Desde su arranque, el Camino Neocatecumenal se presentó como un itinerario de redescubrimiento del Bautismo. Con tal objetivo ni se orientaba ni podía orientarse a la missio ad gente, es decir, la Evangelización de los paganos, sino que su propuesta era la formación espiritual de gente oficialmente cristiana pero con un conocimiento deficitario de su fe. Por eso el itinerario no conducía al Bautismo, sino al redescubrimiento de este.
Al ser su audiencia “natural” gente con un bagaje doctrinal insuficiente, pues de otro modo no necesitarían redescubrir el primero de todos los sacramentos de la iniciación cristiana, sería razonable que los participantes en tal itinerario (no confundir con miembros de una asociación) no se tuviesen por una élite espiritual.
Lo que pasa es que la razón y el razonamiento están muy mal vistos en el itinerario neocatecumenal.
Por eso, en las parroquias donde el itinerario se asienta, lo que en sí mismo es un oxímoron, se implanta una anticristiana casta neocatecumenal de segunda o tercera generación que mira a los demás (los otros, los de fuera, los religiosos de misa de 12, los que Kiko llama alienados, los clericalistas perseguidores) por encima del hombro.
Otro signo de la existencia de la casta neokika es la tendencia a convertir los pasos del itinerario en filtros sociales, morales y afectivos. Los padres que aconsejan al hijo alejarse de los compañeros de colegio no neocatecumenales, los kikotistas que previenen a los neocatecúmenos sobre esos novietes que no quieren hacer las kikotesis, la esposa que es enviada a su casa para convertir al marido no caminante, la soltera que, por serlo, es encaminada a hacer una experiencia en un convento de clausura… Pueden parecer consejos sin malicia, pero son muy graves.
Y hay situaciones peores.
Hermanos que, por la causa que sea, se vuelven incómodos para algún jefecillo y son excluidos o silenciados sin posibilidad de defensa, sin una corrección fraterna ni un discernimiento real. Al contrario, se usa el chisme y la maledicencia del “me han dicho que” para causar escándalo que “justifique” apartar a estos hermanos precisamente “para proteger a los pequeños”.
El escándalo real, según el Evangelio, es ver al prójimo tirado al borde del camino y pasar de él “para no incurrir en impureza”.
Pasos como el segundo escrutinio son una dictatorial aduana moral que no se pasa por la fe, por frutos visibles, ni por deseo de conversión. Se pasa —o no— según criterios inconfesables pero sabidos:
* Si eres hijo de alguien “con responsabilidad” dentro del itinerario, pasas aunque blasfemes de Dios.
* Si eres compadre de algún kikotista, pasas aunque zurres a toda la familia.
* Si tu situación personal no se ajusta a la normalidad impuesta (soltero sin compromiso pese a tener empleo, casado sin hijos o con pocos hijos, novio de alguien ajeno al CNC…), probablemente no pases.
* Si tienes una posición económica holgada (o que los kikotistas consideren holgada), posiblemente no pases, pues alguien con el discernimiento de una lombriz considerará que no te has probado suficientemente en los bienes.
* Y si no se sabe qué hacer contigo, se recurre a “nuestros kikotistas ya están al tanto. Ellos decidirán” para cerrar cualquier asunto.
Esto no es discernimiento. Es un sistema de reglas, una normativa, un guiaburros para kikotistas sin formación, pero con poder absoluto.
Porque lo que sí causa escándalo y es indicio de sistema abusivo es la asimetría entre el poder que sobre la vida de otros ejercen los kikotistas y el conocimiento y formación de que carecen.
Quien reclama para sí un presunto derecho a ser informado acerca de la vida de otro, a opinar sobre las circunstancias de ese otro y a dictaminar e imponer cómo debe proceder el otro, como mínimo debe tener herramientas teológicas, pastorales y humanas que faciliten no dañar al otro, no avergonzarle, no humillarle.
La realidad es todo lo contrario.
Con frecuencia, el segundo estropicio parece un concurso por ver qué kikotista hace más daño, a ver quién hace llorar a más hermanos, a ver quién suelta la imposición más anticristiana:
* Déjate de método Billings, que es un engaño del demonio, tú te vas al tálamo con tu marido y si te quedas embarazada, da gracias a Dios, y si te mueres en la sexta cesárea será que eso es lo mejor para tu familia.
* Te hemos dicho que tú tienes que dar el diezmo lo primero de todo, y si luego tu sueldo no alcanza hasta fin de mes y tus hijos se pasan una semana a pan y agua es que eso es lo que Dios quiere para ellos.
* Si tu novio no quiere hacer las kikotesis, es porque no te quiere. ¿Qué haces tú con un novio que no te ama? Explícamelo, ¿qué es lo que haces con un novio que no viene de Dios? So necia, que estás cambiando la primogenitura por el plato de lentejas.
Así una y otra y otra vez. Frases hirientes y mensajes errados cuando no malvados, frutos de la ignorancia, la improvisación del momento y la presunción de superioridad moralikikante.
Además, donde el Camino toma el control de la parroquia, la corrupción espiritual se multiplica.
* Se ignora la realidad de los fieles que no neocatecúmenos (Iba a poner los que no pertenecen al Camino, pero nadie pertenece al Camino, porque no es una asociación ni tiene miembros).
* Se tapan los abusos internos, en particular si son cometidos por algún kikotista. Con la excusa, de nuevo, de no escandalizar, se machaca a las víctimas y no se elevan denuncias al obispado.
* No se obedece al obispo, se obedece al kikotista de zona, que puede o no estar en sintonía con el obispo.
Esta es la praxis real del CNC. ¿Te parece escandaloso que se publique lo que con tanto ahínco tratan de ocultar?
Escandaloso es que se normalizar la coacción y la violencia espiritual bajo el falso nombre de la santa obediencia.
Escandaloso es que la voz del hermano sufriente sea desacreditada con la argucia de chismes esparcidos por los verdugos.
Escandaloso es que no se permita corregir al kikotista que mete la pata.
Escandaloso es que desee la muerte del que ordena correcciones muy pertinentes.
Escandaloso es que se expulse de la no-asociación a quien, lejos de dejarse pisotear en silencio, cuenta lo que le hacen.
Escandaloso es que se denuncie a alguien con la excusa de unos kikirikantos de los que Kiko no es el compositor.
¿Qué hay hoy en el CNC que no sea escandaloso?

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