lunes, 6 de abril de 2026

Liturgia pascual versus k-folclores

 


Escribo esta entrada el primer día de la octava de pascua para hacer frente a ciertas trampas neocatecúmenas.

Puede que haya neocatecúmenos a quienes no les suene eso de la octava de pascua, pues entre ellos solo y siempre lo oí llamar “semana in albis”, peor aún, porque para los tenidos por “más adultos” entre ellos solo es la semana de los chupitos de leche con miel, que se degustan con mucho secreto, escondidos en salas de usos múltiples cerradas a “los de fuera”.

La octava de pascua se extiende desde el arranque del domingo de resurrección, es decir, desde el corazón de la vigilia pascual, hasta el segundo domingo de pascua, y es, en términos litúrgicos, un único, solo y mismo día de fiesta y conmemoración de la resurrección de Jesús.

Al ser este tiempo una misma fiesta, los catecúmenos que recibían el Bautismo en la vigilia de Pascua vestían de blanco hasta el final de la octava y solo al concluir la misma se quitaban las vestiduras blancas, por eso se le llama también “in albis”.

Puede que los neocatecúmenos tenidos por “más adultos” piensen que son muy originales celebrando misa diaria durante la cincuentena pascual. Nada más lejos de la verdad. La misa diaria es práctica milenaria en la verdadera Iglesia, en particular durante la octava de pascua era lo propio de los que acababan de recibir el Bautismo y la primera Eucaristía.

Escribo esto porque están llegando al blog mensajes engañosos que pretenden que nadie en todo el mundo conserva la santa tradición de la vigilia pascual, salvo los neocatecumenales. Mensajes cargados de mentiras y de veneno que dicen que los párrocos convierten la santa vigilia pascual en una “misa normal” y que los kikos, tan incomprendidos ellos, han intentado sumarse a la celebración parroquial con el santísimo propósito de reconducir la situación, pero que ha sido tan imposible como “mezclar agua y aceite”.

Sospecho que quien escribe tan burdas mentiras hace mucho tiempo que no asiste a la liturgia católica, de lo contrario habría podido comprobar que ningún párroco en ninguna parte del mundo puede cambiar la liturgia a su capricho (quienes hacen eso son los neocatecumenales), y la liturgia de todo el triduo pascual y de la vigilia en particular es especial y única y jamás puede confundirse con una “misa normal”.

¿No se habrá percatado el engañoso de que la liturgia de la vigilia pascual empieza con el templo a oscuras? ¿Ignorará la importancia de la liturgia del fuego y del encendido del cirio pascual? ¿No sabe que solo una noche se proclama el pregón pascual? ¿Se pensará que eso se hace en cualquier “misa normal”? ¿En cualquier "misa normal" concelebran todos los curas de la parroquia? ¿Es propio de cualquier “misa normal” la procesión de entrada, que la liturgia de la palabra incluya tantas lecturas, que haya tantos cantos, la bendición del agua, la aspersión, la incensación…?

Cada detalle de la vigilia pascual contiene el gran tesoro del Cristianismo. Por eso no se puede dejar pasar que alguien, consciente o erradamente, pretenda minimizar las vigilias parroquiales y las confunda con “misas normales” que solo valen como veinte frente a la uka pascual del CNC que vale cien (Kiko en la arenga a los didáscalos).

Por cierto que en la única vigilia en la que he visto a la gente comiendo caramelos uno tras otro ha sido en las de los neocatecumenales, que practican un ayuno con muchos muchos caramelos para pasar las largas horas de la vigilia. 

Por eso mismo tampoco se puede dejar pasar el absurdo de que se han hecho esfuerzos por intentar entremezclar la verdadera vigilia pascual parroquial con el folclore kikil. La liturgia de la Iglesia es una sola. Si el folclore kikil no puede juntarse con la liturgia de la Iglesia es porque es ajeno a dicha liturgia y a dicha Iglesia.

Ni puede dejarse pasar la falsedad de que los pobrecitos incomprendidos neocatecumenales son perseguidos sin causa, porque con sus folclores privados no hacen daño a nadie. ¿A algún kiko se le dejaría asistir a la vigilia sudado y vestido con el mono de trabajo arrugado, con rotos y manchado de grasa? No, y sin embargo, su indumentaria no hace daño a nadie, ¿verdad? ¿Haría daño a alguien que el presidente vaya en pijama y zapatillas? ¿Haría daño a alguien que durante el sermón se beba una cervecita helada?

La liturgia no es una broma ni un capricho ni se puede amoldar a los antojos de uno muy sensible. 

Esto es fácil de entender, salvo para quienes no quieren entenderlo y se agarran a sus mentiras por el ansia de "justificar" akikolarres al margen de las comunidades parroquiales.

 

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