jueves, 20 de marzo de 2025

Presbítero, ¿por qué te sometes a los kikotistas?

 


Resumen de la entrada precedente: un presbítero que se respete a sí mismo y a Dios ha de saber

1)     Que él es presbítero no por casualidad ni por afán humano sino por elección divina.

2)     Que él ha recibido el don y la responsabilidad de mediar entre Dios y la humanidad.

3)     Que ningún seglar tiene una misión divina más alta, ni puede ser mediador preferente ni ostentar autoridad sobre los ordenados.

En consecuencia, un verdadero presbítero no se somete a un seglar. Ni siquiera si el seglar es un insigne teólogo, exégeta y sabio, mucho menos si tal seglar se queda en simple loro que repite consignas aprendidas de memoria.

Por si alguien se lo plantea, aclaro que, en efecto, lo que sostengo es que los presbikikos deformados en los semivacíos del neocatecumenado denigran su ministerio. Esto no es un juicio, es un hecho; juicio sería pretender conocer el motivo por el que actúan así, y yo no sé si es por falta de fe, por engaño del demonio, por ignorancia o por causas que ni se me ocurren ni pretendo valorar.

El hecho en sí es que el kikismo necesitaba presbíteros sumisos a las órdenes del movimiento y como no era fácil conseguirlos optó por fabricárselos a medida con los semivacíos.

Por ilustrarlo con situaciones concretas voy a comentar un par de hechos concretos.

De uno de ellos he tenido conocimiento a través de un misionero de los de verdad, un hombre con familia en el Camino, él mismo estuvo en una comunidad, pero lo dejó por coherencia con su vocación. Esta persona me ha comentado muy brevemente la situación en Japón.

Abro inciso para mostrar mi respeto y reconocimiento a los obispos japoneses que, fieles al Evangelio, no han consentido que se use su nombre ni las parroquias a ellos confiadas para sostener pantomimas en las que el único mediador entre Dios y los hombres no es Jesús, sino uno muy sensible.

Gracias a estos obispos fieles, el semivacío de Takamatsu desapareció del mapa y los kikólatras corrieron a esconderse, pues de haber obedecido a su propio estatuto, según el cual están al servicio de los obispos, tendrían que haber renunciado al kikismo o abandonado el Japón.

Pero jamás el CNC ha obedecido a otro que no sea Kiko. En consecuencia, lo que sucede en la actualidad en Japón es que los pocos presbikikos destinados allí tienen una doble vida, por el día fingen trabajar para la diócesis y la parroquia, por la noche van a akikolarres.

Hay otra modalidad de presbikiko clandestino. Se trata de aquellos que han conseguido una dispensa de su obispo para ir a “tierras de misión” y que, sin ser solicitados por ningún obispo nipón, sino en obediencia a sus kikotistas, han llegado a Japón como turistas o como trabajadores con el cometido de regentar o guardar una casita privada.

Es decir, primero engañan a su obispo, quien los libera para que sean misioneros, y después engañan a las autoridades niponas, pues no entran en Japón como misioneros de ninguna religión, sino como turistas o trabajadores asalariados. Se instalan en la casa que los itinerantes hayan alquilado -o comprado- como centro de reuniones y allí viven en exclusiva para el CNC, no para la Iglesia ni para Cristo, pues Cristo no le es infiel a su Iglesia.

Por supuesto, viven sometidos a los responsables del kikismo en Japón. De modo que valoran mucho menos su carisma de presbítero que las milongas del CNC. Pobrecillos, son idólatras, pero no lo saben, su carencia de discernimiento les impide verlo.

Paso a otro caso. Este lo presencié yo misma, no me lo han contado, sino que lo vi yo.

Había un matrimonio kikotista muy deseoso de que al menos uno de sus hijos fuese presbikiko. Su felicidad fue grande cuando el penúltimo de ellos se levantó para entrar en un semivacío. Estos kikotistas estaban lo bastante bien relacionados con la élite kikil para que, por gracia de una mano amiga, el chico fuese enviado al semivacío más próximo a su casa, de tal modo que ni tuvo que cambiar de comunidad ni dejaba de ir a casa de sus padres todos los fines de semana.

También hizo falta la intervención de la mano amiga para que al chico le regalasen los aprobados que se le resistían, recibiese la licenciatura en teología y fuese admitido a recibir el orden sacerdotal.

Una vez ordenado, la mano amiga consiguió le consiguió destino en una parroquia kikotizada, de nuevo cerca de sus padres. En esa parroquia coincidió con otro presbikiko trasladado no solo de diócesis sino incluso de país debido a algún asunto turbio que, por supuesto, era arcanísimo.

El caso es que, de nuevo, el presbikiko problemático ocasionó un follón, y el neopresbi de esta historia se vio arrastrado e involucrado en él.

En una situación así, un verdadero presbítero lo que hace es poner el problema en conocimiento del párroco y del obispo (el asunto era lo bastante serio para informar al obispo). Sin embargo, en una situación así, lo que hace un presbikiko es informar a sus kikotistas, quienes de inmediato decretan el secreto de arcano para no escandalizar, dicen, y si las víctimas quedan con el culo a la intemperie será porque diosito así lo quiere.

A partir de ese momento, el kikismo tomó el control. Se escuchó al neopresbi (tener padres kikotistas da puntos) y se le negó la defensa al presbi follonero. Fueron los kikotistas los que juzgaron, dispusieron y movieron los hilos en el arzobispado para que ambos presbis fuesen recolocados. No sé qué ha sido del follonero, desapareció; el neopresbi, que había demostrado su escasa capacidad para los estudios, fue retirado a un semivacío. Que yo sepa allí sigue, fiel a las órdenes de sus kikotistas y sin otra meta que la kikotización de su entorno.

En privado y solo una vez, estando yo presente, lamentó haber consentido que todo el marrón cayese sobre el otro presbi, sin decir ni una palabra en favor suyo, al revés, adoptando, porque así lo quisieron los kikotistas, el papel de víctima manipulada. Y nos contó que el otro presbi le llamaba e intentaba reunirse con él (en cuanto tuvo conocimiento del problema, el kikismo los separó por el sencillo procedimiento de ordenar al neopresbi que abandonase su trabajo en la parroquia y se quedase en casa de sus padres hasta nueva orden), y que ante esa petición, él preguntaba a los kikotistas si les parecía bien. La respuesta de los kikotistas, una y otra vez, era: ¿Qué te hemos dicho? Obedécenos y quédate en casa de tus padres.

Así que dejó tirado al otro presbi, el que no tenía padrinos en el CNC.

Así es como funcionan las cosas en el kikismo. No quieren presbis con discernimiento ni voluntad propia, los quieren sumisos al movimiento.

 

24 comentarios:

  1. Me rechina ver fotos como está, un seglar dando la bendición a un ordenado.
    Un ordenado arrodillándose ante un laico.
    Claramente Kiko está más pendiente de la foto y de la sonrisa que tiene que poner, que del acto en si de la bendición, no parece que Kiko esté sintiendo lo que es y significa una bendición.
    Y lo peor es que el presbikiko se habrá ido tan contento con la bendición, bueno...y con la foto también.

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    1. ¿ Es el presbikiko el que decide ir de misión o deciden otros por él ? ¿Cómo se decide el pais de destino, también depende de si tienen o no padres kikotistas?.

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    2. El presbikiko es un mandao. Los semivacíos son "misioneros" que es la palabra mal usada para decir que están al servicio del cnc allí donde otro decida que hacen falta presbis. Así que "por defecto", el presbikiko ha de estar dispuesto a ir donde le digan y el destino depende de la kikosidad de los padres y amigos.

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    3. ¿ Tan difícil les resulta entender que tienen más formación, una vocación en la que entregan su vida entera a Dios, con renuncias casi heroicas, que solo ellos pueden administrar sacramentos y eso les sitúa en un plano muy diferente al de los catequistas, o algún iluminado? Les quieren tener bajo la suela de su zapato, lo curioso es que acepten esto.

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    4. Entender lo entienden perfectamente. El CNC tiene presbikikos por utilitarismo puro y duro: sus seminarios y sus ordenaciones son los frutos que venden a la iglesia, y como la chantajean. Pero, en su jerarquía de poder están por debajo de los kikotistas, que son como los ancianos de los Testigos de Jehová. ¿Qué unos están ordenados por un sacramento y otros a dedo? Ese es el valor que se da en CNC a los sacramentos. Para ellos el valor al sacramento se lo da la asamblea, la comunidad.

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    5. Esto responde a muchas preguntas que yo desde fuera no llegaba a comprender. Ahora sí encajan muchas piezas del puzzle. Una barbaridad estar dentro de la Iglesia católica y no dar la debida importancia a los sacramentos.
      Muchas gracias.

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    6. Los kiko-curas son los mirmidones del caballo de troya (desplegando y esparciendo por las Parroquias de la Iglesia Católica los gravisimos errores doctrinales, dogmaticos y de praxis del camino neocatecumenal.

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  2. Es muy curioso el papel de los presbikikos dentro de la Iglesia y dentro del camino.
    Hacen dos representaciones distintas.
    La primera sesión se representa en las misas de 12 o bien de las 7 de la tarde, para esos pobres religiosos naturales, que ni saben ni entienden, y luego viene esa segunda sesión, ya para los entendidos y elegidos, para sus hermanos Neocatecumenal.

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    1. Sería interesante en que papel se encuentra más cómodo, más identificado, que alimenta más su vida espiritual, si siente igualmente la presencia del Espíritu Santo, de donde le vienen las mayores presiones para que haga distintas sesiones con distintos papeles, en todas las sesiones consagra, pero tiene no la misma preeminencia en un lugar que en otro.

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  3. El vicario de mi parroquia me dijo en una ocasión con cierta mofa: " empleas mucho la palabra católico", claro que si, me define más que decir cristiano porque yo no soy luterano, ni anglicano, ni presbiteriano, a partir de ahi, le escucho atentamente y efectivamente en su vocabulario no existe la palabra católico, y ya sabemos que si no se habla de ellos no se interioriza su sentido, él preferirá menos definición y más ambigüedad, que se diluyan los conceptos.
    Va socabando.
    En otra ocasión también me indicó que la palabra feligrés tiene un sentido despectivo, ante mi estupefacción le pregunté: " ¿y cuál debería de emplear? hermano contestó.
    Es una libre interpretación pero creo que en las dos ocasiones está proyectando lo que siente, no se ve identificado con lo católico y al menos cierto desprecio debe de sentir hacia cada vez más escasa feligresía.

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    1. Para un presbikiko bien kikotizado un feligrés es un despreciado beato de misa de 12, de los que se arrodillan antes de comulgar.

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    2. Que yo sepa, el feligrés es el que pertenece (territorialmente) a una parroquia. En kikónides lo normal es que pocos sean feligreses de la parroquia cuyos salones de usos múltiples utilizan, por lo que el término no les define.
      Y parroquianos tampoco, claro, porque bien que rehúyen de colaborar en nada que no sea el cnc.

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  4. Conozco un caso muy curioso de un kikocura. El tal, oriundo de América central llegó a España a un kikonario y allí se ordenó. Este hombre ( no era el típico chaval imberbe), se enamoró profundamente de la tierra que lo había acogido y no dudo en obedecer al obispo y ponerse a disposición de la diócesis donde se adaptó tan plenamente, que era un cura más y de los buenos. Durante varios años llenó parroquias en las que hacía tiempo que no iba a la gente, pero sin kikadas, de hecho nunca convocó catequesis ni nada por el estilo.
    Al final ocurrió una cosa muy curiosa; el propio Kiko le llamó a incorporarse como presbítero a la Domus sin ninguna función aparente pero tal tentación era superior para él y acabó obedeciendo a aDonkikon y dejando las parroquias que le habían confiado.

    Lázaro

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    1. Celebro verte por aquí, lo creas o no, he rezado por ti, espero que estés bien.

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    2. Psicología barata, pero seguramente sienten que deben todo al camino.
      Si me llama la atención que el propio Kiko le hiciera abandonar parroquias a las que había dado vida, claramente solo le interesa que trabajen a mayor gloria del camino, no de la Iglesia.

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    3. Conocí un sacerdote africano, cuando sintió la vocación, el CNC lo saco de su paupérrimo pais, dónde por cierto hay un Redemptoris Mater, para enviarlo a un seminario europeo, él me contaba muy orgulloso que durante 10 años no tuvo ningún gasto y todo se lo facilitaron, esto genera un apego psicológico y afectivo, una vinculación de la que seguramente no podrá desprenderse en su vida.
      Las sectas saben muy bien generar y manejar este tipo vínculos, y los psicólogos lo tratan en sus gabinetes.
      Me consta que tiene ataques de ansiedad que el neurólogo trata con benzodiacepinas.

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    4. Son especialistas en crear dependencias, todo lo bueno es gracias al CNC, si fuese por uno mismo estaríamos en la muerte porque solo somos capaces del mal (la antropología católica y la dignidad de los hijos de Dios, ya para otro día). También lo hacen con los hijos del camino, les dicen directamente que han nacido porque sus padres están en el camino, que le deben la vida al camino. Partiendo de esa premisa, atreverse a dejar el CNC, es prácticamente impensable.

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    5. Pasan de tener una vida en la que todo se les facilita, a comenzar a trabajar para los demás y a tener que ocuparse de sus tareas domesticas, ahí comienza otra etapa de replanteamientos.
      Les queda toda una vida para trabajar a favor de camino, porque el camino no regala nada.
      Es más cómodo recibir que dar.
      Muchos están medicados.

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  5. De todos los que forman esa pirámide que es el camino neocatecumenal sin duda alguna los que más me llaman la atención y menos comprendo son los curas.

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  6. Io personalmente conosco almeno una decina di preti neocatecumenali che non hanno mai avuto una parrocchia, ma abitano in normali case nella missione in cui li mandano, cercando adepti per il Cammino.
    Marco

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    1. Los sacerdotes neocatecumenales ordenados en mi diócesis están obligados a trabajar dos años para ella, a partir de ahí ya pueden pedir al obispo irse, dejarla para irse a otros lugares, o a ningún lugar y trabajar para el camino exclusivamente.

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    2. Traducción:
      Conozco personalmente al menos diez sacerdotes neocatecumenales que nunca han tenido una parroquia, sino que viven en casas normales en la misión donde son enviados, buscando seguidores para el Camino.
      Marco

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    3. No hay sacerdotes neocatecumenales porque el cnc no es una orden, los hay franciscanos, agustinos, jesuitas, benedictinos... no neocatecumenales, que se quedan en presbis y ya.

      Dicho lo cual, los presbikikos ordenados en cualquier diócesis deberían pasar los dos primeros años en ella, lo que de ningún modo significa que trabajen para ella.

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  7. Los kiko-curas son los mirmidones del caballo de troya (desplegando y esparciendo por las Parroquias de la Iglesia Católica los gravisimos errores doctrinales, dogmaticos y de praxis del camino neocatecumenal.

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