdad y su fundamento; incertidumbre y falta de confianza en la política; dominio económico e ideológico; significado de la vida, de uno mismo y de los demás, de los acontecimientos, de las situaciones, de las cosas, del más allá.
No tienen una directiva: falta de orientación, falta de participación en la toma de decisiones, falta de respuestas válidas a sus problemas reales. Tienen miedo a causa de las varias formas de violencia, conflicto, hostilidad, miedo de un desastre ecológico, de la guerra y del holocausto nuclear, de los conflictos sociales, de la manipulación.
Se sienten frustrados, desprotegidos y sin sostén y, consecuentemente, sin motivación, abandonados en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la sociedad, perdidos en el anonimato, en el aislamiento, en la marginación, en la enajenación, es decir, se dan cuenta de que no pertenecen a nada, que son mal entendidos, traicionados, oprimidos, decepcionados, ignorados, no considerados, no escuchados, no aceptados, no considerados seriamente.
Están desilusionados de la sociedad tecnológica, de las grandes empresas, del trabajo, de la explotación, de los sistemas educativos, de las leyes y prácticas eclesiásticas, de la política del gobierno.
Posiblemente hayan aprendido a considerarse a sí mismos como “agentes” conscientes, no inútiles personas sin rumbo u oportunistas, que se buscan a sí mismos, pero que con frecuencia no saben qué hacer, ni cuándo actuar.
En resumidas cuentas, se podría decir que estos síntomas constituyen frecuentemente formas de alienación (de uno mismo, de otros, de sus orígenes, de su cultura, etc.). Se podría decir que sus necesidades y aspiraciones son la búsqueda de una “presencia” (para consigo mismo, para con los demás, para con Dios). Quienes se sienten perdidos quieren ser hallados.
Y tras analizar los factores que llevan a tantos a acercarse a ellas, se atiende también a las técnicas de formación y reclutamiento y los procedimientos de adoctrinamiento.
Dice el informe:
Quienes son atraídos generalmente desconocen, en primer lugar, que este acercamiento ha sido preparado con antelación y, en segundo lugar, ignoran la naturaleza de esta conversión manipulada a la que ellos están sometidos. Esto está en neto contraste con el método de la Iglesia, que requiere pleno conocimiento y capacidad.
Tanto los jóvenes como los adultos sin bases sólidas son víctimas fáciles de estas técnicas y métodos, que frecuentemente son una mezcla de afección y decepción que gradualmente van llevando a un determinado tipo de control mental, con el uso de técnicas de cambio abusivo de la conducta.
Se han enumerado los siguientes elementos:
· Hábil proceso de iniciación, el captado no descubre lo que son en realidad sus anfitriones hasta más adelante.
· Uso de técnicas dominantes: “bombardeo de amor”, invitación a “ágapes para amigos”; técnica de las “fiestas-pesca” (“salmonetas” como método de reclutamiento).
· Imposición de respuestas y decisiones ya tomadas.
· Empleo constante de la adulación.
· Exigencia de una abnegación incondicional al iniciador.
· Aislamiento de las personas, control del proceso racional del pensamiento, eliminación de información e influjo externo (familia, amigos, redes sociales, especialistas en salud, etc.) que puedan romper el proceso de asimilación de los modelos y de las actitudes del captado.
· Reformulación y reinterpretación de las vivencias pasadas, resaltando cualquier pasado comportamiento desviado, como el uso de la droga, desviaciones sexuales, etcétera.
· Utilización de métodos sociológicos que alteran la conciencia y producen disturbios intelectuales, “bombardeos” intelectuales, uso de sofismas, sistemas logísticos cerrados, restricción del pensamiento reflexivo.
· Mantener al reclutado constantemente ocupado y nunca solo, exhortación y entrenamiento constantes para llegar a un “estatus” espiritual exaltado, alteración de la conciencia, sumisión automática a las directivas; supresión de la resistencia o negatividad.
· Importancia atribuida al líder; algunos grupos rebajan la de Cristo para aumentar la del líder
Conclusión
Es obvio que no siempre podemos ser conciliadores. Hemos analizado suficientemente la acción de las sectas para darnos cuenta de que las actitudes y los métodos de algunas de ellas pueden ser destructores de la personalidad, quebrantadores de la familia y de la sociedad y de que sus principios tienen que ser removidos con la enseñanza de Cristo y de su Iglesia. En muchos países, sospechamos, y en algunos casos estamos ciertos, una potente fuerza ideológica, así como intereses económicos y políticos, están trabajando a través de las sectas, que son totalmente extrañas a un genuino interés por lo “humano” y se sirven de lo “humano” para fines y propósitos inhumanos.
Es necesario informar a los fieles, especialmente a los jóvenes, para que estén alertas, proporcionarles una ayuda profesional, aconsejarles, darles asistencia y protección legal.
Sabemos también por experiencia que es generalmente imposible un diálogo con las sectas.
Ahora bien, si queremos ser sinceros con nuestra fe y con nuestros principios —respeto a la persona humana, respeto a la libertad religiosa, la fe en la acción del Espíritu que trabaja en los impenetrables designios del amor divino para toda la humanidad, para cada individuo—, no podemos contentarnos con condenar y combatir a las sectas, o hacer que se las prohíba o se las expulse, o “rescatar” a determinadas personas contra su propia voluntad. El “desafío” consiste en estimular una mayor eficacia pastoral.
Esta es la conclusión del informe. Pero ¿cómo van a estimular la eficacia pastoral, la formación e información a los fieles y su protección si no sacan los grupos sectarios parásitos de las parroquias?

Antes de entrar al CNC, todos mis familiares que estaban dentro me decían que entrara que nunca iba a estar solo, que siempre iba a tener a la comunidad conmigo, que iba a poder contar con ellos más que en mi familia de sangre.
ResponderEliminarHoy, a 10 años de que acepté entrar, me doy cuenta que todo ha sido, para mi exigencia, exigencia y más exigencia. Nunca nadie en quien poder contar. Eso nunca ocurrió para mi.
Yo venía de otra organización en la iglesia. Con esa mística que traía, yo si me preocupé por los hermanos, les ayudé en sus necesidades y me preocupé por ellos. Les ayudé en lo que pude. Pero por mi nadie se preocupó. Cuando yo llegué a necesitar, nadie estuvo ahí. Cuando no acepté a ayudar a alguien porque ya no podía, entonces todo fue recriminarme y hacerme sentir culpable porque ya no seguí dando como antes.
Pero puedo ver como a otros si les han ayudado, como otros si han tenido en quién contar (incluso contaron conmigo varios por mucho tiempo). Siento que me he llevado la peor parte.
Otros tuvieron en quién contar, en mi, por la caridad y virtudes que me habían cultivado en otro lado. Yo no tuve nadie en quién contar cuando lo necesité. Todo esto me ha llevado a volverme cínico, a no querer ya ayudar a esta gente. A encerrarme a poner barreras para que no se aprovechen. Y en fin me está haciendo sentir peor Cristiano.
Vete. Será doloroso, pero vale la pena. No eres un peor cristiano, simplemente estás decepcionado, te sientes traicionado y estás agotado, lo cual es completamente normal. La culpa solo te mantiene atado a ellos. No es culpa real, es la que te han condicionado a sentir. Siento compasión por ti, hermano; intenta encontrar tú también un poco de compasión por ti mismo. Busca apoyo fuera de la comunidad, ¡salir no es fácil!
EliminarEse sentimiento es clásico en el CNC, te hacen sentir lo peor de lo peor, que te empieza a gustar.
EliminarEs un problema psicológico, prefieres el maltrato que la soledad.
El lavado de cerebelo es serio.
Anonimo 16.58, como ya te dijeron "Vete" y yo añadiría "ni mires atrás".
Dolerá al principio pero se te pasa luego. No tienes que aguantar m.... de nadie.
Anónimo 16,58, no te puedes imaginar la liberación, paz, tranquilidad, alegría, etc que se siente cuando se ha salido de la opresión y asfixia de la comunidad. Uno debe de estar donde se sienta a gusto, sin sentimiento de culpa, libre.
ResponderEliminarHay vida y vida plena fuera de la comunidad y sin dejar la Iglesia, que tiene una riqueza inmensa para que la vivamos y disfrutemos. Para mí el haber dejado la comunidad y estar descubriendo tantísimas maravillas en la Iglesia me parece un regalo inmerecido.