Por fin Mario parece aclarar cual es el objetivo de su tostón:
«Os decía que con estas catequesis (sic) quiero hacer conocer el pensamiento de los Papas, porque quien está con Pedro está con Jesucristo».
Obviamente Mario sabe que los neocatecúmenos desconocen “el pensamiento de los Papas”, los pobres solo son adoctrinados en el pensamiento kikil. Pero ya es mala suerte que justo cuando se le ocurre que lo procedente es transmitir el verdadero pensamiento de los Papa, le da un bajón que lo incapacita para hacer uso de citas, de modo que pareciera que todo lo que cuenta es de su cosecha, no pensamiento de ningún Papa.
«Ahora que está de moda querer cambiar de sexo, es importante entender que ¡esto es imposible! Podrás cambiar el órgano generativo, tomar hormonas, pero la sexualidad femenina, o masculina, queda para siempre, en todas las células de las personas».
«Claro que la sexualidad sabemos que está bajo la esclavitud del diablo. Aunque estemos bautizados, y nos haya sido quitado el pecado original, pero queda el “fomes peccati”, la tendencia a pecar para buscar el placer. Es muy importante saber distinguir placer y felicidad».
«La castidad es dominar los impulsos sexuales. Por eso el Señor, además del cuerpo, nos ha dado el alma».
¡Y yo que pensaba que nos la había dado porque nos hizo a su imagen y semejanza! Jamás hubiese pensado que nos dio el alma en función de los impulsos sexuales.
«Cuando nos oponemos a Dios o murmuramos contra Dios o contra los catequistas (sic), porque el Camino es un camino de fe, pero si lo vivimos en la carne, se acabó el Camino. Por eso dice San Pablo a los corintios, son necesarias las divisiones en la comunidad para que se manifieste quién tiene fe en Jesucristo y quién está viviendo en la carne y juzga a todos y murmura constantemente, Contra Dios puede ser que no, pero contra los catequistas sí. Pero si tú murmuras contra los catequistas ya te sales del camino de Dios».
Como puede verse, es contrario al kikismo considerar que los kikotistas pueden equivocarse y, en consecuencia, necesitar que alguien les corrija. NO. Para ellos la corrección al kikotista es murmuración y es salirse del camino de Dios. Y esto, además de abuso espiritual es muy muy sectario.
Todavía no ha acabado, insiste Mario en ridiculizar al que se atreva a corregir a un kikotista:
«¿Por qué? Porque los paganos buscan una sabiduría humana, los inteligentes, los neocatecúmenos que se creen más inteligentes que los catequistas y que Dios».
Y todavía hay más amenazas para los que no se dejan dominar: «Quienes juzgan, critican, murmuran, aunque sean neocatecúmenos, y hayan acabado el Camino, hecho el Matrimonio Espiritual, sean presbíteros o hermanos, cuando lleguemos a las santas moradas, el Señor mirará a los hechos, no a los deseos, ¡o buenas aspiraciones!».
Date cuenta. Según Mario ya podía tu intención ser buenísima, ya podías desear enmendar un error garrafal de un kikotista, que él, el muy pezzimo, ha decidido que tus hechos eran juicios y te acusará en el tribunal de Dios. Y lo dice en serio, porque los kikotizados, como hijos del acusador, siempre están prestos a acusar al otro, jamás a disculparlo.
Y tras la arenga en pro del abuso espiritual, vuelve a la castidad, ya sabéis, el motivo, dice Mario, por el que el ser humano tiene alma.
«La castidad, el dominio de sí, te educa a mirar a la persona, no al sexo de la persona. …
Es normal que tenga pensamientos normales, malos, de atracción, pero está en ti dominarlos o comenzar a interiorizarlos. Si los interiorizas, comienzas a pensar en esta chica, pensar en esta chica, y penetra en ti y crece, crece, crece hasta que vas a la cama con ella … aunque seas presbítero, te enamoras, se desencadena un proceso que ya no puedes pararlo».
Para mí que gran parte del problema es que hacen ir al seminario a chicos que no tienen vocación; y luego les pasa lo que les pasa, con ella o con él, que también.
Y frente a esta realidad, Mario presenta como la gran panacea algo que ya ha demostrado su ineficacia:
«Hermanos, nos enfrentamos a una generación siempre más pagana e idólatra, estamos llamados a ser ciudadanos del cielo y por tanto la transmisión de la fe pasa a través de la familia, de la educación a los hijos, que es responsabilidad de los padres, asistidos por el Espíritu Santo, sostenidos por la comunidad. Por eso los Laudes del domingo por la mañana son más necesarios que nunca, hay que cuidarlos, para ayudar a los chicos a abrirse, a ver sus crisis, sus problemas, hacerlos hablar, ayudarles, hoy más que nunca».
En suma, interrogatorios semanales delante de toda la familia. ¡Qué guay!
«Ahora quiero daros algunas pinceladas sobre nuestra sociedad de hoy: esta sociedad líquida y sus implicaciones.
¿Qué quiere decir que estamos viviendo en una sociedad líquida? Eso expresa la naturaleza cambiante, inestable y fluida de las relaciones sociales, económicas y culturales en un mundo globalizado. … Y desde Europa salen leyes nefastas para todos los países. Gracias a Dios que en Italia tenemos la Presidenta Meloni que intenta bloquear. Pero las izquierdas luchan».
Dice Ascen que no se puede permitir que la política divida a la comunidad… pues debería callar a Mario.
«Vivimos en la dictadura del relativismo. La teoría de género pretende que la identidad sexual sea una construcción de tipo social y cultural, no una realidad biológica y de identidad. El clima cultural actual promueve la autodeterminación, la defensa del pensamiento libre. Y esto influye en las políticas públicas, dando apoyo a los derechos de las minorías, por un falso concepto de respeto de la libertad.
Os pongo ejemplos: Los gays han hecho un “vía crucis” de los gays, horrible, blasfemo, pero dicen que ¡hay que defender la libertad de expresión! La influencia de los activistas ha llevado a la eliminación del diagnóstico de diversidad de género. Dicen que clasificar la identidad trans como una enfermedad mental es un comportamiento discriminatorio que fomenta el odio y quieren hacer creer que decir la verdad fomenta la división».
«El profeta Isaías decía esto: “¡Ay de los que llaman a lo malo, bueno y a lo bueno, malo; que cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas, que transforman lo amargo en dulce y lo dulce en amargo!”. ¡Ay de los que se creen sabios más que los demás! Se creen más inteligentes que los catequistas (sic). Esto no lo digo yo, lo dice Isaías, es para nosotros».
Me da a mí que parte del problema son los kikotistas que se creen más inteligentes que los demás. Y que incluso pretenden que Isaías diga eso.

Puede ser, digo yo, ¿que sean los catequistas los que se creen más inteligentes que todos? No sé, algo para reflexionar.
ResponderEliminarEn apenas unas líneas, el Doctor Honoris Causa Mario Pezzi logra acumular una cantidad asombrosa de marcadores de control coercitivo, enhorabuena. Aquí van algunos:
ResponderEliminar1. Redefinición del desacuerdo como patología espiritual. Cualquier objeción se reclasifica de antemano como "murmuración" o "vivir en la carne" — nunca se evalúa el contenido de la crítica, solo se diagnostica al que critica.
2. Autoridad no falsificable. El catequista actúa como proxy de Dios sin ningún mecanismo textual que reconozca que puede estar equivocado. Esto elimina la posibilidad estructural de corrección ascendente.
3. Amenaza diferida pase lo que pase. La advertencia de que serán juzgados "por las obras, no por las intenciones" — incluso quienes ya completaron el itinerario, hicieron el Matrimonio Espiritual o son sacerdotes — funciona como una amenaza que nunca caduca, manteniendo el miedo activo incluso en los más comprometidos.
4. Uso de la división como prueba de lealtad, no como señal de alarma. Invertir 1 Corintios 11:19 (Pablo lamenta las divisiones como problema) para convertirlo en mecanismo de selección ("las divisiones son necesarias para revelar quién tiene fe") asegura que cualquier fricción interna confirme el sistema en vez de cuestionarlo.
5. Aislamiento del canal de apelación. A diferencia de la Regla de Benito (que al menos permite exponer el caso al abad), aquí no se menciona ningún cauce legítimo para expresar desacuerdo — la única salida narrativa es el silencio o la salida de "el camino de Dios."
6. Vocabulario ascético prestado para blindar la autoridad. Términos con peso espiritual real (murmuración, carne, fe) se usan fuera de su contexto original para dar cobertura teológica a lo que es, en el fondo, protección de los catequistas frente a la rendición de cuentas.