«Monición a la cuarta lectura
Ahora, hermanos, recibiremos el signo de la Cruz
gloriosa.
Primero proclamaremos la Palabra de Dios. Escucharemos a
S. Pablo decir que Dios le ha enviado a predicar, a evangelizar, no con
palabras sabias, no con grandes discursos, con grandes argumentaciones, para no
oscurecer la Cruz de Cristo, porque la predicación de la cruz es necedad.
Os hemos dicho, hermanos, que la cruz es el símbolo de lo
que te destruye. Dios siempre os espera en la cruz. La cruz es escándalo para
el mundo. También nosotros hemos rechazado siempre la cruz en nuestra vida.
![]() |
| Moralismo kikil: lo "imprescindible" para "rezar Laudes" |
Todos tenemos experiencia de las cruces de nuestra
existencia: momentos de desolación y de tristeza. Cosas terribles que ha permitido el Señor para nosotros:
enfermedades y sufrimientos. Sin embargo esta cruz es señal del amor de
Dios.».
¿Habrá mayor moralismo que el
empecinamiento kikil en que las enfermedades hay que quererlas porque vienen de
Dios?
«La manda Dios para que podamos trascender hacia él,
situarnos en nuestra auténtica realidad, para hacernos ver lo que somos:
pobres, impotentes. Ha sido la ocasión de ver a Dios; la cruz es lo que Dios ha
usado para hacerte venir aquí.
Por esto Jesús se levanta de la cruz que le prepara su
Padre, porque sabe que Dios es quien saca el bien del mal. Nosotros sabemos que
la cruz gloriosa es el misterio escondido que se nos ha revelado. Sabemos que
la cruz es el arma con que el maligno nos encadena, porque por el temor que tenemos
a la muerte estamos sometidos al poder del mal; sabemos que la cruz no nos
destruye ya porque Jesucristo ha vencido el aguijón de la muerte, el pecado,
porque ha alzado la Cruz y la ha hecho gloriosa. Por esto los cristianos
llamamos a la Cruz la luz radiante del rostro de Dios. Por esto, hermanos, la
Iglesia hoy os ha dado el camino: amar a Dios sobre todas la cosas, porque Dios
es el único, los otros dioses son nada, humo, vapor, vanidad, no nos salvan. La
Iglesia hoy nos ha hecho descubrir cual es la fuerza para caminar, que es el
Espíritu Santo, para avanzar hacia la siguiente etapa. También la Iglesia os
dará el arma, sin la cual no podrías seguir el camino: la cruz gloriosa. Para que
cuando, al salir de aquí, el demonio te presente de nuevo la cruz para
someterte a él, no temas y sepas que la cruz no mata, sino que glorifica.
![]() |
| Inicio curso 2016: ¿no saben que laicos no deben partir pan consagrado? |
Ahí queda eso: Dios no libro
a su Hijo del pecado... ya decían sus paisanos que era un comilón y un borracho
y el sensibilísimo Pakito lo confirma.
«Si el Espíritu de Cristo habita en ti, entonces podrás
amar de una forma nueva, porque la muerte de la cual la cruz era el signo no te
impide ya amar al otro, porque Cristo ha abierto un camino a través de su
carne. Esta cruz te sirve de gloria».
En realidad en el kikismo no
puedes amar a nadie si primero no conoces todo sus pecados y sufrimientos. Ergo
siguen incapaces de amar al otro, por más que Cristo haya vencido a la muerte y
nos haya regalado la salvación.
«Esto es lo que dice S. Pablo: que Dios ha tomado lo que
no valía nada para confundir a los sabios e inteligentes del mundo. La
sabiduróa del mundo no ha sabido descubrir el rostro de Dios en este Jesús que
se entrega a la muerte; al contrario, se ha escandalizado como hoy se
escandaliza de nuestra comunidad porque predicamos el Siervo de Yahvéh en una
época contestataria en la que se debe hacer huelga y juzgar y odiar al otro
para luchar contra la injusticia.
Cuando el Justo, hermanos, que nos podía juzgar, ha
preferido no juzgarnos sino hacerse pecado a sí mismo, hacerse Él reo de muerte
y ha amado al hombre así como era. El lenguaje de la cruz es un escándalo.
Escuchamos esta Palabra.
Cuarta lectura: I Corintios 1, 17-25
Ahora, hemanos, la Iglesia os hará un examen, un
escrutinio, en el que responderéis libremente en voz alta. La Iglesia te
preguntará:
“¿Cuál es tu cruz y qué sentido tiene en tu vida?”
Porque si todavía estás escandalizado de la cruz no
puedes pasar al catecumenado. Porque a partir de este momento, tu dices que
todo lo que te sucede es para tu bien, porque Cristo ha destruido la muerte y
el pecado en la Cruz. Dios permite cosas para tu bien, para glorificarte. La
Iglesia te dará la cruz gloriosa de Jesucristo para ayudarte, porque así como
antes cuando el demonio te presentaba la cruz, el sufrimiento, te hacía
rebelarte contra Dios y responder al mal con mal y a la violencia con
violencia, ahora tu tienes esta cruz iluminada y tu sabes que el demonio no te
puede engañar más presentándote la cruz, porque
en esta cruz ves a Cristo que se ha entregado en ella y que Dios ha resucitado
y glorificado. La cruz hoy no sólo no te mata, sino que te glorifica- Cuando el
demonio vea que para ti la cruz es gloriosa te dejará, porque cuanta más cruces
te presenta tanta mayor gloria recibirás de Dios.
Por esto es muy importante que antes de pasar a la
Eucaristía, a la acción de gracias, no estemos escandalizados por la cruz y
sepamos en lo profundo de nuestro corazón que todo es gracia y todo es amor.
Que si Dios permite esto para ti, que tú seas cojo, que
seas tuerto, ha permitido que tu mujer tenga un carácter terrible, que tu
marido sea un soberbio, todas estas cosas que te matan, Dios esto lo ha
levantado y lo permite porque te ama. Porque a través de esto que tú
humanamente no comprendes quiere llevarte a descubrirle a Él para salvarte, y
es capaz de transformar esta cruz en gloriosa».
Ojo al dato, porque tiene
telita. En el kikismo, Dios tiene que recurrir a tretas humanamente
incomprensibles para obligarte a renunciar a tu razón, que es lo que te hace
humano, y sólo tras dicha renuncia, entonces puede salvarte. Ahí queda eso. Dios se podía haber ahorrado el crearnos a su imagen y semejanza, dotados
no sólo de sentimientos sino también de razón.
![]() |
| Inicio curso 2016: Mucho hueco, mucha silla vacía, poco interés por escuchar al padre Rino |
Catequista: “...NN...” (se pone en pié)
Obispo: “...NN..., ¿cuál es hoy tu cruz y qué sentido
tiene en tu vida?”
(el neo-catecúmeno responde libremente, pero con
brevedad. Después se aproxima al Obispo y se arrodilla a sus pies)
Obispo: “...NN...,
Yo te signo con la cruz gloriosa de nuestro señor
Jesucristo: que este signo de victoria te conduzca a la vida eterna”.
Amén.
Oración: “Señor Jesús, tú que sabes que en el misterio de
tu muerte está nuestra vida, que en el misterio de tu resurrección está nuestra
fuerza: amaestranos en el misterio de tu cruz; porque sólo en ella se encuentra
la verdadera sabiduría, la verdadera vida.
Te lo pedimos a ti que vives y reinas con el Padre y con
el Espíritu, por los siglos de los siglos”.
Amén
Canto: Himno a la cruz gloriosa
Ahora, hermanos, el último signo que haremos en este
primer escrutinio del paso al catecumenado, será poneros a todos en las manos
maternales de la Iglesia. La Iglesia se compromete con vosotros a ayudaros, a
rezar por vosotros, a conduciros en este camino hacia la fe.
Ahora los responsables de cada comunidad os acercáis y os
ponéis de rodillas. La Iglesia os dirá: “Tú que en el Bautismo fuiste acogido
en las manos maternales de la Iglesia, hoy te pones de nuevo bajo su cuidado y protección”.
Y todos los responsables diréis: “¿A dónde iremos? Sólo el Señor tiene palabras
de Vida Eterna”. Todos os ponéis de rodillas; y el Obispo, los presbíteros y
los catequistas extendemos las manos sobre vosotros. Después, el Obispo ayudará
a los responsables a levantarse, como signo de esta protección».
Y digo yo, puesto que se
dirige a creyentes practicantes, ¿cuándo dejó la Iglesia de protegerles y por
qué?
«(Se acercan los responsables de cada comunidad y se
postran de rodillas ante el Obispo, mientras todos los demás se ponen también
de rodilla en su sitio).
Obispo: “Tú que en el Bautismo fuiste acogido en las
manos maternales de la Iglesia, hoy te pones de nuevo bajo su cuidado y
protección”.
Responsables: “¿A dónde iremos? Sólo el Señor tiene
palabras de Vida Eterna”.
Todos: “¿A dónde iremos? Sólo el Señor tiene palabras de
Vida Eterna”.
(El Obispo ayuda a los responsables a levantarse; a
continuación invita a todos a darse la paz –mayúscula en el original-).
Paz
Bendición
Canto: “Magnificat”
Eucaristía
Así termina la convivencia del primer escrutinio del paso
al catecumenado.
Después de la convivencia se reune a la gente una noche
en la parroquia para explicarles como se hace el camino durante el tiempo del
paso al catecumenado hasta el segundo escrutinio».











