Misiva enviada por el Vicario General para la Diócesis de Roma con motivo del próximo Triduo Pascual.
Me hubiese encantado encontrar algo similar para la diócesis de Madrid, pero no ha sido el caso, así que publicito esto con la esperanza de que cunda el ejemplo.
Roma, 23 de febrero de 2026
VICARIATO DE ROMA
A los reverendos presbíteros
de la Diócesis de Roma
Muy querido,
con miras a las celebraciones del Triduo Pascual, centro del año litúrgico, recordamos que permanecen vigor las disposiciones que fueron dadas por el Consejo Episcopal el 1 de marzo de 2019, adjuntas.
Intensificando también la carta circular de la Congregación para el Culto Divino del 16 de enero de 1988, pedimos que todas las realidades eclesiales presentes en la Diócesis presten especial atención a estos tres elementos:
1) que se garantice la dimensión de la comunidad parroquial;
2) que se respete la visión unitaria del Triduo pascual, evitando celebrar solo una parte;
3) que la celebración sea solo en lugares de culto.
Agradeciéndote la atención pastoral a estas disposiciones, le deseamos un fecundo camino cuaresmal.
Card. Baldassare Reina
El señor Vicario General se dirige a todos sus subordinados naturales. La carta no es solo para aquellos curas de parroquia y nada más, sino que en especial se dirige a quienes participan en alguna realidad eclesial, aunque la misma no sea asociativa y no tenga miembros.
Las instrucciones son claras y no da lugar a mala interpretación posible, además de que ya deberían ser conocidas por todos, puesto que, como se hace notar, no son novedosas, sino las mismas que están en vigor, es decir, plenamente vigentes, desde hace siete años (cifra bíblica).
Y para más claridad sobre lo que no es lícito hacer o dejar de hacer en la celebración del Triduo Pascual, se recuerda la circular de la Congregación para el Culto Divino de 1988, hace treinta y ocho años, de la que cardenal firmante destaca los siguientes aspectos:
La dimensión parroquial de las celebraciones.
La única comunidad válidamente constituida es la comunidad parroquial, que no hace grupitos aislados en salitas de usos múltiples porque es una sola.
La unidad del Triduo pascual.
Porque hay grupitos, de esos que se dividen en salitas privadas, que jamás celebran la cena del Señor, sino que se juntan para teatralizar un lavatorio distorsionado en el que lo importante no es ponerse al servicio del otro, sino saldar cuentas y reyertas.
El lugar de la celebración.
No es válido esconderse en salitas de usos múltiples tras puertas cerradas, no es válido juntarse en un garaje o un hangar. El triduo pascual es la celebración más importante de todo católico y debe hacerse en un lugar de culto.
El señor Vicario General de la Diócesis de Roma deja muy clara la ilicitud de la praxis del CNC desde la misma base.
Y esto clarifica los lloros y quejas del muy sensible Kiko, desde hace años, hacia todos los obispos que se oponen a sus desmanes pascuales. Y su pretensión de que el estatuto ampara lo que es ilícito y el obispo prohíbe a los presbíteros a él subordinados.
El demonio se puede disfrazar de ángel de luz, pero no es capaz de obedecer ni de reconocer un error.

Es horroroso, mientras la comunidad Parroquial Católica está celebrando el Triduo Pascual... al mismo tiempo se oyen las interrupciones de los gritos de los kikiricantos que vienen de los salones de usos múltiples de la Parroquia donde están los neocatecumenales con su liturgia propia y divisoria.
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