Esta entrada reproduce un comentario de un arquitecto
que también tiene estudios de teología, es decir, sabe mucho
más que el que firma pero no pinta.
Este es el texto:
Ahora se hacen templos como a cada quien le parece.
Este se construyó en República Dominicana y los parroquianos dicen: ¡Que
"bonito"!
Debemos siempre decir la Verdad, que no es relativa
jamás, que no es un asunto de opinión.
Me tocó escribirles y llamar la atención y debe
haberles caído mal a algunos.
Así como a los médicos les toca dar consejos para el
bienestar corporal, a los arquitectos nos toca dar consejos para el bienestar
urbano, para el uso de los espacios y si somos católicos, es menester conocer
sobre la construcción de templos y sus cánones y dar consejos al desorientado.
NOTA SOBRE UN TEMPLO "BONITO"
Perdonen pero alguien tiene que decirlo y es que hoy está
pasando por todos lados.
Este templo se ve diseñado y construido fuera de
todo canon católico. Tanto la Nave como el Presbiterio, que es lo que
muestra la foto.
Es triste que encarguen hacer templos sin el menor
conocimiento de la arquitectura sacra católica y de la misma liturgia. Lo
he visto en mi país, lo he visto en España, lo he visto en USA, y como
arquitecto me consta que es un problema ya universal. Es decir, nos pasa lo
mismo que con las sectas protestantes. Cada uno hace un templo como le parece
"bonito".
¿Sabían, por ejemplo, que es canon que Cristo
Crucificado esté al centro del Altar mayor y del Presbiterio? ¿y que ello tiene
una relación con la liturgia del culto, que no es la que alguien se invente?
¿Sabían que no podemos celebrar el Sacrificio del Señor con los fieles sentados
o parados o de rodillas de costado al altar del sacrificio y que eso contradice
la celebración sacrificial?
No podemos rendir el culto de la Nueva Alianza como a
cada uno o a cada párroco o a cada comunidad le da la gana porque le parece,
porque cree que así es mejor o según la estética de sus fundadores o la del
arquitecto que hizo el templo y la indiferencia del obispo. Todo esto es,
tristemente, parte del proceso creciente de protestantización de la Iglesia, y
vaya que hoy hay algunos empecinados y tercos para tener una iglesia a su
manera y decir que el Espíritu Santo así lo quiso. Ya esas comunidades van
dejando de ser católicas y se van configurando con la impostura religiosa de la
cual nos advierte el 675 del catecismo[1].
No le achaquemos nuestros errores, producto de nuestra
ignorancia, al Espíritu Santo para justificarnos. No olvidemos que las ofensas
al E.S. no se perdonan y si hay algo que irrite más a Dios, son los abusos,
abominaciones, profanaciones y despropósitos que se dan en los templos y el
culto.
Desde que Cristo nos enseñó qué celo debemos tener por
el templo con la violencia con que reaccionó con los mercaderes, y hoy hay
muchos que trafican con la sangre del Señor, deberíamos tener gran temor de
Dios, no solo por nuestros pecados en lo cotidiano, sino también y en especial,
por todo lo que se hace en un templo destinado al Culto de nuestro Señor, Dios
Uno y Trino.
[1]La última
prueba de la Iglesia
675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia
deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes
(cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre
la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "misterio de
iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a
los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la
apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es
decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo
colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2,
4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).