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| Sala de usos múltiples parroquial por permisibidad de la Iglesia jerárquica |
En esta ocasión, una entrada de Ramón Fandos.
Mi opinión personal es que lo que pasa tras las puertas cerradas del CNC es más por dejadez que por contar con permiso explícito de la Iglesia, pero ello no invalida que la responsabilidad de qué se hace y se dice en las parroquias es de la Iglesia jerárquica.
«NO
FUERON SOLAMENTE “LOS KIKOS”: FUE TAMBIÉN LA IGLESIA. ES NECESARIO QUE LO
EXPRESEMOS BIEN PARA QUE EL RESPONSABLE SE DÉ POR ALUDIDO.
El Camino Neocatecumenal tiene tanta fuerza porque consigue engañar a todo el
mundo. A los que hemos salido, no tanto. Pero se nos cuela por la puerta de
atrás sin que nos demos cuenta: por el lenguaje.
Estamos indignados por el daño que el Camino ha hecho en nuestras vidas, y es
lícito y necesario todo lo que escribimos denunciando. Pero hay un detalle
sutil que puede hacer que nuestra protesta llegue más alto, o que algún día
nadie la escuche: las palabras que elegimos deciden quién responde por lo que
nos hicieron.
SU COARTADA
Hablamos de escrutinios, de vejaciones, de insultos, de injusticias... y
añadimos: "de los kikos", "del Camino". En ese momento la
institución respira aliviada. Porque "los kikos" suena a secta ajena,
a cosa de otros. Y la Iglesia queda como espectadora escandalizada de algo que
ocurrió en su propia casa, con su permiso, bajo su autoridad y dentro de sus
templos.
La corrección que propongo es simple: añadir siempre el eslabón que falta.
Comparad y juzgad:
Glosario de reencuadre (antes → después)
"Sufrí escrutinios de los kikos" → "Sufrí escrutinios en la
Iglesia católica, a manos de personas bajo su autoridad y con su permiso,
llamadas 'catequistas' del Camino Neocatecumenal"
"El Camino me robó 20 años" → "La Iglesia me robó 20 años en un
itinerario parroquial denominado 'de conversión': el Camino
Neocatecumenal"
"Me captaron con 17 años" → "La Iglesia me captó con 17 años, en
unas catequesis anunciadas desde el púlpito de mi parroquia. Después supe que
eran del Camino Neocatecumenal"
"Los catequistas me vejaron" → "Fui vejado dentro de una
parroquia católica, por laicos que se llamaban neocatecumenales, investidos de
autoridad por el párroco y con conocimiento del obispo"
"Los kikos controlaban mi dinero" → "La Iglesia me exigía dinero
en bolsas de basura, dentro de un local parroquial, por mandato de un
movimiento llamado neocatecumenal con estatutos aprobados por la Santa
Sede"
"Los responsables decidían sobre mi matrimonio" → "Laicos con
permiso del párroco decidían sobre mi noviazgo y mi matrimonio, y ningún obispo
lo impidió. Después supe que eran del Camino Neocatecumenal"
"Kiko arruinó mi vida" → "Un movimiento parroquial, presidido
por el párroco y dirigido por Kiko, con el nombre de neocatecumenal, arruinó mi
vida"
"Dejé el Camino" → "Sobreviví a un itinerario aprobado por la
Santa Sede llamado Camino Neocatecumenal"
La diferencia no es de estilo. Es de imputación. La primera versión denuncia a
un grupo; la segunda señala a quien tenía el deber de vigilar y, en vez de
vigilar, firmó. La primera permite a cualquier obispo encogerse de hombros; la
segunda le obliga a responder.
El eslabón que propongo añadir no es una opinión. En 1990, Juan Pablo II
reconoció el Camino en la carta Ogniqualvolta como "itinerario de
formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de hoy". En
2008, la Santa Sede aprobó definitivamente sus Estatutos. En 2011 se aprobó su
Directorio Catequético, revisado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Los escrutinios no se hacían en un garaje: se hacían en salones parroquiales,
con el párroco al corriente. Las comunidades se erigían con autorización del
obispo.
Sin la Iglesia, el Camino no duraría ni un día. Su fuerza no está en Kiko: está
en el sello eclesial que lo cubre todo. Cuando decimos "cosa de los
kikos", le devolvemos a la Iglesia limpia la única cosa que la obliga: su
firma.
"Sí, sí; no, no"
Jesús no llamó a los que devoraban las casas de las viudas "un grupo con
métodos mejorables": los llamó sepulcros blanqueados (Mt 23,27). Y dejó
dicho: "que vuestro hablar sea sí, sí; no, no; lo que pasa de ahí viene
del Maligno" (Mt 5,37). El lenguaje ambiguo viene siempre del lado de la
manipulación. La verdad tiene otra promesa: "la verdad os hará
libres" (Jn 8,32). Libres también de un vocabulario que nos enseñaron
precisamente para que la verdad no se pudiera decir.
Así que, todos los que habéis sido iluminados por la gracia de Dios para dejar
esta secta: cada vez que escribáis, habléis o denunciéis, no digáis solo
"los kikos". Añadid el eslabón: en la Iglesia, bajo su autoridad, con
su permiso.
El día que dejemos de usar su diccionario, el Camino habrá perdido su mejor
disfraz. Y la Iglesia ya no podrá mirar hacia otro lado: la estaremos mirando a
ella».

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